AP646-2014(42626)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    República   de  Colombia      

Corte Suprema de Justicia  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado Ponente  

AP646-2014  

Radicación n° 42626  

(Aprobado Acta n°46)  

Bogotá, D. C., diecinueve (19) de febrero de  dos mil catorce (2014)   

ASUNTO  

La  Sala  resuelve  el recurso de apelación  interpuesto  por  el  apoderado  de  Patricia Jaramillo  Lema  contra la providencia de 21 de octubre de 2013,  proferida  por  el  Magistrado de Control de Garantías de la Sala de Justicia y  Paz  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, mediante la cual  negó  el  levantamiento  de  las  medidas  cautelares decretadas sobre la Finca  Bellavista  ubicada en el Municipio de Remedios, Antioquia, inscrito en el folio  de   matrícula  inmobiliaria  n°  027-18339  de  la  Oficina  de  Registro  de  Segovia,del mismo departamento.   

HECHOS     Y     ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTE   

1.Carlos  Mario  Jiménez Naranjo,  alias  “Macaco”,  postulado  por  el  Gobierno  Nacional  al  proceso  de  justicia  y  paz  conforme  a  lo  dispuesto en la Ley 975 de 2005,  ofreció  el  inmueblearriba  aludido  para  la reparación de las víctimas del  conflicto  armado,motivo  por  el  cual,  en audiencia preliminar de solicitud e  imposición  de  medidas  cautelares  llevada  a  cabo el 2 de julio de 2009, el  Magistrado  de  Control  de Garantías de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal  Superior  de  Medellíndecretóel  embargo,  secuestro  y  suspensión del poder  dispositivo sobre dicho bien, el cual consta de 1.893 hectáreas.   

Las  medidas  de  embargo  y suspensión del  poder  dispositivo  fueron  inscritas en el folio de matrícula inmobiliaria, el  22 de diciembre del referido año.   

El   3   de   julio  de  2012,Patricia  Jaramillo  Lema,  a  través de  apoderado,  deprecó el levantamiento de las medidas cautelares decretadas sobre  el  inmueble. La solicitud fue sustentada en sesión de audiencia llevada a cabo  el  6  de  mayo de 2013, en donde además pidió que dicho bienfuera entregado a  sus  verdaderos  propietariosy  se ordenará la inscripción de la sentencia 520  de  9 de agosto de 2011 proferida por el Juzgado Tercero de Familia de Medellín  dentro  del proceso de sucesión de María Luisa Lema Mejía y Tiberio Jaramillo  Restrepo,  radicado  con  el número 2004-00515, pues en la hijuela novena de la  partición   de   herencia   se   le   adjudicó   el   16.66%  de  la  hacienda  Bellavista.   

Manifestó     que     Tiberio   Jaramillo   Restrepodejó  seis  herederos   forzosos:  José  Carlos,  Tiberio,  Clara  Inés,    Mónica,    Juan   Andrés   y Patricia Jaramillo Lema.   

Respecto de la finca Bellavista,Tiberio,   Clara   Inésy   Juan  Andrés  Jaramillo  Lema permutaron  sus  derechos  hereditarios  conJosé Carlos Jaramillo  Lema;  negocio  jurídico en el que no asintieron sus  hermanas     Mónicay  Patricia        Jaramillo       Lema.   

Agregó queTiberio  Jaramillo  Restrepono  transfirió en vida el derecho  de  dominio  sobre el referido bien, de suerte que su representada tiene derecho  a  reclamar  el  16.66% que le corresponde sobre él, pues ella noha permutado o  cedido sus derechos herenciales.   

2.    El  Magistrado  de  Control  de  Garantías  corrió  traslado de la solicitud a las  demás partes, quienes intervinieron así:   

2.1.  La  Fiscalía  General de la Nación,  representada  por  la  Fiscal  25  de  la  Unidad Nacional de Fiscalías para la  Justicia  y la Paz, Subunidad Élite de Persecución de Bienes,manifestó que el  inmueble   fue  ofrecido  por  Carlos  Mario  Jiménez  Naranjo  para la reparación de las víctimas, por lo  que  decretadas  las  medidas  cautelares  fue entregado en ese momentoa Acción  Social, con esos propósitos   

En   cuanto  a  las  pretensiones  de  la  incidentante  y  la falta de claridad sobre la situación jurídicadel inmueble,  solicitó  y  aportó  pruebas,  con  la  finalidad de dilucidar si Carlos Mario  Jiménez    Naranjo    tiene    el   derecho   de   dominio   sobre   el   fundo  ofrecido   

2.2.   El   representante  de  la  Unidad  Administrativa   Especial  para  la  Atención  y  Reparación  Integral  a  las  Víctimas  – Fondo para la  Reparación  de  Víctimas,no hizo pronunciamiento alguno acerca de la solicitud  presentada.   

No obstante, manifestó que el Fondo para la  Reparación  de  Víctimas  asistió  a  la  diligencia de secuestro de la Finca  “Bellavista”de  la cual funge como secuestre, en virtud a la orden impartida  por  el  Magistrado  de  Control  de  Garantías  de Justicia y Paz del Distrito  Judicial  de  Medellín.  En  consecuencia,  como  la  finalidad  es  aclarar la  situación  jurídica  del inmueble, aportó pruebas documentales y solicitó se  decretaran las testimoniales que pidió.   

2.3. El defensor del postulado se opuso a la  solicitud  de levantamiento de las medidas cautelares. En tal sentido manifestó  que  el  negocio  jurídico  sobre  el inmueble fue producto de una transacción  legal  y  no del arrebato o desplazamiento a sus propietarios o poseedores. Para  demostrar  su  aserto  aportó  documentos  y  solicitó la práctica de pruebas  testimoniales.   

3.  En desarrollo  del   trámite   incidental,se   recibieron   los  testimonios  de  José     Carlos     y    Mónica   Jaramillo   Lema,  Jaime    Alberto    Palacios   Calle   y  Héctor     Fabián    Gómez    Ospina,    así    como    interrogatorio    de    parte    aPatricia Jaramillo Lema.   

