SP16560-2015(43751)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado Ponente  

SP16560-2015  

Radicación No. 43.751  

(Aprobado acta No. 428)  

Bogotá, D. C., dos (2) diciembre de dos mil  quince (2015).   

MOTIVO DE LA DECISION  

Una vez realizada la diligencia de audiencia  de  alegatos  prevista en el inciso 7º del artículo  195 de la Ley 906 de  2004,  la  Corte  se pronuncia de fondo sobre la demanda de revisión presentada  por   el   defensor   del  sentenciado  Juan  Camilo Cortes Figueroa contra  el fallo de segundo grado proferido el 21º de septiembre de  2010  por  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Tunja, que confirmó el fallo  del  21  de  julio  de 2010 del Juzgado Primero Penal Municipal con funciones de  conocimiento  de  la  misma  ciudad,  por  cuyo medio lo condenó como autor del  delito  de  extorsión  agravada  en  la modalidad de  tentativa.   

HECHOS  

Fueron  resumidos  en  el  fallo  de segundo  grado, de la siguiente forma:   

«José  Antonio Sarmiento Molina denunció  que  desde  el  5  de febrero de 2010 venía recibiendo llamadas extorsivas a su  teléfono   celular  No.  3124369425  en  las  que  un  desconocido  le  exigía  $20.000.000.oo.  Posteriormente  le  enviaron  un mensaje de texto señalándole  que  estaba  tratando con paramilitares, que colaborara y tuviera cuidado. Luego  de  nuevas llamadas amenazantes, los extorsionistas aceptan que Sarmiento Molina  les  diera $10.000.000.oo, entrega que se haría el día 9 de febrero de 2010 en  la  Estación de Servicio Terpel del Barrio Jordán de esta ciudad. Con apoyo en  esta  información  miembros  del  CTI  GAULA BOYACÁ organizaron un operativo y  empleando  un  paquete  señuelo lograron capturar en flagrancia a Leonel Manuel  Ortega   García   y   Héctor   Javier  García  Muñoz.  Al  realizar  labores  investigativas  se  estableció que Ricardo Muñoz, Wilson Orlando Muñoz y Juan  Camilo  Cortés  Figueroa-sobrino  de  la  víctima- también eran partícipes y  autores    de    la    extorsión,   siendo   capturados   en   la   ciudad   de  Bogotá.»1   

ACTUACIÓN PROCESAL  

    

1. El  26  de  febrero  de  2010,  se  adelantaron  ante el Juzgado Primero Penal Municipal de Sogamoso con función de  control  de  Garantías,  audiencias  preliminares  de legalización de captura,  incautación,  formulación  de  imputación  y  medida  de aseguramiento contra  Juan  Camilo Cortes Figueroa,  Ricardo  Muñoz  o  Ricardo García Muñoz y Wilson Orlando García Muñoz, como  autores  del  delito  de  tentativa  de  extorsión agravada, contemplada en los  artículos  244  y  245  núm.  3 del Código Penal. Los procesados no aceptaron  cargos.     

    

1. La Fiscalía Segunda Especializada  presentó  escrito  de  acusación  contra los investigados, correspondiendo por  reparto   al   Juzgado  Primero  Penal  Municipal  de  Tunja  con  funciones  de  conocimiento,  autoridad ante quien se adelantó la respectiva audiencia el 3 de  marzo  de  2010.  En el desarrollo de la misma y previo al traslado allegado por  el     ente     acusador    Juan    Camilo    Cortes  Figueroa,  aceptó  la  responsabilidad  penal por los  hechos imputados.     

    

1. Presentándose ruptura de la unidad  procesal,  se  realizó  el  21  de  junio  de  2010  ante  el mismo funcionario  judicial,    la    audiencia   de   aprobación   a   allanamiento   a   cargos,  individualización  de  pena  y  sentencia,  oportunidad  en  la cual la defensa  presentó  acuerdo  de  indemnización  integral  suscrito entre el acusado y la  víctima,  solicitando  se  reconociera  la rebaja de pena del artículo 269 del  código Penal.     

    

1. El fallo condenatorio emitido en la  fecha  citada en precedencia, por el Juzgado 1º Penal Municipal con función de  conocimiento  de  Tunja  condenó a Juan Camilo Cortés  Figueroa a la pena principal de 96 meses de prisión y  al  pago de multa de 2.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes, y a las  accesorias  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  igual  término, como autor responsable del delito de extorsión  agravada en el grado de tentativa.     

Negó  el  subrogado penal de la suspensión  condicional  de la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.2   

    

1. En virtud del recurso de apelación  interpuesto  por la defensa contra el fallo anterior, la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Tunja  lo  confirmó  el  21  de  septiembre  de  20103.     

TRAMITE ANTE LA CORTE  

Contra la sentencia condenatoria el defensor  de   Juan  Camilo  Cortes  Figueroa  promovió  acción de revisión, la cual fue  admitida  mediante  proveído  del 3 de junio de 2014, oportunidad en la cual se  solicitó   el  proceso  adelantado  en  su  contra4.   

El  1  de  septiembre  de 2014 se ordenó la  apertura  a  pruebas  al  tenor de lo establecido en el inciso 5° del Artículo  195     de     la     Ley     906     de     20045,  escenario  en  el  cual  la  defensora realizó petición al respecto.   

Mediante  providencia  AP7654-2014 del 10 de  diciembre  de  2014  la  Sala al considerar que las sentencias judiciales no son  medios  probatorios negó el reconocimiento de la solicitud de pruebas impetrada  a     nombre    de    Cortes    Figueroa.   

Ejecutoriada  la anterior decisión, el 5 de  octubre  de  2015 se realizó la audiencia de alegación reglada en el artículo  195     de     la     Ley     906     de     20046.   

LA DEMANDA  

Presenta  la  identificación de los sujetos  procesales,   la   actuación  fáctica  y  la  identificación  de  los  fallos  condenatorios,  para  fundamentar su petición en la causal séptima establecida  en  el  artículo  192  de  la Ley 906 de 2004, la cual preceptúa: «cuando  mediante pronunciamiento judicial, la Corte haya cambiado  favorablemente  el  criterio  jurídico  que sirvió para sustentar la sentencia  condenatoria,    tanto    respecto    de   la   responsabilidad   como   de   la  punibilidad».   

