AP6931-2016(48749)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada ponente  

AP6931-2016  

Radicación N° 48.749  

(Aprobado  Acta Nº  312   

Bogotá  D.C., cinco (5) octubre de  dos  mil dieciséis (2016)   

ASUNTO  

Resuelve  la  Sala  el recurso de apelación  interpuesto  por el defensor del postulado  JESÚS  ALBEIRO  GUISAO  ARIAS, contra el auto del 17 de julio de  2016,  proferido por la Sala  de   Justicia   y  Paz  del  Tribunal  Superior  del  Distrito   Judicial   de   Barranquilla,  por cuyo medio dispuso la expulsión de  aquél  del proceso especial  regulado  por  la Ley 975 de  2005.   

ANTECEDENTES        PROCESALES  PERTINENTES   

1.  El  18  de  diciembre  de 2015, ante la Sala de Justicia y Paz del  Tribunal    Superior   del   Distrito   Judicial   de   Barranquilla,    el    Fiscal    58   de  la  Unidad Nacional para la Justicia  Transicional        radicó        solicitud  de audiencia de exclusión del  postulado  JESÚS  ALBEIRO  GUISAO  ARIAS1. Éste formó  parte   del   extinto   Bloque   Norte  -Frente  Juán  Andrés  Álvarez- de las  Autodefensas   Unidas   de   Colombia   (en adelante AUC).   

2.   Durante   la   audiencia     de    exclusión,    que  se  llevó a cabo en varias sesiones  entre  el  12  de  abril y el 16 de agosto  de  2016, se  conoció  que  el Bloque Norte de las AUC, al mando de  RODRIGO   TOVAR   PUPO,   hizo   efectiva  dejación  de    las  armas  entre  los  años  2003 y 2006.  Así mismo, que dentro de la lista del 17 de abril de  2006,   emanada   de  la  Oficina  del  Alto   Comisionado   para  la  Paz,  JESÚS  ALBEIRO  GUISAO  ARIAS  figura  como desmovilizado  aceptado    para    participar   del   proceso especial de Justicia y Paz.   

3.   Mediante  escrito  del 16 de septiembre de 2009, dirigido al Alto Comisionado para la Paz,  el  señor  GUISAO ARIAS manifestó su voluntad de acogerse al procedimiento   de   la   Ley   975   de  2005.  Como  parte      del     proceso     de     desmovilización,     aquél     rindió     entrevista  el  10  de  mayo  de 2010 ante  investigadores  adscritos  a la Fiscalía 17 de la Unidad Nacional de Justicia y  Paz  de  Medellín.  Allí,  además  de  referirse  a su posición dentro de la  organización   armada   ilegal,   hizo   alusión  a  determinadas  actividades  delincuenciales  en  las  que  participó en      el      departamento      de     La     Guajira.   

4.                  La         postulación  fue formalizada a través del oficio 111-9373-DJT-0330  del   11   de  marzo  de  2011,  por  cuyo  medio  el  Ministro  del  Interior  y  de Justicia remitió a la  Fiscal  General  de  la  Nación  un  listado  de  9  desmovilizados  admitidos  para recibir los beneficios  establecidos  por  la  Ley  975  de 2005, incluido      JESÚS      ALBEIRO     GUISAO     ARIAS.   

        5.   En  consecuencia,   el  22  de  septiembre  de  2011,  el postulado en mención rindió versión libre ante el  Fiscal  17 de Justicia y Paz de Medellín. El 18 de enero de 2012, en diligencia  de  igual  naturaleza,  llevada  a cabo en la Fiscalía 58 de Valledupar, aquél  ratificó  su voluntad de  someterse  a las obligaciones y compromisos derivados  de  la  ley  de  justicia  y  paz, de manera libre y  voluntaria.   

        6.    El  Fiscal   46  de  la  Unidad  Nacional de Justicia  Transicional  sustentó la pretensión de exclusión  formulada   por   su   homólogo   58.   Alegó  el  incumplimiento  por  parte  de  GUISAO  ARIAS  de las  obligaciones    adquiridas   al   momento   de   su  desmovilización.     Ello,    por    cuanto    quebrantó    su    obligación  de  confesar  los  hechos  criminales  en  los  que  participó  y testificar la  verdad  sobre los delitos de que tuvo conocimiento en  el marco de su permanencia en la organización armada ilegal.   

En  concreto,  puso  de  presente  que, en  ejercicio   de   su  compromiso  de  contribución  a  la  verdad,  el  postulado  fue  citado  a  declarar  en  el  marco de procesos  penales   adelantados   en   contra   del    ex  gobernador   de   La   Guajira   Juan  Francisco     Gómez    Cerchar,    conocido    como    Kiko  Gómez, por supuestos nexos con el  paramilitarismo.  Empero,  allí  negó haber tenido contacto con el prenombrado  funcionario,  así  como haberlo conocido, pese a que en la entrevista rendida a  los  investigadores  de  la  Unidad  de  Justicia  y  Paz el 10 de mayo de 2010,  afirmó    que   en   dicho   departamento   fue   recibido   por   Kiko  Gómez, cuando éste era alcalde de  Barrancas  (La  Guajira).  De  donde la Fiscalía colige su intención de mentir  para  favorecer  al señor Gómez Cerchar en las actuaciones penales adelantadas  en  su  contra  y,  de  esa  manera,  ocultar  información  relevante  para  la  construcción de la verdad.   

7.  Mediante  decisión  proferida  el 17 de  julio  de  2016, la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Barranquilla  dispuso  la terminación del proceso especial de Justicia y Paz en relación con  JESÚS  ALBEIRO  GUISAO  ARIAS,  a quien excluyó de la lista de postulados para  recibir  los  beneficios  de  la  Ley  975  de  2005.  De otro lado, teniendo en  consideración  que  aquél  se encuentra detenido en la cárcel Las Mercedes de  Montería,  lo  dejó a disposición de la Unidad de Fiscalías para la Justicia  y  la Paz, para que por su intermedio lo ponga a disposición de las autoridades  de la Jurisdicción Ordinaria que lo requieran.   

