AP6427-2014(44681)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada  Ponente   

AP 6427 2014  

Radicación n° 44681  

Aprobado acta nº 349  

Bogotá,  D.C., veintidós de octubre de dos  mil catorce (2014)   

VISTOS:  

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  MANUEL ALFONSO FORERO  SUÁREZ,  en  contra  de la sentencia de segunda instancia proferida por la Sala  Penal  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, el 15 de mayo de  2014,  mediante la cual confirmó el fallo emitido por el Juzgado 14° Penal del  Circuito  con  funciones  de  Conocimiento de esta ciudad, emitido el 7 de marzo  del  mismo  año, condenando al mencionado procesado como coautor de los delitos  de  Hurto  Calificado,  cometido  en circunstancias de  agravación  punitiva  y  en  grado  de  tentativa,  y  Fabricación,  tráfico,  porte o tenencia de armas de  fuego,  accesorios, partes o municiones, en concurso de  conductas  punibles,  a  la  pena  principal  de  105  meses de prisión y a las  accesorias  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas   y   prohibición   para   portar   armas   de  fuego  por  el  mismo  término.   

H E C H O S  

En   el   proveído   impugnado   quedaron  consignados de la siguiente manera:   

El  26  de agosto de 2012, aproximadamente a  las  7:30  de la noche, cuando el señor Orlando José Miranda Barreto, empleado  de   la   compañía  de  Combustibles  Líquidos  de  Colombia,  se  encontraba  distribuyendo  gas  en  intermediaciones  de la calle 65A sur con carrera 78C de  esta  ciudad,  fue  abordado  por tres individuos, entre ellos un menor de edad,  quienes   provistos   de  arma  de  fuego  lo  despojaron  de  la  suma  de  COP  700.000.   

Inmediatamente   después  los  asaltantes  pretendieron  huir  en  el  vehículo de placas MQG 969, pero funcionarios de la  Policía  Nacional,  advertidos  sobre  lo  sucedido,  lograron  interceptar  el  automotor  y  capturar  a  Manuel  Alfonso  Forero Suárez y a Jonathan Hernando  Ramos  Pérez,  así como a un menor de edad. Personas que fueron señaladas por  el  señor  Miranda  Barreto  como los asaltantes, lo que motivó un registro al  interior  del  vehículo,  hallando debajo de un tapete un revólver Smith &  Wesson,  calibre  38L,  número  interno  85696  y  externo  C112358,  con  seis  cartuchos,  respecto  del  cual  ninguno  de  los capturados tenía permiso para  portarlo.   Cabe   anotar  que  según  la  información  suministrada  por  los  uniformados,  en  poder  de  Jonathan  Ramos  y  Manuel  Forero  fueron hallados  únicamente COP 73.000.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

En audiencia preliminar llevada a cabo el 20  de  agosto  de 2012 ante el Juzgado 24º Penal Municipal con Función de Control  de  Garantías  de  esta  ciudad,  la Fiscalía 312 Local formuló imputación a  MANUEL  ALFONSO  FORERO SUÁREZ y JONATHAN HERNANDO RAMOS PÉREZ por los delitos  de    Hurto   Calificado,  agravado,  y  Fabricación, tráfico, porte o tenencia  de  armas  de  fuego,  accesorios, partes o municiones.  Previo  a  ello,  ante el mismo juez, se produjo la legalización de su captura,  ocurrida en situación de flagrancia.   

Los  imputados  se  allanaron  a  los cargos  formulados.    En   su   contra   no   se   impuso   medida   de   aseguramiento  alguna.   

El   13   de  noviembre  de  2013,  previa  presentación  de  escrito por parte de la Fiscalía, ante el Juzgado 14º Penal  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento  de Bogotá, se llevó a cabo la  audiencia de individualización de pena y sentencia.   

El 6 de mayo de 2013, se emitió el fallo por  el  mismo  juzgado  de  conocimiento,  siendo  condenados  MANUEL ALFONSO FORERO  SUÁREZ  y  JONATHAN  HERNANDO RAMOS PÉREZ, a la pena principal de 105 meses de  prisión  y  a las accesorias de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  y  prohibición  para  portar  armas de fuego por el mismo  término,  negándoles  el  derecho a los subrogados de la condena de ejecución  condicional y la sustitutiva de la prisión domiciliaria.   

