AP6930-2016(45851)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

AP6930-2016  

Radicación N° 45851  

(Aprobado Acta Nº 312)  

Bogotá  D.C.,  octubre  cinco (5) de dos mil  dieciséis (2016)   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Corte  sobre el recurso de apelación interpuesto  por  la  Fiscalía  contra  el  auto proferido el 9 de marzo de 2015 por la Sala  Penal  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Villavicencio, por el cual  resolvió  no  decretar  la preclusión de la indagación adelantada por cohecho  “propio”  contra  CAMILO  MORA   CLAVIJO  en  calidad  de  Fiscal  Treinta  y  tres  Seccional  de  Puerto  Inírida.   

I.   DESCRIPCIÓN   FÁCTICA   OBJETO   DE  INDAGACIÓN   

CAMILO  MORA  CLAVIJO,  Fiscal Treinta y tres  Seccional  de  Puerto  Inírida,  en  el  proceso  adelantado  por  el delito de  Rebelión   contra  Norma  Janeth  Ardila  Flórez  –  detenida  por  miembros  de  la  Policía  al  momento que transportaba hacia la  región  de  San  Felipe,  Guainía,  324  pares  de botas de caucho-  decidió  no  imponerle  medida  de  aseguramiento  y  ordenó su  libertad el 28 de julio de 2009.   

El  capitán José Rolando Lancheros Silva en  proceso  adelantado por la Corte Suprema de Justicia contra el exrepresentante a  la  Cámara  Pedro Nelson Pardo Rodríguez, declaró haber obtenido información  de  que  el  fiscal  MORA  CLAVIJO “al parecer había  recibido  un  dinero”, para  que dispusiera la libertad de Ardila Flórez.   

II. ACTUACIÓN RELEVANTE   

La investigación se originó en la compulsa  de  copias  ordenada  por  la  Sala  de  Casación  Penal de la Corte Suprema de  Justicia  en auto proferido el 11 de septiembre de 2013, Rad. 27198, con destino  a  la  Dirección  Nacional de Fiscalías, por  “posible  delito de prevaricato por  acción”.   

El asunto fue radicado, mediante resolución  emitida  el  16  de  enero  de  2014 por el Fiscal Jefe de la Unidad Nacional de  Fiscalías  para  la  Investigación  de Funcionarios de la Rama Judicial, en la  Unidad  de  Fiscalías  Delegada  ante  Tribunal  y,  a  través  de resolución  expedida  el  3  de marzo del mismo año por el Fiscal General de la Nación, se  decretó    asignación   “especial”   por   la   gravedad   de   la  cuestión.       

La  indagación  se  adelantó  tanto por el  punible      atrás     mencionado     como     por     cohecho     “propio”,  al  cabo  de  la  cual  la  Fiscalía  solicitó  la  preclusión  en  audiencia  surtida el 5 de febrero de  2015,       basada       en       las       causales       de       atipicidad       e      inexistencia        del       hecho  investigado,               respectivamente.   

En  relación  con  el  presunto  delito  de  prevaricato  por acción, el  ente  investigador  señaló  que  el  auto  proferido por el indiciado el 28 de  julio  de 2009, con el que se abstuvo de imponer medida de aseguramiento a Norma  Janeth   Ardila   Flórez,  no  es  manifiestamente  ilegal,  toda  vez  que  su  fundamentación     reflejó     la     “realidad  procesal”,  en  el  sentido  de  que  las pruebas no  indicaban  que  la  entonces  sindicada  estuviera  inmersa  en  actividades  de  subversión, sino sólo en labores comerciales y de transporte.   

Respecto      del      cohecho   posiblemente   perpetrado  por  CAMILO  MORA  CLAVIJO  con  el  compromiso  de  favorecer  a Norma Janeth Ardila  Flórez  –alias La Mona-,  el  delegado  de  la  Fiscalía  dijo  haberse  fincado  esta  afirmación en el  señalamiento  que en ese sentido hizo el capitán de la Policía Nacional José  Rolando  Lancheros  Silva,  en  declaración  rendida  ante la Sala de Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  el  5 de julio de 2011, sin embargo  –prosiguió     el  fiscal-   sólo   fue  una  suposición,  sospecha  o  conjetura  del  declarante,  basada  en comentarios de oídas inverificables, no  fidedignos, de cuyas circunstancias nadie dio cuenta.    

          El   apoderado   de   la   Nación,   Rama   Judicial   -citada    como    posible    víctima-,  manifestó no oponerse a la petición de preclusión.   

Tanto el indiciado como el defensor indicaron  que  la  inocencia  del  primero  emerge  clara de los elementos de conocimiento  expuestos  por  la  Fiscalía,  motivo  por  el cual coadyuvaron la solicitud de  preclusión  y pidieron se compulsara copias contra quienes quisieron enlodar su  nombre con falsas manifestaciones.   

