AP6927-2015(46937)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado Ponente  

AP6927-2015  

Radicación N° 46937  

(Aprobado acta Nº 424)   

          Bogotá,  D.C.,  veinticinco  (25)  de  noviembre  de dos mil quince  (2015).   

          Procede  la  Sala  a  verificar  los  requisitos de lógica y debida  argumentación  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  la defensora de  FREDY    FRANCISCO    PEREIRA    MONTOYA.   

H E C H O S  

          Fueron    expuestos    en    la   actuación   en   los   siguientes  términos:   

“El 13 de marzo de 2012, siendo las 18:45  horas,  mediante  voz  de  auxilio  proveniente  de  la  señora  Sandra  Milena  González  Prieto, administradora del autoservicio “La Gran Vía” ubicado en  la   inspección   de   la  Gran  Vía,  jurisdicción  del  municipio  de  Tena  (Cundinamarca),  quien  alertaba  que  le habían hurtado una botella de whiskey  del  establecimiento  de comercio, al tiempo que señalaba a los ocupantes de un  vehículo,  marca Chevrolet Astra, color gris, como los presuntos autores, […]  los  agentes  de  policía  al advertir que el vehículo señalado emprendió la  huida  procedieron a perseguirlo, alcanzándolo dos kilómetros más adelante en  el  sitio  conocido  como  La Pedregosa de la vereda El Rosario, verificando que  dentro  del  rodante  se  encontraban  dos  personas  mayores y tres niños, los  cuales  se  identificaron con los nombres de Julián Andrés Montoya -conductor-  y   FREDY  FRANCISCO  PEREIRA  MONTOYA  -copiloto-,  por  lo  cual  al  requisar  el  vehículo y cuando el  primero  de  los  mencionados se disponía a descender del vehículo se le notó  una  botella  de  whiskey  marca  Old  Par  de 750 ml., la cual tenía entre las  piernas  y  cayó cerca de la palanca de los frenos, la que por lo demás traía  un  sticker con el nombre del autoservicio “La Gran Vía”, circunstancia que  comportó  la respectiva captura. Seguidamente, al requisar la maleta, marca TRK  Voyage    de   color   rojo,   equipaje   que   llevaba   consigo   PEREIRA  MONTOYA  y que manifestó ser de  él,  se  halló en su interior, además de otros elementos, una bolsa plástica  transparente  tipo  ziploc,  la cual contenía una sustancia vegetal que por sus  características  se  asimilaba  a  la  marihuana,  eventualidad  por la cual se  dispuso   su   captura   y  posterior  judicialización.  Posteriormente,  dicha  sustancia  al  ser sometida a la prueba de identificación preliminar homologada  arrojó  positivo  para marihuana (cannabis) y sus derivados con un peso neto de  ciento treinta y ocho punto dos (138.2) gramos”.   

A N T E C E D E N T E S  

          1.  Culminado el  juicio  oral  y anunciado el sentido condenatorio del fallo por el Juzgado Penal  del  Circuito de La Mesa (Cundinamarca), estrado judicial al que correspondieron  las  diligencias,  se  dictó  sentencia el 27 de abril de 2015, a través de la  cual   se   impuso   a  PEREIRA  MONTOYA  las  penas  principales  de  prisión por sesenta y ocho (68) meses,  multa  de  dos  punto  cinco  (2.5)  salarios  mínimos  legales  mensuales y la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  término  de  la  sanción  privativa  de  la  libertad,  al  habérsele  hallado  autor  responsable  de  la  conducta  punible  de tráfico,  fabricación  o  porte  de estupefacientes (artículo 376 del Código Penal). Se  le  negó  la  suspensión condicional de la ejecución de la pena y la prisión  domiciliaria.1   

          2.  Apelada  esta  determinación por la defensa, fue confirmada por  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Cundinamarca -Sala Penal- el 13  de          agosto          de         2015.2   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

          La  defensora  de  FREDY FRANCISCO PEREIRA  MONTOYA   interpuso  el  recurso  extraordinario  para  postular   tres  cargos  en  contra del fallo de segunda instancia:    

         

