AP6449-2014(44548)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado ponente  

AP6449-2014  

Radicación Nº 44548  

(Aprobado acta N°  349)   

Bogotá, D.C., veintidós (22) de octubre de  dos mil catorce (2014).   

I.   V   I   S   T  O  S   

La Corte se pronuncia sobre los requisitos de  lógica    y    debida   fundamentación   de   la   demanda   de   revisión  presentada  por la apoderada de  Jesiel Esteban Paz Paredes en  contra  de  la  sentencia  del  20 de noviembre de 2012, por medio de la cual el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  revocó  la  absolución  impartida por el  a  quo  y,  en  su  lugar,  condenó  a su asistido por el delito de fabricación, tráfico porte o tenencia  de arma de fuego, accesorios partes o municiones.   

II.   HECHOS   Y  ANTECEDENTES  PROCESALES  RELEVANTES   

1.  En  horas de la tarde del 9 de agosto de  2011,  en la ciudad de Leticia, los patrulleros de la Policía Nacional Fernando  Cano   Montes   y   Manuel   González   Ramos  dieron  captura  a  Jesiel  Esteban  Paz Paredes y Marcos  Junior Do Nascimento Dávila, luego  de  que  estos,  a  bordo  de una motocicleta, ingresaran al territorio nacional  provenientes  del  barrio  Santa  Rosa –  Tabatinga  (Brasil),  de  donde venían huyendo de la persecución  motorizada  de las autoridades policivas de ese país. Al pasar por el puesto de  control  de  la  frontera los perseguidos hicieron caso omiso de los disparos de  advertencia  realizados por la policía colombiana y uno de aquellos desenfundó  un arma de fuego que luego fue hallada en su poder.   

2.  En fallo del 20 de noviembre de 2012, el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca revocó la absolución impartida en primera  instancia  por  el Juzgado 1º Promiscuo del Circuito de Leticia y, en su lugar,  condenó  a  Jesiel  Esteban  Paz  Paredes    y   Marcos   Junior   Do   Nascimento  Dávila  a la pena principal de 18 años de prisión y  a  las  accesorias  de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  término  igual  al  de  la  pena  privativa  de  la  libertad y  expulsión  del  territorio nacional, como coautores del delito de fabricación,  tráfico  porte  o  tenencia  de  arma  de fuego, accesorios partes o municiones  agravado  (artículo  365  del  Código  Penal,  modificado por el artículo 19,  numeral 5º, de la Ley 1453 de 2011).   

III. LA DEMANDA DE REVISIÓN  

Tras  indicar  que  el  inciso  final  del  artículo  205  del Código de Procedimiento Penal de 2000 permite la acción de  revisión   por   la   vía   excepcional,   y   en   medio  de  extensas  citas  jurisprudenciales  y  doctrinarias  sobre  la  presunción  de inocencia, debido  proceso   y   el   in   dubio   pro  reo,  la  accionante  destaca  que las testigos Jeimy Patricia Vargas y  Amparo  Cachique  Lima  dijeron  en  el  proceso  que  los motociclistas no iban  armados  y  fueron  golpeados por la policía brasileña. Agrega que el anterior  defensor  encontró  que una grabación de video que registraba el momento de la  captura  fue  borrado,  según se lo informó el Comando de Policía Amazonas, y  que dicho elemento no fue empleado para demostrar la flagrancia.   

Dice  que  los  hechos  no  ocurrieron  como  aparece  en el informe policivo, que este último es desvirtuado por el dicho de  los  testigos,  que  el  video  borrado  mostraba una violación a la soberanía  nacional  por los policías brasileros, que estos perseguían a dos personas que  no  tenían  armas  y  no estaban cometiendo ningún delito en Colombia, que los  policías   del   país  vecino  no  rindieron  un  informe  a  las  autoridades  colombianas,  que  todo  se  trata de un falso positivo, que el informe policivo  incrimina  falsamente  a  los  sentenciados  y  que  los  policías  extranjeros  golpearon  a  los capturados con la anuencia de la autoridad nacional, al tiempo  que  solicita  que  se  investigue  disciplinariamente  a  los patrulleros de la  Policía    Nacional    por    permitir    la   violación   a   la   soberanía  nacional.   

