AP5916-2015(46140)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado ponente  

AP5916-2015  

Radicación n° 46140  

(Aprobado Acta No. 356)  

          Bogotá,   D.C.,   siete   (7)   de   octubre   de  dos  mil  quince  (2015).   

ASUNTO  

Se  pronuncia  la  Corte  sobre el recurso de  apelación  incoado  por el representante de la Fiscalía General de la Nación,  contra  la  decisión  del 25 de mayo del año en curso mediante la cual la Sala  de  Conocimiento  de  Justicia y Paz del Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Medellín,  decidió sobre la solicitud de acumulación de procesos seguidos  contra  los  postulados  de  las  Fuerzas  Armadas  Revolucionarias  de Colombia  –Farc-,  adscritos  a  los  Bloques  Sur,  Magdalena  Medio,  Caribe  y  Oriental,  así como a los Comandos  Conjuntos  de  Occidente  y  Central,  y  algunos  otros del Bloque José María  Córdoba,  teniendo  en  cuenta  que en la actualidad la mencionada Corporación  adelanta  actuación con criterios de priorización en contra de los frentes 5 y  47  del  Bloque José María Córdoba, también denominado Noroccidental o Iván  Ríos.   

ANTECEDENTES  

          En  la  Sala de Conocimiento de Justicia y Paz del Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de  Medellín,  se  venía  adelantando  actuación con  criterios  de  priorización  contra  cinco  (5) desmovilizados del Bloque José  María  Córdoba de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –Farc-, trámite dentro del cual, acorde  con  solicitud  elevada  en  tal  sentido  por  el  Delegado  del Ente Acusador,  mediante  pronunciamiento  del  19  de  agosto  de  2014  se acumuló el proceso  seguido  sin  criterios  de  priorización  en  contra  de  diecisiete  (17)  ex  militantes  del  mismo  Bloque,  salvo  el seguido contra Hernán Darío García  Giraldo  que no fue acumulado por haber sido excluido del trámite de Justicia y  Paz.   

Posteriormente,   el   Fiscal  44  Delegado  solicitó  la  acumulación  de  todos  los  procesos  que  a  nivel nacional se  tramitan  en  Justicia  Transicional  contra  los  ex integrantes de las Fuerzas  Armadas  Revolucionarias  de  Colombia  –Farc-,  incluyendo  su  pretensión  que  se  alleguen dos grupos de  procesos,  esto es, i) aquellos que ya cuentan con formulación de imputación y  cuyos  escritos  de formulación y legalización de cargos fueron radicados ante  diferentes  Magistrados  con  Funciones  de  Conocimiento  de Bogotá, y ii) los  allegados  a  la  Sala de Justicia y Paz del Tribunal de Medellín con solicitud  de  audiencia  conjunta, que se contrae a la formulación de imputación que con  criterios  de  priorización  y  en  audiencia  concentrada, se hiciera a ciento  treinta  postulados  ante  Magistrado  con Funciones de Control de Garantías de  Bogotá.   

Advierte el Delegado del Ente Acusador que  en  el  presente  evento  es pertinente la acumulación de procesos, como quiera  que  en  los comportamientos punibles que se endilgan a los postulados concurren  factores  de conexidad, que aunados a los nexos de orden sustancial, permiten un  análisis  favorable  de  la  situación  en conjunto, tanto para los postulados  como para las víctimas.   

Resalta  que  por  fuero  de  atracción  la  competencia  para  definir  el  asunto  radica  en la Sala de Justicia y Paz del  Tribunal  de  Medellín,  pues  si bien los procesos que se pretenden allegar se  tramitan  en  la  Sala con funciones de conocimiento del Tribunal de Bogotá, al  tiempo  que  las  imputaciones se realizaron en la misma ciudad, es en Medellín  donde  se  celebran  audiencias concentradas priorizadas en contra de diecisiete  desmovilizados  de  la  organización  al  margen  de  la  Ley  cuyo trámite se  encuentra  más  avanzado, y donde además se reúne el mayor número de hechos,  delitos imputados y víctimas.   

Recuerda lo decidido por la Corte Suprema en  pronunciamiento  del  22  enero  2014,  Rad.  42520, respecto a que en  vigencia  de  la  Ley  1592 de 2012, la acumulación   de   procesos   debe  atenderse  de  manera  distinta,  ya  que  “…al   margen   de   la   regulación  de la acumulación en el proceso penal  ordinario  (Ley 906 de 2004 o Decreto Ley 2700 de 1991), es preciso acudir a los  fines  del proceso de Justicia y Paz, a los especiales  principios  que  lo  guían,  los  intereses  de  las  víctimas     y     la    contribución  de  la  figura  procesal para alcanzar de manera pronta y eficaz  una   sentencia  que  contenga  una  verdad  lo  más  completa  posible,  así como una relación   suficiente   de   los  fenómenos  y  contextos   de   macro  criminalidad   y   macro   victimización…”.,    eventualidad    que   debe  complementarse    con   la   facultad   otorgada   a   la   Fiscalía     para     implementar    estrategias    encaminadas    a    la  verificación  de los fines trazados para la justicia  transicional.   

Alega     que     al    interior   de   este   asunto   es  necesario  se  adopte  una  sola  determinación    que    involucre    el       mayor      número  posible  de  postulados, especialmente de los máximos  responsables,  en  orden  a  garantizar  la  vigencia de los  principios  basilares de la  Ley  de  Justicia  y  Paz, teniendo en cuenta aspectos  adicionales,  tales  como  el  sitio donde se concentra el mayor número  de  hechos  y  de ubicación de las  víctimas.   

Expone    que    el    principio    de  economía  procesal  se  presenta en esta oportunidad  en  calidad  de  argumento  subsidiario,    ya   que   se   evitaría  la  duplicidad  de  esfuerzos  investigativos, el desgaste de la  administración  de justicia al presentar contextos y  elementos    materiales    probatorios    en    escenarios   diferentes   y   se  reducirían  los  términos  de  los  procedimientos, situando a todos en igualdad de oportunidades.   

Afirma    que    se    pretende    la  emisión de una oportuna sentencia en contra de todos  los   actuales   postulados  de  las  Fuerzas  Armadas  Revolucionarias    de    Colombia    –Farc-,  a quienes se les responsabiliza de la comisión de crímenes  identificados  bajo  patrones  de  macro  criminalidad  de  homicidio  agravado,  homicidio    en    persona    protegida,   secuestro,   desaparición   forzada,  desplazamiento  forzado  y  reclutamiento  ilícito,  todos  ellos ejecutados en  orden  a  alcanzar  el  plan  estratégico de la toma del poder diseñado por la  organización  a  través  de  sus  conferencias y establecidos estatutariamente  para  toda  la  organización  en  desarrollo de las directrices trazadas por el  Estado  Mayor  Central  y  el  Secretariado como órganos de dirección común y  conjunta,  en  cuanto se trata de una estructura que actúa con unidad de cuerpo  y de mando, con presencia en todo el territorio nacional.   

