AP4539-2016(47822)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

AP4539-2016  

Radicado Nº 47822  

(Aprobado  acta N°  211)   

Bogotá,  D.  C.,  trece   (13)   de   julio   de   dos  mil  dieciséis  (2016).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Corte  desata  el recurso de apelación  interpuesto   por   Jorge  Enrique  Dávila  Guerrero  a  través  de  su  apoderada,  contra  la  decisión  adoptada  el  14  de  marzo  de 2016 por la Sala Única del Tribunal Superior de  Arauca,  mediante  la  que negó, en desarrollo de audiencia preparatoria que se  adelanta  por  los  cánones de la ley 600 de 2000, la solicitud de nulidad y la  práctica de pruebas testimoniales peticionadas por la defensa.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  La  Fiscalía  General  de la Nación los plasmó así en la resolución acusatoria1:   

«El 11 de mayo de  2007,  la  doctora  JARIETH  OSORIO  DE  ORTEGA, para ese entonces Fiscal Única  Delegada  ante  Jueces Penales y Promiscuos Municipales de Tame-Arauca, formuló  denuncia   penal  contra  el  doctor  JORGE  ENRIQUE  DÁVILA  GUERRERO,  en  su  condición   de   Juez  Único  Promiscuo  Municipal  de  esa  misma  localidad,  señalando  que  incurrió  en  el delito de prevaricato al conceder una acción  constitucional   de   habeas   corpus   a   favor   de   Jorge   Andrés   Tello  Aguilar.   

De  acuerdo  con las copias que obran en la  actuación,  el  18  de abril de 2007 fue presentada una solicitud de “control  de  legalidad  HABEAS  CORPUS” por el defensor de Jorge Andrés Tello Aguilar,  patrullero  de  la Policía Nacional, quien se encontraba privado de la libertad  por  virtud de una medida de aseguramiento proferida dentro del sumario No. 599,  que  se  adelantaba  en  su contra por el presunto punible de hurto calificado y  agravado.   

Dicho  trámite  correspondió  al  Juzgado  Único  Promiscuo  Municipal  de  Tame-Arauca, cuyo titular ordenó unas pruebas  que  no  habían  sido  practicadas  en  la  actuación  penal,  entre ellas, la  recepción  de  unas  declaraciones  a  los  presuntos  testigos  de  los hechos  investigados  y oficiar a una empresa de transportes para establecer la fecha de  viaje de una persona referida en la actuación.   

Posteriormente, en proveído del 19 de abril  de  2007,  el  funcionario  judicial resolvió declarar procedente el control de  legalidad  invocado  y,  como consecuencia de ello, ordenar la libertad de Tello  Aguilar.»   

2.  Por los hechos  mencionados  se inició indagación previa el 16 de mayo de 2007, abriéndose la  instrucción  el  15 de julio  de  2013,  se  dispuso  la vinculación del ex funcionario judicial Jorge        Enrique        Dávila  Guerrero,  por  el  presunto delito de prevaricato por  acción2.   

3. El 24 de agosto  de  2014,  rindió  indagatoria  el  procesado Dávila  Guerrero,  quien  realizó  solicitudes  probatorias  orientadas  a establecer la motivación de la denuncia  interpuesta  en  su  contra  por  la  Fiscal  Local de Tame (Arauca)3.   

4. El 26 de enero de  2015,  la  Fiscalía  1  Delegada  ante el Tribunal Superior de Arauca cerró la  investigación  conforme  las  previsiones  del  artículo  393 de la Ley 600 de  2000.4   

5. El 23 de junio de  ese  mismo  año,  se  calificó  el  mérito  del  sumario  con  resolución de  acusación    contra    Jorge    Enrique    Dávila  Guerrero, ex juez Promiscuo Municipal de Tame (Arauca)  como    presunto    autor    responsable   del   delito   de   prevaricato   por  acción.5   

6. La defensora del  procesado  interpuso  apelación,  decidida  el  25  de  enero  de  2016  por la  Fiscalía  Octava  Delegada  ante  la  Corte Suprema de Justicia, confirmando la  decisión                  recurrida6.   

7. El 10 de febrero  del  presente  año,  avocó conocimiento del asunto la Sala Única del Tribunal  Superior  de  Distrito Judicial de Arauca, que dispuso el traslado del artículo  400     de     la     Ley     600     de     20007.   

