AP4772-2015(43636)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

MAGISTRADA PONENTE  

AP4772-2015  

Radicación No.43.636  

Acta No. 293  

Bogotá  D.C.,  veinticinco (25) de agosto de  dos mil quince (2015).   

VISTOS  

La  Sala  resuelve  el recurso de reposición  interpuesto  contra  la providencia del 23 de enero de 2015, mediante la cual se  inadmitió  la  demanda  de  revisión  presentada a nombre de ANATOLIO BELTRÁN  VELÁSQUEZ.   

HECHOS  

Fueron  sintetizados por la Sala de Casación  Penal  en  la providencia mediante la cual se inadmitió la demanda de casación  formulada  por  el  apoderado  de  BELTRÁN  VELÁSQUEZ, como a continuación se  indica:   

El  16 de noviembre de 2005, hacia las 10:50  de  la  noche  en  una  tienda  ubicada  en  el  perímetro urbano de Chuscales,  jurisdicción  del  municipio  de  Junín,  Luis  Octavio Velásquez Beltrán se  encontraba  ingiriendo  licor  en compañía de Isidoro Alfonso Carrión y Yamid  Hernando  González  Cifuentes,  cuando  de  manera  sorpresiva aparecieron tres  sujetos;  el  primero  (el  procesado)  ofendió  con  palabras soeces al señor  Velásquez  Beltrán,  el  segundo  individuo,  quien  portaba un cuchillo y una  pistola,  golpeó  a  la  víctima  (Velásquez Beltrán) y lo lesionó con arma  cortopunzante;  en  tanto el tercero, al verlo reducido, lo cogió del cabello y  lo  arrastró  hacia  la  calle,  sitio donde el sujeto que portaba las armas le  propinó  un  disparo  en  la  cabeza  que  desencadenó  minutos  más tarde su  muerte.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  Por los hechos  descritos,  la  Fiscalía  Seccional de Gachetá dispuso, el 15 de mayo de 2006,  la  apertura  de  la  investigación  y  vinculó a ANATOLIO BELTRÁN VELÁSQUEZ  mediante diligencia de indagatoria.   

El 18 de marzo de 2008, la Fiscalía formuló  resolución  de  acusación  en  su  contra como coautor del delito de homicidio  agravado.   El calificatorio fue apelado y la Fiscalía 13 Delegada ante el  Tribunal  Superior de Cundinamarca, mediante auto del 21 de octubre siguiente lo  confirmó.   

La  fase  de juicio correspondió al Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Gachetá.   Culminada  ésta,  dictó  sentencia,  condenando  a  BELTRÁN VELÁSQUEZ a la pena principal de 25 años de prisión y  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  un  lapso  de  20  años.  Le impuso además, el pago de 30  salarios   mínimos  legales  mensuales  vigentes  por  concepto  de  perjuicios  materiales    y    morales    y    le    negó    la   condena   de   ejecución  condicional.   

Su defensor impetró el recurso de apelación  contra  tal  determinación,  pero  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca,    mediante    decisión   del   27   de   abril   de   2011,   la  confirmó.   

Inconforme  con  lo resuelto por el ad quem,  instauró   el  recurso  extraordinario  de  casación,  no  obstante,  mediante  providencia  CSJ  AP,  23  de  mayo  de 2012, Rad. 37.188, la Sala inadmitió el  libelo casacional, quedando en firme la condena en la misma fecha.   

2. Posteriormente,  el  defensor  del  condenado  impetró  la  acción  de  revisión, al amparo de  las  causales contenidas en  los  numerales  tercero  y  sexto del artículo 192 de la Ley 906 de 2004, norma  procedimental  que  pidió  aplicar  por  favorabilidad,  particularmente  en lo  relativo  a  la no exigencia de sentencia ejecutoriada que declare la calidad de  prueba falsa, para sustentar la causal 6ª invocada.    