En orden a demostrar la conexidad, aduce que  se  trata  de  una  macro estructura ilegal con injerencia en diferentes lugares  del  territorio nacional, con gran capacidad bélica y delincuencial, motivo por  el  cual  la  pluralidad de delitos cometidos por los diversos bloques comparten  elementos  materiales  probatorios  que  llevan  a  la necesaria conclusión que  fueron  ejecutados  no  como hechos aislados, sino parte del plan trazado por la  organización,  además  que  fueron  ejecutados  durante  y  con ocasión de su  pertenencia    al   grupo   armado   ilegal,   con   obediencia   a   una   sola  directriz.   

Señala  que al procederse a la acumulación  no  se  presentaría  desmedro  alguno a los derechos de las víctimas ni de los  postulados,  pues  se acudiría a medios tecnológicos para garantizar de manera  oportuna  su participación desde cualquier lugar del territorio nacional, tal y  como  se  ha  realizado  en diversas oportunidades, motivo por el cual considera  que   se   reúnen   todas  las  condiciones  para  acceder  a  la  acumulación  deprecada.   

ARGUMENTOS  DE  LOS  SUJETOS  PROCESALES  E  INTERVINIENTES   

Representante    del    Ministerio  Público   

Recomienda  que  en  caso  de accederse a la  pretensión  del  Delegado  de  la  Fiscalía  General de la Nación, deberá el  Tribunal  adoptar  alguna  estrategia  encaminada  a  garantizar  que  todos los  sujetos  procesales  e  intervinientes  puedan  intervenir  en  las  respectivas  audiencias a través del sistema de video conferencia.   

Representante  de  víctimas en la ciudad de  Medellín   

Advierten  que  la solicitud de la Fiscalía  atenta  contra los derechos a la verdad, justicia y reparación que les asiste a  las  víctimas,  pues  ni  siquiera  se  les  corrió  traslado  por parte de la  Fiscalía  de la solicitud de audiencia concentrada presentada en el Tribunal de  Medellín  respecto  de las 130 imputaciones realizadas en la ciudad de Bogotá,  con  lo  cual se les vulneró el derecho de acudir a las mismas, dejando de lado  que  la  intervención  de  las víctimas no se limita a su participación en el  incidente  de  reparación  integral,  sino  también  frente a la calificación  jurídica de las conductas endilgadas.   

Aducen  que  acorde con jurisprudencia de la  Corte  Suprema  de  Justicia  (CSJ Auto del 15 de jul.  2009.  Rad. 32042), los trámites se deben adelantar en  los  lugares  que  ofrezcan  la  mayor seguridad a las víctimas y en los cuales  puedan  acceder  a  los  elementos  materiales  de  prueba,  situación  que  no  ocurriría de decretarse la acumulación pretendida.   

Consideran  que  en  esta  oportunidad no es  factible  hablar  de unidad de prueba, en cuanto los hechos ocurrieron en tiempo  y  lugares  diferentes,  además  que acumularse una mega estructura en una sola  sentencia,  solo generaría dilación del trámite en detrimento de los derechos  de las víctimas.   

Representante  de  víctimas en la ciudad de  Manizales   

Manifiesta que la acumulación pretendida por  el  delegado de la Fiscalía no resulta viable desde el punto de vista práctico  por  la  infinidad de regiones del país involucradas, lo cual va en contra vía  de  los derechos a la verdad, justicia y reparación que asiste a las víctimas,  y  exteriorizan  además  su  preocupación  por  la  suerte  que correrían los  procesos  que  en  la  actualidad  se  encuentran  en  audiencia de incidente de  reparación integral en la justicia ordinaria.   

Representante  de  víctimas en la ciudad de  Bogotá   

Se  opone  a la solicitud de la Fiscalía en  cuanto  considera  que la competencia territorial aconseja unificar en un único  proceso  sólo  aquellos trámites adelantados por delitos atribuidos a un mismo  bloque,  ya que de procederse por todos los hechos atribuidos a la organización  armada  en  general  se  iría  en contravía de los dispuesto por la Ley 975 de  2005  y  los  Acuerdos  del  Consejo  Superior  de la Judicatura respecto de las  atribuciones   de   las   Salas   de   Justicia   y   Paz   de   los   distintos  Tribunales.   

Intervención  de las víctimas presentes en  el Tribunal Superior de Medellín   

Manifiestan  que  su  única exigencia es la  celeridad  que  se  imprima  a  los procesos que se adelantan en búsqueda de la  verdad, la justicia y la reparación.   

Intervención de los defensores en la ciudad  de Medellín   

Coadyuvan  la solicitud de la Fiscalía, por  considerar  que  en aplicación del principio de complementariedad al que remite  el  artículo  51 de la Ley 906 de 2004, la estrategia para el adelantamiento de  los  procesos  en  la  justicia transicional compete únicamente a la Fiscalía,  por  lo  cual  tanto  las  víctimas,  como  el Ministerio Público e incluso la  defensa,    no    cuentan    con    legitimidad    para    oponerse    a   dicha  pretensión.   

En cuanto a las exigencias para acceder a la  acumulación,  únicamente  se  limitan  a  los supuestos objetivos y subjetivos  previstos  en  la  Ley  975 de 2005, mientras que los criterios de priorización  competen  exclusivamente  a  la  Fiscalía,  quien  determina la forma como debe  procederse  a  la acumulación, esto es si por bloques o frentes, y para el caso  específico  debe  tenerse  en cuenta que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de  Colombia  –Farc-, tienen una  estructura  diferente a las Autodefensas, ya que cuentan con unidad de mando con  influencia  en todo el territorio nacional, y en consecuencia puede la Fiscalía  escoger  si  persigue  la  totalidad  de  la  organización en cualquiera de los  lugares de ocurrencia de los hechos.   

Resalta  que  no  obstante los postulados se  verán  sometidos  a  constantes traslados, están dispuestos a sacrificarse con  la  finalidad de obtener una pronta sentencia, mientras que las víctimas serán  las  beneficiadas,  ya  que  ni  siquiera  tienen  que  desplazarse a la sala de  audiencias  en  razón  a  que  su  participación  será  a  través  de  video  conferencia.   

Defensores en la ciudad de Bogotá  

Se  oponen  a  la acumulación demandada por  considerar  que  va  en  contra  vía  del  principio de Juez natural, ya que al  trasladarse  la  totalidad de procesos a la ciudad de Medellín se concentraría  el  poder  en  un  solo ente colegiado, desconociendo que la competencia a nivel  nacional es exclusiva de la Corte Suprema de Justicia.   

Agregan  que  la celeridad planteada es solo  una  falacia  argumentativa,  ya  que  no  está  demostrada  la  forma  como se  imprimiría   mayor  agilidad  y  celeridad  al  proceso,  y  sostienen  que  la  acumulación   de  todos  los  frentes  de  las  Farc  en  una  sola  actuación  desconocería   los  derechos  de  las  víctimas,  principal  protagonista  del  trámite en Justicia y Paz.   

