AP2706-2016(43862)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

AP2706-2016  

Radicación Nº 43.862  

(Aprobado acta N° 141)  

Bogotá, D. C., cuatro (4) de mayo de dos mil  dieciséis (2016).   

ASUNTO     POR  RESOLVER   

          Procede  la  Sala  pronunciarse sobre la decisión del 12 de mayo de  2014,  mediante  la  que  el  Tribunal  Superior  de  Barranquilla, precluyó la  indagación  adelantada  en  contra  del Doctor Alberto  León  Maldonado, Fiscal  42  de  la  Unidad de Vida y otros de esa ciudad.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

    

1. La   situación   fáctica   fue   plasmada   por   el  a-quo,   en   los  siguientes  términos:     

«Revisadas  las  actuaciones  preliminares  se  constata  que  la  señora  Dilia  Esparragoza de  Gallardo,  con  51  años de edad aproximadamente, venía sufriendo de problemas  mentales-esquizofrenia  paranoide-  y  a raíz de su empeoramiento fue internada  en  la  IPS  Salud  Caribe de Barranquilla, el 7 de noviembre de 2006, en buenas  condiciones  físicas  en  general y estando en dicha Clínica presenta un edema  en  el  miembro inferior derecho, enrojecimiento y flictenas y al examen físico  se   encontró   ausencia   de  pulso,  se  realiza  diagnóstico  de  síndrome  compartimental  por  parte  del doctor Meraldo Gonzáles Orozco y a raíz de esa  situación  el  11  de  noviembre  de  ese  mismo año a las 11:00 am ordenan su  remisión  a  la  Organización  Clínica  General  del  Norte  de  esta ciudad,  ingresando  a  las  5:45  pm  y donde realizan el siguiente diagnóstico de: (i)  Celulitis  en  pierna  derecha; (ii) trombosis arterial; (iii) trauma en rodilla  por  caída  de  altura  de  la  cama, seguido de dolor y edema; (iv) frecuencia  cardiaca  de  89x;  (v) frecuencia respiratoria 18x T/A 110/88 mn/hg; (vi) edema  de  miembro  inferior derecho, disminución de pulsos pedíos, cianosis, llenado  capilar  lento,  equimosis  en  rodilla derecha; (vii) síndrome compartimental,  celulitis   de  miembro  inferior  derecho  y  esquizofrenia,  por  lo  que  fue  intervenida   quirúrgicamente   el   11   de  noviembre  de  2006,  presentando  sobreinfección  durante  el  pos operatorio y falleció el 27 de enero de 2007.   

La necropsia llevada a cabo el 27 de enero de  2007 por el Instituto de Medicina Legal, concluyó lo siguiente:   

          «La   paciente  fallece  en  una  sepsis  grave,  cuyo  origen  se                     determinó   e   tejidos   blandos   de  miembro  inferior  derecho                     (pierna),  en  la  que  se  estableció  un  síndrome                                    compartimental  que  al  parecer  fue  causado  por un               trauma  contundente  que  se  debe  investigar  y  a quien en           mi opinión no se realizó  diagnóstico  oportuno  y  remisión             tardía,  lo  anterior  favorecido  las  necrosis   de  los  tejidos              y  la            invasión  por  gérmenes oportunistas.  Aunque   la   atención                 como  aparece consignada en la Clínica General                     del   Norte                sigue  las  normas  de  atención,  la  entidad  deberá    revisar                     desde   el   punto   de   vista                                      epidemiológico  el porcentaje de                         enfermedades  nosocomiales”   

Por   estos   hechos  la  señora  Fabiola  Esparragoza  de Bolívar, hermana de quien en vida respondía al nombre de Dilia  Esparragoza  de  Gallardo,  el  1de  junio de 2011, presentó denuncia contra el  Fiscal  doctor Alberto León Maldonado por el delito de prevaricato por acción,  por  haber precluído la investigación a favor de los médicos y enfermeros que  atendieron  a  su  hermana  en  las  Clínicas antes indicadas por el punible de  homicidio  agravado,  en  virtud  que  en  la  IPS  Salud  Caribe su hermana fue  golpeada  en la rodilla derecha, hombros, omoplato derecho e izquierdo, glúteo,  pie izquierdo y cabeza, aunado a que fue violada sexualmente.   