2.1. En sustento de  la  causal  3ª de revisión, hizo un amplio recuento de la actuación procesal,  con  transcripción  casi  integral  de  la  indagatoria  de  ANATOLIO  BELTRÁN  VELÁSQUEZ,  de  las declaraciones que rindieron varios testigos al interior del  proceso  y  de  las  sentencias  cuestionadas,  para luego analizar «los   hechos   y   pruebas  utilizadas  como  fundamento  en  las  sentencias   condenatorias»,   donde   presenta   su  percepción de las que en el proceso se expusieron.   

Solicitó  que  se llamara a un investigador  privado  que recibió varios testimonios, quien advirtió que la responsabilidad  endilgada  a  su  prohijado  «parte de una inferencia  sin   sustento  probatorio».   Además,  que  se  recepcionaran  otras declaraciones para recrear la escena del crimen y constatar  que quien ejecutó el acto criminal no fue su defendido.   

También allegó varias documentales para con  ellas  desvirtuar  el  móvil  del  delito,  pretendiendo  demostrar así lo que  realmente  ocurrió,  que consistió en una provocación inicial generada por la  víctima  y  a la que su prohijado hizo caso omiso.  Pretendía mostrar, en  sustento  de  la  causal invocada, que «los supuestos  fácticos  de  la  sentencia  condenatoria  no  existieron jamás y por tanto la  declaratoria  de responsabilidad a cargo del señor ANATOLIO BELTRÁN VELÁSQUEZ  resulta incorrecta e injusta».   

2.2.  Frente  a la  invocación  de  la  causal  5ª  del  artículo  220  de  la  Ley  600 de 2000,  «modificada  por  el numeral sexto del artículo 192  de  la  Ley  906  de  2004»,  señaló  que ya no era  exigible   acreditar   que   una   prueba   fuera   espuria  mediante  sentencia  ejecutoriada.   

Por  ende,  calificó  con  tal  calidad  de  falsas,  las  declaraciones  rendidas  en  el  proceso  penal por Isidro Alfonso  Carrión,  Luis  Armando León Páez, Jesús Edilberto Mendoza Parra y Dagoberto  Velásquez  Carrión,  las  que fueron utilizadas «de  manera   incorrecta   para   construir   el   juicio  de  reproche» en contra de su defendido.   

3. La Sala, mediante  providencia  CSJ  AP226  –  2015,   resolvió  inadmitir  la  demanda  de  revisión,  bajo  los  siguientes  razonamientos:   

(…)  

En  el  caso,  los elementos de convicción  aportados  no  tienen el suficiente valor suasorio para infirmar las pruebas que  en  el  proceso  se  practicaron,  entre ellas, las testimoniales de Reynel Elí  Cárdenas  León,  Hugo  Edel  Beltrán  Beltrán,  Juan  de  Jesús Rozo Ramos,  Emiliano  Peña  Beltrán, Yamid Hernando González Cifuentes, Teófilo Carrión  Peña,  Constanza  Jaqueline Acosta Rodríguez, Isidro Alfonso Carrión y Jesús  Edilberto  Mendoza Parra, a las que dio el A Quo un alto grado de credibilidad y  respaldó  en  el  análisis  hecho  a  la  injurada de BELTRÁN VELÁSQUEZ y el  informe     que     rindió    Luis    Armando    León    Páez    –  investigador  del  CTI –,  de lo cual concluyó acreditada la  materialidad del homicidio.   

(…)  

…se  observa  que  dentro del proceso, la  defensa  tuvo  la  oportunidad de cuestionar la sinceridad de las testimoniales,  del  informe que rindió el investigador del CTI  y de los elementos que se  valoraron,  pero  no logró mediante la estrategia defensiva que allí planteó,  derruir  la  propuesta  por  la  Fiscalía  y  no  es posible que ahora pretenda  rescatar  una  tesis  que  no  fue  acreditada  en  el proceso, a través de: i)  declaraciones   adicionales   de   personas  que  tuvieron  conocimiento  de  la  situación;  ii)  de  una  nueva  línea  de investigación que llevó a cabo un  particular,  o  iii)  a  través de la demostración de la carencia de bienes de  los  progenitores  de BELTRÁN VELÁSQUEZ, pues lo que hace con ese proceder, es  entregar  argumentos  adicionales  a  la  postura  que en su momento expuso, sin  lograr  por  esa  vía  derruir  la declaración de condena o variar el panorama  probatorio del asunto.   