En  la  demanda,  bajo  un  capítulo  que  denominó  «Fundamentos  de hecho y demostración de  la  causal  invocada»,  señala  la  defensa  que  la  postulación  que se propone tiene origen legal y su desarrollo jurisprudencial,  ya  que  la  Corte Suprema de Justicia en radicado 39431 de 22 de agosto de 2012  señaló  la  posibilidad  de invocar la causal 7 del artículo 192 ibídem,  cuando  ha  existido  un cambio  jurídico  en un pronunciamiento que afecte igualmente a la punibilidad impuesta  en la sentencia de condena.   

Al  efecto,  indicó  cómo su representado,  realizó  reparación  integral  a  la  víctima  y pese al reconocimiento de la  rebaja  de pena que en la actualidad se hace por la jurisprudencia, su prohijado  no se vio beneficiado.   

Igualmente      que     Cortes  Figueroa  se  allanó  a cargos en  audiencia  de  acusación  sin  que  se realizara descuento punitivo alguno y se  aplicó  el  aumento  de las penas de la Ley 890 de 2004, siendo un delito de la  Ley 1121 de 2007.   

Por  lo anterior, en el libelo solicitó que  se  revise  las  sentencias  condenatorias,  se le conceda la rebaja de pena por  aceptación  de  cargos  e  indemnización  integral  a  la  víctima  al señor  Juan    Camilo    Cortes    Figueroa    de  conformidad  con  la  jurisprudencia  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia al respecto.   

AUDIENCIA DE ALEGACIONES  

1.           Intervención del demandante.   

          La  defensora  pública, insiste en los planteamientos contenidos en  la  demanda, para lo cual refiere que en el fallo anticipado del Juzgado Primero  Penal  con  función de Conocimiento de Tunja, no se tuvo en cuenta el cambio de  jurisprudencia,  pues  se  incrementó la pena de conformidad con lo establecido  en  el  artículo  14  de la Ley 890 de 2004 y la prohibición de la Ley 1121 de  2006,  y  así  fue  confirmado  por  el  Tribunal  Superior de Tunja en segunda  instancia.   

Solicita   se   aplique   la   variación  jurisprudencial  frente  al reconocimiento de la rebaja por reparación prevista  en  el  artículo  269  de la Ley 906 de 2004 y como lo ha reconocido la Sala en  los  radicados  35.767,  35339 y 36468, por haberse indemnizado a la víctima en  un  lapso  continuo  a la ejecución de la conducta, tal como consta a folio 146  del cuaderno del proceso penal.   

Expone que los cambios jurisprudenciales son  posteriores  a  las  sentencias  de instancia y por ende, peticiona se proceda a  invalidar  la  sentencia en lo que corresponde únicamente a la punibilidad para  redosificarla  reconociendo  la  nueva  postura  de  la Corte frente a los temas  ilustrados.   

2.               Intervención    del    Ministerio  Público   

          La  Procuradora Tercera Delegada ante esta Corporación, solicita se  acceda  a los cargos propuestos en la demanda presentada en virtud del numeral 7  del   artículo   192   de   la  Ley  906  de  2004  a  nombre  de  Cardona Arcila.   

          Manifiesta  que  al  haberse  emitido  sentencia  anticipada ante la  aceptación  de cargos del procesado antes de la acusación, existir el pago del  acuerdo  indemnizatorio  a  la  víctima,  como  lo reconoció el Tribunal en la  sentencia  de  segundo  grado  y  al probarse que los fallos de instancia fueron  proferidos  de manera previa a los cambios jurisprudenciales de la Corte para el  delito   de   extorsión,   se  reúnen  las  condiciones  para  que  la  causal  proceda.   

Así  mismo,  refiere  que en las hipótesis  planteadas  existen  como  nueva  línea  jurisprudencial,  las decisiones de la  Corte,  calendadas  el  6 jun. 2012, rad. 35767 y el 27 de febrero de 2013, rad.  33254;  frente  a  la  primera,  se  reconoce  el  descuento  por indemnización  integral  como  un  derecho  y  la  última  referida,  al  inaplicar el aumento  punitivo  cuando  se llega a la sentencia por aceptación de cargos, al violarse  la Ley por falta de proporcionalidad   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1. La  competencia  de la Sala para conocer de  la   presente  acción  de  revisión,  se  encuentra  señalada  en  el  numeral  segundo   del   artículo   32  de  la  Ley  906  de  2004, por estar   dirigida   contra   una   sentencia   proferida   por   un   Tribunal   Superior   de   Distrito   Judicial.   

En efecto, la demanda interpuesta a nombre de  Juan     Camilo     Cortes     Figueroa,   se  orienta  contra  el fallo de segundo grado proferido el 21º de septiembre de 2010 por la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior de Tunja, que confirmó la condena del 21 de  julio  de 2010 del Juzgado Primero Penal Municipal con funciones de conocimiento  de  la  misma  ciudad, donde se le declaró al autor como responsable del delito  de   extorsión   agravada   en   la   modalidad  de  tentativa.   