DECISIÓN APELADA  

          El  a quo negó  el  levantamiento  de  las  medidas  cautelares  decretadas  sobre  el  inmueble  aludido.  En  tal  sentido consideró que la discusión jurídica gira alrededor  de   la   titularidad   del   bien   en   cabeza   del   postulado  Carlos  Mario  Jiménez  Naranjo, la cual,  concluyó, se acreditó con las pruebas que obran en la actuación.   

          En   tal   sentido   destacó  las  declaraciones  de  José    Carlos    Jaramillo    Lema   y  Mónica      Jaramillo      Lema,     quedan  cuenta que el inmueble fue entregado a aquél por su padre,  Tiberio Jaramillo, cuando le  reclamó la herencia deferida por su progenitora.   

         

Por lo tanto, el inmueble quedó en poder de  José    Carlos    Jaramillo    Lema    con  fundamento  en  convenio de palabra que celebró con su padre.  Así,  cuando  éste  falleció,  a  pesar  de  que  no  tenía la intención de  negociarlo,  Víctor García  le  hizo un ofrecimiento para que se lo vendiera y se pusieron de acuerdo en los  términos  de  la  transacción,  la cual versó sobre la totalidad de la finca,  pero  como  ésta  se  encuentra  aún  a  nombre  de  su padre, le prometió al  comprador los derechos hereditarios de sus cinco hermanos.   

          Al   respecto,   destacó   que   Mónica  Jaramillo  Lema  refirió  que  la  finca  Bellavista  quedó  en poder de su hermano José Carlosporque  su  padre se la entregó a título de herencia por la parte  que  le  correspondía  de  su  progenitora.Como  se  trató  de  un negocio que  únicamente   incumbía   a   su   padre   y  a  José  Carlos,  ella  no  se  opuso.  En  consecuencia, a su  juicio,  el  dueño  de  la  finca  es  éste, quien finalmente dispuso de ella,  efectuando la venta aludida.   

          Por   otra   parte,considera  quesi  bien  es  cierto  Patricia  Jaramillo  Lema es coherente en  lo   expuesto   durante   su  interrogatorio,  quiso  denotar  que  ignoraba  la  negociación    celebrada   entre   su   padre   y   su   hermano   José  Carlos  Jaramillo  Lema  sobre  la  finca  “Bellavista”,  perode todas formas da cuenta que éste la vendió sin  tener  en  consideración  los  derechos  que podrían tener sus otros hermanos.   

En tal sentido puntualizó que “al  determinarse  el  conocimiento  de  ese negocio jurídico de  compraventa,  con  ello  basta  para  desestimar sus pretensiones al interior de  este  trámite  incidental,  puesto  se  tiene que la titularidad del bien ya se  encuentra  en  cabeza  de otra persona, en el caso de marras en el señor Carlos  Mario Jiménez Naranjo.”   

          También  señaló  que las declaraciones rendidas por Jaime    Alberto    Palacios   Calle   y  Héctor     Fabián    Gómez    Ospina   permiten  concluir  que  José  Carlos  Jaramillo   Lema   vendió  el  inmueble  aludido  a  Víctor  García,  quien lo  adquirió   a   nombre   de   Carlos  Mario  Jiménez  Naranjo.   

          Esta     negociación     fue     conocida     por     Patricia   Jaramillo   Lema,   como   se  desprende  de  lo  declarado por Héctor Fabián Gómez  Ospina,  quien  manifestó  que  para  la  época del  negocio  entre  José Carlos  yVíctor García, una de las  hermanas    de    aquél   lo   visitó   con   Fidel  Lemay  le  relató  que  aquél  le  había propuesto  permutar  sus  derechos herenciales por unas bodegas de Medellín, circunstancia  que    fue    reconocida   por   Patricia   Jaramillo  Lemaen su interrogatorio.   

          Por   otro   lado,   acotóque   si   bien   es  ciertoMónica        y       Patricia  Jaramillo  Lema  no  cedieron a  José  Carlos  sus derechos  herenciales  en  el  inmueble  aludido,  no  se  debe  olvidar,de acuerdo con lo  dispuesto  en el artículo 1871 del Código Civil, que la venta de cosa ajena es  válida.   

          Finalmente,  consideróque  el negocio jurídico a través del cual  el  postulado Carlos Mario Jiménez Naranjoadquirió  el  inmueble  es  legal  y  por  lo tanto debe continuar  haciendo  parte del Fondo para la Reparación a las Víctimas. Asimismo, que las  diferencias  entre Patricia y  José  Carlos Jaramillo Lema  deben  ser  dirimidas  ante  los  jueces  civiles  competentes,  en “aras  de  que  dicha  jurisdicción  determine  si esos negocios  jurídicos  fueron  lícitos,  o  que  se  indemnicen  los eventuales perjuicios  ocasionados   con  la  permuta  ejecutada  por  José  Carlos”.   

         

          Por    otra    parte,le    recordó   al   postulado   Carlos    Mario    Jiménez   Naranjo,la  obligación  que  tiene  de  sanear  el  bien ofrecido para la reparación a las  víctimas del accionar del grupo delictivo al que perteneció.   

         

LA APELACIÓN  

El    apoderado    de    Patricia  Jaramillo  Lemainterpuso recurso  de  apelación  contra  la  anterior decisión, con el objeto de que la Corte la  revoque  y  en  su lugar disponga el levantamiento de las medidas cautelares que  pesan  sobre  la finca Bellavista, para poder inscribir la sentencia emitida por  el  Juzgado  Tercero  de Familia de Medellín dentro del proceso de sucesión de  Tiberio Jaramillo Restrepo.   

En  tal  sentido, refirió, la legislación  colombiana  establece  que lacompraventa de inmuebles sólo se surte mediante el  registro  de  la  escritura  pública  a  través  de  la  cual  se  celebra  el  contrato,conforme  a  lo  dispuesto  en  el  artículo 756 del Código Civil. De  manera  que el comprador adquiere la propiedad del objeto material sobre el cual  versa latransacción, siempre que concurran el título y el modo.   

El artículo 1857 del Código Civilestablece  que  el contrato de compraventa de inmuebles se reputa perfecto cuando se otorga  mediante escritura pública.   