Ciertamente,  el  4  de  marzo  de  2011  la  Fiscalía  42  de  la  Unidad  de  Vida y otros, en donde fungía como Fiscal el  doctor  Alberto  León Maldonado, califica el mérito probatorio del sumario que  se  había  levantado  contra  médicos  y  enfermeros  de dichas Clínicas, con  preclusión  de  la investigación, la que no fue impugnada oportunamente por la  parte civil.»1   

                          2.-  Presentada  la  petición  de  preclusión, se realizaron audiencias durante los  días 31 de marzo y 12 de mayo de 2014.   

SOLICITUD DE PRECLUSIÓN  

          El  delegado  del Ente Acusador, formuló pretensión de preclusión  en  favor  del  fiscal investigado, con fundamento en lo normado en el numeral 4  del  artículo  332  de  la  Ley 906 de 2004, es decir, por atipicidad del hecho  investigado.   

Para  sustentar  su  pretensión,  hizo  un  recuento  de las actividades investigativas que reposan en el expediente abierto  con  ocasión  del  fallecimiento  de  la  señora Dilia Esparragoza de Gallego.   

          Adujo  que vencido el término de la etapa instructiva, el indiciado  en  su  calidad de Fiscal 42 de la Unidad de Vida y otros, el 4 de marzo de 2011  profirió  providencia  calificatoria, precluyendo la investigación al personal  médico  y  paramédico  de  la  IPS  Salud Caribe y Clínica General del Norte,  vinculados2  mediante  indagatoria,  con  fundamento  en  atipicidad  del hecho  investigado.   

Dice  el  delegado  que  la  decisión  en  cuestión  fue  notificada personalmente y por estado; éste se fijó el día 16  de  marzo  siguiente,  por  lo  que  los  términos  para  recurrir en tiempo se  vencieron  el  día  22 de marzo posterior, de suerte que habiéndose presentado  recurso  de apelación por la parte civil el día 25 de marzo, fue extemporáneo  lo  que  significó la ejecutoria de la providencia y el consecuente archivo del  expediente.   

En  cuanto  a  las razones de la preclusión  emitida  por  el  fiscal  implicado, dice el Delegado que se sustentan en que la  denunciante  adujo que a su hermana le dieron un golpe en la rodilla, lo cual no  se demostró.   

Además,  la  actuación  se  adelantó  de  conformidad  con  las disposiciones de la Ley 600 de 2000, en sus artículos 89,  90  y  91,  aplicable  al  caso,  dada la fecha de los hechos; explica que en el  asunto  se  abrió  la  investigación,  se  vinculó  mediante  indagatoria  al  personal  médico y paramédico de las dos instituciones donde estuvo la señora  Dilia  previo  a su fallecimiento, se evacuaron las pruebas principales como las  experticias  de Medicina Legal; vencido el término de instrucción, se cerró y  calificó en la forma indicada.   

En  el  proceso  cuestionado no se violó el  debido  proceso,  no  se  afectó derecho de defensa alguno, y si bien no se dio  curso  al  recurso  de  apelación  propuesto por la representación de la parte  civil, fue por haberse presentado en forma extemporánea.   

En  cuanto al sustento de la decisión del 4  de  marzo  de  2011,  apunta  el  peticionario  comprende  la  valoración de la  totalidad  de  las  pruebas recaudadas, siendo fundamento de la misma el informe  técnico  GPFO-C2532010 del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de 1  de  junio de 2010, el que le permitió concluir al indiciado, que la causa de la  muerte  de  la  señora  Dilia  Esparragoza  de Gallego  fue una enfermedad  arteriobstructiva  aguda,   es decir, el síndrome compartimental en una de  sus  extremidades,  el  cual  puede  tener diversas causas, no necesariamente un  golpe.   

Dice el solicitante que si bien es cierto el  fiscal  42  debió  precluir  por duda probatoria a varios de los investigados y  sólo  a  dos  médicos  por  aticipicidad,  lo cierto es que la decisión y sus  efectos  son  los  mismos,  por  tanto  no se configura la comisión  de la  conducta punible por la que se le denunció.   

Reflexiona  sobre  la  tipicidad  objetiva y  subjetiva  en  la  conducta  de prevaricato por acción, para concluir que en el  caso    del    fiscal   León   Maldonado  se configura la objetiva, en razón a que no valoró integralmente  el  informe  pericial de Medicina Legal, pero en modo alguno la subjetiva que de  conformidad  con  lo  expresado  por  la  Corte  Suprema,  exige conocimiento de  ilicitud  y  voluntad de realización, los que no se perciben en el accionar del  indiciado,  por  lo  que  concluye  su  exposición  pidiendo la preclusión con  fundamento en la atipicidad de la conducta investigada.   