PRONUNCIAMIENTO IMPUGNADO  

La  Sala  de  Justicia  y  Paz  del Tribunal  Superior   de  Medellín  empieza  por  analizar  los  presupuestos   legales   y   jurisprudenciales   para   la   procedencia  de  la  acumulación  jurídica de  procesos  en  los  trámites regidos por la Ley 975 de  2005,  luego  de  lo  cual  se  ocupa  de  la  competencia que le asiste  para resolver sobre la acumulación  reclamada,  teniendo  en  cuenta  el  factor  territorial,  la  conexidad  y  el  principio    de    complementariedad    previsto    en    el   artículo 62 de la mencionada normatividad.   

Destaca    la   Corporación  la  facultad  que ostenta  el  Delegado de la Fiscalía  General de la Nación para formular la  solicitud  de  acumulación,  en atención  a  que  tiene la facultad de evaluar la estrategia a seguir, con  el  fin  de  obtener  una  sentencia  que contenga el contexto y los patrones de  macro  criminalidad  y macro  victimización,   según  criterios  de priorización, celeridad, juzgamiento de  máximos  responsables  y gravedad de los delitos, en  cumplimiento de lo normado en la Ley 1592 de 2012.   

Transcribe  diversos pronunciamientos de la  Corte  Suprema  de Justicia en torno a la conveniencia  de  la  acumulación de procesos de Justicia y Paz, en  orden  a  dar cumplimiento a los fines de la Ley 975 de 2005 relacionados con la  verdad,  la  justicia  y  la  reparación,  y  con la  necesidad    de    evitar    la    realización   de  múltiples            diligencias  respecto  de  un  mismo  hecho, que  podrían      llevar      a      un      desgaste  innecesario.   

En  torno  a  la específica pretensión del  Delegado  de  la Fiscalía General de la Nación, decidió acumular parcialmente  a  la causa adelantada con criterios de priorización en contra de los frentes 5  y  47  del  Bloque  José  María  Córdoba, también denominado Noroccidental o  Iván  Ríos,  los  procesos  adelantados  en  contra de once (11) de los ciento  treinta  (130)  postulados radicados con solicitud de audiencia concentrada ante  la  mencionada Sala de Conocimiento, igualmente adscritos al Bloque José María  Córdoba,   identificados   como   1.   Adriana  María  López  Flórez,  alias  “Verónica  o Esquirla”,  Rad.  2010-84286;  2.  Wilfer  Mauricio  Morales Valencia, alias “Giovanny  o Bocadillo”, Rad. 2010-84286;  Abelardo  Montes  Suárez, alias “Michin”,   Rad.   2009-83890;  4.  Virgilio  de  Jesús  Guzmán,  alias  “Walter,     Caliche     o    Brayan”,    Rad.   2008-83387;   5.   Carlos   Osorio   Guzmán,   alias  “Turrillo”,    Rad.  2010-84481;   6.   Fabio   Nelson   Aguirre   Aguirre,   alias   “Carlos  o  Caliche”, Rad. 2008-83645; 7.  Nicolás  de  Jesús Montoya Atehortua, alias “Elkin  o  Manicortico”, Rad. 2010-84474; 8. Fermín Antonio  Cano  Cardona, alias “Alexander o Tomás”,   Rad.   2009-83801;   9.   William  Cartagena  Flórez,  alias  “Iván”,     Rad.  2013-84928;   10.   José   Gabriel   Vélez   Muñoz,   alias   “William  o  Pelucho”, Rad. 2009-83955; y  11.     Fredy     Antonio     Benítez     Pérez,     alias     “Dago”, Rad. 2013-84922.   

De igual manera, decidió acumular a la misma  causa  en  mención  adelantada  con  criterios  de  priorización,  los  hechos  respecto  de  los  cuales se adicionó la imputación ante Magistrado de Control  de  Garantías  de Bogotá respecto de nueve (9) postulados que en la actualidad  se  les  adelanta audiencias concentradas en la Sala de Conocimiento de Justicia  y  Paz  del  Tribunal  Superior  de  Medellín  adscritos al Bloque José María  Córdoba,  también  denominado  Iván Ríos o Noroccidental, identificados como  1.  Elda  Neyis Mosquera García, alias “Karina o la  Negra”;  2.  Danis Daniel  Sierra     Martínez,     alias     ‘Samir’;  3.  Roberto   Montés   Vallejo,   alias   ‘El  Gallo’; 4.  Marco  Fidel  Giraldo  Torres,  alias  ‘Garganta    o    Isaías’;   5.   Norbey  De  Jesús  Gallego  Valencia,  alias  ‘Cascarero    o   Alberto’;  6.  Andrés  Mauricio Cardona Zapata  alias   ‘Jorge   o   El  Flaco’;  7. Nelson Antonio  Patiño  Cuartas, alias ‘El  Zorro  o  Eliecer’; 8. Pedro  Luis    Pino   Valderrama,   alías   ‘Martín      O      Héctor      o      Fuego     Verde’;  y  9. Edison de Jesús Rúa Cataño  alias     “Garraseca     o    Rafael”.   

De  otra  parte,  respecto  de  los  ciento  diecinueve   (119)   postulados   restantes,  determinó  que  no  procedía  la  acumulación,  en  esencia,  por cuanto la competencia de la Sala se limita a la  comprensión  territorial  de  los  Distritos  Judiciales de Quibdó, Antioquia,  Medellín,   Montería,   Armenia,   Manizales   y   Pereira,  y  consideró  en  consecuencia   que   “…dadas  las  circunstancias  especialísimas  de legalidad, competencia, praxis judicial, economía procesal,  eficiencia  y  eficacia  propias  de  la administración de justicia…”,  sólo  podían  unificarse  los  comportamientos delictivos  atribuidos  a  los  desmovilizados  que  pertenecían  al  Bloque  José  María  Córdoba,  también  conocido  como  Iván  Ríos  o Noroccidental, cuya zona de  injerencia se circunscribe a dicha jurisdicción.   

Argumenta que acumular la actuación respecto  de  ciento  setenta  (170)  postulados,  multiplicidad  de  hechos y un universo  inmenso  de  víctimas  y  de  desmovilizados,  impediría  el  ejercicio de una  adecuada  y  verdadera  defensa material y técnica, circunstancia resaltada por  algunos defensores de los postulados.   