8. En el término en  mención,  la  abogada  del  procesado,  solicitó  nulidad  por  violación  al  debido proceso y derecho de  defensa, así como efectuó petición de pruebas.   

Fundamentó  la  nulidad  en  que  luego  de  notificado  el cierre de la investigación, radicó memorial para la revocatoria  de  ese  proveído por haberse hecho caso omiso de las peticiones de  Dávila  Guerrero  en  su injurada y no  resolverse  la  situación jurídica; sin embargo, no se le dio trámite alguno,  siendo  sorprendidos  con  la  resolución  de acusación, por ello interpuso el  recurso  de  apelación  a  resolver  por  la  Fiscalía  Delegada ante la Corte  Suprema de Justicia.   

Expresó   que   el   Ente   Acusador,  en  desconocimiento   del   memorial   de  revocatoria,  les  reprochó  no  haberlo  presentado.  La  togada estima que se desconoció el derecho a la defensa, al no  resolverse        oportunamente        una        solicitud,        “impidiendo con ella la interposición  de  recursos  contra  la  eventual  decisión  y la presentación de alegaciones  conclusivas      dentro      de     los     términos     de     ley”.8   

Aseveró la trasgresión de estas garantías  procesales,  porque, pese a que se ordenó por la Fiscalía Octava Delegada ante  la  Corte  Suprema  de  Justicia  en  resolución  del  25  de  enero de 2016 la  notificación personal, dicho acto no se surtió.   

Por  otra  parte,  solicitó la defensora de  Jorge    Enrique    Dávila    Guerrero,   entre   otras   pruebas,   las   declaraciones  de  Walter   Albán   Lizarazo   y   Omar  Beltrán  Sáenz,  para  demostrar  la  animadversión  de  la  denunciante  con  su  prohijado   y   con   Tello   Aguilar,  lo    que   la   llevó   a   manipular   el   proceso   contra   el  segundo.   

9.  El 14 de marzo  del  corriente  año,  la  Sala Única del Tribunal Superior de Arauca adelantó  audiencia  preparatoria  en  la  que  se  pronunció sobre las solicitudes de la  defensa, motivo del recurso interpuesto.   

LA DECISIÓN RECURRIDA  

Sobre   la  nulidad  impetrada.   

En la decisión referida el Tribunal Superior  de  Arauca  negó  la solicitud de la defensa de Jorge  Enrique   Dávila   Guerrero,   al  concluir  que  se  convalidó   la  omisión  de  la  Fiscalía  -consistente  en  no  resolver  la  revocatoria  del cierre de la investigación- al reponer y apelar la resolución  acusatoria,  sin  que  las  inconformidades  esbozadas  por la profesional en la  sustentación,  se  relacionaran  con  la  falta  de  pronunciamiento  del  Ente  Acusador frente al memorial en cita.   

Adicionalmente,   para   el   a  quo, la irregularidad en el trámite de  la  revocatoria  del  cierre de la investigación no es trascendental por lo que  no  se  puede  acudir  a  la  nulidad,  en  razón  a  que  en la resolución de  acusación,  la  Fiscalía precisó que no se resolvía situación jurídica por  la  pena  mínima  del  delito de prevaricato por acción y en aplicación de la  favorabilidad  del  artículo  313  de  la  Ley 906 de 2004, a pesar de estar la  conducta en el listado del canon 357 de la Ley 600 de 2000.   

Respecto a la falta de pronunciamiento sobre  la  solicitud  de  pruebas,  las  mismas  fueron  descartadas  en  el recurso de  apelación  resuelto  por  la  Acusadora  Delegada  ante  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  por ser impertinentes e inútiles; no obstante señala que pueden ser  nuevamente  imploradas  en el trámite del juzgamiento, conforme las previsiones  del Código de Procedimiento Penal de 2000.   

