AP5761-2016(47729)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA     DE     CASACIÓN   PENAL   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado Ponente  

AP5761-2016  

Radicación nº 47729  

(Aprobado Acta nº 274)  

Bogotá, D.C., treinta y uno (31) de agosto de  dos mil dieciséis (2016).   

VISTOS  

Examina   la  Corte   los   requisitos  de    admisibilidad       de      la   demanda   de   revisión   presentada   por   WILSON  ALARCÓN  LARA,    a    través   de   apoderado,  contra  la  sentencia proferida por el  Tribunal    Superior    de    Armenia   el   21  de  mayo  de  2015,  por cuyo  medio  modificó, revocó y  confirmó    la    de    condena   emitida  por  el Juzgado Quinto Penal del  Circuito   con   Función   de  Conocimiento  de  esa  misma  ciudad,     el  25   de   marzo         anterior,    que    lo    declaró,        junto        a             otras  dieciséis  personas,  cómplice  responsable  de  los delitos de  hurto       por      medios      informáticos      y      semejantes  agravado  en  concurso  homogéneo  y  sucesivo  y  heterogéneo  con  violación  de datos  personales            agravado.   

El    fallo  de   segunda   instancia   modificó   las   penas   que  por  ese  motivo  se  les impusieron  a los incriminados, quedando estas para  cada         uno         en        prisión por lapso de 80 meses, multa de  33   salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  e  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y  funciones   públicas  por  igual  tiempo       que      la      privativa  de  la  libertad;  así mismo, revocó la suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena  concedida  en  primera  instancia  para  ordenar,  en  cambio, el  cumplimiento  efectivo  de  la sanción, disponiendo a  ese     efecto     la  captura     de     los    sentenciados.   

HECHOS  

El  Tribunal  ad  quem los expuso de la siguiente forma:   

Dio  origen a la presente investigación la  denuncia  instaurada  por  la  señora  BEATRIZ ELENA  ARIAS  GONZÁLEZ,  Tesorera del municipio de Armenia,  el  2  de  septiembre  de  2013, a través de la cual dio a conocer que el 30 de  agosto  del  mismo año, recibió una llamada de un funcionario de seguridad del  banco   BBVA   quien  le  preguntó  si  en  esa  fecha,  había  realizado  dos  transacciones  electrónicas  por las sumas de $484.597.216 y $545.944.000, a lo  cual  respondió  negativamente  por  no  haber  usado  nunca  el portal Web del  banco.   

Ante   la  realidad  enunciada,  puso  en  conocimiento  de la señora LORENA RINCÓN,  Gerente  del  banco, lo sucedido, quien constató que igualmente  se      realizaron      otras     operaciones,     a     saber:     (i)  el  15  de  agosto  de  2013, de la  cuenta  corriente  estampilla  pro  bienestar  del adulto mayor por $10.000.000;  (ii)  el  20  de agosto de  2013,  de  la  cuenta  de  ahorros  pro  bienestar del adulto mayor por valor de  $20.000.000;  (iii) el 29 de  agosto  de 2013, de esa misma cuenta por valor de $41.113.000, transacciones que  sumadas  a  los  dos  valores  enunciados  con  antelación,  arrojan  un  total  de             $1.142.765.216.   

Adelantadas  las  pesquisas  de  rigor  e  identificadas  las  personas  que  abrieron  cuentas  para  que  a las mismas se  hicieran  las  transferencias  ilegales de los dineros del municipio de Armenia,  se  ordenó  la  captura  de EDINSON CUÉLLAR BORRERO,  WILLIAM  ANTONIO RODAS CORTÉS, WILSON ALARCÓN LARA, YAMILETH CASTILLO NÚÑEZ,  MARLENY  MUÑOS  HINCAPIÉ,  MARÍA DEL PILAR FRANCO PAZ, DAYANA CELIS NARVÁEZ,  MARÍA  MARLENY  HURTADO  DE  DÍAZ, MARÍA EUGENIA DÍAZ HURTADO, MARTHA ISABEL  CARMONA  RAMÍREZ,  DIANA  MARCELA  GARZÓN  ESTRADA,  HÉCTOR COLLAZOS GAVIRIA,  OSCAR  PUENTES  CAICEDO,  JOSÉ  ANTONIO PUENTES CAICEDO, MARNELA SUAZA MURILLO,  GUILLERMO  JOJOA  PÉREZ  y JHON JAIRO RÍOS SÁNCHEZ,  haciéndose  efectivas  las  de  los  primeros  trece  ciudadanos  relacionados.   