INTERVENCIONES  

          El  Ministerio Público, el procesado y su defensor intervinieron en  la  audiencia  para coadyuvar la petición de la Fiscalía, es decir, se declare  la  preclusión  por la causal 4, dada la ausencia del ingrediente subjetivo del  tipo.   

         

          Es  de  anotar  que  el  representante de la Procuraduría, enunció  también  como  posible  causal la enlistada en el numeral primero del artículo  332.    

DECISIÓN APELADA  

Inicia  su exposición el Tribunal afirmando  que  el prevaricato  es un delito instantáneo, por tanto, no interesa, con  miras  de adecuar típicamente una conducta, sus efectos, la duración de éstos  o  la  forma que asuma, como tampoco que la providencia que lo materializa esté  ejecutoriada,  ejecutada  o  perfeccionada. Acto seguido determina los elementos  constitutivos       del       tipo       penal3.   

En  cuanto  al caso concreto, expresa que el  asunto  conocido  por  el  implicado  era  un  homicidio  culposo  presuntamente  cometido  por  el  personal  médico  y  paramédico  de las instituciones donde  estuvo  hospitalizada  la  señora  Dilia  Esparragoza  de Gallardo.   

Se transcribe gran parte del dictamen médico  legal  de  primero  de  junio  de  2010  y  agrega  que  la decisión acusada de  prevaricadora,  analiza  cada uno de los testimonios, indagatoria, dictámenes y  demás pruebas recaudadas.   

Luego  de  citar  jurisprudencia  de  esta  Corporación,  aduce  que  en  el  contexto fáctico, probatorio y normativo, la  conducta  del  Fiscal indiciado se adecuó a lo vertido en el haz probatorio, en  razón  a  que  éste demuestra que el personal médico y paramédico de las dos  instituciones  no  crearon  un  riesgo  jurídicamente  desaprobado  a  pesar de  ejecutar  una  actividad médica considerada peligrosa, por lo que las cirugías  realizadas   a   la  paciente  conllevan  un  riesgo  jurídicamente  permitido.   

Sostiene que en el caso concreto no se puede  perder  de  vista  que la causa de la muerte de la señora Dilia Esparragoza fue  la  invasión  de agentes patógenos que asedian las IPS, habiéndose presentado  incluso  sanciones  por  la Secretaría de Salud del Atlántico; en consecuencia  la  responsabilidad  recae  en el gerente o en el dueño de la institución y no  en  los  médicos, procediendo demanda de responsabilidad civil, si es que no ha  prescrito la acción.   

Luego de explicar que si bien es cierto está  demostrado  que  los  médicos  de la Clínica General del Norte no violaron los  protocolos  de  la  lex artis,  también  lo  es  que  en  la  IPS  Salud  Caribe detectaron en forma tardía el  síndrome  compartimental  que  aquejaba  a  la paciente y que la remisión a la  Clínica  del  Norte fue morosa, por lo que la preclusión emitida por el fiscal  investigado  ha debido ser por aplicación del in dubio  pro   reo,   y   no  por  atipicidad  como  lo  hizo.   

Concluye   afirmando   que   precluye   la  investigación  en  favor  del  implicado  pero no por la causal invocada por la  Fiscalía  sino  por  imposibilidad  de  desvirtuar  la presunción de inocencia  descrita  en  el  numeral  6 del Artículo 332 de la Ley 906 de 2004, al estimar  que  en  todo  caso,  de  continuar  el  asunto,  no  habría forma de acusar al  implicado.    

EL RECURSO Y SU TRÁMITE  

              

          Notificada  en  estrados  la  decisión  leída  en la audiencia, la  víctima  Fabiola  Esparragoza de Bolívar interpuso  recurso  de apelación el cual sustentó en el mismo acto  procesal, siendo fundamentos del recurso, los siguientes:   

          Considera  indebido  que  el  hermano  del  Doctor  Maldonado sea su  defensor,  ya  que la Constitución Nacional (sic) dice que no se puede declarar  en  la  propia  causa,  ni  el  hermano  ni  el  cónyuge;  agrega que el Doctor  Gerardino  León Maldonado es trabajador de la Defensoría del Pueblo por lo que  considera indebido que pueda litigar.   

          Aduce  que  como  todos se conocen, todos se “tapan”, por lo que  llevará  el caso a la Procuraduría y a la Corte Suprema y añade que la esposa  del           “señor           presente4” es procuradora.   

