AP5211-2015(46021)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado Ponente  

AP5211-2015   

Radicación     No.     46021   

(Aprobado    acta    No.314)   

Bogotá D.C., nueve (9) de septiembre de dos  mil quince (2015).   

Decide la Sala la admisibilidad de la demanda  de  revisión  presentada  por  el apoderado de ÁLVARO  ANTONIO  ORTIZ,  contra  las  sentencias  de  segunda  instancia  proferidas  en  diferentes  procesos  por  la Sala Penal del Tribunal  Superior  de Cartagena, a través de las cuales fue condenado por los delitos de  acceso  carnal  abusivo  con  menor  de 14 años y actos sexuales abusivos en la  misma modalidad.   

Bajo los parámetros de la Ley 600 de 2000,  la  primera  decisión  confirmó  la  emitida el 13 de diciembre de 2010 por el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Cartagena, que lo condenó a la pena  principal  de  72  meses de prisión y a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo periodo.   

La  segunda  decisión, seguida mediante el  rito  procesal  de  la  Ley  906 de 2004, confirmó la emitida el 23 de abril de  2012  por el Juzgado Sexto Penal del Circuito de Cartagena, que lo condenó a la  pena  principal  de  216  meses  de prisión y a la accesoria de inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas por el mismo término que  la pena principal.   

HECHOS Y ACTUACION PROCESAL  

La   cuestión  fáctica  y  el  trámite  ordinario    de   los   procesos   penales   adelantados   contra   ÁLVARO  ANTONIO  ORTIZ fueron reseñados  por   los   Juzgadores   de  instancia  de  la  forma  que  a  continuación  se  detalla.   

Proceso  1. En el  proceso  adelantado  bajo  la  Ley  600  de  2000,  el Juzgado Segundo Penal del  Circuito    de    Cartagena   en   fallo   de   13   de   diciembre   de   2010,  expresó:   

‹‹La  presente  investigación tiene su  génesis  en la denuncia presentada por la señora M.E.C.C., según la cual, sus  hijos    menores,    M.E.C.C.,    [Sic]  W.Y.R.A.  y  V.M.C.,  así  como C.Y.G.C., habían sido objeto de  agresión  sexual,  que  iban desde pasarles el pene por la vulva, chuparles los  senos  e  introducirles  la  lengua  en  los oídos a las niñas, hasta poner al  niño  a  que  le chupara el pene y derramarle el semen en la boca- por parte de  su  vecino  ALVARO  ANTONIO  ORTIZ, quien no solo les hacía entrega de juguetes  para  sus  [Sic] lograr sus  propósitos,  sino  que  además,  los  amenazaba diciéndoles que no les daría  nada,  habiéndose  iniciado  tales  hechos,  en  el  caso concreto de C.Y.G.C.,  cuando  esta  última  contaba con escasos cinco (5) años de edad; actos que se  prolongaron  entre  los  años  2001  y  2005.››1.   

La  Fiscalía  Seccional  32  de Cartagena,  mediante  resolución  de  21  de  enero de 2010, impuso medida de aseguramiento  contra  ÁLVARO  ANTONIO  ORTIZ,  como posible autor del delito de acceso carnal  abusivo agravado con menor de 14 años agravado.   

         El  19  de mayo de 2010 la misma Fiscalía profirió resolución de  acusación  contra  ÁLVARO ANTONIO ORTIZ como responsable del concurso material  homogéneo  y  heterogéneo sucesivo de los delitos de acceso carnal abusivo con  menor  de  14  años  agravado  y  acto  sexual  abusivo  con  menor de 14 años  agravado.   

Apelada   y   confirmada  la  resolución  anterior,  se  dispuso  la remisión del encuadernamiento a los Juzgados Penales  del  Circuito  de  Cartagena,  correspondiéndole conocer del referido asunto al  Juzgado Segundo Penal del Circuito.   

El 26 de noviembre de 2010 se llevó a cabo  la  audiencia  preparatoria,  en  la  que  el procesado manifestó acogerse a la  figura  de la sentencia anticipada; por ello, en audiencia del 3 de diciembre de  2010,  ÁLVARO  ANTONIO  ORTIZ,  con  aquiescencia  de  su defensor, aceptó los  cargos que le fueron imputados.   

