AP880-2014(37905)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado Ponente  

AP880-2014  

Radicación n° 37.905  

(Aprobado Acta No. 53)  

Bogotá,  D.C.,  veintiséis (26) de febrero  dos mil catorce (2014)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala  decide  sobre  la  procedencia  de  admitir  la  demanda  de  casación presentada por quien funge como apoderado de  las  víctimas,  contra  la sentencia del 21 de septiembre de 2011, en virtud de  la  cual  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de Cali confirmó con algunas  modificaciones,  la  proferida  el  11 de abril de 2011, por el Juzgado 20 Penal  del  Circuito  de  Conocimiento de esa ciudad, en el que condenó a las señoras  Elsa   Rivera   de   Zabala,   Mariela   Rivera   de  Presiga  e  Inés  Rivera de  Vera,  como  coautoras  del  delito  de  falsedad  en  documento privado.   

HECHOS  

El  30  de  noviembre  de 2007, las hermanas  Elsa       Rivera      de      Zabala,  Mariela  Rivera de Presiga e   Inés   Rivera   de  Vera,  a  través de su apoderada judicial, adelantaron ante la Notaría  12  del  Círculo  de  Cali,  proceso de sucesión del causante Pedro Nel Rivera  Romero,  trámite en el que se excluyó a su hermana María Irene Rivera Romero,  declarada  interdicta  mediante  sentencia del 2 de junio de 1999, proferida por  el Juzgado 1 de Familia de Tuluá.   

Posteriormente, el 23 de junio de 2008, en un  Centro   de   Conciliación,   convinieron   entregar   a   la  curadora  de  la  interdicta,       Mariela      Rivera,  el  20% de la  herencia  para  constituir  un  CDT  en  favor de su hermana María Irene Rivera  Romero.  Afirman  que  la adjudicación se realizó de esta forma para evitar la  demora  en los trámites que significaba la licencia que se tenía que adelantar  ante    los    juzgados    de    familia    en    relación   con   su   hermana  discapacitada.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

1.  Ante  el  Juez  24  Penal  Municipal con  función  de  control  de garantías de Cali, el 26 de enero de 20111  se  realizó  audiencia   de   formulación   de   imputación   en   contra  de  Elsa  Rivera  de  Zabala,  Mariela  Rivera  de  Presiga e   Inés   Rivera  de  Vera,  por  los delitos de fraude procesal y falso testimonio, cargos que  aceptaron.   

2.  Las  diligencias,  previo  reparto,  le  correspondieron  al  Juez  20  Penal del Circuito de esa misma ciudad, autoridad  que  luego  de verificar el pleno acatamiento a los derechos y garantías de las  procesadas  por  virtud  del  allanamiento,  dispuso  el traslado previsto en el  artículo 447 de la Ley 906 de 2004.   

3.  El  11  de  abril  del mismo año se dio  lectura  al  fallo  a  través del cual condenó a Elsa  Rivera  de  Zabala,  Mariela  Rivera  de  Presiga  e Inés  Rivera  de  Vera,  a  la pena principal de 38 meses de  prisión,  multa  de  100 s.m.l.m.v. y a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  2  años  y 6 meses, como  coautoras  del  delito  de  fraude  procesal,  en  concurso,  con  el  de  falso  testimonio,  les  negó la suspensión condicional de la ejecución de la pena y  la           prisión           domiciliaria2.   

4. Impugnada la sentencia por el defensor, el  21  de  septiembre  de  2011,  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de Cali la  modificó3  y las condenó por el delito de falsedad en documento privado, les  impuso  6  meses  de  prisión  y les concedió la suspensión condicional en la  ejecución  de  la  pena,  confirmando  en  lo  demás  el  fallo  recurrido. La  sentencia  fue  notificada en estrados el 22 de septiembre siguiente4   con   la  presencia  del  Fiscal,  el  defensor  y quien se presentó como apoderado de la  víctima5,  el abogado Santos Santisemm Santacruz, alegando dicha condición,  el  29  de  septiembre  de  2012, interpuso recurso extraordinario de casación.   

5.   El   proceso   fue  remitido  a  esta  Corporación   el  11  de  noviembre  de  2011  a  fin  de  desatar  el  recurso  interpuesto.   