          Acto  seguido  la  recurrente hace un recuento de lo que ella estima  ocurrió  con su hermana desde que fuera internada en la IPS Salud Caribe, luego  la  forma  y  tiempo  en que se le trasladó a la Clínica General del Norte, el  lapso  transcurrido  entre  la  remisión y la amputación y múltiples aspectos  sobre  el  particular,  incluyendo  la  forma  en  que  supo  que su hermana fue  accedida  carnalmente,  lo  que  explica,  percibió  por  una  visión que tuvo  mientras  arreglaba  las  sábanas de la cama de su hermana; agregó que ello no  es  de extrañar, porque no es la primera vez que ocurre en las instituciones de  salud, citó al menos un caso anterior.   

          Por  momentos,  dentro de la exposición, cuestiona la decisión del  4   de   marzo   de   2011   emitida   por   el  Fiscal  indiciado  Alberto  León Maldonado, la cual considera  contraevidente,  ya  que ella aduce que las pruebas que se recaudaron durante la  fase  investigativa  permitían  acusar al personal médico y paramédico de las  dos  instituciones  de  salud  comprometidas  en  el  caso  de su hermana Dilia.   

         

          Expresa  incluso,  que aproximadamente siete meses después del 4 de  marzo  de  2011,  la  IPS  fue  sancionada precisamente por problemas de asepsia   

          Requerida  por  el  Despacho  para que encamine su alegato contra la  decisión  recurrida,  la señora Fabiola continúa con su exposición contra la  resolución  del  fiscal  León  Maldonado  del  4  de  marzo de 2011, pues considera que en el expediente que  adelantaba,  había  suficiente  material  probatorio  en  contra  del  personal  médico  y  paramédico  de las dos instituciones, y que la decisión tomada por  el  funcionario investigado tuvo su génesis en la mala comprensión de la causa  de la muerte de su hermana Dilia.   

          La  víctima  hace un relato pormenorizado del periplo realizado por  Dilia   Isabel   con  ocasión  de  su  hospitalización,  cambio  de  clínica,  intervenciones  quirúrgicas  para  amputación,  contaminación, dice ella, con  ocho  bacterias,  hasta finalizar con la muerte, sobre lo que existen pruebas en  el     expediente     que     el     doctor    León  Maldonado terminó por preclusión, por lo que insiste  tal decisión no responde a la verdad.   

         

          Los No Recurrentes   

          Tanto  la  Fiscalía  como  el  Ministerio Público y la banca de la  Defensa,  son  unánimes  en  pedir  al Tribunal declare desierto el recurso por  indebida  sustentación,  ya que la víctima no alegó en contra de la decisión  del Tribunal.   

          Durante  la  exposición  de los últimos, la víctima interrumpe el  uso  de la palabra y termina por suplicar que le atiendan el recurso y aduce que  le han violado todos los derechos.   

          El  magistrado  que preside la audiencia, luego de escuchar a los no  recurrentes,  tomó  la  decisión  de  conceder  el recurso, expresando que las  razones  que  lo  llevan a ello obedecen a que la señora Fabiola Esparragoza de  Bolívar  tiene  la  calidad  de  víctima  pero  no  es  abogada, por tanto, la  interpretación  que  se  debe  hacer  de  su exposición es con aplicación del  principio  de  caridad  y  concluye que debe ser la Corte quien decida el punto.   

          Por  último,  ya  en  esta  instancia,  la  señora  Esparragoza de  Bolívar,  hizo  llegar  en sobre cerrado a la Secretaría de la Sala, 32 folios  documentales,  en  los que incluye la decisión del Tribunal cuestionada, la que  subrayada  y  adicionada  con  papelitos de diversos colores, en los que expresa  razones  para  disentir  de  lo  contenido  en  ella;  igualmente  aporta  otros  documentos  relativos a la dolencia que terminó con la vida de su hermana Dilia  Isabel Esparragoza de Gallardo.   

             

CONSIDERACIONES   

         

        1.-  Competencia:   

          La  Sala  es  competente para conocer la segunda instancia contra la  decisión  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá  que decretó la preclusión, en  virtud  de  lo  establecido  en  el  Artículo  32  numeral 3° de la Ley 906 de  2004.   

2.- Problema Jurídico.  

De conformidad con lo vertido en la audiencia  de  lectura de la decisión en la que se interpuso el recurso de apelación y se  sustentó  el  mismo,  así  como  por  lo  observado  en  la  propia  decisión  cuestionada, la Sala avocará el siguiente problema jurídico:   

¿Dentro  del Sistema Penal Oral Acusatorio,  es  posible  que el juez de conocimiento, cambie la causal deprecada por el Ente  Acusador, la defensa o el Ministerio Público?    

