AP5786-2015(46852)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA    SALAZAR  CUÉLLAR   

MAGISTRADA  PONENTE   

AP5786-2015   

Radicación    No.:  46.852   

Acta      No.  350   

Bogotá  D. C., treinta (30) de septiembre de  dos mil quince (2015)   

VISTOS  

De conformidad con lo dispuesto por el numeral  4º  del  artículo  32 de la Ley 906 de 2004, define la Sala de Casación Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia, la competencia para adelantar la audiencia de  formulación  de  imputación contra ANGÉLICA MARÍA PINILLA RODRÍGUEZ, MANUEL  FERNANDO  CASTILLO  RODRÍGUEZ  y  DARÍO EDUARDO PRIETO ÁNGEL, por la presunta  comisión   de   los   delitos  de  fraude  procesal  y  falsedad  en  documento  privado.   

             

HECHOS  

          MANUEL  FERNANDO  CASTILLO  RODRÍGUEZ  suscribió  un  contrato  de  compraventa  con  Ana  Cecilia  Barreto  de Cano, con el fin de adquirir un bien  inmueble ubicado en el municipio de Fusagasugá.   

          Por  el incumplimiento en el pago del valor pactado, Barreto de Cano  inició  contra CASTILLO RODRÍGUEZ, un proceso ejecutivo hipotecario, tramitado  ante  el Juzgado Segundo Civil del Circuito de la localidad en cita.  En el  año 2009, se libró mandamiento de pago.   

          De  manera  alterna, DARÍO EDUARDO PRIETO ÁNGEL inició un proceso  ejecutivo  laboral,  ante  el despacho Segundo Civil del Circuito de Fusagasugá  contra  CASTILLO  RODRÍGUEZ,  por  el  presunto  incumplimiento  de  un acuerdo  extrajudicial  de  conciliación  suscrito  el  10  de febrero de 2009.  En  razón  de  ese  proceso,  el  Juez libró mandamiento de pago el 16 de marzo de  2010.   

          Además,  ante el Juzgado Dieciocho Laboral del Circuito de Bogotá,  ANGÉLICA  MARÍA  PINILLA RODRÍGUEZ instauró demanda ordinaria laboral contra  MANUEL  FERNANDO  CASTILLO  RODRÍGUEZ, para que se ordenara el reconocimiento y  pago  de las prestaciones sociales a ella adeudadas, en virtud de un contrato de  trabajo celebrado entre las partes en el año 2007.   

          Advirtió  la  Fiscalía,  del material probatorio recaudado, que al  parecer,  las  obligaciones  contenidas  en  el  contrato  laboral  y en el acta  extrajudicial  de  conciliación  en  razón  de las cuales fue demandado MANUEL  FERNANDO  CASTILLO  RODRÍGUEZ  eran  inexistentes  y  lo  que se pretendió con  ellas,  fue  eludir la ejecución del mandamiento librado por el Juzgado Segundo  Civil  del  Circuito  de  Fusagasugá,  en  favor  de  Ana  Cecilia  Barreto  de  Cano.   

ANTECEDENTES  PROCESALES   

          Por  los hechos descritos, la Fiscalía 2ª Seccional de Fusagasugá  solicitó  ante  los  juzgados  penales  municipales  con función de control de  garantías  de  ese  municipio,  la  realización  de  audiencia  preliminar  de  formulación  de  imputación, en contra de ANGÉLICA MARÍA PINILLA RODRÍGUEZ,  MANUEL  FERNANDO  CASTILLO  RODRÍGUEZ  y  DARÍO  EDUARDO  PRIETO  ÁNGEL, como  presuntos  responsables  del  delito  de  fraude  procesal en concurso con el de  falsedad en documento privado.   

          La  audiencia  se  inició  el  4  de  mayo  de 2015 ante el Juzgado  Primero  Penal  Municipal  con Función de Control de Garantías de Fusagasugá,  diligencia   durante   la  cual  una  vez  la  Fiscalía  realizó  el  acto  de  imputación,  en el traslado correspondiente a los defensores de los indiciados,  el  representante  judicial  de  ANGÉLICA  MARÍA  PINILLA  RODRÍGUEZ impugnó  la   competencia  de  la  funcionaria,  tras  advertir  que  la conducta de  fraude   procesal   que  su  prohijada  presuntamente  cometió,  se  materializó  ante el Juzgado Dieciocho  Laboral  del  Circuito  de  esta  ciudad, motivo por el cual, en su criterio, la  imputación  debe  ser  adelantada  ante  los jueces de control de garantías de  Bogotá.   