   

El  9 de marzo de 2015, el Tribunal Superior  de  Villavicencio  resolvió:  (i)  precluir  la  indagación  adelantada por el  delito  de “prevaricato por  acción”  y  (ii)  no  decretar  la  preclusión  en  relación    con    la   investigación   surtida   por   cohecho   “propio”.   

Contra  ese auto el delegado de la Fiscalía  interpuso  recurso  de apelación, el cual, una vez concedido, el expediente fue  remitido a la Corte Suprema de Justicia para su resolución.   

III. DECISIÓN APELADA  

3.1.  El  Tribunal Superior de Villavicencio  precluyó  la indagación adelantada contra CAMILO MORA CLAVIJO en relación con  el  punible  de  prevaricato  por acción,  por  cuanto  consideró  demostrada  la  causal  invocada  por la  Fiscalía  –atipicidad del  hecho   investigado-,   en   el  sentido  de  que  la  resolución   por  la  cual  se  abstuvo  de  imponer  medida  de  aseguramiento  no es manifiestamente ilegal.   

En apoyo de esta  última  proposición,  señaló que en la mencionada providencia se advierte un  análisis    razonable    y    coherente   de   las   pruebas,   “frente   a   las  cuales  –el  fiscal  indiciado- sostuvo que si bien  habían  algunas declaraciones (José Medina Fernández, Carlos Rosales Álvarez  y  Juan Camilo Mahecha Reyes) que daban cuenta que Norma Janeth, conocida con el  alias  La Mona, pertenecía al grupo guerrillero Farc donde cumplía la función  de  abastecedora de víveres, tales señalamientos no eran directos, sino que se  trataban  de  testigos  que  decían  haber escuchado de tal labor, es decir los  mismos  eran de oídas, además que contrastaban con otras probanzas practicadas  por  el  ente  fiscal (Guillermo González Téllez, Ana Lucía Martínez Varela,  Héctor  Pardo  Rodríguez,  Alirio Moreno, Jhon Muñoz Tamayo, Marisol Vasca, y  Leónidas  Osorio  Vela)  que  indicaban  que  La Mona era una comerciante de la  zona”.   

3.2. De otra parte, el Tribunal resolvió no  decretar      la      preclusión      de      la  investigación  adelantada  contra CAMILO MORA CLAVIJO  por  el  delito  de  cohecho  “propio”,  toda  vez  que  es  requisito  ineludible  allegar  los elementos  materiales   de  prueba  o  evidencia  física  necesarios  para  acreditar  con  categoría  de  “certeza”  la  configuración  “factico jurídica”   de  la  causal  alegada,  exigencia  que  consideró  no  haberse  satisfecho,  porque los elementos de conocimiento traídos por la Fiscalía para  sustentar   la   solicitud,   “no   permiten   aún  estructurar  la  causal  de preclusión invocada”, es  decir  la del numeral 3º del  artículo 332 del Código de Procedimiento Penal de 2004.   

3.2.1.  Para  respaldar  esta afirmación el  a  quo comenzó por recordar  que  en la solicitud de preclusión se aludió a las entrevistas de Jorge Arturo  Sánchez   Hernández   (comandante   de   Policía   Guainía   para  la  fecha  investigada),  José  Rolando  Lancheros Silva (capitán de Policía, jefe de la  Sijin  del  mismo  departamento)  y  Yuber  Ochoa Soto (patrullero) -quienes  señalaron  que  en  Puerto  Inírida, con ocasión de la  captura       de       “alias      ‘La          Mona’”, se decía que el representante a  la  Cámara  por el departamento de Guainía, Pedro Nelson Pardo Rodríguez, iba  a  intervenir para que se pusiera en libertad “y que  se   había  ofrecido  dinero  al  Fiscal  Treinta  y  tres  Seccional  con  ese  objetivo”-,  respecto  de  las que el delegado fiscal formuló las siguientes críticas:   

Que  el  primero  de  los  mencionados  no  especificó  si  el  hecho efectivamente ocurrió. Yuber Ochoa Soto, no obstante  haber  dado cuenta que al otro día de la captura de Norma Janeth Ardila Flórez  vio  al  fiscal MORA CLAVIJO conversando con otras personas sobre el asunto, una  de    ellas   de   apellido   “Pardo”,  no  conoció  el contenido concreto de la conversación. Y José  Rolando  Lancheros  Silva  en  entrevista  del  11  de  septiembre de 2014 sólo  manifestó  que: (i) después de haberse definido situación jurídica de manera  favorable    para   alias   La   Mona,   “tuvo   conocimiento   por   un   señor  de  nombre  ‘Mario’  que estuvo privado de la libertad en  (…)  Puerto  Inírida  al  mismo  tiempo  que  la  citada, que ésta le había  manifestado    iba    quedar   libre   por   cuanto   el   doctor   ‘Pardo’  le  estaba  ayudando  a salir con la  colaboración  del Fiscal Treinta y tres Seccional”;  (ii)  “durante el tiempo en  que  ‘La Mona’  estaba  privada de la libertad, esto  fue  por  dos días y medio, tuvo conocimiento que iban a pagar unos millones de  pesos  para  que  la  misma  quedara  libre  y que esa plata se la iban a dar al  Fiscal  Treinta  y  tres  Seccional,  por  lo  que fue a hablar directamente con  CAMILO  MORA  CLAVIJO  a  darle  a  conocer  lo  que se decía” y (iii)   “el   suceso   del   pago  fue  corroborado  semanas  después  de  que  se hiciera efectiva la libertad, con el  dicho       del       señor      ‘Mario’  (…)”.   

