AP6537-2016(47105)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS  ANTONIO  HERNÁNDEZ  BARBOSA   

Magistrado ponente  

AP6537 – 2016  

Radicación 47105  

(Aprobado  Acta No.  305)   

Bogotá D.C., veintiocho (28) de septiembre de  dos mil dieciséis (2016).   

VISTOS:  

Decide  la  Sala si admite o no la demanda de  casación   presentada   por   el   defensor   del  procesado  GONZALO  BUITRAGO  LOZANO.   

HECHOS:   

A raíz de información recibida por el grupo  de  Policía  Judicial DIJIN GROIC, en el sentido de que en el barrio Miramar de  Ibagué,  Tolima, operaba un grupo de hombres armados, el cual se autodenominaba  “los  paracos”  y  cuyos  miembros  portaban armas de fuego y se dedicaban a  extorsionar  personas  en  el sector, las autoridades expidieron el 23 de agosto  de  2012  orden  de  allanamiento y registro a varios inmuebles, entre ellos, al  situado en la carrera 27 No. 19-116.   

En desarrollo de la referida diligencia, que  se  practicó  el  día  siguiente,  se dio captura a Fernando Guzmán Labrador,  GONZALO  BUITRAGO  LOZANO  y  Fanory Lozano Montoya, luego de encontrarse en ese  lugar,  entre  otros  elementos, una hoja tamaño carta con el lema “la  hora  de la limpieza social”, 105  cartuchos  calibre  5.56,  3  proveedores  de  fusil  calibre  5.56, una caja de  cartón  con  363 panfletos con los lemas “llegó la  hora  de  la  limpieza  social”, un chaleco antibalas  sin  serial,  2  guerreras  de la Policía Nacional, 18 cartuchos calibre .38, 1  caja  Indumil  con  21 cartuchos calibre .38, 1 revólver marca S&W Special,  calibre  .38  niquelado, serie 0718 con 6 cartuchos calibre .38, 5 panfletos con  el    lema    “llegó    la   organización   las  zallas”,  2  panfletos  amenazantes  dirigidos  a la  señora  GLADYS  y  al docente ÉDGAR, 1 uniforme militar tipo pixelado de serie  09041467766,  1  pantalón  0705812599  y 2 gorras militares de series 0904910 y  0705812599.   

ACTUACIÓN PROCESAL:  

1. En audiencia celebrada el 25 de agosto de  2012  la  Fiscalía les formuló imputación a GONZALO BUITRAGO LOZANO, a Fanory  Lozano  Montoya  y  a  Fernando Guzmán Labrador, por el delito de fabricación,  tráfico  y  porte  de armas, municiones de uso restringido, de uso privativo de  las  fuerzas armadas o explosivos, en concurso con fabricación, tráfico, porte  o  tenencia  de  armas  de fuego, accesorios, partes o municiones y utilización  ilegal  de  uniformes e insignias. Por esas mismas conductas punibles los acusó  en la audiencia celebrada el 11 de marzo de 2013.   

2. En el curso del juicio oral se produjo la  ruptura    de   la   unidad   procesal   con   respecto   a   Fernando   Guzmán  Labrador por haber promovido  la realización de preacuerdo con la Fiscalía.   

3.  Surtido  el  trámite de rigor, en fallo  emitido  el  2  de  diciembre  de  2013  el  Juzgado  Primero Penal del Circuito  Especializado  de  Ibagué  condenó a GONZALO BUITRAGO LOZANO y a Fanory Lozano  Montoya.  Les  impuso,  a  título de penas principales, 300 meses de prisión y  66.66  salarios  mínimos  legales mensuales de multa. También, la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  término de 20 años.   

4. Los defensores de los procesados apelaron  ese  pronunciamiento  y  el  Tribunal Superior de la precitada ciudad, a través  del  fallo  recurrido  en  casación,  expedido el 1º de septiembre de 2015, le  impartió confirmación.   

LA  DEMANDA:   

Primer  cargo.  Desconocimiento  del  debido  proceso por afectación del derecho a la libertad personal.   

          Según  el  recurrente,  la  captura  del procesado GONZALO BUITRAGO  LOZANO  no  se  produjo  en  situación  de flagrancia, pues no se halló elemento de procedencia ilícita en  su  poder  ni  dentro  de  su  órbita  legal  de  disponibilidad, luego ninguna  injerencia  tenía  respecto  del acontecer desplegado por los demás habitantes  del  inmueble  donde  se  produjo  su  aprehensión. Además, en su contra no se  expidió  orden  de  captura  previamente  a la realización de la diligencia de  allanamiento y registro desarrollada en dicha morada.   

          Así  las  cosas,  la  privación del derecho a la libertad personal  recaída  en  el  prenombrado  se  produjo  en forma irregular e ilegal, lo cual  impedía  declarar  la  legalidad  de  la  aprehensión, así como afectarlo con  medida de aseguramiento.   

