AP5228-2014(43254)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MARÍA  DEL ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Magistrada Ponente  

AP5228-2014  

Radicación No. 43254  

Aprobado Acta No. 288  

Bogotá  D.C., tres (3) de septiembre de dos  mil catorce (2014).   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala  el recurso de apelación  interpuesto  por la defensa del doctor IVÁN DE JESÚS  DUEÑAS  GARCÍA  contra  la determinación del 31 de  enero  de  2014  proferida  por  el  Tribunal  Superior de Yopal, por cuyo medio  resolvió las postulaciones probatorias de las partes.   

HECHOS  

Por  la  desaparición  de  los  señores  Luis  Ariel  Bernal  López  y   Ariel  Rosas  Moreno,  acaecidas  en  agosto  de  2002  y  febrero  de  2003  en la ciudad de Yopal, la  Fiscalía   28  de  la  Unidad  Nacional  de  Derechos  Humanos  vinculó  a  la  investigación     al    alcalde    de    ese    municipio     Mauricio   Jiménez   Pérez   y  a  su  colaborador  Ubaldín Vallejo Martínez. Al  primero le resolvió situación jurídica el 30 de noviembre de  2007  imponiéndole  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  como  presunto  coautor  de  los  delitos  de concierto para delinquir y desaparición  forzada,  decisión  confirmada  el 8 de enero de 2008 por la Fiscalía Delegada  ante el Tribunal.   

La     defensa     de    Jiménez  Pérez  instauró  control  de  legalidad  de  la  medida  de  aseguramiento  ante  el  Juzgado Único Penal del  Circuito   Especializado   de   Yopal,   a   cargo   del   doctor   IVÁN  DE  JESÚS DUEÑAS GARCÍA, que el  21  de  febrero de 2008 declaró procedente el amparo y, consecuentemente, dejó  sin  efecto  la cautela impuesta, determinación calificada por el ente acusador  como manifiestamente ilegal.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

El  26  de  febrero  de 2013 la Fiscalía 2  Delegada    ante   el   Tribunal   imputó   cargos   al   doctor   IVÁN  DE  JESÚS  DUEÑAS GARCÍA por el  delito  de  prevaricato por acción agravado en el Juzgado 2 Penal Municipal con  función de Control de Garantías de Yopal.   

El  9  de mayo siguiente radicó escrito de  acusación  ante el Tribunal Superior de Yopal y el 19 de septiembre se llevó a  cabo  la  audiencia  correspondiente;  en  sesiones  del  24  de  octubre, 23 de  noviembre  y  31 de enero de 2014 se surtió la preparatoria, a cuyo término el  a   quo   resolvió  las  postulaciones  probatorias  de  las  partes,  siendo  interpuesto por la defensa  recurso  de  apelación  respecto  de  la negativa de decretar algunos medios de  convicción  y  en  relación  con  el  recaudo  de otros cuya exclusión había  impetrado.   

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

Sobre  el  primer  tema  del  recurso,  el  Tribunal    destaca   que   el   delito   atribuido   al   doctor   IVÁN  DE JESÚS DUEÑAS GARCÍA es el de  prevaricato  por  acción, el cual comporta sopesar las circunstancias concretas  en  que  adoptó  la  decisión  cuestionada,  incluidos los elementos de juicio  ponderados.   

En  ese  orden,  considera que los escritos  contentivos  de   las  declaraciones  de  Óscar  Andrés  Huertas,  Blanca Dilma Sánchez, Carlos Bronio Roa Vargas, Leydi Johana  Rosas  Moreno,  Luis A. Rojas Zambrano, José Luis Antonio Gaucho, Pedro Antonio  Patiño  Coronel,  Armando  Montaña  Puentes,  José Vicente Hernández Gómez,  José  María  Vergara  y  Heriberto Alirio Martínez,  solicitados  por  la  Fiscalía  y  decretados por el Tribunal, son conducentes,  pertinentes  y  útiles  por  tratarse  de prueba documental relacionada con los  hechos materia de investigación.   

