AP6361-2015(46831)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado Ponente  

AP6361-2015  

Radicación No. 46.831  

(Aprobado acta No. 380)  

Bogotá, D. C., veintiocho (28) de octubre de  dos mil quince (2015).   

          La  Corte  se  pronuncia  sobre  la  admisibilidad  de la demanda de  revisión    presentada    por    el    apoderado   judicial   de   Jhony   Javier  Loboa  Mina  y        William        Andrés       Mina       Vásquez,   contra  la  sentencia  del  25  de  noviembre de 2014 de la Sala Penal del Tribunal Superior  del  Distrito Judicial de Popayán, confirmatoria de la proferida el 23 de julio  de  2014 por el Juzgado Promiscuo del Circuito de Caloto Cauca, que los condenó  como    autores    del    delito    Tráfico,    Fabricación    o    Porte   de  Estupefacientes.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  Los  hechos  jurídicamente   relevantes   expuestos   por  el  Juez  de  Primera  instancia,  refieren:1:   

«El  día  20 de marzo de 2014, siendo las  21:50  horas,  en  puesto de control ubicado en la vía que de Caloto conduce al  corregimiento  de El Palo, se le hace señal de pare a un vehículo marca DAEWO,  color  azul  celeste,  tipo  sedán,  de  placas  CFO-176  de  Cali, el cual era  conducido  por  el  señor  WILLIAM  ANDRÉS MINA VÁSQUEZ y como acompañante y  dentro  de  la  cabina,  el  señor JONNI (SIC) JAVIER LOBOA MINA, conductor que  ante  la señal se mostró nervioso, por lo cual se les pide que desciendan para  una  requisa, verificándose que en el baúl de tal vehículo presentaba un olor  penetrante  y  en donde se requisa y en su interior se transportaba sesenta (60)  paquetes  y  dentro  de  las  mismas, una sustancia vegetal con características  propias   de  la  marihuana,  imponiéndoles  sus  derechos  como  capturados  e  iniciándose su trámite de judicialización.   

La  sustancia  incautada  es  sometida a la  Prueba  de  Identificación  Preliminar  Homologada  -P.I.P.H-,  por  parte  del  servidor  de  la  SIJIN (…), quien mediante informe de investigación (sic) de  campo  de  fecha  21  de  marzo  de  2014,  indica  que  arroja  un peso neto de  VEINTINUEVE   MIL   NOVECIENTOS  GRAMOS  (29.900)  y  preliminar  positivo  para  marihuana.»   

         2.   Por  estos  hechos  y  posterior  a  la audiencia de imputación del delito de tráfico, fabricación o  porte  de  estupefacientes – verbo rector transportar-, en calidad de coautores,  Jhony     Javier     Loboa     Mina    y      William      Andrés      Mina  Vásquez  suscribieron  con  la Fiscalía preacuerdo a  través  del  cual  aceptaron  su responsabilidad penal a cambio de un descuento  del 12,5% de la pena a imponer.   

3. La sentencia fue  proferida  el  23  de  julio  de  2014  por el Juzgado Promiscuo del Circuito de  Caloto-Cauca,  en  la  cual  se  condenó  a Loboa Mina  y  Mina Vásquez  como  autores  penalmente  responsables  del  punible de tráfico,  fabricación  o  porte de estupefacientes imponiendo la pena principal de ciento  doce  (112)  meses  de  prisión  y multa de un mil ciento sesenta y siete punto  veinticinco      (1.167,25)      salarios     mínimos     legales     mensuales  vigentes.   

4.  El defensor de  los  procesados  impugnó  la  anterior  decisión, la cual fue confirmada en su  integridad  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Popayán el 25 de  noviembre  siguiente.  La  decisión  quedó  ejecutoriada  el  21  de  enero de  2015.2   

FUNDAMENTOS DE LA DEMANDA  

1. Con apoyo en la  causal  7ª  del  artículo  192  de  la  Ley  906  de  2004,  el  apoderado  de  Jhony  Javier  Loboa  Mina  y  William  Andrés  Mina  Vásquez pretende la revisión del fallo proferido por  la  Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Popayán, adjuntó  para el efecto el respectivo poder.   