El  Juzgado  Segundo  Penal del Circuito de  Cartagena,  el  13  de  diciembre  de  2010,  condenó  al  procesado  a la pena  principal  de  72  meses de prisión y a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de derechos y funciones públicas por el mismo periodo, decisión que  fue  apelada y confirmada en su integridad por el Tribunal Superior del Distrito  Judicial de Cartagena el 12 de julio de 2012.   

Proceso  2. Por su  parte,  el  Juzgado  Sexto  Penal del Circuito de Cartagena, en fallo de primera  instancia  de 23 de abril de 2012, seguido con aplicación de la Ley 906 de 2004  expuso los elementos fácticos en los siguientes términos:   

‹‹Se  cuenta  en  la  actuación que en  septiembre  del  año  2009,  salió  a  la  luz  una  situación  presuntamente  protagonizada   por  el  hoy  enjuiciado  tiempo  antes,  cuando  en  múltiples  ocasiones  habría  incurrido en actos lúbricos contra los hermanos R.AMC, VMC,  WYMC,  CYGC,  en  su  orden, de 7, 8, 11 y 13 años de edad, aprovechando cuando  estos,  por  ser  sus  vecinos  y su madre vender comida, se la llevaban por las  tardes.   Presuntamente  tales  actos  lascivos  consistieron  en  besarles  los  genitales,  masturbarse  en  su  presencia,  introducirle  el  pene en la boca y  eyacular  dentro  de  la  boca  de  los  niños  y a cambio les ofrecía dinero,  objetos, aretes y juguetes.   

En su tiempo se le formuló imputación y se  le  impuso  medida  de aseguramiento, para luego ser acusado y ahora, cuando han  transcurrido  las  audiencias  preparatoria  y  de juicio oral, habiendo dictado  sentido  del  fallo,  nos  pronunciaremos siendo consecuentes con tal enfoque ya  esbozado.››2   

DEMANDA DE REVISIÓN  

         El   apoderado   de  ÁLVARO  ANTONIO  ORTIZ  instaura  demanda  de  revisión  contra  los  fallos  de  12  de  julio  de 2012 y 8 de julio de 2013,  detallados a continuación:   

    

1. Proceso 1.  Sentencia   de   12  de  julio  de  2012,  proferida  bajo  el  amparo  de  la Ley 600 de 2000 por  la  Sala  Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Cartagena,  que confirma la  condena     impuesta  por        el       Juzgado       2º Penal del Circuito de Cartagena el 13  de     diciembre    de    2010    a    ÁLVARO   ANTONIO   ORTIZ,  que  le impuso  72       meses       de      prisión              e       inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas   por   igual   término,   tras  constatar   la   existencia   de   elementos   probatorios  de  su  responsabilidad,       en       calidad       de       autor    del   concurso   material        homogéneo      y     heterogéneo  sucesivo de los delitos de  acceso  carnal  abusivo  con  menor de 14 años agravado y acto  sexual     abusivo     con    menor    de    14    años    agravado.     

         Al   respecto,  el  libelista  acude  a  la  acción  de  revisión  invocando  la  causal  sexta del artículo 220 de la Ley 600 de 20003    por  considerar  que  respecto  de  este  primer fallo emitido por el Tribunal contra  ÁLVARO  ANTONIO ORTIZ, se desconoció lo que la Corte Constitucional tres años  antes   había   manifestado  en  la  sentencia  C-521  de  2009,  que  declaró  condicionalmente  exequible  el  numeral  cuarto  del  artículo 211 del Código  Penal4,  en  el  sentido  de que como tal circunstancia de agravación ya  había  sido  tenida  en  cuenta como elemento constitutivo de los tipos penales  contemplados  en  los  artículos 208 y 209 del Código Penal, la aplicación de  este  agravante  a dichos cánones constituiría una infracción al principio de  non        bis       in       ídem.   

         Por  lo  anterior,  alega  el defensor que la sentencia de la Corte  Constitucional  antes enunciada constituye un pronunciamiento judicial favorable  que  consiste  en  la  improcedencia  de  la cuarta circunstancia de agravación  estipulada  en  el  artículo  211  de  la  Ley 599 de 2000, para los delitos de  acceso  carnal  abusivo con menor de 14 años y acto sexual abusivo con menor de  14  años,  lo  que  comportaría una situación favorable para el condenado que  obliga  a  excluir  el incremento deducido por razón de que las victimas fueran  menores de 14 años.   