8.   Contra   la  anterior  determinación  interpusieron  el  recurso de apelación tanto el defensor del postulado como la  representante  de  las  víctimas.  Como  ésta no compareció a sustentarlo, se  declaró  desierta  la  impugnación  por ella formulada, mientras que, habiendo  estimado  que el recurso de apelación fue debidamente sustentado por la defensa  técnica  de  JESÚS  GUISAO  ARIAS,  la  Sala de Justicia y Paz del Tribunal de  Barranquilla  lo  concedió  en  el  efecto  suspensivo  ante esta Corporación.   

FUNDAMENTOS    DE    LA   DECISIÓN APELADA   

El     a  quo  accedió  a  la  petición  de  la Fiscalía, por  encontrar  acreditada  la causal de exclusión prevista en el art. 11 A num. 1º  de  la  Ley 975 de 2005. Pues estimó probado que JESÚS ALBEIRO GUISAO ARIAS ha  incumplido  los  compromisos  adquiridos  al  momento  de  su  desmovilización.   

          En  esa  dirección,  destaca, en virtud de la ley transicional, los  postulados  tienen  la  obligación  de  dar  a  conocer  de manera completa  y  veraz las circunstancias de  tiempo,  modo  y  lugar  sobre los hechos delictivos en los cuales participaron.  Ello,  puntualiza,  no  sólo  implica confesar las conductas punibles por ellos  cometidas,  sino  contribuir  con  toda  lealtad al esclarecimiento del contexto  operativo  de  las  AUC, suministrando información sobre las conductas punibles  sobre  las  que  tengan  conocimiento  con  ocasión  de su pertenencia al grupo  armado ilegal.    

Tal  obligación,  prosigue, se acompasa con  una  de las bases fundantes del sistema de justicia transicional diseñado en la  Ley  975  de  2005,  a  saber:  la reconstrucción de la verdad como supuesto de  satisfacción  de  los derechos de las víctimas y de la sociedad en su conjunto  (memoria colectiva).    

Sin  embargo,  subraya,  el postulado GUISAO  ARIAS  incumplió  el  compromiso de contribución al conocimiento de la verdad,  por  cuanto,  en  el  marco  de  procesos  penales adelantados en contra de Juan  Francisco  Gómez  Cerchar,  aquél  ocultó intencionadamente la verdad, con el  propósito  de  favorecerlo.  Ello,  por  cuanto  las  diferentes  declaraciones  rendidas  por  JESÚS  GUISAO,  donde se refiere al ex alcalde de Barrancas y ex  gobernador   de   la   Guajira,   se  muestran  contradictorias  y  dirigidas  a  encubrirlo.   

En sustento de tal afirmación, enfatiza, en  la  entrevista  del  10  de  mayo  de  2010 ante la Fiscalía 17 de la Unidad de  Justicia  y  Paz,  el postulado expuso que su comandante JORGE 40 lo envió como  vigilante  al  departamento de La Guajira; llegó a Barrancas, donde lo recibió  Kiko  Gómez, ex alcalde de  dicho   municipio,   en   el   que   resaltó,   se   hicieron   “varias  cosas”  y hubo varios muertos.  Tal  afirmación,  subraya,  fue hecha durante el proceso de desmovilización en  una  entrevista,  luego  de  haber  manifestado su intención de contribuir a la  verdad,  para  ser admitido como postulado para recibir los beneficios de la Ley  975 de 2005.   

No  obstante, continúa, al declarar ante el  Fiscal   11   delegado   ante  la  Corte  Suprema  de  Justicia  dentro  de  una  investigación  adelantada  en  contra  de Juan Francisco Gómez Cerchar, GUISAO  ARIAS  dijo que sólo había visto a aquél por noticias de televisión, sin que  lo   conociera   personalmente.   En   ese   momento,  puntualiza,  Kiko  Gómez  ya  estaba  vinculado a un  proceso       penal      de      “connotación  nacional”,   por   haber  sido  aprehendido  cuando  ejercía  el  cargo  de  Gobernador  de  La Guajira, con señalamientos de haber  integrado  y  prestado  colaboración  a  las  AUC  en  ese  departamento.    

Ahí,  para  el Tribunal, ya se advierte una  intención  clara  de  negar  que  el  señor  Gómez Cerchar lo había recibido  personalmente  cuando  era Alcalde de Barrancas, que fue lo que manifestó en la  primera  entrevista,  en  la  cual,  sostiene,  no hubo lugar a equívocos en la  identificación  de  quien  lo recibió: Kiko Gómez.  Y  la  voluntad  de  confundir a la justicia sobre ese  particular,  añade,  se  muestra  más  evidente con el testimonio ofrecido por  JESÚS  GUISAO  ARIAS  ante  el  Juzgado 9º Penal Especializado del Circuito de  Bogotá  el 12 de noviembre de 2015, donde refiriéndose a Juan Francisco Gómez  Cerchar  afirmó:  “yo  nunca  lo  conocí,  no me  reuní  con  él.  Si lo nombré en entrevistas es porque ese señor es conocido  en  la  zona,  si lo nombré fue para que me sacaran de Cómbita. Pido disculpas  si  me  equivoqué,  porque  en este proceso uno debe decir barbaridades y cosas  fuertes  para  que  a  uno lo logren sacar de una parte y le den sus beneficios.  Errar  es  de  humanos, cometí un error, la verdad es lo que estoy diciendo”.   

En  esa  dirección, para el Tribunal, es el  propio  postulado  quien  confiesa  haber ofrecido declaraciones mentirosas a la  administración  de  justicia,  con  el propósito de manipularla para acceder a  beneficios  penitenciarios. De suerte que, puntualiza, se ofrece indiscutible el  incumplimiento  del  compromiso  de  contribuir  a la verdad. Y esa obligación,  agrega,   estaba  el  postulado  a  cumplirla  desde  el  momento  mismo  de  la  desmovilización.   