(…)  

Por  lo  tanto,  no  es procedente examinar  tales  aspectos  por  vía  de  esta  acción,  pues  las  pretendidas novedosas  evidencias  que  se  aportan,  no  tienen  el  poder  de desvirtuar el juicio de  reproche  que  recayó  sobre  el  condenado,  debiendo  mantenerse incólume la  intangibilidad    de    la   cosa   juzgada   inherente   a   las   providencias  censuradas.   

Y además:  

Invoca  igualmente  la  causal de revisión  contenida  en el numeral 5º del artículo 220 de la Ley 600 de 2000, al estimar  que  son  mendaces  las  declaraciones  de  Jesús  Edilberto  Mendoza  Parra  y  Dagoberto  Velásquez  Carrión, aun cuando el A Quo dispuso no compulsar copias  en  contra  de  ellos  para que se les investigara por la presunta comisión del  punible de falso testimonio.   

Además,  califica también de espurias las  rendidas  por  Isidro  Alfonso  Carrión y Luis Armando León Páez –  funcionario  del  CTI  –,  el  primero, al haberse retractado  de  su dicho mediante declaración extrajuicio rendida en notaría y el segundo,  por  la  forma  en  que  presentó  el  informe  de  investigación  en la vista  pública,  mediante  el cual desacreditó a un testigo y además, porque «lanza  una    acusación    no   demostrada   sobre   la   autoría   intelectual   del  homicidio».   

Empero,  como  se explicó en antecedencia,  para  la  acreditación  de  esta  causal  era su deber aportar alguna decisión  judicial  que  avalara  la presunta falsedad, pues lo cierto es que no se aviene  con  el  rigor de esta acción exponer personales deducciones y valoraciones del  libelista, en procura de sacar avante su cometido.   

Cabe aclarar que el A Quo dispuso compulsar  copias  contra  Jesús  Edilberto Mendoza Parra, pero para que se le investigara  porque  «al  parecer,  fue  la persona que inicialmente lesionó a LUIS OCTAVIO  dentro  del  establecimiento público…y luego, en la vía pública le disparó  en   la   cabeza   con   la   pistola   que   portaba»,   más   no  por  falso  testimonio.   

Y si no ordenó investigar a los declarantes  Isidro  Alfonso  Carrión  y  Reynel  Elí  Cárdenas  León,  fue  porque  «la  Fiscalía  de  segunda  instancia  al  resolver  el  recurso de apelación de la  resolución  de  acusación así lo ordenó», pero se desconoce el resultado de  tal   investigación   y   el   demandante   no   informó   el   estado  de  la  misma.   

No  obstante,  si  bien  el  Juez Penal del  Circuito  de Gachetá le dio credibilidad a tales atestaciones, no fueron éstas  los    únicos   elementos   que   cimentaron   la   condena   contra   BELTRÁN  VELÁSQUEZ.   Por  lo tanto, aun cuando fueran excluidas del proceso, no se  lograría   derruir   la  presunción  de  cosa  juzgada  que  recae  sobre  las  determinaciones  que  ahora  se  pretende  revisar,  las  que  como  se explicó  previamente,  se  sustentaron en el abundante material probatorio que al proceso  se llevó.   

4. Inconforme con la  decisión  en  cita,  el  apoderado  de ANATOLIO BELTRÁN VELÁSQUEZ impetró el  recurso     de    reposición    contra    ese    proveído,    reclamando    su  revocatoria.   

FUNDAMENTOS DEL RECURSO  

          1.   De  manera  preliminar,  señala  el  impugnante   que   si  bien  en  el  libelo  de  revisión  incluyó  abundantes  transcripciones,  ello  fue para fidelizar los conceptos incluidos en el escrito  y  reafirmar  la  procedencia  de  las  causales  invocadas,  lo  que no podría  «trascender  a  una posible falta a mis deberes como  litigante».   