2.  Afirma  que el  Juez  Promiscuo del Circuito de Caloto al imponer la sentencia a sus prohijados,  hizo  un  descuento del 12,5% sobre la pena legal, en aplicación del parágrafo  contenido  en el artículo 301 de la Ley 906 de 2004, modificado por la Ley 1453  de  2011,  mientras  que en la actualidad, y desde el año 2014 (incluso antes),  se  cambió  el  criterio  jurídico  respecto  de  la rebaja por aceptación de  cargos  en  materia  de  PREACUERDO,  aún  para los casos de flagrancia, lo que  permite  reducir  el  50%  de la pena, al degradar el grado de participación de  autor  a  cómplice,  siendo la nueva línea jurisprudencial más favorable para  los investigados.   

Lo anterior, al tenor de la jurisprudencia de  la  Corte  en la que se viabiliza que la mayoría de los procesos deben culminar  de  una  manera  anormal en vez de ir a juicio; para lo cual, si bien, no deroga  expresamente  el  contenido  del  parágrafo  del  artículo  301 del Código de  Procedimiento  Penal de 2004, hace que en la práctica no se allanen sino que se  presenten negociaciones y preacuerdos con la Fiscalía.   

3.  Anexa  como  fundamento  de  su  petición,  una  providencia  del  27 de octubre de 2014 del  Tribunal  Superior de Cali, donde revocó la decisión de improbar el preacuerdo  por  el  delito de fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, y  en  su  lugar,  ratificar  la  negociación  de  la  Fiscalía con el procesado,  presentándose  la  modificación de autor a cómplice, así mismo, otro caso en  similares  términos  de ese Tribunal para un delito de tráfico, fabricación o  porte  de  estupefacientes,  y,  reiterar  que  a  sus  poderdantes  no  se  les  reconoció este beneficio.   

4.  En  cita  del  pronunciamiento  expuesto  por  la  Sala de Casación Penal en el radicado 41570  del  20  de noviembre de 2013, resalta “la  profunda transformación que se ha producido en el ordenamiento  jurídico   con   la   adopción   de  la  institución  de  los  preacuerdos  y  negociaciones,  (…)  la  cual  genera  como  consecuencia obvia que el acuerdo  pueda  incidir,  entre  otros  aspectos,  en  los  fenómenos amplificadores del  tipo”.3   

Adicionalmente,   manifiesta   como  otros  Juzgados  Penales  del  Circuito  en Cali, aceptan el preacuerdo celebrado entre  Fiscalía  y  el procesado donde se degrada la calidad de autor a cómplice, con  fundamento  en  los  criterios  jurisprudenciales  de  la  Corte, destacando los  radicados  39.892  del  6  de  febrero  de  2013  y  No. 73555 del 20 de mayo de  2014.   

5.  Aduce que a sus  representados  para  la  fecha  en  que suscribieron el preacuerdo, “en  vez  de  concederle  esa  pírrica (sic) rebaja del 12.5%, –  como  se  hizo-,  se  pudo  degradar  el  grado  de  participación  de  autor a  cómplice,  y  concederles  rebaja  del 50%, pues ya existían decisiones que lo  permitían,                 (…)”4        y  en  consecuencia  solicita,  se  admita  la demanda y se dicte la  correspondiente  providencia,  modificando  la punibilidad, aumentando la rebaja  de  pena  hasta  el  50%  “por  cuanto  ha cambiado  favorablemente  el  criterio  jurídico  que  sirvió  de base para sustentar la  sentencia, en este caso la punibilidad”.   

CONSIDERACIONES  

    

1. Procedimiento aplicable.     

El caso que ocupa la atención de la Sala se  tramitó  y  decidió  con fundamento en el modelo de enjuiciamiento previsto en  la  Ley  906  de  2004, realidad que determina que el procedimiento aplicable en  materia de revisión sea el establecido en el referido estatuto.   

