AP684-2017(49663)

2017

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado Ponente  

AP684-2017  

Radicación N° 49663  

(Aprobado acta Nº 31)   

Bogotá,  D.C.,  ocho (8) de febrero de dos  mil diecisiete (2017).   

La  Sala  se pronuncia sobre el impedimento  manifestado  por  los Magistrados del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Yopal,   Doctores   Jairo  Armando  González  Gómez  y  Gloria Esperanza Malaver  de   Bonilla,  para  asumir  el conocimiento de la actuación adelantada en contra  de      ABRAHAM     SÁNCHEZ     ORTEGA,  AMILCAR  BETANCOURT GUIBAY,   FRANKLIN   ANTONIO   TABARES  MONTES  y   JHON  KENNEDY  RABELO  MECHE.   

ANTECEDENTES PROCESALES RELEVANTES  

1.  Conforme lo expuesto en la sentencia de  primera  instancia,  Oscar  Eduardo  Pérez  Anave,  el  4 de enero de 2007, fue  interceptado  por  varios  individuos  encapuchados mientras se desplazaba en un  vehículo  de  transporte  público,  en  el  sitio  conocido como Montañas del  Totumo,  cerca  de  Paz  de  Ariporo  (Casanare), resultando muerto en esa misma  fecha,  producto  de  un  combate  reportado por miembros del Ejército Nacional  acantonado en la zona.   

2.  Iniciada por la Fiscalía General de la  Nación  la  investigación  de  rigor,  fueron  vinculados  a ella los soldados  profesionales   ABRAHAM  SÁNCHEZ  ORTEGA,  AMILCAR  BETANCOURT GUIBAY,  JHON  KENNEDY RABELO MECHE  y  el  cabo  FRANKLIN  ANTONIO  TABARES  MONTES,  a  quienes  se  les  formuló resolución de  acusación,  el  22  de  julio  de  2008, como presuntos coautores del delito de  homicidio  en  persona  protegida. En esa decisión, se dispuso la ruptura de la  unidad  procesal  para  continuar  la  instrucción  respecto del Teniente Oscar  Eduardo  Silva  Monroy y “demás que puedan resultar  involucrados     en    el    hecho    punible”,1  lo  que  repercutió  en  la  vinculación  ulterior  de  los militares Efraín Guevara Guanaro, Carlos Alexis  Forero  Álvarez,  José  Dermin Tarache Flórez, Santos Abraham Eregua Peraza y  Gildardo Coba Humos.     

3.  Luego,  el  5  de  febrero  de 2010, se  calificó  el  mérito del sumario seguido en contra de los últimos uniformados  en  mención  con  resolución  de acusación como presuntos responsables de las  conductas   punibles   de  homicidio  en  persona  protegida,  secuestro  simple  agravado,  porte  ilegal  de  armas de fuego de uso personal, hurto calificado y  agravado,  destrucción,  supresión  u  ocultamiento  de  documento  público y  falsedad  ideológica  en  documento  público. En este proveído se dispuso una  nueva  ruptura de la unidad procesal, para proseguir la investigación en contra  de    SÁNCHEZ   ORTEGA,  BETANCOURT     GUIBAY,  RABELO  MECHE y TABARES  MONTES, esta vez por el ilícito  contra       la       libertad       personal,2 calificándose el mérito del  sumario  en  esta  actuación,  el  21  de  enero  de  2011,  con resolución de  acusación   en  su  contra  como  coautores  del  delito  de  secuestro  simple  agravado.3   

4.  En  esas  diligencias, correspondió la  etapa  de  la  causa  al  Juzgado  Penal del Circuito Especializado de Yopal, el  cual,  una  vez  celebradas  las  audiencias  preparatoria  y pública, el 15 de  febrero   de  2016,  dictó  sentencia  condenatoria  imponiéndoles  las  penas  principales  de  prisión  por  ciento  noventa  y  dos  (192)  meses,  multa de  ochocientos  (800)  salarios  mínimos legales y la accesoria de inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas por el mismo lapso de la  sanción  privativa  de  la  libertad,  al  hallarlos coautores responsables del  injusto  por  el  que  fueron  convocados  a juicio.4    