LA SOLICITUD  

          Promueve  el mandatario de WILSON ALARCÓN LARA acción de revisión  con  sustento  en  las causales previstas en los numerales 1. y 7. del artículo  192  del  Código de Procedimiento Penal de 2004, en consideración a que con el  fallo  de  segunda  instancia sufrió el quebranto de garantías fundamentales y  principios    tales    como    la    reformatio   in  pejus   (sic),   la   igualdad,   la   equidad,   la  proporcionalidad,  la  favorabilidad,  y el acceso a la recta administración de  justicia.   

          Expone  que  así ocurrió porque el Tribunal Superior de Armenia al  conocer  del recurso de apelación interpuesto por el Ministerio Público contra  la  sentencia  de  primer  grado  del  Juzgado  Quinto Penal del Circuito de esa  ciudad,  no  decretó  la nulidad procesal desde la audiencia de formulación de  acusación   para   que   ese   estrado   adecuara   la   pena   y   el   debido  proceso.   

Disiente  del  ad  quem  que,  contrariando  el espíritu y la filosofía  del  sistema penal acusatorio, procedió a modificar la condena incrementando en  alta  proporción  y  de  manera  manifiestamente ilegal las penas de prisión y  multa  que  en  principio  fueron impuestas; además, revocó el sustituto de la  suspensión  de  la  pena  que se le había concedido, todo ello en oposición a  los  artículos  1º,  4º  y  29  de  la  Constitución Política, 1º a 14 del  Código  General  del  Proceso,  y 140 y 357 del Código de Procedimiento Civil,  con  base  en  los cuales reclama decretar la nulidad del fallo del Tribunal que  al,  decidir  el  recurso  de alzada, condenó a ALARCÓN LARA sin permitirle el  derecho a la defensa.   

Respalda   la   tesis  postulada  citando,  igualmente,  diversas  normas  de  derecho internacional de los Derechos Humanos  que  considera  han  sido  vulneradas,  relativas al carácter excepcional de la  privación  del derecho a la libertad personal en aplicación de la figura de la  detención  preventiva,  y,  en el mismo contexto, las sentencias C-592 de 2000,  C-774   de   2001,   C-762   de   2002,   y   C-213   de   2004   de   la  Corte  Constitucional.   

En cuanto se refiere a la causal del numeral  7º  del  artículo  194 del ordenamiento procesal penal, alude a las sentencias  24026  de  20  de  octubre  de 2005, y 37668 de 30 de mayo de 2012 de la Sala de  Casación  Penal  del Corte, sin precisar sus alcances respecto de la situación  del  solicitante,  en  provecho  de  quien  reclama,  en  todo caso, la libertad  provisional  por  efecto  de dejar sin valor la sentencia de segunda instancia y  proferir la que corresponda en el marco de la revisión propuesta.   

CONSIDERACIONES  

1.  Es  competente  esta  Sala  para conocer del presente asunto en sede de revisión, acorde con el  artículo  32-2  de  la  Ley  906  de 2004, compendio normativo que ha regido el  procesamiento adelantado en contra de WILSON ALARCÓN LARA.   

2.  La  acción de  revisión  tiene  razón  de ser excepcional frente a la “intangibilidad de la  cosa  juzgada”,  porque  una  sentencia  que  ha  cobrado  ejecutoria formal y  material  solamente  puede  ser  sometida  a  nuevo  debate en caso de concurrir  alguna de las causales del artículo 192 de la Ley 906 de 2004.   