          La  funcionaria  ante  quien  se  estaba  formulando  la imputación  advirtió  que los jueces de control de garantías tienen competencia en todo el  territorio  nacional  y,  además,  que en este caso las conductas reprochadas a  los  procesados  se  materializaron tanto en Fusagasugá como en Bogotá, por lo  que   estaba   facultada   para  adelantar  la  diligencia  de  formulación  de  imputación.  Por  ende, se abstuvo de declarar su incompetencia para evacuar la  diligencia    y    asumió    su   conocimiento   «a  prevención».   

          Inconforme  con  lo  resuelto,  el  apoderado  de PINILLA RODRÍGUEZ  interpuso   los   recursos  de  reposición  y  apelación.   El  mecanismo  horizontal  fue  despachado  desfavorablemente,  razón  por la que concedió el  vertical  y dispuso la remisión del expediente al Juzgado Penal del Circuito de  Fusagasugá.   

          En  diligencia  del  8  de septiembre de 2015, el citado funcionario  señaló  que  no  se  trataba  el  asunto  de  la  resolución de un recurso de  apelación,  sino  de  la  impugnación  de  competencia  que  el defensor de la  procesada  propuso  contra  la  Juez  Primera  Penal  Municipal  con Función de  Control  de  Garantías  de Fusagasugá, razón por la que se abstuvo de desatar  el  mecanismo  vertical y ordenó la remisión del asunto a la Sala de Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1.  La  Sala  es  competente  para  definir  la  controversia  planteada en el presente asunto, de  acuerdo  con  los  artículos  32,  numeral 4°, 54 y 341 de la Ley 906 de 2004,  toda  vez  que  en  el  caso  están  involucrados  juzgados  que  pertenecen  a  diferentes   distritos   judiciales  (Cundinamarca  y  Bogotá).   

2. En primer lugar  es  preciso señalar  que  si  bien  es  la  audiencia de  formulación  de  acusación  el  escenario natural para discutir la competencia  del  juez,  ésta también puede cuestionarse en la fase investigativa, dado que  el  artículo  54  de  la  Ley  906  de  2004,  prevé  esa  posibilidad para la  formulación         de         imputación.1   

Ya la  jurisprudencia  de la Sala,  en  torno  de  la  procedencia de impugnar la competencia de los  Jueces   con  Función  de  Control   de   Garantías,   ha  dicho  lo              siguiente:   

(…)  no soslaya  la  Corte,  que en un solo caso el Juez de Control de  Garantías   desarrolla  no  una  labor  tuitiva  de  derechos,  sino  la  tarea  fundamental  de  impulso procesal, y ello ocurre precisamente en la audiencia de  formulación  de  imputación,  pues, sin su intermediación no es posible abrir  formalmente  el  proceso  penal a través de la comunicación que el fiscal hace  al   procesado,  acerca  de  la  investigación  que  se  le  adelanta  por  una  determinada conducta punible.   

Desde  luego  que  esa   formulación   de   imputación   tiene   una  connotación  procesal innegable, dentro del principio  antecedente  consecuente,  pues, sin ella no es posible, en primer lugar, hablar  del  inicio  formalizado  del  proceso,  y  en  segundo  término,  facultar  la  posibilidad  de  formular  acusación  al  imputado,  si  se  trata  de  la vía  ordinaria,   o  permitir  la  terminación  extraordinaria  por  el  camino  del  allanamiento a cargos o los acuerdos entre las partes.   

Debe,  por  consecuencia  de  lo  anotado,  distinguirse  cuándo el Juez de Control de Garantías actúa, como ocurre en la  gran   mayoría   de   los   casos,  en  protección  de  derechos,  de  aquella  circunstancia  singular en la que se le atribuye la tarea de impulsar el proceso  –aunque,  desde  luego,  como  ocurre  con  todos  los funcionarios judiciales, haya de propugnar siempre  por  el  respeto  de  los derechos y garantías de los intervinientes-, dado que  ello redunda necesariamente en la definición de competencia.   

