AP5007-2014(44451)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

MAGISTRADA PONENTE  

AP5007-2014  

Radicación No.: 44.451  

Acta No. 280  

Bogotá  D.C.,  veintisiete (27) de agosto de  dos mil catorce (2014).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala  sobre el impedimento  manifestado  por  los  Magistrados  de  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de  Cúcuta1,   doctores  JUAN  CARLOS  CONDE  SERRANO,  JOSÉ  RAFAEL  LABRADOR  BUITRAGO  y EDGAR MANUEL CAICEDO BARRERA, para conocer del recurso de apelación  interpuesto  por  el  defensor  de  MOREIRE ENRIQUE LADEUS HERNÁNDEZ, contra la  determinación   mediante  la  cual,  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado  con  Función  de Conocimiento de Cúcuta, negó la exclusión de  una  prueba  decretada  en  sede  de  audiencia preparatoria, dentro del proceso  penal  que  cursa  contra  LADEUS  HERNÁNDEZ  por  la presunta comisión de los  delitos  de  concierto  para  delinquir,  en  concurso  con  homicidio agravado,  tráfico  y  porte de armas y municiones de uso privativo de las Fuerzas Armadas  y tráfico de armas de fuego.   

ANTECEDENTES  

          El   31   de   mayo  de  2011,  cerca  al  municipio  de  Ragonvalia  (Norte de Santander), fueron  hallados  cinco  cadáveres con impactos de arma de fuego, siendo informadas las  autoridades  en  esa  fecha  que  los  homicidas  se encontraban en la ciudad de  Cúcuta.   

          En  la  misma  fecha  se realizó el allanamiento de una vivienda en  esa  localidad,  donde fueron capturados Obeimar Guzmán Simanca, Uclides Manuel  Feria  Pineda  y  Diomedes  Hortúa  Blandón  portando  armas  de  fuego de uso  privativo  de  las  Fuerzas Militares.  En la diligencia de formulación de  imputación, aceptaron los cargos que les endilgó la Fiscalía.   

          Continuando  con  la  investigación, el ente acusador llevó a cabo  otro    allanamiento    en    la   ciudad   citada2, encontrando allí a Blaudemir  Rodríguez  Ortiz,  Edwar  Alirio  Nieto  Coronel,  Henry  Polo  Aguilar, Alirio  Antonio  López  Rodríguez,  Juan Carlos Ramírez Cetina, Jairo Eliécer Cetina  Hernández,  Blanca  Flor  Cetina  Hernández,  Joseph Alexander Aldana Cetina y  Leidy  Marcela  Aldana  Cetina.   El  primero  de los nombrados aceptó los  cargos  que  se  le  endilgaban.   Los restantes, fueron llevados a juicio,  siendo  condenados  por  el  Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de  Cúcuta,  el  23  de  febrero  de  2012  a las penas de 56 años de prisión los  hombres y de 7 años, las mujeres.   

          Esa  determinación  fue apelada por los defensores de los nombrados  y  correspondió la alzada a la Sala Penal del Tribunal Superior de Cúcuta, que  mediante  proveído  del  23  de mayo del mismo año, confirmó íntegramente la  sentencia        de        primer        nivel3.   

          De  otra  parte,  por  las  declaraciones  de Guzmán Simanca, Feria  Pineda  y  Hortúa  Blandón, estableció la Fiscalía que los capturados fueron  reclutados  por  MOREIRE  ENRIQUE LADEUS HERNÁNDEZ, presunto líder de la banda  criminal  «Los Urabeños», quien según el ente acusador, les dio lo necesario  para cometer el asesinato de las cinco personas.   

          En  razón  de tales circunstancias, se libró captura contra LADEUS  HERNÁNDEZ,  haciéndose  efectiva  el  17  de  diciembre  de  2011.  El 18  siguiente,  ante  el Juzgado Segundo Penal con Función de Control de Garantías  Ambulante  de Cúcuta, se llevaron a cabo las diligencias de legalización de la  detención,   formulación   de   imputación   e   imposición   de  medida  de  aseguramiento.   

          Tras   solucionarse   varias  manifestaciones  de  impedimento  para  conocer  el  asunto,  hechas por los jueces Primero y Segundo Penal del Circuito  Especializados  de Cúcuta, el 16 de julio de 2012, se formuló acusación en su  contra,  ante  el  Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de la ciudad  en  cita,  por  los  delitos  de  concierto  para  delinquir agravado, homicidio  agravado,  tráfico  y  porte de armas de uso privativo de las fuerzas armadas y  tráfico de armas de fuego.   