2.  La Corte tiene  establecido,  que la acción  de  revisión  excepciona  por  voluntad  del  legislador  el  principio de cosa  juzgada  en  procura  de  enmendar  yerros  judiciales  dentro  de las taxativas  circunstancias    enunciadas    en    la    ley,    bien    porque   no   fueron  conocidas,  ora  en cuanto  pasaron  desapercibidas  para  los  funcionarios  judiciales  en  el  curso  del  diligenciamiento,  dando  lugar  a  decisiones  que  pese a estar ejecutoriadas,  deben    ser    removidas    para    conseguir    la   justicia   en   el   caso  particular. (CSJ SP713-2015.  Rad. 41468)   

          3.  La  demanda  allegada  al  sub  judice, se  soporta     en     el     numeral     séptimo  del  artículo  192  de  la  Ley  906  de  2004,  el  cual  establece  que  procede  la revisión, “Cuando  mediante  pronunciamiento  judicial, la Corte haya cambiado  favorablemente  el  criterio  jurídico  que sirvió para sustentar la sentencia  condenatoria,    tanto    respecto    de   la   responsabilidad   como   de   la  punibilidad”   

La  jurisprudencia de la Corporación viene  refiriendo   sobre  el  objeto  de  ésta  causal  de  revisión  de la sentencia condenatoria, (CSJ SP4318-2015. Rad. 42208)   

«Frente  a  este  particular  motivo  de  revisión,   la  injusticia  de  la  decisión  deviene  por  el  reconocimiento  posterior  de  que  el criterio interpretativo que venía rigiendo era errado y,  por  tanto,  debe  variar  o, igualmente, porque las circunstancias fácticas se  han  modificado, imponiéndose, en consecuencia, otra hermenéutica para eventos  juzgados con fundamento en la interpretación modificada.   

Para  su  configuración, también lo tiene  dicho    la   Sala,   es  imprescindible  que  el  actor  no solamente demuestre cómo el fundamento de la  sentencia  cuya  remoción se persigue fue asumido con base en la jurisprudencia  modificada,  sino  que,  de  mantenerse,  comportaría  una  clara situación de  injusticia  ante  la  nueva  solución  ofrecida por la doctrina de la Corte, lo  cual   necesariamente   conduce   a   la   sustitución   del  fallo.»    

Conforme  la  jurisprudencia  en  cita,  se  pretende   que   el   juzgador   reconozca  que  una  interpretación  dada,  pudo  estar  errada  y  que  por tanto debe cambiar,  o  bien que las circunstancias  fácticas  han  variado  y  se impone otra hermenéutica que debe ser aplicada a  casos  juzgados  con  fundamento  en  la  interpretación  que  se  modificó.  (CSJ SP2694-2015. Rad. 43152)   

En     consecuencia,     se   tutela   el   valor   justicia,   a   través  del    cambio   jurisprudencial,  en  el  entendido de que se trata de  amparar  las  garantías a la igualdad y la equidad, pues a una misma situación  de  hecho  corresponde  aplicar  similar solución en derecho.   

         4.  Para  el  presente   asunto,   debe   señalarse  por  la  Corporación  que  la  acción  no  apunta  a  derruir  los  juicios  de  responsabilidad,  misma que fue aceptada por el penado,  así  como  lo  reconoció en  su intervención procesal la defensora del penado, sino  que a través de la aplicación de  la     causal     se     busca    a    atemperar    los    efectos de la condena.   

Lo    anterior,    porque   la  interpretación  jurisprudencial  tenida  en cuenta por los sentenciadores de instancia  posteriormente  fue  variada,  de suerte que al haberse modificado el precedente  en     favor     del    solicitante    impera  el  reconocimiento  de  lo  negado  con  fundamento  en la  ulterior  hermenéutica,  acorde con los alegatos de  la        Representante        del        Ministerio        Público.   

5. En efecto, se  demostró  cómo  el fundamento de la sentencia cuya  remoción   se   persigue   es   entendido   por   la   jurisprudencia  de  modo  diferente,   no   sólo   en   relación   con   la  inaplicación   de   la   Ley   890  de  2004  para  conductas delictivas previstas en el artículo 26 de  la    Ley    1121    de    2006,   sino,             igualmente        en  la  disminución  de  la  pena  por  la  indemnización  de  los  perjuicios  en  lo que se relaciona con los punibles  de  extorsión  y la consecuencia frente a la condena  inicialmente impuesta.   

6. Por     tanto,    la    Corte  atenderá  el  análisis  de la  procedencia  de la demanda presentada por la defensa  de       Cortes  Figueroa,   en   lo   atinente   a:  (i)  la  nueva postura de esta   Corporación   en  torno  a  la  inaplicación  del  incremento punitivo del    artículo   14   de   la   Ley   890   de   2004,   para  casos  de  terminación  anticipada  del proceso por  allanamiento  a  cargos  o  preacuerdo, en             conductas  punibles  enlistadas      en     el   artículo   26   de   la   Ley   1121   de   2006,             y,   (ii)   del   descuento   punitivo  consagrado    en    el    artículo    269    del    Código   Penal,     por    reparación    a    la  víctima,   cuando  la  conducta   punible   está  relacionada  en  la  prohibición  de  beneficios  y  subrogados  de la Ley 1121  de  2006,  conforme el novedoso criterio establecido  en     la    actual  jurisprudencia.   

7.   De  la  inaplicación del artículo 14 de la Ley 890 de 2004.   

En    este    asunto    para   la   dosificación  de  la  pena  impuesta  a  Juan          Camilo          Cortes          Figueroa,  se tuvo  en  cuenta  el  incremento  punitivo  previsto en el  artículo 14 de la Ley 890 de 2004.   

7.1. En efecto,  la  Juez  Primera  Penal  Municipal  de  Tunja con  funciones     de     conocimiento    en  lo  que  respecta  al  ámbito  de  movilidad   y   si   bien   expresamente  no  indicó  las  normas  de    la    Ley    890    de    2004,  señaló:   

“Debemos  entonces  fijar  los  topes mínimos y máximos previstos por el legislador para  el  delito  por  el que se procede conforme con lo preceptuado en el art. 60 del  C.P.   es   así   que   el   artículo   244  del  código  penal  con  sus  modificaciones, establece una  pena  de  prisión  de  ciento  noventa  y dos (192) a doscientos ochenta y ocho  (288)  meses  y  multa  de  ochocientos  (800) a mil ochocientos (1800) salarios  mínimos  legales mensuales vigentes y el art. 245 numeral 3., modificado por el  artículo  6°  de la Ley 733 de 2002, establece un aumento hasta en 1/3 parte y  la  multa  será  de  cuatro  mil  (4.000) a nueve mil (9.000) salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes,  si:  el  constreñimiento  se  hace  consistir en  amenaza  de  ejecutar  muerte,  lesión  o  secuestro,  o  acto  del  cual pueda  derivarse     calamidad,     infortunio     o     peligro     común”7    (subrayado   fuera   de  texto)   

Lo  anterior, si se atiende la postura del  Tribunal     Superior     de    Tunja,       quien       específicamente  refirió para la tasación de la pena en el caso  en concreto:   

“Estamos  frente  a  un delito de extorsión, conforme al art. 244, modificado por el art.  5  de  la  Ley 733 de 2002 y por el art. 14 de la Ley  890    de    2004,    que    contempla  pena  de 192 a 288, meses de prisión, con la concurrencia de la  circunstancia  de  agravación  del art. 245-3 del Código Penal, modificado por  el  art.  6°  de  la Ley 733 de 2002, que determina un aumento de pena hasta en  una tercera parte.   