Agrega  que no es posible unificar todos los  procesos  adelantados  en  contra de los diversos postulados ex militantes de la  organización  criminal,  pues  si  bien puede predicarse que hacen presencia en  todo   el   territorio   nacional   y   operaban   bajo  el  mismo  modus   operandi   y   en   respuesta  a  políticas  trazadas  desde  un  Estado  Mayor  Central  con su Secretariado, lo  cierto  es que la influencia de cada uno de estos bloques o frentes se ejerce en  una  determinada  circunscripción geográfica, donde desarrollan sus prácticas  delictivas,  dependiendo  de  las  necesidades  de ofensiva o defensiva en dicha  zona  de  injerencia, motivo por el cual sus actuaciones se deben consolidar por  bloques,  pues  de  lo  contrario sobrevendría la incompetencia del Tribunal de  Medellín  para asumir la dirección del proceso respecto de los comportamientos  delictivos  ejecutados  en  diferentes departamentos de Colombia, acorde con las  limitantes de la competencia territorial.   

Afirma  que  si  bien  el  sistema  de video  conferencia  se  viene utilizando en los trámites de los procesos de Justicia y  Paz  como  estrategia  para lograr la participación de los sujetos procesales y  en  especial  de  las víctimas en diferentes zonas del país, no puede perderse  de  vista  que en la práctica se dificulta la celebración de audiencias macro,  lo   que   podría   generar   dilación   en  el  adelantamiento  de  la  causa  “…por  cuanto  se  torna  inmanejable,  dadas las  dificultades  de  tipo  logístico  que  se  han  podido venir evidenciando, por  cuanto  los  postulados son sometidos a continuos traslados por parte del INPEC;  y  la  conexión  en  el  país incluso asciende a quince (15) o dieciséis (16)  lugares   entre   salas   y   centros  intramurales,  dificultándose  hasta  la  presentación  de  sujetos  procesales  y  nitidez  de audio y video…”.   

Negó en consecuencia la Sala del Tribunal de  Medellín,  la  acumulación  respecto de los ciento diecinueve (119) postulados  restantes.   

ARGUMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

El  representante de la Fiscalía General de  la  Nación  sostiene  que  con  la  decisión  de  negar la acumulación de los  procesos  invocada se desconoce lo preceptuado en el Acto Legislativo 01 de 2012  que   elevó  a  rango  constitucional  todo  el  marco  jurídico  de  justicia  transicional  en  Colombia, en atención a que el nuevo marco constitucional del  proceso  de  Justicia  y Paz, otorgó a la Fiscalía la posibilidad de ponerse a  tono  para llevar ante los Tribunales procesos con modalidades de investigación  y   de   “…estrategias   diferentes   de   macro  criminalidad,  de  macro  victimización  de  máximos  responsables…”  y en ese sentido la Fiscalía articuló unos planes de macro  imputaciones    para    establecer    patrones    y    procesar    a    máximos  responsables.   

En tal virtud si bien los integrantes de las  Farc  vinculados  a los procesos en cuestión se desmovilizaron individualmente,  el  marco  transicional los ampara, ya que forman parte de una estructura armada  organizada  al  margen  de  la Ley con presencia en todo el territorio nacional,  que  obedece  a  un mando unificado y desarrolla políticas establecidas en unos  estatutos,  y  por  consiguiente  no  es  aconsejable  desgastar  esfuerzos  con  investigaciones  insulares  y  caso por caso, sino que se debe analizar en forma  íntegra  el  material  probatorio,  tal  y  como  lo  enseña la jurisprudencia  internacional.   

Sostiene  que en tales condiciones, el marco  jurídico  para  la  paz  estableció  esa  nueva posibilidad de adelantar macro  procesos  en  contra de esas organizaciones, con la finalidad de dar aplicación  a  los  principios  de  economía  procesal y de garantía para las víctimas en  orden  a  obtener  procesos  más ágiles con decisiones razonadas y concertadas  frente a una misma estructura.   

Aduce  que no corresponde a la verdad que la  Fiscalía  hubiere  desconocido el aspecto relativo a las realidades regionales,  en  cuanto éstas hacen parte del contexto que se lleva de cada estructura, y en  los  procesos  tramitados ente los Magistrados de Control de Garantías, ningún  inconveniente  se  ha  presentado  para  aceptar  las  imputaciones al encontrar  satisfechas  las  exigencias  de  la  Ley  1592, por cuanto los postulados hacen  parte  de  una organización al margen de la ley y respecto a que cometieron los  delitos  imputados  con ocasión de su pertenencia a la misma, decisiones que no  pueden ser desconocidas.   

Agrega   que   ciertamente  no  todos  los  postulados  en  esta  oportunidad pueden catalogarse como máximos responsables,  pese  a  lo  cual  sí  están  comprometidos  en  graves  hechos  ejecutados en  acatamiento  de  órdenes y políticas de la organización, por lo cual solicita  que  en  aplicación del principio de control de convencionalidad al que estamos  obligados  por  el artículo 92 de la Constitución Política “…en  el sentido de hacer vigencia entre los derechos en este caso de  las  víctimas  y  de  los  señores  postulados  frente  a la aplicación de un  procedimiento  de  justicia  y  paz  nos  ajustemos a la garantía del 8.1 y del  artículo  25  de  la  Convención  Americana  en  cuanto al debido proceso y la  garantía  judicial  y  la  efectividad  de  la  garantía  judicial…”.   

Se  refirió  igualmente  al  principio  del  efecto  útil  mencionado  por  la  Corte  Interamericana  de  Derechos  Humanos  “…en  el  sentido de que la Ley tiene que cumplir  el   efecto   de   los   derechos   que  garantiza  a  las  personas…”,  efecto  que  reclama  de la Ley 1592 frente a las Farc como  organización armada al margen de la Ley.   

Menciona que la decisión se ha basado en la  competencia  territorial del Tribunal, pero que tal eventualidad jurídica no es  absoluta,  sino que tiene sus excepciones, en cuanto se debe tener en cuenta las  finalidades  de  la Ley de Justicia y Paz, esto es la búsqueda de la verdad, la  justicia  y  la  reparación,  y  en  consecuencia  que  la competencia no está  determinada  por  los  hechos,  sino por la presencia del grupo en las regiones,  que para el caso es nacional.   

Menciona  que  además  la  acumulación de  procesos  se  da  en  un  momento  categórico  de la actuación y debe tener en  cuenta  que  se  den  determinados  elementos  de  conexidad  y  no  los  hechos  individualmente  considerados,  pues  las víctimas que saben qué ocurrió caso  por caso, tendrán que conocer el alcance y contenido de la verdad.   

Aduce  que  al  no  haberse acumulado otras  estructuras  de  las  Farc  diferentes  a  las del Bloque José María Córdoba,  Frente  Noroccidental  o  Iván  Ríos, se viola los derechos de las víctimas a  tener  una  sentencia  más  pronta  y  una  verdad concentrada, al igual que el  derecho   de   los   postulados   a   tener   una   solución   inmediata  a  su  situación.   

Se  desconocen  también  los  planes  de  priorización  presentados  por  la  Fiscalía  acorde  con la capacidad real de  investigación  que  tiene, por lo que solicita revocar la decisión de negar la  acumulación de procesos en cuestión.   