Sostiene que fueron los policías brasileros  los  que  realizaron  la  captura  y  no los colombianos, que el policial Manuel  González  se contradice sobre los detalles de la captura, que esta fue ilegal y  que  no  se  acreditó  la  materialidad  del delito. Así mismo, critica que el  tribunal    afirmara    que    al   sentenciado   Paz  Paredes     le     correspondía    “la     carga     probatoria     de     sus    disculpas”.   

Señala que no existe certeza para condenar a  su  asistido  y  que  la duda sobre “la realización  del hecho” debe resolverse a su favor.   

Enseguida,  anuncia  que funda la acción de  revisión  en la causal quinta, “que el fallo objeto  de   pedimento   de   revisión   se  fundamentó  en  prueba  falsa”,  y  alega  que  el  juzgador  no  advirtió  las  dudas  que se  generaban  del  testimonio  del  patrullero de la policía y del hecho de que un  video  que registraba la captura haya sido borrado. Dice que las irregularidades  en  el  operativo  policial en torno a la captura hacían ilegal la incautación  del  arma  de  fuego,  motivo  por  el  cual  cabe  predicar  la  duda  sobre la  materialidad del delito.   

Luego    anuncia   que   “el   cargo   lo   formularé  por  violación  directa  de  la  ley  proveniente  de  la  falta  de  aplicación de normas sustanciales (falso juicio  sobre  existencia  de  la  norma), vicio de juicio que, a su vez, dio lugar a la  aplicación   indebida   de   varias   normas   sustanciales  (falso  juicio  de  selección)”.  Así,  alega  que  el sentenciador ha  debido  aplicar  al caso el artículo 7º, inciso segundo, del Código Penal que  consagra    el    in   dubio   pro   reo,  omisión  que  lo condujo a violar el principio de presunción de  inocencia.   

Como  fundamentos  de  derecho de la acción  enuncia  los  artículos  232  del  C. de P. P. y 365 del C.P.      

Junto  al  escrito de demanda, la accionante  allega los siguientes documentos:   

a) Poder especial para interponer y sustentar  la acción de revisión.   

b)  Copia  simple de algunas actuaciones del  proceso, así:   

i)  acta  de  la audiencia de lectura de los  fallos  de  instancia, ii) constancia de ejecutoria de la sentencia del Tribunal  del  11  de  diciembre  de  2012, iii) acta de la audiencia del juicio oral, iv)  sentencias  de  primera y segunda instancia del 3 de agosto y 20 de noviembre de  2012,  v)  escrito  de  acusación  radicado  el  4  de  octubre  de  2011,  vi)  estipulaciones  probatorias,  viii)  oficio  del 9 de agosto de 2011 proveniente  del   DAS–Leticia,  sobre  consulta  de  antecedentes,  ix)  oficio del 10 de agosto de 2011 emitido por el  Comando  de Brigada 26 del Ejército Nacional, sobre permisos de porte de armas,  x)  acta  de  derechos  del  capturado  y acta de incautación de elementos, xi)  formatos  de  arraigo,  xii)  CD  con  el soporte de la audiencia de lectura del  fallo  del  Tribunal Superior de Cundinamarca y xiii) copia de las declaraciones  extrajuicio   rendidas   por  Amparo  Cachique  Lima  y  Jeimy  Patricia  Vargas  Chávez.    

