AP5567-2016(48482)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

Magistrado  Ponente   

AP5567-2016  

Radicación Nº 48482  

Aprobado mediante Acta No. 266  

          Bogotá,  D.  C., veinticuatro (24) de agosto de dos mil dieciséis  (2016).   

ASUNTO  

La   Sala   se   pronuncia   sobre            los          recursos        de        «Apelación»   interpuestos   por  el  defensor  de  ÓJCR  y  el  apoderado  de las víctimas  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el Tribunal  Superior  de  Medellín  el 22 de  junio de 2016, mediante la  cual   revocó   la   emitida   por   el   Juzgado  Segundo  Penal  Municipal  de  Envigado,  Antioquia,  el  4    de   marzo       del       presente   año,   que   absolvió   al  acusado  por  el delito de  violencia    intrafamiliar    agravada,  y  en  su  lugar lo condenó por esta  conducta punible.   

HECHOS:  

Los  hechos  por  los  cuales  se  emitió  sentencia     fueron     reseñados     en     los    fallos    así:   

«De conformidad  con  lo manifestado por la Fiscalía 54 Local CAVIF de Envigado y lo establecido  por  el  Despacho a lo largo de la actuación, se tiene conocimiento que el día  24  de  noviembre  de  2012, a eso de las 9 y 10, en la diagonal 31 E No. 34 Sur  46,   Apto.201,  barrio  San  José,  siendo  reportado  un  caso  de  violencia  intrafamiliar,   donde  acudieron  los  agentes  de  Policía  y  al  llegar  se  entrevistaron   con   L  y  TCV,    quienes    les  manifestaron  que  su  padre  las  había  agredido  física y verbalmente y les  muestran  las  laceraciones  y hematomas que tienen en la espalda, motivo por el  cual   ingresan   a   la   habitación   con   autorización   de   T,  la  cual  señala  al agresor siendo  retenido  y  dejado  a  disposición  de  la  autoridad competente. Las jóvenes  fueron  llevadas  a  la  URI  para  que  presentaran las respectivas denuncias y  conducidas a Medicina Legal para su evaluación.   

Según  las denuncias de las ofendidas, los  hechos  se  originaron  debido  a  que  L  perdió algunas materias en el colegio y a raíz de esto su padre  la  trató muy mal, insultándola con palabras soeces y le tiró agua a la cara,  ella  se  encerró  en su cuarto y después optó por irse para donde una tía y  allá  amaneció  junto con su hermana y su mamá. Al otro día, cuando llegaron  a  la  casa, se volvieron a presentar problemas con el procesado, quien la noche  anterior  estuvo bebiendo y llegó a casa a media noche y escuchó música hasta  el  otro  día.  Cuando se acostó, sus hijas prendieron el equipo y empezaron a  escuchar  música,  levantándose  el  padre  para  empezar  de  nuevo  con  los  problemas  y  ahí fue donde las insultaba, las echaba de la casa y además, las  agredió   dándole   palmadas   en   la   cara   y   amenazándolas   con   una  correa.   

Las  lesiones  o  agresiones  causadas  a  L    y    TCV   originaron   unas   incapacidades  definitivas   y   sin   secuelas   de   7   y   11   días   para  cada  una  de  ellas.”   

ACTUACIÓN PROCESAL  

    

1. El 25 de noviembre de 2012, ante la  Juez  Tercera Penal Municipal con función de control de garantías de Envigado,  Antioquía,  se  formuló  imputación  contra ÓJCR, por el delito de violencia  intrafamiliar,      cargo     que     fue     reiterado     al     formulársele  acusación.     

    

1. Adelantadas   las   audiencias  preparatoria  y  de juicio oral, el Juzgado Segundo Penal Municipal de Envigado,  anunció  que  el sentido del fallo era absolutorio y dio lectura a la sentencia  el 4 de marzo de 2014.     

    

1. La  Fiscalía  54 local apeló la  absolución  y  una  Sala  de Decisión Penal del Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Medellín, al desatar la alzada, revocó la sentencia confutada y,  en  su  lugar,  condenó  a  ÓJCR  a  la  pena  de seis (6) años de prisión e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo   lapso,   por   hallarlo   autor  responsable  del  delito  de  violencia  intrafamiliar.     

Negó   al   sentenciado  la  condena  de  ejecución condicional y la prisión domiciliaria.   