La actitud del señor GUISAO ARIAS, prosigue,  resulta   manifiestamente  contraria  a  uno  de  los  pilares  de  la  justicia  transicional,  cual  es  la  verdad,  que  si  es alterada o incompleta no puede  satisfacer  a  las víctimas ni integrar los registros de la memoria histórica.  Desde  esa  perspectiva,  las  inconsistencias y contradicciones evidenciadas en  las  declaraciones  del  postulado  impiden  saber a la fecha cuál es la verdad  sobre  sus  nexos  con  Juan  Francisco  Gómez  Cerchar,  de  quien  pretendió  desvincularse  aludiendo  a  tres  épocas  diferentes  de ingreso a la Guajira,  donde  supuestamente  lo  habrían  recibido  personas  cercanas  a Kiko   Gómez.  Empero,  para  la  Sala  a quo, ello no es creíble,  en  la  medida  en  que el primer señalamiento fue contundente, sin que hubiera  lugar  a equívocos ni motivos para confundirlo, dado el reconocimiento público  predicable del alcalde del lugar.   

Aunado  a  lo anterior, precisa el Tribunal,  los  testimonios  de  ARNULFO  SÁNCHEZ  y ERLIN ENRIQUE CORTEZ dan cuenta de la  cercanía  de  Juan  Francisco  Gómez  Cerchar  con  el grupo paramilitar donde  militó JESÚS ALBEIRO GUISAO ARIAS.   

Por consiguiente, concluye, habiendo faltado  el   postulado  a  su  compromiso  de  decir  la  verdad  en  las  declaraciones  concernientes  a  las  actividades  delictivas  de  las que tuvo conocimiento en  razón  de  su  pertenencia  a  la  organización  armada  ilegal, existe razón  suficiente para excluirlo del proceso especial de Justicia y Paz.   

MOTIVOS DE IMPUGNACIÓN  

El  defensor  de JESÚS ALBEIRO GUISAO ARIAS  refuta    las    razones   expuestas   por   el   a  quo  para disponer la expulsión de aquél del proceso  penal  especial  de  justicia  y  paz,  a  la  luz de los argumentos que la Sala  sintetiza de la siguiente forma.   

          En  primer  lugar, resalta, el señor GUISAO ARIAS fue acogido en la  lista  de  postulados  el  11 de marzo de  2011, fecha en  la  que ratificó su voluntad de acogerse al procedimiento especial previsto por  la  Ley  975  de 2005 y de obligarse a cumplir los compromisos pertinentes, para  ser  beneficiado  con la imposición de una pena alternativa; entre ellos, el de  confesar  su responsabilidad en la comisión de conductas punibles cometidas con  ocasión  de su pertenencia a las AUC y contribuir al conocimiento de la verdad.  Es  a  partir  de  ese  momento, sostiene, que debe evaluarse si el postulado ha  cumplido o no con las obligaciones contraídas.   

          Empero,  prosigue,  la  Sala  de  Justicia  y  Paz  del  Tribunal de  Barranquilla,  acogiendo  las  alegaciones  de  la  Fiscalía,  le reprocha a su  defendido     el     hecho     de     haber     rendido     una     entrevista      el      10  de  mayo de 2010, donde supuestamente  habría  faltado  a  la verdad. Si en esa fecha, enfatiza, JESÚS GUISAO aún no  tenía  la  condición de postulado y no se había obligado a cumplir ninguno de  los  compromisos para ser admitido en el proceso especial de justicia y paz, mal  podría  atribuírsele  incumplimiento  de  las  obligaciones.  Pues antes de la  postulación,  dice,  aquél  no  estaba  obligado a nada, y si mintió en dicha  diligencia,  lo  procedente no es excluirlo del proceso especial, sino compulsar  copias  para  que  sea  investigado  por  esa conducta en la justicia ordinaria.   

En esa dirección, subraya, si el compromiso  “de  no  delinquir” se  evalúa  a futuro, después de la desmovilización y del acogimiento en la lista  de  postulados,  el  hecho  de  haber  faltado  a  la verdad en una entrevista   antes  de  ser  postulado,  sin  haberse  ratificado ni rendido ninguna versión  libre,   de   ninguna  manera  puede  conducir  a  la  exclusión.   

          En  segundo término, continúa, el Tribunal erró en la valoración  del  supuesto  de  hecho a partir del cual se concluyó el incumplimiento de los  compromisos  condicionantes  de  la  permanencia  del  señor GUISAO ARIAS en el  proceso  transicional. A su modo de ver, no es cierto que aquél hubiera mentido  en  sus  declaraciones,  como  quiera  que  las  mismas versaron sobre distintas  fechas  en  las  que  él  habría  ingresado a la Guajira. La primera de ellas,  afirma,  en  1996  cuando  fue recibido por integrantes de la familia Orozco; la  segunda,  cuando  se  encontró  en  1997  con  personas  de apellido Cobos y la  tercera  en el año 2001, cuando acudió a su encuentro el primo de Kiko  Gómez, conocido como El Negro Cerchar.   

De  suerte  que,  concluye, si las versiones  concernieron  a  eventos  distintos,  no  existe  ninguna contradicción, porque  JESÚS  GUISAO aludió a fechas distintas, sin referirse a una misma situación.  Además,   puntualiza,  en  la  entrevista  rendida  en  2010,  aquél  aseveró  que,  por  orden  de  su  comandante,      Kiko     Gómez     habría  de  recibirlo, pero no se le preguntó si éste, en efecto,  había acudido a su encuentro.   

En  tercer  orden,  alega, la exclusión del  postulado  es  violatoria  del  debido  proceso,  como quiera que se le atribuye  haber  faltado  a  la  verdad.  Y  esto,  en su criterio, equivale a afirmar que  cometió  el  delito  de falso testimonio. Sin embargo, destaca, la Fiscalía no  ha  formulado  ninguna  imputación  o acusación en contra del postulado; mucho  menos,  destaca,  se  cuenta  con una sentencia condenatoria en contra de JESÚS  ALBEIRO  GUISAO  ARIAS  por dichos hechos. Ello implica, según su entender, que  no  existen pruebas sobre el  supuesto   de   hecho  que  legalmente  conduce  a  la  expulsión  del  proceso  transicional.   