          Le  solicitó  a  la Corte, por tanto, casar la sentencia y decretar  la  nulidad  a partir, inclusive, de la audiencia concentrada en cuyo desarrollo  se concretaron las decisiones antes mencionadas.   

Segundo  cargo.  Desconocimiento  del debido  proceso por afectación sustancial de su estructura.   

          Tal  quebranto  ocurrió,  dijo  el  impugnante,  porque  el juez de  conocimiento  omitió declararse impedido conforme a la causal 6ª del artículo  56  de  la  Ley  906  de  2004,  una  vez  Fernando Guzmán Labrador  aceptó  los  cargos  en desarrollo del  juicio  oral, lo que produjo la ruptura de la unidad procesal y el proferimiento  en  su contra de sentencia condenatoria por parte de dicho funcionario, quien de  esa  manera  participó  dentro de la presente actuación en forma determinante.   

         

El  hecho  de  emitir  la referida sentencia  imposibilitaba  al  funcionario  judicial  reconocer  que los procesados GONZALO  BUITRAGO  LOZANO  y  Fanory  Lozano Montoya no tuvieron relación alguna con los  elementos   de   procedencia   ilícita  hallados  en  el  inmueble  objeto  del  allanamiento y registro.   

          Con  ese  argumento,  le pidió a la Sala casar el fallo impugnado y  decretar  la  nulidad  desde, inclusive, el momento en que se produjo la ruptura  de la unidad procesal.   

          Tercer cargo. Violación directa de la ley sustancial.   

          Los  sentenciadores  aplicaron  indebidamente  los artículos 9, 10,  11,  12,  30,  346,  365  y  366  del  Código  Penal,  porque  no efectuaron el  correspondiente  juicio  de  tipicidad  si  se  tiene en cuenta que emitieron la  condena  sin  establecer  si  los  hechos  objeto  de  acusación respondían al  contenido  de  las  tres  disposiciones  últimas  citadas  y  sin  precisar, en  particular,     cuáles     verbos     rectores     determinaron    “la    acción    concreta   llevada   a   cabo”   por el procesado.   

          Al  respecto,  el juez de primera instancia omitió considerar que a  BUITRAGO  LOZANO  no  se le  halló  elemento  ilícito  alguno  en  su  poder  ni  dentro  de  su órbita de  disponibilidad    jurídica    y   pasó   también   por   alto   que   Guzmán  Labrador  admitió  ser  el  poseedor,  tenedor  y  titular  de los objetos incautados por las autoridades de  policía.   

          Para  el  demandante,  la  ausencia  total  del  juicio de tipicidad  conduce  a  la  imposibilidad  de  deducir  responsabilidad  a  GONZALO BUITRAGO  LOZANO.  Por esa razón, le solicitó a la Corte casar la sentencia impugnada y,  en su lugar, proferir la de reemplazo.   

          Cuarto cargo. Violación directa de la ley sustancial.   

          Los  falladores  aplicaron indebidamente el artículo 29 del Código  Penal.  Para  sustentar la censura, el defensor les reprochó omitir precisar si  los  procesados actuaron bajo coautoría propia o impropia, si bien admitió que  el  de  segundo  grado  pareciera haber contemplado la impropia. Sea como fuere,  les  cuestionó  no  indicar  los elementos y circunstancias estructurales de la  coautoría,  como  tampoco  la  participación  concreta  del  acusado  BUITRAGO  LOZANO,  es  decir,  si  ocurrió  durante  la  preparación o ejecución de los  hechos o posterior a los mismos.   

          Más  aún,  en  este  caso  no  se  estructuran los elementos de la  coautoría  propia  ni  de  la  impropia,  por  cuya razón resulta irregular la  condena  emitida  en  contra  de  BUITRAGO  LOZANO  y Lozano Montoya.   

          Así  las cosas, le pidió a la Sala casar la sentencia impugnada y,  en su lugar, proferir la que en derecho corresponda.   

                                        

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE:   

El inciso segundo del artículo 184 de la Ley  906  de  2004 autoriza a la Corte inadmitir la demanda cuando el actor carece de  interés,  prescinde  de  señalar  la  causal,  no  desarrolla  los  cargos  de  sustentación  o  cuando  de  su  contexto  se  advierte  fundadamente que no se  precisa    del   fallo   para   cumplir   algunas   de   las   finalidades   del  recurso.   

          En   el  presente  caso,  es  evidente  que  el  recurrente  ostenta  legitimación  para impugnar la sentencia condenatoria en busca de derruirla. No  obstante,   no   consiguió   sustentar  debidamente  las  censuras  propuestas.   

