AP4727-2016(46713)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS  ANTONIO  HERNÁNDEZ  BARBOSA   

Magistrado ponente  

AP4727 – 2016  

Radicación 46713  

(Aprobado  Acta No.  224)   

Bogotá D.C., veintisiete (27) de julio de dos  mil dieciséis (2016).   

VISTOS:  

Decide  la  Sala si admite o no la demanda de  casación   presentada   por   el   Fiscal   Cuarenta  y  uno  Especializado  de  Cali.   

HECHOS:   

Un   pelotón   militar   conformado   por  aproximadamente   18  hombres  al  mando  del  Subteniente  Heiner  Kent  Rativa  Rodríguez  se  desplazó,  en  horas  de la madrugada del 2 de febrero de 2004,  hacia  los  alrededores  de  la  finca Las Guacas, jurisdicción de la ciudad de  Popayán,  con  el  fin  de  verificar  información acerca de la presencia de 6  individuos que extorsionaban a los pobladores del lugar.   

Siendo las 5:00 de la mañana el subteniente  los  dividió  en  3 grupos, uno de los cuales quedó integrado por los soldados  Octavio  Castro  Corredor,  Pedro  Nel  Martínez  Ruiz y ÉDGAR FERNANDO POVEDA  PERILLA  y por el propio Rativa Rodríguez, quienes continuaron la operación de  verificación  por  separado.  En  su recorrido el primero de ellos, militar que  actuaba     como     “puntero”    del  pelotón,  accionó  su arma, según él, porque en la penumbra  divisó  dos  siluetas,  a  las  cuales  lanzó  la  proclama de “alto” y le  contestaron con disparos.   

Una  vez  aclaró  el  día  los uniformaron  inspeccionaron   el   lugar,   encontrando   muerta   a  una  persona.  Se  supo  posteriormente  que  se  trataba  de  Arbey Oswaldo Sánchez Campo, quien en esa  mañana  había  salido  con  destino  a  la  finca  de  su  hermano Marco Tulio  Sánchez,  ubicada  en  la  vereda  Clarete,  con el fin de ordeñar unas vacas,  actividad a la cual solía dedicarse.   

ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.    Iniciada    la    correspondiente  investigación,   se  vinculó  mediante  indagatoria,  entre  otros,  a  ÉDGAR  FERNANDO  POVEDA  PERILLA. El 28 de septiembre de 2012 la Fiscalía le resolvió  la  situación  jurídica,  imponiéndole  medida de aseguramiento de detención  preventiva.    

2.  Clausurada  la  instrucción  en  forma  parcial,  mediante  interlocutorio del 14 de mayo de 2013 el fiscal investigador  acusó  a  POVEDA PERILLA por  el   delito   de   homicidio  en  persona  protegida  a  título  de  cómplice.   

3.  Tramitado  el  juicio, el Juzgado Cuarto  Penal  del  Circuito  de  Popayán,  mediante sentencia del 28 de marzo de 2014,  absolvió  al  procesado.  La Fiscalía apeló ese pronunciamiento y el Tribunal  Superior  de  Popayán, a través del fallo impugnado en casación, proferido el  13 de abril de 2015, le impartió confirmación.   

LA  DEMANDA:   

Cargo único. Violación indirecta de la ley  sustancial  derivada  de  error  de hecho por “falso  juicio   de   raciocinio”.                

          Para  sustentar  el  reproche el demandante anunció no discutir que  el  procesado  se  encontraba  a  alguna  distancia  de Octavio Castro Corredor,  militar  que disparó contra la víctima, ocupando el tercer puesto dentro de la  fila  de  desplazamiento  y  además  que  aquél  se  desempeñaba  como  radio  operador.  Sin embargo, discrepó del Tribunal en cuanto a la conclusión según  la  cual  por  esas circunstancias no pudo existir acuerdo expreso o tácito con  el  resto  de  sus compañeros y principalmente con Castro Corredor, si se tiene  en  cuenta  que  este  último “fue condenado por el  homicidio  en  la  modalidad  eventual y de suyo emerge que no podía existir un  acuerdo  previo  al  suceso,  pero, se daba el momento propicio para que una vez  ocurrido  el  suceso  se  conformara  un  pacto  para  evadir  la  acción de la  justicia…”.    

          La   inferencia  del  ad  quem  “no  se  compadece   con   el   razonamiento  lógico-jurídico  (sic)”, porque aun cuando,  insistió,  el  criterio  de  esa  Fiscalía  ha  sido  el  de que nunca hubo un  homicidio     “meramente    doloso”,    al    no    estar   preparados   los   militares   “ante  el  fatal  desenlace  se aliaron confabuladamente, alianza  que,    como    se    deduce    claramente,    surgió    apenas   ocurrió   el  hecho”.   

          Exigir   prueba   del   acuerdo   es   muy   difícil,  “casi    imposible”,   porque   los  partícipes  no  dejan  huella,  pero  la  concertación se puede inferir de los  hechos,  y  es así como en este caso “todos estaban  en  el  lugar y en el momento de los acontecimientos, eran compañeros militares  y  posteriormente,  comparecen  a  los estrados judiciales, bajo la gravedad del  juramento,  a  exponer  que  hubo  un  combate,  cuando  esto  está  plenamente  descartado,  pues  la  víctima  no  pertenecía  a algún grupo al margen de la  ley”.   