No  obstante,  concluyó  el  Tribunal,  lo  observado  por  el  fiscal  en el sentido de que las anteriores declaraciones no  corroboran  con  certeza  la  hipótesis  de indagación consistente en que MORA  CLAVIJO   recibió  dinero  para  liberar  a  alias  La  Mona,  no  sustenta  la  inexistencia   del   hecho   investigado,  cuya demostración es necesaria para acceder a la preclusión por  la causal solicitada.   

3.2.2.   Adicionalmente,   observó   el  a    quo    deficiencia  “probatoria”  para  la  “estructuración       de       la       causal  invocada”,  situación  que, consideró, refuerza la  imposibilidad de atender favorablemente la solicitud.   

Advirtió  que  la  preclusión  por cohecho  podría  adoptarse  una  vez  se  haya  agotado el programa metodológico con la  consecución  de  los  elementos  materiales  probatorios  y  evidencia  física  factible  de  obtenerse,  de  la  que  pueda  afirmarse  contundentemente que el  hecho    no    ocurrió.   

Esto  lo  expuso  el  Tribunal,  por  cuanto  vio    que    en    la  indagación:   

(i)  No  obra  elemento de prueba alguno en  relación  con  los  movimientos  de  dinero  que  se  pudieron presentar en las  cuentas  del fiscal CAMILO MORA CLAVIJO, como tampoco en las del exrepresentante  Pedro  Nelson  Pardo  Rodríguez  o su hermano Héctor Pardo Rodríguez, quienes  supuestamente  estarían  detrás  del  pago  al  primero  de  los  citados para  favorecer a Norma Janeth Ardila Flórez.   

(ii)  No  hubo  alguna  clase  de actividad  tendiente  a  obtener  la  versión  de los tres últimos. Tampoco se indagó al  señor  “Mario”, quien  conoce  de  primera  mano  lo  dicho por Ardila Flórez, quien es potencialmente  identificable  y  su  versión verificable, pues, de acuerdo con lo indicado por  José  Rolando  Lancheros  Silva,  estuvo  recluido  en Puerto Inírida al mismo  tiempo    que    alias   “La   Mona”.   

(iii) Si bien aparece orden del 21 de julio  de  2014  en  donde se dispone la inspección del proceso adelantado por la Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia contra el excongresista  Pedro  Nelson  Pardo Rodríguez, con el fin de establecer si la información que  allí   obraba  permitía  determinar  si  hubo  llamadas  entre  Héctor  Pardo  Rodríguez  –hermano  de  aquél-    y   el   fiscal   CAMILO   MORA  CLAVIJO,  así  como  entre  el  exrepresentante  y  su  hermano,  o  entre  aquél  y alias “La Mona”, no se  advierten  conclusiones en torno a lo solicitado, dando cuenta sólo  “de  la toma de copias de unos folios  del   expediente,   sin   establecerse   si  se  allegaron  o  no”.   

IV. LA APELACIÓN  

Fue  promovida  por  la  Fiscalía contra la  precitada  providencia,  en  punto  de  la  denegación  de la preclusión de la  investigación por cohecho propio.   

En la sustentación el impugnante manifestó  haber   presentado   los  suficientes   elementos   materiales  probatorios  de  los  cuales  concurre  la  demostración  fundada  de  la  causal de inexistencia  del  hecho  investigado, “no  por  convicción  más  allá de toda duda razonable1,   sino   por  in  dubio  pro  reo”,  toda  vez  que  la  situación  fáctica  en  torno  de  la  ocurrencia  de la conducta “campea    claramente    en    el    ámbito    de    la    simple  suposición”,     por     cuanto     “ningún  referente  fáctico  real  (…)  aporta  la compulsa de  copias  proveniente de la Corte Suprema de Justicia”,  ni  las  actividades  de  policía  judicial  adelantadas  en  desarrollo  de la  presente indagación.   