          En    el    cargo    primero,  presentado  al  amparo  de  la causal contemplada en el artículo  181,  numeral  1º,  de la Ley 906 de 2004, denuncia la aplicación indebida del  artículo  376  del  Código  Penal “debido a un mal  entendimiento  del  principio de antijuricidad material previsto en el artículo  11   ejusdem”.   Asevera  que  el  informe  policivo  allegado  a la actuación dio cuenta de la incautación a su prohijado de ciento  sesenta  (160)  gramos  de  marihuana,  estupefaciente  destinado  a  su consumo  personal  y  de  su  acompañante,  “también adicto  como  él”, de tal forma que con esa conducta solo se  causarían  perjuicios  individuales  sin  repercusión  en  la  salud pública,  interés  protegido  por  el tipo penal. Así, solicita casar la sentencia y, en  su lugar, se profiera fallo absolutorio.   

En   el   cargo  segundo,    invocando  la  causal citada en precedencia e idéntica modalidad de  infracción,  refiere que hubo un entendimiento equívoco por parte del juzgador  en  cuanto  “al  verdadero  elemento  objetivo  del  delito”,  toda vez que no se tuvo en cuenta que en la  pericia  practicada  al  mismo  se  reseñó  que  constaba  de una “sustancia   vegetal,  color  verde,  semillas  y  fragmentos  de  vegetal”.  De este modo, estima, era evidente que el  material  “no  era  totalmente  uniforme,  ni mucho  menos  correspondía a un mismo elemento” por lo que,  asevera,  el  peso bruto de la marihuana contenida en el alijo, según surge del  experticio,  nunca  pudo  determinarse,  debiéndose calificar el comportamiento  objeto  de  diligencias  constitutivo  del delito consagrado en el artículo 375  del  Estatuto  de  Penas,  al  hallársele  a  PEREIRA  MONTOYA    “una   planta   con   sus   semillas”  porque  esta  no  solo ha de ser entendida como el ser  orgánico  que  vive  y  crece adherido al suelo, sino también por aquel que se  arranca  y del cual se conservan sus hojas. En consecuencia, pide casar el fallo  y se dicte absolución.   

En   el   cargo  tercero,  bajo  la  égida  de  la  causal segunda del  precepto  citado en precedencia, aduce el desconocimiento del debido proceso por  afectación   de   garantías   fundamentales,   ya  que  el  juez  a  quo  señaló fecha para dar lectura al  fallo  de  primer  grado  disponiendo  librar  las  comunicaciones  del caso, no  obstante,  esta determinación no fue “notificada en  legal  forma  a  mi defendido” faltándose al mandato  previsto  en los artículos 168 y 171 de la Ley 906 de 2004 y, de contera, éste  no  pudo  “hacer valer sus derechos”. Por  lo anterior, depreca casar la sentencia impugnada y decretar la  nulidad   de  lo  actuado  “a  partir  del  momento  procesal en que se generó la violación”.   

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

          1.  El  proceso  penal  se  caracteriza  por  una  serie  de  etapas  concatenadas,  revestidas  de  un  plexo  de  garantías,  durante las cuales se  somete  a  controversia  de la jurisdicción un asunto jurídico cuya discusión  culmina  con  la  sentencia, providencia susceptible de impugnación por vía de  la  apelación  en  aras  de  que  la  inconformidad  de  quien la interpone sea  solventada  por  el  superior jerárquico del funcionario que la emitió y éste  la confirme, modifique o revoque, si a ello hubiere lugar.   

         

Dicho  contexto  explica  por qué el debate  sobre  las  aristas  de  interés  para el ejercicio de la acción penal cesa en  tales  escenarios,  es  decir,  en el decurso de las instancias, previéndose un  recurso   extraordinario,   la  casación,  solamente  cuando  por  específicas  causales,  en este caso las del artículo 181 de la Ley 906 de 2004, se pretenda  un  estudio  respecto de la legalidad del fallo por parte de la Corte Suprema de  Justicia.  No  se trata, entonces, de prolongar la polémica que feneció con la  emisión  de  una  determinación amparada con la doble presunción de acierto y  legalidad.   