          Ahora  bien,  para  sustentar  el recurso horizontal, refiere que no  cometió  un  yerro  en  la  selección  de las causales invocadas, como así lo  avala  la  Sala en la cita jurisprudencial transcrita contenida en el auto ahora  recurrido.   

          2.   Señala,   luego   de   «refrescar    memoria»    sobre    la  metodología  utilizada  en la demanda, que si para acreditar la novedosa prueba  se   llevara   a   cabo   una   «nueva»  indagación  de  los hechos, se encontraría a varias personas que  tuvieron  percepción  directa  de  los mismos, como lo hizo él al acudir a los  servicios  de  un  investigador  privado, quien recolectó diversos elementos de  convicción,   los   que  de  contrastarse  con  los  obrantes  en  el  proceso,  demostrarían  que «no comportan la solidez necesaria  para  llegar  a  la  certeza  que  en  el  momento  se  tiene formalmente en las  sentencias»,  por lo que debe declararse la inocencia  de su defendido.   

          Insiste  en  enfrentar los testimonios valorados dentro del trámite  penal,  con  los  que  no fueron aportados a él, es decir, los de Janeth Stella  Gómez  Ramos,  Primo  Antonio  Peña  Pérez,  Teófilo  Carrión Peña, Adelmo  Garzón  Rodríguez  y  Numael Jiménez, que si bien no fueron recaudados por el  investigador  privado  para aportarlos con el libelo de revisión, sí tomó una  «simple   versión   a   cada   quien»,  de  la cual adquirió un referente para así concluir que existen  tales  pruebas  novedosas, de las cuales no tuvo conocimiento quien agenció los  intereses de BELTRÁN VELÁSQUEZ en el proceso.   

          Refiere  desacertado  que  en el auto recurrido se haga alusión, en  una  cita  jurisprudencial,  a las pruebas que presenta la Fiscalía al plantear  la  teoría  del caso, pues ese aspecto se trata bajo el escenario de la Ley 906  de  2004,  pero  el  presente  asunto se tramitó por la égida de la Ley 600 de  2000,     donde     «operan     otros    estadios  procesales».   

          Además,  si  los  intervinientes  en  el  proceso  no  tuvieron  la  oportunidad  de conocer las pruebas testimoniales que ahora trae a colación, su  descubrimiento  ahora,  con  la  demanda  de  revisión,  debe influir de manera  favorable,  para  utilizarlas  como  elemento  de contradicción de la decisión  condenatoria.   En  consecuencia, pide que se tenga como parte integral del  recurso,  «lo  puntualizado  en el numeral 6.- de la  demanda»,    que    hace    referencia    a   tales  atestaciones.   

          Rememora  que  las  declaraciones de Jesús Edilberto Mendoza Parra,  Isidro  Alfonso Carrión y Reinel Elí Cárdenas León fueron espurias, al punto  que  los  funcionarios  de  conocimiento  determinaron  compulsar  copias  en su  contra,  razón  por  la cual deben dejarse de considerar aquellas personas como  testigos  de  cargo,  lo  que, aunado a la confrontación de atestaciones pedida  con   anterioridad,  demuestra  «que  no  existe  la  certeza  requerida  para condenar» a ANATOLIO BELTRÁN  VELÁSQUEZ.   

          Agrega  además,  que  no  se  acreditó  documentalmente dentro del  trámite,  la  existencia de un pleito por un predio entre BELTRÁN VELÁSQUEZ y  la  víctima  del  punible,  presunto móvil de los hechos, lo que se desvirtúa  con  facilidad, con la enumeración de varias pruebas aportadas con la demanda y  que  dan  al traste con la tesis esbozada por los falladores respecto del móvil  del  delito,  lo  que  deriva  en  la  necesidad de la revisión de la sentencia  condenatoria.   

          Indica,  que al solicitar la Sala varias constancias y documentos de  la  policía  judicial  de Gachetá, se podrá establecer que no hay sustento de  que  se  cumpliera  alguna  diligencia  de  interrogatorio a testigos, ni que se  pueda  afirmar  con  certeza  la  responsabilidad «de  alguna  persona  en  concreto» como autor intelectual  del crimen por el que fue condenado su prohijado.   

