AP6324-2014(43970)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado ponente  

AP6324-2014  

Radicación N° 43970  

Aprobado acta No. 345.  

Bogotá,  D.C., veinte (20) de octubre de dos  mil catorce (2014).   

VISTOS  

De conformidad con lo reglado en el artículo  222  de  la  Ley 600 de 2000, examina la Sala el aspecto formal de la demanda de  revisión  presentada por el defensor de JORGE ANDRÉS  ESTUPIÑÁN                CHAMORRO,  en  contra  de  las  sentencias  proferidas  por  el  Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Antioquia y el  Juzgado   Promiscuo  del  Circuito    de   Dabeiba  (Antioquia)  –en   primera  y  segunda  instancia,  respectivamente-,  a  través  de  las  cuales  se  condenó  al mencionado  procesado  como autor del delito  de  homicidio  en  persona  protegida.   

HECHOS  

En   anterior   oportunidad1, la Corte los  resumió de esta manera:   

“El  13  de  noviembre  de  2005,  José Ángel Higuita,              apodado        Negrín,  se  encontraba tapando huecos en la carretera que comunica a los  municipios  de  Dabeiba  con Mutatá, en proximidades del Urabá antioqueño, en  el  sitio  conocido  como  Godó  y  más exactamente en el sector denominado el  cañón  de la llorona; trabajador que, como lo relataron sus familiares, jamás  regresó  a su casa; hallando éstos al otro día, en la mencionada región, sus  objetos personales.   

El  Instituto  Nacional de Medicina Legal y  Ciencias   Forenses,  Dirección  Regional  Noroccidente,  Seccional  Antioquia,  Unidad  Básica  Chigorodó, Dirección Hospital, realizó el acta de necropsia,  en donde se concluyó:   

Por  los  anteriores hallazgos conceptuamos  que  el  deceso  de  quien  en  vida  correspondía  al  nombre  de  N.N., fue a  consecuencia   natural   y   directa  de  choque  traumático  debido  a  trauma  craneoencefálico  y  torácico  debido  a  múltiples  heridas  resultantes  de  proyectiles  de armas de fuego (de carga única y de alta velocidad), las cuales  tienen un efecto de naturaleza esencialmente mortal.   

La  Fiscalía  General de la Nación, Grupo  balística,  estudió  la  trayectoria  de  los proyectiles en el cuerpo del hoy  occiso   señor   José  Ángel  Higuita, con los siguientes resultados:   

Posición   y/o   posiciones  en  que  se  encontraba  el  cuerpo  en el momento de recibir los impactos que le causaron el  deceso.   

Por  la descripción que realiza el médico  legista  se  obtienen  o  materializan  dos  (2)  trayectorias Balísticas en la  humanidad  del  Sr.  Higuita,  una T1, Trayectoria Uno materializada de adelante  hacía  atrás,  de  abajo hacia arriba y de izquierda a derecha de la víctima.  Es  decir  que  se  produce una posible posición del victimario o agresor en un  plano inferior a la víctima.   

Una  trayectoria  Dos con sentido de atrás  adelante,  de  arriba hacia abajo y de izquierda a derecha, la cual describe una  posible  posición  del  victimario  o  agresor  en  un  plano superior al de la  víctima.   

Del  análisis anterior se desprende que la  víctima  se  encontraba  en  posición  erguida y recibe los impactos desde dos  posiciones  distintas,  producidas  por  dos  victimarios. No hay más elementos  suficientes     para     inferir    otras    posibles    posiciones    de    los  victimarios.   

El   cadáver   fue  reconocido  por  sus  parientes,  cuando  fue  trasladado  a  la  morgue  del  Hospital de Chigorodó,  quienes  manifestaron  que  correspondía a la persona que en vida respondía al  nombre    de    José   Ángel   Higuita.   

Miembros    del   Ejército   Nacional,  pertenecientes  al  Batallón de Ingenieros Número 17  Bejarano  Muñoz  de  contraguerrilla, conformado por  Juan Esteban Muñoz Montoya  (Subteniente),    Jorge  Andrés      Estupiñán     Chamorro   (Sargento  Segundo),  Adrián  Ramiro  Puentes  Arrieta  y Alfonso  Rivera  Díaz  (soldados  regulares);  presentaron el  cadáver   del   referido   ciudadano   José  Ángel  Higuita,  como  guerrillero  N.N.,  dado  de  baja en  enfrentamiento  armado;  también fue vinculado a la investigación el Cabo  Segundo Yon Andrey Rincón Salgado.   