Sobre  este  último particular, resalta, el  testigo  de  apellido  Sierra  no  afirmó  que  el  señor GUISAO ARIAS tuviera  vínculos  con  Kiko Gómez.  Ahora,  cuestiona,  si  el  postulado,  en audiencia de juicio oral dentro de un  proceso  penal  seguido  en  contra  del  ex  gobernador de la Guajira Francisco  Gómez  Cerchar, no atestiguó en contra de éste y la Fiscalía consideraba que  con  ello  faltaba  a  la verdad, debió haber iniciado la investigación por el  delito  de  falso  testimonio.  Pero  erróneamente  procedió  a  solicitar  la  exclusión del proceso de justicia y paz.   

Adicionalmente, afirma el desconocimiento del  art.  35  del  Decreto 3011 de 2013, según el cual, asevera, se requiere prueba  sumaria  para  acreditar el incumplimiento de los compromisos que condicionan la  permanencia  del  postulado  en el procedimiento especial. Y la única manera de  probar  que  se  cometió el delito de falso testimonio, añade, es mediante una  sentencia  condenatoria ejecutoriada, única apta para derruir la presunción de  inocencia.  Este  aserto,  dice,  se  extrae  de la jurisprudencia de la Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia2.   Sin   embargo,  alega,  la  Fiscalía  no aportó una decisión judicial de tales características, sino que  basó  su  solicitud  en  meras  conjeturas  o  suposiciones  sobre  la supuesta  mendacidad  del  dicho del postulado en la aludida entrevista. Es más, resalta,  ni  siquiera  se  cuenta  con  una  compulsa  de  copias  ni  alguna denuncia al  respecto.   

A  la luz de tales planteamientos solicita a  la  Corte  revocar  el  auto impugnado, negando consecuentemente la solicitud de  exclusión elevada por la Fiscalía.   

ARGUMENTOS DE LOS NO RECURRENTES  

        En  su condición de no apelante, el postulado JESÚS ALBEIRO GUISAO  ARIAS  aseguró  que en todas las versiones ha dicho la verdad. Además, reitera  lo  expuesto  por  su  defensor,  en  lo  referente  a  las  diversas  fechas  y  situaciones a las que se refirió en sus declaraciones.   

          Por  su  parte,  el  Fiscal 46 de la Unidad de Justicia Transicional  solicitó   al   Tribunal  que  declarara  desierto  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por el defensor, por falta de sustentación. Destacó que aquél no  controvirtió  los  fundamentos  de la decisión impugnada, sino que formuló un  alegato  impertinente,  por cuyo medio expuso razones que debió haber puesto de  manifiesto  en  la  audiencia  de  exclusión. En todo caso, alega, el auto debe  confirmarse,  por cuanto el compromiso de contribución a la verdad aplica desde  la  desmovilización, mientras que la causal invocada no fue la de continuación  de  actividad  delictiva, motivo por el cual no es necesaria la existencia de un  fallo condenatorio en firme en contra del postulado.   

          A   su  turno,  el  agente  del  Ministerio  Público  coadyuvó  la  solicitud   de   declaratoria  de  desierto  del  recurso  y,  subsidiariamente,  solicitó la confirmación de la decisión impugnada.   

          Sobre  este  último particular, expone, lo probado en la actuación  fue  que  el  postulado  dijo  la  verdad  en su primera entrevista -en  la  que,  como  desmovilizado,  ya estaba obligado a decir la  verdad-,   pero   en   el   transcurso   del  proceso  transicional   cambió   sus   versiones  para  favorecer  a  terceras  personas  procesadas  por  supuestos  vínculos  con  los paramilitares. Además de que la  jurisprudencia  no  exige sentencias ejecutoriadas para ordenar la exclusión en  eventos  de incumplimiento del compromiso de contribución al conocimiento de la  verdad,  sostiene,  la  prueba del falso testimonio son las mismas declaraciones  contradictorias del señor  GUISAO   ARIAS,   que  le  restan  credibilidad  y  confiabilidad  a  su  dicho.  Adicionalmente,  dice,  se  cuenta  con  los  testimonios  de ARNULFO SÁNCHEZ y  ENRIQUE  CORTEZ,  quienes  dijeron  haber  visto  al  postulado en compañía de  Francisco  Gómez  Cerchar,  así  como  con  el propio reconocimiento de JESÚS  ALBEIRO  GUISAO,  quien  admitió  haber mentido para obtener beneficios como el  traslado de la cárcel de Cómbita.   

CONSIDERACIONES  

          1.        De  acuerdo  con  el  art.  26  parágrafo  1º  de  la  Ley  975 de  20053,    en    concordancia    con    los    arts.    6º   ídem  y  32-3 de la Ley 906 de 2004, la  Sala  es  competente  para  resolver  el  recurso de apelación formulado por el  defensor  del  postulado,  contra la decisión de exclusión dictada por la Sala  de   Justicia   y   Paz   del   Tribunal   Superior  del  Distrito  Judicial  de  Barranquilla.   

          Pese  a  que  los  argumentos expuestos por el apelante, en sustento  del  recurso  por  él  interpuesto,  no fueron formulados con la mejor técnica  para  rebatir  los  fundamentos  de la providencia impugnada, no es menos cierto  que,  en  lo  esencial, el  recurrente   planteó   asuntos  de  interpretación  normativa  y  apreciación  probatoria  que  efectivamente  atacan  aspectos  estructurales  de la decisión  confutada,   a   partir   de  los  cuales  quiere  mostrar  su  desacierto.  Por  consiguiente,  no existe razón suficiente para declarar desierto el recurso por  falta  de sustentación, como lo sugirieron el fiscal y el agente del Ministerio  Público.  Así,  entonces, procede la Corte a decidir la impugnación propuesta  por el defensor del postulado.   

               2.                    Para  tal  efecto,  dígase  que toda apelación  comporta  un  ejercicio  dialéctico,  en  el  que  la  tesis  es la providencia  recurrida;   y  la  antítesis,  la  impugnación.  De  esa  contradicción,  le  corresponde  entonces  a  la  Sala  extraer la síntesis de tal antagonismo, que  será  la decisión del recurso. Desde luego, todo ello mediado por la fijación  de  las respectivas premisas normativas, a la luz de las cuales ha de resolverse  la discordancia entre el auto confutado y la apelación.   