INTERVENCIÓN DE NO RECURRENTES  

El delegado del Ministerio Público sostuvo  que  los argumentos del apelante no son suficientes para derribar las razones de  la  Sala  para  negar  la  acumulación,  en  cuanto considera que efectivamente  concurren  diversos  factores  de  complejidad  territorial  que aunados a otros  aspectos  impedirían  adelantar en debida forma el trámite procesal en caso de  aprobarse la acumulación.   

El   representante   de   La   Unidad  de  Restitución  de Tierras de Bogotá, afirmó que los argumentos expuestos por la  Sala  no  fueron  desvirtuados  por  el  recurrente, toda vez que la competencia  reglada  de  la  Ley  975 de 2005 y sus Decretos reglamentarios en manera alguna  desconocen   el  acto  legislativo  01  de  2012,  en  la  medida  en  que  esta  normatividad  ninguna referencia hace a que en el trámite de la Ley de Justicia  y   Paz   sea   factible   omitir   las   normas   de   competencia  previamente  establecidas.   

Explica que una cosa es la facultad interna  de  la  Fiscalía  para  adoptar  criterios  de  priorización con fundamento en  patrones  de  macro  criminalidad y el establecimiento de contextos de hechos de  violencia  en  todo  el país, y otra cosa muy diferente que sea la Fiscalía la  encargada  de  fijar los factores de competencia por aspectos no previstos en la  Ley,  específicamente  por  criterios  de  política investigativa.     

Agrega     que    los    antecedentes  jurisprudenciales  citados  por  la  Fiscalía  para  rebatir  la determinación  adoptada,  no  corresponden  a la pretensión concreta que se debatió, toda vez  que  los  mismos hacen relación a la viabilidad de la acumulación jurídica de  procesos  por  delitos cometidos por integrantes de varios Frentes que conforman  un  Bloque,  en  cuanto  tienen  una  misma  comprensión territorial, unidad de  acción  y  un  lineamiento  delictivo similar, eventualidades que varían entre  Bloques por estar ubicados en extremos del territorio nacional.   

Solicitó  en  consecuencia,  confirmar  la  determinación impugnada.   

Por su parte, la defensora de los postulados  de  la  ciudad  de Medellín, sostuvo que coadyuva la apelación interpuesta por  el  representante  de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación, ya que el factor  territorial  no  se  constituye  en  obstáculo para decretar la acumulación de  procesos  solicitada,  toda  vez  que  se  ve  desplazado  por la conexidad, que  constituye  una  de  las excepciones al factor de competencia territorial.    

Agrega  que,  contrario a lo afirmado en la  determinación  impugnada,  la  experiencia  indica  que  la realización de las  audiencias  en  casos de aceptarse la acumulación de procesos, no se constituye  en un obstáculo para decidir en tal sentido.   

A  su  vez,  la  defensora de postulados en  Bogotá  aseveró que los argumentos del apelante no son claros ni relevantes en  orden  a  modificar  la  determinación  adoptada  por el Tribunal, ya que no es  factible  hacer  extensivas  las  causales  de  competencia  para establecer una  jurisdicción  a  nivel  nacional, por lo que solicitó confirmar la providencia  impugnada.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

De  conformidad  con  lo  establecido en el  parágrafo  1°  del artículo 26 de la Ley 975 de 2005, modificado por el canon  27  de  la  Ley  1592  de 2012, en concordancia con el artículo 68 ibídem y el numeral 3° del artículo 32  de  la  Ley  906 de 2004, esta Colegiatura es competente para desatar el recurso  de  apelación interpuesto  contra  la  providencia  impugnada, mediante la cual la  Sala  de  Justicia  y  Paz  del  Tribunal Superior de Medellín no accedió a la  acumulación  procesal  reclamada  por el delegado de la Fiscalía General de la  Nación.   

Los  temas  jurídicos  objeto  de  examen  consisten,  en  esencia,  en  determinar  si  la  competencia  atribuida  a  las  diferentes  Salas  de  Justicia  y  Paz de los Tribunales Superiores de Distrito  Judicial  en  atención  al  factor  territorial,  se convierte en obstáculo en  orden  a acceder a la acumulación de procesos adelantados contra integrantes de  las     Fuerzas     Armadas    Revolucionarias    de    Colombia    –Farc-  que  delinquieron  en diferentes  regiones  del país, y además, si la complejidad y dificultad para adelantar el  trámite  de  los  procesos cuya acumulación se invoca, se constituye en factor  que  va  en  detrimento  de los derechos de las víctimas y de los postulados, y  por consiguiente, no resulta aconsejable la acumulación.   

En  orden  a  desarrollar  los  puntos  en  cuestión,  resulta  en  principio  pertinente  recordar  que para determinar la  procedencia   de  la  acumulación  de  procesos  en  vigencia  de  la Ley 1592  de  2012,  es  necesario acudir a los fines del proceso de Justicia y Paz, a los  especiales  principios que lo guían, a los intereses  de  las  víctimas,  a la posibilidad de alcanzar de  manera  pronta  y  eficaz  una  sentencia  que contenga una verdad lo   más  completa  posible, así como una relación   suficiente  de  los  fenómenos  y  contextos    de    macro    criminalidad   y   macro   victimización.   

En  atención a tales derroteros, ninguna  incertidumbre  se  presenta  respecto  a que no a todos los intervinientes en el  proceso  de Justicia y Paz les fue asignada la facultad de diseñar o planear el  camino  por  el  que  ha  de  transitar  la  justicia  transicional  en busca de  concretar  sus  propósitos,  sino  que  solamente  corresponde  a  la Fiscalía  General  de  la  Nación fijar criterios fácticos y técnicos de investigación  conforme  a  una  visión  de  contexto  delimitada  por  un mapa de objetivos y  prioridades,  en  donde  la  acumulación  de procesos es una de las principales  herramientas para cumplir su deber.   

Se   ha   pronunciado   la   Sala   en  relación   a   dicho  aspecto, en los siguientes términos:   

“…En  principio,   hay   que   precisar   que  el  proceso  transicional,  operativamente,  está  soportado  en  la  iniciativa del Fiscal,  quien  por  tanto  actúa  como  requirente  de  la  mayoría  de las decisiones  trascendentales   de   su   dinámica  (resaltado  y  subrayado en el original):    

a)  Es  el  encargado  de  verificar  los  requisitos  de  elegibilidad  y  la voluntad permanente del postulado dirigida a  ser  beneficiario  de  la  pena  alternativa,  en consecuencia, a escucharlos en  versión  libre,  a  buscar  y  oír a las víctimas de cada desmovilizado y por  tanto  a   ubicar y traer para el proceso transicional aquellos adelantados  en  la  justicia  ordinaria  por  delitos  perpetrados  en su accionar armado, a  solicitar  la  medida  de  aseguramiento por cada delito confesado (auto de 9 de  diciembre   de   2010   radicado   34606),  las  medidas cautelares sobre los bienes entregados con fines de  reparación  y restitución, a elaborar y desarrollar el programa metodológico,  a  imputar  y  formular  los  cargos  surgidos,  lo  mismo  que  a  solicitar su  legalización;  a  gerenciar el incidente de reparación integral, y en general,  a   cumplir   con   las   cargas  procesales  que  le  asignó  la  Ley  975  de  2005.   