En  el  caso  bajo  examen  sila  voluntad  deTiberio      Jaramillo      Restrepohubiera  sido  lade  negociar  la  finca  Bellavista  con  su  hijo  José     Carlos     Jaramillo     Lema,habría   realizado   los   actos  necesarios  para  legalizar  el  respectivo  negocio  jurídico,  pero no fue así, porque según lo dijo éste y  su   hermana   Patricia   Jaramillo  Lema,  él  decía  las cosas a medias, de modo que unas eran ciertas y  otras  en broma, por ejemplo, regalaba el perro, el caballo y una vaca y al día  siguiente losvendía.   

La  presunta  negociación de palabra de la  finca  no  puede  tenerse  en cuenta, pues José Carlos  Jaramillo  Lema  acomodó su versión en el sentido de  buscar  un  beneficio  propio, dado que no pudo cumplir lo que había prometido,  argumentando  que  había  pagado  a  su  padre  la suma de 50 millones de pesos  adicionales,  para  que  le  entregara  la finca, circunstancia sobre la cual la  única prueba que obra es su declaración.   

Al   respecto,   relieva  queMónica  Jaramillo  Lema  declaró que eso  no  es cierto, pues ella estuvo presente en todas las diligencias que adelantaba  su  padre  y  no  observó que José Carlosle  entregara  dinero.  Que  a éste nunca se le otorgó escritura,  pero  sí  una  autorización para que fuera a la finca, hecho que no constituye  una venta.   

De igual manera, no es ciertoqueTiberio  Jaramillo Restrepoen una reunión  con   los   demás   hijos   manifestara   que   José  Carlosse   había   quedado   con   lafinca,   pues  ésteexpresó no estuvo presente en dicho encuentro.   

Es  tanto así, que ante la venta a [Carlos  Mario   Jiménez   Naranjo]José  Carlos  permutó   a   sus   hermanos   Tiberio,  Claray    Juan   Andrés  Jaramillo los derechos que les correspondía sobre el  predio,  por  otras propiedades. Esta circunstancia demuestra que ninguno de sus  hermanos  estuvo  de  acuerdo  conla  supuesta  entrega  a  él  de  la hacienda  Bellavista por parte de su padre.   

Mónica  Jaramillo  es  confusa  en  su declaración, en ocasiones dice que la finca es de su padre,  al   punto   que   cuando   escuchó  en  la  radio  que  alias  “Macaco”la  había  entregado  para  la  reparación  de  las  víctimas,  llamó  a  la  emisora  para decir que estaban  equivocados   porque   el   predio   pertenecía   a  su  progenitor.  En  otras  oportunidades  indicó  que en principioestuvo de acuerdo que su padre entregara  la  finca a José Carlos,como  parte  de  la  herencia de su señora madre, sin embargo, reclama el derecho que  tiene  sobre  el  predio,  porque  si  se  sustrae  dicho  bien de la sucesión,  José   Carlosinjustamente  queda beneficiado.   

Los    testimonios    de   José     Carlos     y    Mónica  Jaramillo  Lemano tienen sustento  para   deducir  que  entre  él  y  Tiberio  Jaramillo  Restrepohaya existido un negocio de palabra, conforme  con  el cual éste le entregóa aquél por completo la hacienda, en razón de la  parte  que  correspondía  a  José Carlos  por  la  herencia  de  su  señora  madre,  como  así lo dijo el  a  quo  en  su  decisión.   

No  encuentra  explicación  para que en el  proceso  de sucesión, cuando se hizo el inventario y avalúo de los bienes y se  corrió  traslado  a las partes, José Carlos Jaramillo  Lema  no haya hecho manifestación alguna respecto al  inmueble  referido. Además, resultaba desproporcionado que reclamara el 50% del  bien  a título de herencia de su madre, porque en ella también tenían derecho  todos sus hermanos.   

Tampoco  se  puede  considerar  que  entre  Tiberio Jaramillo Restrepo y  su  hijo  José  Carlos  se  presentó  una  donación,  pues  la  legislación  civil  en  el artículo 1457  dispone  que  las donaciones de bienes raícesdebenhacersepor escritura pública  e inscribirse en el registro de instrumentos públicos.   

En segundo lugar, en la etapa probatoria del  incidente,   se   mencionó  por  la  mayoría  de  quienes  intervinieron,  que  José     Carlos     Jaramillo     Lemanegoció  conVíctor  Garcíacuatro  derechos  hereditarios  y  prometió  llegar  a  un arreglo  respecto  de  los  dos  restantes,  para  de  esa manera perfeccionar el negocio  jurídico sobre la totalidad de la finca Bellavista.   

En su testimonio, rendido el 27 de junio de  2013,  dice  que sobre la Finca Bellavista teníacuatro derechos, que al momento  de     hacer    la    negociación    con    Víctor  García le prometió la entrega de esascuotas partes,  porque  no  podía negociar las de Patricia  y  Mónica  Jaramillo  Lema.Por  lo  tanto,sólo  son  cuatro derechos los permutados mediante  escritura pública.   

Asimismo,   destacó,   que  José   Carlosdijo  que  cuando  hizo  la  negociación    con    Víctor   Garcíale  puso  de  presente  que no podía hacer la escritura porque esa  finca  estaba  en  una sucesión, al punto que cuando el Magistrado le preguntó  si    había   formalizado   la   negociación   mediante   escritura   pública  contestó:“pienso  que  sí,  pienso que alcancé a  entregar    cuatro    derechos    aHéctor   Fabián  Gómez  porque  en  ese  momento  hicimos un cruce de  escrituras  entre  los  cuatro hermanos, Juan Andrés,  Tiberio    y    Clara  Inés,   a   ellos   fue   a   quien   cambié   sus  derechos”.   

La reclamación consiste en que Patricia  Jaramillo  Lema  pide su derecho  hereditario  en  la finca porque nunca lo vendió, por eso cuando lamagistratura  cuestionó  a  José Carlos Jaramillo Lema  si  negoció  el  de  ella, respondió que prometió entregar los  derechos  de  sus  hermanas,  de  lo  cual  se  infiere que no vendió todos los  derechos hereditarios sobre la finca en cuestión.   