          2.1                       Pues bien, en resumen, la Sala de Justicia y Paz  del  Tribunal Superior de Barranquilla dispuso la terminación del proceso penal  especial  de justicia y paz en relación con JESÚS ALBEIRO GUISAO ARIAS, con su  consecuente  exclusión de la lista de postulados, a la luz de la causal primera  del  art.  11 A de la Ley 975 de 2005, esto es, cuando el postulado incumpla los  compromisos  propios  de  dicha  ley.  Ello, por cuanto encontró acreditado que  aquél  faltó  al deber de contribuir al esclarecimiento de la verdad, dado que  en  diligencias judiciales, llevadas a cabo con posterioridad a su postulación,  ocultó  información  y modificó sus versiones, con el propósito de favorecer  a  Juan Francisco Gómez Cerchar, a quien se le atribuye la comisión de delitos  en connivencia con grupos paramilitares que operaban en La Guajira.   

          2.2                       El  impugnante  ataca  la  conclusión  a la que  llegó  el Tribunal a quo, a  la  luz los siguientes argumentos: i) antes de la aceptación como postulado, el  desmovilizado  JESÚS  ALBEIRO GUISAO ARIAS no estaba obligado a cumplir ninguno  de  los  compromisos  de  que  trata  la Ley 975 de 2005, en la medida en que la  obligación  de no delinquir se evalúa a futuro, después del acogimiento en la  lista  de  postulados;  ii)  el  supuesto  de hecho contemplado en la norma para  ordenar  la  exclusión no fue acreditado en debida forma, como quiera que no se  aportó  sentencia condenatoria ejecutoriada por el delito de falso testimonio y  iii)  en  todo caso, el postulado no faltó a la verdad en las declaraciones que  se reputan mentirosas.   

          3.                         Pues  bien,  contrastadas  las razones expuestas  por  la  Sala  a quo con los  argumentos  de  refutación  planteados  por  el  apelante,  salta a la vista la  corrección  de  la  decisión  impugnada. Pues, como se verá, efectivamente se  configuró  la  causal  de  exclusión  del  proceso  de  justicia  y  paz,  por  incumplimiento  del compromiso de contribución al esclarecimiento de la verdad.   

         

        3.1                       En  efecto,  contrario  a  lo  expuesto  por  el  defensor,  en  el lapso comprendido entre la desmovilización y la inclusión en  el  listado  oficial  de  postulados  sí  debe  verificarse el cumplimiento del  compromiso  de  contribuir  al esclarecimiento de la  verdad,   el   cual   no  sólo  encuentra  materialización  en  las  versiones  libres,  sino  también  en  fases antecedentes preparativas a la formalización  del ingreso al proceso de justicia y paz.   

          En             tanto             instrumento            judicial  de  justicia  transicional, el  proceso  especial regulado en la Ley 975 de 2005 ha de contribuir al fin último  de  lograr la reconciliación nacional, así como una paz duradera y sostenible.  Ello,  de  acuerdo con el art. 8º de la Ley 1448 de 2011, está asociado con el  esfuerzo  de  la  sociedad colombiana por garantizar que los responsables de las  violaciones   graves   a   los  derechos  humanos  y  al  Derecho  Internacional  Humanitario,   cometidas   en   el  marco  del  conflicto  armado,  rindan   cuentas   de  sus  actos  y  se  satisfagan  los  derechos  a  la  justicia, la verdad  y   la   reparación   integral   de  las  víctimas.   

          En  ese entendido, la flexibilización del componente retributivo de  la  respuesta  punitiva  del  Estado  -alternatividad  penal-  encuentra  justificación admisible en el art.  22  de  la Constitución, de acuerdo con el cual la paz es un derecho y un deber  de   obligatorio   cumplimiento.   Mas   la  legitimidad  de  tal  ejercicio  de  ponderación,  que  privilegia la prevención de futuras violaciones de derechos  humanos   sobre   la  aplicación  plena    del    ius    puniendi,   está  condicionada  a  la  satisfacción  de  unos  estándares  mínimos,    como    son    la   verdad,   la  justicia  y  la  reparación  de  las  víctimas4.   

          En  esta dirección, en consonancia con el art. 1º de la Ley 975 de  2005,  es  claro  que uno de  los  pilares  del  proceso  transicional  de  justicia  y paz es el máximo    respeto   del   derecho   de   las   víctimas   a   la  verdad,    cuya    satisfacción   es   condicionante  de  la  concesión de los  beneficios  propios de la alternatividad penal. Esa prerrogativa de conocimiento  de   la  verdad  ha  de  entenderse  en  estrecha  conexión  con  el  deber  de  colaboración    con    la    justicia,  al  cual  también  se  halla supeditada la concesión de la pena  alternativa    (art.    3º    ibídem).   

          Además  de  la connotación de la verdad como derecho subjetivo, en  cabeza  de  quienes  individual  o  colectivamente  hayan  sufrido  un daño con  ocasión  de  infracciones al Derecho Internacional Humanitario o de violaciones  graves  de  sus  derechos  humanos,  ocurridas  en el marco del conflicto armado  interno  (art.  3º  de  la  Ley  1448 de 2011), el derecho a la verdad también  ostenta  una  naturaleza  colectiva.  Pues,  a  la  luz del art. 23 ídem,  a  la  sociedad  en  general  le  asiste  la prerrogativa imprescriptible e inalienable a conocer la verdad acerca  de  los  motivos  y  las  circunstancias  en  que  se  cometieron  las  aludidas  violaciones.    

          Bien  se  ve,  entonces,  que un aspecto esencial para el éxito del  proceso  de  justicia y paz, concebido con el fin de buscar la transición hacia  una   paz   estable   y   duradera,“se  encuentra  estrechamente  ligado  a la posibilidad de conocer los hechos, los responsables,  los  auspiciadores, la financiación, los beneficiados, la forma, los sitios, el  momento,  las  razones  y, en general, todo aquello que esclarezca la situación  de  violencia  generada  por las actividades ilícitas de los integrantes de los  grupos    armados    organizados   al   margen   de   la   ley”   (CSJ       SP       04.03.2015,      rad.      44.692).   