Es por eso por lo que para remover la fuerza  de  la  cosa juzgada, deben cumplirse precisas y rigurosas exigencias formales y  sustanciales     contenidas     en     el     artículo     194     ejusdem, siendo carga para el solicitante  precisar  la(s) causal(es) que invoca a la par que los fundamentos de hecho y de  derecho  sustento  de  la  solicitud  así  como presentar las evidencias que la  fundamentan.   

No  se  trata,  en  manera  alguna,  de  la  realización  libre  de  un  alegato  de  controversia  sino de la presentación  organizada  y  armónica  de  los  aspectos  de  orden  fáctico,  jurídico y/o  probatorio  que  impongan como conclusión unívoca que se ha presentado un acto  de  injusticia  el  cual  debe  ser remediado en aras de la preservación de las  garantías  y  derechos fundamentales de quien ha sido sometido al imperio de la  justicia indebidamente.   

Las especiales connotaciones de la acción de  revisión,  han  sido  explicadas  por  esta  Sala  en  múltiples  y  repetidas  oportunidades, precisando que   

…como  el  propósito  primordial  de  la  acción  de revisión se orienta a remover la intangibilidad inherente a la cosa  juzgada,  el legislador ha dispuesto como condición de admisibilidad del libelo  dirigido   a  tal  propósito,  el  cumplimiento  de  exigentes  y  específicos  requisitos contenidos en el artículo 194 de la Ley 906 de 2004.   

Dado  que  la  acción  procede únicamente  contra  providencias  que  hayan  cobrado  ejecutoria  (fallos,  resoluciones de  preclusión  de  la  investigación  o  autos de cesación de procedimiento), es  deber  del  actor  anexar  a  la  demanda  copia  de las decisiones de primero y  segundo  grados  cuya  revisión pretende, junto con la respectiva constancia de  su  ejecutoria.  (CSJ AP, 15  feb. 2012, rad. 38039).   

3.  Con base en lo  que  ha  quedado  planteado,  es  propio  concluir  ab  initio   que   la   demanda  en  líneas  precedentes  sintetizada amerita la inadmisión.   

En  primer orden, dígase que la regulación  de  este  medio  de  control, artículos 192 y siguientes de la Ley 906 de 2004,  obliga  al  interesado  a  presentar  no  solamente  una  adecuada  y  coherente  exposición   de   hechos,   normas  y  pruebas  atinentes  a  la(s)  causal(es)  propuesta(s),  sino  adjuntar  con  el  escrito  petitorio las sentencias que se  pretende   someter   a   juicio  rescindente  junto  con  la  constancia  de  su  ejecutoria.   

En el escrutinio de los anexos allegados con  el  libelo  que  aquí  se  califica, solamente se aporta facsímil del fallo de  segundo  grado  sin  constancia  de  ejecutoria,  carencia  que  no  puede pasar  desapercibida  en  cuanto  es  de  la  esencia  de  la  acción  de revisión su  procedencia  contra  decisiones en firme, que constituyen cosa juzgada y que, en  consecuencia,  no  serán  controvertidas  como  si  se tratase de una instancia  adicional a las previstas ordinariamente.   

Dicho  con  otras palabras, no se asimila la  revisión  a  un  juicio jurídico que involucre las presunciones de legalidad y  acierto  del fallo judicial, que conciernen a otros recursos, dado que no son el  centro  del  debate  promovido,  como  sí  lo  es  reparar  actos de injusticia  material  siempre  y  cuando  se  compruebe  alguna(s)  de  las  causales que el  legislador ha definido para desarrollar la acción revisora.   