5.  Apelada  esta  determinación  por  la  defensa,  el  expediente  fue remitido al Tribunal Superior de Distrito Judicial  de   Yopal   -Sala   Única-   siendo   asignado   al   Magistrado  Jairo          Armando          González         Gómez,  quien, el 23  de  noviembre  de  2016, se declaró impedido, junto con la doctora Gloria  Esperanza Malaver de Bonilla, para  asumir  su  conocimiento  con  base en la causal contemplada en el artículo 99,  numeral   6º,   de   la   Ley   600  de  2000,  esto  es,  cuando  “el   funcionario  judicial  haya  dictado  la  providencia  cuya  revisión   se   trata  o  hubiere  participado  dentro  del  proceso  […]”.  En    ese    orden,   adujeron   que   “los  puntos  de  apelación en el asunto bajo estudio, fueron de  nuestro  conocimiento dentro de la causa rad., 2010-0057-02, en sentencia del 13  de  julio  de  2013 […] cuya decisión se fundó en los mismos hechos y medios  probatorios,  lo que podría afectar la credibilidad del fallo a tomar […]”,  aportando  copia  de  ese  proveído  dictado  en  la  actuación  seguida  por el delito de homicidio en persona protegida y en la que  se  profirió condena en contra de Efraín Guevara Guanaro, Carlos Alexis Forero  Álvarez,  José Dermin Tarache Flórez, Santos Abraham Eregua Peraza y Gildardo  Coba   Humos.5     

6. Frente a esta manifestación, los demás  integrantes  de  la  Sala  Única  del Tribunal Superior de Yopal indicaron, con  fundamento  en jurisprudencia de esta Corporación, que el motivo de impedimento  traído  a  colación  requiere  especificar  las  circunstancias  en las que se  produjo  la  participación  de  los  funcionarios  a efecto de establecer si su  imparcialidad  se  ve  afectada en el nuevo asunto sometido a su consideración.  Ello   permite   cotejar   si  es  necesario  que  deban  ser  separados  de  su  conocimiento,   lo   que,   señalaron,   no  se  verifica  en  el  sub   examine,   porque  la  actuación  evocada   por   sus  homólogos  involucran  distintos  procesados  “que  de  una  u otra forma participaron en los hechos y tuvieron  roles  bien  distintos  y  por tanto su valoración probatoria es bien diferente  pese  a  que  se  trata  de  los  mismos hechos”. En  consecuencia,   dispusieron   “continuar   con  el  trámite        pertinente”.      

CONSIDERACIONES    DE    LA   CORTE   

1.  La  Sala es competente para resolver de  plano  la  controversia  sometida a su consideración, toda vez que el artículo  103  de  la  Ley  600  de 2000, le asigna la función de resolver el impedimento  proveniente  de  un  magistrado  de tribunal superior cuando, como en este caso,  dicha manifestación ha sido previamente declarada infundada.   

2. Hecha esta salvedad, ha de recordarse que  los   motivos   específicos  constitutivos  de  impedimento  o  recusación  se  estatuyeron  en  desarrollo  del  principio  de  imparcialidad,  con  el  fin de  garantizar  al  conglomerado  social  que  el  funcionario  judicial  llamado  a  resolver  el conflicto jurídico es ajeno a cualquier interés distinto al de la  recta administración de justicia.   

Por tanto, la manifestación de impedimento  debe  ser  un  acto  unilateral,  voluntario,  oficioso  y  obligatorio  ante la  convergencia  de  alguna  de  las  causales que de modo taxativo consagra la ley  para  negarse  a  conocer  de  un determinado asunto y, por lo mismo, debe estar  soportada  dentro  de los cauces del postulado de la buena fe, pues el instituto  no  debe servir para entorpecer o dilatar el transcurso normal del proceso penal  o para sustraerse, indebidamente, de la obligación de decidir.   

3.  Bajo esta perspectiva, la Sala advierte  infundados  los  motivos  esbozados   por   los   doctores   González   Gómez  y   Malaver   de  Bonilla  para  apartarse  del conocimiento de las diligencias,  por las siguientes razones:   

         3.1.  Según lo anotaron los magistrados disidentes con su postura,  la  Corte  ha  decantado  un  criterio  pacífico  con  respecto a que la causal  invocada  no  opera  de  manera  objetiva, o sea, por el simple hecho de que los  funcionarios  judiciales  hayan  participado  en  alguna  fase  procesal  de una  actuación  que  con  posterioridad  vuelve  a  requerir  pronunciamientos de su  parte,  porque  es  insoslayable  que  esa  intervención  ostente  un carácter  trascendente,  es  decir,  con  la  entidad  de  comprometer  su ecuanimidad por  revestir  su  percepción  previa  una toma de postura esencial y no simplemente  formal,   ni  accidental,  que  los  vincule  con  la  actuación  puesta  a  su  consideración  en  grado  tal  que  les impida obrar con la ponderación que de  ellos    demanda    la    misión    pública    encomendada    (Cfr.   CSJ   AP  1980-2016).   

