AP4972-2014(43450)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado  Ponente   

AP4972-2014  

Radicación  N°  43450   

(Aprobado  acta  N°    280)   

         

         Bogotá,  D.  C.,  veintisiete  (27)  de  agosto     de    dos    mil    catorce         (2014).   

         La  Corte  se pronuncia sobre la admisibilidad formal de la demanda  de  revisión  presentada  por  las defensoras de JOHN  FREDY  GIRALDO  GIRALDO  en  contra  de  la sentencia  emitida  por  el  Tribunal  Superior  Militar  que, el 23 de febrero de 2007, lo  declaró  penalmente  responsable  del  delito  de  peculado  por  apropiación.   

  H   E   C   H   O  S   

         Fueron   expuestos   por   el   a   quo  en los siguientes términos:   

“Al CP. GIRALDO  GIRALDO  JOHN  FREDY le fueron encontrados una pistola  Erma  Werke  calibre 635/25 No. 006304, un proveedor para la misma y 3 cartuchos  calibre  6.35,  sin  documentos.  Al momento de confrontar el arma con el arqueo  realizado  al  material  decomisado,  se  verificó  que dicha arma pertenece al  depósito de armas decomisadas”.   

LA DEMANDA DE REVISIÓN  

         Las  accionantes, después de realizar un recuento de la actuación  procesal  desde su propia perspectiva, postulan dos causales en contra del fallo  de condena.   

         En  la  primera,  invocando el artículo 220 de la Ley 600 de 2000,  numeral  2º, sostienen que la sentencia fue emitida pese a que la acción penal  estaba  prescrita,  “pues  los hechos nacieron a la  vida  jurídica el 2 de julio de 2001 y fue fallado confirmando el 27 de febrero  de  2007 y notificado el acusado el 18 de julio de 2007, habiendo transcurrido 6  años   y   16   días,   violando   los   artículos   82   y  83  del  Código  Penal”.   

         Luego,  al  amparo de la causal contemplada en el numeral 3º de la  misma  disposición,  aseguran  que  no  concurría  en este asunto “prueba  fehaciente que demostrara efectivamente la comisión del  delito  […]  tal  y  como  lo  aseveró  la  Juez  54  de  Instrucción  Penal  Militar”, por lo que consideran que la decisión de  primera   instancia   fue  confirmada  sin  haberse  constatado  el  particular.   

         Por  consiguiente, piden “la nulidad de  todo  lo  actuado”  y aportan copias de la totalidad  del  expediente contentivo de las diligencias, del poder conferido para actuar y  de  algunos  pronunciamientos de la Corte en “hechos  similares    para    sustentar    los    hechos    y    pretensiones    de    la  revisión”,  todo  con  sendas copias destinadas al  “traslado  de  las  (sic)  pares”.  Por  último,  solicitan  oficiar a “la  Escuela  Marco  Fidel  Suárez,  Fuerza  Aérea Colombiana en la ciudad de Cali,  oficina  de  archivo,  con  el  fin  de que (sic) certifique la autenticidad del  expediente   del   proceso   de   peculado   por  apropiación  de  JHON  FREDY  GIRALDO GIRALDO antes de que  se someta a estudio de admisión de la demanda de revisión”.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

1.  Atendiendo la naturaleza excepcional de  la  acción de revisión y su carácter rogado, el legislador ha establecido una  serie  de exigencias a efectos de darle paso a la demanda contentiva de la misma  que,  en  términos  generales,  consisten en la determinación de la actuación  procesal  cuya  revisión  se depreca, el señalamiento de las conductas penales  que  motivaron  las decisiones cuestionadas, indicar la causal que se invoca, la  relación  de  pruebas  o  evidencias que fundamentan la solicitud y aportar con  esta  copia  de  las  providencias  demandadas  junto  con  la  constancia de su  ejecutoria.   

Así  las  cosas,  surge  que  el  libelo  respectivo   no   es  un  escrito  de  libre  confección  y  está  sometido  a  específicas  reglas  de  postulación  que  de ser obviadas, impiden a la Corte  abordar  su  estudio  ante  la  falta  de  la  idoneidad conceptual mínima para  remover el instituto de la cosa juzgada.   

         3.  En  ese  orden,  ha de decirse que son múltiples y ostensibles  las  imprecisiones  que  se  advierten  en  la misiva allegada a la Sala por las  defensoras     del    condenado    que    conducirán    a    su    inadmisión,   según   se  constata  a  continuación:   

         3.1.  En  primer  lugar,  ni  siquiera definieron con precisión la  normatividad  aplicable  a  este  asunto,  esto  es, la Ley 522 de 1999, Código  Penal  Militar,  ya  que  era esta legislación y no la Ley 600 de 2000 a la que  debieron  referirse por virtud de los artículos 373 y siguientes y 628 de dicha  codificación.   