Por eso es por lo que resulta de importancia  la  corroboración  de  la firmeza de las sentencias controvertidas a través de  esta  acción  extraordinaria;  según  la  opinión  reiterada y uniforme de la  Corte,  entre  otras  muchas  en  CSJ  AP,  27  jul.  2011, rad. 34195, sobre la  constancia   de   ejecutoria   se   ha   dicho   que  “…es                 indispensable por cuanto, de un lado, no  debe  perderse  de  vista  que para la procedencia de la acción de revisión es  necesario  estar  frente a una decisión en firme con efectos de cosa juzgada y,  de  otra  parte,  por  cuanto  únicamente  con  el documento en cita es posible establecer que no opera otra  alternativa     procesal     de     defensa     o     medio     ordinario     de  impugnación.”    (Énfasis    ajeno    al   texto  original).   

Exigencia   insatisfecha  a  pesar  de  la  alegación  del   accionante  que la entiende cumplida con el hecho notorio  consistente  en  que en la actualidad el proceso está sometido a la competencia  del  Juzgado  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Girardot  – Cundinamarca, puesto que  el  legislador  ha sido estricto al establecer como requerimiento para acreditar  la  firmeza de la decisión judicial que se pretende revisar la constancia de su  ejecutoria, no previendo a ese fin sucedáneo de prueba.   

4. En adición a lo  explicado,  tampoco  cumple  la  solicitud con la adecuada argumentación de las  causales  escogidas,  porque  la  presentación  de  los  motivos  de hecho y de  derecho  anunciados  como  sustento,  lejos están de acatar el rigor y técnica  propios del mecanismo de control extraordinario optado.   

Retomando  la tesis principal expuesta en la  demanda,  se apunta a denunciar la configuración de presuntos vicios nugatorios  surgidos  con  ocasión  de  la  decisión  de  segunda instancia porque el juez  colegiado  desbordó los límites funcionales de su competencia al modificar las  sanciones  impuestas  en  el  fallo de primer nivel, en contravía de principios  como   la   no   reformatio   in   pejus, la igualdad, la proporcionalidad, y otros.   

Es así que el peticionario expone particular  criterio  para concluir que lo debido habría sido anular la actuación procesal  y  retrotraerla  al tiempo de formulación de la acusación, para que el juez de  conocimiento  se  ocupara de sanearla, sin precisar cuál la razón de ello más  allá  de  la  referencia  a  distintos  preceptos  de pactos internacionales de  Derechos   Humanos   y   decisiones   de   la   Corte   Constitucional,  citadas  indistintamente.   

4.1. En ese orden el  planteamiento  es  inadmisible  pues  deja  de  lado  la  construcción  lógica  necesaria  cuando  se acude a la acción de revisión, teniendo en cuenta que si  de  invocar la causal primera del artículo 192 se trata, ha de tenerse presente  la  comprensión  de  la  doctrina  y  la  jurisprudencia de esta Corte sobre su  configuración;  para ilustrar, en CSJ AP, 28 may. 2014, rad. 43678 se encuentra  referencia   retrospectiva  a  la  postura  uniforme  predicada  de  antaño,  a  saber:   

Cuando  se invoca la causal contemplada en  el  numeral  1º  del artículo 192 del Estatuto Procesal Penal, esto es, cuando  se  ha  condenado  a  más de una persona por un delito que solo pudo cometer un  número  inferior  a  aquel de quienes han sido sancionados, no puede entenderse  que  su  acreditación  opera  por  vía  de  una  nueva  valoración probatoria  orientada  a  ajustarse  a  esa  hipótesis,  o que constituye un escenario para  disertar  libremente  sobre  la coautoría, ya que se  refiere  a  aquellos  casos  en  los  cuales  la naturaleza del delito objeto de  juzgamiento  y los hechos declarados probados, admiten su ejecución únicamente  por  una  sola  persona  o  por un número inferior de quienes fueron materia de  condena.    (CSJ    AP,    13   Ago   2012,   Rad.  38311).   