4. El defensor del procesado y el apoderado  de  las  víctimas  interpusieron  “recurso  de  apelación”  conforme  a la  sentencia  C  –  792  de  2014   

El  Tribunal  de  instancia   corrió   traslado   común  a  los  no  recurrentes,  conforme  al  trámite  establecido en el  artículo  179 de la Ley 906 de 2004, y por auto del 5  de  julio  del  año  en  curso  concedió las impugnaciones interpuestas por el  defensor   y   el   apoderado   de   las   víctimas,   y  ordenó  remitir  la  actuación  a  la  Corte  Suprema de Justicia para que  desatara las mismas.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

La Sala       rechazará,       por       improcedente,      los  «recursos de apelación»    interpuestos   por   el  defensor  de  ÓJCR  y  el  apoderado  judicial de las  víctimas  contra  la  sentencia de segunda instancia  proferida  por  el  Tribunal Superior de Medellín el  22   de  junio  de  2016,  mediante  la  cual  revocó la emitida por el Juzgado  Segundo  Penal  Municipal  de  Envigado el   4  de  marzo del año en curso,  que  absolvió  al acusado por el delito de violencia  intrafamiliar,  para  condenarlo por el mismo     ilícito,    como  quiera  que aún no se encuentra  regulada  en  la  legislación  procesal penal la forma de impugnación a la que  hizo   alusión   la   Corte   Constitucional   en  la  sentencia  C     –  792  de  2014;  así  como,  por  no hacer parte del  ámbito  de  las  competencias  de  esta  Corporación lo atinente a definir las  reglas    que   permitan   su   implementación,   atendiendo   las   siguientes  razones:   

    

1. Si bien es cierto en la sentencia  C  –  792  de  2014 se declaró la inexequibilidad de  varios  artículos  de  la Ley 906 de 2004, en cuanto omitían la posibilidad de  impugnar  todas  las  sentencias  condenatorias, también lo es que allí  se  exhortó  al Congreso de la  República  para  que  en  el  término  de  un  año,  contado  a  partir de la  notificación     del     fallo,    el  cual se cumplió entre el 22 y el 24 de abril del 2015, regulara  el  derecho a impugnar las sentencias penales condenatorias dictadas por primera  vez  en  cualquier  estadio procesal, y precisó que de incumplir este deber, se  entendería  que  la  impugnación  procedía  ante  el  superior  jerárquico o  funcional de quien impuso la condena.        

2.  Posteriormente, en sentencia de tutela  SU    –  215  de 2016, se delimitaron  los  efectos  y  alcances  de la  sentencia  C –  792  de  2014, al precisarse que las  órdenes  allí  impartidas:  i)  operaban respecto de las sentencias dictadas a  partir  del  25 de abril de 2016 o que para ese momento estuviesen en proceso de  ejecutoria,               ii)   que  aunque  con  ella  solo  se  ofrecía  una solución al problema de las condenas  impuestas  por  primera  vez  en  segunda  instancia,  debía  entenderse que su  exhorto  llevaba  incorporado  el  llamado  al  legislador  para que regulara en  general  la impugnación de los fallos condenatorios emitidos por primera vez en  cualquier  estadio  del proceso penal; y iii)   que   la   Corte   Suprema  de  Justicia,  dentro  de  sus  competencias,  o  en  su  defecto   el   juez  constitucional,  atendiendo  las  circunstancias  de  cada  caso,  debía  definir la  forma  de  garantizar  el  derecho a impugnar la sentencia condenatoria impuesta  por  primera  vez  por  la  Sala de Casación Penal.    

3. En sesión de fecha 28 de abril de 2016,  la     Sala    Plena    de    esta    Corporación        precisó  que  la pretensión de la Corte Constitucional, plasmada  en      la      sentencia      C     –  792  de  2014,  de  implementar,  a  partir  del  vencimiento  del  término  de un año,  la    impugnación   de   todas   las   sentencias  condenatorias  emitidas  por  primera  vez, resultaba  irrealizable,  toda  vez  que  ninguna  autoridad  judicial está facultada para  introducir  reformas  o  definir  reglas que permitieran poner en práctica este  derecho, siendo ello potestad exclusiva del legislador.   