Finalmente,   frente  a  la  irregularidad  expuesta  por la defensa, relativa a la indebida notificación de la resolución  de   alzada   que   confirmó   la   acusación,  el  Tribunal  expuso  que  esa  situación,  “tampoco  conduce  a  declaración  de  nulidad  alguna,  pues  de  una  parte  es  claro  que contra la decisión de la  Fiscalía  en  segunda  instancia  no  procedía  recurso  alguno, luego ninguna  oportunidad  de  defensa se restringió al acusado, quien junto con su defensora  han  tenido  la  oportunidad  de acceder directamente al expediente con ocasión  del  traslado  dispuesto  en acatamiento de lo normado en el artículo 400 de la  Ley          600          de         2000”9    

Sobre la solicitud de pruebas  

El  Tribunal  Superior  de  Arauca, conforme  jurisprudencia  de  la  Sala  de  Casación  Penal,  negó por impertinentes las  testimoniales  requeridas  por  la  apoderada del procesado, por no corresponder  con     el    tema    probatorio    objeto    de    juzgamiento,    «[…],   que   no   es  otro  que  el  determinar  si  la  tantas  veces  referida  decisión  de habeas corpus es o no  contraria  a  derecho y, en caso afirmativo, establecer si JORGE ENRIQUE DÁVILA  GUERRERO,  era  o  no  consciente  de  dicha  ilicitud,  motivo  por  el cual se  DENIEGAN.»10   

Por  otra  parte, por estimarlas pertinentes  sí   se   decretaron  las  pruebas  documentales  solicitadas  por  la  abogada  defensora,  y  de  oficio  se  ordenó  requerir  el certificado de antecedentes  judiciales del acusado.   

EL    RECURSO   DE   APELACIÓN   Y   SU  TRÁMITE   

Argumentos de la defensa técnica.  

Estima  que  las nulidades planteadas son de  carácter   constitucional,  supralegal  e  insubsanables,  por  lo  que  no  es  plausible  que  se tengan como validadas por el presunto silencio de la defensa,  ya  que  fue  el comitente quien no remitió una petición de revocatoria, así,  las  fallas  de la Fiscalía no pueden ser imputables a su defendido, por tanto,  no deben tildarse de intrascendentes.   

Esgrime  que la no remisión de la solicitud  de  revocatoria  por  parte  de  la  comisionada,  implicó  que se cercenara la  posibilidad  de conocer la decisión que debía tomar el Ente Acusador frente al  asunto,   limitando   el   eventual  derecho  a  recurrir  y  desconociendo  las  prerrogativas  a  la  defensa de Jorge Enrique Dávila  Guerrero.   

Aduce  la vulneración del debido proceso, a  voces  del  artículo  29  Constitucional,  por  lo que es procedente rehacer la  actuación  a  fin  de  otorgar  las  debidas  garantías que contempla la Corte  Interamericana  de  Derechos Humanos a su representado y conforme las sentencias  de  la  Corte Constitucional, T-11 del 92, T-413 de 92, C-133 de 99, T-193 de 99  y C-369 del 99.   

Señala  la  violación  al  principio  de  publicidad,  de  acuerdo  con  la  sentencia  C-641  de 2002, cuando se deja sin  notificar la decisión de segunda instancia de la Fiscalía.   

Manifiesta,  con  relación a la negativa de  las  pruebas  testimoniales,  que sí proceden por ser personas que estuvieron y  vivieron  de  cerca  el  proceso  contra Tello Aguilar  y  la  enemistad  de la Fiscal para con el referido, y  pueden   dar   cuenta   de  lo  que  realmente  tramitó  el  Juez  Jorge          Enrique         Dávila         Guerrero.   

Defensa material.  

Afirma  la procedencia legal de las causales  de  nulidad conforme las previsiones de los numerales 2 y 3 del artículo 306 de  la  Ley 600 de 2000, concordada con el artículo 29 Constitucional, junto con el  fundamento jurisprudencial de su apoderada.   

Menciona  que no puede ser tenido como hecho  inocuo  el  que  desaparezca  la  solicitud  de  revocatoria  del  cierre  de la  investigación  en  su  proceso penal, por cuanto la Fiscalía dejó de resolver  la  petición a la que estaba obligada, lo cual impidió interponer los recursos  legales,  afectándose  el  derecho a la defensa protegido por el precepto 29 de  la Carta Política.   

Expone que la decisión de segunda instancia  permitió  advertir  la  nulidad, al no haber pronunciamiento frente al memorial  radicado  en  oportunidad,  cobrando  vigencia  los argumentos planteados por su  defensora,  que  por  la  naturaleza de la infracción, no ameritan otro remedio  procesal,    que    tiene    carácter    oficioso    para    los   funcionarios  judiciales.   