Se  trata  de  una  discusión  jurídica  objetiva  ante una verdad formal inconsistente con el mundo fenomenológico, por  eso  ha  indicado  la jurisprudencia, a título de ejemplo, eventos en que “la  víctima  señala  durante  el proceso que fue agredida sexualmente por una sola  persona  pero  termina siendo condenado un número plural de individuos o cuando  se  demuestra  fidedignamente que solo algunos falsificaron un documento pero se  le  atribuye  responsabilidad  penal  a  otra  que  ningún vínculo tuvo con el  comportamiento  delictivo”,  contexto que insoslayablemente conduce a que deba  involucrarse  en  su  postulación  una argumentación que conlleve a vislumbrar  que  “el  juicio  de  reproche  se elevó en exceso contra alguien inocente en  tanto  el  injusto  solo  pudo  haber  sido  cometido  por una cantidad menor de  sujetos,  necesariamente  se  requiere  verificar  la  naturaleza del delito, su  modalidad   y   características  y  la  realidad  fáctica  consignada  en  las  sentencias,  de  tal  suerte  que  se  logre  hacer evidente que el contenido de  justicia  declarado  en  el fallo no corresponde a la verdad probada” (CSJ AP,  11  Dic  2013,  Rad. 39618). (Énfasis ajeno al texto  original).   

Advierte  la  Sala que el actor nada explica  acerca   de  la  razón  para  aseverar  que  por  los  delitos  aquí  juzgados  -hurto  por  medios  informáticos  y  semejantes  y  violación    de    datos   personales-,     solamente     podría      haber     sido    objeto    de    declaración   de  responsabilidad una persona o un número inferior de  las  que  fueron condenadas, ya porque la naturaleza de esos tipos penales o las  circunstancias    fácticas    fueran    determinantes    de    ello      y,      por     lógica     consecuencia,  injusta  la  decisión  de  penar a  ALARCÓN LARA.   

Contrariamente, de acuerdo con la narrativa  de  los  hechos objeto del  proceso     antes     trascrita,     de  bulto  se advierte que la sustracción de dineros de las arcas  de   la   Tesorería   de   Armenia  –      Quindío      fue  realizada  a  través  de  multiplicidad  de transacciones electrónicas de trasferencia de  fondos  de  algunas de sus  cuentas       bancarias      a      las      de      los      diecisiete       encausados,   según   logró   establecer   la  investigación   que   rastreó   los   movimientos  bancarios  respectivos;  incriminación    sin  refutación    alguna    acogida   por  todos los inculpados que, previa ilustración de sus defensores,  aceptaron  en  audiencia  preparatoria  los  cargos  -simple  y  llanamente-  por  su participación en la  modalidad    de    complicidad   en   los   aconteceres   delictivos.   

Entonces,  la  construcción  del  cargo  no  aborda  establecer  por  qué  los delitos atribuidos a WILSON ALARCÓN LARA, en  las  condiciones de tiempo, modo y lugar conocidas en el decurso procesal, sólo  era  posible la participación de una persona y que esa persona no fue él; o un  número  distinto  de implicados entre los cuales no se le pudiera contar.    

Desde otra perspectiva, nada dice el libelo  sobre   la   imposibilidad   dogmática,  dada  la  estructura  típica  de  los  mencionados     delitos,     de     que     se    condenara    a    la   multiplicidad   de  partícipes  en    ellos,    incluido   el   promotor   de   la  revisión.   

E  inaceptable  que  se  aduzca  ahora que  ALARCÓN  LARA  fue  asaltado  en  su  buena  fe  por  terceras  personas que lo  convencieron  de prestar colaboración en una actividad de apariencia legítima,  viéndose  involucrado  a  la postre en una         ilicitud    por   la   que   no   debió   ser   condenado,   debido         a         la         equivocada        escogencia  que  hace  el libelista de  un           escenario          inidóneo  para  explicar la conducta  de         su         poderdante.   

Esta  temática,          extraña     del     todo     al    propósito    de   la   acción  revisora   según   se   ha   explicado   en  precedencia, impone    decir    que   mal  haría  la judicatura en reanudar  debates  propios  de las  instancias  ordinarias  ya  superadas para discurrir  acerca  de  la  demostración  de  la  materialidad  delictiva  y  la  responsabilidad  del  investigado en su ejecución;       por       lo       mismo,      impropio      afirmar,  como  lo  hace  el  actor, que se configura la causal  primera de revisión.   