De  ahí  que,  para  ejercer  la opción de  obtener  los  beneficios  previstos  por  la  Ley  975  de 2005 no sólo resulta  indispensable  expresar  la  voluntad  de  reincorporarse  a la vida civil, sino  materializar  la  decisión  de dejar atrás el accionar violento y contribuir  para  que  las víctimas y la sociedad colombiana vean  satisfecho  el  componente de verdad, que se constituye  dentro  del  proceso  de justicia y paz en un derecho inalienable. Y esto, desde  luego,         supone         la         asunción        de        compromisos  por  parte del desmovilizado  que pretenda beneficiarse  con la aplicación de la alternatividad penal.   

Desde   la  misma  reglamentación  de  la  aptitud  para  ingresar  al  proceso transicional, es  claro  que la contribución del candidato  con  el  propósito  de esclarecimiento de la verdad es condición  esencial  para  postularse. Así se desprende del art. 11 de la Ley 975 de 2005,  conforme  con el cual los miembros de los grupos organizados al margen de la ley  que  se  hayan desmovilizado individualmente y que contribuyan a la consecución  de  la  paz  nacional,  podrán  acceder a los beneficios pertinentes, siempre y  cuando     reúnan,     entre    otros,    el    requisito    de    entregar   información  o  colaborar  con  el  desmantelamiento del  grupo  al que pertenecían. Y ese suministro de información, por supuesto, debe  ser   veraz,  en  la  medida  en  que  no  de  otra  forma  podría  aportar  la  participación  del  desmovilizado a la satisfacción del derecho a la verdad de  las  víctimas  ni  a  la  reconstrucción  de  la  memoria  colectiva, en tanto  componentes  trascendentales  para  el  logro  de  la  reconciliación nacional.   

Sin  la  veracidad  de esa información, mal  podría  cumplirse con el mandato de esclarecimiento de lo sucedido, previsto en  el  art.  15  inc.  1º  de  la  Ley  975  de  20055, según el cual los servidores  públicos  dispondrán  lo  necesario  para  que  se  asegure  el  esclarecimiento  de  la  verdad  sobre el  patrón  de macrocriminalidad en el accionar de los grupos organizados al margen  de  la  ley  y  se  puedan develar los contextos, las  causas  y  los  motivos  del  mismo. Máxime que, como  agrega  el inc. 3º de dicha norma, la información que surja de los procesos de  justicia  y  paz deberá ser tenida en cuenta en las investigaciones que busquen  esclarecer  las  redes  de  apoyo  y  financiación  de  los grupos armados organizados al margen de la ley.   

Ya en la fase judicial del procedimiento, el  deber  de  contribución  al  conocimiento  de  la  verdad  se  concreta  en  la  manifestación,  en  versión  libre,  de  las  circunstancias de tiempo, modo y  lugar  en  que  el  postulado  haya  participado  en  los  hechos delictivos con  ocasión  de  su  pertenencia  al grupo organizado al margen de la ley, que sean  anteriores  a  su desmovilización (art. 17 de la Ley  975  de 2005). Así mismo, agrega el art. 2.2.5.1.2.2.8  del  Decreto  Único Reglamentario del Sector Justicia y del Derecho6,    los  postulados  deben  relatar  la información relacionada con la conformación del  grupo,  su  modus operandi,  los  planes  y  políticas de victimización y la estructura de mando del grupo.   

Ahora,   si  quien  pretende  recibir  los  beneficios  propios  de  la  ley  de  justicia  y  paz atenta contra el deber de  esclarecimiento  de  la  verdad,  decae  inobjetablemente un fundamento esencial  para  el  otorgamiento de los mismos y se activan los procedimientos conducentes  a la expulsión del postulado del proceso transicional.   

De  acuerdo  con el art. 11 A num. 1º de la  Ley          975          de          20057,  los desmovilizados de grupos  armados  organizados  al  margen  de  la  ley  que  hayan sido postulados por el  Gobierno  nacional  para  acceder a los beneficios previstos en dicha ley serán  excluidos  de  la lista de  postulados,       cuando      incumplan      los  compromisos   propios   del  proceso  de  justicia  y  paz.   

          A  ese  respecto, la Sala ha puntualizado  que  la aplicación de la pena alternativa prevista en  la  Ley  975 de 2005 sólo es procedente en aquellos eventos en que el postulado  relate  toda  la  verdad de  los  hechos  con  trascendencia jurídica en los que es responsable y   de   los   que   tiene  conocimiento  (CSJ  AP  04.03.2015,  rad.  44.692).  Como  lo  puso  de  presente la Corte Constitucional en la sentencia  C-370 de 2006:   

[…]  según las disposiciones del bloque  de  constitucionalidad,  el  ocultamiento,  el  silencio  o la mentira sobre los  delitos  cometidos, no pueden ser las bases de un proceso de negociación que se  ajuste  a  la  Constitución.  Sin embargo, el relato genuino y fidedigno de los  hechos,   acompañado   de   investigaciones   serias   y   exhaustivas   y  del  reconocimiento  de  la  dignidad  de  las  víctimas, pueden ser las bases de un  proceso  de  negociación  en el cual, incluso, se admita constitucionalmente la  renuncia  a la imposición o aplicación plena de las penas que el derecho penal  ordinario  ha establecido, inclusive para los delitos que la humanidad entera ha  considerado de la mayor gravedad.   

En  este  sentido  no  sobra enfatizar que  frente  al  tipo  de  delitos  a  que  se  refiere  la  ley  demandada, sólo la  identificación  completa  de  la  cadena  de  delitos cometidos por cada uno de  estos  grupos  armados  específicos  permite  conocer  la real dimensión de lo  sucedido,  identificar  a  las víctimas, repararlas, y adoptar medidas serias y  sostenibles de no repetición […]   

Por  ello,  el art. 2.2.5.1.1.1 inc. 2º del  Decreto  Único  Reglamentario  del  Sector  Justicia y del Derecho expresamente  señala  que la colaboración con la justicia y el esclarecimiento de la verdad,  a  partir  de  la  confesión  plena  y  veraz  de los hechos punibles cometidos  durante  y  con  ocasión de la pertenencia al grupo, constituyen fundamento del  acceso a la pena alternativa.   