    

1. Esa es la postura acogida por la  Sala  de  Casación  Penal  en decisiones recientes,  entre  ellas,  CSJ  AP, 25 May 2016, Rad.  37858,  CSJ  AP,  18  May  2016, Rad.  39156;   CSJ   AP   25   May  2016,  Rad.  37858,  CSJ  AP  27  Jul  2016,  Rad.  48406,   en  el  entendido  que  una  orden  de  la  naturaleza   que   contienen   las   sentencias   C  –     792   de   2014   y   SU  –  215  de  2016  requiere  de  reforma  constitucional  y legal que solo puede adelantar el  Congreso     de     la     República,  pues para garantizar el derecho a la  impugnación  en los términos definidos por la Corte  Constitucional  en  esas  providencias  se  hace  necesario proceder a redefinir  funciones,  crear  nuevos órganos judiciales y redistribuir competencias, entre  otros               aspectos.     

La imposibilidad de que por vía  jurisprudencial  se  llene el vacío  normativo  advertido  por  la  Corte  Constitucional en los referidos fallos, se  explica,  tal  como  se  consideró en AP37858 -2016,  reiterado  en  CSJ  AP  27  Jul  2007,  Rad.  48406,  en  que:  «Se trata de un  asunto  atinente  a  los  principios  de  legalidad,  reserva  y de división de  poderes,   esenciales   a  una  democracia,  pues  la  competencia  emerge  como  condición  básica  para  que  una persona pueda ser juzgada conforme al debido  proceso  (art.  29  C.P.),  y  le  corresponde  al legislador fijarla, ya que es  propio  de  sus  facultades  expedir  los  códigos  en  todos  los  ramos de la  legislación  y  reformar  sus  disposiciones (art. 150-1 y 2 Ib.), labores que,  claro  está, no puede asumir la judicatura dada la separación de poderes sobre  la  cual se edifica la estructura del Estado (art. 113), y porque la legitimidad  de  su  función  radica  en el sometimiento de sus actuaciones al imperio de la  Constitución y la ley (art. 230).»   

5. En el caso de  análisis,    el   ad  quem      adoptó  competencias  que  no  tiene y decidió tramitar         las     impugnaciones     presentadas  por  el  defensor  y  el  apoderado de las víctimas  como  si  fuese  un recurso de apelación, y por esa  vía,    le    asignó   a   la   Corte  una  facultad  que  el  ordenamiento  jurídico   vigente   no   le  otorga,  pues  en  él no se prevé que proceda  la  alzada contra sentencias de segunda instancia, ni se faculta a la Corte para  que    resuelva   tal  manifestación de inconformidad con el fallo de condena.   

6.   Por  lo  anterior,  la  Sala dispondrá la devolución de la  actuación   al   Tribunal  Superior  de  Medellín  para  que  se rehabiliten  los  términos  de  ejecutoria  con  el  fin  de  que  las  partes  con   interés  puedan  interponer  el  recurso  de  casación,  si  a  bien  lo  tienen,  por ser el único del cual la  Corte puede conocer y que  procede  en  estos casos, conforme lo estipulan los artículos 32, 181 y 184 del  mismo       Estatuto       Procesal.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1. RECHAZAR, por improcedentes, los recursos  de  apelación  interpuestos  por  el  defensor  de  ÓJCR y el apoderado de las  víctimas,  contra  la sentencia proferida por el Tribunal Superior de Medellín  el 22 de junio de 2016.   

2.  Devolver, inmediatamente, la actuación  al  Tribunal  Superior  de  Medellín  para que disponer que se restablezcan los  términos  de  ejecutoria  para  la interposición del recurso de casación, con  sujeción  a  lo dispuesto en el artículo 183 de la Ley 906 de 2004, modificado  por  el  98  de  la  Ley 1395 de 2010, conforme se indicó en la motivación que  antecede.    

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

Gustavo Enrique Malo Fernández  

José Francisco Acuña Vizcaya  

José Luis Barceló Camacho  

Fernando      Alberto      Castro  Caballero   

Eugenio Fernández Carlier  

CON SALVAMENTO DE VOTO  

Luis Antonio Hernández Barbosa  

Eyder Patiño Cabrera  

Patricia Salazar Cuéllar  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

SALVAMENTO DE VOTO  

Impugnación Especial  

Radicado. 48482  

Procesado:  ÓJCR   

Delito:  Violencia intrafamiliar agravada   

Acta   No.  266  del  24  de  agosto  de  2016   

Respeto el criterio mayoritario de la Sala.  No  me  queda  duda  que  la  decisión  adoptada  y  la  mía  obedecen  a  las  convicciones  jurídicas que definen la postura asumida en la providencia que se  aprueba y la del suscrito en este salvamento de voto.   