(…)  

Ahora      bien,      diferenciado  que unas son las funciones constitucionales y otra la  legal  (porque  es  la  ley la que defiere al Juez de  Control  de  Garantías  la  labor de mediación o impulso procesal propia de la  formulación  de  imputación),  no puede ser igual el  tratamiento  del aspecto referido a la competencia, entre otras razones, porque,  en  lo  que  toca  con  la  tarea  de protección y vigilancia de derechos   fundamentales,  el espectro protector demanda mayor amplitud en la intervención  judicial,  para  facultar  que  de  inmediato  y  sin  cortapisas  pueda  restablecerse  el derecho en los casos en los cuales éste ha  sido conculcado irregularmente.   

El   criterio,  en  estos  casos,  es  de  disponibilidad,  esto es, que siempre pueda contarse con la posibilidad de   que        un      juez      –garante  de  los  derechos fundamentales en un Estado democrático,  como  se  dijo  antes-,  actúe de inmediato frente a la posible vulneración de  esos derechos.   

En    este    sentido,    la  “competencia”  del funcionario, si bien registra un ámbito  territorial   por   razones  de  distribución  y  organización  funcional,  no  necesariamente  debe  entenderse atada, en lo que toca con el origen del asunto,  a    ese    límite.    Esto    es,    aunque  no se discute que al juez no le es dado invadir órbitas de  competencia  ajenas, dígase trasladándose a sitio geográfico distinto a aquel  donde  le  fue  asignada  la  función,  ello no significa que hallándose en la  sede,  no  pueda  resolver  cuestiones  propias  de  su  atribución  funcional,  independientemente    de    su    origen,   cuando,  precisamente,  a  él  se  acude por corresponder al funcionario disponible para  atender la protección urgente o inmediata del derecho.   

La diferencia respecto de las funciones del  Juez  de  Control de Garantías (constitucionales, de protección de derechos, y  legales,  de  impulso procesal) ha sido recogida por el legislador en la Ley 906  de  2004,  dado  que,  si  bien, no se discute la consagración de normas en las  cuales  se  establece  la  competencia del Juez de Control de Garantías, por el  factor  territorial,  entre  las  cuales  destaca,  para  lo examinado aquí, lo  consagrado  en  el  artículo 39, modificado por el artículo 3° de la Ley 1142  de  2007,  es claro que el instituto de la Definición  de  Competencias,  al  cual  acudió  el Juez Tercero  Penal  Municipal  de  Neiva  para  abstenerse  de conocer del asunto y enviar la  carpeta   a   esta   Corporación,   no  irradia  las  actuaciones  atinentes  a  la  protección de derechos  (de  clara  estirpe constitucional, como lo anotó la Corte Constitucional en la  sentencia  reseñada  atrás),  sino exclusivamente la  tarea,  deferida legalmente, de impulsar el proceso sirviendo como intermediario  de   la   formulación   de  imputación  realizada  por  el  fiscal.   (CSJ  AP,  12  de  junio  de  2008,  Rad.  29.904 reiterado en CSJ AP2692 –  2015.   Negrillas  fuera  del  texto original).   

En  consecuencia,  es  factible  impugnar  la  competencia  de  un juez con  función   de   control   de  garantías,  cuando  se  trate  de la audiencia de formulación de imputación,  por    ser   el   único   trámite   de connotaciones procesales que puede adelantar.   

         3.   Ahora  bien,  en  lo  que  atañe  al  asunto que concita la  atención  de  la Sala, el artículo 39 de la Ley 906  de    2004,   modificado   por   el   artículo 48 de la Ley 1453 de 2011, señala que:   

La función de control de garantías será  ejercida  por  cualquier  juez  penal  municipal.   El  juez  que ejerza el  control   de   garantías   quedará  impedido  para  ejercer  la  función  del  conocimiento del mismo caso en su fondo.   

Cuando el acto sobre el cual deba ejercerse  la   función  de  control  de  garantías  corresponda  a  un  asunto  que  por  competencia  esté  asignado  a  juez  penal  municipal,  o  concurra  causal de  impedimento   y  sólo  exista  un  funcionario  de  dicha  especialidad  en  el  respectivo  municipio,  la  función  de control de garantías deberá ejercerla  otro  juez  municipal del mismo lugar sin importar su especialidad o, a falta de  este, el del municipio más próximo.   