Por  tanto  a  la pena de 16 a 24 años de  prisión,  siguiendo  las reglas del art. 60 -2 del Código Penal, se aumentará  la  tercera  parte  en  el  máximo,  quedando los extremos punitivos de 16 a 32  años de prisión.   

Como  a  Juan Camilo Cortes Figueroa se le  acusó  por  extorsión  agravada  en tentativa, conforme el art. 27 del Código  Penal,  los  extremos  punitivos deberán modificarse para disminuir la mitad en  el  mínimo y una cuarta parte al máximo, quedando de 8 a 24 años.”8         (Subrayado   de  la  Corte)   

7.2. Frente al  procedimiento  de  la  pena de multa, manifestó la A  quo:   

“Para efectos  de  tasar  la  multa  debemos dosificarla con el mismo criterio que se tuvo para  tasar  la  pena  de  prisión,  es  así  entonces  como la pena de MULTA que le  corresponde  a  JUAN CAMILO CORTES FIGUEROA por el delito de EXTORSIÓN AGRAVADA  EN  GRADO  DE  TENTATIVA  ES:  El  artículo  244 del C.P. con su modificación,  (….)   

Tal como lo indicamos anteriormente en la  dosificación  de  la  pena  de prisión, partiremos del mínimo esto es de 2000  salarios       mínimos       legales       mensuales       vigentes.”9.   

7.3.             Tasaciones  que  en  relación con los  límites,     son    las    penas    prescritas  en  el artículo 244 de La  Ley  600  de  2000 con el  aumento  punitivo  del  artículo 14 de la Ley 890 de 2004, los cuales consagran  para   el   delito  de  extorsión:  “Incurrirá  en  prisión de 192 a 288 meses de prisión y multa de  800   a   1.800   salarios   mínimos   legales  mensuales  vigentes”   

Igualmente, si se observa el agravante previsto en el numeral 3 del  artículo  245  del  Código  Penal,  como  le  fue  enrostrado  a  Cortes  Figueroa, por la circunstancia  de     que     el    constreñimiento,  “se hace  consistir  en  amenaza  de ejecutar muerte, lesión o  secuestro,  o  acto  del  cual  pueda  derivarse calamidad, infortunio o peligro  común”,  menos,      la  tentativa  preceptuada  en el artículo 27 de la Ley  599   de  2000,  lo  que  conlleva  como   los  límites  punitivo         de        96   a  288   meses  de  prisión  y  multa  de  2.000  a  6.750  salarios mínimos  legales  vigentes. Pena que finalmente fue la que se  impuso  al  sentenciado  por  parte  del  Juez de Primera instancia y confirmada  por   el  Tribunal  Superior  de  Tunja.   

       7.4.  Ilustrado   el  proceso  de  dosificación  de  las  penas  en la condena del  peticionario,   las   cuales  en  efecto,  tuvieron  en cuenta los incrementos  del  artículo  14 de la Ley 890 de 2004 y  bajo  la consideración,      que     por     las  fechas de los fallos de instancia,  éstos  fueron  emitidos con antelación al criterio  que  varió  la  postura jurisprudencial,     la     Sala     considera   procedente   la  revisión  propuesta      en     este     asunto.   

         Tal como lo manifestó la demandante y la  Delegada  de  la  Procuraduría  en  audiencia  de alegatos, la Corte Suprema de  Justicia  modificó el criterio jurídico en el fallo 33254 del 27 de febrero de  2013,  considerando  que en los supuestos en los cuales el procesado se allane a  cargos  o  preacuerde con la Fiscalía, pero se estuviese ante las prohibiciones  del     artículo     26     de     la    Ley    1121    del    2006,  no  hay lugar a aplicar el incremento  punitivo del artículo 14 de la Ley 890 del 2004.   

         7.5. La sentencia en cita, señaló que en  atención  al  principio  de  proporcionalidad,  se  presentaba  como  injusto y  contrario  a  la dignidad humana el incremento del artículo 14 de la Ley 890 de  2004  frente  a  los delitos del artículo 26 de la Ley 1121 del 2006, cuando se  ha  acudido  a  los mecanismos procesales de justicia premial instituidos por el  legislador.    Sobre    el    tema    de    manera    concreta,    sostuvo    la  Corporación:   

«Por  consiguiente,  a  la  luz  de  la  argumentación  aquí  desarrollada,  fuerza  concluir  que habiendo decaído la  justificación  del  aumento  de  penas  del  art.  14 de la Ley 890 de 2004, en  relación  con  los delitos incluidos en el art. 26 de la Ley 1121 de 2006 -para  los  que  no  proceden  rebajas  de  pena  por  allanamiento  o preacuerdo-, tal  incremento  punitivo,  además  de  resultar  injusto  y contrario a la dignidad  humana,  queda  carente  de  fundamentación,  conculcándose  de esta manera la  garantía de proporcionalidad de la pena.   