Apelada  la  decisión por los defensores de  ambos  acusados,  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de Bogotá la confirmó  íntegramente  mediante providencia del 15 de mayo 24 de esta anualidad, la cual  fue    oportunamente   recurrida   en   casación   por   los   mismos   sujetos  procesales.   

Solamente  el  defensor  de  FORERO  SUÁREZ  presentó  la  demanda de casación correspondiente, por lo que le fue concedido  el  recurso  extraordinario  por  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  mediante  decisión  del 31 de julio de 2014, en la misma que declaró desierto el recurso  interpuesto en favor de RAMOS PÉREZ.   

RESUMEN DE LA IMPUGNACIÓN  

El  demandante invoca como motivo casacional  la  violación  directa  de  la ley sustancial, por interpretación errónea del  artículo  31  del Código Penal, «en la medida en que  le  hizo  producir  efectos  distintos  o  contrarios  a  los  que emergen de su  contenido real».   

Aduce  el  libelista  que  como el delito de  hurto  calificado  y agravado  tiene  prevista  una  pena  de  144  a  336 meses de prisión, por su naturaleza  resulta   ser  más  grave  que  el  de  Fabricación,  tráfico,   porte   o   tenencia   de  armas  de  fuego,  accesorios,  partes  o  municiones,  cuya  pena prevista en la ley es de 108 a  144 meses de prisión.   

De  allí  que  atribuye  a  error  de  los  falladores  no  tener en cuenta dicha consideración a la hora de individualizar  la  pena  de  conformidad  con los criterios del artículo 31 del Código Penal.  Yerro  que  se  consolidó  en  las instancias al partir de la pena de 108 meses  correspondiente  al  delito  contra  la  seguridad pública, aumentando 12 meses  más  por  el delito contra el patrimonio económico, cuando la ecuación debió  ser  la  inversa,  esto  es,  partir  de  la  pena  impuesta por el hurto  calificado  y  agravado -24 meses de  prisión-  para  aumentarla  hasta en otro tanto por la conducta de porte ilegal  de  arma  de  fuego,  por  lo  que la sanción no podía superar los 48 meses de  prisión.   

Transcendencia  del  error que se patentiza,  según  el demandante, en la imposición de una pena desfasada y que no consulta  las reglas de dosificación punitiva definidas en la ley.   

Además,  argumenta  el  defensor,  con  la  demanda   presentada   pretende   la  efectividad  del  derecho  material  y  la  unificación  de la jurisprudencia, a fin de que “los  jueces  respeten  el  principio  de  legalidad,  respecto  al tema jurídico del  delito  base,  que  en  este  caso  en  particular  es  el de hurto calificado y  agravado,     para    la    dosificación    punitiva,    en    beneficio    del  condenado”.   

Con lo anterior, solicita casar parcialmente  el  fallo  impugnado,  para  que se imponga la pena correcta al procesado FORERO  SUÁREZ.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Debe recordarse que con el advenimiento de la  Ley  906 de 2004, se ha buscado resaltar la naturaleza de la casación en cuanto  medio  de  control  constitucional  y  legal habilitado de manera general contra  todas  las sentencias de segunda instancia proferidas por los Tribunales, con el  cometido  de  obtener  la  efectividad  del  derecho material, el respeto de las  garantías  de  los intervinientes, la reparación de los agravios que le fueran  inferidos  o  la  unificación  de  la  jurisprudencia,  en  seguimiento  de  lo  consagrado por el artículo 180 de la Ley 906 de 2004.   

Precisamente,  en  aras  de  materializar el  cumplimiento  de  tan específicos intereses, la Ley 906 de 2004 dotó a la Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia de una serie de facultades  especiales,  como aquella consagrada en el artículo 184, referida a la potestad  de  “superar los defectos de la demanda para decidir  de  fondo” en las condiciones indicadas en él, esto  es,  atendiendo  a  los  fines  de  la casación, fundamentación de los mismos,  posición   del   censor  dentro  del  proceso  e  índole  de  la  controversia  planteada.   

Es  necesario,  sin  embargo,  inadmitir  la  demanda  si,  como  postula  el  inciso segundo de aquél precepto: “el  demandante  carece  de  interés,  prescinde  de señalar la  causal,  no  desarrolla  los  cargos de sustentación o cuando de su contexto se  advierta  fundadamente  que  no  se precisa del fallo para cumplir alguna de las  finalidades del recurso”.   

