AP5238-2014(44535)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Magistrada ponente  

AP5238-2014  

Radicación n° 44535  

(Aprobado Acta No. 288)  

Bogotá  D.C.,  tres (3) de septiembre de dos  mil catorce (2014).   

  VISTOS  

Se     pronuncia     la    Corte  sobre  el impedimento manifestado  por  el  titular del Juzgado de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de  Arauca  (Arauca), para adelantar la vigilancia de la  condena  impuesta a SAMUEL QUINTERO MEDINA  como  autor de tráfico, fabricación o  porte de estupefacientes.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

El  13         de        mayo       de       2014,  el Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Descongestión  de Saravena,  declaró   a   SAMUEL   QUINTERO  MEDINA  responsable de tráfico, fabricación o  porte  de  estupefacientes,  a  título  de autor. En  consecuencia,  le  impuso  como sanciones principales  56  meses de privación de  la  libertad y 1,75 SMLMV de  multa.  Negó la suspensión condicional de la ejecución de la pena   y   el   sustituto  de  la  prisión  domiciliaria.   

Ejecutoriada  la sentencia, fue remitida al  Juzgado  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Arauca para que allí  se  efectuara su vigilancia.   

Sin embargo, mediante auto del 29  de  julio  de  2014,  el  titular de este despacho manifestó su  impedimento  para  ejercer  tal  función,  invocando la causal 6ª consagrada   en   el   canon   56   del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2004, en sustento  de  lo  cual  explicó  que  el  fallo fue proferido por él mismo, cuando  fungió  como juez de conocimiento en Saravena.     Ante     la     inexistencia     de     otros     juzgados    de    igual    categoría  en  dicho  territorio,  remitió las diligencias a su  homólogo   radicado   en  Pamplona.   

Este  último se  pronunció    de   manera   negativa   en  proveído  del  12 de agosto último.  Expuso  que «el   impedimento  del  numeral  6º  del  artículo  56  de  la Ley 906 de 2004, solamente tiene cabida cuando el fallador  se  ocupa de manera expresa de alguna materia que debe  ser  analizada en sede de ejecución de penas, por lo que el simple hecho de ser  el  fallador  o  quien  ha  proferido  la declaración de responsabilidad, no lo  inhabilita  por  sí  mismo para no [sic] conocer   de   la   fase   de  ejecución  de  la  pena».  Finalmente,  dispuso la remisión del asunto a la Sala  de Casación Penal.   

CONSIDERACIONES  

Según  se  desprende  del  artículo 57 del  estatuto  adjetivo  bajo  cuya égida se rige el presente asunto, modificado por  el  canon  82  de  la  Ley 1395 de 2010, la Sala está facultada para dirimir la  controversia  planteada,  dado  que  es  el superior funcional común de los dos  juzgados  involucrados,  que  tienen su sede en distritos judiciales diferentes.  Sobre el particular, en pretéritas oportunidades se ha explicado:   

[S]i    el  funcionario  se encuentra incurso en una causal de impedimento debe manifestarlo  a  quien  le  sigue  en  turno, pero si en el sitio no hubiere más de uno de la  categoría  del  que  se  declara  impedido  o  todos estuvieren impedidos, debe  enviarlo  a  otro  del  lugar más cercano, que puede ser de otro distrito, como  ocurre  en  el  asunto objeto de estudio, por ser el único de esa comprensión,  para  que se pronuncie al respecto, y si éste no comparte las razones expuestas  por  el  primero  debe remitirlo a su superior funcional que, como atrás quedó  claro,  si  es  de  un  distrito  diferente  corresponde a la Corte.    (CSJ   AP,   07   Mar   2011,   Rad.  35951).   