Así mismo, en ejercicio de su función de  unificación  de  la  jurisprudencia,  la Sala advierte que, en lo sucesivo, una  hermenéutica   constitucional  apunta  a  afirmar  que  los  aumentos  de  pena  previstos  en  el  art.  14  de la Ley 890 de 2004 son inaplicables frente a los  delitos  reseñados  en el art. 26 de la Ley 1121 de 2006. No sin antes advertir  que   tal   determinación   de  ninguna  manera  comporta  una  discriminación  injustificada,  en  relación con los acusados por otros delitos que sí admiten  rebajas  de  pena  por allanamiento y preacuerdo, como quiera que, en eventos de  condenas  precedidas  del juicio oral, la mayor intensidad punitiva no sería el  producto  de una distinción arbitraria en el momento de la tipificación legal,  ajustada  por  la Corte, sino el resultado de haber sido vencido el procesado en  el  juicio,  sin  haber  optado  por  el acogimiento a los incentivos procesales  ofrecidos  por  el  legislador;  mientras que, frente a sentencias condenatorias  por  aceptación  de  cargos,  la  menor  punibilidad,  precisamente,  sería la  consecuencia  de  haberse  acudido  a  ese  margen  de negociación, actualmente  inaccesible  a  los  delitos  referidos  en  el  art.  26  de  la  Ley  1121  de  2006.   

Criterio  jurídico  novedoso  que  ha sido  reiterado   en  decisiones  recientes  de  la  Sala10, para efectos de ilustración  (CSJ SP723-2015. 4 feb. 2015, rad. 42300)   

«1.2.1.  Dijo  esta  Corporación  en  la  citada  providencia, que en los supuestos en los cuales el procesado se allane a  cargos  o acuerde con la Fiscalía, pero se estuviese ante las prohibiciones del  artículo  26  de  la  Ley  1121  del 2006, no hay lugar a aplicar el incremento  contenido en el artículo 14 de la Ley 890.   

Esa tesis, parte de la base de que la norma  del  2006  prohíbe  conceder  cualquier  tipo de prebendas cuando, como en este  caso,  se  trate  del  delito  de  extorsión, razón por la cual es desacertado  aplicar  el  aumento  allí señalado, si de lo que se trata es de propiciar una  justicia premial.»   

La   novedosa   línea   jurisprudencial  ciertamente  indica  que  se  carece de fundamento la aplicación del incremento  previsto  en  el  artículo  14 de la Ley 890 de 2004 cuando se procede frente a  conductas  de extorsión y obra terminación anormal del proceso por preacuerdos  o  aceptación  de  responsabilidad del procesado, ya que es el mismo legislador  quien  en  el  artículo  26  de  la  Ley  1121 de 2006, negó la posibilidad de  rebajas  de  penas  por  aceptación  de  cargos,  que  hace  injustificado  tal  acrecimiento de la pena.   

7.6.  En  este  asunto,   Juan  Camilo  Cortes  Figueroa  aceptó  los  cargos  por  el  delito  de  extorsión agravada en la  modalidad           de           tentativa11, acto que fue verificado por  el  Juez de conocimiento respecto a que la manifestación del procesado es libre  de  apremio,  espontanea,  informada  y  voluntaria12, sin embargo, no se efectúo  ninguna  disminución  de  la  pena por la prohibición de que trata la norma en  referencia.   

Así   mismo,  la  decisión  de  condena  confirmada  por  el  Tribunal  Superior de Tunja de manera expresa reconoció el  allanamiento  del  acusado  y  señaló  frente  a la disminución de la pena en  razón  a esta aceptación, “la rebaja no es posible  otorgársela,  pues  lo prohíbe expresamente el art. 26 de la Ley 1121 de 2006,  (…)   ya   que   estamos   ante   un   delito   de   extorsión”13,  dejando  incólume  la  pena  impuesta por el A quo,  en  garantía  del  principio  de  non  reformatio in pejus.   

Corroborado, en  consecuencia  el  cumplimiento de los requisitos para  que  sea  procedente  la causal de revisión invocada  en  la  demanda –numeral  7  del  artículo  192  de  la Ley 906 de 2004- en lo  atinente  a  este  punto,  en  acápite  ulterior se  concretarán      sus      efectos respecto al fallo.   

8. Frente  a  la  rebaja  prevista  en  el  artículo   269   del   Código   Penal.14   

8.1.  Las  sentencias  de  instancia en relación con este  tópico   reconocieron   de   manera   expresa   que   el   penado  Cortes      Figueroa     indemnizó  integralmente  a  su  víctima, aspecto sobre  lo cual señaló el Ad quem:   

«Igual ocurre  con  la  rebaja  de  pena  contemplada  en  el  art.  269  del  Código Penal, pues si bien se estableció  que  entre  la  víctima  José Antonio Sarmiento Molina y el señor Juan Camilo  Cortés  Figueroa  se suscribió un acuerdo de indemnización de los perjuicios,  estableciéndose  que este ofreció y pagó a aquel la suma de $5.000.000.oo por  concepto  de  los  perjuicios  materiales  y  morales  causados con la conducta,  también  lo  es  que  esta  circunstancia  postdelictual  se  constituye  en un  beneficio  penal  a  favor del procesado, que tampoco puede ser tenido en cuenta  por  expresa  prohibición  del  art.  26  de  la Ley 1121 de 2.006.15»   

        8.2.  La postura jurídica confirmada  en segunda instancia fue la  que   esbozó  la  Juez  de    conocimiento    en    la    sentencia    de  condena,  quien sobre este tópico del descuento por  reparación integral a la víctima, indicó:   

“Tampoco  procede  la  rebaja  solicita  (sic)  por  la  Defensa  prevista  por  el  legislador en el art. 269 del C., de  acuerdo  con  lo  dispuesto en el artículo 26 de la citada ley. Además ha sido  reiterada  la  jurisprudencia  de  la Corte Suprema de Justicia en el sentido de  que  la  diminuente  por  reparación  también  está contemplada dentro de las  prohibiciones  para  su  concesión, en el citado artículo 26 de la Ley 1121 de  2006”.16   

Adicionalmente  y  como  lo  expuso  la  defensora     de    Cortes    Figueroa       en       sus      alegatos  conclusivos,   en   la   actuación   obra  acuerdo  de  indemnización  integral  llevado a cabo con la  víctima   del  ilícito,  señor  José    Antonio    Sarmiento    Molina17,  por  el  pago  de  cinco  millones   ($5.000.000.oo)   de  pesos  como  perjuicios  materiales  y  morales  ocasionados    por    la    conducta    y    la   manifestación   pública   de  arrepentimiento.   