Frente  a la petición de pruebas, aduce que  los  testimonios  de  Mailer  Parra,  patrullero  “Panche”  y  Andrés Tello  Aguilar,   tienen   como   propósito   fundamental   demostrar   el   grado  de  animadversión  que  la fiscal Jarieth Osorio, tenía para con ellos, situación  advertida  en  el  proceso  penal contra Tello Aguilar, lo cual permitió, en el  control  de  legalidad  y  como  Juez, dejar al descubierto la irregularidad del  trámite  judicial  que  afectó  los  derechos  a  la  libertad  y dignidad del  referido.   

Con los testimonios de Omar Beltrán Sáenz y  Walter  Albán  Lizarazo,  se pretende establecer las irregularidades procesales  de  la  Fiscal  Osorio  Ortega dentro de la actuación contra Tello Aguilar y la  animosidad para con el procesado.   

Sobre estos fundamentos solicitó se decrete  la  nulidad  inclusive  desde el cierre de la investigación, para garantizar el  debido proceso y el derecho a la defensa.   

NO RECURRENTES.  

          Los  representantes  de  la  Fiscalía  y  del  Ministerio  Público  hicieron  similares peticiones, de un lado, para que declare desierto el recurso  por  indebida  sustentación  y  de  otro, en caso de no accederse a lo primero,  para que confirme la providencia recurrida.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

    

Competencia:  

Conforme  con el artículo 204 de la Ley 600  de  2000,  regulatoria  del  asunto,  la  Corte  examinará  la decisión en los  aspectos  propuestos  en  el recurso y los temas inescindiblemente vinculados al  objeto de la impugnación.   

             Problemas Jurídicos   

         A  fin  de  definir  adecuadamente los motivos de disenso planteados  por  los  apelantes,  la  Corte  estima  necesario  desglosar  el examen, en los  siguientes ítems.   

         ¿Es  exigible  al  funcionario  resolver  una  petición  que no se  adosó al expediente, habiéndose presentado ante un comisionado?   

         ¿Viola  el  principio  de publicidad, no notificar personalmente la  decisión de segunda instancia?   

         ¿En    la   prueba   testimonial   negada   por   el   a-quo   concurren   circunstancias   de  conducencia, pertinencia y utilidad?   

    

1. Cuestión Preliminar     

          En  consideración  a que el Ente Acusador y el Ministerio Público,  como  no  recurrentes,  pidieron  se  declare  desierto  el recurso por indebida  sustentación,  la  Corte  de  manera  previa a afrontar el fondo del asunto, se  pronuncia sobre el punto concreto.   

          Tiene  decantado  la  Sala,  que una debida sustentación es aquella  que  ataca  los fundamentos fácticos, jurídicos o probatorios de la decisión,  lo  cual  hace expresando las razones por las que su tesis debe prevalecer sobre  la expuesta por el funcionario.   

          Al   respecto   la   Corporación   afirma:  (CSJ  AP5208-2014  Rad.  44289)   

                                             «Una adecuada sustentación del recurso  debe    orientarse   a                  controvertir  los  argumentos  de  la decisión  cuestionada,          pretendiendo  de  manera  razonable  demostrar  el desacierto de la                     misma  y  las  bondades de la tesis que se propone. La                                    sustentación  tiene  como  objetivo atacar o controvertir la tesis                     expuesta  en la decisión.  Ello se logra presentando razones,                     destacando  falencias,  tratando  de  mostrar  el  desacierto de la                     determinación.   Solo   bajo   esas   proposiciones,   la  segunda                     instancia  podrá  abordar  el estudio que le corresponde con miras                     a      dirimir      la      controversia      suscitada».    

          En  el  asunto, la defensora del acusado sí expresó las razones de  disenso  con la decisión cuestionada pues atacó el sustento de la misma ya que  referente  a  las  nulidades  negadas, afirmó que las causas son insubsanables,  por tanto, no es correcta la decisión confutada.   

          En  la  misma  forma,  cuando  se  refirió a la negativa de ciertos  medios  de  prueba, cuestionó directamente el argumento del Tribunal expresando  que  debe  prevalecer  el  decreto  de ellos, pues los declarantes conocieron el  proceso adelantado por la fiscal denunciante.   