Recordó  que “la  noticia  criminal  que  dio  cuenta  de  la presunta concurrencia del cohecho se  contrae  al  mero  dicho  de  oídas  (…)  del capitán  de la Sijin  José  Rolando  Lancheros Silva, quien señaló que un señor de nombre Mario le  había  escuchado  a (…) Norma Yaneth Ardila Flórez, alias La Mona, (…) que  iba  a salir en libertad en unos pocos días, porque el congresista Pedro Nelson  Pardo         Rodríguez        –daría-  un dinero al fiscal del caso para  tal    efecto”,    sin    embargo,    “no  dio  el  apellido”  ni  datos  de  ubicación;   además   Puerto   Inírida  es  una  población  grande  y  allí  “deben haber muchísimos”  “Marios”,   por  tanto  “razonablemente     no     es     ubicable    esa  persona”.   

Indicó      que      “sonaría   ambiguo”  que  habiéndose  determinado  la  atipicidad  de la conducta de prevaricato por acción, se tenga  por    no    demostrada    la    inexistencia   del  pago,  cuando  esto  supuestamente tendría lugar para  que se adoptara una decisión contraria a la ley.   

Añadió el impugnante, que lo declarado por  el  capitán  Lancheros  Silva no es creíble, toda vez que (i) en sus versiones  rendidas  ante  la  Corte  Suprema  de Justicia y en la presente investigación,  manifestó  momentos  diferentes  en  el  que  fue  informado  por  “Mario”  del  pago  que se haría o se  hizo   para  beneficiar  a  “La  Mona”;  (ii)  dijo  haber visto al fiscal MORA CLAVIJO conversando con el  congresista  Pedro Nelson Pardo Rodríguez, en fecha en que, se probó, éste no  se  hallaba en Puerto Inírida; además uno de los investigadores a su cargo, de  la  Sijin,  manifestó  que  había  visto  al  fiscal,  no  con “Pedro  Nelson Pardo Rodríguez”, sino con  su  hermano  Héctor;  y  (iii)  el  capitán  Lancheros  tuvo  un  “conflicto    funcional”    con   el  indiciado,  cuando  era “el jefe de Policía Judicial  al  servicio  del  despacho  del fiscal MORA CLAVIJO (…) por manera que en ese  contexto  fáctico (…) se pone de relieve la inexistencia del supuesto pago de  dinero”.   

Diferente  es  que  en  la  investigación  adelantada  por  la  Corte  Suprema  de  Justicia  contra  el  congresista Pardo  Rodríguez  se  “determinó que éste había llamado  al  comandante  departamental de la Policía para preguntarle sobre la captura y  decirle  (…) que tal vez estaban cometiendo una arbitrariedad por parte de sus  agentes  de  la  Sijin, por cuanto alias La Mona era una persona inocente que se  dedicaba  al  comercio  y  al  transporte  fluvial,  sin  embargo, es claro, esa  investigación  no  arrojó  que  el  congresista le haya hecho ofrecimientos de  dinero  al  comandante  de  la  Policía,  por  manera  que  no habría por qué  pensarlo  que  para que el fiscal MORA CLAVIJO emitiera una decisión conforme a  derecho,  no  prevaricadora,  se  diera  un  pago,  que la lógica no nos daría  razón de por qué se haría un pago que no era necesario”.   

Además  “razonablemente  no  se  avizora  la factibilidad de  obtener  elemento  de  conocimiento alguno que en últimas despeje la duda sobre  la  ocurrencia  del  cohecho  materia de indagación, puesto que, finalmente, el  punto  a dilucidar llega a la misma sindicada Norma Yaneth Ardila Flórez, alias  La  Mona,  de  quien se dice partió de ella la manifestación o el conocimiento  sobre     el     futuro     pago    de    dinero    al    fiscal    –indiciado-  para obtener su libertad”.   

De     otra     parte,    -precisó   el   apelante-,  la  eventual  entrevista   a   Norma   Janeth  Ardila  Flórez  no  tendría  ningún  futuro,  “pues  (…) enfáticamente dentro del proceso negó  que  fuera  auxiliadora  de  la  guerrilla y que perteneciera a las Farc, por el  contrario  (…) dio claridad sobre la actividad de comerciante y trasportista y  sobre  la carga de botas que trasportaba o fletaba en su lancha con destino a un  comerciante de San Felipe”.   

Por     lo    demás,    -indicó-,  de  ninguna manera a partir de  suposiciones  o  conjeturas  procede  una  búsqueda   selectiva en orden a  escrutar  el  patrimonio  o  las  cuentas  del fiscal MORA CLAVIJO, “porque  se  afectarían sus derechos fundamentales a la intimidad  y   al   habeas   data   de   protección   constitucional  y  legal”.   

V.   INTERVENCIONES   DEL   DEFENSOR  Y  EL  INDICIADO   

5.1. El primero coadyuvó la apelación, por  cuando  “no existe certeza ni una plena prueba de que  –su defendido- haya cometido el delito de cohecho”.   