          Por  las razones expuestas, estima que está debidamente justificada  y  demostrada  la  configuración  en  el  caso  de  la  causal 3ª de revisión  invocada en el libelo.   

          3.  Respecto  de la causal contenida en el  numeral  5º  del  artículo 220 de la Ley 600 de 2000, señala apartarse de las  consideraciones  de  la  Sala, pues insiste, en que debe aplicarse al caso es la  contenida  en  el  numeral  6º  del  artículo  192  de la Ley 906 de 2004, por  favorabilidad  y  como  quiera que, en su criterio, el legislador no exige allí  la  acreditación  mediante  sentencia de una prueba falsa, sino la presencia de  una   «prueba   falsamente  valorada»,  que fue lo que aconteció en el proceso que cursó contra BELTRÁN  VELÁSQUEZ.   

          Entonces,  si  para  los  falladores  de  instancia son espurios los  testimonios  de Jesús Edilberto Mendoza Parra, Isidro Alfonso Carrión y Reinel  Elí  Cárdenas  León,  y  fue  por  ello  que se dispuso la compulsa de copias  contra  los  referenciados,  no pueden tenerse tales declaraciones como sustento  de  la  condena;  y  si advirtieron los jueces que eran falsos en sus dichos los  testigos  y  por  eso  ordenaron  que  se  les  investigara,  con esa situación  «se encuentra demostrada la causal 6ª del artículo  192 de la Ley 906 de 2004».   

          Pide  que  se  tengan  como válidos «los  argumentos   presentados  respecto  de  este  punto  7.-  en  el  cuerpo  de  la  demanda»,   sobre  la  sustentación  de  la  causal  invocada.   

          4.  Solicita,  en  consecuencia,  que  se  revoque  el  auto  del  23  de  enero de 2015, mediante el cual se inadmitió la  demanda,  para  que  se  admita el libelo de revisión y se adelante el trámite  correspondiente.   

CONSIDERACIONES  

1.   De  manera  pacífica  ha  expuesto  la  Sala  que  el  recurso  de  reposición  tiene como  finalidad,  permitir  al  funcionario  corregir los yerros en que hubiere podido  incurrir  en  el  proveído  impugnado, por lo que, a efecto de su postulación,  resulta  indispensable  que  la  parte  inconforme  con la decisión, aduzca los  motivos  de su disenso y plantee las razones de hecho y de derecho que sustentan  su pretensión revocatoria.   

2.  En el presente  caso,  el  defensor de ANATOLIO BELTRÁN VELÁSQUEZ insiste en que se consolidan  las  causales  de  revisión aducidas en la demanda, contenidas en los numerales  3º   y   5º  del  artículo  220  de  la  Ley  600  de  2000,  reiterando  los  planteamientos   propuestos   en  el  libelo,  pero  explicados  de  forma  más  condensada,  con  lo  que  pretende  resarcir  las  falencias argumentativas que  llevaron a su inadmisión.   

Particularmente, justifica la procedencia de  la  revisión,  a través de las declaraciones de varias personas que, según su  dicho,  tuvieron  una  percepción directa de los hechos pero no testificaron en  el  trámite  penal.   Además,  en  razón  de que en las sentencias no se  acreditó  el  móvil del delito de homicidio, rememorando que los falladores de  instancia  compulsaron copias para que se indagara a algunos testigos, porque al  parecer  habían  mentido,  aspecto  que,  recuerda  la  Sala, en nada incidió,  frente  a  las  razones por las cuales los jueces de conocimiento declararon que  BELTRÁN    VELÁSQUEZ    era    penalmente    responsable    del    reato    en  comento.   

Cuando se acude al recurso de reposición, el  desacuerdo  con  el proveído atacado debe orientarse, no a plasmar particulares  opiniones  con  las  que  se  pretenda  mostrar  oposición  frente  al criterio  expuesto  por  la  Corte  en  el auto controvertido o a insistir en aspectos que  allí  fueron analizados, sino a demostrar de manera fundada que las razones por  las  cuales  se  inadmitió  la  demanda,  son  erradas, confusas o desacertadas  (en    ese   sentido,   CSJ   AP3132   –  2015  y  CSJ  AP1668  –           2015).   