         

          3.-  Competencia del juez de conocimiento,  en preclusión   

Evidentemente  el  sistema penal adoptado en  Colombia  mediante  el  Acto Legislativo 003 de 2002 es de corte adversarial, lo  que  impone  la  aplicación de ciertos institutos que lo definen, mismos que se  han venido decantando a través de la jurisprudencia.   

Una de las instituciones que se incorporaron  al  sistema oral acusatorio fue la preclusión de la investigación, la cual, en  principio,  debe ser pedida por el fiscal 5 y decidida por  el juez de conocimiento.   

Ahora  bien,  conforme  con  el  diseño del  artículo  250 Superior, la Fiscalía es titular de la acción penal y como tal,  tiene  dentro de su esfera de acción, cuando estime que no alcanza el estándar  de  conocimiento  necesario  para  acusar,  irrogar  al juez de conocimiento, la  preclusión   de   la  investigación  por  alguna  de  las  causales  previstas  normativamente en el artículo 332 de la Ley 906 de 2004.   

Así  pues,  es  la  Fiscalía  la autoridad  judicial  que puede seleccionar la causal que se configura en el caso concreto y  siendo  el  proceso  adversarial  de naturaleza dispositiva, no puede el juez de  conocimiento  variar  la misma y abrogarse competencia para resolver el caso con  fundamento en una diversa de la solicitada por el acusador.   

Sobre  el  particular tiene dicho esta Sala:  (CSJ   AP   de  18  –  may.  –  2011  Rad.  35.826)6   

         «En  efecto,  en la providencia de esta  Sala7  se afirmó que el          juez de conocimiento restringe su competencia a  la   causal   invocada                  por  la  fiscalía, el Ministerio Público o la  defensa,  según  la  etapa              procesal  donde  se  presente  la solicitud, de  manera   que   no   puede               hacer            pronunciamiento en relación a causales  no   alegadas,   so   pena               de vulnerar el debido proceso establecido en la  Ley   906   de   2004  para              ese instituto jurídico.   

         Allí  mismo  la  Corporación  precisó  que  cuando los elementos                     materiales   probatorios   fundantes   de   la  solicitud  permiten  establecer           la  procedencia  de la preclusión, pero por un motivo diferente al                     planteado,  por economía procesal, el juez debe decretarla; por el                     contrario,  si  la  petición ha de denegarse, no le es factible al                     funcionario valorar causales no invocadas.   

         A   renglón   seguido   explicó   cómo   tal   situación  puede                     presentarse                cuando  la  petición  se sustenta en la causal  No.  2  del          artículo  332 de la Ley 906 de 2004 que remite al artículo 32 del                     Código  Penal, relativo a doce eventos de ausencia de                                    responsabilidad,   contexto   donde   el  juez  puede  decretar  la  preclusión          por  motivo  diferente  al  invocado pero  incluido  en  el  canon  32,             porque lo que cambia es la hipótesis jurídica  soporte  de  la  preclusión,            sin variar la causal.   

                     De igual  manera,  en  esa determinación la Colegiatura            estableció como excepción a la  regla  mencionada,  el evento en que se           invoque atipicidad del hecho investigado  (causal  4  del  artículo  332)          y   los  elementos  materiales  probatorios  y  evidencia  física  demuestren           la  ausencia  de  dolo  por  error  invencible  (atipicidad   subjetiva),               hipótesis donde debe preferirse la aplicación  de  la  causal  No.  2  del              artículo  332  por  acomodarse a la situación  expuesta  en  el  motivo  10             del   artículo  32  del  Código  Penal,  ser  específica  para el supuesto de          hecho  planteado y no afectar la estructura del  proceso acusatorio.   

                                            Por  último,  la  Corporación reiteró  que  cuando  los  elementos              materiales  probatorios  y  evidencia  física  ofrecidos  como  soporte  de             la  causal  no logren persuadir al funcionario  de  su  configuración,  el             juez  carece de competencia para establecer si  concurre   cualquiera                  otra  de  las previstas en el artículo 332 de  la      Ley     906     de     2004».   

De  conformidad  con  lo  anterior,  que por  demás  constituye  una línea jurisprudencial consistente de esta Corporación,  la  competencia  del  juez  de  conocimiento  está  limitada a la causal que le  propone  el  solicitante de la audiencia y las complementarias que eventualmente  pueden  proponer  el  Ministerio  Público  o  la  defensa,  en acatamiento a lo  establecido  por la CC C-648  del 24 de agosto de 2010.   