         Inobjetable   se   advierte,   entonces,   que   el   propósito  de  esclarecimiento         de        la        verdad        es        transversal   al  sistema  de  justicia  transicional  diseñado  en  la Ley 975 de 2005. De suerte que las disposiciones  normativas   traídas  a  colación,  debidamente  articuladas  e  interpretadas  teleológicamente,  permiten  afirmar  sin lugar a equívocos que quien pretenda  ser  acreedor  de  los  beneficios  del  proceso  de justicia y paz debe   colaborar   con   la   justicia  en  todo  momento  y  con  absoluta    lealtad.   Esto   supone   suministrar   información   completa   y   veraz  sobre  los  hechos  delictivos  propios,  así  como  en  relación con los que hubieren conocido en  razón  de  la pertenencia al grupo armado ilegal. De lo contrario, mal podrían  satisfacerse  las  expectativas  de  conocimiento  de la verdad en cabeza de las  víctimas  o  reconstruir  adecuadamente  la  memoria  colectiva,  a  partir del  entendimiento  de  los contextos en que operaron los grupos armados ilegales. La  manipulación  de  la verdad por parte del desmovilizado o postulado ciertamente  obstaculiza  la  posibilidad  de  conocer  los  hechos,  los  responsables,  los  auspiciadores,  la  financiación,  los  beneficiados,  la forma, los sitios, el  momento,  las  razones  y, en general, todo aquello que esclarezca la situación  de  violencia  generada  por las actividades ilícitas de los integrantes de los  grupos     armados    organizados    al    margen    de    la    ley.   

Desde  esa  perspectiva,  carece  de  toda  solidez   pregonar,   como   lo   hace   el   impugnante,  que  el  desmovilizado   que   se  halle  en  el  trámite  de  ser  admitido  como  postulado  esté  facultado  para  faltar  al  compromiso  con  la  verdad.  Si, como se expuso en precedencia, la información  que  surja  de  los procesos de justicia y paz, obtenida con la colaboración de  los   desmovilizados,  es  pieza  fundamental  para  esclarecer  las  redes de apoyo y financiación de los  grupos  organizados al margen de la ley (art. 15 inc.  3  y  4  de la Ley 975 de 2005), mal podría permitirse  que  quien  demanda  la aplicación de la pena alternativa lo haga prevalido del  interés de entorpecer el fin de esclarecimiento de la verdad.   

Como lo ha clarificado la Sala, entender que  el  acto de desmovilización  sólo  genera  derechos,  sin  que  a  cambio  el  Estado  exija  un  mínimo de  compromiso  para  que  el  integrante  de  una organización armada ilegal pueda  acceder  al  beneficio de una pena alternativa, significativamente inferior a la  que  le  correspondería  en  la  justicia  ordinaria,  o  que el trámite de la  justicia  transicional  acoge  irrestrictamente  a todos los desmovilizados, sin  que  haya  posibilidad  de  excluirlos  del  proceso,  riñe  con la lógica que  acompaña  el  proceso  de  justicia  y  paz  (CSJ AP  31.08.2016, rad. 48.603).   

En  esa  dirección,  quienes pretenden ser  beneficiados  con  las  ventajas  punitivas  de la normatividad en comento deben  cumplir  durante el trámite del proceso,   al   imponer  la  pena  alternativa  y  mientras  se  vigila  el  cumplimiento  de  esta,  con  los  deberes  que  adquirieron  al hacer dejación  voluntaria de las armas (CSJ AP 10.04.2008, rad. 29.472).   

         Por  consiguiente,  si  el  desmovilizado,  antes  de  ser postulado  oficialmente,  rindió entrevistas o declaraciones en  procesos  de  justicia  y  paz  faltando a la verdad u  ocultándola  parcial  o  totalmente, incumple un compromiso propio de la ley de  justicia  y  paz, lo que constituye razón suficiente para excluirlo del proceso  transicional.   

        3.2                       Por  otra  parte,  no  es  cierto  que, a fin de  acreditar   el  incumplimiento  del  compromiso  de  esclarecer  la  verdad,  la  Fiscalía  deba  aportar  sentencia ejecutoriada en contra del postulado, por el  delito  de  falso  testimonio.  En  ese  sentido, los argumentos del apelante no  sólo   se   ofrecen   desatinados,  sino  que  además  carecen  de  fundamento  normativo.    

          En   primer   lugar,   la  Sala  a  quo,  con  toda  claridad,  basó su decisión en el numeral  1º del art. 11 A de la Ley  975   de   2005,   que   consagra  la  causal  de  exclusión  por  incumplimiento  de  compromisos  propios del proceso de justicia y  paz  -como  lo  es  el  de  contribución   al   esclarecimiento  de  la  verdad-.  Empero,  al  sostener  que  el  postulado ha venido cumpliendo la obligación de  “no   delinquir”,  el  apelante  invoca un precepto normativo inaplicable para soportar su refutación.  De  ahí  la  inatinencia  de  ésta,  pues  el  Tribunal no aludió a la causal  5ª   de   la  norma  en  mención,  consistente  en  que  el  postulado  haya  sido condenado por delitos  dolosos cometidos con posterioridad a su desmovilización.   

          En  segundo  término,  el  recurrente  reclama la aplicación de un  condicionamiento  de  eficacia  probatoria legalmente inexistente. La desatinada  invocación  de una causal de exclusión diversa le hace creer que, para dar por  probado  el  incumplimiento del compromiso de contribuir a la reconstrucción de  la  verdad,  debe  existir una sentencia condenatoria ejecutoriada en contra del  postulado, por el delito de falso testimonio.   