          Luego  de  numerosas  solicitudes  de  aplazamiento  hechas  por  la  Fiscalía  y la Defensa, finalmente, el 20 de junio de 2014, se llevó a cabo la  audiencia  preparatoria,  dentro  de  la cual, quien representa los intereses de  MOREIRE  ENRIQUE  solicitó  la  exclusión de algunas pruebas decretadas por el  Juez  de  conocimiento.   Tal  requerimiento  fue negado por el funcionario  judicial  y  contra  él,  instauró  el  apoderado  del  acusado  el recurso de  apelación.   

          El  diligenciamiento  fue  asignado  por reparto a la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Cúcuta para resolver la alzada, empero, los integrantes  del  cuerpo  colegiado  manifestaron  su impedimento para conocer del recurso de  apelación,  al  amparo de la causal contemplada en el numeral 6º del artículo  56  de  la Ley 906 de 2004, por haber «…participado  dentro  del proceso…», pues dentro de la misma causa  se  pronunciaron  frente al recurso de apelación interpuesto por los defensores  de  Henry  Polo  Aguilar,  Edwar  Alirio  Nieto  Coronel,  Jairo Eliécer Cetina  Hernández,  Juan  Carlos  Ramírez  Cetina,  Alirio Antonio López Rodríguez y  Joseph  Alexander  Aldana Cetina, contra la sentencia condenatoria que dictó el  Juzgado  Primero  Penal del Circuito Especializado de esa municipalidad el 23 de  febrero de 2012.   

          Precisaron  que la determinación por ellos emitida el 10 de mayo de  2012,  «trata  los mismos hechos, e incluso tiene el  mismo                   radicado»4.   

Por tal razón, dispusieron remitir el asunto  a  una  Sala  de Conjueces del Tribunal Superior de esa ciudad, quienes mediante  proveído  del  11  de  agosto  de la presente anualidad declararon infundado el  impedimento,  tras  descartar, de la revisión de la providencia en comento, del  10  de  mayo  de  2012,  que  «se hubiere referido a  MOREIRE   ENRIQUE   LADEUS  HERNÁNDEZ  como  presunto  coautor  de  los  hechos  atribuidos       a       los       condenados»5.   

Por  tal  razón,  ordenaron  el  envío del  expediente  a  la  Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, para  que dirima de plano la cuestión.   

CONSIDERACIONES  

De  acuerdo a lo establecido en el artículo  58-A  de  la  Ley  906  de  2004  (adicionado  por el  artículo  83  de  la  Ley  1395 de 2010), a la Sala le  asiste  atribución  para pronunciarse en relación con el impedimento propuesto  dentro  de  una  actuación  que  se rige por los lineamientos del sistema penal  acusatorio,  pues  además,  se  trata  de  la  manifestación  que  hacen  tres  Magistrados  de Tribunal Superior, luego de haberse agotado el trámite previsto  en el artículo 57 ibídem.   

Bajo  la égida del sistema penal acusatorio  –  artículo 5° ibídem  –,    se    establece  que los jueces deben proceder  con  objetividad en procura de la verdad y justicia, propósitos que demandan de  parte  de  los  funcionarios  judiciales  un  obrar  con  rectitud, ecuanimidad,  independencia  e imparcialidad en el asunto sometido a su consideración, lo que  da   fundamento   a  la  consagración  del  instituto  de  los  impedimentos  y  recusaciones  establecido en los artículos 56 a 65 del Código de Procedimiento  Penal,  y  se  convierte  en garantía fundamental para el debido proceso de los  sujetos que en él intervienen.   

En  el asunto que concita la atención de la  Sala,  los  Magistrados  JOSÉ  RAFAEL  LABRADOR  BUITRAGO, EDGAR MANUEL CAICEDO  BARRERA  y  JUAN CARLOS CONDE SERRANO, se inhibieron de conocer el proceso de la  referencia,  con  fundamento  en lo dispuesto en el numeral 6º del artículo 56  de  la  Ley  906  de  2004,  a cuyo tenor es causal de impedimento: «que  el  funcionario  haya  dictado la  providencia  de  cuya  revisión  se  trata, o hubiere  participado    dentro   del   proceso…»      (se     destaca).   