          Por  lo tanto, existen parámetros conceptuales que hacen del libelo  correspondiente  un  escrito  sometido  a estrictas reglas de postulación y que  debe   bastarse   a  sí  mismo  para  demostrar  el  yerro  planteado  como  su  trascendencia,  siendo premisa fundamental que la simple diferencia de criterios  no   constituye  un  aspecto  con  la  viabilidad  de  ser  auscultado  en  sede  extraordinaria. (Cfr. CSJ AP, 18 Ago 2010, Rad. 33559)   

          2.  Desde  esta  teleología, se advierten múltiples imprecisiones  en      la      demanda      que      conducirán      a     su     inadmisión,   según   se  constata  a  continuación:   

          2.1.  Es  presupuesto  basilar que habilita la interposición de los  recursos,  ya  sean ordinarios o extraordinarios, contar con interés, es decir,  la  decisión  objeto  de  impugnación  debe  generar agravio o menoscabo en la  situación   de   quien   pide  su  revocatoria,  modificación  o  aclaración.   

Para efectos del recurso de casación, una de  las  manifestaciones  de  tal  interés  se  plasma en el principio de identidad  temática,  de  acuerdo con el cual el marco teórico en el que se desarrolla el  discurso  contentivo de la inconformidad debe haber sido expuesto previamente en  la  apelación,  ya  que  no  podría  predicarse error en los razonamientos del  sentenciador  de segundo grado respecto de asuntos que no tuvo la oportunidad de  examinar  (CSJ  AP,  18  Abr  2012,  Rad.  36608,  CSJ  AP,  17  Oct  2012, Rad.  33145).   

         

En este evento, al contrastar los motivos de  disenso  que  mostró  en su momento la defensa con relación al pronunciamiento  del  a  quo, se observa que  versaron  en reseñar presuntas anomalías en la cadena de custodia del elemento  incautado    a    PEREIRA    MONTOYA    y  que, desde su  punto  de  vista,  enervaban  la  posibilidad  de  determinar fehacientemente la  cantidad    de    estupefaciente    que    le    fue    hallado,    “como  consecuencia  de  la  irregularidad  en  la  obtención  y  práctica  de la prueba”, solicitándose en la alzada  la   exclusión   del   experticio   practicado   a   la  sustancia.3   Así  las  cosas,  el  carácter  antijurídico  del  comportamiento  del  implicado  o  la  naturaleza  del  material vegetal que le fuese encontrado el día de los hechos,  temáticas   auscultadas   en   los   cargos  primero  y    segundo,  resultan  aristas  novedosas  cuya controversia solo se surte con  ocasión  del  recurso  extraordinario,  razón  por  la cual el Tribunal en sus  consideraciones  no  realizó  mayores  comentarios  sobre  el  particular,  por  consiguiente,  surge palmaria la improcedencia de los reclamos formulados acerca  de  estos  temas,  al contraer argumentos propios del trámite de las instancias  evocados  de  manera extemporánea a través de un escrito de libre confección,  refractario a esta sede.   

En   otras   palabras,   el   ad  quem no tuvo posibilidad de plasmar en  el  proveído atacado cuál era su posición con respecto al debate propuesto en  estas  censuras, en tanto su pronunciamiento funcional estaba delimitado por las  aristas  esbozadas  en  la apelación y la misma no daba lugar a que reexaminara  de  forma  global el acervo probatorio ni tampoco le confería aval para retomar  asuntos  ajenos  al  objeto de la impugnación, so pena de actuar desbordando el  ámbito de su competencia. (Cfr. en lo pertinente CSJ SP 740-2015)   

          Por  ende,  el  no  haber  discutido  en  la  alzada los aspectos en  mención  acarrea  la  carencia  de  interés  de  la  demandante para acudir en  casación  a polemizar sobre ellos, al no tener cabida cuestionamientos tardíos  disímiles al marco teórico definido en ese entonces.   