Desestima   que   constituyan  prueba  de  referencia  porque  los  investigadores  que la introducirán al juicio no van a  deponer  sobre  el  dicho  de  los testigos por cuanto sólo indicarán la forma  como   obtuvieron   los   documentos  que  contienen  los  elementos  materiales  probatorios  presuntamente  omitidos  por  el  acusado al resolver el control de  legalidad.   

Además,  añade,  su  incorporación  como  prueba  documental  resulta  válida porque refleja la actuación del juez en el  mecanismo  de  control cuestionado, luego es pertinente. Es conducente porque es  un  medio  de  prueba  autorizado  por  la ley y apto para trasmitir certeza; es  útil  por  cuanto  con  su  apreciación,  y  la de los demás elementos, puede  colegirse  si  se  configuró  o  no  el delito imputado y si el acusado es o no  responsable.   

Encuentra  absurdo  traer  a declarar a las  personas  que  testificaron  en  una  causa  judicial  concreta,  pues  en  esta  actuación  no  se  juzga el hecho sobre el cual rindieron el testimonio sino la  conducta  del  doctor  DUEÑAS  GARCÍA, a  quien  la  Fiscalía  acusa  de omitir su ponderación en el control de legalidad del 21 de  febrero de 2008.   

Considera  que  las declaraciones acopiadas  por  la  Fiscalía  después  de  dictar la medida de aseguramiento (30  noviembre  de 2007), esto es, las de  Óscar  Andrés  Huertas  y  Blanca  Dilma  Sánchez  (6,   7  y  12  de  diciembre  de  2007),  también  son  conducentes  y pertinentes porque en la decisión  censurada  fueron  ponderadas,  al  punto  que se acogió la retractación allí  consignada.   

          En  relación  con  el segundo aspecto de la impugnación, esto es,  con  la  pruebas  denegadas  a  la  defensa,  el  Tribunal  señala que el   testimonio    del   abogado   Julio   César   Díaz  Perdomo,  requerido para conocer los pormenores de la  solicitud  de  control  de  legalidad,  no es conducente ni pertinente porque si  bien  presentó  la  demanda,  ese  documento  contiene  toda  la argumentación  utilizada para convencer al juez de acceder a la petición.   

          En  otras  palabras,  las  razones  del control de legalidad fueron  consignadas  en  la  petición,  de manera que para conocer sus particularidades  basta  leerla en tanto va a ser incorporada al juicio. En ese orden, afirma, ese  testimonio  nada  podría  indicar sobre las circunstancias que rodearon la toma  de  la  decisión  por  parte  acusado, máxime cuando no está permitido que el  deponente refiera conceptos personales o subjetivos.   

          De  otra parte, encuentra inadmisible incorporar la estadística de  control  de  legalidad  del  juzgado  porque no guarda relación objetiva con el  hecho  investigado, pues ese documento refleja el rendimiento cuantitativo en un  periodo  al  registrar  datos  sobre  ingresos  y egresos. Para el caso, resulta  irrelevante  que  el  despacho  haya conocido 10 o 20 controles de legalidad. Lo  importante  sería  saber  si  existieron decisiones sobre supuestos fácticos y  argumentos  similares  a  los expuestos por el acusado porque eso sí revelaría  una  postura  frente  a  un  determinado tema. Sin embargo, esa no fue la prueba  incoada                                  por                                  la  defensa.                

LA IMPUGNACIÓN  

          La  defensa  del  doctor  IVÁN DE JESÚS  DUEÑAS  GARCÍA censura la inadmisión del testimonio  de    Julio    César   Díaz   Perdomo  porque  no  va  a  deponer  sobre  aspectos  subjetivos y si ello  ocurriera,  las reglas del testimonio evitarán esa situación, por ejemplo, con  las  objeciones de la Fiscalía. Insiste en la necesidad de su recaudo porque el  testigo  dirá  los  hechos  objetivos  que  originaron la demanda de control de  legalidad e introducirá el libelo.   

          De  igual forma muestra su desacuerdo con la negativa de acopiar la  estadística  de  control  de  legalidad porque esa documentación le permitirá  demostrar  la  ausencia  de  dolo  en  el actuar del acusado en la medida que la  decisión  cuestionada  no fue insular o aislada sino el reflejo del pensamiento  del    doctor    DUEÑAS    GARCÍA    y  de  su línea en materia de control de legalidad, por manera que  la finalidad no es aportar números sino las decisiones adoptadas.   