    

1. Proceso 2.  Sentencia  de  8  de  julio  de  2013,  emitida  por  la Sala Penal del Tribunal  Superior   del  Distrito  Judicial  de  Cartagena,  en el asunto seguido contra  ÁLVARO  ANTONIO  ORTIZ  bajo  los  parámetros  de  la  Ley  906  de  2004, que  confirma   la   condena   impuesta  por  el  Juzgado  6º  Penal del Circuito de  Cartagena  el  23  de abril de 2012, que lo condenó a  216  meses  de  prisión e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo periodo, en calidad  de  autor  del delito de acto sexual abusivo con menor  de   14   años   en   concurso  homogéneo sucesivo.     

         Respecto  de  este  segundo  proceso,  el defensor invoca la causal  segunda  del  artículo  192  de  la Ley 906 de 20045, aduciendo que con el segundo  fallo  se  le  dio  un  doble castigo penal por los mismos hechos e identidad de  víctimas  a ÁLVARO ANTONIO ORTIZ. Para el actor tal afirmación halla sustento  en  el  oficio  de  9  de noviembre de 2009, en el cual, la Fiscal 21 del CAIVAS  estimó  que  los  hechos  conocidos  de  los  que había sido víctima C.Y.G.C.  debían  ‹‹…ser investigados conforme la Ley 600  de  2000,  toda  vez que el relato de la niña y demás elementos materiales que  obran  en  esta  carpeta,  los  mismos  tuvieron ocurrencia cuando tenía seis o  siete  (6 o 7) años de edad y al parecer ella tiene cinco años (5) de vivir en  un   sitio  diferente  a  donde  ocurrieron  estos  ((…))…››6,  razón  por  la  cual  ordenó  remitir  copia de la carpeta a la  Unidad  Seccional  de  Fiscalías – oficina de asignaciones para los fines allí  señalados,  disposición  esta que se cumplió mediante oficio Nº 421 de 17 de  noviembre  de  2009.  Pese  a lo anterior, se continuó conociendo del caso bajo  los   parámetros   de   la   Ley   906   de   20047.   

         Aduce  el  actor  violación  al  principio rector de cosa juzgada,  pues  el  procesado  resultó doblemente fulminado por los mismos hechos, razón  por  la  cual, la segunda sentencia condenatoria (Ley 906 de 2004), nunca debió  trascender  ya  que  la  acción penal que se cuestiona ya había sido juzgada y  condenada,  por  lo  que  la  acción ante la Fiscalía nunca debió proseguir y  menos aún volverse a juzgar.   

CONSIDERACIONES  

Con  la institucionalización de la acción  de  revisión  se  buscan  remover  los  efectos de cosa juzgada corrigiendo los  yerros  que  las  decisiones  de  instancia  padecen,  pues  aunque ajustadas al  ordenamiento   jurídico,   pueden  evidenciar  una  injusticia  material.    

Por  lo  anterior, resulta ser un mecanismo  tanto  excepcional  como debidamente regulado, especialmente en la consagración  de  cada  una  de  las  causales de procedibilidad y los requisitos o exigencias  mínimas  e  indispensables para su admisión (artículo 220 y 222 de la Ley 600  de 2000 y artículo 192 y 194 de la Ley 906 de 2004).   

El  carácter  excepcional  anteriormente  mencionado,   determina   que   su  procedencia  está  sujeta  al  cumplimiento  ineludible   de  unos  presupuestos  formales,  los  cuales,  sin  su  la  plena  acreditación,  es  imposible  la  admisión  de  la  demanda  presentada por el  defensor.   

De acuerdo con las normas citadas (artículo  222  de  la  Ley  600  de  2000  y  artículo  194  de  la  Ley 906 de 2004), le  corresponde  al  demandante  determinar la actuación procesal cuya revisión se  demanda,  identificando el despacho fallador, la relación de la o las conductas  punibles  motivantes  del  procedimiento desarrollado, la decisión emitida, las  causales  invocadas  para  el caso particular con sus respectivos fundamentos de  hecho  y  de  derecho y la relación de los elementos materiales probatorios que  ayudan en la fundamentación de la petición.   

Además,  es  menester  que  dentro  de  la  demanda  el  actor  allegue  las  copias  de  los  fallos  de  primera y segunda  instancia  con su respectiva constancia de ejecutoria, a fin de acreditar que la  acción  de revisión versa sobre una decisión en firme, es decir, que ha hecho  tránsito a cosa juzgada.   