4.2. También acude  el  actor  a soportar la demanda en el numeral 7º del artículo 192 del Código  de  Procedimiento  Penal,  que  estatuye  la  procedencia  de  la acción cuando  “…mediante  pronunciamiento  judicial la Corte ha  cambiado  favorablemente  el  criterio  jurídico  que sirvió para sustentar la  sentencia  condenatoria,  tanto  respecto  de  la  responsabilidad  como  de  la  punibilidad.”   

En  ese  ámbito,  corresponde  al  interesado  demostrar que las razones  jurídicas  que  sirvieron  de  sustento  a  la  sentencia cuestionada, han sido  modificadas  por  la  Corte  Suprema de Justicia a través de un pronunciamiento  posterior,  o  incluso uno anterior que no aplicado al caso concreto resultaría  favorable a los intereses del sentenciado.   

Ha  precisado  la  Corte, en CSJ SP, 17 oct.  2012,  rad.  36793,  y  CSJ  SP,  4 mar. 2013, rad. 40208, por mencionar algunas  decisiones    pertinentes,   los   requisitos   que  deben cumplirse   en   tratándose  de  la  causal  séptima      de  revisión,        como       sigue:   

i) Que con posterioridad a la sentencia que  se  pretende  remover,  su fundamento jurídico haya sido entendido por la Corte  de  manera  diferente  a la reconocida antes; o que por  desconocimiento  de  la  existencia  de  la  nueva  jurisprudencia,  se  hubiese  adoptado      con     fundamento     en     criterios     anteriores.   

ii)   Que  exista  identidad  entre  los  supuestos  que  dieron cabida al cambio de doctrina, y aquellos contenidos en la  sentencia cuestionada.   

iii)   Que   los  efectos  de  la  nueva  interpretación  de  la  norma  o  instituto jurídico resulten favorables a los  intereses  del  sentenciado  bien  en  cuanto  a  la  responsabilidad  como a la  punibilidad.   

iv)  Que el pronunciamiento judicial en el  cual  se  apoya  la  solicitud provenga de la jurisprudencia emanada de la Corte  Suprema  de  Justicia, máximo órgano de la jurisdicción ordinaria, atendiendo  la  función  que cumple de unificar la jurisprudencia nacional como Tribunal de  Casación. (Ver CSJ AP5200-2015, 9 sep. 2015, rad 46531).   

El   escrutinio   de   la   demanda  y  su  confrontación  con  estos  requerimientos  muestra  las falencias de aquella en  tanto  que  ninguno  es  presentado  ni  comprobado en debida forma por la parte  accionante acorde con lo que se explica enseguida.   

4.1.1. Teniendo en  cuenta  la  época  de  ocurrencia  de  los  hechos  así  como  las  fechas  de  proferimiento  de  las  sentencias  de  primera  y  segunda  instancia, omite el  demandante  identificar  cuál es el criterio jurídico que fue tenido en cuenta  como  determinante  en  la  decisión  declarativa de  condena,  y   cómo,  cuándo  y  en      qué      sentido    la    Corte    ha   variado  su  entendimiento o postura a ese respecto.   

Se  desconoce,  porque  la  demanda  no lo  plantea,  cuál  la  concepción jurídica en que se fundamentó la declaración  de  responsabilidad  emitida  contra WILSON ALARCÓN LARA, que con posterioridad  la    jurisprudencia    de    la   Sala   ha  modificado  y  que,  por  ende,  no    pudo    ser   conocida   por   las   instancias  judiciales  al  decidir       el  caso; o que otrora la Corporación varió, y a pesar  de  que  pudo  ser  conocida,  no  fue  acogida  en  las  instancias.   