b)  En  este  contexto,  es  la  Fiscalía  General  de  la  Nación la que debe contar con un mapa general de los objetivos  de  la  justicia  transicional,  que a esta altura de su desenvolvimiento, ha de  tener,  por  lo  menos  inventariados  los  hechos  y  delitos  confesados,  las  víctimas  generadas  por  ellos, el perpetrador o victimarios que responden por  cada  uno,  las  pruebas  con  fundamento  en las cuales se los  imputará,  acusará  y  solicitará  condena,  aquellas  con las cuales se acreditarán los  perjuicios,    y    las   medidas   de   reparación,   tanto   efectivas   como  simbólicas,  individuales y colectivas.   

c)  En  torno  de  ello debe proyectar los  apoyos  a  las víctimas, al proceso y a su legalidad, a la investigación, a la  garantía  de  los  derechos  de  quienes  intervienen  ofrecidos  por las otras  instituciones  públicas,  las Organizaciones no Gubernamentales nacionales como  internacionales,   a   los   defensores   de  confianza,  a  los  representantes  contractuales de las víctimas, a peritos, etcétera.   

En ese cometido asignado fundamentalmente a  la  Fiscalía  General  de la Nación, esta Sala, de acuerdo con lo dispuesto en  el  artículo  1º  de  la  Ley  975  de 2005, en materia de unidad procesal, ha  facilitado  progresivamente  su  labor:  primero,  señalando que la imputación  podría   ser   excepcionalmente   parcial,  luego  que  las  imputaciones  así  realizadas  debían juntarse en la audiencia de legalización de cargos (Auto de  Justicia  y  Paz de 21 de septiembre de 2009, radicado 32.022), y posteriormente  –criterio que actualmente  se  mantiene-,  admitiendo  la  posibilidad  de emisión de sentencias parciales  (Corte  Suprema  de  Justicia,  autos  de  Justicia y Paz del 13 de diciembre de  2010, rad 33065 y 23 de julio de 2008, rad. 30120).   

Todo  en aras de permitirle a la Fiscalía  que  fuera  ella  la  que  dispusiera,  en  su  calidad  de  gestora,  gerente y  requirente  dentro  del  proceso  transicional,  el  rumbo del mismo; pues dicha  institución  es  la que debe indicarle a los Magistrados encargados de orientar  los  procedimientos,  cómo  proyectan  la  distribución de la totalidad de los  casos  que  habrán  de  reflejarse  en  las  sentencias.  Es,  de hecho, la que  selecciona   el   orden   en   que  se  presenta,  tanto  los  cargos  como  los  desmovilizados a los efectos de las distintas audiencias.   

d)  Lo que se espera de dicha entidad, por  tanto,  es  que tenga un plan general, una visión sistemática, de contexto, de  aquello  que  está  imputando  y  acusando,  estableciendo  la prioridad que la  gravedad  de los delitos, las condiciones y la cantidad de víctimas, un patrón  o  designio  común,  sus  sitios  de  ubicación, la época de su comisión, la  alarma  social  que causaron, la condición de mando de los perpetradores, entre  otros aspectos, hagan más aconsejable.   

Es  también  la Fiscalía la que califica  los  delitos   -actividad  en la cual se han presentado más discusiones de  las  necesarias habida consideración de tratarse de una justicia transicional-,  para  lo  cual  ha de tener -o estar en proceso de-  una contextualización  de  la  macro  criminalidad,  especificando  cuál  es  atribuible  a los grupos  subversivos  y  cuál  a  los  paramilitares,  dividiendo  y  especificando  por  bloques,  o  por lo menos por frentes, para ir decidiendo en cuántos procesos y  en   cuáles,   y  cuántas  sentencias  proferidas  contra  quiénes,  se  irá  conteniendo  la  verdad  que el país espera de este proceso de reconciliación.   

Por   supuesto,  elemental  lógica  nos  invitaría  a  sostener  que  es  suficiente y conveniente una sola sentencia en  razón  de  los  hechos relacionados con el conflicto armado, por lo menos en lo  relativo  a  la  violencia  producida  por  los grupos paramilitares, sino fuera  porque  la  complejidad  y  el  tamaño  de  dicha violencia lo hacen imposible;  luego,  es  competencia  de  la  Fiscalía, en presencia de un plan integral que  cubra  la  totalidad,  ir  indicando  las acumulaciones y las parcialidades cuyo  decreto  encuentra  necesarias para cumplir con su deber.  Es, en síntesis  este  sujeto  procesal  el  único  que  está  legitimado  para  ejercer  dicha  facultad.   

Sin embargo, como viene afirmándose, tales  solicitudes  deben  originarse en un plan completo de proyección de fallos, que  de  manera  posible  pueda cumplirse, buscando la acumulación de tantos delitos  como  aconseje la prudencia y la posibilidad real de sentencias prontas, siempre  que  se  acrediten  además  los  factores  de  conexidad  que  hagan  viable la  medida…”   (CSJ   AP,   17   oct.   2012,   Rad.  39269).   

Corresponde entonces a la Fiscalía analizar  la  procedencia  de  la acumulación de procesos y verificar el cumplimiento del  requisito  formal,  esto  es  que  los delitos fueren  cometidos  durante  y  con ocasión de la pertenencia  del    desmovilizado   al   grupo   armado   ilegal  (inciso  1º  del  artículo  20  de  la  Ley  975 de  2005),  al  igual  que  la  satisfacción   de   las   exigencias  de   índole  material,  es  decir  que  se  trate  de  hechos   conexos   (artículo  51  de  la  Ley  906 de 2004, aplicable en razón    del    principio    de    complementariedad   consagrado  en  el  artículo 62 de la Ley  975 de 2005).   

Ahora   bien,  en  relación  con  el  primero  de  los  argumentos  aducidos por la Sala del  Tribunal   Superior   de  Medellín  para  negar  la  acumulación  solicitada  por el representante de la  Fiscalía   General   de   la   Nación,  referido  al factor de competencia  territorial  atribuido  a  las  diferentes Salas de Justicia y Paz, se  tiene  que  efectivamente el artículo 32 de la Ley 975 de 2005,  asignó  a  los  Tribunales  Superiores  de  Distrito Judicial designados por el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura, la competencia para adelantar la etapa de  juzgamiento   de   los  procesos  de  Justicia  y  Paz,  así  como  vigilar  el  cumplimiento  de las penas y las obligaciones impuestas a los condenados, motivo  por  el  cual  la  comprensión territorial dentro de la cual han de ejercer sus  funciones  ha  sido  definido  a  través  de  diferentes  actos administrativos  expedidos por la mencionada Corporación.     