          En    efecto,   en   los   dos   primeros  cargos   denunció   el  desconocimiento  del  debido  proceso,  en  el  primero  por  afectación sustancial del derecho a la libertad  personal  del  procesado y, en el segundo, por cuanto el juez de conocimiento no  se   declaró   impedido.  En  ambos  reparos,  sin  embargo,  no  acreditó  la  trascendencia de las irregularidades aducidas.   

              

Obsérvese   cómo,   en  el  primer   cargo,  se  dedicó a sostener que la captura del procesado no  se  produjo  en  situación  de  flagrancia  ni  en  virtud  de  orden previa de  autoridad  competente,  razón  por  la cual el juez de control de garantías no  debió   en   su  momento  legalizarla  ni  proferir  en  su  contra  medida  de  aseguramiento,  sin  explicar  cómo  esa  anomalía  incidió  en  el  trámite  posterior  de la actuación y, particularmente, en el surtimiento de la etapa de  juzgamiento.   

          En  otras palabras, no ofreció fundamento alguno para demostrarle a  la  Corte  que  la  decisión  adoptada  por el juez de control de garantías en  torno  a  la  captura  del  procesado  afectó  la  tramitación posterior de la  actuación,  en  forma  tan  trascendente que el único remedio para subsanar la  irregularidad es acudiendo al expediente de la nulidad.   

          En    el    segundo    cargo,  por  su  parte,  el  actor predicó la existencia de nulidad, por  cuanto  el juez de conocimiento adelantó el juicio contra el aquí procesado al  extremo  de  proferir  condena  en  su  contra,  no  obstante  haber dictado con  anterioridad  el  fallo  anticipado  solicitado por Fernando Guzmán Labrador, a  quien  se  le  imputaron  los  mismos  hechos. En su criterio, el funcionario no  podía  proceder de esa manera porque estaba impedido al tenor de lo previsto en  la causal 6ª del artículo 56 de la Ley 906 de 2004.   

         

          No  obstante, omitió explicar de qué manera el análisis jurídico  probatorio  efectuado por el juez en la sentencia proferida en contra de Guzmán  Labrador   comportó   la  emisión  de  juicios  anticipados que comprometieron su neutralidad a tal punto  de  impedirle  decidir  con  objetividad el caso seguido en desmedro de BUITRAGO  LOZANO.   

          Es  más,  el  casacionista pasó por alto la copiosa jurisprudencia  de  la  Sala,  acorde con la cual la no manifestación de impedimento durante el  trámite  del  proceso  no  constituye  nulidad  del  mismo. En efecto, sobre el  particular ha dicho esta Corporación:   

“En  este  orden,  olvida que la Corte al  analizar  de  manera  general  las  causales  o  motivos  de  exclusión  de los  funcionarios  judiciales  del conocimiento de un asunto, como figuras jurídicas  instituidas  para  garantizar  la  objetividad e independencia en la función de  administrar  justicia,  de  manera  reiterada ha precisado que no genera nulidad  cuando  un  funcionario  obligado a declararse impedido no lo hace, dado que los  sujetos  procesales  pueden  acudir  al  instituto  de  la recusación, amén de  mediar   otros   mecanismos   de  carácter  disciplinario  y  penal  (CSJ AP, 12 de may. de 2010, rad 33755;  en  el  mismo  sentido,  CSJ  SP,  16  de  dic. de 2015, rad. 38957).   

En  el  tercer  y  cuarto  cargos el demandante acusó a los falladores de  incurrir  en  violación  directa  de  la  ley sustancial. Sin  embargo, la  enunciación  de  la  censura no se corresponde con su desarrollo, pues allí se  dedicó,  en  general,  a  atribuir a los fallos contener vicios de motivación,  desviando  así  el  discurso  hacia  los  terrenos  de  la  nulidad,  causal de  casación que, como es sabido, reviste diversa connotación.   

En  efecto,  cuando se acude a la violación  directa  de  la  ley  sustancial  le  corresponde  al  demandante  proponer  una  discusión  netamente  jurídica,  para  lo  cual  está  obligado a aceptar los  hechos  tal  como  los declaró probados el fallador, sin que pueda controvertir  el mérito asignado por éste a los medios de convicción.   

          En  el libelo, salvo en el aspecto al cual se referirá la Sala más  adelante,  el  actor no postuló controversia de naturaleza netamente jurídica,  sino  que  cuestionó  a  los  falladores, en el tercer  cargo,  por  no  efectuar el correspondiente juicio de  tipicidad  y,  en  particular, por no especificar el verbo o verbos rectores que  determinaron  “la acción concreta llevada a cabo”  por    el    procesado   y,   en   el   cuarto  cargo, por omitir precisar la clase  de  coautoría  atribuida  a éste y, en todo caso, por sustraerse a indicar los  elementos y circunstancias estructurales de la coautoría.   