Igualmente   reseñóque   Patricia       y       Mónica  Jaramillo  Lema manifestaron que  su   hermano  José  Carlos  vendió   los  derechos  hereditarios  que  les  pertenecen.  Asimismo,  que  su  representada  no  ha enajenado su cuota parte del inmueble porque a pesar de que  hubo  oferta  de  permutas, no fue posible ninguna negociación debido al precio  irrisorio de la propuesta.   

También  señaló  que  el  apoderado  del  postulado  Carlos  Mario  Jiménez Naranjo,  en  la  sesión  de  audiencia  de 21 de mayo de 2013, cuando se  descorrió  el  traslado  de  la  solicitud  de  levantamiento  de  las  medidas  cautelares  a  las  partes,  dijo  que  de acuerdo con la promesa de compraventa  celebrada  entre  su  cliente  y José Carlos Jaramillo  Lemaéste  se  comprometió  a  sanear  los  derechos  herenciales  que  hacían  falta  para  el  traspaso  integral del bien mediante  escritura   públicay  seguidamente,  supuso,  quese  trataba  de  los  derechos  herenciales  de  uno de los hermanos con esa vocación sobre los bienes relictos  quien  deprecó  la  partición,  aspecto  que  ratificó con los documentos que  aportó  para  acreditar  el estado jurídico del inmueble, en donde constan las  gestiones  adelantadas  por  José  Carlos  para  sanear  la  propiedad  del predio, respecto de los derechos  herenciales pendientes de negociar.   

          No  es  cierto,  asegura,  que  la finca “Bellavista” haya sido  vendidaintegralmente    aJosé    Carlos,   éste   reconoció   en   su   testimonio  que  sólo  negoció  cuatrocuotas  partes  con  Víctor García,  los  cuales permutóa sus hermanos Juan  Andrés,   Tiberioy  Clara  Inés   Jaramillo   Lema,  los  otros  dos  derechos  prometió  entregarlos  una  vez  llegara  a  un acuerdo con sus otros hermanos.   

Lo  anterior,  insiste,  lo  evidenció  el  defensor  del  postulado  cuando afirmó que la promesa de compraventa es prueba  para  decir  que  se  realizó  un  negocio  jurídico,  conforme con el cual el  vendedor  prometió  sanear  los derechos hereditarios en cabeza de otras de sus  hermanas  para  finiquitar  el  negocio  jurídico;  pero desde ningún punto de  vista  se  puede  afirmar que el postulado Carlos Mario  Jiménez  Naranjo  sea  el único titular de la finca  Bellavista,   como   también   lo   sostuvo   el   a  quo en su decisión.   

El     derecho     de    Patricia  Jaramillo  Lema no fue negociado  ni  permutado,  y  aún  existe  la obligación por parte del vendedor de contar  jurídicamente  con  esos  derechos  para  dar  cumplimiento a lo prometido. Sin  embargo,  con conocimiento de esa situación, es entregado para la reparación a  las víctimas.   

Concluyóque durante el trámite incidental  quedó   demostrado   que  a  José  Carlos  Jaramillo  Lema  le  pertenecen  cuatro  cuotas  partes sobre el  inmueble,  esto  es,  el 66.66% de la finca Bellavista, de modo que la totalidad  de  la  misma no es del postulado Carlos Mario Jiménez  Naranjo.   

No  hay  razón  para  que  se  niegue  la  solicitud   de   levantamiento   de   las   medidas  cautelares,  toda  vez  que  aPatricia  Jaramillo Lema le  asiste  derecho  en  la  finca  Bellavista,  su  pretensión  sólo busca que se  registre  la  decisión judicial emitida por el juzgado de familia, se proceda a  iniciar  el  proceso  divisorio y obtenga el porcentaje que le corresponde. Esto  permitiría  que se legalice la venta del inmueble y se cumpla con el fin que se  persigue  de  reparación a las víctimas, lo que no sería procedente es que se  pretenda  reparar  con  la  cuota  parte  de  su  representada, por lo que si se  confirma  la  decisión censurada, ella sería otra ofendida, lo cual, a su vez,  constituye un despropósito.   

Finalmente,  en  relación  con la venta de  cosa  ajenaprecisó  es  válida  únicamente  como  contrato,  como  fuente  de  obligaciones,  pero  no como medio eficaz para transferir el derecho de dominio,  pues  el  derecho  a  la  propiedad  sobre  el inmueble vendido permanece ileso,  mientras no se extinga por el lapso del tiempo.   

INTERVENCIÓN DE LOS RECURRENTES  

1.  El Delegado de  la  Fiscalía  solicitóa la Corte confirme la decisión recurrida, toda vez que  la  prueba  recaudada  durante el trámite incidental da cuenta que la venta que  José    Carlos    Jaramillo    Lema    hizo    a    Carlos    Mario   Jiménez  Naranjo  de  la  finca Bellavista, se sustentó en el  acuerdo  verbal  que  aquél hizo con su padre, Tiberio  Jaramillo  Restrepo,  con fundamento en el cual éste  le  entregó  el  inmueble a título de herencia,como contraprestación recibió  la  suma  de  50  millones de pesos, acuerdo que fue reconocido por Mónica        y       Patricia    Jaramillo    Lema   en   la  declaración  que  rindieron  durante  el trámite del incidente, además de que  también    fue    reconocida    por   Clara   Inés,  Tiberio   yJuan   Andrés  Camacho   Lema,   quienes   cedieron   los  derechos  herenciales    sobre    el    inmueble    de    José  Carlos.   

          El  negocio  celebrado  entre José Carlos  Jaramillo   Lema  y  Carlos  Mario  Jiménez  Naranjo  a  través  de terceros fue  realizado  de  manera  libre,  espontánea  y  voluntaria, no obran elementos de  juicio  con  base  en  los  cuales  se  pueda  a  afirmar  que  se trató de una  negociación fraudulenta.   

Asegura que los argumentos expuestos por la  “opositora”  no  son suficientes para disponer el levantamiento de la medida  cautelar  sobre  un  inmueble  que  el postulado Carlos  Mario  Jiménez  Naranjo ofreció como un activo de su  pleno  dominio,  el  cual  fue  adquirido  de manera legal. Además, las pruebas  practicadas  dan  cuenta  que  se  trató  de  un  negocio  legítimo,  libre de  cualquier vicio del consentimiento.   