2.2.  Además,  aun haciendo abstracción de  esta   circunstancia,   se   avizora   la   inapropiada   formulación   de  los  reparos:   

2.2.1.  El  cargo  primero   aludió   a  la  aplicación  indebida  del  artículo  376  del Código Penal, lo que conllevaba necesariamente a establecer  la  falta  de  aplicación  de las normas sustanciales llamadas a regir el caso,  pero  esto  no  se  hizo,  faltándose  así  al deber de proposición jurídica  completa  (Cfr.  CSJ  AP, 28 Nov 2012, Rad. 39329). Ahora, aun cuando se indicó  que  debió  tenerse  en  cuenta  el  contenido  del  artículo  11  de  aquella  codificación,  la argumentación acerca del tema se aborda desde la perspectiva  de   un   “(sic)  malentendimiento”  del  precepto,  discurso  propio de la interpretación errónea, con  lo  que  se  desconoce  que esta última constituye una modalidad de infracción  diversa  a las mencionadas con antelación, con independencia de que hagan parte  de  la  causal primera de casación consagrada en el artículo 181 de la Ley 906  de 2004 (Cfr. CSJ AP, 27 Feb 2013, Rad. 40199).   

De  otro lado, el reproche hace referencia a  la   situación   de   adicto   de   PEREIRA  MONTOYA  pero   ello  no  superó  en  el  trámite  la  llana  afirmación,  pues  ningún  elemento  de  convicción  se  aportó  en  aras de  respaldar  esa  tesis.  Y  se  sugiere  en el libelo que no se consideró que la  cantidad  de  marihuana  que  le fue hallada superaba de manera mínima la dosis  personal,   obviándose   lo   que   en  su  momento  decantó  el  a quo sobre el punto:   

“[…]   las  circunstancias  referidas  permiten  concluir  que  se encuentra acreditada la conducta que se le imputó a  FREDY    FRANCISCO    PEREIRA   MONTOYA,  quien  fue  hallado  llevando  consigo la sustancia alucinógena  decomisada  -marihuana-  en  cantidad  que,  se  repite, supera en más de (sic)  nueve veces la cantidad legalmente admisible […].   

[…]   se   ha   aceptado   por   vía  jurisprudencial  en  forma  específica  y  reiterada  que  la  aplicación  del  principio  de lesividad y, por ende, la ausencia del mismo en conductas de porte  de  estupefacientes,  conllevan  a  dejar  de  sancionar  al  consumidor  que es  sorprendido  en posesión de sustancias estupefacientes en condiciones conocidas  cono  dosis  personal  o  las  que  ligeramente  la superan, pero si se desborda  ampliamente  dichos  límites,  la  conducta debe ser sancionada penalmente, con  independencia que su fin sea el consumo o la distribución.   

Por  tanto,  con  soporte en tal precedente  jurisprudencial   la   conducta  desplegada  por  el  hoy  enjuiciado  no  puede  considerarse  como  porte para el consumo personal ante el exagerado desborde de  la  cantidad  conocida como dosis permitida, razón por la cual tal eventualidad  resulta  suficiente  para  predicar  la  puesta  en  peligro  abstracto del bien  jurídico                tutelado”.4   

2.2.2.  A  su  vez,  en  lo  concerniente al  cargo  segundo,  se  alude a una supuesta imprecisión en  la  calidad  de  la  sustancia incautada a efectos de alegarse que se trataba de  una  planta  de marihuana, en los términos del artículo 375 del Código Penal,  pero  además  de  invocarse una premisa que no fue objeto de postulación en el  transcurso  de  las instancias, el planteamiento desborda el marco argumentativo  propio  de  la  causal  primera de casación y que supone una aceptación de los  hechos  y  de  las  pruebas  en  las  condiciones  fijadas  por  los juzgadores,  debiéndose circunscribir el debate a lo jurídico.   

En  ese  orden,  la  recurrente auspicia una  discusión  improcedente,  pues,  pese  a  que  se  hubiese  mencionado  en  las  diligencias  que el material hallado al acusado correspondía a una “sustancia   verdosa   con   tallo   y   semillas”,5 las  instancias  concluyeron  que  era  marihuana  a  partir  de los  testimonios  suministrados  por  Oscar  Fabián  Zabala  Peña,  miembro  de  la  Policía  Nacional  adscrito  a  la  SIJIN y Carlos Gandor Torrado, químico del  Instituto  de  Medicina  Legal  y Ciencias Forenses, quienes fueron contestes al  respecto  y  no  dieron  cuenta de que se estaba ante una planta arrancada de la  tierra  u  hojas  de  la  misma,  al  tenor de lo contemplado en la normatividad  correspondiente  (Decreto  3788  de 1986, artículo 2º, compilado en el Decreto  Único  Reglamentario  1069  de  2015,  artículo  2.2.2.1.1.2)  y en el entorno  analizado por la jurisprudencia (CSJ SP 7600-2015).   