Lo  anterior,  dicen,  al haber conocido del  recurso  de  apelación  interpuesto  por  los defensores de Henry Polo Aguilar,  Edwar  Alirio  Nieto  Coronel,  Jairo  Eliécer  Cetina  Hernández, Juan Carlos  Ramírez  Cetina,  Alirio  Antonio  López  Rodríguez y Joseph Alexander Aldana  Cetina,  contra  la  sentencia condenatoria dictada por el Juzgado Primero Penal  del  Circuito  Especializado  de  Cúcuta,  el  23  de febrero de 2012, pues los  hechos  que allí fueron sometidos a su consideración, son los mismos que ahora  concitan  su  atención,  «e  incluso tiene el mismo  radicado».   

Ha   precisado   la   Sala,  frente  a  la  circunstancia  impeditiva  contenida  en  el  numeral  6º  del artículo 56 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  alegada por los integrantes de la Sala Penal  del Tribunal Superior de Cúcuta, lo siguiente:   

La declaración de impedimento al amparo de  la  causal  invocada,  corresponde a aquellos juicios de valor y de ponderación  jurídica  y  probatoria que tienen lugar en el mismo escenario de la actuación  y,  de  soslayarse,  permitiría que el servidor público se ocupara de aspectos  sustanciales  acerca del tema medular objeto de controversia, razón para que el  ordenamiento  procesal  disponga  la  obligación  de  separar  del conocimiento  posterior   al   funcionario   que  dictó  la  providencia  cuya  revisión  se  pretende      (CSJ      AP3282      – 2014).   

Y además:  

Siguiendo  aquél  sendero jurisprudencial,  debe  precisarse  ahora  el  contenido  de  la  expresión  «que el funcionario  judicial…  hubiere  participado  dentro  del proceso», prevista en el numeral  6°  del  artículo  56  de  la  Ley  906  de 2000, como causal de impedimento y  recusación.   

No se trata, como a simple vista pareciera,  de  una  presunción  de impedimento, ni de un motivo que se active de suyo o en  forma  objetiva,  por  el  sólo  hecho  de  que el funcionario judicial hubiese  «participado» dentro del proceso.   

La  expresión  «participado»,  no  debe  tomarse  en  forma textual, literal ni aislada del contexto procesal penal, pues  de  aceptarse  así,  se  llegaría  a  extremos  que  escapan a la finalidad de  salvaguarda  de  la  imparcialidad  contenida  en  las  normas  relativas  a los  impedimentos y recusaciones.   

Piénsese,  por  ejemplo,  que  el Tribunal  Superior  conociese  apelaciones  sucesivas  de diferentes autos emitidos por el  Juez  Penal  del  Circuito  dentro  del  mismo  proceso;  bajo  tal supuesto, la  participación  de los magistrados es innegable, pero ninguna razón existe para  aceptar  un  impedimento,  sin  argumentación específica de respaldo. También  habrían  participado  ya  los magistrados que conocen por vía de apelación de  la  providencia  que  niega la práctica de una prueba o del auto que se abstuvo  de  declarar una nulidad; pero esa intervención en el proceso nada dice por sí  misma  de un pretendido impedimento para conocer después, en segunda instancia,  la apelación contra el fallo de primer grado.   

En especial, cuando se produce la ruptura de  la  unidad  procesal,  por  allanamiento  a  cargos, total o parcial, de todos o  parte  de  los  implicados,  o  por  otras  circunstancias  que  la  generen, la  necesaria  participación  de los funcionarios judiciales (jueces y magistrados)  en  el  proceso  original integrado como una unidad, o en los procesos derivados  del  anterior con ocasión de la ruptura de esa unidad, no debe invocarse sin la  fundamentación     correlativa     como     causal     de     impedimento    ni  recusación.   

En  efecto, así como no es motivo objetivo  de  impedimento,  que  el  funcionario  judicial  «haya manifestado su opinión  sobre  el  asunto  materia del proceso» (numeral 4° del artículo 56 de la Ley  906   de   2004),  tampoco  se  erige  en  causal  objetiva  ni  automática  de  impedimento,  que  el  funcionario  judicial  «hubiere  participado  dentro del  proceso» (numeral 6°, ibídem).   