5.2.  MORA CLAVIJO se manifestó sorprendido  de  que  habiéndose  decretado  la  preclusión por prevaricato por acción, el  Tribunal  no  esté  de acuerdo en que con ese “mismo  material  probatorio” no se  pueda  precluir  la  indagación por cohecho, cuando el pago de dinero sería el  medio  para  que  se profiriera una decisión ilegal, de la cual ya se demostró  estar realmente ajustada al ordenamiento.   

Agregó  que  la persona a la que aludió el  capitán     Lancheros    Silva,    “Mario  Saúl  Quintero”, estuvo detenido  en  la  cárcel  de  Puerto Inírida, por tanto debió tomarle en su momento una  entrevista.   

VI. CONSIDERACIONES  

6.1. La Sala es competente para resolver este  asunto  de  conformidad  con  lo dispuesto en el artículo 32-3 de la Ley 906 de  2004,  por  tratarse  de  la  apelación  contra  la  decisión  adoptada por un  Tribunal   Superior   de  Distrito  Judicial  en  el  curso  de  una  actuación  penal.   

6.2. De acuerdo con  el  artículo  250  de la Constitución Política, la  Fiscalía    General    de    la   Nación   está   obligada   a   ejercitar    la    acción   penal   y  adelantar      las  investigaciones  de  los  hechos  que  lleguen  a  su  conocimiento que  tengan  las  características de un  delito,  sin que pueda renunciar, interrumpir o suspender la persecución penal,  salvo  en  los  casos  que  la  ley  establece  para  la  aplicación   del   principio   de   oportunidad.  También,  en ejercicio de  sus   funciones,   la   Fiscalía   puede  solicitar  al  juez  de  conocimiento  la   preclusión  de  la  investigación.   

Por  su  parte,  los  artículos  331 y 332  prevén    dos    oportunidades    para   realizar   tal   solicitud:    (i)  en los periodos    de    indagación    o  investigación,  únicamente  el  representante del ente acusador  está  facultado  para  pedir  al  juez  de  conocimiento  la  preclusión de la  investigación   por  cualquiera  de  las  causales  previstas  en  la  referida  norma;   y   (ii)  en  la  etapa   de  juzgamiento,  oportunidad  en  la  que  la  petición  puede  ser elevada por la Fiscalía, el  Ministerio  Público  y  el defensor, pero sólo cuando se trate de las causales  previstas  en  los  numerales  1°  y  3°  del  artículo  332 de la Ley 906 de  2004.   

El artículo 331 de  la     Ley     906     de     2004    -después  de  proferida  la  sentencia  C-591   de   2005   por   la   cual  fue  declarada  inexequible  la  expresión  “a     partir     de    la    formulación    de  imputación”-,   dispone  que    “en  cualquier  momento,  el fiscal  solicitará  al  juez  de conocimiento la preclusión, si no  existiere    mérito    para   acusar”,    lo    cual    habilitó   la   posibilidad   de   formularla     en    la    fase    de  indagación.   

A  su turno, el artículo 332 de la norma en  cita,  señala las causales que, estando acreditadas, permiten la preclusión de  la investigación:   

1.  Imposibilidad  de iniciar o continuar el  ejercicio de la acción penal   

2.  Existencia  de una causal que excluya la  responsabilidad, de acuerdo con el Código Penal.   

   

3.     Inexistencia     del     hecho  investigado.   

   

4.      Atipicidad     del     hecho  investigado.   

   

5. Ausencia de intervención del imputado en  el hecho investigado.   

   

6. Imposibilidad de desvirtuar la presunción  de inocencia.   

   

7. Vencimiento del término máximo previsto  en el inciso segundo del artículo 294 de  este código.   

   

PARÁGRAFO.  Durante  el  juzgamiento,  de  sobrevenir  las  causales  contempladas  en  los  numerales 1 y 3, el fiscal, el  Ministerio  Público  o la defensa, podrán solicitar al juez de conocimiento la  preclusión”:   

Dada   la   trascendencia  del    decreto    de    la   preclusión         de         la  investigación, en el sentido de que hace tránsito a  cosa        juzgada,       el       órgano  competente  para  proferirla    es    el    juez   de   conocimiento   (sentencias  C-872  de  2003,  C-591  de  2005  y  C-920  de  2007  emitidas  por  la  Corte  Constitucional),   y  su  pronunciamiento   debe   restringirse  a  la  causal  invocada       por       la       Fiscalía,  el  Ministerio  Público  o la defensa, según la etapa  procesal  donde se presente la solicitud.  De manera  que,   por     regla    general,    el     juez     no     debe            adoptar  decisión  alguna en relación  con causales no alegadas,  so  pena  de  vulnerar  el debido proceso establecido en la Ley 906 de 2004 para  ese instituto jurídico.   