IV. CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La Sala anticipa su decisión de inadmitir   el  escrito  con  el  que  se  pretende   sustentar   la   acción   de  revisión,  pues  resulta  notorio  el  incumplimiento  de  los  mínimos  deberes  de  argumentación  que  exige  este  especial  mecanismo, encaminado a enseñar que el fallo acarrea un componente de  evidente injusticia material. Las razones son las siguientes:   

1.  Como se ha señalado de forma recurrente  (CSJ  SP,  10  de  octubre  de  2012,  Rad.  37734), la acción de revisión fue  concebida  por  el  legislador  como un mecanismo a través del cual se busca la  invalidación  de  una  decisión  que ha adquirido firmeza y de la cual resulta  razonable  predicar  que  entraña un contenido de injusticia material porque la  verdad  procesal  declarada  resulta ser bien diversa a la verdad histórica del  acontecer   objeto   de   juzgamiento,   demostración   que  sólo  es  posible  jurídicamente  dentro  del  marco  delimitado  por  las  causales taxativamente  señaladas  en  la  ley.  Acorde con esa naturaleza, para la admisibilidad de la  demanda  se  exige  el  cumplimiento  de  algunas  exigencias,  no otras que las  señaladas  en  el artículo 222 de la Ley 600 de 2000 o el 194 de la Ley 906 de  2004.   

Ahora  bien, cuando la causal invocada tiene  que    ver   con   la   prueba   falsa   (artículo  192,  numeral  6º,  de  la  Ley  906 de 2004, o bien el  artículo  220,  numeral  5º,  de  la  Ley  600  de 2000), al accionante les es  exigible  demostrar  esa condición a través de una decisión en firme que así  la  declare.  Así se ha pronunciado la jurisprudencia de la Corte (CSJ SP, 6 de  marzo de 2008, rad. 26105; 23 de septiembre de 2007, rad. 28119):   

“No   obstante,  la  jurisprudencia  ha  reconocido  que la causal 6ª de la Ley 906 de 2004 equivale a la prevista en el  numeral  5º  de  la Ley 600 de 2000. Si bien el legislador de 2004 no consignó  que  para demostrar la falsedad de la prueba es necesaria una decisión judicial  que  así  lo  declare, es evidente que sólo así puede acreditarse su falta de  autenticidad,  en  cuanto  de  lo  que se trata en la acción de revisión es de  remover la cosa juzgada que pesa sobre una sentencia.   

En  efecto, la Sala ha sostenido que aunque  el   requisito   de  aportar  la  sentencia  ejecutoriada  no  fue  expresamente  contemplado   en   la   Ley  906  de  2004,  como  sí  ocurría  en  anteriores  codificaciones,   ello   no   significa   que  actualmente  no  deba  adjuntarse  porque:   

“La propia redacción del numeral 6º del  artículo  192  del  estatuto procesal penal de 2004 lleva a esa conclusión. En  efecto,   la   norma  establece:  “Cuando  se  demuestre…que  el  fallo…se  fundamentó,  en  todo  o en parte, en prueba falsa…”. Resulta claro que tal  situación  sólo  ocurrirá  en  el  momento en que hay una decisión en firme,  pues  mientras  tanto  no puede afirmarse que se ha demostrado la falsedad de la  prueba”.     

De lo anterior, surge nítido, entonces, que  la   condición   de  prueba  falsa  sobre  la  cual  se  edifica  el  fallo  debe  haber  sido  previamente  reconocida  a través de una  decisión judicial en firme.   

Dicha exigencia no puede ser sustituida, como  así   parece   entenderlo   la  demandante  en  este  caso,  por  una  personal  apreciación   sobre  la  legalidad  y  el  poder  suasorio  de  los  medios  de  convicción,  menos  aún  cuando  el  sentenciador  declaró la legalidad en la  obtención  de  la  evidencia,  pues  de  esta manera la accionante no hace sino  apartarse  arbitrariamente  de  los  fundamentos  jurídicos  de  la  sentencia.   

No  es  de  recibo,  entonces,  intentar  la  demostración  del  carácter  injusto de la decisión condenatoria a través de  una  nueva  apreciación  de  los  mismos elementos de juicio que se tuvieron en  cuenta  a la hora de emitir la sentencia, toda vez que una vez en firme el fallo  se  agotan  los  medios  para elaborar un nuevo examen de aquellos.  En esa  medida,  la  acción  de  revisión  no constituye el resurgimiento de una nueva  oportunidad  para  propender  por  discusiones  que  ya  tuvieron  su  escenario  propicio    en    las    instancias    ordinarias    y    extraordinarias    del  proceso.   