    

1. Competencia.     

La  Corte  es  competente para conocer de la  acción   propuesta,   de   acuerdo  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  32.2  ejusdem,   por   hallarse  dirigida  contra  una  sentencia  dictada  en  segunda instancia por un Tribunal  Superior, que hizo tránsito a cosa juzgada.   

En efecto, la providencia del 25 de noviembre  de  2014  fue  proferida  por  la  Sala  Primera de Decisión Penal del Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Popayán que confirmó la condena impuesta el  23   de  julio  de  2014  por  el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Caloto  (Cauca).   

    

1. Causal de revisión planteada.     

        El  censor   encausa   su   pretensión  en  la  séptima  del  artículo 192 de la Ley 906 de 2004, que autoriza  la    apertura    a    trámite    de    la    acción    cuando    “mediante   pronunciamiento  judicial,  la  Corte  haya  cambiado  favorablemente  el  criterio  jurídico  que sirvió para sustentar la sentencia  condenatoria,    tanto    respecto    de   la   responsabilidad   como   de   la  punibilidad”.   

4. Del caso en concreto.  

         4.1. La acción de revisión  constituye  un  instrumento  procesal  de  carácter excepcional, pues tan sólo  procede  contra sentencias ejecutoriadas en los estrictos casos señalados en la  ley.  A su turno, reviste un carácter formal, debido a que el escrito por medio  del  cual  se pretende su remoción requiere cumplir con una serie de requisitos  de   forma   y   fondo   cuya   exigencia   está   directamente   dada  por  el  legislador.   

         Ello,  dado el carácter de mecanismo extraordinario y la finalidad que con ella  se  busca  de remover los efectos de la cosa juzgada judicial, la ley ha sido en  extremo  rigurosa en la configuración de las causales y en la previsión de los  presupuestos mínimos requeridos para su admisión.   

         4.2.  Es  imprescindible que  quien  proponga la demanda demuestre la existencia real de alguno de los motivos  señalados  en  el  artículo 192 del Código de Procedimiento Penal5   para   la  procedencia  de  la  acción,  y  cumpla  con los presupuestos del artículo 194  ibídem, conforme al cual el  escrito  debe contener (i) la  determinación  de  la  actuación  procesal  cuya  revisión  se demanda con la  identificación   del   despacho   que   produjo   el   fallo,  (ii)  el  delito  o  delitos que motivaron la  actuación    procesal   y   la   decisión,   (iii)  la  causal  que se invoca y los fundamentos de hecho y  de  derecho  en  que  se  apoya  la  solicitud, y (iv)  la  relación  de  las  evidencias  que fundamentan la  petición.   

        En  este  sentido,  el  actor debe seleccionar cuidadosamente la causal que pretende  aducir  en  apoyo  de  su  pretensión,  presentarla de manera clara precisa, al  tiempo  que  sustentar  con  argumentos serios las razones en que la fundamenta,  acompañada  además,  del  material  probatorio  pertinente  y  suficiente para  respaldarla.(CSJ AP4481-2015. Rad. 45020)   

          4.3.  Para empezar, dígase, que la demanda  desde  el punto de vista meramente formal cumple con los requisitos establecidos  en   la   norma6,  como  que  se  anexa poder otorgado a un profesional del derecho,  relaciona  la  actuación  procesal cuya revisión se solicita con la respectiva  constancia  de  ejecutoria,  la  identificación de los despachos judiciales que  profirieron  la decisión, el delito, y, la causal invocada y sus fundamentos en  forma precisa.   

         4.4.  Empero, no sucede lo propio con los requisitos de  fondo,  pues  el  artículo  195  del  Estatuto  Procesal  Penal,  dispone  que:  “si   de   las   evidencias   aportadas   aparece  manifiestamente   improcedente   la   acción,  la  demanda  se  inadmitirá  de  plano”.   

         Pues  bien,  aunque  el letrado se esforzó en exhibir el cambio favorable de la  jurisprudencia  de la Sala frente a los preacuerdos y negociaciones –CSJ   AP,   20   nov.   2013,   Rad.  41570–  lo cierto, es que  la  providencia tras hacer un análisis comparativo, ninguna incidencia tiene en  el fallo cuya rescisión se reclama.   