Constituye   criterio  reiterado  de  esta  Colegiatura  que  la  finalidad  del  instituto  en  mención es garantizar que,  cuando   ejercen  la  atribución  de  administrar  justicia,  los  funcionarios  judiciales  obren  con  estricto  apego  a  los  principios  de  imparcialidad y  objetividad;  de  tal  suerte  que  cualquier  factor  que pueda afectar su buen  juicio  y  transparencia  se  erige  en  motivo  suficiente  para  separarlo del  conocimiento  del  asunto.  (Cfr.  CSJ AP, 13 Ago 2014, Rad. 44362, entre muchos  otros).   

En el presente asunto, corresponde a la Corte  determinar  si  el  titular de un juzgado ejecutor debe marginarse, en todos los  casos,  de la vigilancia de una sentencia proferida por el mismo funcionario, en  ejercicio de la función de conocimiento.   

La razón impeditiva invocada por el Juez de  Ejecución  de  Arauca  es  el  haber  emitido la sentencia cuya ejecución debe  supervisar,  lo  cual,  en su criterio, materializa la primera de las hipótesis  consagradas  en  el  canon  56-6  de la Ley 906 de 2004, esto es, «[q]ue  el  funcionario  haya  dictado la  providencia  de  cuya  revisión  se  trata, o hubiere  participado  dentro  del  proceso,  o  sea  cónyuge  o  compañero o compañera  permanente  o  pariente  dentro  del  cuarto  grado  de consaguinidad o civil, o  segundo   de   afinidad,   del   funcionario   que   dictó   la  providencia  a  revisar». (Subrayas propias).   

De  entrada,  debe  indicarse  que el motivo  alegado      no      es      el     adecuado,     pues     la     «revisión»  a  que  hace  referencia  la  norma  debe  entenderse  como  la  efectuada  por  la judicatura al resolver los  recursos  interpuestos  contra  una  determinada  providencia,  lo cual no puede  equipararse  a  la vigilancia de la condena que efectúa el juez ejecutor. (Cfr.  CSJ  AP,  28  Nov 2007, Rad. 28580; CSJ AP, 17 Feb 2010, Rad. 33525 y CSJ AP, 27  Nov 2013, Rad. 42765).   

Ante  una  situación  como  la presente, lo  procedente   es  estudiar  la  posible  configuración  de  la  segunda  de  las  eventualidades  contempladas  en  la  disposición  en  cita,  esto  es,  que el  funcionario   «hubiere   participado   dentro   del  proceso»,  la  cual,  según reiterado criterio de la  Sala, debe analizarse de la siguiente manera:   

…[L]a      comprensión      de      este     concepto     [participación  previa] no debe asumirse  en  sentido  literal.  Es  preciso  que  esa intervención, para que adquiera un  efecto  trascendente  acorde  con  los  fines  de  la  norma,  tenga  la aptitud  suficiente  para  comprometer  la ecuanimidad y la rectitud de la magistrada. Su  actividad  dentro  del  proceso,  dicho  en  otros  términos,  debe  haber sido  esencial  y  no  simplemente  formal.  (CSJ AP, 07  May 2002, Rad. 19300).   

En  seguimiento  de  tal doctrina, cuando la  Corte  se  ha  pronunciado  sobre  el  impedimento  para  fungir  como jueces de  ejecución,  propuesto  por  quienes participaron en el procedimiento en calidad  de  falladores  de  conocimiento,  (precisamente  las tres providencias aludidas  previamente), lo ha hecho en los siguientes términos:   

1)            Consideró infundada la manifestación en  tal  sentido,  propuesta  por  una  magistrada  con el objetivo de abstenerse de  resolver  la  apelación  contra  la  negativa de la solicitud de «concesión  de  permisos  para  gestionar el pago de sus cesantías  ante   los   bancos   de  la  ciudad  y  para  dictar  clases  en  la  casa  del  menor»;   tras   constatar   que   dicha   petición  «se  afianza  en la previsión normativa establecida  en  el  artículo 29 A de la Ley 65 de 1993, adicionado por el artículo 8° del  Decreto  2636  de  2004  cuyo  contenido  no  fue debatido en la instancia, como  tampoco  fue  inherente  a su compromiso procesal llevado a cabo durante la fase  de   la   causa».   (CSJ   AP,  28  Nov  2007,  Rad.  28580).   