Atendidos  estos  criterios, ha señalado la  Corte  que  el libelo impugnatorio no puede ser un escrito de libre elaboración  y  que  al  menos  debe  cumplir con unas mínimas condiciones de admisibilidad,  tales  como:  i)  la  acreditación  del  agravio  a  los derechos o garantías,  producido  con  ocasión  de  la sentencia; ii) el señalamiento de la causal de  casación  elegida,  con sujeción a los parámetros lógicos, argumentales y de  postulación  propios del motivo casacional postulado; y, iii) la determinación  de  la  necesidad del fallo de casación para alcanzar alguna de las finalidades  señaladas  para  el  recurso  en  el  ya  citado artículo 180 de la Ley 906 de  20041   

.  

De  acuerdo  con los referentes normativos y  jurisprudenciales  que  vienen  de reseñarse, advierte la Sala varias falencias  en  el  libelo  objeto  de  estudio, las cuales dan al traste con la pretensión  casacional del actor.   

Cuando  se  acude a la ruta de la violación  directa  de  la ley sustancial, el demandante debe aceptar los hechos declarados  en  el  fallo  recurrido  y  abstenerse  de cuestionar la valoración probatoria  realizada  por  los  juzgadores,  por  lo  cual  el  debate se circunscribe a la  aplicación  del  derecho,  sin  que  tengan cabida aspectos relacionados con la  credibilidad de los elementos de juicio o el acontecer fáctico.   

En  el  presente caso, ciñéndose de manera  formal  a  la lógica que reclama la infracción denunciada, el defensor respeta  el  mérito  suasorio  asignado por el sentenciador a los medios de convicción,  así  como  los  hechos admitidos en la sentencia, a partir de la aceptación de  responsabilidad   del   acusado,   denunciando   en   el   fallo  impugnado  una  interpretación  errónea  del artículo 31 de Código Penal, que regula el tema  del concurso de conductas punibles.   

Según  el  casacionista,  al  momento  de  establecer   el  delito  sancionado  con  la  pena  más  grave  conforme  a  su  naturaleza,  las  instancias aplicaron erróneamente las reglas allí definidas,  en  tanto  adoptaron  como  la  conducta  ilícita más grave la de fabricación,   tráfico,  porte  o  tenencia  de  armas  de  fuego,  accesorios,  partes o municiones, cuando en realidad lo  era    el   hurto   calificado   agravado,  pues  sus  penas mínimas previstas en la ley son de 9 y 12 años  de prisión, respectivamente.   

Sin   embargo,   el   argumento   resulta  absolutamente  sofístico  y  sólo puede ser argüido, como en este caso por el  defensor,  a  partir  de  una  desatinada  lectura  del  precepto  legal  y  del  desconocimiento  de la línea jurisprudencial que sobre la materia ha trazado la  Corte.    

En   efecto,   ha   sido   reiterada   la  jurisprudencia  adoptada  por  esta  Sala  en precisar que la determinación del  delito   más   grave  sobre  el  cual  se  aumentará  la  pena  «hasta  otro  tanto» en razón del concurso  de  conductas  punibles,  no  se  obtiene  de  la  verificación de los extremos  punitivos  mínimo  y  máximo  previstos  en abstracto en los respectivos tipos  penales,  sino  mediante  la  individualización judicial que ha de aplicarse en  cada uno de los delitos en concurso.   

De tal modo que «la  pena  más  grave  según su naturaleza», viene siendo  aquella que, en concreto, posea mayor intensidad punitiva. Veamos:   

–   (…)  El  funcionario  debe individualizar cada una de las penas concernientes a todas las  conductas  punibles  que entran en concurso. De esta manera, determina cuál es,  en  el caso concreto, la que considera, según lo presupone la norma, “la pena  más            grave”            (…)2.   

–   (…)  La  dosificación  de  la  pena  en el concurso de hechos punibles debe efectuarse a  partir  de la individualización de la que corresponde a cada uno de los delitos  en  concurso,  con  el  fin  de  detectar  cuál  es  la que resulta más grave,  convirtiéndose  ésta  en  la  base  que  permite  llevarla hasta el otro tanto  (…)3.   