          De  otra parte, si bien el acusado estaba detrás del militar Castro  Corredor,  su  distancia no  era  mayor, pues su función de radio operador lo obligaba a estar atento a todo  lo  acontecido,  incluyendo a sus compañeros. De todas maneras, en opinión del  censor,  el  entorno  en  que  se encontraba, así la distancia fuese de 20 a 50  metros,   como   lo  mencionó  el  procesado,  “no  imposibilitaba  enterarse  en  forma  inmediata  del homicidio apenas ocurrió y  más  aún  por  la  resonancia de los disparos”. Por  eso,  “estaba  en  capacidad  de  colaborarle  a su  compañero  para  acomodar  los  sucesos y aparentar un falso combate para luego  llegar  a  los  estrados  judiciales  a  atestiguarlo,  precisamente por acuerdo  concomitante al hecho”.   

          Constituye  una  falsa  apreciación,  carente  de  sentido lógico,  estimar    que    POVEDA    PERILLA    no  estaba  en  el  sitio  exacto donde ocurrieron los hechos. Si el  fallador  hubiera  analizado  los  testimonios  de Pedro Nel Martínez y Octavio  Castro   Corredor,  así  como  el  dicho  del  propio  procesado,  “de  manera  contraria, habría confirmado la sentencia objeto de  apelación               (sic)”.   

          Le  solicitó  a  la  Corte,  por tanto, casar la sentencia y, en su  lugar, absolver al procesado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE:   

          La  demanda  no  satisface las exigencias establecidas en el numeral  3º  del  artículo  212 de la Ley 600 de 2000, conforme al cual en ella se debe  enunciar  la  causal  de  casación y formular el cargo o cargos con indicación  clara  y  precisa de sus fundamentos y de las normas que se estimen infringidas.  Las    razones    para    arribar    a    esta    conclusión   se   exponen   a  continuación.   

          A  pesar  de denunciar la existencia de un falso raciocinio, ningún  esfuerzo   hizo   el  demandante  para  sustentarlo,  pues  no  identificó  los  principios  de  la sana crítica que habría desatendido el Tribunal en la labor  de apreciación de l   

as  pruebas, presupuesto a cumplir cuando se  acude  a  la  mencionada  especie del error de hecho, para cuya demostración le  correspondía  entonces  indicar  las  reglas  de la experiencia, los principios  lógicos  o  las  leyes  de  la  ciencia  no  aplicadas en el fallo e indicar la  trascendencia del yerro.   

          Si  bien  el  actor  atribuyó  al  Tribunal incurrir en inferencias  carentes   de   “razonamiento  lógico-jurídico”  y     de    “sentido  lógico”, es lo cierto que en manera alguna precisó  el  postulado  de  esa  naturaleza  que,  en  concreto,  vulneró el fallador al  apreciar  las  pruebas.  Recuérdese  que los postulados lógicos «son  proposiciones  que  responden  al  principio de conocimiento y  que,  por  lo  tanto, representan adecuadamente la realidad y la verdad a partir  de  la  verificación  de  las  alternativas  posibles de inferencia racional».  (CSJ  SP,  5  Jun 2013 rad, 34134). Y, en ese sentido,  como  tales  se  conocen los de identidad, no contradicción, tercero excluido y  razón suficiente (CSJ SP, 24 de sept. de 2014, rad. 42606).   

          El  censor,  se  insiste,  no  planteó ninguna proposición con tal  alcance  sino que se limitó a esbozar su propia apreciación de las pruebas, en  cuya  labor,  incluso,  vulneró  el  principio lógico de no contradicción que  gobierna  este recurso extraordinario, acorde con el cual algo no puede ser y no  ser  al  mismo  tiempo. Ello porque inicialmente adujo que el acuerdo se produjo  luego   de   ocurridos   los   hechos,   no  obstante  lo  cual  más  adelante,  antagónicamente,  sostuvo  que  el  pacto  se  produjo  en  forma  “concomitante al hecho”.   

          La  referida  contradicción es relevante en este caso, porque si la  acusación  formulada  en  contra  del  procesado  consiste  en  haber actuado a  título  de  cómplice  por  prestar una ayuda posterior al delito, es claro que  tal  imputación,  de acuerdo con los términos del inciso tercero del artículo  30  del  Código  Penal, sólo podría prosperar si la contribución se realizó  por  acuerdo  previo a la consumación de la conducta o concomitante a la misma.   

          Y  es  que precisamente el Tribunal adoptó la decisión absolutoria  al  evidenciar  la falta de demostración de “que en  el  momento  en que la persona que disparó contra la humanidad del señor Arbey  Oswaldo  Sánchez  Campo,  o  sea el soldado Octavio Castro Corredor, o antes de  ello,   existiera   o   se   presentara  algún  tipo  de  acuerdo  –expreso  o  tácito-  con  el soldado  ÉDGAR  FERNANDO POVEDA PERILLA, según el cual éste le prestaría una ayuda en  tal      acto,      o      posteriormente…”1.   

          Es  claro  que  el  contradictorio  planteamiento  del casacionista,  desprovisto  de  la acreditación de algún error de apreciación probatoria por  parte  del  juzgador,  carece  de  capacidad para desvirtuar los fundamentos del  fallo.   

Por  tanto, por su inadecuada sustentación,  quedan  al  descubierto  falencias de naturaleza argumental incompatibles con el  rigor de la casación, imponiéndose la inadmisión de la demanda.   

          Al  margen  de  lo  anotado,  la  Corte no evidencia vulneración de  garantías  fundamentales  que  le impongan intervenir oficiosamente, en orden a  preservar su intangibilidad.   

                      

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

INADMITIR   la  demanda  de casación presentada por el Fiscal Cuarenta  y uno Especializado de Cali.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  estatuto  procesal penal, contra esta decisión no proceden  recursos.   

Notifíquese y cúmplase.  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Página 25 del fallo de segunda instancia.     

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