AP5991-2014(44171)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA     DE     CASACIÓN   PENAL   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado ponente  

AP5991-2014  

Radicación No. 44171  

(Aprobado Acta No. 321)  

Bogotá,  D.C., primero (1°) de octubre de  dos mil catorce (2014).   

ASUNTO:  

Procede  la  Sala  a  resolver la petición  probatoria  formulada  por  la  defensa  dentro del trámite de extradición del  ciudadano  colombiano  Osvaldo José Beltrán Rengifo, quien es reclamado por el  Gobierno de los Estados Unidos.   

ANTECEDENTES:  

1.  El 16 de  julio  de 2014, el Ministerio de Justicia y del Derecho comunicó a la Corte que  el  Gobierno  de los Estados Unidos, por intermedio de su Embajada en Colombia y  con  la  Nota  Diplomática  No.  0613  del  11  de abril anterior, solicitó la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  ciudadano colombiano  Osvaldo  José  Beltrán  Rengifo,  quien  es requerido para comparecer a juicio  “por  delitos  federales narcóticos”,  cuya  captura  se  materializó el 14 de mayo de igual anualidad  por  miembros  de  la Policía Nacional, en cumplimiento de la Resolución del 7  de   mayo   del   mismo   año   expedida   por   el   Fiscal   General   de  la  Nación.   

También  expresó  que  dicha  Embajada, a  través  de  la  Nota  Verbal No. 1280 del 11 de julio de de 2014, formalizó la  solicitud  de  extradición  del  citado y allegó la documentación debidamente  traducida  y  legalizada.  Además,  informó  que  el  Ministerio de Relaciones  Exteriores,  con  oficio  del  14  de julio siguiente, conceptuó que el tratado  aplicable  al  presente caso es la “«Convención de  Naciones  Unidas  contra  el  tráfico  ilícito de estupefacientes y sustancias  psicotrópicas»,  suscrita  en Viena el 20 de diciembre de 1988” y  que,  de  conformidad  con  lo  establecido en el artículo 6º,  numerales  4º  y  5º,  de  la precitada Convención,  así  como  según los artículos 491 y 496 de la Ley  906  de  2004,  es  procedente  obrar acorde con “el  ordenamiento jurídico colombiano”.   

Así  las  cosas,  envió  a  la  Corte  la  documentación   ofrecida  por  la  representación  diplomática  del  Gobierno  requirente,  “teniendo  en cuenta que se encuentran  reunidos  los  requisitos  formales  exigidos  en la normatividad procesal penal  aplicable”.   

2.  Recibidas  las  diligencias  en  esta  Corporación,  con  auto  del 6 de agosto de 2014 se  reconoció   personería  adjetiva  al  defensor  del  requerido  Osvaldo  José  Beltrán  Rengifo  y,  a  su vez, de conformidad con lo preceptuado en el inciso  1º  del  artículo 500 de la Ley 906 de 2004, se ordenó correr traslado por el  término  de  diez  días  a  los  intervinientes,  en  orden a que pidieran las  pruebas que considerasen necesarias dentro del presente trámite.   

3.  Durante  ese  término,  el  defensor  del  reclamado  solicitó  la  siguiente actividad  probatoria:   

3.1.    La  “traducción  oficial”  de  los  documentos  aportados en inglés por el Gobierno requirente, por cuanto  solamente  fueron  allegados con una “traducción no  oficial”, en contra de lo dispuesto en el artículo  495  de  la Ley 906 de 2004, en concordancia con el artículo 259 del Código de  Procedimiento Civil, en tanto se requiere asegurar su autenticidad.   

3.2. Se oficie a  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  con el propósito de que informe si en  contra  del  requerido  Osvaldo José Beltrán Rengifo  “se  adelanta proceso penal por el delito de fabricación, tráfico o porte de  estupefacientes,   ya   que   en   la   documentación  aportada  por  el  país  requirente…  se  establece  la  supuesta  pertenencia de su representado a una  organización     transnacional     dedicada     al     tráfico    de    drogas  ilícitas”.   