2. En el asunto que concita la atención de  la  Sala  pronto  se  advierte  que  la  libelista  se  enfrasca  en  un  debate  ostensiblemente  improcedente  y  deshilvanado  del  todo  inapropiado  para  la  finalidad  que  se  propone, pues lo cierto es que no demuestra por parte alguna  que  la  falsedad  de  la  prueba  sobre la que se fundó la sentencia haya sido  declarada judicialmente.   

Más  aun,  es  preciso  hacer  notar que en  estricto  sentido  la  accionante ni siquiera atina a identificar con precisión  cuál  es  la  prueba  que  tacha  de  falsa,  pues  se limita a insistir en que  “no  habían pruebas suficientes para condenar a mi  defendido,  de haberse considerado las pruebas en cita el fallo de segundo grado  habría  confinado  el  absolutorio  que  se  dictó  en  primera instancia, por  aplicación  del  principio  de  in  dubio  pro  reo  a  favor  de  Jesiel  Esteban  Paz Paredes, en razón a  que  la  flagrancia  y  el  testimonio del agente generan muchas dudas que no se  debatieron…”.   

Lejos de cumplir con esta mínima exigencia,  la  demandante  contrae  su  argumento  a  elaborar una nueva apreciación de la  prueba  existente  en  el  proceso,  con el fin de convencer a la Sala de que de  ella  necesariamente  se deriva la falta de certeza para condenar, al tiempo que  insiste   en   pregonar  una  ilegalidad  probatoria  que  el  fallo  desestimó  suficientemente.   Es  así  como  la  accionante  discurre  por  las  supuestas  contradicciones  que  encuentra  en la declaración de las testigos, la supuesta  existencia  de  un  video  que registraba la captura de los hoy sentenciados, el  alcance  de  la  supuesta  violencia  ejercida  sobre  estos  por  los policías  brasileros  y,  en  fin,  su  personal  valoración  de  las atestaciones de los  policías colombianos.   

Todas  estas  consideraciones no son propias  del  adecuado  sustento  de  la  acción  de  revisión,  pues  no muestran nada  distinto  a  la  personal apreciación de la accionante, sino que han debido ser  formuladas  en  las  instancias. En todo caso, una vez resueltas en la sentencia  se  presume su justeza, acierto y legalidad, la cual no puede ser derribada sino  por los expresos motivos que consagra la ley.   

Lo  anterior  es  más  que  suficiente para  inadmitir el escrito.   

3.  No  obstante lo dicho en precedencia, no  sobra  advertir  los  incomprensibles  dislates  en que incurre la censora en el  intento  de  sustentar  la  demanda,  como cuando afirma que el inciso final del  artículo  205  de la Ley 600 de 2000 (estatuto procesal que evidentemente no es  aplicable  al caso, pues el trámite de esta actuación se rigió por la Ley 906  de   2004)   consagra   una  suerte  de  “revisión  discrecional”,  cuando  sabido es que dicha norma se  refiere  a  la  casación  por  la  vía  excepcional y a los requisitos para su  procedencia.   

El   escrito   de   revisión   se   torna  decididamente  caótico  cuando la accionante, cual si se tratara de una demanda  de  casación,  anuncia  que  con  apoyo  en los artículos 232 y del Código de  Procedimiento  Penal  y  el 365 del Código Penal formula un cargo de violación  directa, por aplicación indebida de la ley sustancial.   

Así  las  cosas,  surge  nítido que por lo  desfasado  de  su sustentación los razonamientos que propone la defensora en el  escrito  carecen  de toda idoneidad formal y material para cumplir alguna de las  finalidades  de  la  acción  de  revisión,  razón  por  la cual, como así lo  anticipó       la       Sala,       habrá       de       ser      inadmitido.    

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

V. R E S U E L V E  

INADMITIR la demanda  de  revisión  formulada  por  la  defensora  de Jesiel  Esteban    Paz    Paredes.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase  y  devuélvase al Tribunal de origen   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Presidente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

                            Secretaria     

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