6.  La  Sala  por  auto  del  3  de  mayo de  20126  dispuso  devolver  el expediente al Tribunal a fin de que diera el  trámite  correspondiente  surtiendo  los traslados de ley, por lo que subsanado  el  yerro  advertido,  con  auto  del  12 de julio del presente año7,  el  Tribunal  remite  el  expediente  a  esta  Corporación  para que conozca de la demanda de  casación.   

LA DEMANDA  

Postuló  un cargo  único  bajo  los siguientes  argumentos:   

i) Luego de realizar con absoluta libertad un  análisis  sobre las circunstancias que considera relevantes dentro del proceso,  el  demandante asevera que se violó directamente la ley sustancial «por  exclusión y dislocación ilegal en el sentido que no se dio  la  aplicabilidad  al debido proceso y los principios de legalidad en el proceso  y  el  juicio  que  garantizan los derechos de las víctimas al restablecimiento  del   derecho8«.   

ii)  Destaca  que el artículo 448 de la Ley  906  de  2004,  ha  sido  vulnerado en su garantía del principio de congruencia  puesto  que  «[l]a  magistrada  invade la esfera del  fiscal  seccional  al  variar  el acusatorio que esta (sic) patentado por FRAUDE  PROCESAL  EN  CONCURSO  HOMOGENEO DE FALSO TESTIMONIO, al fallar por el punitivo  de   FALSEDAD   IDEOLOGICA   EN  DOCUMENTO  PRIVADO9»,  desconociendo  con ello el derecho de las víctimas a que se persiga el delito y  se evite la impunidad.   

Para  demostrarlo,  asegura que las acusadas  cometieron  el  delito  de  fraude  procesal, pues en su condición de herederas  adelantaron  la  sucesión de su padre Pedro Nel Rivera Romero, inobservando los  derechos  de  Irene  Rivera  Romero,  su hermana interdicta, y los de la señora  Rosa  María Silva González, quien fuera la compañera permanente del causante,  lo que les ha permitido vender bienes de la sucesión.   

Agrega que, aunque puso en conocimiento de la  Fiscalía  tales  acontecimientos,  no  se han querido tomar medidas para evitar  nuevos  delitos,  ni el Tribunal que conoció en segunda instancia se pronunció  sobre el asunto.   

iii)  Demanda, por tanto, casar la sentencia  de      segunda      instancia      y,      en     su     lugar     «modificarlo« condenando a las acusadas  por  los  delitos  de  fraude  procesal,  en concurso homogéneo, con falsedad y  falso testimonio.   

LAS CONSIDERACIONES  

1.  La  legitimación  para  recurrir  en  casación   

1.1. Conforme a lo dispuesto en el artículo  182  de la ley 906 de 2004, se encuentran legitimados para recurrir en casación  los  intervinientes  que tengan interés, quienes   podrán   hacerlo   directamente  si  fueren  abogados  en  ejercicio.     Por     su     parte,     el     artículo    184    ibidem  estableció  que  la consecuencia  legal  por  la  carencia  de  interés  del demandante es la no selección de la  demanda por auto debidamente motivado.   

1.2. Sobre el alcance de estos requisitos, la  Corte ha indicado:   

(…)  La jurisprudencia ha manifestado que  para  determinar  quiénes están facultados para recurrir en sede de casación,  es  importante esclarecer dos factores: la legitimación dentro del proceso y el  interés      jurídico      para      recurrir10.   

La  primera, que es la que interesa para el  caso  objeto  de  estudio,  hace  alusión a que el impugnante sea interviniente  dentro  del  proceso  penal,  esto  es,  que  sea  uno  de aquellos a quienes el  legislador  reconoció  esa  calidad en los términos del título IV del Libro I  de  la  Ley  906  de  2004.  En  ese  orden,  están facultados para impugnar en  casación  (i)  la Fiscalía General de la Nación; (ii) la defensa, ya se trate  del  abogado  designado  directamente  por  el  imputado  o  del asignado por el  sistema  nacional  de  defensoría  pública; (iii) el imputado, siempre que sea  abogado  en  ejercicio; y (iv) las víctimas a través de su representante si no  fueren abogados en ejercicio.   

El ministerio público, a pesar de no estar  incluido   en   el   capítulo  referido,  tiene  la  calidad  de  interviniente  constitucional  por lo que ostenta aptitud para recurrir en sede extraordinaria.   