         Desde  esa  perspectiva,  entonces, es palmario que la decisión de  13  de julio de 2013, a través de la cual se resolvió el recurso de apelación  interpuesto  en  una  actuación  diferente,  esto  es,  adelantada contra otros  involucrados  en  los sucesos que dieron paso a la acción penal, no conllevó a  un  prejuzgamiento  de  los  implicados  en  el presente trámite, ni da lugar a  predicar  que  sea  factible  anticipar  su criterio, ya que en ese proveído el  ejercicio   argumentativo   recayó   en   el   análisis   probatorio   de   la  responsabilidad  penal  con  relación a la comisión del delito de homicidio en  persona  protegida,  dedicándose  los  sentenciadores  a  examinar  la efectiva  ocurrencia  del  presunto  enfrentamiento  armado  que culminó con la muerte de  Oscar Eduardo Pérez Anave.   

Ahora,  en  cuanto a las demás ilicitudes,  entre  las  que  se  encontraba  la  que es materia de este diligenciamiento, de  forma textual aparece:   

“Pero  cuando  se  trata  de  sopesar los  demás  delitos  la  cuestión cambia. No puede trasladarse esa conducta precisa  del  falso  combate  al  hecho  anterior  del  secuestro. Bien puede decirse que  algunos  militares  que  participaron en ese falso combate pudieron no saber del  secuestro  ocurrido  aproximadamente  dos  horas  antes, lo que nos pone de cara  ante  el  hecho  escueto  de no saber quién o quiénes de ellos perpetraron ese  delito  anterior.  Por cierto que para llevar a cabo el homicidio debió traerse  a  la  víctima  al lugar, pero no es posible saber si todas esas circunstancias  anteriores  fueron  conocidas  y  aceptadas  como  parte  del plan por todos los  militares  del  falso  combate,  ambigüedad  que nos pone en el mismo estado de  duda                 insuperable”.6   

Por  contera, además de que este ejercicio  intelectivo  versó  en  la  situación  procesal de otras personas, se reitera,  ninguna  apreciación  relevante  se  plasmó  respecto de los aquí vinculados.   

3.2. En estas condiciones, cobra vigencia el  principio  atinente  a  que  la responsabilidad penal es individual, a lo que se  suma  que  precisamente  en  este expediente se ausculta el compromiso que pueda  surgir  por  el  secuestro  simple  agravado endilgado con ocasión de medios de  prueba  no  ponderados  en  esa  actuación concreta a la hora de fundamentar la  declaratoria   de   responsabilidad.   En   suma,   aun   cuando   en  el  campo  fenomenológico  el  ejercicio  de la acción penal obedece a los mismos hechos,  en  el plano jurídico, se está ante distintos juicios de reproche elevados por  cuerda    separada    por    la    Fiscalía,    susceptibles    de    análisis  independiente.   

          4.   Recapitulando,  no  se  avizoran  circunstancias   fehacientes   que  permitan  predicar  que  el  ánimo  de  los  funcionarios   que  se  declararon  impedidos  puede  verse  perturbado  por  la  intervención  pretérita  desplegada  en  otra  actuación, al darse esta en un  contexto  diferente  al  que  ahora  concita  su participación en las presentes  diligencias, derivadas de la ruptura de la unidad procesal.   

Por   lo   tanto,  al  no  advertirse  la  configuración       de       la       causal       invocada,       así      se  declarará.       

En  mérito  de  lo  expuesto, LA    SALA   DE   CASACIÓN   PENAL   DE   LA   CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,   

R E S U E L V E  

DECLARAR INFUNDADO  el  impedimento  manifestado  por  los  Doctores  Jairo  Armando    González    Gómez    y    Gloria  Esperanza  Malaver  de Bonilla. En  consecuencia,  remítanse  las  diligencias  al  Tribunal  de  origen  para  que  prosigan con la actuación.   

Contra esta decisión no  procede recurso alguno   

         

Comuníquese    y  cúmplase   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Presidente  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Cfr.   Folio   27  y  siguientes  cuaderno  original  3   

2  Cfr. Fl. 1 y s.s c.o 5   

3  Cfr. Fl. 111 y s.s c.o 6   

4  Cfr. Fl. 140 y s.s c.o 7   

5  Cfr. Fl. 25 y s.s. cuaderno Tribunal 2   

6  Cfr. Fl. 30 cuaderno Tribunal     

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