En   el  presente  asunto,  el  impugnante  incumplió  con  la  carga  argumentativa  de  enseñar  a la Sala en qué yerro  ineludible  pudo  incurrir, que conlleve a revocar o modificar la determinación  mediante    la    cual    se   inadmitió   el   libelo   rescisorio.   

Por  el  contrario,  lo  que  pretende  es  complementar  la demanda de revisión e insistir en los aspectos que ya analizó  la  Corte  y en ese sentido, que la Sala admita las que considera pruebas nuevas  no  conocidas  al tiempo de los debates, como así califica las declaraciones de  Janeth  Stella  Gómez  Ramos,  Primo  Antonio  Peña  Pérez, Teófilo Carrión  Peña,  Adelmo  Garzón  Rodríguez  y  Numael  Jiménez,  con  las  que,  en su  criterio,  se  rebate,  tanto la condena impuesta a BELTRÁN VELÁSQUEZ, como el  móvil   del   punible,   derivado  del  conflicto  sobre  la  propiedad  de  un  lote.   

Además, si bien la Sala trajo a colación en  el  auto censurado un extracto jurisprudencial que hacía referencia somera a la  sustentación  de  la  teoría del caso de la Fiscalía, no fue para referir que  el  proceso  se  hubiera adelantado bajo la Ley 906 de 2004, sino para recalcar,  como    consta    en   la   cita   hecha   por   la   Sala,   que   «no   es   posible   que   a   futuro,  ejecutoriada  la  sentencia  y  bajo  el  manto de la  acción  de  revisión, la  parte  perdedora  pretenda  agregar  otros elementos de juicio que busquen hacer  más  valiosa  su  tesis»,  tarea  que  en  este  caso  es  la  que  pretende adelantar el actor.   

En  el mismo sentido, como bien lo advirtió  la Sala en el auto ahora recurrido y se reitera ahora:   

…dentro  del  proceso, la defensa tuvo la  oportunidad  de  cuestionar  la sinceridad de las testimoniales, del informe que  rindió  el  investigador  del  CTI y de los elementos que se valoraron, pero no  logró   mediante  la  estrategia  defensiva  que  allí  planteó,  derruir  la  propuesta  por  la  Fiscalía  y  no  es posible que ahora pretenda rescatar una  tesis  que  no  fue  acreditada  en  el  proceso, a través de: i) declaraciones  adicionales  de  personas que tuvieron conocimiento de la situación; ii) de una  nueva  línea  de  investigación  que  llevó  a  cabo  un particular, o iii) a  través  de  la  demostración  de  la carencia de bienes de los progenitores de  BELTRÁN  VELÁSQUEZ,  pues lo que hace con ese proceder, es entregar argumentos  adicionales  a  la  postura  que  en  su momento expuso, sin lograr por esa vía  derruir  la  declaración  de  condena  o  variar  el  panorama  probatorio  del  asunto.   

También se evidencia el yerro del impugnante  al  insistir  en  la  aplicación por favorabilidad de la causal contenida en el  numeral  6º del artículo 192 de la Ley 906 de 2004, señalando, erróneamente,  que  es disímil a la contenida en el numeral 5º del canon 220 de la Ley 600 de  2000,  bajo el entendido de que no se exige en el Código de Procedimiento Penal  de  2004,  sentencia condenatoria en firme que avale la falsedad del elemento de  convicción,  pues  contrario  a su dicho y como bien lo dijo la Sala en el auto  censurado:   

…la  redacción  de  la  causal  guarda  identidad  en  ambas  codificaciones,  por  lo  que  resulta  inane  invocar  la  aplicación  del  principio de favorabilidad para que aplique al caso el Código  de Procedimiento Penal de 2004.   