Pues  bien,  del  estudio  de la demanda de  revisión  y de sus anexos, advierte la Sala que el libelista no allega el fallo  del  ad  quem  dentro  del  proceso  seguido  según los parámetros de la Ley 906 de 2004, que tal  y  como  se expuso anteriormente la legislación exige para la  verificación  de  su  existencia  y  de lo considerado por ésta instancia para  confirmar   la   decisión   objeto   de  apelación,  situación  tal  que  resulta ser claramente relevante a la hora de inadmitir la  demanda.   

Pese   a  lo  anterior,  la  Corporación  procederá  a  dar respuesta al libelo con el propósito de demostrar cómo, aun  obviando  la falencia de los requisitos anteriormente mencionados, la demanda no  estaría llamada a prosperar.   

Proceso 1. Causal sexta del artículo 220 de  la Ley 600 de 2000.   

Respecto  del  primer  proceso  y la causal  formulada,  esta  Corporación  advierte  que  efectivamente  la sentencia de la  Corte  Constitucional  C-521  de  2009, reconoce que se incurre en violación al  principio    de   non   bis   in   ídem  en  los supuestos en que se le imponga la cuarta circunstancia de  agravación  al especifico caso de acceso carnal abusivo con menor de 14 años y  acto sexual con menor de 14 años.   

Al   efecto,  señaló  en  la  sentencia  mencionada que:   

‹‹La  norma  demandada hace parte de la  Ley  1236 de 2008, que modifica el Código Penal. Concretamente el artículo 7°  de  la citada ley, introduce una modificación al artículo 211 y en su numeral  4°,  el  legislador  consagró como causal de agravación punitiva –que la conducta recaiga sobre persona  menor   de   catorce   (14)   años   –  una  circunstancia  que  ya  había  sido  tomada  en cuenta como  elemento  constitutivo de los tipos penales contemplados en los artículos 208 y  209  del  Código  Penal.  La  norma  infringiría el  principio  non  bis  in  ídem,  al  desconocer  la  prohibición  y establecer  simultáneamente  como elemento del tipo y como elemento para agravar la pena de  los  tipos  básicos, la misma circunstancia de hecho:  que  la  víctima  sea  una  persona  menor  de  14  años,  sin  que exista una  justificación   para   ello.   La norma  cuestionada  sería  inconstitucional  porque (i)  el  comportamiento  agravado  ofende el mismo bien jurídico que el  comportamiento  punible;  (ii)  la  investigación  y  la  sanción a imponer se  fundamentan  en  idénticos  ordenamientos  punitivos;  y  (iii)  la  causal  de  agravación  persigue  finalidades  idénticas  a las buscadas con el tipo penal  básico.››    (Subrayado    fuera    de   texto  original).   

Esta  Sala,  recuerda  al  actor que con la  causal  invocada,  se busca evitar que frente a hechos similares, se mantenga la  vigencia,  validez  y  eficacia  de  una  sentencia condenatoria cuyo fundamento  jurídico  ha  sido  superado  por otra decisión de la Corporación, pues de lo  contrario,  conllevaría  a una vulneración del derecho a la igualdad, en tanto  en  cuanto,  la  única  divergencia que separaría a un caso del otro sería el  tiempo  en  el  cual se decidió el asunto, lo cual contraería un componente de  injusticia,  que  es contrario a lo consagrado en la Constitución con el Estado  Social,    constitucional    y    democrático   de   derecho,   que   rige   en  colombia.   

Por  tanto,  desde  ésta  perspectiva  le  corresponde  al accionante identificar: i)  los  supuestos  tanto  fácticos  como  jurídicos  del  caso  en  particular;  ii) las razones  jurídicas  en  las  que  los  juzgadores  se  fundaron  para  dictar  el  fallo  condenatorio;   iii)  el  criterio  jurídico  vigente  para  la  época  de  la emisión de la sentencia;  iv)  la manera en que este  criterio  sirvió  de  sustento  a  la determinación que se acusa; v)  la  jurisprudencia o decisión de la  Sala  que  resulta  ser novedosa para el accionante, al haber estudiado el mismo  fundamento  de  hecho  y  de derecho de la sentencia objeto de reproche y que se  procura  revisar, pues impone un criterio distinto y benigno a los intereses del  condenado,  capaz  en  éste punto de variar totalmente la decisión adoptada en  un    principio;   y   finalmente,   vi)  cómo  de  mantenerse la decisión inicial comportaría una clara  situación  de  injusticia,  pues  lo novedoso conduciría a la sustitución del  fallo.   

