AP5743-2016(48411)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado  Ponente   

AP5743-2016  

Radicación  N° 48411   

(Aprobado  acta  N°    274)   

         

         Bogotá,  D.  C.,  treinta  y uno (31) de  agosto   de   dos   mil  dieciséis (2016).   

         La  Corte  se pronuncia sobre la admisibilidad formal de la demanda  de  revisión  presentada  por la apoderada de Neyla Rosa Peña Arroyo y Gustavo  Padilla  Bolaños en contra del auto emitido por esta Corporación que, el 23 de  septiembre  de  2008,  declaró  la  prescripción  de  la  acción  penal  y la  cesación  de  procedimiento  que  por el delito de homicidio culposo se siguió  respecto     de     MANUEL     DIONISIO    MORALES  SALGADO.   

  H   E   C   H   O  S   

         Fueron  expuestos  en  su  momento  por  la Corte en los siguientes  términos:   

“El  día  10 de octubre de 1999 siendo  aproximadamente  las  6:30  de  la  mañana, colisionaron en la Avenida Pedro de  Heredia,  a la altura de la señal luminosa ubicada en la intersección de ésta  con  la  carrera  14 que viene del Barrio Torices, el vehículo automotor de uso  público  urbano tipo buseta de marca Chevrolet, modelo 1982, de placas UAE-468,  conducida  por  el  señor  MANUEL  DIONISIO  MORALES  SALGADO, con el vehículo automotor de uso particular  tipo  motocicleta  marca Suzuki, modelo 1996, de placas TDX-37A,  conducido  por   el   señor   Jaime   Padilla  Peña,  resultando  muerto  éste,  en  las  instalaciones  del  Hospital  Naval,  mientras  recibía  atención  médica”.   

LA DEMANDA DE REVISIÓN  

         La   accionante   interpuso   “recurso  extraordinario   de  revisión”  en  contra  de  la  “sentencia”    que  decretó  la prescripción de la acción penal en este asunto, invocando con ese  propósito  las  causales contempladas en el artículo 220, numerales 4° y 5°,  de  la  Ley  600  de  2000,  esto  es,  al  dictarse el fallo con ocasión de la  conducta  típica  del  juez  o  de  un  tercero  y  por fundamentarse en prueba  falsa.   

         Luego  de reseñar el trasegar de la actuación procesal durante el  curso  de  las instancias, censura el actuar del defensor del procesado al haber  dilatado,  desde  su punto de vista, el adecuado devenir del trámite efectuando  críticas  que hace extensivas al juez de primera instancia, a quien reprocha no  haber  desplegado  las  facultades disciplinarias a su alcance para conjurar tal  situación.   

         En   estas  condiciones,  de  manera  errática  pide  “declarar  la  nulidad de la sentencia proferida por la Honorable  Corte  Suprema  de  Justicia  por  haberse  originado en ella (sic) la causal de  nulidad   consistente  en  la  omisión  de  la  audiencia  pública  solicitada  oportunamente  por  la  parte  demandante”, anexando  con  la  demanda, entre otros, poder conferido para actuar y copia de los fallos  emitidos.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

1.  Atendiendo la naturaleza excepcional de  la  acción de revisión y su carácter rogado, el legislador ha establecido una  serie  de exigencias a efectos de darle paso a la demanda contentiva de la misma  que,  en  términos  generales,  consisten en la determinación de la actuación  procesal  cuya  revisión  se depreca, el señalamiento de las conductas penales  que  motivaron  las decisiones cuestionadas, indicar la causal que se invoca, la  relación  de  pruebas  o  evidencias que fundamentan la solicitud y aportar con  esta  copia  de  los  proveídos  demandados  junto  con  la  constancia  de  su  ejecutoria.   

En  ese  orden,  es  palmario que el libelo  respectivo  no  es  un  escrito  de libre confección y, por el contrario, ha de  estar  sometido  a  específicas  reglas  de  postulación  que  de ser obviadas  implican  su  rechazo, por no cumplirse con la idoneidad conceptual mínima para  remover  el carácter de cosa juzgada que cobija a las providencias dictadas por  la administración de justicia.   

         

         2.  Bajo esta perspectiva, ha de señalarse que son ostensibles las  falencias  avizoradas  en  el  escrito de revisión, ya que la argumentación de  las  causales  en que se fundamenta no encuentra respaldo en motivos formales ni  sustanciales consistentes:   

2.1.  En  primer lugar, salta a la vista la  imprecisión  de  la  libelista  al asimilar que la revisión es un recurso   pues   se   trata   de   una  acción,   entre  otros,  porque  su  interposición  se  da  por fuera del trámite ordinario del proceso  penal  y  procede  en contra de decisiones ejecutoriadas. Ahora, en ese aspecto,  la  providencia  por medio de la cual se declaró en este asunto la cesación de  procedimiento   es   un   auto  y  no  una  sentencia,  como  equívocamente  lo  refiere.   