Y adicionalmente:  

…la pauta benigna mediante la cual podría  predicarse  la  aplicación  del principio de favorabilidad no se presenta en el  caso  concreto,  pues  la  Sala  exige,  como  bien  lo  ha sentado en pacífica  jurisprudencia,  para  los  eventos  en  que  se  pretende  la  revisión  de la  sentencia  al  amparo de la causal contenida en el numeral 6º del artículo 192  del   Código   de   Procedimiento  Penal  de  20041, lo siguiente:   

…en  caso  de  referirse a la causal 6ª,  el    actor    debía    demostrar,    mediante  fallo debidamente ejecutoriado,  que  las  pruebas  censuradas  y  que  sirvieron de fundamento a la decisión de  condena    por    responsabilidad   penal,   fueron   declaradas   judicialmente  falsas;  elementos  íntegramente ausentes en el caso  en   estudio,  puesto  que  la  actuación  sólo  corresponde  al  escrito  del  accionante,  falencia que reitera la ausencia de la legitimidad técnica exigida  por  el  legislador,  resultando  imperativo  para la  Corte  la  inadmisión  de la demanda, conforme con lo previsto por el artículo  195  del  Estatuto  Procesal  Penal,  y  ante  la  evidente  inobservancia de lo  dispuesto  en  los  artículos  193  y 194 de la misma normatividad.     (CSJ    AP5001    – 2014, resaltado fuera de texto).   

Entonces,  resulta intrascendente verificar  la  aplicación  al  caso de la garantía de favorabilidad, para que el rito sea  adelantado  al  amparo  de  la  Ley  906  de  2004,  pues  la  causal  aplicable  (5ª   del   artículo   220   de   la  Ley  600  de  2000),  guarda  identidad  con  la  que  contempla el  numeral 6º del apartado 192 de la Ley 906   

Amén  de  lo  anterior, no es la acción de  revisión  el  escenario  idóneo  para que se verifique si las declaraciones de  Isidro  Alfonso  Carrión,  Luis  Armando  León Páez, Jesús Edilberto Mendoza  Parra  y  Dagoberto  Velásquez Carrión, son espurias o no, labor que de manera  desacertada  pretende  el  libelista  que haga la Corte, pues de lo que aquí se  trata,  es  de  remover  los efectos de cosa juzgada que pesa sobre la sentencia  condenatoria  impuesta  contra  ANATOLIO  BELTRÁN  VELÁSQUEZ, sin que para tal  efecto  deba la Sala evaluar, al amparo de la causal 5ª del artículo 220 de la  Ley  600  de  2000,  si  las pruebas que soportaron la condena son veraces o no,  pues   ello   debe   acreditarse   con   la  respectiva  decisión,  debidamente  ejecutoriada.   

Entonces,  lo  que  se  advierte  es  que,  contrario  a  la  finalidad  del  recurso  de reposición formulado, pretende el  defensor       de       ANATOLIO      BELTRÁN      VELÁSQUEZ      reiterar  los argumentos condensados en la  demanda  de  revisión,  con  el objeto de propiciar un reexamen del asunto, sin  que  enseñe  en qué yerros de orden fáctico o jurídico pudo incurrir la Sala  en   el   auto   censurado,   éstos   si,   temas   inherentes   al   mecanismo  horizontal.   

          Así  las  cosas,  no acredita el impugnante yerro alguno en el auto  censurado,  que  permita  modificarlo y mucho menos, derruir las presunciones de  acierto  y  legalidad  inherentes  a las providencias atacadas por la vía de la  revisión.   

Corolario de lo expuesto, la Sala mantendrá  incólume  el  proveído  reprochado, dado que, el reexamen del asunto planteado  por    el    recurrente    sólo    conduce   a   similar   negativa.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

NO  REPONER  la  providencia  dictada  el  23 de enero de 2015, por las razones consignadas en la  parte motiva de esta decisión.   

Contra  esta  determinación  no  procede  recurso alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado  

ALFONSO DAZA GONZÁLEZ  

Conjuez  

RICARDO POSADA MAYA  

Conjuez  

JUAN CARLOS PRÍAS BERNAL  

Conjuez  

YEZID VIVEROS CASTELLANOS  

Conjuez  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

   

    

1  Cuando  se demuestre que el fallo objeto de pedimento  de  revisión  se fundamentó, en todo o en parte, en prueba falsa fundante para  sus conclusiones     

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