AP6260-2015(46869)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado Ponente  

             

AP6260-2015  

Radicación N° 46869.  

Aprobado acta No. 380.  

Bogotá,  D.C., veintiocho (28) de octubre de  dos mil quince (2015).   

V I S T O S  

Se  pronuncia la  Corte   sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación     instaurada     por     la apoderada de  MNAD,   reconocida  como  víctima,  en contra de la sentencia absolutoria   proferida,   en   segunda  instancia,  por  el Tribunal Superior de Bogotá       el       29         de        octubre   de  2014, en el proceso que se  adelantó      a     MARIO     ALBERTO     GARZÓN  RAMÍREZ    por    el    delito   de   Acto sexual violento.   

A N T E C E D E N T E S  

    

1. Fácticos     

En  la sentencia impugnada se tuvieron como  hechos   jurídicamente  relevantes los siguientes:   

El  13  de  septiembre de 2005 MA  denunció  al procesado porque el 12  de  septiembre  de  2005  la  contrató  para que le hiciera aseo en la oficina,  luego  le  pidió  que lo acompañara a comprar un vidrio del carro, después de  lo  cual  condujo  hacia  la vía a Sopó y en un lugar desierto de la carretera  detuvo  el  vehículo,  le  tocó  los senos, la besó, la golpeó y la amenazó  diciéndole  que  si  le  contaba  a  su  hermana  lo  ocurrido,  mataría  a su  hijo.   

    

1. Procesales     

El      3      de     agosto       de      2011,  en  audiencia  preliminar  celebrada  ante  el  Juzgado  17 Penal  Municipal  de  Bogotá  con  función  de  control  de  garantías, la Fiscalía  formuló   imputación   a   MARIO  ALBERTO  GARZÓN  RAMÍREZ,    por    el   delito   de   Acto   sexual   violento   (art.    206  C.P.).   

El  9  de  agosto de  2011,   la   Fiscalía  presentó  escrito  de  acusación  por los delitos de  Acto  sexual  violento  y  Lesiones  personales (arts.  111-112   C.P.)   y   su  conocimiento  correspondió  al Juzgado 21  Penal del Circuito de Bogotá. El 12 de  diciembre  siguiente,  luego  que  se  surtiera  un  trámite  de definición de  la  competencia, el juzgado  celebró  la audiencia durante la cual se formuló acusación únicamente por el  delito contra la libertad sexual.   

El  11  de  mayo  de  2012  se  realizó la  audiencia  preparatoria y el  30  de  septiembre  de  2013,  la  de  juicio oral. Al  finalizar  esta última diligencia, el juzgado anunció que el sentido del fallo  sería  condenatorio  procediendo  el  20  de enero de 2014, a dar lectura de la  respectiva  decisión  mediante  la  cual condenó al  acusado     a     las  penas  de  prisión  (principal)  y  de  inhabilitación para el ejercicio de  derechos   y   funciones   públicas  (accesoria),  ambas  por  un  término  de  63 meses.   

El  29  de  octubre  de  2014, el Tribunal  Superior  de  Bogotá  desató la apelación promovida por el defensor revocando  la  sentencia  condenatoria  para,  en  su  lugar,  proferir  una  de  carácter  absolutorio.  Contra  esta  decisión, la apoderada de quien fue reconocida como  víctima  interpuso  recurso  de  casación, el cual  sustentó   presentando  la  respectiva  demanda  el  15  de  septiembre  de  2015.   

L A  D E M A N D A  

Una  vez  identifica la sentencia demandada,  los  hechos  juzgados  y  la  actuación  procesal,  se  invocan las causales de  casación   previstas  en  los  numerales  1,  2  y  3  del  artículo  181  del  C.P.P./2004, las cuales se desarrollan así:   

–  Causal 1ª (violación directa): rememora  que  durante  la audiencia de formulación de acusación el procesado se allanó  al  cargo  de  Lesiones personales y, entonces, la Fiscalía procedió a retirar  ese  delito. Luego de transcribir preceptos legales y jurisprudenciales sobre la  aceptación  de  culpabilidad y sus consecuencias, asegura que la manifestación  que  en  este sentido se realizó no fue tenida en cuenta y que, en su lugar, se  absolvió  al  acusado  otorgándole  así un beneficio superior al legal que es  una rebaja de hasta la mitad de la pena.   