El    Teniente   Coronel   Néstor   Iván  Duque  López,  puso  a  disposición  del  Juzgado  94  de  Instrucción  Penal  Militar, el material de  guerra  incautado  durante  el  supuesto  contacto  bélico, el que según dijo,  ocurrió  el día 14 del mes y año citados, en la Vereda Chichirido; por tanto,  relacionó  en  el  informe  una pistola 7.65 y proveedores calibre 7.65 y Ak 47  para  fusil;  cartuchos  calibre  7.62  x  49;  7.65 mm, un chaleco verde, radio  Kenwood    de   dos   metros   y   un   camuflado   tipo   americano”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  RELEVANTE   

Por  los  hechos  anteriores,  la Fiscalía  General   de   la  Nación  acusó  a  JORGE  ANDRÉS  ESTUPIÑÁN  CHAMORRO,  Yon  Andrey  Rincón  Salgado  y  Adrián Ramiro Puentes  Arrieta,  por  la conducta  punible  de homicidio        en       persona  protegida,     el  31    de   marzo   de  2008.   

El  proveído calificatorio fue confirmado  por   la   Fiscalía   delegada   ante  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,      el      6        de        junio de ese año.   

Tramitada  la etapa del juicio, el Juzgado  Promiscuo del Circuito de  Dabeiba  (Antioquia)   dictó   sentencia   el  27    de    octubre  de   2009,  declarando  la responsabilidad penal del sindicado ESTUPIÑÁN  CHAMORRO  en el    ilícito    por   el cual fue  acusado  judicialmente,  en  tanto,  absolvió por el  mismo   a  los  procesados     Rincón    Salgado    y    Puentes  Arrieta.   

Consecuente  con  su  determinación,  el  A   quo  le  impuso  al  condenado  la  pena  principal  de  30  años  de prisión, lo condenó al pago  de  perjuicios y le negó los beneficios sustitutivos  de   la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  y  prisión  domiciliaria.   

Apelado  el  fallo  por  el  defensor  del  acusado     y     el    representante    de    la  Fiscalía,  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de  Antioquia  se  pronunció  el  27  de enero de 2012,  confirmando   íntegramente   la  condena  impuesta  a  ESTUPIÑÁN  CHAMORRO  y  revocando  la absolución respecto de Rincón Salgado  y   Puentes   Arrieta,  quienes  fueron  declarados  penalmente  responsables  por  el  cargo  por  el que fueron enjuiciados; se les  impuso,  en  consecuencia,  la  sanción  principal de 30 años de prisión y la  pena  accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  15  años,  al  tiempo  que  se  les condenó al pago  de  perjuicios y se les negaron los  referidos subrogados penales.   

En  contra del  proveído     del     Tribunal,     los   defensores   de   ESTUPIÑÁN   CHAMORRO  y  Rincón  Salgado  interpusieron    el    recurso   extraordinario  de  casación  y presentaron  las  correspondientes  demandas, las           cuales           fueron       inadmitidas  por  la  Corte el 18 de abril      de      2012        (Radicado              36416).   

Ahora,   nuevamente  es  la  defensa  de  ESTUPIÑÁN  CHAMORRO la  que  promueve  demanda de  revisión,  cuyo  aspecto  formal procede la Sala a evaluar, una vez definido el  impedimento  manifestado  por  algunos  de  sus  integrantes que suscribieron el  pronunciamiento casacional.   

RESUMEN    DE    LA   DEMANDA   

Luego  de  repasar los hechos y el decurso  procesal,  haciendo especial énfasis en el contenido  de  los  fallos  de  las  instancias, el defensor de  JORGE  ANDRÉS  ESTUPIÑÁN  CHAMORRO  invoca  la  causal  tercera de revisión,  procedente   “cuando  después  de  la  sentencia  condenatoria,  aparezcan  hechos  nuevos o surjan pruebas nuevas no conocidas al  tiempo  de  los  debates,  que  establezcan  la  inocencia  del  condenado  o su  inimputabilidad”.   

Claro  está,  pide  que  previo a ello se  declare   la   nulidad  de  lo  actuado,  señalando  para    al    efecto   que   se   vulneraron   los  principios de congruencia  e  investigación  integral,  y denunciando que no se hizo un examen conjunto de  la  prueba,  lo  cual  explica  a  partir  de  consignar  su  propia percepción  probatoria,  destacando los que, a su juicio, fueron  los  yerros  en  que incurrieron los juzgadores en la apreciación de los medios  suasorios.   

Así,  sin  concretar las pruebas o hechos  novedosos    que    facultan    la   revisión   de  las sentencias,  el demandante pide que se dejen sin  efecto          las         mismas,     ordenando     “devolver  la actuación”, para que  “se   reinicie   el  procedimiento”.   