– (…) Es la pena  individualizada  de  cada  uno  de  los  delitos  en  concurso  la que conduce a  determinar  la base de la construcción de la pena total a imponer, sin importar  para  el  caso  las sanciones mínimas y máximas previstas en abstracto por los  respectivos       tipos      penales      (…)4.   

         

         Fue  este  el  criterio  empleado por las instancias al dosificar la  sanción  en  el  concurso  de  delitos,  pues,  el  A  quo  fijó  la  pena  en  concreto  para  el delito de  hurto  calificado  y agravado  en  24  meses  de  prisión (artículos 240-2 y 241-10  del  Código  Penal,  disminuyendo  los  extremos  punitivos por tratarse de una  tentativa    y    por    concurrir    la   circunstancia   del   artículo   268  ibídem)   y,   para   el   delito   de  fabricación,   tráfico,  porte  o  tenencia  de  armas  de  fuego,  accesorios,  partes  o municiones, la determinó en 108  meses  de  prisión  (artículo 365 del Código Penal,  modificado   por   el   artículo   19   de  la  Ley  1453  de  2011).   

          De  esta forma, determinó como delito más grave el de la seguridad  pública,  incrementando  la  pena  en  12  meses  por  el  concursal  contra el  patrimonio  económico, para un total de 120 meses de prisión, que no supera el  hasta otro tanto señalado en  el  artículo  31  del Código Penal, ni excede la suma  aritmética  de  cada una de las sanciones debidamente  individualizadas.   

          Sobre  ese guarismo final, fue reconocida la rebaja de 12.5%, por la  aceptación  de  cargos producida en la audiencia de formulación de imputación  (artículos   351   y   303   de   la   Ley  906  de  2004),  para  imponer  como  pena definitiva la de 105  meses de prisión.   

          Pudiéndose  determinar  que  en  efecto la pena más alta a imponer  –y con ello «más  grave  según  su naturaleza»- es la  correspondiente   al  delito  contra  la  seguridad  pública,  tal  y  como  lo  establecieron  los  falladores,  la  censura formulada por el demandante resulta  por  completo  infundada,  pues  al  partir  en  su  argumentación de supuestos  errados, no le es posible controvertir la decisión impugnada.   

                                                                                                                     

Es suficiente lo anterior para inadmitir el  cargo.   

DECISIÓN  

De   conformidad   con  lo  consignado  en  precedencia,  la  Sala  inadmitirá  la  demanda  de casación presentada por el  defensor  de  MANUEL  ALFONSO FORERO SUÁREZ, no sin antes advertir que revisada  la  actuación en lo pertinente, no se observó que con ocasión de la sentencia  impugnada  o  dentro de la actuación, hubiese existido violación de derechos o  garantías  del  acusado,  como  para  superar  los defectos y decidir de fondo,  según  el  imperativo  del  inciso  3°  del  artículo  184  de  la Ley 906 de  2004.   

Cabe advertir, para finalizar, que contra la  presente  decisión  procede  el  mecanismo de insistencia de conformidad con lo  establecido  en  el  artículo  184  ibídem y con las reglas que ha definido la  Sala   en   pronunciamientos  anteriores  a  la  presente  decisión5   

.  

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

1.  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del acusado MANUEL ALFONSO  FORERO  SUÁREZ,  en  seguimiento  de las motivaciones plasmadas en el cuerpo de  este proveído.   

2.  De conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo 184 de la Ley 906 de 2004, es facultad del  demandante elevar petición de insistencia.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1                     Entre  otros,  CSJ  AP, 13 de junio de 2007, Rad. 27.537; AP, 25 de  julio de 2007, Rad. 27.810.   

2                     CSJ. SP. 6 Jun. 2012. Rad. 38353.   

3                     CSJ. SP. 24 Abr. 2003. Rad. 18556.   

4                     Cfr.  CSJ SP. 7 Oct. 1998. Rad. 10987. En el mismo sentido, CSJ SP.  19  Nov. 2003. Rad. 21.589; CSJ SP. 11 Ago. 2004. Rad. 20849; CSJ SP. 16 de Abr.  2008.  Rad. 25.304; CSJ AP. 28 Ago. 2013. Rad. 39286; CSJ AP. 1617. 2 Abr. 2014.  Rad. 42683, entre otros.   

5                     CSJ, AP 12 de diciembre 2005, Radicado 24.322.     

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