2.3.   En   lo  atinente  al  cargo  tercero,  que  denuncia la presunta  violación  del  debido  proceso  por  la no citación adecuada del acusado a la  audiencia  de  lectura  de  fallo, contrae una crítica irrelevante en la medida  que  no  se  acredita  consistentemente  porqué se quebrantó la estructura del  trámite,  ya que, a diferencia de los estatutos adjetivos que antecedieron a la  Ley  906  de  2004, la notificación personal de las determinaciones emitidas en  el   transcurso   de   la  actuación  es  excepcional,  pues  la  oralidad  del  procedimiento  implica que las decisiones en el adoptadas, por regla general, se  comunican   en   audiencia   y   se  notifican  por  estrados  (artículo  169).   

De  otra  parte, en gracia a discusión, aun  aceptando   que   la   citación   a  PEREIRA  MONTOYA  era  insoslayable, no se especifica de modo puntual en  qué  consistió  la  conculcación  de  sus garantías fundamentales resultando  insuficiente  la afirmación genérica y abstracta en ese sentido para verificar  el  particular,  toda  vez  que  la  presencia  del  mencionado en la respectiva  audiencia  únicamente  podía  dar  lugar  a  que  interpusiera  el  recurso de  apelación  contra  la  sentencia  condenatoria, labor que a la postre agotó su  apoderada,  deviniendo así inane la controversia al ser la nulidad un mecanismo  extremo de corrección de actos irregulares.   

En  esa secuencia, brilla por su ausencia en  la  tesis  de  la  casacionista  evidenciar la trascendencia del supuesto vicio,  requisito   ineludible   a   la  hora  de  abordarse  la  postulación  de  este  instituto.      

2.4.  Aunado  a lo expuesto, el ataque no se  compadece  con  las  constancias  procesales  en  la  medida que en este asunto,  culminada  la  práctica  de  pruebas, presentados los alegatos de conclusión y  anunciado  el  sentido el fallo, en sesión de 14 de noviembre de 2014, se fijó  el  18  de diciembre siguiente para su lectura, decisión notificada en estrados  y   comunicada   mediante   telegrama  al  Ministerio  Público  y  PEREIRA  MONTOYA, quienes no acudieron a la  diligencia.6  Con  posterioridad, toda vez que se informó por la secretaría de  ese  estrado  judicial  acerca  de la imposibilidad de celebrar la audiencia por  cruzarse  con  otra  con persona detenida, se señaló el 11 de febrero de 2015,  situación  comunicada  por telegrama a las partes e intervinientes.7   

         Dado  que  el  apoderado del procesado dio cuenta que fue sancionado  con  suspensión  por  el  Consejo  Seccional  de  la  Judicatura de Bogotá, se  corrió  traslado  de lo pertinente y una vez conferido poder a otra profesional  del  derecho  se  fijó  el  27  de  abril de 2015 como nueva fecha,8  lo  que  fue  comunicado   por   telegrama   y  vía  telefónica9  dándose  así cumplimiento a  los   artículos   170   y   siguientes  de  la  Ley  906  de  2004.10   

Entonces,  además  de  la falta de asidero  conceptual  de  la  propuesta,  se  suma  el  desconocimiento  del  principio de  corrección  material que rige la casación, de acuerdo con el cual “lo  menos  que  puede  esperarse del demandante es lealtad en la  relación  de  lo  sucedido, pues, a partir de allí se edifica la demostración  del  yerro  pasible de conducir a la revocatoria o modificación de la sentencia  de  segundo  grado”  y  que  implica que   “las   razones,   fundamentos   y   contenidos  argumentativos  diseñados  en  la  censura  deben ajustarse en un todo a la verdad procesal”.  (CSJ  AP,  9 Oct 2013, Rad. 41194, CSJ AP, 8 Oct 2013,  Rad.  41412),  mandato  que  aquí,  según  lo  avizorado,  fue  obviado por la  recurrente  considerando  que  la  citación a su prohijado para la audiencia de  lectura de fallo se hizo en debida forma.   