En  soporte  de su pedimento, el  accionante  anexa  el  poder  para  actuar,   constancia   de   ejecutoria  y  copia  de  las  providencias  de  las  instancias.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

De  conformidad  con  lo  establecido  en el  numeral  2° del artículo 75 de la Ley 600 de 2000, a esta Sala compete conocer  de  la  acción  de  revisión  presentada  por  el  defensor  de  JORGE ANDRÉS  ESTUPIÑÁN  CHAMORRO,  ya que la promueve en contra de una sentencia de segunda  instancia dictada por un Tribunal Superior de Distrito Judicial.   

En efecto, la acción se dirige en contra del  fallo  proferido  por  la Sala Penal del Tribunal Superior de Antioquia el 27 de  enero  de  2011,  mediante el cual confirmó la sentencia dictada por el Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Dabeiba  (Antioquia)  el  27  de  enero  de  2009,  condenando   al  mencionado  ESTUPIÑÁN  CHAMORRO  como  autor  del  delito  de  homicidio en persona protegida.   

Ahora  bien,  el  procedimiento  penal  ha  definido  expresamente  las  causales  bajo  las  cuales  puede  solicitarse  la  revisión  de una sentencia ejecutoriada (artículo 220 de la Ley 600 de 2000) y  la  forma  como ello debe impetrarse ante la autoridad competente (artículo 222  ibídem), requisitos de interpretación estricta y restrictiva.   

Respecto  de la naturaleza y objetivos de la  acción  de  revisión,  en  consonancia  con  los alcances de la causal tercera  aquí  invocada,  en  reiteradas  ocasiones  la  Sala  ha precisado (entre  otros,  en  CSJ  AP, 2 sept. 2013, Rad. 41695):   

«No  busca pues, la acción de revisión,  subsanar  errores  de juicio o de procedimiento porque esa es la función de los  recursos  de  instancia  y de la casación. La revisión, en cambio, pretende la  reparación  de  injusticias  a  partir  de  la  demostración  de  una REALIDAD  HISTORICA  diferente  a  la  del  proceso  y  únicamente  dentro  del  marco de  invocación  precisado  por  las  causales  establecidas en la ley»2.   

Y  más  recientemente  anotó3:   

«Estima necesario significar la Sala, que  en  su naturaleza y efectos, la acción de revisión dista mucho de parecerse al  recurso  extraordinario  de  casación, dado que a través de la primera, cuando  lo  alegado  es  precisamente la causal tercera, no es posible realizar un nuevo  examen,  crítica  o  controversia  a  la  actuación  procesal y a los factores  fácticos,  jurídicos  y  probatorios  que sustentaron la decisión que ya hizo  tránsito  a  cosa  juzgada,  en tanto, el juicio que faculta derrumbar, para lo  que  se  examina,  el  fallo  condenatorio, viene consecuencia de allegar nuevos  elementos  de  juicio,  no  conocidos  durante  el debate de las instancias, que  demuestran  la  inocencia del procesado, imponiendo la decisión rescisoria para  que se haga justicia.   

Esto  dijo, sobre el particular, la Corte,  en           reciente           decisión4:   

«1. La acción  de  revisión, a diferencia del recurso extraordinario de casación –a  través  del  cual, con apoyo en  los  motivos legales que lo hacen procedente, es posible discutir la regularidad  del  trámite  procesal, el cumplimiento de las garantías debidas a las partes,  los  supuestos  de  hecho de la sentencia de segunda instancia no ejecutoriada y  sus     consecuencias    jurídicas—,   tiene   como   objeto  una  sentencia,  un  auto  de  cesación  de procedimiento o una  resolución  de  preclusión  de  la  investigación  que  hizo tránsito a cosa  juzgada     y    como    finalidad    remediar  errores  judiciales  originados  en  causas  que  no  se  conocieron  durante  el desarrollo de la actuación y que están limitadas a las  previstas en la ley.   

No es la acción de revisión por tanto un  mecanismo  disponible  para  reabrir el debate procesal, resultando indebido por  lo  mismo  sustentarla  en fundamentos propios del recurso de casación. Tampoco  es  una  tercera  instancia a la que se accede para discutir lo resuelto por los  jueces  o  fiscales  con  base  en  los  mismos  elementos  probatorios  que les  sirvieron a aquellos para tomar las decisiones.   

Lo  anterior significa que por medio de la  acción  de revisión no se puede abrir de nuevo el debate sobre lo declarado en  la sentencia.   