–  Causal  2ª  (incongruencia):  asevera el  censor  que  no  hay  correspondencia  entre  el  allanamiento a los cargos y la  sentencia  absolutoria.  Tal  proceder,  continúa,  lesiona  la  dignidad de la  víctima y su derecho a la reparación de los daños sufridos. Y,   

–   Causal   3ª  (violación  indirecta):  considera  que  la  sentencia  adolece de falta de motivación porque no explica  las  razones  que  condujeron a la conclusión de existencia de duda, situación  que  generaría  la  nulidad, aunque lo que solicita es que se profiera un fallo  de   reemplazo   de   carácter   condenatorio.   A   continuación  expone  las  contradicciones  e  incoherencias  por  las  cuales,  estima,  no  debió  darse  crédito  a las versiones de LJAy SP. Paralelamente, denuncia la comisión de un  falso  raciocinio  en  la apreciación del testimonio de la víctima y del novio  de    ésta    porque   en   esta   actividad   se   infringieron   “los  postulados científicos y de la experiencia”    desconociéndose    que    tenían   respaldo   en   el   examen  médico-legal.   

Asegura que la aceptación de responsabilidad  por  parte  del  procesado contradice los testimonios de SP y de LA, en cuanto a  que  ésta  última  sería la autora de las agresiones; por tanto, solicita que  éstos  últimos  sean excluidos del proceso. De inmediato, translitera cada uno  de  los  argumentos  utilizados por el Tribunal para desechar la credibilidad de  la  víctima  y los controvierte así: a) se olvidó que ésta había sufrido un  accidente  que  le  impedía  un  rechazo  más contundente a la agresión y que  “nadie      está      obligado      a      lo  imposible”;  b)  no  es irrazonable que el procesado  haya  empleado  una  violencia  mayor  a  la  necesaria;  c)  era lógico que la  víctima  solicitara   explicaciones  reiteradas  sobre el lugar al que era  conducida;  d)  no  se  dan  razones  para  afirmar  que  la víctima y su novio  acordaron  la  versión  sobre  los  hechos;  y,  e)  desatiende  hipótesis  de  conductas sexuales diversas como el sadismo.     

Finalmente, no sin antes citar un extracto  de  la  sentencia C-335 de 2013, concluye que la apreciación del allanamiento a  cargos  del  procesado  excluía  el  mérito  de los testimonios de LA y SP, de  manera   que   se  hubiese  ratificado  la  sentencia  condenatoria  de  primera  instancia.  Por  el  contrario,  asegura,  no  se tuvieron en cuenta las pruebas  aportadas  y  se  dictó  una  decisión  absolutoria  que  es violatoria de los  derechos  de  las  víctimas,  especialmente  los  consagrados  en  los tratados  internaciones   que   prohíben   toda  forma  de  violencia  contra  la  mujer.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

I.    De  conformidad     con     lo     previsto    en    el    artículo    184 del Código de Procedimiento Penal  de   2004  (ó        C.P.P./2004),     la    Corte    examina   la   demanda  de  casación  interpuesta          por         la  apoderada  de  MNAD,  quien   fue  reconocida  como  víctima  en  la  audiencia  de  formulación  de  acusación,  con el objeto  de    determinar    si    aquélla    es  admisible  o  no,  lo  cual dependerá del cumplimiento de los  requisitos  consagrados en el citado estatuto para ese acto procesal  que  se  refieren,  básicamente,  a  la  existencia de interés  jurídico,  al  señalamiento  de  la  causal de casación, al desarrollo de los  cargos  de  sustentación y a la necesidad del fallo para cumplir algunas de las  finalidades del recurso.   