Ello significa que le es prohibido al juez de  conocimiento,  so pena de vulnerar gravemente el debido proceso, decidir por una  causal  diversa  de la solicitada, pudiendo sí hacerlo por un motivo diferente,  cuando  se esté dentro de la misma, como ocurre con las motivaciones contenidas  en  el  artículo  32  del  Código  Penal que se tramitan por causal segunda de  preclusión (Artículo 332 Ley 906 de 2004).   

Del caso Concreto  

De los audios aportados con la actuación se  extrae   que   en  el  presente  caso,  la  Fiscalía  incoó  la  petición  de  preclusión,  por  considerar que una vez adelantada la indagación, carecía de  mérito  para  acusar  en  razón  a  que  se configuró la atipicidad del hecho  investigado,  ya  que  si  bien  es  cierto el Fiscal 42 de la Unidad de Vida no  valoró   integralmente   la  prueba  pericial  soporte  de  la  resolución  de  preclusión  de  4 de marzo de 2011, también lo es que en su actuar no concurre  la  voluntad  de  quebrantar  la  ley,  por  tanto,  se  configura  la causal 4,  atipicidad subjetiva del hecho investigado.   

El   Ministerio   Público   inició   su  intervención   aduciendo   que  compartía  lo  expuesto  por  la  Fiscalía  y  mencionó,  sin  desarrollar  argumentativamente,  la  concurrencia de la causal  primera de preclusión.   

Tanto   el   defensor  como  el  indiciado  estuvieron  de  acuerdo  con  la  Fiscalía  en que no se presenta tipicidad del  hecho  investigado por ausencia de dolo en la actuación del Fiscal Alberto León Maldonado.   

De  lo  anterior  se extrae que formalmente,  sólo  se  invocó  una  causal  para  solicitar preclusión en favor del fiscal  investigado,  puesto,  que  se  itera,  aunque  el Ministerio Público mencionó  también   la  primera,  nunca  efectuó  un  desarrollo  argumentativo  que  le  permitiera al Tribunal un pronunciamiento sobre la misma.   

No  obstante  lo  anterior,  el a-quo  al  efectuar la parte considerativa  de  su  decisión, hizo un análisis genérico sobre la tipicidad de la conducta  investigada  luego  de  lo cual afirmó que la conducta del fiscal se adecuó al  caudal  probatorio,  porque  los  médicos  y  enfermeros  no  crearon un riesgo  jurídicamente  desaprobado,  ya  que  la  actividad  médica  por naturaleza es  riesgosa.   

Sostuvo el magistrado que las intervenciones  quirúrgicas  encarnan  un  peligro  y  que  la  señora  Dilia  Esparragoza  de  Gallardo,  falleció a pesar de los esfuerzos médicos para salvarle la vida, ya  que  la  causa  de  la muerte fue la invasión de agentes patógenos lo que a la  postre significó una sanción administrativa para la clínica.   

Agregó que sí hay indicios relativos a que  en  la  IPS  Salud  Caribe  posiblemente  se  generó  la  causa  del  síndrome  compartimental,  al parecer, cuando la paciente se cayó de la cama o quizás se  golpeó previo su ingreso a la institución.   

Sin  embargo,  dice  el  Tribunal  que  la  remisión  de  la  paciente  a la Clínica General del Norte fue tardía, ya que  sólo   se   hizo  hasta  el  11  de  noviembre  cuando  la  señora  Dilia  fue  hospitalizada   cuatro  días  antes;  pero  sostiene  que  dada  la  patología  paranoide  que  padecía, estaba medicada y algunas de estas sustancias producen  problemas circulatorios, lo que complicó la salud de la paciente.   

Afirmó   que  no  se  demostró  que  la  situación  de  base que generó el síndrome lo hubieran causado los enfermeros  o  los  médicos,  pues  todo  indica  que  fue  un accidente detectado en forma  tardía  y  que  cuando fue operada la atacaron los gérmenes nosocomiales, pero  que   el   psiquiatra   de  Salud  Caribe  no  creó  un  riesgo  jurídicamente  desaprobado.   

Todo  lo anterior permite afirmar que hasta  ese  punto  de  la  decisión,  se  encaminaba en relación con la causal cuarta  pedida  por los intervinientes en la primera audiencia de preclusión, aunque no  había  abordado  el  tema  específico solicitado que se relaciona directamente  con  la  ausencia del dolo en la decisión del 4 de marzo de 2011, proferida por  el   fiscal   Alberto   León   Maldonado,  ya  que  incluso el propio Ente Acusador afirmaba que en estricto  sentido si se configuraría la tipicidad material.   