8.3.  Sin  embargo,  encuentra la Sala que en este asunto,  pese   al  reconocimiento  de  la  reparación  que  se  hizo  por  los  jueces  de  instancia,  no  se le  realizó   descuento  punitivo  al  sentenciado,  en  razón   de   la   efectiva  indemnización  de  los  perjuicios   ocasionados   a  la  víctima  y  dando  aplicación  a  la jurisprudencia de la Corte vigente para la época.   

       8.4.    Por    tanto,   al   variarse   la  postura  jurídica  de  manera  posterior  al proferimiento del fallo de  condena,  concretamente  con la decisión,  CSJ  SP, 6  jun.   2012,  rad.  35767,  donde  se reconoce el descuento de pena por reparación integral de la víctima,  manteniéndose18    y   en   la   cual   se  indicó  (CSJ SP713-2015. 4 feb. 2015, rad. 41468):   

«No obstante,  asiste  razón  a  los libelistas al señalar que esa postura fue modificada con  posterioridad   a   partir   de   CSJ   SP,  6  jun.  2012,  rad.  35767, luego  reiterada,   entre  otras,  en  CSJ  SP,   14   nov.   2012,  rad.     35987;    CSJ    SP,   19   jul.   2013,  rad.    39719    y   CSJ   SP,   29   jul.  2013,  rad.  39201,  admitiendo la procedencia del beneficio punitivo para quien  repara  a las víctimas cuando se trata del punible de extorsión, a pesar de la  prohibición legislativa.   

        En  efecto,  en la primera providencia mencionada indicó la Corte,  tras  referir  a los precedentes jurisprudenciales, que el desconocimiento de la  aludida  rebaja de pena vulnera el principio de proporcionalidad y atenta contra  los derechos de las víctimas, por lo que concluyó:   

Así  pues,  la  Sala,  en  lo  sucesivo,  modifica  en  tal  sentido la interpretación sobre el  artículo  26 de la Ley 1121 de 2006. Su nueva hermenéutica se contrae a que se  concede  la  reducción de pena prevista en el artículo 269 del Código Penal a  quienes  siendo  procesados  por  extorsión,  repararon  los  perjuicios en los  términos  previstos  por  el  artículo  269  del  Código  Penal;  sin que tal  situación  afecte los extremos punitivos, ya que la disminución se realiza una  vez  individualizada  la  pena,  y sin efectos en el término prescriptivo de la  acción penal (subraya fuera de texto).   

En  virtud  de lo expuesto, diáfano fluye  que  la  sentencia contra la cual se dirige la presente acción se profirió con  antelación  al  criterio de la Corte que se reporta favorable (radicado 35767),  de  ahí que haya dado aplicación a los postulados de la jurisprudencia de esta  Sala  que  por  aquel entonces admitían que la indemnización de perjuicios era  un  beneficio  y  no  un derecho y por tanto se encontraba previsto dentro de la  prohibición  de descuentos punitivos o concesión de subrogados de que trata el  artículo  26  de  la  Ley  1121  de  2006  -en función de ello, según se vio,  elaboró  un  extenso  y juicioso recuento de los antecedentes jurisprudenciales  que sostenían esa posición-.   

Lo cierto es que un análisis bajo la lente  de  la  nueva  postura  es  favorable  para  quienes  promueven  esta acción en  atención   a  que  el  otorgamiento  de  la  gracia  determina  una  importante  reducción  de la pena, razón por la cual debe acometer la Sala en este momento  el  cumplimiento  de las exigencias contempladas en el artículo 269 del Código  Penal, (…).»   

         

        Luego,  conforme  la  línea jurisprudencial acabada de reseñar, es  procedente  el  beneficio  punitivo de reducción de la pena para quien repara a  las  víctimas  cuando  se  trata  del  punible  de  extorsión,  a  pesar de la  prohibición  legislativa; en aras de preservar el principio de proporcionalidad  de la pena y los derechos de las víctimas.   

Lo expuesto, en atención a que la Corte en  la  sentencia  hito,  señaló  qué  la  indemnización de perjuicios no era un  beneficio  sino  un  derecho,  por tanto, no pueda predicarse la prohibición de  descuento punitivo del artículo 26 de la Ley 1121 de 2006.   

8.5. Frente a este  asunto,  donde  se  tiene  acreditado  que: i). antes de la sentencia de primera  instancia  el  penado  indemnizó  integralmente  a  la  víctima,  señor José  Antonio           Sarmiento          Molina19,  ii).  No  hubo  un aumento  patrimonial    de    Cortes   Figueroa   ya  que la conducta no fue consumada; y, iii). Los fallos de condena  contra  los  cuales  se  dirige  la  presente  acción,  fueron  proferidos  con  antelación  al  criterio  de la Corporación que se reporta favorable (radicado  35767)20;  la  Sala  abordará  el análisis de procedibilidad de aplicar el  cambio jurisprudencial al caso en concreto.   

En    consecuencia,    resulta     procedente     reconocer  el  descuento previsto en  el   artículo   269   del  Código  Penal,  ya  que  se   acreditó   en   este   asunto,   más   allá   de   cualquier  duda  razonable,  que  “antes  de  dictarse sentencia de primera o única instancia, el  responsable  restituyere el objeto material del delito o su valor, e indemnizare  los    perjuicios   ocasionados   al   ofendido   o   perjudicado”,   al  verificarse  que  la  víctima  suscribió  el 18 de mayo  de  2010 un acta      o      acuerdo        de        pago        por       indemnización,  de modo  que  se  tendrá por satisfecho el requisito previsto  en  la  norma,  así como  lo     reconocieron  los        jueces        de       instancia.    

9. Concreción de los efectos rescindentes:   

9.1. Al admitir la  procedibilidad  de la causal de revisión propuesta en la demanda, se procederá  a  redosificar  la  pena  impuesta en el fallo, marginando de ella el incremento  del  artículo  14 de la Ley 906 de 2004 y reconociendo la disminución punitiva  por   reparación   del   artículo   269   del  Código  Penal  como  fenómeno  postdelictual.   

