AP5905-2014(41096)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ   

Magistrado Ponente  

AP5905-2014   

Radicación     No.     41096   

(Aprobado acta No.  318)   

Bogotá,   D.  C.,  veinticuatro  (24)  de  septiembre de dos mil catorce (2014).   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la   demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor      del  acusado JULIO CÉSAR BERNAL  CORREDOR.   

ANTECEDENTES  

1.-    Los  hechos,   a   que   se   contrae   la   actuación,  fueron reseñados   por  el  Tribunal de la manera siguiente:   

El  16  de  marzo  de  2012,  a  las  00:15  horas aproximadamente, una  patrulla  de  vigilancia  de la Policía que se desplazaba en moto por el barrio  Quirigua,  sobre  la  transversal  90  F  con  calle 89, observó a JULIO CÉSAR  BERNAL  CORREDOR  que  descendía de un taxi el cual llevaba consigo una caja de  cartón  y quien, al advertir la presencia de las autoridades, se puso nervioso,  por lo que se le solicitó una requisa.   

Al revisar la caja se encontró una bolsa de  papel  aluminio  que  contenía una sustancia color verdoso que se parecía a la  marihuana,  la  cual  fue  sometida a prueba de identificación  preliminar  homologada,  que  arrojó como resultado positivo para esa sustancia con un peso  neto  de  493  gramos,  motivo  por el cual, se le dieron a conocer sus derechos  como capturado y fue puesto a disposición de la Fiscalía.   

2.-  El  16  de  marzo de 2012 la Fiscalía  presentó  el caso ante el Juez Primero Penal Municipal con funciones de control  de  garantías  de  Bogotá,  en  audiencias  preliminares  de  legalización de  captura,  formulación  de la imputación en contra del indiciado y solicitud de  medida de aseguramiento.   

La imputación se efectuó por el delito de  tráfico,  fabricación o porte de estupefacientes, en la modalidad <<portar  o llevar consigo>>,  descrito  y sancionado en el artículo 376, inciso 2º del Código Penal, con la  modificación  punitiva  de  que  trata  el artículo 11 de la Ley 1453 de 2011,  cuyos  cargos fueron aceptados por el implicado con la asistencia y en presencia  de  su  defensor.  El  juez  verificó  la  legalidad  de  las actuaciones de la  fiscalía  y  que  el  imputado  aceptó los cargos de manera libre, consciente,  voluntaria,  sin  presión ni apremio de ninguna índole, debidamente informado,  asesorado  por su defensor y sin que se advirtiera la violación de sus derechos  fundamentales,  después de lo cual declaró legalmente formulada la imputación  y  la  remisión  de lo actuado al funcionario competente para la emisión de la  sentencia  correspondiente,  no  sin  antes  disponer  la libertad inmediata del  indiciado,  toda  vez  que  la  Fiscalía retiró la solicitud de imposición de  medida de aseguramiento.   

3.-  En  cumplimiento de lo dispuesto en el  artículo  293  del  estatuto  procesal  penal  (Ley  906  de 2004), el caso fue  llevado  ante  el  Juez  de conocimiento (Noveno Penal del Circuito de Bogotá),  para  la  individualización  de  la  pena  y  el proferimiento de la sentencia.   

En  audiencia  celebrada  el 12 de junio de  2012,  dicha  autoridad  resolvió  condenar  al  acusado  JULIO  CÉSAR  BERNAL  CORREDOR,   a   las  penas  principales  de  48  meses  de  prisión1,  y multa en  cuantía  de  $803.400.00,  así  como a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas al tiempo que no le concedió la  suspensión   condicional   de   la   ejecución  de  la  pena  ni  la  prisión  domiciliaria,  a  consecuencia  de  hallarlo  autor  penalmente  responsable del  delito  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes  (definido  por el artículo 376, inciso segundo, del Código Penal,  con  los incrementos punitivos establecidos en el artículo 11 de la Ley 1453 de  2011).   

5.-  Contra  este fallo, tanto la fiscalía  como  la defensa recurrieron en apelación, pero sólo el representante del ente  acusador  sustentó  la  impugnación  <<en  el  sentido  de  que  se le otorgara al procesado una rebaja mayor a la otorgada por  la  aceptación  de  cargos>>,  en tanto que el  defensor    lo    hizo    por    fuera    de   la   oportunidad   normativamente  establecida2   

,   razón  por  la  cual el Tribunal,  mediante  pronunciamiento  de  19  de  diciembre  de  2012, que ahora la defensa  impugna  en  casación,  declaró  extemporánea la sustentación del recurso de  apelación  presentado  por  la  defensa  del  acusado,  y decidió confirmar la  sentencia   recurrida,   al  resolver  la  impugnación  interpuesta3   

.  