En  este  sentido, si la causal alegada se  encuentra  probada, el juez debe disponer  la  preclusión,  aun  cuando  considere que la terminación del  proceso    también  procede           por          motivo      diferente.  Por  el  contrario,  si  la  decisión  consiste  en  negar  la  existencia   de  la  causal  propuesta  ‘no  pueden  los jueces entrar a hacer  juicios  de  valor  sobre otras causales que no le han sido puestas de presente,  porque  en  tal  caso  se estaría desbordando la actividad judicial al entrar a  resolver  cuestiones  que  no  le  han  sido  planteadas  y tampoco debatidas».  (CSJ  AP 8 feb. 2008. Radicado 28908; CSJ AP. 15 jul.  2009. Radicado 31780; CSJ AP 18 may.2011 Radicado 35826).   

Por excepción,  cuando        los       elementos       de       conocimiento       base   de   la   solicitud   permiten  establecer    la    procedencia    de    la    preclusión    por   algún     motivo     diferente  al  invocado, por economía  procesal debe decretarse,  siempre  que  “sus  componentes  estructurales (…)  así  lo  determinen”.2   

6.3.   De   la  “inexistencia del hecho investigado”.   

La   causal  planteada  por  la  Fiscalía  –inexistencia  del hecho  investigado-  se  configura  cuando,  a  partir  de la  evidencia   física   o  elementos  probatorios  o  la  información  legalmente  recaudada    y    aportada    a   la   actuación,   se   obtiene   “certeza”  que  el  suceso material no  aconteció.  (CSJ  AP, 15  Jul.  2009, Rad. 31780 y  CSJ  AP,  6  Dic.  2012,  Rad.  37370,  entre  otras  providencias).    

6.4. Análisis del  caso concreto.   

6.4.1.  El Tribunal resolvió no decretar la  preclusión  de  la  investigación  adelantada  contra  CAMILO  MORA CLAVIJO en  relación  con el delito de cohecho, por cuanto, es requisito ineludible allegar  los    elementos    de    conocimiento   que   conduzcan   a   la   “certeza”  de  la causal alegada y los  arrimados   por   la   Fiscalía   no cumplieron esa exigencia.    

El apelante insiste en haber presentado los  suficientes   elementos   materiales  probatorios  de  los  cuales  concurre  la  demostración  fundada  de  la  causal de inexistencia  del    hecho    investigado,    pero    “no  por convicción más allá de toda duda razonable3,  sino por in  dubio   pro  reo  (sic)”.   

Obsérvese  cómo  el  fiscal  sostiene una  contradicción,  pues la duda  es  un  estado  del entendimiento derivado de la ausencia de acreditación sobre  la  ocurrencia  o  no  de  algún  hecho;  por  tanto  a partir de ella no puede  lógicamente  tenerse  por demostrada la circunstancia sobre la que precisamente  recae la dubitación.    

El impugnante al apoyarse en el “in   dubio   pro   reo”,  (i)  admitió que los elementos de conocimiento presentados sólo  conducen  a  la  incertidumbre, y con ello (ii) aceptó la proposición fáctica  expuesta  por el Tribunal como sustento de la decisión, en el sentido de que no  hay                   “certeza”  de  la  inexistencia del hecho  investigado.   

Dicho  de  otra  manera,  la  impugnación  encaminada  a  demostrar que en la indagación permanece la duda y no hay manera  de    superarla,    en    nada   cuestiona   la   premisa   menor   –o  fáctica-  acogida  por  el  Tribunal,  en  tanto  la ausencia de  certeza   fue   precisamente  lo  que  predicó  como  fundamento para no precluir.   

6.4.2.  Ahora, si el apelante quiso debatir  la     proposición     jurídica     -premisa  mayor- en la que se basó el Tribunal, según la cual:  para  decretar  la  preclusión  por la causal 3ª del  artículo  332  de  la  Ley  906  de  2004,  se  requiere  “certeza”  de  la  “inexistencia     del    hecho    investigado”,  realmente  no  lo hizo, sólo se dedicó a expresar su  razonamiento,     basado    en    un    presupuesto    jurídico    –el  in dubio  pro  reo-  distinto  al  acogido  por el Tribunal, sin  exponer  ningún motivo normativo o deóntico que lo confronte, y sin justificar  la  aplicación  del  principio propuesto para efectos de decidir la preclusión  solicitada con base en la causal atrás mencionada.   

Por consiguiente, al no haber sido debatido  el  parámetro  según  el cual, la estructuración de  la  inexistencia  del  hecho  investigado  requiere  ser  demostrado en grado de  certeza, el mismo permanece inalterado, máxime cuando  este  corresponde  al  criterio  que  tiene  sentado  la  jurisprudencia  de  la  Sala4,   en   consideración  a  que  la  preclusión  hace  tránsito a cosa juzgada.   