                  En cuanto a  las  pruebas  de la Fiscalía, cuya exclusión impetró, señala que el Tribunal  no  debió  decretarlas  por cuanto la pretensión de llevar a juicio los textos  de  las  declaraciones  de  numerosos  testigos  pretermite  considerar  que son  pruebas  de referencia. Además, si la Fiscalía pretende ratificar lo señalado  por  esas personas, lo procedente es que de viva voz lo digan en el juicio, pues  se  trata  de  testimonios vertidos ante otra instancia judicial, por manera que  un     tercero     no     puede     referirse     a     lo     manifestado    en  ellos.        

ARGUMENTOS DE LOS NO RECURRENTES  

1.  La  Fiscalía  afirma  que el recurrente no confrontó las consideraciones expuestas en el auto  recurrido  en punto de las pruebas ordenadas a instancia del ente acusador, pues  se  limitó  repetir  lo dicho en la solicitud de exclusión, motivo por el cual  solicita  que  el  recurso  sea  declarado  desierto  ante la ausencia de nuevos  argumentos.  En  cuanto  a  las  pruebas invocadas por la defensa, no manifiesta  oposición.   

     

          2.  El  Ministerio  Público considera que  si  el  Tribunal  ordenó  incorporar la demanda de control de legalidad, no hay  razón   para  que  la  defensa  insista  en  su  aducción.  En  cuanto  a  las  estadísticas,  afirma,  la  defensa  no incluyó los argumentos expuestos en la  sustentación  del  recurso  y,  dada la preclusividad de las etapas procesales,  debe  confirmarse  la  decisión.  De otra parte, aduce que las pruebas incoadas  por  la  Fiscalía  son  de  carácter documental y por ello resulta acertada su  admisión como prueba.    

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  Corte  es  competente  para resolver el  recurso   de  apelación  impetrado  por  la  defensa  del  doctor  IVÁN  DE  JESÚS  DUEÑAS GARCÍA contra  la  providencia  dictada  el  31  de  enero  de  2014,  de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  numeral  3º  del  artículo  32 de la Ley 906 de 2004, por  cuanto  versa  sobre  un  auto  proferido  en  primera instancia por el Tribunal  Superior de Yopal.   

En   orden   a  definir  la  impugnación  propuesta,  la  Sala  abordará el estudio de dos temáticas: i) La conducencia,  pertinencia y utilidad de las pruebas y, ii) Del caso concreto.   

     

i. Conducencia,  pertinencia  y utilidad de las pruebas solicitadas por  las partes     

Conforme  al artículo 357 de la Ley 906 de  2004,  en  la audiencia preparatoria,  “el juez  dará  la  palabra  a  la  fiscalía y luego a la defensa para que soliciten las  pruebas  que  requieran  para  sustentar  su  pretensión. El juez decretará la  práctica  de  las  pruebas solicitadas cuando ellas se refieran a los hechos de  la  acusación  que requieran prueba, de acuerdo con las reglas de pertinencia y  admisibilidad  previstas  en  este  código”.    

A su turno, el canon 139 señala el deber de  rechazar    de   plano   los   “actos   que   sean  manifiestamente    inconducentes,    impertinentes    o   superfluos”,     mientras     que    el    artículo    359    ibídem    dispone    “la  exclusión,  rechazo  o inadmisibilidad de los medios de prueba  que,  de  conformidad  con  las  reglas  establecidas  en este código, resulten  inadmisibles,  impertinentes,  inútiles,  repetitivos  o  encaminados  a probar  hechos   notorios   o  que  por  otro  motivo  no  requieran  prueba”.   

De  igual  manera,  el  artículo 375 de la  misma  ley  contiene  las pautas para determinar la pertinencia de las pruebas y  subraya   la   necesidad   de   que   las  mismas  se  refieran  “directa  o indirectamente a los hechos o circunstancias relativos a  la  comisión de la conducta”, condicionamientos que  se  deben  seguir al resolver las solicitudes probatorias incoadas en desarrollo  del proceso penal de tendencia acusatoria.   