         2.2.  De  otra  parte,  la  demandante se limitó a adjuntar copias  simples  de  los  fallos de instancia (por demás incompletas) omitiendo allegar  la  constancia  de su ejecutoria, falencia que, al tenor de los artículos 222 y  223  de  la  Ley  600 de 2000, conlleva necesariamente al rechazo del libelo. En  este  sentido,  no  puede  asumirse  con  la  interposición de la revisión que  aquellas  providencias  se encuentran en firme -al margen de aportarse copia del  auto   de   la   Corte   que   decretó  la  prescripción  y  la  cesación  de  procedimiento-,  toda  vez  que su teleología, se recalca, acarrea un carácter  rogado  que  impone  ciertas  cargas  y,  por  tanto,  corresponde al accionante  acreditar  mediante  la  respectiva certificación la condición de cosa juzgada  tratándose  de  las determinaciones atacadas por esta vía (Cfr. CSJ AP, 06 Jul  2005,  Rad.  23838),  más  aun  cuando  con  relación a este último proveído  tenía  cabida  el  recurso  de  reposición,  ignorándose si fue interpuesto y  mucho  menos,  de  ser  el  caso,  la  eventual  decisión  adoptada  frente  al  mismo.    

         2.3.  De  igual  modo,  en lo atinente a las causales 4ª y 5ª del  artículo  220  de  la Ley 600 de 2000 invocadas en la demanda, su tenor literal  consagra,  en  su  orden,  que  la  acción  de  revisión  procede “Cuando   con   posterioridad   a   la  sentencia  se  demuestre,  mediante decisión en firme  que  el  fallo  fue  determinado  por  una  conducta  típica  del  juez o de un  tercero”  y  “Cuando se  demuestre,   en   sentencia   en   firme,  que  el fallo objeto de pedimento de revisión se fundamentó en  prueba  falsa”  (Resaltado de la Corte).   

         Entonces,  es incuestionable que, por mandato legal, si se busca la  revisión  aduciéndose  que  el  fallo  se  dictó ya bien sea por cuenta de un  delito  o  sustentado  con medios probatorios falsos, constituye carga del actor  demostrar  esa  situación  y  esto  debe  hacerse  exclusivamente con sentencia  ejecutoriada que así lo declare.   

En  consecuencia, brilla por su ausencia en  el  sub examine la decisión  en  firme  que  dé cuenta de una u otra hipótesis y en contraste, a través de  un  discurso de libre formato, se aborda una polémica ajena a la teleología de  la   acción   minada  de  apreciaciones  subjetivas  y  parcializadas  que  con  independencia  de  su potencial asidero, no se acompasa con la naturaleza de las  causales en las cuales se funda el reclamo impetrado.   

         Muestra   palmaria   de  ello,  es  la  petición  elevada  por  la  demandante  dirigida  a  que  se  decrete la nulidad del auto proferido por esta  Corporación,  ya  aludido en precedencia, toda vez que la acción no constituye  una  fase auxiliar para constatar la legalidad del procedimiento surtido, según  parece  entenderlo, ni para solventar inquietudes que eventualmente corresponden  a   otros   escenarios,  verbi  gratia,  el  concerniente  a  la responsabilidad patrimonial del Estado o el  atinente  a su potestad disciplinaria, teniendo en cuenta que en el proveído en  comento     se     dispuso,     en     su     numeral    quinto,    “compulsar  copias  para  que  se investigue la mora judicial que  ocasionó la prescripción”.   

3. Recapitulando, debido a que la revisión  contrae  un  carácter  rogado  que  impone  poner  de  relieve  con el respaldo  jurídico  y  probatorio  pertinente  la  eventual  injusticia  que pudo haberse  cometido  en  el curso del proceso penal, por cuenta de la configuración de las  causales   taxativamente  contempladas  por  el  legislador,  no  tienen  cabida  planteamientos  ajenos  al  marco  conceptual consagrado en los artículos 220 y  siguientes de la Ley 600 de 2000, conforme ocurrió en este caso.   

Así,  teniendo en cuenta el incumplimiento  de  los  presupuestos  de  admisibilidad legalmente establecidos y la defectuosa  postulación  de  la  demanda de revisión, la decisión que se impone ha de ser  la de inadmitir el libelo.   

         

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

         INADMITIR   la   demanda  de  revisión  allegada  en  contra  del  auto  de  cesación de procedimiento proferido por la  Corte Suprema de Justicia, el 23 de septiembre de 2008.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase   

IMPEDIDO  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Presidente  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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