Al respecto, la Corte ha sido reiterativa en  referir  que  la  propuesta  casacional relacionada con la existencia de nulidad  por  falta  de  motivación requiere demostrar la presencia de uno cualquiera de  los  siguientes  vicios: (i) que el fallo carece totalmente de motivación; (ii)  que  siendo  motivado,  es  dilógico o ambivalente; (iii) que su motivación es  incompleta;  o  (iv)  que la motivación es aparente o sofística (CSJ SP, 18 de  jul. de 2007, rad. 26255).     

          En  el  caso  objeto  de  examen,  el censor ni siquiera precisó el  vicio  de  motivación  en  que  habrían  incurrido  los  falladores.  De todas  maneras,  encuentra  la Sala que los defectos a los cuales aludió en la demanda  no  tuvieron  ocurrencia,  de manera que en ese sentido es clara la vulneración  del  principio  de  corrección  material  que rige en esta sede extraordinaria,  acorde  con  el  cual  las  razones,  fundamentos  y  contenido del ataque deben  corresponder  en  un todo con la realidad procesal (Cfr. CSJ AP, 2 may. de 2012,  rad. 26846).   

          En  efecto,  en  la  sentencia  de  segunda  instancia  se expuso lo  siguiente  acerca  del  comportamiento  desplegado  por  los  procesados  y,  en  particular, del verbo rector atribuido a los aludidos:   

“De  este testimonio se puede inferir que  efectivamente  los  acusados  se  encontraban  en un estado de permanencia en el  inmueble  al  momento  de  la  realización  de la diligencia de allanamiento, e  igualmente   que   los   implicados   conservaban  en  su  poder  los  elementos  anteriormente  relacionados,  material  que  por  la  forma  y lugares donde fue  encontrado,  estaba a su entera disposición, por lo que inexorable resultaba su  aprehensión  y  posterior  judicialización  en  situación  de flagrancia como  efectivamente      ocurrió”     (subraya     la  Corte)1.   

          Y,  acerca  de  la  forma  de  intervención  de  los acusados en el  acontecer   delincuencial,   el   Tribunal   reflexionó   en   los   siguientes  términos:   

“Por  lo  demás,  debe  advertirse  que  efectivamente  como  concluyera  el  fallador  de  primer grado sí existió una  coautoría   material  en  el  caso  sub  examine,  más  cuando  se  encuentran  demostrados todos los elementos para configurar la misma…   

…  

En el caso en concreto, no cabe duda que los  procesados  dominaban  el  hecho, esto por cuanto conocían de la existencia del  material  ilícito  incautado  y  de  esa manera prestaron su colaboración para  ocultarlo  de  las  autoridades  a  pesar  de  que  el mismo iba abiertamente en  contravía  de  los  normas sociales y penales…”2.   

         Es  cierto sí que los falladores no indicaron expresamente la clase  de  coautoría. Sin embargo, el propio libelista admitió haber entendido que la  corporación  de  segundo  grado  se  refirió  a  la impropia. Si ello es así,  imposible resulta predicar falta de motivación en ese aspecto.   

         Ahora  bien,  el  actor adujo que en este caso no se estructuran los  elementos  de  la  coautoría  propia  ni  de  la  impropia, con lo cual podría  admitirse  que  en  ese  tópico  sí  planteó  una  discusión  jurídica. Sin  embargo,  se  advierte  que se trata de una escueta afirmación del censor, pues  ni  la  fundamentó  ni  menos  aún  incursionó  en  el  deber  de rebatir los  argumentos  con  los  cuales los falladores arribaron a la conclusión acerca de  la  demostración  de  la  coautoría  impropia,  de  manera  que  la  propuesta  casacional  así  esbozada  carece  del exigido desarrollo que es propio de esta  sede extraordinaria.   

Atendidas,   por   tanto,  las  falencias  advertidas  en  los  cargos formulados, la Sala inadmitirá la demanda objeto de  examen,  considerando además la no concurrencia de circunstancia vulneradora de  garantías  fundamentales  que  imponga superar los desaciertos de sustentación  para decidir de fondo.   

Se  precisará,  finalmente,  que contra la  decisión  inadmisoria  del  recurso  de  casación  sólo  cabe el mecanismo de  insistencia,  conforme  lo  tiene  establecido el artículo 184 de la Ley 906 de  2004,  cuya  interposición  procede  bajo  las reglas fijadas en jurisprudencia  reiterada de la Sala (CSJ AP, 12 dic 2005, Rad. 24322).   

                     

         En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor de  GONZALO BUITRAGO LOZANO.   

        Contra  esta determinación procede el mecanismo de insistencia, en  los   términos   definidos   pacíficamente   por   la   jurisprudencia  de  la  Sala.   

NOTIFÍQUESE   Y   CÚMPLASE.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

11  Página  24  del  fallo  de  segunda  instancia.   

2  Página 34 ídem.     

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