Finalmente   acotó   que  la  situación  planteada   por  Patricia  Jaramillo  Lema  es  un asunto litigioso que debe resolver la jurisdicción civil,  porque  lo  que  se  reclaman  son  sextas  partes  herenciales  sobre el predio  Bellavista,   respecto  del  cual  Mónica    y   Patricia   Jaramillo  no  demostraron que hubiese efectuado desembolsos para los gastos  de sostenimiento del mismo.   

Además, no se puede perder de vista que el  inmueble   fue  ofrecido  por  Carlos  Mario  Jiménez  Naranjoen  el  proceso  de justicia y paz, dentro del  cual tiene la obligación de decir verdad.   

          2.    El   apoderado   de   la   Unidad  Administrativa  Especial  para  la  Atención  y  Reparación  Integral  de  las  Víctimas,  Fondo  para  la  Reparación  de  las  Víctimas,  y el defensor del  postulado, pidieron se confirme la decisión cuestionada.   

CONSIDERACIONES  

1.  La  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia, conforme con lo dispuesto en  el  artículo 26, inciso 2º, de la Ley 975 de 2005, modificado por el artículo  27  de  la Ley 1592 de 2012, en concordancia con el numeral 3º del artículo 32  de  la  Ley  906  de  2004, es competente para resolver el recurso de apelación  interpuesto  por el apoderado dePatricia Jaramillo Lema  contra  el  auto  de 21 de octubre de 2013, por medio  del  cual  el  Magistrado  de Control de Garantías de la Sala de Justicia y Paz  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín negó el levantamiento  de  las  medidas  cautelares  decretadas sobre la Finca Bellavista,ubicada en el  municipio  de  Remedios,  Antioquia,  e  inscrita  en  el  folio  de  matrícula  inmobiliaria  No.  027-18339  de  la Oficina de Registro de Segovia, en el mismo  departamento.   

          2.  El  problema jurídico porresolver en  el  presente  caso  se circunscribe a determinar si con fundamento en el derecho  herencial   reconocido  por  el  Juzgado  Tercero  de  Familia  de  Medellín  a  Patricia   Jaramillo  Lema  sobre  el  inmueble  aludido, es posible ordenar el levantamiento de las medidas  cautelares  de  embargo, secuestro y suspensión del poder dispositivo que pesan  sobre  el  mismo, el cual fue ofrecido por Carlos Mario  Jiménez  Naranjo para indemnizar a las víctimas del  Bloque Central Bolívar de las Autodefensas.   

          3.  En tal sentido subyacen las siguientes  hipótesis:  (i)  el inmueblefue vendido a Carlos Mario  Jiménez  Naranjo  por José  Carlos   Jaramillo   Lema,a   quien   se  lo  había  entregadoTiberio    Jaramillo   Restrepo,su  padre,  y,por  lo tanto, estaba legitimado para transferirlo a  título  de  venta,  y  (ii) que pertenece a todos los herederos de la sucesión  intestada   de  María  Luisa  LemaMejíay  Tiberio Jaramillo Restrepo  y  que  aquél  sólo  vendió  la  cuota  parte  desus  derechos  herenciales  sobre  el  inmueble, así como las cuotas partes que permutó a sus  hermanos.   

4. En relación con  el   primer   supuesto,  las  declaraciones  de  José  Carlos  y  Mónica Jaramillo  Lema  son los únicos elementos probatorios que obran  en  tal  sentido,  las  cuales,  atendiendo la naturaleza jurídica del bieny el  derecho  real de herencia comprometido, no son suficientes para demostrar que la  propiedad    le    fue   transferidaa   título   de   herencia,   donación   o  venta.   

          En  tal  sentido,  los  elementos  de  juicio aportados1 informan que  el   proceso   de   sucesión  de  María  Luisa  Lema  Mejía se inició conjuntamente con el de su cónyuge  Tiberio  Jaramillo Restrepo,  es  decir,  con  la  muerte  de  la  primerani  elcónyuge  sobreviviente ni los  herederos iniciaron elproceso de liquidación correspondiente.   

          No  obstante,  tal  situación  no  impedía  a su cónyuge o a los  herederos  disponer  de  los  derechos  sobre los bienes que conformaban la masa  sucesoral,  siempre  y  cuando  los  negocios  jurídicos  se  ajustaran  a  las  preceptivas  legales,  esto  es,  hacerlo  mediante  escritura  pública, con la  advertencia  que vendían sus derechos como universalidad jurídica, o de manera  singular sobre un determinado bien o cuerpo cierto.   

          En  efecto, en tratándose de la venta de una sucesión hereditaria  necesariamente  debe  cumplirse  la  solemnidad  de otorgarla mediante escritura  pública,  como lo dispone el artículo 1857 del Código Civil, requisito sin el  cualla  venta  no  se reputa perfecta, aunque haya habidoacuerdo en la cosa y en  el precio.   

          La  disponibilidad  de  los derechos herenciales en las condiciones  anotadas,  no  conserva  ninguna  relación  con  la posesión que sobre un bien  específico   de  la  masa  sucesoralejerza  cualquiera  de  los  herederos.  El  artículo  757  ibídem,  dispone  que  al  momento  de  deferirse  la  herencia  [fallecimiento  del  causante  artículo  1013 ibídem], la posesión de ella se  confiere  por  ministerio  de  la ley al heredero, sin que ella lo habilite para  disponer  de  manera  alguna  de  un  inmueble, mientras no proceda (i)  el  decreto  judicial  que  da  la  posesión  efectiva  y  (ii)  el  registro  de  la  decisión  judicial  y  de  los  títulos que confieren el  dominio.   

          5. En el caso bajo examen,no se demostró  que   haya   existido   el   negocio  jurídico  presuntamente  celebrado  entre  José  Carlos Jaramillo Lema  y  su  padre,  Tiberio  Jaramillo Restrepo.  Lo  anterior  a  pesarde la mención que en tal sentido hicieron  aquél    y   Mónica   Jaramillo   Lema,  cuyas versiones establecen queél insistentemente solicitó a su  padre  le entregara la finca Bellavista con ocasión de la herencia deferida por  María  Luisa Lema Mejía, a  lo  cual  accedió cuando lo autorizó para que ingresara al fundo, pero sin que  con  tal  hecho haya efectuado por anticipado una asignación herencial, pues el  inmueble,como  los demás bienes que conformaban la masa sucesoral,pertenecía a  una sucesión hereditaria, hasta cuando ésta se liquidara.   