6.- Contra la sentencia de segunda instancia,  el   defensor   del   acusado  JULIO  CÉSAR  BERNAL  CORREDOR,    oportunamente    interpuso    recurso  extraordinario  de  casación,  mediante  la presentación de la correspondiente  demanda4, sobre cuya admisibilidad se pronuncia la Corte.   

LA DEMANDA  

Después de resumir los hechos e identificar  las   partes   intervinientes   en   el  trámite  y  la  sentencia  materia  de  impugnación,  así  como  de  hacer  un relato de lo actuado en las instancias,  un  cargo formula contra el fallo del Tribunal, en el  que   lo  acusa  de  incurrir  en  <<violación  indirecta   de   la  ley  por  errores  de  hecho  en  la  apreciación  de  las  pruebas>>.   

Seguidamente,  con  la  pretensión de darle  desarrollo  a su propuesta,  sostiene   que  la  transgresión  a  la  ley,  por  vía  indirecta,   ocurrió   debido   a  <<errores  en  la  apreciación de la norma penal, tales como  se  pudo  vislumbrar  acerca  de  que  un  hecho  de  descuento  favorable  a mi  representado  y  en  el  cual  le  asiste  razón  al  ente acusador no le fuera  concedido  a  razón  de  la  mala  interpretación  que  le  brinda  el  A  quo  ya que si bien es cierto el  señor  Bernal,  infringió  la  ley  penal, también es cierto que este como se  pudo   manifestar   e   indagar   es   un  consumidor  permanente  de  este tipo de vegetal, a tal punto que  a  su  regreso  al  país  lo  que hizo fue comprar una cantidad para su consumo  personal,   además   de  ala  aceptación  de  cargos  de  ser  un  delincuente  primario>> (sic).   

Argumenta  que  el  descuento  punitivo  por  concepto  del  allanamiento a cargos de su prohijado,  debió ser del 50% y no de ¼ parte.   

Agrega       que      <<la   tipicidad   conglobante   no  hace  nada  distinto  de  reconocer  el ordenamiento jurídico como un sistema, que impide mirar cualquier  norma,  incluida  la  penal, fuera del contexto jurídico general. El derecho es  un  sistema  normativo, conformado por la suma de partes que mantienen entre sí  unidad.  Es  todo  integrado,  en  el  cual  cada  parte  expresa  y contiene el  todo>> (sic).   

Con fundamento en lo expuesto, solicita casar  la  sentencia  recurrida y proferir la correspondiente de reemplazo <<con    base    en    descuento    de   la   mitad   de   la  pena>>.   

SE CONSIDERA  

1.- Tal como ha sido repetidamente dicho por  la  Corte  CSJ AP, 5 Dic  2007,  Rad. 28653, en esta  ocasión  resulta pertinente reiterar que la casación no es instancia adicional  a  las  ordinarias  del  trámite,  y  por lo mismo no ha sido concebida como un  instrumento  que  permita  la  continuación  del  debate  fáctico  y jurídico  llevado  a  cabo  en un proceso ya culminado, sino que, por su propia naturaleza  corresponde  a  una  sede  única  que parte del supuesto de la terminación del  juicio   con   el   proferimiento  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  y,  además,   que  ésta no solamente es acertada sino legal, por ajustarse en  un   todo   al   ordenamiento   jurídico,   cuya   desvirtuación   compete  al  demandante.   

De  conformidad  con  la  ley  procesal  penal, dicho propósito sólo  puede  lograrse  mediante  la presentación de una demanda escrita, en la que se  identifique  la  sentencia  recurrida, se acrediten la legitimidad y el interés  para  recurrir,  se expresen con claridad y precisión los fundamentos fácticos  y  jurídicos  de  la  pretensión, y se demuestre la objetiva configuración de  uno  o varios de los motivos de casación taxativamente previstos por el Código  de Procedimiento Penal.   

Acorde  con  los  principios  que  rigen la  utilización  del  instrumento extraordinario de impugnación, en el libelo debe  demostrarse  igualmente, la necesaria intervención de la Corte para cumplir, en  el  caso  concreto,  uno o más de los fines propios del recurso extraordinario,  los  cuales aparecen previstos por el artículo 180 del Código de Procedimiento  Penal  de  2004.  De ninguna otra manera podrían ser entendidas las expresiones  contenidas  en  los   artículos  181  y  183 ejusdem, según las cuales la  casación   resulta   procedente   contra   sentencias   de   segunda  instancia  <<cuando  afectan  derechos            o            garantías            fundamentales>>  y  que en la demanda se debe  señalar    <<de  manera    precisa   y   concisa>> las causales invocadas y sus fundamentos.   