II.  Sea  lo  primero  advertir  que, conforme a lo establecido en  el  artículo  181  del  C.P.P./2004,  el recurso de  casación  interpuesto  es  procedente  por la única  razón   de  que  se  dirige  contra  una  sentencia  de  segunda  instancia  dictada  en  un proceso penal, como fue la proferida  el  29  de  octubre     de     2014 por el Tribunal Superior de Bogotá,  que    revocó    la  condenatoria   que,  en  primera     instancia,     había     dictado     el     Juzgado    21  Penal  del Circuito de Bogotá con  función     de     conocimiento    y,  en consecuencia, resolvió absolver  a   MARIO   ALBERTO  GARZÓN  RAMÍREZ  por   el   delito   de   Acto sexual violento.   

III.  Además,  la      demandante      se      encuentra      legitimada  para recurrir en casación conforme  lo  establece  el  artículo  182 del C.P.P./2004, pues es una de las partes del  proceso     o    una  interviniente   como   genéricamente   lo  denomina  aquella  norma      (la     víctima),      y      la     sentencia  absolutoria  que  se impugna  produce  consecuencias  adversas  para  los  intereses          de          la  representada  a  la  verdad,  a la  justicia   y   a   la   reparación.   Además,  la  decisión  de  absolución  se  adoptó  en  segunda  instancia,   por   lo   que   no  hubo  una  oportunidad  procesal  previa   en  la  que  se  manifestaran  reparos  en  contra  de  aquélla y así pudiera  la  víctima legitimarse desde  antes.   

IV.  A  pesar de  esos  iniciales  aciertos,  se observa que la demanda  examinada  incurrió  en omisión absoluta de argumentos tendientes a establecer  la  necesidad  constitucional  y  legal  de abordar el estudio de la pretensión  casacional,  a  partir  de  una  de  las  precisas  finalidades  previstas en el  artículo  180  de  la  Ley  906  de 2004. En efecto, ninguna razón contiene el  texto  del  libelo  en  orden  a  establecer  que resulta imperativo un fallo de  casación  para  lograr la efectividad del derecho material, o el respeto de las  garantías  de  los intervinientes, o la reparación de agravios inferidos, o la  unificación  de  la  jurisprudencia. Tampoco la Corte advierte oficiosamente la  necesidad de un fallo para alcanzar alguno de tales objetivos.   

V. La falencia descrita, aunada a que no se  cumplió  con  el deber de sustentar cargos atendibles en la sede extraordinaria  de  casación,  como  enseguida  se  pasa  a  explicar, no puede generar sino la  inadmisión del libelo.   

(i)  En primer  lugar,  se denuncia una violación directa de la ley  sustancial  que  se  concretó cuando la consecuencia asignada al allanamiento a  cargos   que  se  dio  en  la  audiencia  de  formulación  de  acusación,  fue  el  retiro  del  delito  de  Lesiones personales por  parte    de    la    Fiscalía    y,    luego,   la  absolución, no la rebaja  de  la  pena en una proporción de hasta la mitad que  prescribía    que    el    artículo    351   del  C.P.P./2004.  A  más de  que      el     argumento     de     la  demandante  se  limitó  a  citar  una  causal  de  casación  sin que formulara  ni  sustentara uno de los  taxativos  errores que la  desarrollan  (falta  de  aplicación,  aplicación  indebida  o  interpretación  errónea) y que habilitan  la  intervención  del  juez extraordinario, incurre aquél en dos imprecisiones  que, en todo caso, hacen infundado el reclamo:   

a) Una   de   orden  procesal,  porque  la aceptación de culpabilidad en relación al delito de  Lesiones  personales se produjo cuando ya antes la Fiscalía había corregido el  escrito   de   acusación   para   eliminar  el  cargo  de  Lesiones  personales  aduciendo  que no había  sido  objeto  de imputación. No es cierto, entonces,  como  se  deja  entrever,  que  después  del  allanamiento  del  hasta entonces  imputado,  la  Fiscalía procedió a “retirar” el cargo sobre el cual aquél  había  recaído,  situación  ésta  que  ameritaría  el  análisis  de  otras  variables normativas. Y,   