          Las   actuaciones  posteriores  de  José  Carlos   Jaramillo  Lema  confirman  queconocía  que  jurídicamente  no  podía  disponer del bien y que su padre solamente le había  permitido  el  ingreso  a  la hacienda aludida. En efecto,en la declaración que  rindió      manifestó      que      cuandoVíctor  García  lo contactó para negociar la finca, le dijo  que  solamente  podía  entregarle la posesión porque el bien pertenecía a una  sucesión2  y  al  celebrar  la  promesa  de  compraventa  se  comprometió a  entregarle   los   derechos   sucesorales   de  sus  cinco  hermanos3.   

          Por  otro  lado,a  pesar de que hace alusión a la existencia de un  negocio  jurídico precedente entre él y su padre, enel proceso de sucesión no  lo  hizo  valer,  simplemente  se  allanó  a  la voluntad de la mayoría de los  herederos  para  que  los bienes de la masa herencial fueran divididos entre los  seis  hermanos  por  parte  iguales,  es decir, en sextas partes, como mecanismo  para    garantizar    la    igualdad,    pues   según   explicó   Patricia  Jaramillo Lema, así cada uno de  los  herederos  participabatanto  de los bienes económicamente provechosos como  también de los que tenían menor valor.   

          6.   Lo  anterior  confirma  la  segunda  hipótesis,   es  decir,  que  el  inmueble  pertenece  a  todos  los  herederos  de  María Luisa LemaMejíay  Tiberio  Jaramillo Restrepo,  y   que   José   Carlos  Jaramillo  Lema  vendió  la  cuota  parte  de  sus  derechos  y las que logró le  permutaranJuan    Andrés,    Tiberio   y Clara Inés Jaramillo Lema.   

          7.La   circunstancia   de  que  el  bien  pertenecía   a   una  sucesión  fue  conocida  por  el  promitente  comprador,  inicialmente      Víctor      Garcíaa    través   de   quien   actuaba   el   postulado   Carlos    Mario    Jiménez    Naranjo,y  posteriormente  por  éste,cuandosuscribió  el  segundo  contrato de promesa de  celebrar      contrato      de      compraventa4,  en  cuya  cláusula primera  consta:   

“OBJETO  DEL  NEGOCIO  Y  DESCRIPCION DEL  BIEN:  EL  PROMITENTE VENDEDOR, se obliga a transferir a título de compraventa,  a  EL  PROMITENTE  COMPRADOR  (sic) quien a su vez se obliga a adquirir al mismo  título  y  de  acuerdo  a  los  términos  y condiciones que a continuación se  expresan,   la  posesión  material  y  los  derechos  herenciales…”   

          Y   en   el   parágrafo  de  la  cláusula  tercera,  el  vendedor  expresamente se obligó a:   

“…  a  entregar  los  demás  derechos  herenciales que hagan parte del bien.”   

          Por  esto  es  por  lo  que  habiéndose  celebrado  la  promesa de  compraventa  el  19  de abril de 2004, fecha en la cual el vendedor recibió 500  millones  de  pesospactados  como  precio  de  la  compraventa, acordaron que la  entrega  material sería el 20 de mayo de 2004 y el otorgamiento de la escritura  el   20   de   marzo   de   2007,   es   decir,   se   estipuló  el  plazo  que  consideraronsuficiente para culminar el proceso de sucesión.   

          No  obstante,  aun cuando vendedor y comprador tenían conocimiento  que  el objeto del negocio jurídico que celebraron versaba sobre los derechos y  acciones  herenciales  vinculados  con  la  finca  Bellavista,  no la realizaron  mediante  escritura  pública,  como  lo  dispone  el artículo 1857 del Código  Civil,  circunstancia  que  explica  por quéfijaron un plazo aproximado de tres  años  para  el  otorgamiento  de  la  escritura,  y  a  su  vez, la razón para  queCarlos   Mario   Jiménez   Naranjo   no  compareciera como cesionario al proceso de sucesión a reclamar  los derechosprometidos en venta.   

Al respecto, se observa en el certificado de  tradición     y     libertad     del    inmueble5      que     José  Carlos  Jaramillo Lema efectuó las  negociaciones  con  los  demás herederos en el año 2007. En efecto, acorde con  las  anotaciones  3,  4,  5  y 6 de dicho documento, el 6 de diciembre, mediante  escritura  pública  n°  607  de  la Notaría Quince de Medellín, permutó los  derechos   hereditarios   de  Juan  Andrés  Jaramillo  Lema;  el  26  del  mismo mes, por medio de escritura  pública  n° 35 3500 (sic) de la Notaría Novena de Medellín, efectuó similar  negocio      jurídico     conTiberio     Jaramillo  Lema; y el 28 de noviembre, a través de la escritura  pública   n°   3530   de  la  misma  notaría,adquirió  los  de  Clara   Inés  Jaramillo  Lema,  la  cual  posteriormente  fue  objeto  de aclaración mediante escritura n°1153 del 24 de  abril de 2008, respectivamente.   

          8.  Así las cosas, dentro del proceso de  justicia  y  paz,reglado  por  las  Leyes  975  de  2005  y  1592  de 2012 y sus  correspondientes  decretos  reglamentarios,  no  se  puede  tener por cierto que  Tiberio     Jaramillo     Restrepo     entregó   a   José   Carlos  Jaramillo  Lemala  finca  Bellavista, localizada en el Municipio  de  Remedios,  Antioquia,  a  título  de  asignación  por  la  herencia que le  correspondía  por  el  fallecimiento  de  su  progenitora, pues se trata de una  circunstancia  que  éste  no alegó y demostró dentro del proceso de sucesión  de    Tiberio    Jaramillo   Restrepo   y  María  Luisa Lema Mejía,   tramitado  en  el  Juzgado  Tercero  de  Familia  de  Medellín;  escenario natural para su discusión.   