No   obstante  lo  anterior,  el  proceso  transicional   tiene   unas  características  especialísimas  que  no  admiten  equipararlo  en  sus procedimientos y finalidades al proceso ordinario, consigna  que  debe  orientar todas las actuaciones de las partes y de la judicatura, y en  esa  finalidad,  no  se  puede perder de vista que en cuanto se relaciona con la  acumulación   de   procesos,   en  aplicación  del  principio    de    complementariedad    consagrado   en   el   artículo    62    de    la    Ley    975    de    2005    corresponde  acudir a las previsiones del  artículo  51  de  la Ley 906 de 2004 que regula las  distintas     modalidades     en    que    puede    aparecer    la    conexidad,  eventualidad que como es  sabido,    se    constituye    en   factor   que   determina   el   desplazamiento  de  la  competencia  territorial de un funcionario  judicial,   en   cuanto   resulta   aconsejable   el  trámite  conjunto  de  diversas actuaciones, con el  fin   de  atender  los  fines  de  la  justicia,  en  atención  a  la  unidad  y comunidad de prueba, por  razón  de  la  economía  procesal y para consolidar la verdad.   

Con  fundamento  en  ello,  para  que  opere  la  unidad procesal por dicho motivo, se exige que  concurran  dos  presupuestos:  i)  pluralidad de delitos y ii) existencia de una  relación  o  nexo  entre ellos, ya de orden sustancial (conexión teleológica,  consecuencial  u  ocasional), o bien de carácter procesal u objetivo (conexión  probatoria).   

La excepción a la competencia territorial  de  las  distintas  Salas  de  Justicia  y  Paz de los Tribunales Superiores por  razones  de  conexidad  no  se  trata  de un argumento peregrino o aislado, pues  existen  antecedentes  en  torno  a  otras  eventualidades que también han dado  lugar  a que determinada Sala conozca de actuaciones que en aplicación estricta  de  la circunscripción territorial que determina el ámbito de sus funciones no  le corresponderían.   

Así,  en  relación  con  el  alcance  del  parágrafo  1º  del  artículo  5º del Acuerdo PSAA11-7226 de 24 de febrero de  2011  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  y el artículo 4º del Acuerdo  PSAA22-8034 de 15 de marzo de 2011, sostuvo la Corte lo siguiente:   

“…Determinada  la  regla  sobre el ámbito territorial de sus atribuciones, el acuerdo consagra  a  continuación  una  excepción,  a  través  de la cual precisa en qué casos  aquellos  procesos  que,  siendo  de competencia de la Sala de Justicia y Paz de  Medellín,  según  así  lo dispone la regla anteriormente fijada, en todo caso  habrán   de   seguir   siendo   tramitados  en  la  Corporación  de  la  misma  denominación de Bogotá:    

“PARAGRAFO.-   Los   procesos  de  los  Distritos  Judiciales  señalados  en  este  Artículo,  cuyo  conocimiento  fue  avocado  por  la  Sala  de  Decisión de Justicia y Paz del Tribunal Superior de  Bogotá  con anterioridad a la entrada en vigencia de este Acuerdo, continuarán  siendo  tramitados  por  esa  Sala  de Decisión hasta su culminación.”    

De  manera  correlativa, el Acuerdo PSAA11  No.  7726  de  24  de  febrero  de  2011,  al  tiempo  que  creó  sendos cargos  de  magistrado de control  de  garantías  y  de  conocimiento  para la Sala de Justicia y Paz del Tribunal  Superior  de  Bogotá,  circunscribiendo su competencia territorial a los hechos  punibles   cometidos…,  consagró  de  igual  forma  una  excepción  para  su  competencia  territorial.   Y  es así que señala los casos que, siendo en  principio  de su competencia por el factor territorial, habrán de ser excluidos  de ella. Así lo dijo la norma:    

“ARTÍCULO  CUARTO,  PARAGRAFO PRIMERO.-  Los  procesos  de  los  Distritos  Judiciales  que  no fueron señalados en este  Artículo  (sic),  cuyo  conocimiento  fue  avocado  por la Sala de Decisión de  Justicia  y  Paz  del Tribunal Superior de Bogotá con anterioridad a la entrada  en  vigencia  de  este  Acuerdo,  continuarán siendo tramitados por esa Sala de  Decisión.”     

En  conclusión,  si la Sala de Justicia y  Paz  del Tribunal Superior de Bogotá, para el 22 de febrero de 2011, asumió el  conocimiento  de  la  actuación surtida conforme la Ley 975 de 2005, mantendrá  la  competencia  hasta el final…”. (C.S.J. Auto del  06 junio De 2011, radicado No.36796).   

La  conexidad se constituye entonces en una  de  las  excepciones  a la competencia territorial de  un  funcionario judicial, y opera por el vínculo entre  dos  o  más  procesos,  cada  uno  de  los  cuales estaría confiado a distinto  Juez.    

Adicionalmente, ya en anterior oportunidad  la     Sala     había    determinado    que    la  manifestación    relativa    a    que    con   la  acumulación se viola la competencia de las Salas de  Justicia      y      Paz      “…resulta    ser    un    argumento    que,   aun   cuando   tuviera  algún   sustento,  carece  de  toda  aptitud  para  acreditar  alguna  irregularidad  en  un  proceso  que,  como  el  transicional,  está     diseñado  ‘a  la  medida  de las  víctimas’   y   no   a   proteger   formalidades   procesales  o   resguardar   la   presunción  de  inocencia  del  postulado,  puesto que solamente un razonamiento que acredite un  evidente    perjuicio    a    las   víctimas,   la  negación      de     los     propósitos    de    la    justicia    transicional,    o    bien    una  transgresión    intolerable   a   la   estructura  del  proceso  o  a  las  garantías  del postulado puede ser idóneo    para    oponerse    al    mecanismo    que    propone    la  fiscalía   para   gerenciar   el   camino  que  la  conducirá a obtener una sentencia que satisfaga las  pretensiones    de    verdad    y    justicia…es  así que la violación de  la     competencia  territorial  de  las Salas de Justicia y Paz, aún de  existir,  no  sería  en  este  caso más     que     una     irregularidad     intrascendente…”.  (C.S.J. Auto del 22 de enero de  2014. Rad. 42520).   

En  estas  condiciones,  el  argumento  del  Juzgador  de  primera  instancia respecto a que con la acumulación demandada se  vulnera  la  competencia  territorial de las Salas de Justicia y Paz, no resulta  procedente,  en  cuanto  desconoce  los  alcances  de  la figura jurídica de la  conexidad,  y  por  consiguiente,  carece  de  toda  aptitud para fundamentar la  negativa  a  acceder  a la pretensión del representante de la Fiscalía General  de  la  Nación,  y  además  por  cuanto  solo  un razonamiento que acredite un  evidente  perjuicio  a  las  víctimas,  la  negación  de los propósitos de la  justicia  transicional, o bien una transgresión intolerable a la estructura del  proceso  o  a  las  garantías  del postulado puede ser idóneo para oponerse al  mecanismo que propone la Fiscalía.   