          Sobre  el  tema de la competencia del juez de control de garantías,  la  Sala  de  Casación Penal en providencia CSJ AP, 26 de octubre de 2011, Rad.  37.674, preciso que:   

(…) la Corte  debe  precisar  que tal modificación normativa no puede llevar al despropósito  de   que  la  escogencia  del  juez  de  control  de  garantías  sea  un acto arbitrario o caprichoso de las partes e intervinientes,  alejado  de  todo  criterio  razonable, pues ello implicaría autorizar la libre  elección  del  juez,  lo  que  comprometería  la objetividad de la Fiscalía y  podría  generar   también afectación del derecho a la defensa, cuando se  acuda  a  un  juez  de  garantías  muy  alejado  o  de  difícil acceso para el  implicado.   

De tal manera, es menester puntualizar que  la función de control de garantías preferentemente  debe   ser   ejercida   por   el   juez   del   lugar   donde   se  cometió  la  conducta.  Sin embargo, ello no obsta para que pueda  cumplirla  un  funcionario  de  territorio  diferente, siempre que exista alguna  circunstancia  especial  que  aconseje  no  acudir  ante el juez del sitio donde  ocurrió  el  hecho,  como  cuando  el  sujeto  haya  sido  aprehendido en área  distinta,  o  se  encuentre privado de la libertad en establecimiento carcelario  de  lugar  diferente  al  de  la comisión del acontecer fáctico, o sea en otro  territorio  donde  deban  recopilarse  las  evidencias  físicas o los elementos  materiales probatorios pertinentes al caso.   

(…)  

De    esa    manera,    la  interpretación  que  debe  darse  al  citado artículo 39 del  Código  de Procedimiento Penal, con la última modificación de 2011, es que el  factor  territorial  no  opera  de  manera determinante y exclusiva respecto del  juez    al    que    corresponde    ejercer    la   función   de   control   de  garantías,   cuya  intervención  sólo  se  verá  limitada  por  razón de fueros, por concurrencia de una causal de impedimento o  de   recusación   o   porque  en  el  caso  concreto  no  exista  circunstancia  especial   alguna  que justifique acudir ante su despacho y no al del   lugar   de   ocurrencia  del  ilícito  investigado.  (Énfasis            agregado).   

4.  El artículo 43  de   la   Ley   906   de  2004  dispone  que  es  competente  para  conocer  del  juzgamiento:   

…el juez del  lugar donde ocurrió el delito.   

   

Cuando no fuere posible determinar el lugar  de  ocurrencia  del  hecho,  este se hubiere realizado en varios lugares, en uno  incierto  o  en  el  extranjero, la competencia del juez de conocimiento se fija  por  el  lugar  donde se formule acusación por parte de la Fiscalía General de  la  Nación, lo cual hará donde se encuentren los elementos fundamentales de la  acusación.   

(…)  

Para  escoger  el  juez  de  control  de  garantías    en    estos    casos    se  atenderá  lo  señalado anteriormente.  Su escogencia no  determinará la del juez de conocimiento.   

De  otra parte,  el  artículo 51 ejusdem,  regula  las circunstancias       generadoras      de      la      conexidad.  De  manera  concreta los  numerales   2º,  3º  y  4º, indican la existencia de este fenómeno  cuando  acaece  un  concurso  de  conductas    punibles,    en    los   siguientes términos:   

2. Se impute a una persona la comisión de  más  de  un  delito  con  una acción u omisión o varias acciones u omisiones,  realizadas con unidad de tiempo y lugar.   

3. Se impute a una persona la comisión de  varios  delitos,  cuando  unos  se  han  realizado  con  el  fin de facilitar la  ejecución  o procurar la impunidad de otros; o con ocasión o como consecuencia  de otro.   

4.  Se  impute  a  una  o más personas la  comisión  de  uno o varios delitos en las que exista homogeneidad en el modo de  actuar  de  los autores o partícipes, relación razonable de lugar y tiempo, y,  la  evidencia  aportada  a  una  de  las  investigaciones  pueda  influir  en la  otra.   

A   su   vez,  el  artículo        52       de       la       normatividad       citada,  al referirse a la competencia  por conexidad, expresa:   

Cuando  deban  juzgarse  delitos  conexos  conocerá  de  ellos  el  juez de mayor jerarquía de acuerdo con la competencia  por   razón   del   fuero   legal   o   la  naturaleza  del  asunto;   si   corresponden  a  la  misma  jerarquía  será  factor  de  competencia  el  territorio,  en  forma excluyente y preferente, en el siguiente  orden:  donde  se haya cometido el delito más grave; donde se haya realizado el  mayor  número  de  delitos;  donde  se haya producido la primera aprehensión o  donde se haya formulado primero la imputación.   

