AP5123-2016(15826)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado Ponente  

AP5123-2016  

Radicación     N°     15826   

Aprobado    Acta    Nº    243   

          Bogotá,  D.  C.,  diez (10) de agosto de  dos   mil  dieciséis  (2016)               

          La   Sala   se  pronuncia  sobre  la  impugnación  presentada  por  ÁLVARO  LONDOÑO  ARISTIZÁBAL,  ex  Gobernador  del  Vichada,   contra   la   sentencia  de  27  de  febrero  de 2001, por medio de la  cual  fue  condenado a la pena principal de 7 años de  prisión  como  autor  del  delito  de  peculado  por  apropiación.   

ANTECEDENTES  PROCESALES RELEVANTES   

1.  Mediante  sentencia  de  27 de febrero de  2001, esta Sala condenó al  ex  Gobernador del Vichada,  ÁLVARO   LONDOÑO   ARISTIZÁBAL,   a   las  penas  de  7  años  de  prisión,  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  término  y  multa de $600.000.000, como autor del delito de peculado por  apropiación.   

2.  En  memorial  radicado   el   27   de   abril   último,   LONDOÑO   ARISTIZÁBAL  manifiesta  «interponer      impugnación»     contra  el  fallo  descrito, aduciendo que la Corte Constitucional,  en  sentencia  C  – 792 de  2014,  reconoció  «el derecho fundamental a impugnar  todas las sentencias condenatorias».   

Alega  que  el  pasado  25 de abril de 2014  venció  el  término  fijado  por  esa  Corporación para que el Congreso de la  República  regulara  dicho  mecanismo de impugnación sin que lo haya hecho, de  suerte  que procede el recurso en razón del «literal  segundo    de   la   parte   resolutiva   de   la   sentencia   C   –   792   de   2014»,   como  también  de  los  distintos instrumentos internacionales que  reconocen el derecho fundamental a impugnar los fallos de condena.   

Concluye que la alzada debe concederse ante  la  Sala  Plena  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia, pero que en todo caso, de  estimarse  que no existe «claridad sobre quién es el  superior   jerárquico   de  la  Sala  Penal»,  debe  concederse  la  impugnación  en cumplimiento de los mandatos constitucionales y  supra constitucionales que así lo imponen.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.   Mediante  providencia   C   –  792  de   2014,   el  Tribunal  Constitucional     declaró    la    «INCONSTITUCIONALIDAD      CON     EFECTOS     DIFERIDOS»  de  los artículos 20, 32, 161, 176, 179, 179B, 194 y 481 de la  Ley  906  de  2004,  en  cuanto  entendió  que dicho cuerpo procesal omitió la  consagración  de  medios  de  impugnación  integrales  contra  las  sentencias  condenatorias dictadas por primera vez en segunda instancia.   

El  diferimiento  de  los  efectos  de  esa  determinación  fue  fijado  por  la  misma  Corte  en  un año contado desde la  notificación  por  edicto  del fallo, lapso establecido para que el Congreso de  la  República,  en  ejercicio  de  sus  competencias constitucionales, regulase  «el  derecho  a  impugnar  las  sentencias que en el  marco  del  proceso  penal,  imponen  una condena por primera vez».   Agregó,   sin   embargo,   que   en  el  evento  «de  que  el  legislador  incumpla  este  deber,  se  entenderá que  procede  la impugnación de los fallos anteriores ante el superior jerárquico o  funcional de quien impuso la condena».   

El  edicto  por  el  cual fue notificada la  sentencia  referida  sentencia C-792 de 2014 se desfijó el 24 de abril de 2015,  por  lo  cual  el  plazo  concedido  al legislativo para que regulara la materia  comenzó el 25 de abril de 2015 y culminó el 24 de abril de 2016.   

En  consecuencia,  desde  la  última fecha  señalada  procedería,  en principio e incluso en ausencia de Ley aplicable, la  impugnación  de los fallos condenatorios dictados por primera vez en un proceso  penal  – como sucede en el  caso  de  LONDOÑO  ARISTIZÁBAL  –  ante el superior jerárquico o funcional de  quien los profirió.   

No obstante, la misma Corte Constitucional,  en  sentencia  SU – 215 de  2016,  se  ocupó  de señalar que «la resolución de  la  sentencia  C-792  de  2014  solo  es  aplicable a los casos que reúnan tres  condiciones:  (i)  que se trate de condenas impuestas por primera vez en segunda  instancia;  (ii)  en  procesos  penales  ordinarios  regulados por la Ley 906 de  2004,  (iii)  y respecto de providencias que no se encuentren ejecutoriadas para  el 24 de abril de 2016».   

Sin  dificultad se advierte que  ninguno de tales presupuestos se halla  satisfecho  en el caso que se examina, por lo cual la  Sala,    de    manera    por    demás    consonante    con    el   reiterado  criterio expuesto al resolver  peticiones  análogas  a  la  que  ahora  se  decide1,  anticipa  que no concederá  la impugnación reclamada.   

2.  En   efecto,   ÁLVARO   LONDOÑO   fue  condenado  mediante sentencia proferida por esta Sala  de  Juzgamiento  en  cumplimiento de las funciones constitucionales y legales de  que  tratan los artículos 235, numeral 4°, de la Constitución Política y 75,  numeral 5°, de la Ley 600 de 2000.   