  En tal sentido, recuérdese cómo la  Corporación     ha     decantado     que     la    prueba    es    conducente  cuando  ostenta  la  aptitud  legal  para  forjar  certeza  en  el juzgador, lo cual presupone que el medio de  convicción    esté   autorizado   en   el   procedimiento;   es   pertinente  cuando  guarda  relación con  los   hechos,  objeto  y  fines  de  la  investigación  o  el  juzgamiento;  es  racional    cuando   es  realizable   dentro  de  los  parámetros  de  la  razón  y,  por  último,  es  útil cuando reporta algún  beneficio, por oposición a lo superfluo o innecesario.   

En  ese  orden,  la  parte  que  formula la  postulación  probatoria  ostenta  la  ineludible  carga procesal de indicar las  razones   que   orientan  la  solicitud  y,  específicamente,  los  motivos  de  conducencia,  pertinencia  y  utilidad  del  medio de convicción que imponen su  decreto,  obligación  que  comporta  otorgar  argumentos  claros  y concretos a  efectos   de   garantizar   la   adecuada   comprensión   de  la  petición  y,  consecuentemente,  el  derecho  de  contradicción  de  la contraparte, quien al  conocer  sus  fundamentos  adquiere  elementos  de  juicio  para  oponerse  a su  práctica, si así lo considera.     

Recuérdese  que  el sistema procesal penal  nacional,   de   tendencia   acusatoria,   se   caracteriza  por  su  naturaleza  adversarial,  conforme  a la cual cada parte ostenta potestad investigativa para  demostrar,  con  sus  propios medios de prueba, la teoría del caso adoptada. En  tal  sentido,  la  postulación  probatoria  constituye una actividad rogada, en  cuya  ejecución  las  partes  deben otorgar elementos de juicio al juzgador que  evidencien  la  conducencia, pertinencia y utilidad de los medios de convicción  frente   a   los   hechos   o  circunstancias  de  la  conducta  punible,  a  la  responsabilidad penal del acusado y a la teoría del caso.   

Así  mismo,  de  acuerdo  con  la  línea  jurisprudencial       vigente       (CSJ  AP  13  de junio de 2012, Rad. No. 36562; 26 de septiembre de  2012,  Rad.  No.  39848;  17  de  octubre de 2012, Rad. No. 39747; 15 de mayo de  2013,  Rad  No.  41003; 22 de mayo de 2013, Rad. No. 41106 y 5 de junio de 2013,  Rad.   No.  41127,  entre  otras),  es  indispensable  sustentar  en  forma  suficiente  y  clara cada postulación probatoria a fin de  garantizar  el  derecho  de impugnación de la contraparte, no sólo respecto de  los  autos  que  niegan las solicitudes probatorias sino también de los que las  decretan,  siempre  que  en  la  oportunidad  procesal  debida se haya formulado  oposición frente al decreto de las mismas.   

Lo  anterior  por cuanto el ejercicio pleno  del  derecho  de  contradicción  comporta  la  posibilidad  para  las partes de  solicitar  que  se  declaren admisibles las pruebas en que apoyan su teoría del  caso,  así  como  la facultad de oponerse a las que postula la parte contraria,  pues  con  ello  se materializa el proceso de depuración probatoria orientado a  que  al  juicio  oral  se lleven los medios de convicción que realmente reúnan  las  exigencias de conducencia, pertinencia y utilidad, con lo cual, además, se  optimizan los principios de concentración y eficacia probatoria.   

ii)  Del caso concreto   

La impugnación de la defensa se orienta en  dos  sentidos  diferentes:  en primer lugar, respecto de la negativa de decretar  dos  medios  de  convicción  por  ella  incoados y, en segundo término, por el  decreto  de  algunos  elementos  probatorios  solicitados  por la Fiscalía cuya  exclusión  había  solicitado. Para mejor comprensión de la decisión, la Sala  analizará cada aspecto por separado.   