(…)  

5. Aunque el presente  caso  no  se encuentra en fase de juzgamiento, pues apenas se está evacuando la  audiencia  preliminar  de  imputación,  nada  impide  que se acuda a las reglas  anteriores,  pues  ante  la  evidencia  de  que  se  procede  por un concurso de  conductas        punibles       –fraude  procesal  y  falsedad en documento privado-, deben activarse  las  contenidas  en  el  apartado 52 ejusdem, como de manera expresa se hizo con  las   reglas  del  artículo  43  atrás  citado,  cuando  se  está  ante  esas  eventualidades.   

Por  lo  tanto,  debe revisarse el requisito  relativo    al    factor    territorial    y   dentro   de   él,   «en      forma     excluyente     y  preferente»,  el  lugar donde se cometió la conducta  punible más grave.   

Para  el  caso concreto, el reato de mayor  entidad   es   el   de  fraude  procesal.   En  ese  sentido,  según  la  Fiscalía  uno de aquellos  delitos     fue     cometido     en     el     municipio     de     Fusagasugá,   lugar   donde   DARÍO  EDUARDO  PRIETO  ÁNGEL  radicó  demanda  ante  el  Juzgado  Segundo  Civil del  Circuito,  por  el  presunto  incumplimiento  de una conciliación extrajudicial  celebrada con MANUEL FERNANDO CASTILLO RODRÍGUEZ.   

El otro, fue cometido por ANGÉLICA MARÍA  PINILLA  RODRÍGUEZ  en  la  ciudad  de Bogotá, urbe donde ella radicó demanda  ante  el Juzgado Dieciocho Laboral del Circuito para el reconocimiento y pago de  acreencias   laborales,  por  un  contrato  de  trabajo  suscrito  con  CASTILLO  RODRÍGUEZ en el año 2007.   

En   tales   condiciones,   la  pauta  del  «delito  más   grave»,  no  resuelve  quien  es  el   juez   de   control   de  garantís         competente   para   conocer   de   la        imputación.   

Por   ende,   se   debe   analizar   la  condición   subsiguiente   del   canon   52   del  Código  de  Procedimiento  Penal, relativa al lugar  «donde se haya realizado  el    mayor    número   de   delitos».   Para  el  caso,  precisó   la   Fiscalía  que  los  delitos  de fraude procesal y falsedad en      documento     privado     reprochados     a     MANUEL  FERNANDO  CASTILLO  RODRÍGUEZ  y  DARÍO  EDUARDO  PRIETO  ÁNGEL,  así  como  la  conducta  de  falsedad en documento privado endilgada a  ANGÉLICA  MARÍA PINILLA RODRÍGUEZ, se cometieron en la ciudad de Fusagasugá,  frente  a  una  sola   conducta  de fraude procesal cometida por la última  mencionada en la ciudad de Bogotá.   

Entonces, atendiendo a este factor      que     sí     desata     la  controversia,    corresponde    el    conocimiento  de    la             diligencia   en   cita,  a  la  Juez  Primera  Penal  Municipal  con  Función         de        Control       de      Garantías         de Fusagasugá.   

6.   En   tales  condiciones,   conforme   con  lo  anotado  en  precedencia,  se  devolverá  la  actuación  al  Juzgado  Primero  Penal  Municipal  con  Función  de Control de  Garantías  de  Fusagasugá,  para que sin más dilaciones inoficiosas proceda a  adelantar el trámite correspondiente.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         

         1.    DEFINIR  que  la  competencia  para  conocer de la audiencia de  formulación  de  imputación contra ANGÉLICA MARÍA PINILLA RODRÍGUEZ, MANUEL  FERNANDO  CASTILLO  RODRÍGUEZ  y  DARÍO  EDUARDO PRIETO ÁNGEL, corresponde al  Juzgado  Primero  Penal  Municipal  con  Función  de  Control  de Garantías de  Fusagasugá, despacho al cual se remitirá la actuación.   

2.  Contra  esta  decisión no procede recurso alguno.   

3. Comuníquese y  Cúmplase.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

    

1  Al  respecto,  pueden  consultarse  las  providencias: CSJ AP, 14 de Mayo 2013, Rad.  41228 y CSJ AP, 6 de Agosto 2013, Rad. 41912).     

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