         3.2.   Ahora,   aun   haciendo   caso   omiso  a  este  dislate  en  consideración  a  que las causales de revisión previstas en ambas regulaciones  son  virtualmente  idénticas,  tampoco  cumplieron con aportar la constancia de  ejecutoría  de  las  sentencias  impugnadas,  requisito  cuya  verificación es  ineludible    para   darle   curso   al   trámite1.  Tal  falencia no es posible  de  ser  enmendada por la Corte, dado el carácter rogado de la acción y este a  su  vez  explica  lo  improcedente  que  resulta el que se solicite oficiar para  obtener  una  constancia  sobre  la  autenticidad  de las fotocopias anexas a la  demanda,  por constituir ello una carga que competía a las accionantes. En este  aspecto,  llama  la  atención  la  Corporación  que  en  lugar  de procurar la  reproducción  innecesaria  del  expediente con el fin de surtir un traslado que  no     está     consagrado     por     la    ley2,  debieron éstas acometer el  particular  y  solo  adjuntar  copia  de  las  sentencias  de  primera y segunda  instancia, conforme se exige en este tipo de asuntos.   

         3.3.  De  igual  manera, incluir copia de jurisprudencia acerca del  tema  planteado  en la demanda es insuficiente para dar por sentado que la misma  cuenta  con  una  debida  fundamentación, toda vez que no corresponde a la Sala  entrar  a  desentrañar el alcance de dichas decisiones ni su efectiva relación  con  el  caso  concreto,  porque la naturaleza rogada de la acción, se reitera,  apareja  la  presentación  de  un discurso jurídico consistente -no abstracto,  especulativo   ni   sugestivo-   que  devele  fehacientemente  la  necesidad  de  intervención  de  su  parte, con ocasión de un defecto material de tal entidad  que haga imperioso el que deba ser corregido.   

         4.  Lo anterior es suficiente para rechazar el libelo, no obstante,  no  puede pasar desapercibido que los reparos elevados de todos modos carecen de  cualquier soporte jurídico con vocación de legitimar sus asertos:   

         4.1.  La  acción penal, al tenor del artículo 83 de las Leyes 522  de  1999  y  599  de  2000, prescribe en un término igual al máximo de la pena  fijada  en  la ley si fuere privativa de la libertad, sin que pueda ser inferior  a  cinco  (5)  años.  Pero las demandantes pasan por alto que esta disposición  prevé  tratándose  de  servidores públicos un incremento en su cómputo de la  tercera  parte3,  de  tal  forma que al ostentar GIRALDO  GIRALDO  esta condición el lapso a tener en cuenta es  de  seis (6) años y ocho (8) meses, término dentro del cual, de acuerdo con lo  reseñado    en    la    propia    demanda,    se    profirió   el   fallo   de  responsabilidad.   

         4.2.   Y   en   cuanto   a  la  existencia  de  prueba  nueva,  era  imprescindible  aportarla,  lo  que no se hizo, siendo el único fundamento para  predicar  su  hipotética  concurrencia la simple afirmación que en ese sentido  propicia  una  visión subjetiva de los hechos juzgados. Dinámica que riñe con  la  esencia  de  la  revisión,  ya  que la acción no es una sede residual para  suscitar una polémica ya finiquitada.   

5.  Por  último  debe  recordarse  que  la  acción  no  es  escenario  para deprecar la absolución o la nulidad, según lo  reclaman  las  memorialistas,  toda vez que no constituye una fase auxiliar para  constatar  la  responsabilidad  de  quien  resultó condenado, la validez de las  consideraciones   de   los   juzgadores  ni  para  verificar  la  legalidad  del  procedimiento  surtido. El trámite se dirige, una vez admitida la demanda si es  presentada  en  debida forma, a la corroboración de la procedencia de la causal  invocada,  conforme  el  caso,  y  a la declaratoria de sus efectos, de llegar a  prosperar.4   

6.  En  consecuencia,  ante  el  evidente  incumplimiento  de  los presupuestos de admisibilidad de la acción de revisión  y  su  ausencia  de fundamento sustancial, la decisión que se impone, según se  anticipó,     es     la    inadmisión.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

         INADMITIR   el   libelo   de  revisión  allegado  por  las  defensoras  de  JHON FREDY GIRALDO  GIRALDO.   

Contra  la  presente  decisión  procede el  recurso de reposición   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Presidente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Ley  522  de  1999, artículo 375, inciso final / Ley  600 de 2000, artículo 222, inciso final   

2   “Repartida  la  demanda,  el  magistrado  ponente  examinará  si  reúne los requisitos exigidos en el artículo anterior; en caso  afirmativo,  la admitirá dentro de los cinco (5) días siguientes mediante auto  de  sustanciación  que  se  notificará,  en el cual  también  dispondrá  solicitar  el  proceso objeto de la revisión.    Este    auto    será   notificado  personalmente  a  los  no demandantes; de no ser posible, se les notificará por  estado.” Ley 599 de 1999,  artículo   376   /   Ley   600   de   2000,  artículo  223,  resaltado  de  la  Corte   

3  Esto previo a la entrada en vigencia del artículo 14  de  la  Ley  1474  de  2011,  que  establece  un aumento de la mitad.   

4  Artículo  381  de la Ley 522 de 1999 / Artículo 227  de la Ley 600 de 2000     

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