CONSIDERACIONES:  

1.      Cuestión    previa:   

En  orden a determinar la procedencia de la  práctica  de  un  específico  medio de conocimiento dentro de la fase judicial  del  trámite  de  extradición,  se  debe  tener  presente  que  el mismo esté  relacionado  con alguno de los aspectos que le corresponde revisar a la Corte al  momento de emitir el concepto respectivo.   

1.1.  En  este  sentido,  la  pretensión  probatoria del interviniente debe estar vinculada, de  acuerdo   con   lo   preceptuado   en   el  artículo  502  de  la  Ley  906  de  20041,  con:  (i)  la validez formal de la documentación presentada por  el  Estado requirente; (ii) la demostración plena de la identidad de la persona  solicitada  en extradición con la que haya sido capturada con tal fin; (iii) el  principio  de  la  doble  incriminación  según el cual, el hecho que motiva la  petición  de  entrega  también  debe  estar previsto en Colombia como delito y  encontrarse  reprimido  con  pena  privativa  de la libertad cuyo mínimo no sea  inferior  a  cuatro  años;  (iv)  que la providencia proferida por la autoridad  extranjera  sea  una sentencia o al menos se asimile, de conformidad con nuestro  sistema  procesal  penal, a la acusación; y (v) el cumplimiento de lo dispuesto  en tratados públicos, de ser necesario.   

1.2.   Ahora,   según   lo  ha  decantado  la  jurisprudencia  de  esta  Colegiatura2,      también  se  debe  constatar  si  en  Colombia  se  profirió  decisión  con  fuerza de cosa juzgada  por      los     mismos     hechos     que     sustentan     la     petición   de  extradición.   

1.3.   A su  vez,  como  de  acuerdo  con  lo  manifestado  por  el  Ministerio de Relaciones  Exteriores,  según  quedó  consignado   inicialmente,   este   asunto   se   rige  por  el  Código    de    Procedimiento    Penal    de    2004,    es   necesario   tener   presente   que  en   su   artículo  139  señala  a  los  jueces el deber de rechazar de plano  los   “actos  que  sean  manifiestamente   inconducentes,   impertinentes   o   superfluos”,  mientras  que  en el artículo 359 del  mismo   estatuto   atribuye   a   tales  funcionarios  “la exclusión, rechazo o  inadmisibilidad  de  los  medios  de  prueba  que, de conformidad con las reglas  establecidas  en  este código, resulten inadmisibles, impertinentes, inútiles,  repetitivos  o  encaminados  a  probar  hechos notorios o que por otro motivo no  requieran    prueba”   y,   finalmente,   que   en  el    artículo    375  ibídem  se  indican  las  pautas  para  determinar  la pertinencia de las  pruebas,  al  subrayar  la  necesidad de que las mismas se refieran “directa o indirectamente a los hechos  o  circunstancias  relativos  a  la  comisión  de la  conducta”;  alcance  que  trasladado  al  trámite  de  extradición,   debe   aplicarse   a   los   requisitos   contenidos   en   el  artículo          502          ejusdem.   

En esa medida, de conformidad con las normas  anotadas,   en  la  fase  judicial  del  trámite  de  extradición   solamente  se  decretarán     las     pruebas    pertinentes,   es   decir,   las   que  demuestren  los  supuestos  derivados  de  las  exigencias previstas tanto en el  referido   artículo   502,   como   los  requisitos  puntualizados  en  los  artículos 490, 493 y 495 del  Código de Procedimiento Penal de 2004.   

Igualmente,  se  ordenarán          las         conducentes,   esto   es,   aquellas  autorizadas  en  la ley con capacidad para comprobar los precisos aspectos sobre  los cuales compete a la Corte rendir su concepto.   

Finalmente,   se   evacuarán        las       útiles,  o sea las llamadas a acreditar  un   asunto  aún  no  corroborado  y  de  verdadero  interés     para     la    actuación.   