En  ese  mismo  orden, la jurisprudencia ha  sido  insistente  en  señalar  que  para  su demostración no es suficiente con  invocar  abstractamente  el  pronunciamiento  favorable  de  la Corte, sino que,  también  resulta  indispensable  demostrar  cómo, de haberse conocido de forma  oportuna    por   los   juzgadores,   el   fallo   habría   sido   radicalmente  distinto8.   

Por lo anterior, es pertinente recalcar que  el  nuevo  criterio  jurídico  favorable  para  el condenado y que éste aspira  hacer  prevalecer  sobre  el  empleado por los juzgadores de instancia, debe ser  emitido  única  y  exclusivamente  por  la  Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema   de   Justicia,   al  ser  el  máximo  tribunal  de  la  jurisdicción  ordinaria9,  y  no,  por  otro  órgano de juzgamiento de nivel inferior o de  cierre   de   jurisdicciones   distintas   a  la  mencionada,  como  lo  son  la  constitucional y la contenciosa administrativa.   

         De  manera, que los presupuestos sustanciales de la causal sexta de  revisión  se  contraen  a  que:  (i)  la acción se dirija contra una sentencia  condenatoria   ejecutoriada;   (ii)  el  fallo  sea  proferido  por  un  juez  o  Corporación  Judicial; (iii) la Sala Penal de la Corte, en decisión posterior,  haya  variado  la  concepción normativa aplicada en la decisión cuya revisión  se  pide,  y;  iv)  que  el  nuevo  criterio jurídico expresado por la Sala sea  favorable  al  caso  que  se  solicita  revisar,  pues,  en  caso  contrario, se  materializaría  una clara situación de injusticia.   

Con  este  marco interpretativo, observa la  Corte  que tales presupuestos no se encuentran satisfechos en el caso sometido a  su   consideración,  toda  vez  que,  si  bien  existe  sentencia  ejecutoriada  proferida  por  un  juez  en  primera  instancia y confirmada por el Tribunal en  segunda  instancia,  no  existe  pronunciamiento  judicial favorable emitido por  esta Corporación aplicado a un caso de similares condiciones.   

Téngase  en  cuenta que el actor refiere  favorabilidad  en  el  presente  asunto,  pese  a  que la sentencia a la cual le  atribuye  el  cambio  jurisprudencial fue proferida por la Corte Constitucional.  Tal  circunstancia  claramente  no  atiende a los presupuestos jurisprudenciales  establecidos  para  la  solicitud  de revisión de un fallo emitido dentro de la  jurisdicción ordinaria.   

Pese  a  los  desaciertos del libelista, la  Sala  estima  que  ciertamente  resultaría  violatorio aplicar el agravante que  dispuso  el  numeral  4º del artículo 211 de la Ley 599 de 2000 a los casos en  los  que  se  trate  de una víctima menor de 14 años de edad, toda vez que tal  circunstancia  ya  estaría contemplada dentro de ciertos tipos penales, como lo  son el artículo 208 y 209 de la mencionado compendio normativo.   

Sin  embargo, advierte esta Colegiatura que  en  virtud  del  artículo  79 numeral 8º de la Ley 600 de 2000, es competencia  exclusiva  de  los  jueces  de  ejecución  de  penas y medidas de seguridad, el  reconocimiento  de  la  ineficacia  de  la  sentencia  condenatoria  cuando la norma incriminatoria haya sido  declarada     inexequible     o    haya    perdido    su    vigencia,  como puede ocurrir en el supuesto del  agravante  alegado  por  el defensor. Así lo ha expresado con anterioridad esta  Corporación en sede de tutela:   

‹‹Al examinar el artículo 38 de la Ley  906  de  2004,  que  establece  la  competencia de los juzgados de ejecución de  penas,  se  deduce  fácilmente  que  su  función  primordial  es  adoptar  las  decisiones   relacionadas   con  el  cumplimiento  de  la  sentencia  en  firme.   