          Véase    que    la    sentencia   proferida   contra   Jhony   Javier  Loboa  Mina  y  William  Andrés  Mina  Vásquez tiene su  fundamento  en  el  preacuerdo  de  aceptación de responsabilidad celebrado con  éstos,  la  fiscalía  y  con  el  asesoramiento  técnico  del defensor de los  procesados,  en  la  que  se  dispuso  una  rebaja del 12,5% sobre la pena legal  imponible  para  el  delito de tráfico, fabricación y porte de estupefacientes  en calidad de autores.   

          En  consecuencia, la propuesta ahora esbozada por el censor y a modo  de  retractación,  desconoce  tal  preacuerdo  que  fue aceptado por el Juzgado  Promiscuo  del Circuito de Caloto, objeto de la sentencia condenatoria del 23 de  julio  de  2014  y  confirmado  por  el  Tribunal  Superior de Popayán el 25 de  noviembre siguiente.   

          4.5.  El  motivo previsto en la causal 7ª  del  artículo  192  ejusdem,  se  estructura  cuando  la Corte, mediante pronunciamiento judicial, ha cambiado  favorablemente  el  criterio  jurídico  que sirvió para sustentar la decisión  que  se  somete  a  revisión,  tanto  respecto  a  la responsabilidad como a la  punibilidad.   

          La  Corte,  insiste en su jurisprudencia aplicable para el numeral 6  del  Artículo  220  de  la  Ley  600,  similar  en su postulación al motivo de  revisión  propuesto  (numeral 7 del artículo 192 de la Ley 906 de 2004), en la  que se indica:   

         «Ha  dicho  la  Sala  que  esa postulación exige acreditar que la  postura  argumentativa  en  virtud  de  la cual se dictó la sentencia objeto de  reproche,  fue  posteriormente variada por esta misma Corporación, a través de  un   pronunciamiento   que  contiene  razonamientos  cuya  aplicación  al  caso  concreto,  benefician  al  accionante  (CSJ  SP, 17 Oct 2012, Rad. 36793 y 4 Mar  2013, Rad. 40208).   

         Lo  anterior implica para el interesado, llevar a cabo una labor de  constatación  en  la  que enseñe de manera objetiva que los presupuestos de la  decisión  contentiva  del nuevo juicio, son similares a la que se cuestiona por  esta  vía. En otras palabras, debe «identificar en el contexto de la sentencia  materia  de  revisión,  el  problema  jurídico central planteado, junto con el  criterio  jurídico  que  la  Corte  ha  empleado  para  desatarlo»  (CSJ  SP,  23  May  2012,  Rad.  34180).» (CSJ AP6904-2014. Rad.  39857)   

          4.6.  Con  fundamento en las sentencias en  cita,  se  tiene  que le asiste razón al demandante cuando refiere que la Corte  acepta  que  dentro  de  la  negociación  entre  el procesado y la Fiscalía se  disponga  la  modificación  del  grado  de  participación,  como única rebaja  compensatoria  del  acuerdo;  no  obstante,  no  fue  esa  la  situación de sus  representados,  quienes  de manera autónoma suscribieron su negociación con el  ente  acusador  en  términos  diversos a los que cita el asunto conocido por la  Sala y donde, se pactó un descuento cierto sobre la pena legal.   

        La  razón  es  obvia,  el  preacuerdo  celebrado  entre  la Fiscalía, Jhony  Javier  Loboa  Mina  y William  Andrés  Mina Vásquez, asesorados  por  su  defensor,  fue la aceptación de responsabilidad a cambio de una rebaja  de  la  pena  del  12,5%, luego, no es atendible la comparación que pretende el  censor,  por  tratarse  de  supuestos  diferentes  para  cada  caso,  ya que los  términos  de negociación con el ente acusador fueron diferentes y nada se dijo  en  relación con el grado de participación, como si aconteció en la decisión  CSJ AP 20 nov. 2013, rad. 41570.   