2.       Sobre    la   pretensión   en   concreto:   

Precisados    los    parámetros   bajo   los  cuales  corresponde  adelantar  la  actividad  demostrativa  en  la  fase  judicial  del trámite de  extradición,  se procede  a        resolver        la       petición     que     en  tal  sentido  elevó  el defensor del requerido.   

2.1.   Aquella  dirigida   a   que   se   ordene   la  “traducción  oficial”  al castellano de los documentos aportados  en  idioma  inglés  por  el país requirente, es impertinente, en tanto que tal  requisito,  contrario  a lo manifestado por el apoderado del reclamado, no está  consagrado  en  el  artículo  495  de  la Ley 906 de 2004, por cuanto en él se  estipula:   

La   solicitud  para  que  se  ofrezca  o  se  conceda  la  extradición  de  persona  a quien se haya formulado resolución de acusación o  su  equivalente  o  condenado  en  el  exterior,  deberá  hacerse  por  la vía  diplomática,  y  en  casos  excepcionales  por  la  consular,  o  de gobierno a  gobierno, con los siguientes documentos:   

1.  Copia o trascripción auténtica de la  sentencia, de la resolución de acusación o su equivalente.   

2.  Indicación  exacta  de  los actos que  determinaron  la  solicitud de extradición y del lugar y la fecha en que fueron  ejecutados.   

3.  Todos  los  datos  que se posean y que  sirvan para establecer la plena identidad de la persona reclamada.   

4.  Copia  auténtica de las disposiciones  penales aplicables para el caso.   

Los documentos mencionados serán expedidos  en  la  forma prescrita por la legislación del Estado requirente y deberán ser  traducidos al castellano, si fuere el caso”.   

Como  se puede apreciar, en el inciso final  de  la  norma  transcrita  solamente  se  exige que se allegue la traducción al  castellano,  si  fuere  necesario,  de  los documentos aportados por el Gobierno  extranjero,  sin  requisito  adicional  alguno  al  respecto,  distinto a lo que  pretende hacer ver el abogado del solicitado.   

Sea del caso señalar, que el criterio aquí  expuesto  ha  sido  constante,  pues  en relación con tal temática la Corte ha  precisado:   

En  cuanto  a la traducción, adverso a lo  sostenido  por  el  defensor,  de  antiguo  la  Sala viene sosteniendo que no es  viable  aplicar  por  integración el artículo 260 del Código de Procedimiento  Civil  que  pide su realización por el Ministerio de Relaciones Exteriores, por  un  intérprete  oficial  o por traductor designado por el juez, ni el artículo  239  del  Código  de  Procedimiento  Penal, en virtud a que el inciso final del  artículo  513  del  Código de Procedimiento Penal [hoy artículo 495 de la Ley  906  de  2004]  solo  exige  la  traducción  al  castellano,  cuando  ello  sea  necesario, sin prever trámite especial alguno.   

En  decisión  del  11   de    julio   de   2001,   en   el   radicado  No.  16710… la Corte definió este punto de la siguiente manera:   

«Lo  atinente  a  la  identidad  de quien  realizó  la  traducción de la acusación y de las declaraciones juradas, es un  tema  irrelevante  para  la validez de la documentación. En torno al tema de la  traducción,  el  inciso  final  del  artículo 551 del Código de Procedimiento  Penal…  [hoy  artículo  495  del actual C. de P.P.] solo exige que se haga al  castellano,  si  fuere el caso, sin agregar ninguna formalidad especial o algún  ritualismo  riguroso. En ese orden de ideas, la entrega por vía diplomática de  los  documentos  que  sirven  de  soporte  a  la  petición  de extradición, su  revisión  previa  por  parte  de  los Ministerios de Relaciones Exteriores y de  Justicia  y  del  Derecho,  y la evidencia física de que han sido traducidos al  castellano,    garantizan    la    acreditación   formal   de   ese   requisito  legal».   