En lo que respecta a la redosificación del  quantum de prisión impuesto  a    Juan   Camilo   Cortes   Figueroa   en  calidad  de  coautor  del  delito  de  extorsión agravada en la  modalidad  de  tentativa,  se  empezará  por excluir el incremento punitivo del  artículo  14  de  la  Ley  890  de  2004,  en  cuanto  tiene  incidencia  en la  determinación del mínimo a imponer.   

9.2. En tal sentido  se  tiene  que  para  determinar  el  ámbito  de  dosificación punitiva con el  incremento  de  la Ley 890 de 2004, el agravante del numeral 2 del artículo 245  de  la  Ley 599 de 2000, se estableció un margen de 16 a 32 años de prisión o  lo  que  es  lo  mismo  192  a 384 meses, procedimiento que con la reducción en  razón  de la tentativa (art. 27 Código Penal) se tiene como límites punitivos  aplicados  por  las instancias penales de 96 a 288 meses de prisión21.   

Prescindiendo de este último incremento, el  ámbito  varía  para  fijarse  en  los  términos del artículo 244 del Código  Penal,  modificado por el 5° de la Ley 733 de 2002, comprendido entre doce (12)  a  dieciséis  (16)  años  de  prisión  o, lo que es lo mismo, de 144 a 192 meses de prisión.   

A  este  marco se le incrementará el monto  del  artículo  245  ídem,  modificado  por  el  6°  de  la  Ley  733 de 2002, debido a la circunstancia de  agravación  del  punible  de  extorsión  prevista en el numeral 3,     “de    hasta    una    tercera  parte”; para un margen de  144  a 256 meses de prisión,  en  atención  a  las  previsiones  del  numeral  2 del artículo 60 del Código  Penal   

Frente a este monto, es procedente descontar  el  quantum  previsto en el  artículo  27  ibídem, por  tratarse  de  una  conducta  tentada “no menor de la  mitad    del    mínimo    ni   mayor   de   las   tres   cuartas   partes   del  máximo”,  para  una pena  que  oscilaría entre 72 y 192  meses de prisión.   

Atendiendo el proceso individualización de  pena,  se  tiene en consecuencia como ámbitos punitivos de movilidad, el cuarto  mínimo  de  72  a  102  meses; los dos cuartos medios de 102,1 a 132 meses y de  132.1  meses  a  162  meses  y  el  cuarto máximo de 162.1 meses a 192 meses de  prisión.   

En  razón  a  que  el Juzgador señaló el  mínimo  de  la  pena  como sanción a imponer, sin acrecimiento alguno conforme  las  previsiones  del  artículo  61 del Código Penal, así lo tasara la Corte,  quedando establecida en el mínimo de 72 meses de prisión.   

9.3.  Ahora, como  fenómeno  postdelictual  y  por  encontrarse  fundada la causal de revisión en  razón   del  descuento  punitivo  del  artículo  269  del  mismo  ordenamiento  sustantivo   penal,   el   cual  prevé,  “El  Juez  disminuirá  las penas señaladas en los capítulos anteriores de la mitad a las  tres  cuartas  partes”.  (En  términos porcentuales  correspondería  a una reducción del 75 % al 50%, respectivamente, conforme los  criterios establecidos por la Corte)   

Para este asunto, al tenerse que previo a la  sentencia  se  dispuso  la indemnización integral de la víctima y fue acaecida  tempranamente,  es decir, a los pocos meses de la captura del penado (el acta de  reparación  fue  suscrita  el  18  de  mayo de 2010 y los hechos datan del 9 de  febrero  del  mismo año) y previo a la fecha de la sentencia de instancia, así  mismo,  que  no  hubo  un  incremento  ilícito  patrimonial  del  procesado, se  determina  una  rebaja  del  60%  de  la sanción penal de 72 meses de prisión.   

Así las cosas, la pena de prisión impuesta  en   este   caso   a   Juan  Camilo  Cortes  Figueroa  corresponde  a  28 meses y 24  días  de  prisión,  mismo  lapso  por el cual se fija la sanción accesoria de  inhabilitación  en  el ejercicio de derechos y funciones públicas.   

9.4. En relación  con   la   pena   principal   de  multa  se   procederá   de   idéntica   manera.   Así,  la  A   quo   precisó  que  el  ámbito  de  dosificación  de  esta  sanción con los incrementos del artículo 14 de la Ley  890  de  2004  y  245  del  Código  Penal es de 4.000 a 9.000 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes.  Sobre  los  cuales  se realiza la disminución en  razón   de   la   tentativa   previsto   en   el   artículo   27  ibídem,  “no  menor  de  la  mitad  del  mínimo  ni  mayor  de  las  tres  cuartas partes del  máximo”,     para  encontrarnos de 2.000 a 6.750 salarios mínimos legales mensuales.   

Pues   bien,   prescindiendo  del  primer  incremento  se tiene que esta pena corresponde a la impuesta en el artículo 245  del  C.P.,  modificado  por  el  6° de la Ley 733 de 2002, es decir, de 3.000 a  6.000  salarios mínimos legales mensuales vigentes. Acto seguido, se procederá  a   descontar  el  quantum  por  la  comisión  de  la  conducta  en  modalidad de  tentativa  que arroja 1.500 a 4500 salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

Se tiene como ámbitos de movilidad de 1500  a  2250  a  3000  a  3750  y  4500,  con un ámbito de movilidad de 750 salarios  mínimos  legales  mensuales,  en  concreto,  la  pena  de  multa  a  imponer  a  JUAN    CAMILO    CORTES    FIGUEROA    es   de   1500   salarios   mínimos   legales  mensuales  vigentes.   