6.4.3.  El  Tribunal  señaló  que podría  adoptarse  una  decisión  favorable  de preclusión, una vez se haya agotado el  programa   metodológico   con  la  consecución  de  los  elementos  materiales  probatorios  y  evidencia  física  factible  de  obtenerse,  de  la  que  pueda  afirmarse   contundentemente   que   el   hecho   no  ocurrió.   

Esto    lo   expuso   el   a  quo, por cuanto advirtió que no obran  medios  de  conocimiento que den cuenta de: (i) los movimientos de dinero que se  pudieron   presentar  en  las  cuentas  de  MORA  CLAVIJO,  Pedro  Nelson  Pardo  Rodríguez  y  Héctor  Pardo  Rodríguez;  (ii)  las versiones de estos tres; y  (iii)  la  declaración de “Mario”, quien puede ser identificable, por haber  estado  privado  de  la  libertad  al  tiempo  que estuvo alias La Mona. Tampoco  advirtió  resultado  alguno  respecto de la orden a policía judicial del 21 de  julio  de  2014 para inspeccionar el proceso adelantado por la Sala de Casación  Penal,  con  el fin de verificar si hubo llamadas entre Héctor Pardo Rodríguez  y  MORA CLAVIJO, o entre éste y Pedro Nelson Pardo Rodríguez o entre alguno de  los hermanos Rodríguez y alias La Mona.   

La  apelación  señala  que:  (i)  sería  violatorio  de  derechos  fundamentales  recabar  sobre  las  cuentas del fiscal  indiciado;  (ii)  es  imposible ubicar a una persona de nombre Mario y aunque se  hiciera,  sería  un  testigo de oídas; y (iii) entrevistar a alias La Mona, no  tendría   ningún   resultado,   por   cuanto   -el  impugnante-  no cree que declare afirmativamente sobre  la  entrega  de  dinero, pues eso sería tanto como incriminarse. Esto, aunado a  que  los  elementos de conocimiento con los que se cuenta sólo generan duda, en  virtud  del in dubio pro reo,  no hay otro camino que precluir.   

En   este  punto  cabe  aclarar,  que  el  in     dubio   pro   reo  se  constituye  en  un  argumento  válido  y pertinente para efectos de demostrar la concurrencia de la  causal  de  preclusión  contenida en el numeral 6º del artículo 332 de la Ley  906  de  2004 -imposibilidad  de  desvirtuar  la  presunción  de  inocencia-,  cuya  certeza    sobre    su  configuración  exige  acreditar  que: (i) los elementos de convicción hallados  no  permiten  sustentar  la acusación –situación  entre  la  que se cuenta, por ejemplo, la imposibilidad  de   superar   el   estadio   de  la  duda-  y  (ii)  no  es  posible obtener otros medios de conocimiento que  puedan  eventualmente cumplir esa función, o que “ya  la   investigación   fue   decantada   hasta   su   límite   máximo   en   lo  racional”5.   

Ciertamente, el a quo advirtió “deficiencia  probatoria”  y mencionó  los  elementos  de  conocimiento  sobre  los  que  la  Fiscalía no recabó, sin  embargo   esa   manifestación   no   la   hizo   para   sustentar  la  no concurrencia de la causal 6ª, en el entendido de que sí es  posible  aún  desvirtuar  la presunción de inocencia,  en  tanto la misma no fue objeto de debate, sino para indicar que la preclusión  por  inexistencia del hecho  investigado    podría  “estructurarse”  si  la  Fiscalía hubiese culminado debidamente la indagación.   

En  este  sentido, desatinados resultan los  argumentos  del fiscal encaminados tanto a señalar que algunos de los elementos  de  prueba mencionados no son recaudables, como a justificar por qué con una de  las  entrevistas  sugeridas no lograría sustentar el hecho investigado; pues el  Tribunal,  -insiste la Sala-,  relacionó  medios  de  conocimiento  que  podrían  allegarse,  pero no bajo la  consideración  de  que con ellos la Fiscalía lograría sustentar la acusación  o  desvirtuar  la  presunción  de  inocencia,  sino para indicar que de haberse  culminado  el programa metodológico se hubiese podido demostrar la inexistencia    del   hecho,   lo   cual  –complementa    la  Corte-  podría  tener ocurrencia, por ejemplo, si (i)  “Mario”  desmiente  lo  indicado  por  el  capitán Lancheros; (ii) alias La Mona, el excongresista y su  hermano  son  enfáticos en que MORA CLAVIJO no recibió dinero alguno; (iii) se  demuestra  que  no hubo movimientos de dinero entre los implicados, y (iv) no se  advierten llamadas que sugieran algún posible pago.   