No  obstante  ello,  sin expresar de manera  categórica  si  del  análisis  valorativo  tanto  de  la  decisión acusada de  prevaricadora  como  del  haz  probatorio  que  se  aportó  a la audiencia, era  posible  o  no  inferir el elemento subjetivo de la conducta echado de menos por  la Fiscalía, en un lacónico párrafo concluyó:   

«Así las cosas,  la  Colegiatura  acogerá  la  petición  de             preclusión  de  la indagación  preliminar  no  por  atipicidad  de  la           conducta  sino  porque de promoverse un  proceso              penal   en  su              contra, lo más seguro es que se va a presentar  imposibilidad    de                    desvirtuar   la   presunción   de  inocencia,  contemplado    en   el                  numeral  sexto  del artículo 332 de la Ley 906  de 2004»   

Cómo puede verse, el Tribunal no resolvió  el  caso  sometido  a su consideración, que no era otro que establecer si de la  conducta     desplegada     por     Alberto    León  Maldonado en la resolución de preclusión que emitió  en  el  caso  adelantado  contra  el  personal  médico  y  paramédico  de  las  instituciones  IPS  Salud  Caribe y Clínica General del Norte, se infiere o no,  el aspecto subjetivo de un prevaricato por acción.   

En  cambio,  sin estudiar el tema propuesto  por  el  Ente Acusador, pasó sin argumentación alguna a decidir con fundamento  en  la  causal sexta del Artículo 332 de la Ley 906 de 2004, causal no sólo no  irrogada  expresamente  por  ninguno de los intervinientes en la audiencia, sino  que  tampoco  fue desarrollada en sus exposiciones, ni debatida durante el curso  de la vista pública.   

Es  evidente  que  cuando  para  pedir  la  preclusión   se   invoca  la  causal  sexta  -imposibilidad  de  desvirtuar  la  presunción  de  inocencia-  la  Fiscalía  debe  acreditar que ha realizado una  investigación  exhaustiva  y  que  a  pesar  de ello, no fue posible reunir los  elementos  demostrativos  necesarios  para alcanzar el estándar de conocimiento  indispensable  para  acusar,  debiendo en consecuencia prevalecer la presunción  de  inocencia  y  su  correlato,  el  in dubio pro reo,  aspectos  que  en  forma  alguna  se discutieron en la  audiencia.    

Así  pues,  en  el  presente  asunto no es  posible   estudiar  el  fondo  de  la  decisión  recurrida,  como  tampoco  los  argumentos  sustentatorios  de  la impugnación, pues lo que refulge evidente es  que,  de  una  parte,  no  se  ha  resuelto  la primera instancia y, de otra, la  decisión  se  tomó reconociendo una causal sobre la que no ha habido debate en  la  audiencia,  no  fue  pedida por ninguno de los intervinientes y, además, el  fallador  tampoco desarrolló en sus argumentos el sustento para la misma.    

         Las  denunciadas  irregularidades vulneran de forma severa el debido  proceso,  pues  siendo  el  sistema  acusatorio,  por naturaleza dispositivo, no  puede  el  juez  de  conocimiento, de un lado, sentar su propia teoría del caso  para  resolver  el  asunto  sometido  a  su  consideración, y menos adoptar una  determinación  sobre  unas  bases  que  no  desarrolló expositivamente, con lo  cual,  de  contera,  vulnera  el acceso a la justicia de quien no está conforme  con la providencia.   

         Sobre   la   necesidad   de   motivar   las   decisiones   la  Corte  Constitucional tiene dicho: (CC C-145 de 1998)   

         «Dentro  de las garantías propias del  debido  proceso  y  de la tutela judicial efectiva se encuentran también las de  ejercer  el  derecho  de  defensa  y  las de recurrir las sentencias judiciales.  Ahora  bien,  para  poder  presentar  recursos  contra  los fallos judiciales es  necesario  conocer cuáles fueron las razones que condujeron al juez a dictar la  sentencia  que  se  controvierte,  razones que deben referirse a los hechos (las  pruebas)  y  a  los  fundamentos jurídicos en los que se apoya la decisión. Si  esas  razones  no  son  públicas  el  recurrente  no  podrá esgrimir contra la  sentencia  más  que argumentos generales, que repetirían lo que él ya habría  señalado  en  el transcurso del proceso. Precisamente entre los fines del deber  de  motivar  las  sentencias  se  encuentra  el  de  facilitarle  al afectado la  comprensión   de   la   resolución   emitida   y   la   formulación   de   su  impugnación».   