          Sin  embargo,  ni  siquiera  la  acreditación del supuesto de hecho  contenido  en la causal 5ª del art. 11 A de la Ley 975 de 2005 está legalmente  condicionada  a  ser probada a través del medio de conocimiento echado de menos  por  el  apelante.  El  art. 35-2 del Decreto 3011 de 2013, cuando la expulsión  del  proceso  se  funda  en  la  continuación de la actividad delictiva, apenas  alude   a  una  sentencia  condenatoria  de  primera  instancia,   mientras  que,  de  cara  al  fundamento  normativo   realmente   aplicable   al   asunto  sub  exámine  -incumplimiento  del  compromiso  de contribución al esclarecimiento de la verdad-, el    numeral   1º   ídem  sólo  exige prueba sumaria.   

          Así,  pues,  fácil  se  advierte  que sí existen pruebas sobre el  quebrantamiento  del  aludido  deber por parte del señor GUISAO ARIAS. No sólo  se   aportaron   los   registros   de   las   contradictorias  e  inconsistentes  declaraciones   de  aquél  ante  diversas  autoridades  judiciales;  como  más  adelante  se  expondrá,  es  el propio postulado quien reconoce haber declarado  faltando a la verdad.   

          En  el  presente  asunto  no se trata de declarar la responsabilidad  penal  de JESÚS ALBEIRO GUISAO ARIAS por el delito de falso testimonio, sino de  evaluar  si  su  conducta  en el marco del proceso de justicia y paz se acompasa  con  las  finalidades  de  la  justicia  transicional,  desde la perspectiva del  conocimiento  de  la  verdad.  Y  en ello, resultan inaplicables los estándares  invocados  por  el  impugnante.  Éstos,  desde  luego,  sí  serían  del  todo  pertinentes  en  un  eventual  juicio  en  contra  del  señor GUISAO ARIAS, por  conductas  contra  la  recta  impartición de justicia, independientemente de su  suerte   en   el  proceso  de  justicia  y  paz;  pero  ciertamente  se  ofrecen  irrelevantes  de  cara  al  asunto  aquí debatido.    

          Por  último, no es cierto que la jurisprudencia de esta Corte exija  como  prueba  del incumplimiento del compromiso de contribuir al esclarecimiento  de  la  verdad  una  sentencia  ejecutoriada  por  falso testimonio (cfr.,  entre  otras, CSJ AP 04.03.2015, rad. 44.692).  Ni siquiera, valga destacar, se predica tal exigencia de la causal  5ª  del art. 11 A de la Ley 975 de 2005 (cfr. CSJ AP  31.08.2016, rad. 48.603).   

        3.3                       Finalmente,  el  impugnante  no demuestra que la  valoración    probatoria   aplicada   por   el   a  quo  para  concluir  que  el  postulado  quebrantó el  compromiso  de  contribuir  al  esclarecimiento  de  la  verdad  es  incorrecta.   

          Para  negar  las contradicciones e inconsistencias detectadas por la  Sala  de  Justicia  y  Paz  del  Tribunal  de  Barranquilla, en relación con el  recibimiento  que Juan Francisco Gómez Cerchar le habría hecho a JESÚS GUISAO  ARIAS  en  Barrancas  (La  Guajira),  cuando  aquél  era alcalde, el recurrente  sostiene  que  el  postulado  aludió a tres ingresos, en diferentes épocas, al  departamento de La Guajira.   

          Mas  tal  motivo  de  impugnación  es  del  todo  insuficiente para  derruir  la  sólida  conclusión  a  la que arribó el Tribunal, en punto de la  mendacidad  del  postulado:  éste  mismo,  se resalta en la decisión, al haber  sido  confrontado  sobre  las  inconsistencias  y divergencias de sus diferentes  declaraciones   relacionadas   con   el   señor  Gómez  Cerchar,  aseguró  haber  mentido.  Mentira  que,  según  GUISAO  ARIAS, estaba motivada por la intención de ser trasladado de la  Cárcel de Cómbita (Boyacá).   

          De  suerte  que  si JESÚS GUISAO ARIAS mintió en la entrevista que  rindió  ante  investigadores  de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía en  mayo  de 2010, en su condición de desmovilizado, incuestionable se advierte que  atentó  contra  el compromiso de contribuir leal y efectivamente a la finalidad  de esclarecimiento de la verdad.   

         

          En   tales   condiciones,   indiscutiblemente   se   resquebraja  la  confiabilidad  del  postulado  GUISAO ARIAS de cara al fin de esclarecimiento de  la   verdad,  como  lo  destacan  los  sujetos  procesales  no  recurrentes.  La  mendacidad  evidenciada  en  el  dicho  de  aquél implica el incumplimiento del  aludido   compromiso,   como  bien  se  concluyó  en  el  auto  impugnado.  Por  consiguiente,  se  impone  la confirmación de la decisión de dar por terminado  el  proceso  penal  especial  de  justicia y paz en relación con JESÚS ALBEIRO  GUISAO   ARIAS  y,  en  consecuencia,  excluirlo  de  la  lista  de  postulados.   

En  mérito  de  lo  expuesto, la  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

Primero.                 CONFIRMAR  la decisión impugnada.   

Segundo.     ADVERTIR    que     contra    la    presente    determinación    no    proceden  recursos.   

Tercero.                   DEVOLVER    el expediente al Tribunal de origen.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

            1 Identificado con la  cédula  de  ciudadanía  Nº 70.432.699, expedida en Cañas Gordas (Antioquia),  nacido  el  9  de  noviembre  de 1968 e hijo de Leofrán Guisao y María Clarisa  Arias.    También   conocido   como   El  Tigre,  Brayan,  Jonathan,  Richard,  James, El Tigre de Urabá  y  El Amiguito.   

            2 Hace alusión a CSJ  AP 10.06.2015, rad. 46.042 y AP 10.04.2008, rad. 29.472.   

            3  Modificado por el  art. 27 de la Ley 1592 de 2012.   

            4   Sobre     el     particular,    cfr.    C.    Const.    C-370    de  2006.    

5  Modificado por el art. 10º de la Ley 1592 de 2012.   

            6 Decreto Nº 1069 de  2015 del Ministerio de Justicia y del Derecho.   

            7    Incorporado  mediante el art. 5º de la Ley 1592 de 2012.      

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