          Por   el   contario,   se  itera,  la  actuación  de  José  Carlos  Jaramillo  Lemademuestraque  consintió  en  los derechos que sobre el inmueble tenían los demás herederos,  al  punto  que les propuso negociar con él sus cuotas partes, como consecuencia  de   lo  cual  realizó  permutas  con  Juan  Andrés,  Tiberio   yClara   Inés  Jaramillo  Lema, como forma de cumplir lo pactadoen la  promesa  de  compraventa,  documento  en el cual hizo alusión a que el inmueble  pertenecía   a   la   sucesióny   se  comprometió  a  entregar  sus  derechos  herenciales.   

          9.Por  otro  lado,  si bien es cierto los  derechos    hereditarios    de   Patriciay  Mónica  Jaramillo  Lema  fueron  comprometidos  en la promesa de compraventa queJosé  Carlos  celebró  con Carlos  Mario  Jiménez  Naranjo,  lo que  puede  configurar  una  venta  de cosa ajena, la misma sólo genera obligaciones  para  los  contratantes,  pero  no para los derechohabientes que en este caso no  han dispuesto de la cuota parte asignada en la partición.   

          Al  respecto,  la  Corte  Constitucional  en  la sentencia C-174 de  2001,  al  decidir  sobre la exequibilidad del artículo 1871 del Código Civil,  señaló:   

…[e]n aquellos sistemas que le confieren a  la  sola  voluntad de las partes -vendedor y comprador- el poder de transferir y  adquirir  el  derecho  sobre la cosa, la titularidad del vendedor es presupuesto  de    validez    del    contrato    –nemo  plus  iuris  ad  alium  transferre  potest  quam ipse habet-;  mientras  que  en  aquellos  en  los  cuales  el  vendedor  tan solo se obliga a  transferir  “tradere”,  o  a  garantizar  la  posesión  pacifica de la cosa  negociada   –dare-,  tal  titularidad  resulta  indiferente al contrato, porque el comprador asume el  riesgo  contractual  de que la transferencia y la entrega de la cosa vendida, se  den  o  no  se  den,  en  tanto que el vendedor garantiza su ejecución y, de no  producirse,   una,   otra,   o   ambas,   se   obliga   a   resarcir   el  daño  causado           –res  aliena  venire  potest-.  Es  decir  que  en el primer caso la  compraventa  es  un  contrato  traslativo, en tanto que en el segundo este mismo  contrato es simplemente obligacional.   

Ahora  bien,  si el contrato de compraventa  solo  genera  obligaciones,  la  venta de cosa ajena, aunque válida, no produce  efectos  para  el  titular  del  derecho  negociado;  mientras  que  un contrato  traslativo   requiere   para   su  validez  el  consentimiento  o  la  posterior  ratificación  del  verdadero  dueño,  por ser modo de adquirir y transmitir el  derecho sobre la cosa vendida.   

Por  lo  anterior  les  asiste razón a los  intervinientes,  y  a  la  Vista  Fiscal,  cuando se detienen en la necesidad de  distinguir   con   claridad   el  sistema  jurídico  que  rige  las  relaciones  patrimoniales  en  nuestro ordenamiento, porque, como lo destaca el vocero de la  Academia  Colombiana  de  Jurisprudencia,  tal  distinción  informa no solo las  fuentes  de  las  obligaciones,  sino  también el modo de adquirir los derechos  reales.   

Dice  don  Luis Claro Solar al referirse al  sistema elegido por Don Andrés Bello:   

“El sabio redactor de nuestro Código, no  teniendo  en el antiguo derecho, ni en el Código francés precedentes que poder  seguir,  y  preocupado de la necesidad de constituir la propiedad inmueble sobre  una  base  de  publicidad  que fuera sólida garantía de dominio y del régimen  hipotecario  se  inspiró  en lo que a éste respecto existía en aquella época  en     varios     Estados     de     Alemania.”6   

La  trascendencia  de  tal  distinción fue  destacada  por  don  Andrés  Bello  en  el mensaje que sirvió de preámbulo al  Código Civil Chileno, en los siguientes términos:   

“La  transferencia  y  la transmisión de  dominio,  la  constitución  de todo derecho real, exceptuadas como he dicho las  servidumbres,  exigen  una  tradición; y la única forma de tradición que para  estos  actos  corresponde  es  la  inscripción  en  el  Registro conservatorio.  Mientras  ésta no se verifique, un contrato puede ser  perfecto,  puede  producir  obligaciones  y  derechos  entre las partes, pero no  transfiere  el dominio, no transfiere ningún derecho real, ni tiene respecto de  terceros          existencia          alguna7.”(destaca la Corte)   

Interpretando  el  sentido  del  anterior  aparte, dice don Luis Claro Solar:   

“Lo  que  se  ha entendido decir en estos  conceptos  del  Mensaje  es  que  con  respecto  a los contratos que constituyen  títulos  traslaticios  de  dominio,  la  inscripción  es  la  única  forma de  tradición  que  la  ley  admite  y  que  la  inscripción,  como  tal,  dá  al  adquirente,  no la propiedad libre y saneada de toda carga o gravamen, sino como  la  tenía  el  tradente;  de  modo que si éste no es el verdadero dueño de la  cosa,   aunque   tenga   posesión   inscrita,   no  transfiere  al  adquirente,  conjuntamente  con  la  posesión, otros derechos que los que él tenía y tales  como  los  tenía.  Idéntica es la disposición del Código Austriaco de 1811 y  ambos   códigos   están   conformes  con  la  ley  romana  (..)”8.   

Y   más   adelante   el   mismo   autor  sostiene:   

(..)  Para  nuestro derecho civil en que el  dominio  y  los demás derechos reales no se adquieren por el solo efecto de los  contratos;  para  nuestro  derecho  civil  en  que  la venta de cosa ajena vale,  precisamente,  porque  la  venta  por  si  sola  no está llamada a traspasar el  dominio,  sino  a  servir  de  título  a  la transferencia que debe efectuar el  deudor,  como cumplimiento de su obligación de transferir la cosa al comprador,  la  imposibilidad en que puede encontrarse el heredero para hacer en forma legal  la  tradición  del  dominio  del  inmueble hereditario que ha enajenado (..) no  puede  afectar  a  la  validez  del  título (..)”9.   