En  esta  oportunidad  debe  insistirse  en  recalcar  que  en  el  sistema  procesal  de  que trata la Ley 906 de 2004 no se  libera  al demandante del deber de cumplir con unos mínimos requisitos de forma  y  contenido  que  le  permitan superar el necesario juicio de admisibilidad que  por  ley  compete  realizar  a la Corte. Tanto es esto, que el artículo 184 del  mencionado  estatuto la faculta para no admitir al trámite aquellas demandas en  las  cuales  se  establezca que el impugnante carece de interés, o cuando no se  señala  el  motivo  de  casación  en  que  apoya la pretensión desquiciatoria  contra  el  fallo  de  segunda  instancia,  o  cuando  en el escrito se dejan de  desarrollar  clara  y  precisamente  los  cargos  que  a  su  amparo  pretendió  formular,    <<o  cuando  de su contexto se advierta fundadamente que no se precisa del fallo para  cumplir     algunas     de     las     finalidades    del    recurso>>.   

Entre    los   mencionados   requisitos  establecidos  por  el  artículo 183 de la Ley 906 de 2004, con la modificación  introducida   por   el   artículo   98  de  la  Ley  1395  de  20105,   se  destaca  que  el  censor  tiene  el  deber de interponer el recurso dentro de la  oportunidad  legalmente  prevista,  esto  es  dentro de los 5 días siguientes a  última  notificación  de  la  sentencia  de segunda instancia proferida por el  Tribunal,  presentar  la  demanda  en  un   término posterior común de 30  días  y  la  carga  de  acreditar  la existencia de interés para acudir a sede  extraordinaria.   

El  demandante  tiene  por  deber señalar,  además,   con   absoluta   precisión  la  causal  o  causales  que  apoyan  su  pretensión;  enunciar,  desarrollar  y  sustentar  de manera clara y precisa el  cargo  o  cargos  que  a su amparo pretenda proponer y; demostrar con la nitidez  requerida,  que  la  intervención  de  la Corte en el asunto particular resulta  necesaria  para  cumplir  alguna  de  las  varias  finalidades previstas para el  recurso,  tales  como  la  efectividad  del  derecho material, el respeto de las  garantías  de  los intervinientes en el proceso, la reparación de los agravios  inferidos a éstos, o la unificación de la jurisprudencia.   

En  dicho  sentido  la  Sala  (Cfr.   CSJ   AP   jun   9   de  2008,  Rad.  29019)  tiene establecido que:   

La debida sustentación del cargo propuesto  implica   para  el  censor,  entre  otras  exigencias,  desarrollarlo  en  forma  completa,  conforme  al  principio de sustentación suficiente, de suerte que la  demanda  se  baste a sí misma para lograr la infirmación total o parcial de la  sentencia,  según  el  caso,  y hacerlo de manera clara y precisa, en términos  tales  que  el  alcance  de  la  impugnación surja nítido, para que el juez de  casación pueda dar a los reproches planteados adecuada respuesta.   

También es exigencia indeclinable demostrar  que  la intervención de la Corte es necesaria para la realización de los fines  de  la  casación,  lo  cual  significa  que  la  demanda,  además  de hallarse  adecuadamente  presentada  y debidamente sustentada (idoneidad formal), debe ser  fundada  (idoneidad  sustancial),  es  decir,  estar  razonablemente  llamada  a  propiciar  la infirmación total o parcial de la sentencia, o un pronunciamiento  unificador de la Corte sobre el tema debatido.   

A  esta conclusión se llega tras consultar  el  contenido  del  artículo  184  ejusdem,  donde se incluye como causal de no  selección  de  la  demanda  de casación, el que se advierta fundadamente de su  contexto  que  no  se  precisa  del fallo para cumplir alguna de las finalidades  propias  del  recurso,  es  decir,  que  no  sea  necesario para materializar la  efectividad   del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes  y  la  reparación de los agravios inferidos a éstos (artículo  180).   

2.- En todo caso, la adecuada sustentación  del   recurso,   sin   la  cual  no  es  posible  acceder  a  éste,          <<exige  que  el  demandante  demuestre  que  el juzgador cometió un  error  al  tomar  la  decisión,  bien  de juicio (in  iudicando)    o    de    actividad    (in  procedendo),  para  cuyo  efecto no  basta  afirmar  que  una  determinada  infracción  se  cometió,  sino  que  es  necesario  precisar  en qué consistió, qué repercusiones o implicaciones tuvo  en  la  decisión  recurrida,  qué  consecuencias desfavorables se derivaron de  ella  para  la  parte  impugnante,  y  por  qué la intervención de la Corte es  necesaria  para  el  cumplimiento  de  los fines del recurso>>(Cfr.   CSJ   AP   sep.   26   de  2007,  Rad.  28053).     