En tratándose de impedimento, es   necesario   que   en  cada  caso  particular  y  concreto  los  funcionarios       judiciales       —  jueces  y  magistrados —  expliquen  cuáles  son  las  razones  por  las cuales su imparcialidad, su ecuanimidad, su  independencia  o  su  equilibro  podrían  afectarse  frente  a  cada uno de los  implicados,  por  el  hecho  de  haber  participado ya en el proceso.   

El  género  de  argumentación  que  se  exige, incluye especificar las  circunstancias   o   condiciones   en  que  se  produjo  la  participación  del  funcionario  judicial  en  el  proceso  original o en  alguno  de  los  procesos  derivados  por  la  ruptura  de  la  unidad procesal;  y   si   la   actividad   del   Juez   —individual  o  colegiado—  se extendió ya a la valoración de  elementos  probatorios  o  de información susceptible de convertirse en prueba,  se  precisa  indicar cómo y de qué manera las apreciaciones anteriores inciden  en    el   ánimo   del   juzgador   al   conocer   el   asunto   en   ocasiones  posteriores,  frente a cada  uno de los implicados o situaciones concretas por resolver.   

Lo  mismo  puede  predicarse  —mutatis      mutandi—  cuando  se  trata  de  recusación,  aduciendo    que    el   funcionario   judicial   ya   participó   dentro   del  proceso  (CSJ  AP,  13 de junio de 2007, Rad. 27.497,  todos los subrayados fuera de texto).   

Bajo  ese  derrotero, en el presente caso no  aprecia  la  Sala  que  se  comprometa la imparcialidad de los Magistrados de la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de Cúcuta, pues en la decisión que dictaron  el  10  de  mayo de 2012, no emitieron juicio de responsabilidad alguno respecto  de  MOREIRE  ENRIQUE  LADEUS  HERNÁNDEZ,  ni  tampoco  lo mencionaron de manera  somera en la providencia anotada.   

Cabe  precisar que en la sentencia del 10 de  mayo  de  2012, los Magistrados centraron su atención en la responsabilidad que  les  asistía  a  Henry Polo Aguilar, Edwar Alirio Nieto Coronel, Jairo Eliécer  Cetina  Hernández,  Juan Carlos Ramírez Cetina, Blanca Flor Cetina Hernández,  Leidy   Marcela  Aldana  Cetina,  Alirio  Antonio  López  Rodríguez  y  Joseph  Alexander  Aldana  Cetina,  concluyendo  allí  que  debía  ser  confirmada  la  sentencia condenatoria que en contra de ellos se impuso.   

Amén  de  lo  anterior, no informaron en el  escrito  mediante el cual deprecan su apartamiento del asunto, de qué manera se  vería  afectada  su  imparcialidad  en el proceso que se adelanta contra LADEUS  HERNÁNDEZ,  pues  si  bien  los hechos son los mismos y se surten bajo la misma  cuerda  procesal,  no  se observa que su anterior intervención pueda afectar su  criterio frente a quien ahora es enjuiciado.   

Así  las  cosas,  la  Corte  procederá  a  declarar  infundado  el  impedimento  manifestado por los Magistrados de la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Cúcuta, doctores JUAN CARLOS CONDE SERRANO,  JOSÉ  RAFAEL  LABRADOR  BUITRAGO y EDGAR MANUEL CAICEDO BARRERA y dispondrá la  devolución    inmediata   de   las   diligencias   para   que   continúen   su  curso.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:   

PRIMERO:  DECLARAR  infundado  el  impedimento  manifestado por los Magistrados de la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de Cúcuta, doctores JUAN CARLOS CONDE SERRANO, JOSÉ RAFAEL  LABRADOR  BUITRAGO  y  EDGAR  MANUEL  CAICEDO  BARRERA,  para  conocer  de  este  asunto.   

SEGUNDO: DEVOLVER la  actuación a su lugar de origen.   

TERCERO: Contra el  presente auto no procede ningún recurso.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

   

    

1  Al  amparo de la causal contemplada en el numeral 6º  del artículo 56 de la Ley 906 de 2004.   

2 El 3  de junio de 2011.   

3 Sala  conformada  por  los  doctores  Edgar  Manuel Caicedo Barrera, Juan Carlos Conde  Serrano y José Rafael Labrador Buitrago.   

4  Folio 7 del cuaderno original No. 2.   

5  Folios   25  a  35  íbid.     

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