Por  consiguiente,  un presupuesto esencial  para   acudir   a  este  mecanismo  extraordinario  es  gozar  de  legitimación  procesal11.   

De  manera  que, al conservar plena vigencia  estas   consideraciones,   se   debe  establecer  si  al  recurrente  le  asiste  legitimidad para invocar el trámite.   

1.3.  El  doctor Santos Santisemm Santacruz,  quien    suscribe    la    demanda   de   casación12,  aduce  obrar  en  nombre y  representación    de   Rosa   María   Silva   González   y   a   «título  personal mediante contrato de  arrendamiento  al  señor  JAIRO  BOLAÑOS  CORREA, CENELLY GOMEZ MURCIA Y BELSY  GOMEZ  MURCIA13»;    sin  embargo,  no  obra  prueba sumaria que respalde su pretensión, ni menos aun, el  registro  que  acredite  su  reconocimiento como víctima o representante de las  mismas,  ante  los  funcionarios  judiciales  que conocieron del trámite. Y tan  precaria  es  su postulación que ni siquiera obra poder para actuar a nombre de  Rosa María Silva Sánchez.   

Pero  ahí no se acaban las dificultades del  doctor  Santos  Santisemm  Santacruz, toda vez que en las diligencias no se pudo  establecer,  más  allá  de  su dicho, quién es Rosa María Silva González y,  menos   aún,   su   condición  de  afectada  dentro  del  trámite14.   

1.4.   De   la   mirada   detenida   a  la  documentación  que  reposa  en la carpeta y a los registros de audio, se conoce  que  en  la  audiencia  de  verificación  de  allanamiento a cargos, la juez de  conocimiento   indagó   por   la   presencia   de   la  víctima  y  el  fiscal  contestó:   

(…)          Fiscal:  su  señoría  la  víctima  se  trataba  de  la  señora  hermana  de  las  aquí  acusadas,  pero  esta persona  falleció,  entonces  es  la única que resultó afectada con esta situación su  señoría.   

Juez:  ¿y  la  señora tenía algún descendiente?   

Fiscal:  No, era  una   persona  interdicta  por  lo  tanto  nunca  tuvo  descendencia15.   

Luego  ello evidencia que para la Fiscalía,  hasta  el  proferimiento  del  fallo  de  primera instancia, no se documentó la  existencia  de  una  víctima  distinta  a  la  hermana  de  las acusadas, quien  falleció  sin dejar descendencia, por tanto no convocó a persona alguna en tal  condición.   

1.5.  Ahora  bien,  el  22  de septiembre de  201116,  en  la  audiencia  celebrada para dar lectura al fallo de segunda  instancia,  se registra la única intervención del recurrente en este trámite,  quien al inició indicó:   

(…)Muy  buenos días su señoría cordial  saludo  al  fiscal  y hago extensivo este cordial saludo al abogado defensor, mi  nombre  es  Santos Santisemm Santacruz, soy apoderado de la víctima, quien hice  una     solicitud     ante     este     despacho17,  represento  a  la señora  Rosa  María  Silva,  quien  mantuvo  una relación marital con el finado doctor  Pedro  Nel  Rivera  Romero  por  espacio  de  14  años,  dicha relación fue de  carácter  permanente  y singular, convivieron bajo el mismo techo, compartieron  mesa    y,   por   esta   razón,   constituyeron   un   patrimonio   económico  gracias18.   

Consecuente  con  lo  dicho,  fácil resulta  colegir  que  ningún reconocimiento le realizó el juez de segunda instancia al  abogado,  tampoco  obra  en las diligencias documentación alguna que sustentara  su   postulación,   circunstancias   que   conspiran   contra  su  pretensión.   

1.6.  El  anterior  cotejo  pone de presente  cuán  infundada  resulta  la  reclamación del abogado que suscribe la demanda,  pues  ni  Rosa  María  concurrió  al proceso por sí, o a través de apoderado  para   que   se   le   reconociera   su   condición19,  ni  tampoco  reposa prueba  que  lo  legitime  para  actuar  directamente,  lo que descarta su condición de  interviniente y, por tanto, el interés para recurrir.   

1.7.  Son  estas las razones que llevan a la  Sala   a   declarar  que  el  abogado  Santos  Santisemm  Santacruz,  carece  de  legitimidad  para  presentar  la  demanda  de  casación  y  por  esta razón se  inadmitirá la demanda.   