3.- La Corte  ha  precisado,  asimismo,  que  la  existencia  o  inexistencia de interés para  recurrir,  aspecto  que  importa destacar en el presente caso, se vincula con el  concepto  de  agravio.  Si  la  parte  procesal  ha  sufrido  perjuicio  con  la  decisión,  porque  es  en todo o parte desfavorable a sus pretensiones, tendrá  en  principio  derecho para impugnar, y por el contrario, si no recibe perjuicio  con  la  decisión,  por  ser en todo favorable a sus pretensiones, carecerá de  interés   para   demandar   su   revisión  (Cfr.  CSJ  AP  ABR.  11  DE  2007,  Rad.26645).   

4.- En aplicación de estas directrices, la  doctrina  y  la jurisprudencia penal han entendido que el sujeto procesal carece  de  interés  para recurrir en casación cuando la sentencia impugnada satisface  integralmente  sus  pretensiones,  bien  porque acoge sus posturas defensivas, o  porque  se  dicta  en  total  correspondencia  con los acuerdos que ha realizado  dentro   de   los   marcos  de  la  justicia  consensuada,  y  que  tampoco  tiene  interés  para  hacerlo cuando siendo la decisión  desfavorable  es  consentida por el afectado (Cfr. AP.  Oct. 20 de 2005. Rad. 24026)   

8.-   Como  se  recuerda  en  el resumen que se hizo de la actuación  procesal,  si  bien  el  defensor    del   acusado   JULIO   CÉSAR   BERNAL  CORREDOR   expresó  su  intención  de  apelar  de  la  sentencia  de  primera  instancia, proferida con  ocasión  del  allanamiento a cargos realizado por su representado, es lo cierto  que  dejó  transcurrir  en  silencio  el  término  conferido  en  la  ley para  sustentar  la  impugnación,  de suerte que privó al Tribunal de la posibilidad  de  conocer  sus  motivos  de  disentimiento y, por supuesto, de pronunciarse en  relación  con  ellos,  pues  sólo  podía  hacerlo  en relación con los planteamientos expuestos por el  Fiscal,  único  sujeto  procesal  que  cumplió  con  el     deber     de     expresar     oportunamente    los    motivos   de  inconformidad    contra   el   fallo   de   primer  grado.    

No se percata el censor que para acudir a la  casación  no  basta  contar  con  legitimidad,  sino  que resulta indispensable  acreditar  el  interés  que  le asiste para ello, y que una de las maneras como  éste  se  manifiesta es el relacionado con la necesaria existencia de identidad  temática  entre  los  reparos  expuestos  contra  el  fallo  de primer grado en  ejercicio  del  recurso  ordinario  de  apelación,  y  los  propuestos  en sede  extraordinaria,   pues  al  haber desaparecido la consulta que facultaba al  ad  quem  para  pronunciarse  sin  limitación  ninguna  sobre  la juridicidad y  acierto  de la decisión de primer grado, hoy en día resulta claro que tanto el  Tribunal  como  la  Corte tienen restringida su competencia para pronunciarse en  relación con los temas materia de recurso.   

De  esta  suerte,  al  haberse  declarado  desierto  el  recurso  de  apelación  propuesto por la defensa, y confirmado la  sentencia  por  el   Tribunal,  resulta  evidente que el defensor carece de  interés    para    recurrir   en   casación,   lo   cual   le   impone  a  la  Corte  tener  que  inadmitir  la  demanda  presentada  y  ordenar  la  devolución  del  diligenciamiento al  Tribunal  de  origen,  de  conformidad con lo previsto en el artículo 184 de la  Ley  906 de 2004,  pues no se advierte la necesidad de superar sus defectos  de  forma  y  contenido para la realización de los fines de la casación, ni la  violación  de  garantías  fundamentales  que  la  Corte  esté  en el deber de  proteger de manera oficiosa.   

Contra  esta decisión procede el mecanismo  de  insistencia  por  parte del demandante, de conformidad con lo establecido en  el  artículo  184  inciso segundo ejusdem, en la oportunidad, forma y términos  precisados por la Corte CSJ AP 12 Dic 2005, Rad. 24322.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del  acusado JULIO  CÉSAR  BERNAL  CORREDOR, por las  razones expuestas en la motivación de este proveído.   