Mi discrepancia radica en que a mi juicio a  partir  del  25  de  abril  de 2016 debe tramitarse y resolverse la impugnación  contra  la primera condena emitida por los Tribunales, en virtud de lo dispuesto  en  la  sentencia C-792 de 2014, complementada con la sentencia SU-215 del 28 de  abril de 2016, proferidas por la Corte Constitucional.   

En  la  sentencia  C-792  dispuso la Corte  Constitucional  «se dispondrá que en caso de que el  legislador   incumpla   el   deber   anterior,  se  entenderá  que  procede  la  impugnación  de  los  referidos  fallos  ante  el  superior jerárquico (sic) o  funcional  de  quien  impuso  la  condena».  A  esta  última  afirmación  en la decisión se hizo un llamado a pie de página con el  número  141,  del  que  en  lo  pertinente  se  trascribe:  «…  esta  Corporación ha señalado la necesidad de que al interior de  organismos   judiciales  colegiados  como  la  Corte  suprema  de  Justicia,  se  diferencie  orgánicamente  la  función  de  investigación  y  la  función de  juzgamiento,  cuando  ambas  han  sido atribuidas a esta corporación. De manera  análoga,  en  estas  hipótesis se debe garantizar la revisión de los primeros  fallos  condenatorios  que  se  dictan  en  el  marco  de  un  juicio  penal por  instancias que carecen de superior jerárquico.»   

Para  el  suscrito no tiene discusión que  con  la  Sentencia  C-792  de  2014  se  creó  el  derecho a impugnar la primer  condena,  pero esa facultad conforme al actual estructura constitucional solo es  posible  respecto  de  las  decisiones  que profieren los Tribunales de Distrito  Judicial,  no  de los fallos emitidos por la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia, a quien la Carta Política no le creó superior funcional  y  por  vía  jurisprudencial  no se puede modificar la estructura del Estado en  materia  de  administración de justicia, como lo sugiere indebidamente la Corte  Constitucional.   

En  cuanto a la impugnación de la primera  condena  proferida  por  los  Tribunales la Carta Política y la Ley 906 de 2004  regulan  las  autoridades  judiciales  que  tienen  la  condición  de  superior  funcional   para  resolver  las  impugnaciones,  apelaciones  o  el  recurso  de  casación.   

No riñe con la Constitución Política que  por   jurisprudencia   se  establezca  las  reglas  para  darle  trámite  a  la  impugnación  en los términos en que lo ordenó la Sentencia C-792 de 2014 para  las  primeras  condenas  proferidas  por  los  Tribunales Superiores de Distrito  Judicial.   

En  consecuencia,  la  primera condena del  Tribunal  debe  notificarse  y durante el término de ejecutoria establecido por  la  ley  procesal  penal para recurrir la decisión, las partes deben manifestar  si interponen recurso de casación y/o impugnación.   

Como  los  recursos  son rogados, si no se  hace  manifestación,  en  los  términos señalados en el párrafo anterior, la  sentencia  queda  ejecutoriada.  De  llegar  a  hacerse  puede expresarse que se  interpone impugnación; casación o impugnación y casación.   

Si solamente se interpone impugnación debe  remitirse   al   superior   funcional,   si   el  ad  quem  es  el  Tribunal la remisión debe hacerse a la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia, para que ésta de  plano la resuelva con plena competencia.   

Si  únicamente  se  interpuso  recurso de  casación  se  resolverá exclusivamente éste pues por voluntad del condenado o  su  defensor se renunció a agotar la impugnación como medio de protesta contra  la decisión adoptada.   

Si  se  manifestó el deseo de recurrir en  casación  e  impugnación,  fenecido  el  término  de  ejecutoria  se correrá  traslado  simultáneo para sustentar la casación y la impugnación, el término  es igual para ambos recursos y luego la Corte resolverá.   

La  anterior  solución  no aplica para el  caso  de  la  primera  condena proferida por la Sala de Casación Penal, ante el  imposible  jurídico  de  no  poder  existir  un  superior funcional por mandato  constitucional.   

         

Cordialmente,  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado  

       Fecha ut supra   

    

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