2)            Tampoco aceptó el impedimento expresado  por  dos funcionarios de un Tribunal, que rehusaron el conocimiento de la alzada  respecto   de   la   denegación   del   beneficio   sustitutivo  de  vigilancia  electrónica,   al  encontrar  que  «parten  de  una  falacia,  pues, no otra cosa puede decirse cuando se aventuran a asegurar que en  la  sentencia de primera instancia se pronunciaron sobre el subrogado penal “y  los  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  de  prisión”,  pluralizando  una  actuación  que  apenas se circunscribió a la prisión domiciliaria, lo cual es  completamente  ajeno  y  diferente  a la de vigilancia electrónica que ahora se  solicita  con  razones  y  elementos  probatorios  no  tenidos  en cuenta en esa  oportunidad».   (CSJ   AP,   27   Nov   2013,   Rad.  42765).   

3)            Por  el contrario, declaró fundadas las  razones  expuestas por un magistrado para apartarse de participar en el trámite  de  segunda  instancia  relativo  a un auto por el cual se negó la sustitución  por  prisión domiciliaria, con fundamento en que «la  materialidad  de  la causal que se invoca se constata con la simple revisión de  la  sentencia  condenatoria, en la cual claramente se nota que el juez se ocupó  de    manera    expresa    de   la   prisión   domiciliaria   de   […]    la   cual   negó   con   una  argumentación   relativamente  extensa,  lo que conlleva a concluir que ya  comprometió  su  criterio  en  esa  materia, por lo que deberá ser alejado del  conocimiento  de  dicho  asunto…»  (CSJ  AP, 17 Feb  2010, Rad. 33525).   

La Conclusión a la que debe arribarse es que  los  jueces  ejecutores  no  están  automáticamente impedidos para vigilar las  condenas  que  hayan  impuesto  en  calidad  de  falladores de instancia. Por el  contrario,   dicha  intervención  procesal  debe  ser  evaluada  en  cada  caso  concreto,  para  determinar  si  las  consideraciones contenidas en la sentencia  tienen   la   potencialidad   de  influir  en  las  decisiones  relativas  a  la  supervisión del fallo.   

En   consecuencia,   de   presentarse   la  confluencia  de  funciones  (inicialmente la de conocimiento y posteriormente de  la  de  ejecución  de  penas)  en  un mismo juez, éste habrá de sopesar si su  imparcialidad   se  encuentra  comprometida  por  su  actuación  previa;  pero,  evidentemente,  sólo  podrá  efectuar tal ponderación cuando conozca cuál es  el  asunto específico que debe resolver, pues puede que la razón impeditiva se  configure respecto de uno, pero no respecto de otro.   

Así  las  cosas,  es  claro que la presente  manifestación  de  impedimento  no  tiene  vocación  de  prosperidad, pues fue  formulada  de  manera genérica con relación a la pluralidad de determinaciones  que  eventualmente  tendrían que ser adoptadas por el despacho ejecutor. Según  se   ha   explicado,   tal   proposición   no   puede   emitirse   ex  ante,  ya que es imposible establecer  anticipadamente   si   la   objetividad   del   fallador   puede   o   no  verse  afectada.   

Ante tal panorama, se declarará infundado el  impedimento  expresado  por  el  titular del Juzgado de Ejecución de Arauca. La  presente   determinación   será   comunicada   a  su  homólogo  con  sede  en  Pamplona.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.              DECLARAR    INFUNDADO   el  impedimento manifestado por el titular del Juzgado de Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Arauca (Arauca), de conformidad con lo  expuesto en la motivación.   

2.             COMUNICAR  la  presente   determinación   al  Juzgado  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Pamplona (Norte de  Santander).   

Cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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