Y,  en  proveído del 11 de julio de 2001,  dentro del radicado No. 16714… agregó:   

«Finalmente   en   cuanto   hace  a  la  certificación  sobre  el  carácter  de  la  traductora,  la Sala mantendrá su  decisión.  No  es  necesaria ninguna integración con las normas del Código de  Procedimiento  Civil.  El tema de la traducción está integralmente regulado en  el  inciso  final  del  artículo 551 del Código de Procedimiento Penal… [hoy  artículo  495  de  la Ley 906 de 2004]. Atendiendo a la naturaleza del trámite  —cooperación  internacional—;  a  la  calidad    de    los    sujetos    —Estados,         requirente         y        requerido—;  y  a  la  naturaleza  del  acto  jurídico    que    se    produce   —concepto  jurídico  no  obligatorio  si  es  positivo—;   esa   norma   no   puede   ser  interpretada  sino  en  la  forma  en que lo viene haciendo la Sala, tal como lo  expuso en el auto recurrido.   

Aquí la traducción ha sido dejada ausente  de  ritualismos,  pues  esa  es  la única manera de adecuar la exigencia de los  documentos  mínimos  con  el  principio  de  la  validez formal sobre el que se  soporta  su  análisis.  En  tal hermenéutica queda excluida como fuente formal  una  norma  que  sólo podría ser utilizada como tal en virtud del principio de  integración,  esto  es, en ausencia de regulación expresa, y que de contera se  refiere  a  la  apreciación  como  prueba  de  los documentos, algo que tampoco  ocurre  dentro del trámite de extradición, pues aquí no se aprecia la prueba,  sólo se estima su validez formal».   

Así, entonces, realizada la traducción de  los  documentos  que hacen parte de los anexos y revisada por los Ministerios de  Relaciones  Exteriores  y  de Justicia y del Derecho, se tiene por cumplido este  requisito”3.   

2.2. La petición  probatoria  orientada a que se requiera a la Fiscalía General de la Nación con  el  fin de que informe si en contra del requerido Osvaldo José Beltrán Rengifo  se  adelanta  investigación  por el delito de tráfico, fabricación o porte de  estupefacientes,  resulta  impertinente,  por cuanto la simple existencia de una  indagación  por  tal conducta punible en nada se relaciona con los aspectos que  debe revisar la Corte al emitir el concepto respectivo.   

3.      Cuestión    Final:   

Como  la  Corte  no observa la necesidad de  evacuar  pruebas de oficio, de conformidad con lo dispuesto en el inciso 3º del  artículo  500  de la Ley 906 de 2004, ordena dejar el expediente en Secretaría  de  la Sala por el término de cinco días a disposición de los intervinientes,  para que presenten sus alegatos.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:   

1.   NEGAR  la práctica de las  pruebas  solicitadas  por  el  abogado  del  reclamado  Osvaldo  José  Beltrán  Rengifo.   

2. DEJAR,   una   vez   en   firme   esta  determinación,  el  expediente  en Secretaría de la Sala Penal por el término  de  cinco (5) días para las alegaciones finales, según lo prevé el inciso 3º  del artículo 500 de la Ley 906 de 2004.   

Notifíquese y cúmplase.  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 En el  presente  caso se aplica la Ley 906 de 2004, por cuanto los hechos que sustentan  la  petición  de  extradición se cometieron después del 1º de enero de 2005,  fecha  en la cual entró en vigencia el nuevo Código de Procedimiento Penal. En  este  sentido, ver CSJ AP, 4  Abr.  2006,  Rad.  24187 y  CSJ  AP,  3  Oct.       2006,       Rad. 25080, entre otros.   

2  CSJ  CP,  19  Feb.  2009,  Rad.  30374  y CSJ      CP,      16     Sep.       2009,       Rad. 31036.   

3  CSJ  AP,  8 Abr.       2003,       Rad.   18808.   En   igual   sentido,  CSJ  AP,  3 Mar.  2004,  Rad.  21671;  CSJ AP, 27  May.   2004,   Rad.   22084;    CSJ    AP,    19    Ago.  2004,  Rad.  22109;  CSJ  AP,  15 Nov. 2005,  Rad.  23177;  CSJ  AP, 13   Jun.  2006,  Rad.  24875;  entre muchas otras.     

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