Por  ello,  y  en  atención también a los  principios  de  cosa  juzgada  y  seguridad jurídica, tales despachos solamente  están  autorizados  a  modificar  el  contenido  del  fallo cuando su decisión  estribe  sobre  «la  aplicación del principio de favorabilidad cuando debido a  una  ley  posterior  hubiere  lugar  a  reducción, modificación, sustitución,  suspensión  o  extinción  de  la  sanción penal» o el «reconocimiento de la  ineficacia  de  la  sentencia  condenatoria  cuando la  norma   incriminadora   haya  sido  declarada  inexequible  o  haya  perdido  su  vigencia»,  según se desprende de los numerales 7º  y   9º   de   la   disposición   en   cita.››10   

En  consecuencia,  es  a  los  jueces  de  ejecución  de  penas  y medidas de seguridad, la autoridad a la que debe acudir  el  demandante  a  fin de buscar la satisfacción de las pretensiones formuladas  en  la  demanda de revisión, por ser ella quien tiene la competencia legal para  estudiar  y  determinar  la  ineficacia  actual  del  agravante  imputado.    

En   estas   condiciones,  la  causal  no  prospera.   

Proceso  2. Causal segunda del artículo 192  de la Ley 906 de 2004.   

La  Corte, ha sostenido recurrentemente que  la  acción  de  revisión  no  es  un  instrumento  extraordinario para revivir  debates  superados  en  las precedentes etapas del proceso, ni mucho menos, para  desconocer  el  carácter definitivo de los fallos judiciales que se han dictado  en  él;  su ejercicio se funda, por el contrario, en la posibilidad de levantar  los  efectos  de  cosa  juzgada  por  medio de la demostración de alguna de las  causales  establecidas  por  el legislador, a través de la demanda de revisión  donde    se    avizore    el    cumplimiento    de   los   requisitos   formales  legales.   

Como ya se expuso, en el presente asunto el  actor  omitió  allegar  los  documentos legalmente necesarios para acreditar el  carácter   de   cosa   juzgada   de   la   decisión  que  repara  (ad  quem), impidiendo de ese modo tanto  la  verificación de las afirmaciones expuestas en él, como la existencia de la  firmeza  de  la  decisión,  lo  que  conlleva a la inadmisión de la demanda de  revisión.   

Pero,   aún   si  la  Corporación,  con  prescindencia  del principio de limitación superara los defectos formales de la  demanda  y  procediera a analizar la argumentación del accionante, arribaría a  idéntica  conclusión,  puesto  que  cuando  se  trata de la causal segunda del  artículo  192  de  la  Ley  906  de  2004,  el  demandante se halla compelido a  demostrar  que  antes de haberse dictado la declaración de justicia y que ésta  haya  quedado  ejecutoriada,  la  acción  no podía iniciarse o proseguirse por  alguno  de  los siguientes motivos: (i) porque ya había operado el fenómeno de  la  prescripción;  (ii)  porque  no  existió querella o petición válidamente  formulada,  o;  (iii)  porque  ya  se había extinguido la acción penal ante el  acaecimiento   de   alguna   de  las  causales  consagradas  en  los  artículos  7711    del   Código   de   Procedimiento   Penal   y   8212 del Código  Penal.   

Además  de lo enunciado, el actor se halla  sujeto  a precisar por cuál de las causales anteriormente mencionadas invoca su  solicitud,  pues  es indispensable para la Corte tener claridad de lo enunciado,  alegado  y  pretendido  por el actor, toda vez que dependiendo del asunto que se  enuncie,  esta  Colegiatura  estudiará  de  forma precisa y sin dubitaciones el  requerimiento que se le presenta.   

Contrario    a   lo   mencionado,   las  argumentaciones  del libelista no se orientan a demostrar los supuestos facticos  de  la  causal  de  revisión invocada, ni los supuestos de ninguna de las otras  causales  previstas  en  la norma, sino que se limita a invocar la causal sin la  precisión  requerida,  sin  la demostración exigida, enunciando escasamente el  origen  del  doble  castigo  penal  atribuido  a  su  defendido,  que estima ser  improcedente,  toda  vez que la jurisdicción volvió a calificar y a sentenciar  a  su representado por los mismos hechos, ocurridos en la misma cronología, con  idénticos  actores  y  con las mismas víctimas de la primera condena endilgada  bajo los parámetros de la Ley 600 de 2000.   