     

a. De las pruebas cuya admisión se solicita     

La  defensa  cuestiona  la  negativa  del  Tribunal  de  autorizar  la  aducción  del  testimonio del abogado Julio  César  Díaz  Perdomo, con quien  pretende  introducir la demanda de control de legalidad y conocer los pormenores  de   la  misma.  Así  mismo,  censura  que  no  se  le  permita  incorporar  la  estadística  de  control de legalidad del juzgado a través de la cual pretende  demostrar   el   pensamiento   del   doctor   DUEÑAS  GARCÍA en torno a ese mecanismo.   

Pues bien, la Sala confirmará la decisión  en  los  aspectos  impugnados  por  cuanto la argumentación suministrada por el  censor  no  modifica  el  análisis  del  Tribunal  a  quo  ni  evidencia  la  configuración  de los yerros  pregonados.    

En primer lugar, porque el testimonio del  abogado  se  requirió para “que diga las razones de  sus    actuaciones”1,  aspecto que puede deducirse  de  la lectura de la demanda incoada en favor de José  Mauricio  Jiménez  Pérez  en la cual se consignaron  los  antecedentes  de  la  actuación,  los  hechos  relevantes  y  las  razones  fácticas y jurídicas de la petición.   

En  ese  orden,  la defensa no señaló con  suficiencia  la  pertinencia,  conducencia  y  utilidad,  limitándose  a fincar  dichos  presupuestos  en la necesidad de que el abogado informara los motivos de  sus  actuaciones  al  proponer  el control de legalidad, situación que se puede  extractar  de  las  consideraciones consignadas en la demanda, la cual, además,  fue        decretada        como        prueba2   y   será  aducida  en  el  juicio.   

De otra parte, la pretensión de acopiar la  estadística  de  control de legalidad del juzgado fue sustentada por la defensa  así:  “la  estadística  de  control  de legalidad  resulta  útil,  pertinente  y  conducente  por cuanto revela el pensamiento, la  tesis  jurídica planteada por el juez Penal del Circuito Especializado respecto  de  los  controles  de  legalidad  y  en  lo  que tiene que ver con este tipo de  actuaciones”3.    

La  postulación  probatoria  se  limitó a  impetrar  la incorporación al debate de la estadística de control de legalidad  del  juzgado,  pero  no  incluyó la introducción de sus soportes, pues si así  hubiese   sido  se  habrían  identificado  los  documentos  cuya  aducción  se  pretendía.  Y aunque en la sustentación de la impugnación se mencionó que el  propósito  era  allegar  al debate las decisiones suscritas por el funcionario,  esa  explicación  resulta  extemporánea  porque  no se planteó al efectuar la  solicitud.   

El   término   estadística,  según  el  Diccionario   de   la   Real   Academia   de   la  Lengua,  hace  referencia  al  “Estudio   de   los   datos  cuantitativos  de  la  población,  de  los  recursos  naturales  e  industriales,  del  tráfico  o de  cualquier    otra   manifestación   de   las   sociedades   humanas”.  Por  tanto,  la mención del vocablo no comporta, como parece  creerlo  el impugnante, la inclusión de la documentación que brinda soporte al  conjunto de datos.   

Para  obtener  el decreto probatorio de los  soportes  estadísticos  resultaba  indispensable  mencionar,  en la oportunidad  procesal  pertinente,  que  ese  era  el  objetivo  de  la solicitud e, incluso,  debían  individualizarse  los  documentos  cuya  aducción  se  pretendía. Sin  embargo,  al  efectuar  la  postulación  probatoria  la  defensa no indicó que  pretendía  la  aducción  de los soportes estadísticos o de algunas decisiones  en  particular,  por  manera  que, tal como lo señaló el Tribunal a  quo, su petición no guarda relación  ni pertinencia con el tema de prueba.       

Ante las referidas falencias argumentativas,  la  Colegiatura  a  quo no  tenía  otra  opción  que  denegar  el  recaudo  probatorio  incoado  en  tanto  constituye  carga  procesal  ineludible  de  las  partes  precisar  su solicitud  probatoria,  indicar  las  razones que la orientan y los motivos de conducencia,  pertinencia   y  utilidad  del  medio  de  convicción  cuyo  decreto  se  pide,  obligación  que  impone otorgar argumentos claros y concretos con el propósito  de  garantizar  la  adecuada  comprensión de la petición y, adicionalmente, el  derecho  de contradicción de la contraparte, quien a partir del conocimiento de  los  fundamentos  de la solicitud obtiene elementos de juicio para oponerse a su  práctica, si lo considera procedente.    