Así  las cosas, al parecer de la Corte, de  la  lectura  del  artículo  1871  en  estudio, se desprende con claridad que el  legislador  Colombiano  optó  por el sistema jurídico en que el consentimiento  simplemente  genera  obligaciones,  como  principio  regulador de las relaciones  patrimoniales,  facultad  que  le  ha sido conferida por los artículos 58 y 150  numerales  2°  y  10  de la Constitución Política, en cuanto son los derechos  patrimoniales   adquiridos   conforme   a  la  legislación  civil  los  que  el  ordenamiento  superior garantiza, y la expedición de códigos, en éste como en  otros  aspectos  de  la legislación, se encuentra entre los deberes que a éste  órgano del poder público le corresponde asumir.   

          En  consecuencia,  teniendo  en  cuenta  que la partición aprobada  mediante  sentencia  de 9 de agosto de 2011, proferida por el Juzgado Tercero de  Familia            de            Medellín10   dentro   del  proceso  de  sucesión  de  María  Luisa  Lema  Mejía  y Tiberio Jaramillo Restrepo,   asignó  a  cada uno de los herederos una sextaparte de la  finca  Bellavista,  para la Salalo pertinente, de acuerdo con lo dispuesto en el  artículo  98  de  la  Ley  906  de 2004, aplicable al proceso de justicia y paz  reglado  en  la  Ley 975 de 2005, por virtud del principio de complementariedad,  conforme  con  lo  contemplado  en  el artículo 62 de la misma, es autorizar su  inscripción   en  el  folio  de  matrícula  inmobiliaria,  como  lo  solicitó  Patricia  Jaramillo  Lema en  el  escrito  que  dio  inició al presente trámite incidental, sin perjuicio de  los  derechos  en litigio y que ademásderiven de la posesión ejercida y de las  mejoras   efectuadaspor   el  postulado  Carlos  Mario  Jiménez   Naranjo,   aspectos   en  los  cuales  se  procederá a modificar la decisión apelada.   

          Lo  anterior en cuanto no se advierte como posible el levantamiento  de  las  medidas  cautelares decretadas, pues demostrado quedó que José  Carlos  Jaramillo  Lemavendió  la  finca  como  cuerpo  cierto y, además de entregarla posesión materialmente, se  comprometió  a  transferir  los  derechos herenciales de él y sus hermanos, de  los  cuales al final solamente logró acumular cuatro, que inexorablemente deben  continuar  haciendo  parte  del Fondo para la Reparación de las Víctimas, pues  las   permutas   que   realizó   con   Tiberio,  Juan  Andrés   y   Clara  Inés  Jaramillo  Lema  tuvieron  como  finalidad cumplir el  contrato  de  promesa  de compraventa que años atrás celebró con Carlos   Mario  Jiménez  Naranjo,  quien  ofreció  el  bien  con  el propósito de reparar a las víctimas de su accionar  delictivo,  situación  que  es suficiente para mantener el embargo, secuestro y  suspensión  del poder dispositivo decretados oportunamente, dejando a salvo los  derechos  de  las  partes  para  que  ante  la autoridad competente resuelvan la  validez y eficacia de los contratos celebrados.   

          10.  En  consecuencia, la Sala adicionara  la  decisión  apelada  en  el  sentido  de conferir autorización especial a la  Oficina  de  Registro  de  Instrumentos Público de Segovia, Antioquia, para que  registre  el  trabajo  de partición de la herencia, aprobado mediante sentencia  judicial  proferida  por  el Juzgado Tercero de Familia de Antioquia, dentro del  proceso   de   sucesión   de   María   Luisa   Lema  Mejía  y Tiberio Jaramillo  Restrepo.   

         

          En  mérito  de  lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

          Primero.    Adicionar   la   providencia  impugnada  en el sentido de conferir autorización especial al Registrador de la  Oficina  Instrumentos  Públicos  de Segovia, Antioquia, para que registre en el  folio  de  matrícula  inmobiliaria  n°  027-18339,  correspondiente a la Finca  Bellavista  ubicada  en  el  Municipio  de  Remedios,  Antioquia,  la partición  aprobada  mediante  sentencia  judicial  dentro  del  proceso  de  sucesión  de  María  Luisa  Lema Mejía y  Tiberio       Jaramillo      Restrepo.   

          Segundo.  Confirmar  la decisión apelada  en  cuanto  negó  el levantamiento de la medidas cautelares decretadas sobre el  inmueble aludido, por las razones expuestas.   

          Líbrense las comunicaciones respectivas.   

          Contra esta decisión no proceden recursos.   

Comuníquese,      cúmplase      y  devuélvase   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Cuaderno  n°  3,  documentos  anexos  a la solicitud de Patricia Jaramillo Lema  para  que  dentro  del proceso de justicia y paz se le reconocieran los derechos  herenciales  asignados  por  el  Juzgado Tercero de Familia de Medellín, con la  finalidad  de  que  se  aclare  el  certificado de matrícula inmobiliaria de la  finca  Bellavista,  localizada  en  el  Municipio  de Remedios, Antioquia, en el  sentido  de  que su derecho de una sexta parte sobre el mismo, reconocido dentro  del  respectivo proceso de sucesión, no se encuentra afectado. (Folios 1 a 60);  cuaderno    n°    4   (folios   1   –  79).  En  los folios 33 vto a 78 del último cuaderno, se observa  copia   del   trabajo   de   partición   y   la   sentencia   aprobatoria   del  mismo.   

2  Record 30:34 sesión de 27 de junio de 2013   

3  Record 42:15 ibídem   

4  Folios  235 – 237 cuaderno  de pruebas nº 4   

5Folios  60  –  61  cuaderno  n°  3   

6 Claro  Solar  Luis,  “Explicaciones  de  Derecho  Civil  Chileno y Comparado”, Tomo  Séptimo,  De  los  Bienes  II,  Editorial  Jurídica de Chile, Editorial Temis,  1992, página 315.   

7  Ibídem página 323.   

8  Ibídem página 325.   

9  Ibídem pagina 359.   

10Folios    57    vto    – 58 cuaderno n° 3     

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