Por  tanto,  no  bastaba  con la genérica  alusión  a la segunda causal de revisión contemplada en el artículo 192 de la  Ley  906  de  2004, pues al respecto, la jurisprudencia de ésta Corporación ha  manifestado que:   

“En  relación  con  la causal invocada,  para  que  el  libelo pueda ser admitido, el demandante debe demostrar que antes  de  quedar  ejecutoriado  el fallo, integrado por las sentencias convergentes de  instancia,  la  acción  penal  no podía iniciarse o proseguirse, por alguno de  los  siguientes  motivos: i) porque no existió querella o petición; ii) porque  ya  había  operado el fenómeno de la prescripción; iii) o porque ya se había  extinguido  la acción penal, ante el acaecimiento de alguna de las causales que  consagran  los  artículos  77  del  Código  de Procedimiento Penal (muerte del  imputado  o  acusado,  prescripción,  aplicación del principio de oportunidad,  amnistía,  oblación,  caducidad de la querella, desistimiento, y en los demás  casos  contemplados  por  la  ley) y 82 del Código Penal (muerte del procesado,  desistimiento,  amnistía propia, prescripción, oblación, pago, indemnización  integral,   retractación   y   en   los   demás   casos   contemplados  en  la  ley).   

[…]  

La  discusión  con  base  en la causal de  revisión  que  invoca la accionante, debe tener una argumentación marcadamente  objetiva  que  permita  comprender  el  problema  y  su  alcance,  mismo  que se  restringe,  conforme  se había anotado, a los motivos expresamente definidos en  la  disposición:  falta  de  querella  o  petición;  ii)  prescripción  de la  acción;  iii)  o,  extinción de la acción penal (artículos 77 del Código de  Procedimiento  Penal  y  82  del Código Penal).”.13   

Visto entonces, que los razonamientos a los  que  hace  referencia  el  demandante  no  se orientan a demostrar los supuestos  facticos  y  jurídicos  precisos  que  la  causal de revisión planteada exige,  resulta  improcedente  la  admisión  del  libelo,  toda vez que se evidencia el  incumplimiento  de  los  presupuestos  que  impone  constatar la causal invocada  conforme lo ha precisado la jurisprudencia.   

         

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

PRIMERO. Inadmitir  la   demanda   de   revisión   presentada   por  el  defensor  de  ÁLVARO ANTONIO ORTIZ.   

SEGUNDO.  Contra  esta decisión procede el recurso de reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Cfr.  Folio 19 del Cuaderno.   

2 Cfr.  Folio 44 del Cuaderno.   

3 Ley  600  de  2000,  Artículo  220  numeral  6:  “Cuando  mediante  pronunciamiento  judicial,  la  Corte  haya cambiado favorablemente el  criterio     jurídico    que    sirvió    para    sustentar    la    sentencia  condenatoria.”   

4 Ley  599  de  2000,  Artículo  211 numeral 4: “Las penas  para  los  delitos descritos en los artículos anteriores, se aumentarán de una  tercera  parte  a  la  mitad,  cuando:  4.  Se  realizare sobre persona menor de  catorce (14) años.”   

5 Ley  906  de  2004,  Artículo  192 numeral 2: “Cuando se  hubiere  dictado  sentencia  condenatoria  en  proceso que no podía iniciarse o  proseguirse  por  prescripción de la acción, por falta de querella o petición  válidamente  formulada, o por cualquier otra causal de extinción de la acción  penal.”   

6 Cfr.  Folio 15 del cuaderno.   

7 Cfr.  Ídem.   

8 Cfr.  CSJ.     AP.,  de  11  de  marzo de 2003,  Rad. 19252.   

9 Cfr.  CSJ. AP., de 5 de diciembre de 2002, Rad. 18572.   

10 Cfr.  CSJ.  AP,  16  de  julio de 2014, Radicado 44076; CSJ. STP, 05  de Junio de  2014, Radicado 73884; y CSJ STP, 26 de Junio de 2014, Rad. 74336.   

11 Ley  906  de  2004,  Artículo  77:  “La acción penal se  extingue  por  muerte  del  imputado  o  acusado, prescripción, aplicación del  principio  de  oportunidad,  amnistía,  oblación,  caducidad  de  la querella,  desistimiento, y en los demás casos contemplados por la ley.”   

12 Ley  599   de  2000,  Artículo  82:  “Son  causales  de  extinción   de   la   acción   penal:  1.  La  muerte  del  procesado;  2.  El  desistimiento;  3. La amnistía propia; 4. La prescripción; 5. La oblación; 6.  El  pago  en los casos previstos en la ley; 7. La indemnización integral en los  casos  previstos  en  la  ley;  8. La retractación en los casos previstos en la  ley; 9. Las demás que consagre la ley.”   

13  Cfr. CSJ, AP, de 28 de noviembre de 2012, Radicado 39570.     

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