          En  efecto,  fueron  actos  voluntarios, conscientes y libres de los  penados,  debidamente asesorados por su defensor para aceptar la responsabilidad  por  el  hecho  imputado,  sin  que le sea plausible modificar los términos del  acuerdo,  el  que goza de acierto y legalidad al haber sido aceptado por el Juez  de instancia, quien señaló:   

“En  consecuencia, la prueba anterior por  su  correspondencia  y  complementación  unida a la aceptación de cargos en el  preacuerdo  aquí presentado y legalizado por el delito de TRAFICO, FABRICACIÓN  O  PORTE DE ESTUPEFACIENTES, conducen al conocimiento más allá de toda duda de  la  conducta  punible  en  su modalidad de típica, dolosa y antijurídica, como  también  a  la  responsabilidad  penal de WILLIAM ANDRÉS MINA VÁSQUEZ y JONNI  JAVIER  LOBOA  MINA,  como  AUTORES  materiales  del delito por el que aceptaron  cargos,  sin que obre en su favor circunstancias de ausencia de responsabilidad,  ajustándose  así  los  requisitos que exigen los artículos 7° inciso final y  381  del  código  de Procedimiento Penal (Ley 906 de 2004) para que se profiera  sentencia   condenatoria   por   el   delito   antes  mencionado.”7   

          4.7.   Por  tanto,  el  censor  parte  de  presupuestos  diferentes  para  establecer  la  procedencia  de  la causal 7 del  artículo  192  de  la  Ley  906  de 2004, en atención a que el pronunciamiento  judicial  al  que  se  refiere  y  sobre el que sienta su pretensión como es el  contenido  en  la  providencia de la Corte del 20 de noviembre de 2013, radicado  41570,  si  bien se relaciona con preacuerdos y negociaciones, están vinculados  a  disminuir  el  grado  de  participación,  reiterando en que no fue lo que se  preacordó  por  Jhony  Javier  Loboa  Mina  y William  Andrés  Mina  Vásquez y la Fiscalía de conocimiento,  donde  se estimó una rebaja concreta como fue el 12.5%, criterio que no ha sido  modificado por la Corporación, frente a este tipo de negociación.   

4.8. Adicional a lo  expuesto,  cuando  la Sala se ocupó del tema de los preacuerdos y negociaciones  en  la  providencia  del  20  de  noviembre  de 2013 (radicado 41570), en el que  finalmente  estableció que procedía una única negociación entre el procesado  y  el  acusador,  la  cual  podía  ser  respecto al grado de participación, no  realizó  un cambio jurisprudencial, se dispuso la solución de un caso concreto  del  contenido  de la norma como fue las previsiones del artículo 351 de la Ley  906   de   2004,   y   cuyo  contexto  difiere  a  las  sentencias  demandas  en  revisión.   

         4.6.   Así,   la  acción  propuesta  resulta  manifiestamente improcedente, por lo que la Sala inadmitirá  el  presente  libelo, en cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 195 inciso  cuarto de la Ley 906 de 2004.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

        Inadmitir   la   demanda   de   revisión  presentada  por  el  apoderado  de  Jhony  Javier  Loboa  Mina y  William     Andrés     Mina    Vásquez.   

         Contra esta decisión procede el recurso de reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

José Luis Barceló Camacho  

José Leónidas Bustos Martínez  

Fernando Alberto Castro Caballero  

Eugenio Fernández Carlier  

Gustavo Enrique Malo Fernández  

Eyder Patiño Cabrera  

Patricia Salazar Cuéllar  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1 Cfr.  fl. 7 y 8 cuaderno original Corte Suprema de Justicia.   

2 Folio  37 y 49 Ibídem.   

3 Cfr.  Folio 8 Ibídem.   

4 Cfr.  Folio 10 Ibídem   

5  Ley  906 de 2004.   

6  Artículo 194 de la Ley 906 de 2004.   

7 Cfr.  Folio 21 Ibídem.     

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