En otras palabras, aunque el delegado de la  Fiscalía  tuviese  razón  en  el  sentido  de  que  algunos  de  los medios de  convicción  indicados  por  el  Tribunal  son  de  imposible recaudo y otros no  conducirían  a  acreditar  el pago de dinero objeto de indagación, de allí no  se  sigue  la  configuración  de  la causal 3ª de preclusión, pues igualmente  permanecería  sin demostración la “inexistencia del  hecho  investigado”,  por  cuanto  la información y  elementos  materiales  de  prueba  allegados  no la sustentan, como en efecto lo  aceptó el recurrente al proponer que sólo conducen a la duda.   

6.4.4. Ahora, si lo que quiso el delegado de  la  Fiscalía  en  la  apelación,  fue  desarrollar  la causal 6ª -imposibilidad      de     desvirtuar     la     presunción     de  inocencia-,  lo  cual  no  manifestó expresamente, la  Sala  no  examinará  sus argumentos a la luz de ese presupuesto de preclusión,  porque:  (i)  sobre  el  mismo  no  se pronunció el a  quo  debido  a  que  no  fue  el motivo alegado por la  Fiscalía     y     (ii)     el     juez     de     conocimiento    –unipersonal  o colegiado-   no   debe   decidir  sobre  causales  no  formuladas  cuando  los  componentes  estructurales de la solicitud y los soportes materiales probatorios  y evidencia física no lo determinan.   

En  este  caso,  basta  con señalar que el  delegado  fiscal  no  expuso  ningún  motivo,  ante  el  Tribunal, encaminado a  demostrar   que   la  indagación  estaba  razonablemente  agotada  –   presupuesto   necesario   para   sustentar  la  causal  6ª  de  preclusión-,  y  en  la  apelación: (i) guardó  silencio  sobre  el resultado de la orden a policía judicial del 21 de julio de  2014  en  donde  se dispuso la inspección del proceso adelantado por la Sala de  Casación  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia contra el excongresista Pedro  Nelson  Pardo Rodríguez; (ii) nada dijo en relación con las versiones de éste  y  su hermano Héctor, echadas de menos en el auto impugnado; y (iii) dio por no  identificable  a  “Mario”  -persona  a  la  que  hizo  referencia  el  capitán  Lancheros  Silva-,  de quien, se observa, el indiciado  espontáneamente  en  su  intervención  manifestó que se trata de “Mario  Saúl  Quintero”, entonces detenido en la cárcel de Puerto Inírida.   

6.4.5.  Dice la apelación que “sonaría   ambiguo”  que  habiéndose  determinado  la  atipicidad  de la conducta de prevaricato por acción, se tenga  por    no    demostrada    la    inexistencia   del  pago,  cuando  esto  supuestamente tendría lugar para  que se adoptara una decisión contraria a la ley.   

No  desconoce  la Sala que la hipótesis de  indagación  relacionada  con  cohecho,  se debilita en algún grado al resultar  no     constitutiva     de     prevaricato     por  acción  la  providencia  por  la  cual  el  indiciado  dispuso  la  libertad  de  Norma Janeth Ardila Flórez, pero de esto no se sigue  la  inexistencia  del  hecho  consistente  en  que  el  fiscal MORA CLAVIJO recibió  dinero  para que dispusiera la libertad de aquélla, ni  evidencia   contradicción  alguna  en  la  decisión  apelada,  por  cuanto  el  señalamiento  fáctico  por  el  que  se adelantó la indagación, en sí mismo  reúne  las  características  de  delito al margen de que el auto con el que se  dispuso la libertad sea legal o no.   

Ahora,  si bien el delegado de la Fiscalía  calificó      la     conducta     como     cohecho  “propio”,  recuérdese  que     su    solicitud    de    preclusión    no    fue    por    “atipicidad”,       sino   por   “inexistencia   del  hecho  investigado”,  cuya discusión es puramente fáctica  y  fue  exactamente  a la que se restringió válidamente el pronunciamiento del  Tribunal.   

Consecuencia de lo anterior, los fundamentos  del  auto  apelado  permanecen  inalterados  y  por lo mismo la decisión que se  impone es su confirmación.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Confirmar  la  decisión  apelada.   

Comuníquese y cúmplase.  

Contra   este  auto no procede recurso alguno.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

   

   

    

1  00:27:50   

2 CSJ  AP,  6  de  diciembre  de  2012,  Rad.  37370  y  AP, 19 de agosto de 2015, Rad.  45891.    

3  00:27:50   

4  CSJ  AP,  24  Jun. 2008,  Rad.   29344;   AP,   15    Jul.   2009,  Rad.  31780;  AP,  27  Sep.  2010, Rad. 34177;  AP,  6  Dic.  2012, Rad. 37370; AP, 24  Jul.  2013,  Rad.  41604;  y  AP,  18  de  junio de  2014,      Rad.     43797,    entre    otras  decisiones.   

5 CSJ  AP 27 Ene. 2016, Rad. 47206.     

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