El juicio rescindente, en tratándose de la  acción  de revisión, opera respecto del fallo que se considera injusto gracias  a  la  prueba o hecho nuevos, y no en relación con el trámite o actuaciones ya  agotados,  independientemente  de  que se evidencien irregularidades u omisiones  trascendentes  en  curso del proceso, las cuales, se repite, debieron tener como  escenario  natural  de discusión los recursos ordinarios o el extraordinario de  casación.   

De igual manera, Tiene establecido la Sala,  que  la invocación de la causal tercera de revisión, esto es, la aparición de  hechos  nuevos  o  el surgimiento de pruebas de igual naturaleza no conocidas al  tiempo  de  los  debates, implica presentar novedosos elementos de juicio con la  capacidad  e idoneidad suficiente para acreditar la inocencia del condenado o su  inimputabilidad,  al  punto  de  derrumbar el soporte probatorio de la sentencia  que se determina injusta a pesar de su ejecutoria».   

Suficiente,   el   acopio  jurisprudencial  transcrito  en  precedencia,  en  aras  de  advertir  la notoria impropiedad que  encierra  lo propuesto a favor del condenado JORGE ANDRÉS ESTUPIÑÁN CHAMORRO,  pues,  basta  apreciar  la  precaria  –por  no  decir  nula-  argumentación  contenida  en el libelo, para  comprender  que  bajo  el  ropaje  de  la  acción  de revisión se encierra una  petición  insustancial  con  la cual lo pretendido es que se declare la nulidad  de  la actuación, por vicios que, estima la defensa, se presentaron en el curso  de la misma.   

Se  tiene, entonces, que no obstante invocar  la  causal  tercera  de  revisión,  el  actor  no  informó los hechos nuevos o  allegó  la  prueba  nueva  que  por su magnitud implique necesario derrumbar el  principio  de  cosa juzgada, una vez advertida su trascendencia en frente de los  medios    probatorios    tomados    en   cuenta   para   emitir   la   sentencia  condenatoria.   

Por el contrario, siendo evidente su falta de  claridad   acerca   de   los   motivos   que  permiten  acudir  a  esta  acción  extraordinaria,  así como al recurso de casación, en su petición de revisión  enmascara  una  inviable solicitud de invalidación, pero a partir de cuestionar  la  legalidad  del  procedimiento  adelantado  en  contra  de  su  representado,  incurriendo  en  el  desatino  de sustentar tal pretensión a partir de proponer  una  nueva  valoración  de  la  prueba recaudada y apreciada por los juzgadores  A   quo  y  Ad  quem, al tiempo que intenta anteponer  su propio examen de los elementos de convicción aportados.   

Es decir, se vale de este medio para revivir  asuntos   que  debieron  debatirse  mediante  el  cabal  ejercicio  del  recurso  extraordinario de casación.   

Por  ello, una dicha propuesta argumentativa  no  se  aviene  a  la  naturaleza  de  la  causal  tercera, pues, lejos está de  plantear  la  existencia  de  un  hecho o prueba nuevos, no conocidos dentro del  proceso,  que  por  sí  mismo  tiene  la  virtualidad  de  variar  el juicio de  responsabilidad penal que gobernó la sentencia de condena.   

Lo anotado es suficiente para entender que no  se  cumplen  los  presupuestos consagrados por el artículo 220 de la Ley 600 de  2000,  para  facultar  adelantar  el  trámite propio de la acción de revisión  propuesta  por  el  representante  legal del condenado JORGE ANDRÉS ESTUPIÑÁN  CHAMORRO,  razón  por  la  cual  se  inadmitirá  la  demanda  presentada  a su  favor.   

DECISIÓN  

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda  de  revisión  presentada  por el apoderado del procesado JORGE ANDRÉS  ESTUPIÑÁN CHAMORRO.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese   y   cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado  

GUILLERMO ANGULO GONZÁLEZ  

Conjuez  

DIEGO EUGENIO CORREDOR BELTRÁN  

Conjuez  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado  

RAMIRO ALONSO MARÍN VÁSQUEZ  

Conjuez  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada  

JULIO ANDRÉS SAMPEDRO ARRUBLA  

Conjuez  

YEZID VIVEROS CASTELLANOS  

Conjuez  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 En el  auto  inadmisorio  de la demanda de casación, del 18 de abril de 2012, Radicado  36416.   

2 CSJ  AP, 23 agosto 2000, Rad. 15322.   

3 CSJ  SP, 25 jul. 2007, Rad. 23690.   

4 CSJ  AP, 6 feb. 2007, Rad. 23839.     

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