Esa  carencia  conlleva  al  imposible  de  establecer         si        existe         identidad,  o  no,  entre   las  razones motivantes de la variación  de    la     ponderación    jurídica  de  esta  Colegiatura,         y    las  manifestadas  en la providencia de segunda instancia  emanada      del      Tribunal     Superior     de     Armenia,     aquí           cuestionada;   a  la  par,  es materialmente inviable sopesar la  incidencia          de          una            distinta  interpretación ya           normativa  o  de  un  instituto  jurídico  que  resultaría   favorable   al   penado       en      términos   de   la   responsabilidad  o punibilidad deducidas en su contra.   

Valga  precisar en este punto que si bien el  reclamante  hace  referencia  a  los  proveídos  de  esta  Sala emitidos en los  radicados  números  24026  de  20  de octubre de 2005, y 37668 de 30 de mayo de  2012,  ambos resultan anteriores tanto al tiempo de ocurrencia de los delitos en  cuestión,  que  datan  de mediados de agosto a comienzos de septiembre de 2013;  como  al  de  emisión  de los fallos de condena controvertidos, emanados de las  autoridades  judiciales cognoscentes de primero y segundo nivel, los días 25 de  marzo y 21 de mayo de 2015, respectivamente.   

En  adición,  las referidas providencias de  esta  Sala  nada  tienen  que ver con lo que se ha debatido en la causa criminal  seguida  contra  ALARCÓN  LARA, porque en la primera, radicación nº 24026, se  sometió  a  examen  el  principio  de  congruencia según el cual el acusado no  puede  ser  declarado  culpable  de  hechos  que  no  consten  en la acusación,  respecto  de  la  sentencia de condena irrogada a una persona que, en un proceso  seguido  bajo  la  égida  de  la  Ley  906 de 2004, aceptó cargos por porte de  estupefacientes   pero   fue   condenada   por   venta   de  sustancias  de  esa  especie.   

Mientras que en la segunda, radicación nº.  37668,  el tema discutido fue el de la posibilidad de retracto de la aceptación  de  cargos en una causa seguida, también en vigor de la Ley 906 de 2004, contra  un  individuo  procesado  por  el delito de actos sexuales con menor de 14 años  agravado en concurso homogéneo y sucesivo.   

Sin mayor esfuerzo se colige que ninguna de  estas  se  relaciona  con  las  temáticas  sustanciales o procesales que fueron  materia  del  juzgamiento  adelantado  a  ALARCÓN LARA, quien, recuérdese, fue  declarado    cómplice    responsable    de    los   delitos   de   hurto  por  medios  informáticos y semejante agravado en concurso  con  homogéneo  y  sucesivo  y  heterogéneo con violación de datos personales  agravado.   

5. Finalmente, en  cierre  de  la  discusión,  se  encuentra que las sentencias que evoca el actor  proferidas  por  la  Corte Constitucional, atañen a materias que no constituyen  fundamento  de  las  determinaciones  judiciales  por este medio controvertidas,  cual es la justeza de la condena impuesta a WILSON ALARCÓN LARA.   

Como  quiera  que  sea, al no dimanar de la  Corte  Suprema de Justicia en desarrollo de las funciones de máximo Tribunal de  Casación  que  ostenta,  no  podrían  ser reconocidas con incidencia favorable  para  la situación jurídica del penado, como requiere el demandante, menos aun  si  en  cuenta  se tiene que no guardan relación con la esencia de las causales  de revisión que se viene de examinar.   

6.         Corolario        del        análisis        antecedente     es     que  el  libelo  por  cuyo  medio  se  pretende  la  revisión de la  sentencia    de    condena   impuesta   a   WILSON   ALARCÓN   LARA, debe ser inadmitido.   

En  mérito de lo expuesto, la SALA    DE    CASACIÓN    PENAL    DE    LA    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,   

RESUELVE  

PRIMERO:    INADMITIR    la  demanda  de  revisión  presentada mediante apoderado por WILSON  ALARCÓN LARA.   

SEGUNDO:  Contra  esta decisión procede el recurso de reposición.   

Notifíquese y Cúmplase,  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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