     

a. Pruebas cuya exclusión impetró el impugnante     

La  defensa insiste en la exclusión de los  documentos  que  contienen las declaraciones de Óscar  Andrés  Huertas,  Blanca Dilma Sánchez, Carlos Bronio Roa Vargas, Leydi Johana  Rosas  Moreno,  Luis A. Rojas Zambrano, José Luis Antonio Gaucho, Pedro Antonio  Patiño  Coronel,  Armando  Montaña  Puentes,  José Vicente Hernández Gómez,  José  María  Vergara  y  Heriberto  Alirio Martínez  porque  en  su  opinión son pruebas de referencia inadmisibles en la medida que  serán  llevadas  al  juicio  por  un  tercero sin legitimidad para declarar por  ellos.   

En sentido contrario, el Tribunal considera  que  no  se  trata  de  prueba  testimonial sino documental, cuyo acopio resulta  procedente  por  cuanto  permite  develar  las  circunstancias  en que el doctor  DUEÑAS  GARCÍA adoptó la  decisión cuestionada.   

Pues  bien,  la  Sala  empieza por precisar  cómo  el  objetivo  de  este  proceso  consiste  en  determinar  si  el  doctor  IVÁN   DE   JESÚS   DUEÑAS   GARCÍA  emitió,  de  forma dolosa, decisión manifiestamente contraria a  la  ley.  Para  lograr  ese cometido se debe analizar el material probatorio con  que  contaba  el  juez al adoptar la determinación, así como los razonamientos  jurídicos que ofreció para sustentarla.   

En   ese  contexto,  resulta  conducente,  pertinente  y útil traer al juicio las pruebas acopiadas por la Fiscalía 28 de  la  Unidad  de Derechos Humanos con fundamento en las cuales dictó la medida de  aseguramiento   objeto   del  control  de  legalidad  realizado  por  el  doctor  DUEÑAS              GARCÍA.   

En efecto, recuérdese que el artículo 392  de  la Ley 600 de 2000 establece que “las medidas de  aseguramiento  y  las decisiones que afecten a la propiedad, posesión, tenencia  o  custodia  de  bienes muebles o inmuebles, proferidas por el Fiscal General de  la  Nación  o  su  delegado,  podrán  ser  revisadas  en su legalidad formal y  material  por el correspondiente juez de conocimiento, previa petición motivada  del  interesado  o  del  Ministerio Público”.    

Para ejercer dicho control el juez tiene que  examinar  el  expediente  para establecer si configuró alguna de las siguientes  causales:  “1. Cuando se supone o se deja de valorar  una  o  más  pruebas; 2. Cuando aparezca clara y ostensiblemente demostrado que  se  distorsionó  su  contenido  o la inferencia lógica en la construcción del  indicio,  o  se  desconocieron  las  reglas  de  la  sana crítica; 3. Cuando es  practicada  o  aportada  al  proceso  con  desconocimiento  de  algún requisito  condicionante              de             su             validez”.        

Entonces, dada la naturaleza del control de  legalidad  estatuido en ese ordenamiento procesal, le resultaba indispensable al  juez  investigado  analizar  la totalidad del material probatorio del expediente  dentro  del  cual  la  Fiscalía  General  de  la  Nación expidió la medida de  aseguramiento controlada.   

Y en la actuación seguida contra el doctor  DUEÑAS  GARCÍA  también  deben  examinarse  esos  elementos  de  convicción  porque constituyen el marco  probatorio  con  que contaba el juez al emitir la decisión cuestionada, pues de  lo  que se trata es de revisar el fundamento fáctico, probatorio y jurídico de  la  misma  para  determinar si es manifiestamente contraria a la ley y, además,  si  el  funcionario  con  conocimiento  y  voluntad  se apartó del ordenamiento  jurídico.   