9.5. Por razón de  la  prosperidad de la causal de revisión debe reconocerse el descuento punitivo  del    artículo    269   del   mismo   ordenamiento   sustantivo   “de   la   mitad   a   las   tres  cuartas  partes”,  al ser un fenómeno postdelictual, en idéntico criterio que para  la  pena  de prisión y por tal se determina una reducción del 60% de  la  pena  de  multa,  para  fijarse  finalmente  en 600 salarios  mínimos legales mensuales vigentes.   

10. En razón de lo  expuesto  y  al verificarse en el proceso que el penado se encuentra en libertad  condicional   otorgada  por  el  Juzgado  1  Penal  Municipal  con  función  de  conocimiento22,  mediante  la cual revocó las decisiones de instancia del Juzgado  Cuarto  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Tunja, donde se indicó  que  se  encontraba  privado de la libertad desde el 26 de febrero de 2010 y con  redención  equivalente  a  14 meses y 4.5 días, se establece que a la fecha ya  cumplió la pena una vez redosificada.   

En  atención a lo expuesto, en caso de que  el  procesado  continúe  cumpliendo su condena en privación de la libertad, se  ordenará  su  libertad  inmediata  libre de apremio alguno, para lo relacionado  con este asunto, no obstante encontrarse en libertad condicional.   

         En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACION  PENAL,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República  y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE   

    

1. DECLARAR  fundada la causal séptima de revisión  invocada  por  el  defensor del sentenciado Juan Camilo  Cortes  Figueroa  en  lo  que  tiene  que  ver  con la  inaplicabilidad  del  aumento  de pena previsto en el artículo 14 de la Ley 890  de  2004  y en el de reconocer la reducción de pena por reparación establecida  en el artículo 269 del Código Penal.     

    

1. DEJAR  SIN  EFECTO,  PARCIALMENTE,  la  sanción  impuesta  en  las  sentencias del 21º de septiembre de 2010 de la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de Tunja, que confirmó el fallo de condena  del  21  de  julio  de 2010 del Juzgado Primero Penal Municipal con funciones de  conocimiento  de  la misma ciudad, para dejar la pena a  Juan  Camilo  Cortes Figueroa en veintiocho (28) meses y veinticuatro (24) días  de  prisión  y  multa  por  valor  de  600  salarios mínimos legales mensuales  vigentes  para  el  año  2010.  Así  mismo,  se impondrá la pena accesoria de  inhabilitación  de  derechos  y funciones públicas por un lapso igual al de la  sanción  privativa  de  la  libertad, como responsable  del delito de extorsión agravada en grado de tentativa.     

En   todo   lo  demás,  el  fallo permanece vigente.   

3.  Disponer    la   libertad   inmediata   y  definitiva  de Juan Camilo Cortes Figueroa libre  de  caución,  en relación con este proceso, si se encuentre  todavía  cumpliendo  su  pena en privación de su libertad y/o con beneficio de  la  libertad  condicional,  y,  siempre  y  cuando  no  sea  requerido  por otra  autoridad  Judicial;  en  caso  de  ser así, deberá comunicarse oportunamente.   

4.  ORDÉNESE, por  secretaría  de  la  Sala, i)  oficiar  al  Juzgado  Primero  Penal  Municipal con funciones de conocimiento de  Tunja,  para  que libre a las autoridades correspondientes, las comunicaciones a  que   haya   lugar;  y  ii)  remitir  copia de esta determinación al Juzgado Cuarto de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad de Tunja, para lo de su cargo y en relación a la pena de  multa si no se ha enviado a la jurisdicción coactiva.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

       Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

           

1 Cfr.  Folio 35 cuaderno de Revisión de la Corte.   

2   Cfr. Folio 157 a 170 Carpeta del proceso penal.   

3 Cfr.  Folio    215    Ibídem.  Ejecutoriada  en  la misma fecha, conforme acta obrante a folio 190 Ibídem.   

4 Cfr.  Folio 65 cuaderno de revisión de la Corte.   

5 Cfr  folio 81 Ibídem.   

6 Cfr.  Folio 135 y 136 Ib.   

7 Cfr.  Página 28 cuaderno de revisión de la Corte.   

8 Cfr.  Folio 51 y 52 cuaderno de revisión de la Corte.   

9 Cfr.  Pág. 30 Ib.   

10  Línea  jurisprudencial  que  viene  siendo ratificada en diversas sentencias de  esta  Corporación,  ver  radicados  43562,  41674,39719,  42647,  41657, 39719,  41152, 42035, 42041 y 42925.   

11  Cfr. Folio 108 carpeta del proceso penal.   

12  Cfr. Folio 149 Ibídem.   

13  Cfr. Folio 196 Ibídem.   

14  ARTICULO  269.  REPARACION.  El  juez  disminuirá  las  penas señaladas en los  capítulos  anteriores  de  la  mitad  a  las  tres  cuartas partes, si antes de  dictarse  sentencia de primera o única instancia, el responsable restituyere el  objeto  material del delito o su valor, e indemnizare los perjuicios ocasionados  al ofendido o perjudicado.   

15  Cfr. Folio 195 carpeta del proceso penal.   

16  Cfr. Folio 161 Ibídem.   

17  Cfr. Folio 146 Carpeta del proceso penal.   

18  Entre  otras, en CSJ SP, 14  nov.  2012,  rad.  35987;  CSJ    SP,   19   jul.  2013,    rad.   39719  y   CSJ   SP,  29  jul.  2013,           rad.           39201.   

19  Acta  de  pago por indemnización integral de perjuicios del 18 de mayo de 2010.  Cfr.  Folio 146 carpeta proceso penal. Así mismo, lo reconoció como se indicó  anteriormente    por   el   A   quo   y   el   Ad   quem   en   las   sentencias  demandadas.   

20  Sentencias  de 21º de septiembre de 2011 de la Sala Penal del Tribunal Superior  de  Tunja  que  confirmó  el  fallo del 21 de julio de 2010 del Juzgado Primero  Penal Municipal con funciones de conocimiento de la misma ciudad.   

21  Cfr.  Folio 162 carpeta proceso penal. En consecuencia, los cuartos de movilidad  eran  96 -144- 192- 240 – 288 meses de prisión.   

22  Cfr folio 71 Cuaderno de Revisión Corte.     

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