3.  En síntesis, la demandante mediante un  escrito  de  libre confección disiente de la declaración de justicia proferida  por  la  judicatura con opiniones que no se compaginan con la teleología de las  causales  invocadas en sus reparos y que llegan incluso a ser divergentes con la  actuación  procesal.  Por  ende,  al  carecer  el  libelo allegado del sustento  propio    de    esta    sede,    como    se    anticipó,   será   inadmitido, además porque del estudio del  expediente  no  se  observa violación de derechos fundamentales o garantías de  las  partes o intervinientes que den lugar a superar sus defectos en orden a una  determinación  de  fondo,  ni  se  percibe  de su contexto que se precise de un  fallo  para  cumplir con alguna de las finalidades del recurso (artículo 184 de  la Ley 906 de 2004).   

4.  Por  último, valga recordar que contra  esta  decisión  procede  el mecanismo de insistencia, conforme los lineamientos  indicados  en  la providencia de 12 de diciembre de 2005, dictada en el radicado  24322.   

         

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  la              defensora  de  FREDY    FRANCISCO    PEREIRA    MONTOYA.   

Contra  esta decisión procede el mecanismo  de insistencia   

Comuníquese,  devuélvase  al  Tribunal de  origen y cúmplase   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Presidente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Cfr.   Folio   103   y   s.s   cuaderno   actuación  2   

2  Cfr. Fl. 17 y s.s cuaderno Tribunal   

3  Cfr.  audiencia lectura de fallo 27 de abril de 2015,  récord 1:07:23 y siguientes   

4  Cfr.  Fl.  18 y s.s sentencia primera instancia / Fl.  120 y s.s c.a 2   

5  Cfr. Fl. 68 c.a 2   

6  Cfr. Fl. 76 y s.s c.a 2   

7  Cfr. Fl. 81 y s.s ibídem   

8  Cfr. Fl. 84 y s.s   

9  Indicó la secretaría del Juzgado Penal del Circuito  de   La   Mesa,   en   informe   de  24  de  marzo  de  2015,  que  “establecí  comunicación  con  el  abonado telefónico […] el  cual  fue  contestado  por  la  señora  Rubiela  Montoya,  mamá  del procesado  FREDY   FRANCISCO   PEREIRA   MONTOYA   y  a  quien  le  solicité  le  informara  al  señor  PEREIRA  MONTOYA  que  se  programó  el  próximo  27  de  abril  del  año  que  avanza, a partir de las 3:00 p.m., para  llevar  a  cabo  la  audiencia  de lectura de sentencia, manifestando la señora  Rubiela  que le informará a su hijo de la audiencia programada”. (cfr. Fl. 97 c.a 2)   

10  “ARTÍCULO 170. REGISTRO  DE   LA   NOTIFICACIÓN.  El  secretario  deberá  llevar  un  registro  de  las  notificaciones  realizadas  tanto  en audiencia como fuera de ella, para lo cual  podrá utilizar los medios técnicos idóneos.   

ARTÍCULO  171.  CITACIONES.  Procedencia.  Cuando  se  convoque  a  la  celebración de una audiencia o deba adelantarse un  trámite  especial,  deberá  citarse  oportunamente  a  las  partes,  testigos,  peritos   y   demás   personas   que   deban   intervenir   en   la  actuación  […].   

ARTÍCULO  172.  FORMA.  Las  citaciones se  harán  por  orden  del  juez  en  la providencia que así lo disponga, y serán  tramitadas  por  secretaría.  A  este  efecto  podrán  utilizarse  los  medios  técnicos  más  expeditos  posibles  y se guardará especial cuidado de que los  intervinientes  sean  oportuna  y  verazmente  informados de la existencia de la  citación […].   

ARTÍCULO 173. CONTENIDO. La citación debe  indicar  la  clase  de  diligencia para la cual se le requiere y si debe asistir  acompañado  de  abogado.  De  ser  factible se determinará la clase de delito,  fecha  de  la  comisión,  víctima  del  mismo  y  número de radicación de la  actuación a la cual corresponde.     

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