b) Una de orden  jurídico,    porque  si    la             alegación   de   culpabilidad  versó  sobre  un  cargo  inexistente (Lesiones personales),  en la medida en que antes  había    sido    sustraído    de    la    acusación    escrita   y    tampoco    fue    incluido      en      la      oral  definitiva, ninguna   consecuencia   jurídica   debía   producir;  por  tanto,  resulta  inane cualquier debate que al respecto se  pretenda             generar.  Además,  no  sobra  recordarle  a la demandante que el objeto del proceso y, por ende, de  la  sentencia  fue  la  imputación por el delito de Acto sexual violento, nunca  por el de Lesiones personales que no hizo parte de la acusación.   

(ii)   En  segundo  lugar,  se  aduce la  nulidad   del  proceso  con  base  en  la  incongruencia  entre  el  allanamiento  a cargos y la sentencia  absolutoria,      lo      cual     habría  implicado  la afectación de la  dignidad   de   la   víctima   y   de  su    derecho   a   la   reparación.  Esta    censura    también   es   manifiestamente  improcedente  porque  ni  siquiera una irregularidad de tipo formal contiene, es  más  se  funda en dos premisas falsas: a)  Que  existe  un  allanamiento  a  cargos en el proceso que debe  producir  plenos  efectos jurídicos, y b)   Que  la  congruencia  debida  se  predica  entre  una   manifestación   del procesado y la sentencia.   

En  cuanto a lo  primero,   conforme  ya  se  explicó  en  el  acápite  anterior,  la  imputación  por  el  único  delito  objeto de acusación, de  juicio     y    de    sentencia    (Acto    sexual  violento),  nunca  fue  aceptada.  Y,  frente  a  lo  segundo,  desconoce  la  demandante que la  congruencia que exige el debido proceso es entre la acusación  y  la sentencia (art. 448 C.P.P./2004). En todo caso,  es  tan  equivocada  la  tesis  propuesta que implica la ilógica pretensión de  identidad      o  consonancia  entre  actos  procesales   con  objetos  diferentes:  la  aceptación  del cargo de Lesiones  personales  y la sentencia  que   decidió  por  el  delito de Acto sexual violento.   

(iii)   Por  último,  bajo  el  ropaje  de  una  violación  indirecta de la ley sustancial,  se  plantean   en   la   demanda  las  siguientes  censuras:   a)  Que  la  sentencia    absolutoria    carece    de   motivación   y,   por   ende,   debe  anularse;   b)  Que  se  incurrió  en  falso raciocinio en la apreciación del testimonio de la víctima  y  del  novio  de  ésta,  porque  en tal actividad se infringieron “los  postulados científicos y de la experiencia”;  y, c) Que  los  testimonios rendidos  por  LJA  y SP, son contradictorios e incoherentes  en  sí mismos y también  en relación al allanamiento a cargos que hiciera el  procesado.  Por último,  se  dedicó  la recurrente a refutar cada uno de los  argumentos  expuestos en  la sentencia para absolver a MARIO ALBERTO GARZÓN RAMÍREZ.   

Es  manifiesta  la  inadmisibilidad  del  estudio propuesto en la demanda por las siguientes razones:   

–  Más  allá  de  invocar  una causal de  casación    y,    de    manera    aislada,   uno   de   los   cargos   que   la  desarrollan     (falso    raciocinio),  en  la  sustentación del recurso extraordinario se presenta un  conjunto    de    variopintas    críticas   a   la  sentencia.   

–   Se  desatiende  la  especialidad  de  la  causal  de  casación   aludida  (violación  legal  indirecta)  para  amparar  en  ella  un  cuestionamiento   a   la  validez  del  proceso  (falta  de  motivación  de  la  sentencia).   