El mecanismo de la insistencia  

Contra  la decisión de inadmitir la demanda  de  casación,  procede  el  mecanismo  de  insistencia,  de  conformidad con lo  establecido  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de 2004, cuyas reglas, en  ausencia  de  disposición  legal,  han  sido  definidas  por  la  Sala  en  los  siguientes                  términos20:   

(…) (i)           La  insistencia es un mecanismo  especial  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco  (5)  días  siguientes  a  la  notificación de la providencia por cuyo medio la  Sala  decida inadmitir la demanda de casación, con el fin de provocar que ésta  reconsidere  lo  decido.  También podrá ser provocado oficiosamente dentro del  mismo  término  por  alguno  de  los  Delegados del Ministerio Público para la  Casación  Penal – siempre  que  el  recurso  de  casación  no  hubiera  sido interpuesto por un Procurador  Judicial  –, el Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o suscrito la  providencia inadmisoria.   

ii)           La  solicitud  de  insistencia  puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público  a  través  de  sus  Delegados para la  Casación  Penal,  ante uno de los Magistrados que haya salvado voto en cuanto a  la  decisión  mayoritaria de inadmitir la demanda o ante uno de los Magistrados  que no haya intervenido en la discusión.   

iii)            Es  potestativo  del Magistrado  disidente,  del  que  no  intervino en los debates o del Delegado del Ministerio  Público  ante  quien  se  formula la insistencia, optar por someter el asunto a  consideración  de la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en  que   informará   de   ello   al  peticionario  en  un  plazo  de  quince  (15)  días.   

iv)          El  auto a través del cual se inadmite  la  demanda  de  casación  trae como consecuencia la firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  el suscrito  Magistrado   de   la   Sala   de   Casación   Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,   

RESUELVE  

Primero. INADMITIR,  por  falta  de  legitimidad,  la  demanda  de casación presentada por el doctor  Santos Santisemm Santacruz   

Segundo.  Conforme  al  inciso  2º  del artículo 184 del Código de Procedimiento Penal de 2004, y  bajo  los  términos  expuestos  en  la parte considerativa de esta providencia,  procede la insistencia.   

Comuníquese y cúmplase.  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folios 28-31 carpeta.   

2  Folios 44-47 de la carpeta.   

3  El  Tribunal  advierte  en  el  fallo,  que  pese  a  que  existió  una  incorrecta  calificación  jurídica, como de lo que se trata es de mejorar la situación de  las  acusadas,  atendiendo  la jurisprudencia de esta Corporación, tal yerro se  puede corregir en la sentencia.   

4  Audiencia de lectura de fallo.   

5  Record:  00:10  a  01:34  cd.  Lectura de fallo. Así lo manifestó dentro de la  audiencia.   

6  Folios 6-12 cuaderno Corte   

7 Folio  192 carpeta   

8 Folio  172 íd.   

9 Folio  172 íd.   

10 Auto  del 14 de diciembre de 2001, radicado 18.611.   

11  Auto 20 de mayo de 2009, radicado 31377   

12 La  prueba  documental  refleja  que fue aquel quien interpuso la denuncia en contra  de las hermanas Rivera.   

13  Folio  174  carpeta.  No obra dentro de la carpeta, ni en los registros de audio  prueba  alguna  que  acredite el interés que les asiste a las personas que cita  en condición de arrendadores.   

14  Pese  a que advierte que fue la compañera permanente del causante, no reposa en  las  diligencias  la documentación que certifique siquiera, la existencia de la  sociedad   patrimonial   de   hecho,   producto   de   la   unión   marital  de  hecho.   

15  Record  1:20  –  2:40 cd  audiencia 11 de abril de 2011 Juzgado 20 del Circuito de Cali.   

16  Audiencia de lectura de fallo de segunda instancia.   

17  Pese  a  la  afirmación  que realiza, no reposa en la carpeta ningún documento  que  refrende  su  petición,  ni el audio que certifique su reconocimiento como  víctima o representante de aquella.   

18  Record: 0:45 a 1:38 cd.   

19 No  obra   en  el  registro  el  reconocimiento  de  la  condición  de  victima  de  aquella.   

20  Auto del 12 de diciembre de 2005 (radicado 24.322).     

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