Contra  esta  determinación  procede  la  insistencia   en   los   términos   del   artículo   184  de  la  Ley  906  de  2004.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase al  Tribunal del origen.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Indicó al efecto lo siguiente:   

“En  el traslado del 447 el señor fiscal  solicitó  que  se  otorgue  el  principio  de  progresividad  en  la rebaja que  establecía   entre   una  tercera  parte  de  que  se  habla  en  la  audiencia  preparatoria  y  la rebaja del 50 por ciento como estaba antes de la vigencia de  la  Ley 1453, este despacho debe indicar que existe pronunciamiento del Tribunal  Superior  (…)  razón  por  la  cual  este  Despacho  acoge  el  criterio  del  legislador  que  dispone  que  la rebaja para los capturados en flagrancia es de  una  cuarta   parte,  razón  por  la  cual,  niega  lo  solicitado  por la  fiscalía  y  defensa,  y  sólo  reconocerá  la  rebaja de la cuarta parte que  establece la norma.   

“De lo anterior el despacho colige que la  rebaja  de  la  cuarta  parte opera para las personas que han sido capturadas en  flagrancia  y  que  se  aplicará  en los eventos de allanamientos y preacuerdos  bajo esa condición.   

Conforme  a  ello, el despacho partirá del  mínimo  de  la pena señalada en la ley, para su fijación, esto es, 64 meses y  de  este  guarismo,  rebajará  la  cuarta  parte,  que equivale a 16 meses, por  consiguiente  la  pena  definitiva a imponer es de cuarenta y ocho (48) meses de  prisión”.   

2 El Ad  quem    señaló   que   <<la   audiencia   de  individualización  de  pena y sentencia se llevó a cabo el 12 de junio de 2012  y  la  impugnación  se  radicó el 4 de septiembre de 2012, cuando el plazo, de  conformidad  con el artículo 179 del Código de Procedimiento Penal, modificado  por   el   artículo   91   de  la  Ley  1395  de  2010,  era  hasta  el  20  de  junio>>.   

3  Precisó el Tribunal:   

“6.-  En  el  caso  objeto de estudio, el  señor  JULIO  CÉSAR  BERNAL  CORREDOR fue capturado en flagrancia, tal como se  lee   en  la  imputación  fáctica  formulada  por  la  Fiscalía,  ya  que  su  aprehensión  se logró mientras llevaba consigo una sustancia estupefaciente en  una cantidad que sobrepasó  lo permitido.   

7.-  No  cabe  duda de que la rebaja de una  cuarta   parte   otorgada  en  la  sentencia,  estuvo  ajustada  a  derecho,  de  conformidad  con  la interpretación que para la época, el 12 de junio de 2012,  tenía  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  motivo  por el cual no le era posible  aplicar   los   pronunciamientos   que   la   Corte   Constitucional  hizo   posteriormente   sobre  la  exequibilidad  de  la  norma  citada,  ni  el  nuevo  precedente  de la sala de Casación Penal, por lo que resulta claro, que la juez  no desbordó los límites legal y jurisprudencialmente admitidos.   

8.-    No   obstante   las   anteriores  consideraciones,  toda  vez que, según los pronunciamientos de las altas cortes  traídos  a  colación,  que deben acatarse, se tiene que, en el sub júdice, la  juez  de  primera  instancia  disminuyó la pena más allá de lo permitido  porque  descontó   16  meses  (la  tercera  parte)  a  los 64 inicialmente  determinados,   cuando  la  rebaja  máxima  que  podía  otorgar   por  el  allanamiento  en  esa etapa de la actuación  era del 12.5% de la pena (1/4  de  la  fracción  indicada),   es  decir,  hasta  8  meses y 0.25 salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  debido a que se trataba de un evento de  flagrancia,  para  un  resultado  de  56  meses y 1,75 salarios mínimos legales  mensuales vigentes.   

La  Sala  no  emitirá  fallo  sustitutivo,  puesto que, no se puede perjudicar la situación del condenado”.   

4Fls.  44 y ss. Cno. Trib.   

5 Ley  1395  de 2010. Art. 98. “El artículo 183 de la Ley 906 de 2004 quedará así:   

“Artículo 183. Oportunidad.  El  recurso se interpondrá ante el Tribunal dentro de los cinco  (5)  días  siguientes  a  la  última  notificación y en un término posterior  común  de  treinta (30) días se presentará la demanda que de manera precisa y  concisa señale las causales invocadas y sus fundamentos.   

Si  no  se  presenta  demanda  dentro  del  término  señalado  se declara desierto el recurso, mediante auto que admite el  recurso de reposición”.     

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