– Se contradice  la  sustentación  cuando,  de una parte, se queja de  la  ausencia  en  la  sentencia  de  los motivos que  justificaron  una  decisión  absolutoria  por  duda y, de la otra, trascribe    cada    uno    de    los    argumentos   con  base  en  los  cuales el Tribunal  restó   credibilidad   al  relato  de  MNAD   y,   en   su   lugar,   se  la  confirió  a la versión  suministrada  por  LJA  y  SP.  La  contrariedad  se  hace evidente,  igualmente,  cuando advirtiendo un supuesto motivo de  invalidez  de la sentencia, no solicita la anulación  de  la  misma  sino  que  se  dicte  una  condena de  reemplazo.   

–   Aunque  formuló  un  cargo  de  falso  raciocinio  que, en efecto, es un error de hecho  capaz  de  originar  la  violación indirecta de la ley sustancial; pretendió  sustentarlo afirmando solamente que en la apreciación  del  testimonio  de  MNAD,  se  desconocieron los postulados de la ciencia y de la experiencia. Ese     desarrollo    es    insuficiente    porque    no  se  determinó, como es lo debido, el concreto principio de la  ciencia  o la específica regla de la experiencia objeto de la infracción y, en  consecuencia,  tampoco explicó la forma en que ésta  se   habría   consumado.   Además,   la   demandante   no  se  ocupó  de  demostrar  cómo  el  falso  raciocino, si a      lo     sumo     enervaría         la   eficacia   de   una  sola  prueba,  pudiera    trascender    al    sentido    de    la  decisión,    pues   existen   otros   testimonios  en       los      que      se      soporta  la  absolución.   

– La pretensión  de  que  se  valore,  directa  o  indirectamente,   la  manifestación  que  realizó  el  procesado  al  inicio de la audiencia de acusación consistente en  que  aceptaba  la responsabilidad en el delito de Lesiones personales, a más de  lo  ya  dicho al respecto;  desconoce  que esa clase  de    declaraciones    no   puede   utilizarse   en   contra   de   los     intereses     de   la  defensa  si  la  terminación  anticipada  del  proceso  no  llega a perfeccionarse,  como  sucedió en el presente evento (art. 8, literal  d, L. 906/2004).   

–  Por último,  el  esfuerzo  de  la  demandante  por  relievar  las  contradicciones entre los testimonios de descargo o  por  controvertir  dialécticamente  cada uno de los  fundamentos    de    la   sentencia,   sin    que   se   muestre   que   las  incoherencias    probatorias    o    la    decisión    judicial    configura    uno    de    los   taxativos   errores   demandables  en   la  sede  del  recurso  extraordinario,  no  trascienden  el  ámbito  del  debate  propio  de las instancias y, por ende, no  activan   la    competencia    del    tribunal    de   casación.    

V.  En  síntesis,  la  demanda de casación  será  inadmitida porque no se sustentó un reparo atendible en sede del recurso  extraordinario  y no se advierte la necesidad de un fallo para lograr uno de los  fines  del  control constitucional. De otra parte, no  se   observó  la  presencia  de  alguna    de   las   hipótesis   que   le   permitirían   a   la   Corte   superar  los      defectos     del  libelo  para decidir de fondo, de  conformidad   con   lo  dispuesto  en  el artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

Finalmente,  se           advierte          que, de conformidad con lo previsto en  el   inciso   2º   del   artículo   184   del   C.P.P./2004,   en  contra  de este proveído procede  la  insistencia,  en los  términos    ampliamente    decantados    por   la  jurisprudencia de la Sala.   

D E C I S I Ó N  

En  mérito  de  lo expuesto, la    Corte    Suprema    de    Justicia,    Sala   de   Casación  Penal,   

R E S U E L V E  

INADMITIR la demanda  de  casación  presentada  por la apoderada de MNAD, reconocida como víctima en  la  actuación,  en contra de la sentencia que absolvió a MARIO ALBERTO GARZÓN  RAMÍREZ por el delito de Acto sexual violento.   

Contra   esta   decisión   procede   la  insistencia.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

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