Ello  no  implica que la prueba testimonial  analizada  por  el  acusado  deba  repetirse  en  este juicio, pues Óscar  Andrés  Huertas,  Blanca Dilma Sánchez, Carlos Bronio Roa  Vargas,  Leydi  Johana  Rosas Moreno, Luis A. Rojas Zambrano, José Luis Antonio  Gaucho,  Pedro  Antonio Patiño Coronel, Armando Montaña Puentes, José Vicente  Hernández     Gómez,    José    María    Vergara    y    Heriberto    Alirio  Martínez  nada  podrían  decir    sobre    la    conducta    desplegada    por   el   juez   DUEÑAS  GARCÍA al definir el control de  legalidad  de la medida de aseguramiento y en ese sentido no son testigos de los  hechos de este proceso.   

Además,  lo que interesa a esta actuación  es    la    valoración    del    doctor    DUEÑAS  GARCÍA  de los medios de prueba que reposaban en ese  momento  en el expediente y, en particular, de las declaraciones rendidas en esa  época,  pues  si  los testigos depusieran hoy sobre los hechos que percibieron,  esa  versión  no podría ser considerada en esta actuación porque no sería la  analizada por el investigado.   

En  ese  contexto,  para este proceso esas  atestaciones  no configuran prueba testimonial sino documental por cuanto están  contenidas  en  escritos  respecto de los cuales se tiene conocimiento cierto de  quien  los  suscribió y, sobretodo, no se refieren a los hechos investigados en  esta         actuación         –prevaricato     por     acción     del     acusado    DUEÑAS        GARCÍA-  sino  a  los  punibles  de desaparición forzada y concierto para  delinquir indagados en otro trámite procesal.   

La  prueba de referencia, según voces del  artículo  437  de la Ley 906 de 2004, es “toda  declaración  realizada  fuera  del  juicio  oral y que es  utilizada  para  probar o excluir uno o varios elementos del delito, el grado de  intervención  en  el  mismo, las circunstancias de atenuación o de agravación  punitivas,  y cualquier otro aspecto sustancial objeto del debate, cuando no sea  posible practicarla en el juicio”.    

Y  conforme con el artículo 402 de la Ley  906   de   2004,  “el  testigo  únicamente  podrá  declarar  sobre  aspectos  que  de  forma  directa  y personal hubiese tenido la  ocasión  de observar o percibir”, por manera que en  este  proceso  tendrían  legitimidad para testificar las personas que directa y  personalmente  observaron o percibieron la forma y las razones por las cuales el  doctor   DUEÑAS  GARCÍA  adoptó   la  determinación  cuestionada,  hipótesis  no  satisfecha  por  los  deponentes   en   el  proceso  seguido  contra  José  Mauricio  Jiménez Pérez, quienes declararon sobre la  desaparición  forzada  de  Luis Ariel Bernal López y  Ariel  Rosas  Moreno  y no sobre el comportamiento del  juez acusado.   

En  ese contexto, los testimonios rendidos  ante  la  Fiscalía en el aludido proceso no son prueba directa ni de referencia  de  los  hechos  juzgados en este trámite porque no incluyen atestaciones sobre  los  elementos del delito de prevaricato por acción, grado de intervención del  doctor  DUEÑAS  GARCÍA en  el  mismo,  circunstancias de atenuación o de agravación punitivas o cualquier  otro aspecto sustancial del debate.    

En  consecuencia,  la  Sala confirmara por  este  aspecto  la  decisión  del  Tribunal  Superior  de  Yopal,  dado  que  el  impugnante  no  logró  desvirtuar  la  argumentación  presentada para negar la  exclusión probatoria propuesta.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1º. CONFIRMAR la  providencia  del Tribunal Superior de Yopal del 31 de enero de 2014 en los temas  materia de impugnación.   

2º. Informar que  contra  esta  decisión no procede recurso alguno. Comuníquese y devuélvase al  Tribunal de origen.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Impedido  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Cfr.  Audiencia del 22 de noviembre de 2013.   

2 Es la  prueba documental No. 23 de la Fiscalía.   

3 Cfr.  Audiencia del 22 de noviembre de 2013.     

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