No  obstante lo anterior, como la decisión  de   negar   la  acumulación  de  procesos  se  fundamentó  igualmente  en  la  consideración  de  la  Sala  de Justicia y Paz respecto a la dificultad para la  celebración   de   audiencias   macro,   lo   que   generara  dilación  en  el  adelantamiento  de  la  causa  y el consiguiente perjuicio para los postulados y  las  víctimas,  encuentra la Corte que tal argumentación resulta suficiente en  orden a otorgar solidez a la decisión adoptada.   

Lo   anterior   por  cuanto  si  bien  la  acumulación  se  encamina  a propiciar la materialización de los principios de  justicia,  verdad  y  reparación  de  forma célere y oportuna a través de una  sola  sentencia,  ello  no significa que deba adelantarse un solo proceso contra  todos  los  desmovilizados  de  las  Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia  –Farc-,   toda  vez  que  las   mismas   razones  de  orden  práctico   aducidas  en  este  caso  para  acumular  las  actuaciones  adelantadas  contra  miembros  de  un mismo bloque o  frente,   aconsejan no unificar la totalidad de las investigaciones, debido  a  que,  como  lo resalta el Juez colegiado  de primera instancia, el número de  procesos,   de   postulados  y  de  víctimas  tornan  inmanejable  y  desde luego carente de eficacia la  actuación, todo ello en detrimento de la agilidad y  buen     trámite    procesal,    máxime  en  eventos  como  el  presente  en que tanto desmovilizados  y    víctimas  se  encuentran en diferentes ciudades del país.   

Adicionalmente,  no puede perderse de vista  que  la  mencionada organización criminal al margen de la Ley, pese a tener una  estructura  que actúa con unidad de cuerpo y de mando, con presencia en todo el  territorio  nacional  en  obedecimiento  de  directrices  trazadas por el Estado  Mayor  Central  y el Secretariado como órganos de dirección común y conjunta,  de todas maneras se encuentra conformada por bloques y frentes.   

Nada impide entonces la acumulación de las  distintas  actuaciones  por  frentes o bloques, como lo ha reiterado la Corte en  diversos  pronunciamientos,  lo que redundaría en una mejor comprensión de los  contextos    de    macro   criminalidad   y   macro   victimización  con miras a emprender de manera conjunta  la   respectiva   audiencia   concentrada   de   formulación,   aceptación   y  legalización de cargos.   

Se  expresó  la  Corte,  en los siguientes  términos:   

“…No cabe  duda,   entonces,   que   la   acumulación  es  un  instrumento  idóneo  para concretar los fines de la  Ley    1592    de    2012   y   dirigir  de  manera  eficiente  el  proceso de  Justicia  y  Paz,  función  que  le  compete  a  la  fiscalía. Por tanto, la regla para hacer procedente  la  acumulación  no  debe  fijarse, como lo hace el  artículo  51  de  la  Ley 906 de 2004, tomando como  referencia  un específico  acto   procesal,   es   decir   “al  formular  la  acusación”    o  “en   la   audiencia  preparatoria”,    o    bien,    según   el   artículo 7º del Decreto  4760  de  2005,  “hasta que termine la audiencia de  formulación    de    cargos   dispuesta   en   el  artículo  19  de  la  Ley  975  de  2005”  (auto  del  25  de septiembre de  2007,  rad  Nº 28250), sino conforme con su aptitud  para  cumplir  el  conjunto de cometidos y directrices que la Ley 1592 de 2012 y  la  Resolución  0001  del  4  de octubre de 2012 le  asignan   a   la   fiscalía,   como   es   la   de  diseñar  la senda  a  través  de la cual aspira a  obtener  los  fallos de Justicia y Paz que satisfagan de la mejor manera posible  los   fines   de  verdad,  justicia,  reparación  y  garantía     de     no    repetición,   según   precisos  criterios  de  priorización.   

Así las cosas,  esta  Colegiatura  no encuentra en los argumentos de  apelación de la defensa alguno que tenga la aptitud  para  negar  que,  como  así lo planteó    la    fiscalía,    una    mejor  comprensión   del   verdadero   contexto   de  los  fenómenos   de   macro   criminalidad   y   macro  victimización       se      obtiene a través  de  la  acumulación  por  frentes  de las distintas  actuaciones,  con  miras  a emprender de manera conjunta la respectiva audiencia  concentrada  de  formulación, aceptación  y legalización de cargos. Si esa es  la   estrategia   de   la  fiscalía  para  afrontar  su   misión  respecto  del Bloque Bananero de las Autodefensas, bien hizo la  Sala  de  Justicia y Paz de Medellín al acceder a la  acumulación    reclamada,    sin    que    a   su  determinación  se  le  puedan  oponer argumentos de  supuestas    ilegalidades    que    ninguna    o   muy   escasa   incidencia      tendrían   frente  a  la  posición  de  las  víctimas    o    los   fines   de   la   justicia  transicional…”.  (C.S.J.   Auto   del   22  de  enero  de  2014.  Rad.  42520).   

Precisamente   la  creación  de  Salas  de Justicia y Paz en diferentes Distritos Judiciales  del  país,  en  lugar de  mantener  una  sola  Sala  a nivel nacional, obedece a la pretensión  de  parcializar  las  actuaciones  con  el fin atender en mejor  manera  los  intereses  de  las  víctimas y obtener  pronta y cumplida justicia.   

Acorde con los anteriores derroteros, ha de  concluirse  que  a  la pretensión de acumulación de procesos solicitada por la  Fiscalía   General   de  la  Nación,  le  es  válidamente  oponible  en  esta  oportunidad  el argumento enfocado a acreditar que en  lugar  de encaminarse a la consecución de ideales de  justicia,      verdad,     reparación,     memoria     histórica     y  satisfacción     de    los    intereses      de      las     víctimas,  terminaría por convertir  el  proceso en inmanejable y ostensiblemente alejado de los fines de celeridad y  eficacia,  motivo  por  el  cual  se  confirmará la  determinación impugnada.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

R E S U E L V E  

CONFIRMAR   la  providencia  impugnada  mediante  la cual la Sala de Justicia y Paz del Tribunal  Superior  de  Medellín, no accedió a la acumulación procesal reclamada por el  delegado de la Fiscalía General de la Nación.   

Contra  la  presente  decisión  no procede  recurso alguno.   

Cúmplase  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO   

JOSÉ LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO      FERNÁNDEZ CARLIER   

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO FERNÁNDEZ   

EYDER  PATIÑO  CABRERA   

PATRICIA   SALAZAR   CUÉLLAR   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia  Yolanda  Nova  García   

Secretaria    

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