La  decisión,  pues,  no  fue  emitida por  primera  vez en segunda instancia, supuesto expresamente exigido por el Tribunal  Constitucional  para  la  viabilidad  de  la  impugnación, sino en trámite   de  única     instancia     adelantado    ante  el  órgano  de  cierre  de  la  jurisdicción  ordinaria  y,  específicamente, de la especialidad penal.   

De  la  precisión  anterior  se  desprende  también     que     el     aforado     no     fue  investigado,            juzgado      y      sentenciado  en  diligenciamiento  regido  por los  lineamientos  de la Ley 906 de 2004. La actuación que  culminó   con   la   condena   censurada   se   llevó   a   cabo  bajo  los  parámetros  del  sistema  de  enjuiciamiento      criminal      de      tendencia      mixta      –  Ley  600  de  2000 -, por lo cual,  siguiendo  las  reglas  establecidas  en  el  precitado fallo de unificación SU  –  215  de  2016,  el  recurso resulta improcedente.   

Adicionalmente,   según   se  puede  constatar  en  el  expediente,  el fallo fue notificado  mediante  edicto  que  se  desfijó  el  6  de junio de 2001 y, por ende, quedó  ejecutoriado  el  día  7  de  ese  mes  y año, esto  es,  más  de  una  década antes de que  entrara  en  vigencia  el  fallo  constitucional  que  sirve  de  sustento  de  a  la  solicitud,  por  lo  que tampoco desde esta óptica resulta  viable     admitir     el     recurso.   

3. Contrario  a  lo  aducido  por LONDOÑO  ARISTIZÁBAL,  la  Sala  Plena  de  la  Corte Suprema de Justicia no ejerce como  superior  funcional  de  cada  una  de  las Salas Especializadas, tal como lo ha  reconocido la misma Corte Constitucional:   

«… las atribuciones que el artículo 235  de  la Carta le atribuye a la Corte, en particular la de actuar como tribunal de  casación  y  la  de  juzgar  a los funcionarios con fuero constitucional, deben  entenderse  que  serán  ejercidas  en  forma  independiente por cada una de sus  salas,  en  este  caso,  por  la  Sala  de  Casación  Penal.  De lo anterior se  infieren,  pues,  varias  conclusiones:  en  primer  lugar,  que  cada  sala  de  casación   -penal,   civil   o  laboral-  actúa,  dentro  del  ámbito  de  su  competencia,  como  máximo  tribunal  de la jurisdicción ordinaria; en segundo  lugar,  que cada una de ellas es autónoma para la toma de las decisiones y, por  lo  mismo,  no  puede  inferirse en momento alguno que la Constitución definió  una  jerarquización  entre  las  salas;  en  tercer  lugar,  que  el  hecho de que la Carta Política hubiese facultado al legislador  para  señalar  los asuntos que deba conocer la Corte en pleno, no significa que  las  salas  de casación pierdan su competencia o que la Sala Plena sea superior  jerárquico  de alguna de ellas. En otras palabras, la  redacción  del  artículo 234 constitucional lleva a la conclusión evidente de  que  bajo  ningún  aspecto puede señalarse que exista una jerarquía superior,  ni  dentro  ni  fuera,  de  lo  que la misma Carta ha calificado como “máximo  tribunal    de   la   jurisdicción   ordinaria»2          (énfasis fuera del texto).   

De  ahí  que mediante comunicado de prensa  No. 08 del 28 de abril último, esta Corporación afirmó que:   

«4….no  está  al  alcance  de  la Corte  Suprema  de Justicia, que es máximo Tribunal de la justicia ordinaria y órgano  de  cierre, la creación de un superior jerárquico que revise las sentencias de  sus Salas especializadas.   

“5…es  simplemente  imposible  para  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  en  razón de lo anterior, definir las reglas que  habiliten  el  recurso  de apelación contra las sentencias condenatorias que en  casos  de  única instancia profiera su Sala de Casación Penal o respecto de la  primera  condena  que  dicte  en  segunda  instancio o en desarrollo del recurso  extraordinario de casación.   

“6.  Se  quiere destacar, para finalizar,  que  el  diseño  de  la  justicia penal en Colombia no consagra un Tribunal por  encima  de  la  Sala  de  Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia y que  resulta  un  despropósito,  en esa medida, que la Corte Constitucional concluya  que  los  fallos  de  un  órgano límite, que es el máximo tribunal en materia  penal  en  el  país,  se  puedan  impugnar  ante  un  superior  jerárquico que  lógicamente no puede existir».   

4. En  ese  entendido,  como  la impugnación interpuesta por ÁLVARO  LONDOÑO   ARISTIZÁBAL   es  improcedente,  no  queda  solución  distinta  que  rechazarla.   

Por lo expuesto, la Sala de Casación Penal  de la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Juzgamiento,   

RESUELVE:  

RECHAZAR,  por  improcedente,  la  impugnación  promovida  por  ÁLVARO  LONDOÑO  ARISTIZÁBAL  contra  el  fallo  de  23  de  mayo  de  2012  proferido  por esta Corporación.   

En firme esta decisión, archívese de nuevo  el expediente.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

PRESIDENTE  

JOSÉ       FRANCISCO       ACUÑA  VIZCAYA   

   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA  YOLANDA  NOVA GARCÍA

Secretaria   

    

1 CSJ  AP,  10  may.  2016,  rad. 36.784; CSJ AP, 18 may. 2016, rad. 39.156; CSJ AP, 25  may. 2016, rad. 37.462; CSJ AP, 25 may. 2016, rad. 37.858.   

2  Sentencia C-037 de 1996.     

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