         Así  pues, es claro que la motivación de las decisiones judiciales  no  sólo  constituye  un  deber  para  el  funcionario  que las emite, sino que  además,  es  un  derecho  de  los  implicados  en  el  proceso, de la comunidad  académica  y social, el conocer las razones por las cuales el asunto particular  y  concreto  se decidió en la forma en que se hizo, permitiendo también que el  afectado  elabore un discurso que contenga las razones de su disenso, pues de no  haber  exposición  argumentativa, la decisión lucirá arbitraria y quien está  inconforme  no  podrá  recurrir  más  que  con  argumentos  genéricos  que se  vislumbran repetitivos.   

         Establecido  lo  anterior,  la única solución posible es anular el  auto  de  fecha  12  de mayo de 2014, por medio del cual el Tribunal Superior de  Distrito  Judicial  de  Barranquilla, resolvió la preclusión solicitada por el  Ente  Acusador  en  favor  del  fiscal  42  de la Unidad de Vida y otros, doctor  Alberto      León     Maldonado,     en  razón a que  no  se  ha resuelto lo solicitado por la Fiscalía y la causal reconocida por el  Tribunal       no       fue       desarrollada       expositivamente.   

         La  carpeta  deberá devolverse a la Corporación de origen para que  se  resuelva la petición de la Fiscalía, coadyuvada por el Ministerio Público  y  la  defensa,  y  que  se  contrae  a  determinar  si en el caso sometido a su  consideración,  se  configura  o no la tipicidad  subjetiva de la conducta  de  prevaricato  por  acción, de cara a la resolución emitida el 4 de marzo de  2011  por  el  indiciado,  por  medio  de la cual precluyó la investigación en  favor  de  Amadis  Orozco, Ricardo Jiménez Ruíz, Jorge Luis R. García, Adolfo  Ahumada  G,  Meraldo Guerrero Orozco, Roberto F. Pardo, Yamile Dicipola Suárez,  Luis  Oviedo  Castaño  y  Henry Pérez, quienes estaban siendo investigados por  homicidio  culposo  en  la  persona  de  Dilia  Isabel  Esparragoza de Gallardo.   

            

         En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

         

RESUELVE  

Primero.  Anular el auto proferido por  el  Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial  el  día 12 de mayo de 2014, con  fundamento en lo expuesto en esta determinación.   

Segundo.                            Ordenar  devolver  la  actuación a la  Corporación   de   origen   para   que  resuelva  la  solicitud  de  preclusión  de  conformidad con la  causal pedida por la Fiscalía.   

Tercero.           Esta  determinación  queda  notificada  en  estrados y contra ella no procede recurso  alguno   

Cópiese, notifíquese y cúmplase  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Cfr.  Folio 9 Carpeta Original del Tribunal Superior de Bogotá.   

2  Amadis  Orozco, Ricardo Jiménez Ruíz, Jorge Luis R. García, Adolfo Ahumada G,  Meraldo  Guerrero Orozco, Roberto F. Pardo, Yamile Dicipola Suárez, Luis Oviedo  Castaño y Henry Pérez.   

3  Refiere   que   éstos   son:  Acreditación  de  la  condición  de  servidor  público  del  implicado; competencia para producir la  decisión;  contrariedad  manifiesta  entre  ésta y el ordenamiento jurídico y  por último voluntad de cometer la conducta delictiva.   

4  Tomando  en  consideración  que  el  cd  sólo es de  audio,   no   se  puede  establecer  a  quien  se  refiere  la  señora  Fabiola  Esparragoza, cuando hace tal afirmación en la audiencia.   

5  De  conformidad  con  la  misma  Ley 906 de 2004, hay  estadios  procesales  en  que  no  sólo  la Fiscalía puede incoar petición de  preclusión,  pues  vencidos  los términos del artículo 294, es posible que lo  hagan  el  Ministerio  Público y la defensa, los que también pueden intentarla  ya en etapa de juicio oral, pero sólo por las causales 1 y 3.   

6 Este  criterio  jurisprudencial ha sido mantenido también en decisiones como CSJ AP 8  feb. 2008. Radicado 28908; CSJ AP. 15 jul. 2009. Radicado 31780.   

7  Radicado No. 31780.     

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