          En  ese  orden de ideas la petición del titular de la acción penal  y  el  Ministerio  Público  ha de ser resuelta negativamente, pues lo cierto es  que  la  sustentación  del  recurso  de  alzada es suficiente para que la Corte  aborde el fondo, a lo que procede a continuación.   

    

1. La nulidad peticionada por la Defensa     

    Es  necesario  resaltar,  en  primer  lugar, que conforme el artículo 306 de la Ley  600  de  2000,  las  nulidades  son  específicas  y  taxativas; al efecto viene  sosteniendo la jurisprudencia de la Sala:   

«Los  motivos que generan esta causal son  específicos,  como  lo  señala  el principio de taxatividad y se refieren a la  nulidad  derivada de la incompetencia del juez, la violación del debido proceso  y  la  violación  del  derecho  la defensa (artículos 306 y 310 del Código de  Procedimiento Penal).   

En ese sentido, reiteradamente se ha dicho  que  cuando  se  aduce  violación  del  debido  proceso,  debe  comprobarse  la  existencia  de  la irregularidad sustancial que afecte la estructura del sistema  que  lo  inspira,  vr. gr., falta de apertura de investigación, no vinculación  del   procesado,   no   definición   de  la  situación  jurídica  cuando  sea  obligatoria,  ausencia  de  la  decisión  de  cierre  de la investigación o de  calificación;  desconocimiento  de  la etapa de investigación y/o juzgamiento;  dentro  del juicio: de la fase probatoria y/o de debate oral; de formulación de  cargos    o    sentencia,    o   la   posibilidad   de   recurrir   en   segunda  instancia.   

También le corresponde al censor demostrar  que  la  irregularidad  cometida durante el desarrollo del proceso e inadvertida  en  el  fallo,  incide  de  tal  manera  que  para  remediarla  no queda ninguna  alternativa  distinta  a  invalidar  las  diligencias y por eso debe indicar con  precisión  el  momento  procesal al cual deben retrotraerse las actuaciones una  vez  excluidas  las que se demostraron viciadas.» (CSJ  AP7372-2015, rad. 46011)   

Con   base   en  lo  expuesto,  la  Corte  confirmará  la decisión adoptada el 14 de marzo de 2016 por la Sala Única del  Tribunal  Superior  de  Arauca,  en  relación  con  la  nulidad solicitada, con  fundamento en los siguientes razonamientos:   

2.1 En primer lugar, sobre la invalidación  de  la actuación impetrada, ha de advertirse que no toda irregularidad tiene el  cariz  suficiente  para  derruir el trámite, por tanto, es necesario establecer  si  la  misma  se  estructura como una afectación al debido proceso, lo cual se  surte  mediante  la  confrontación  con los principios que rigen las nulidades,  acorde al precepto 310 de la Ley 600 de 2000, que consagra:   

«Artículo   310   de  la  Ley  600  de  2000: Principios   que  orientan la declaratoria de las nulidades y su convalidación.   

1. No se declarará la invalidez de un acto  cuando  cumpla  la  finalidad  para  la cual estaba destinado, siempre que no se  viole el derecho a la defensa.   

2.  Quien alegue la nulidad debe demostrar  que  la  irregularidad sustancial afecta garantías de los sujetos procesales, o  desconoce    las    bases    fundamentales    de    la    instrucción    y   el  juzgamiento.   

3.  No  puede invocar la nulidad el sujeto  procesal  que  haya  coadyuvado  con  su  conducta  a  la  ejecución  del  acto  irregular, salvo que se trate de la falta de defensa técnica.   

4.   Los   actos   irregulares   pueden  convalidarse  por el consentimiento del perjudicado, siempre que se observen las  garantías constitucionales.   

5. Sólo puede decretarse cuando no exista  otro medio procesal para subsanar la irregularidad sustancial.   

Cuando  la  resolución  de  acusación se  funde  en  la  prueba  necesaria  exigida  como  requisito  sustancial  para  su  proferimiento,  no habrá lugar a declaratoria de nulidad si la prueba que no se  practicó  y  se  califica  como fundamental puede ser recaudada en la etapa del  juicio;  en cambio procederá cuando aquella prueba fuese imprescindible para el  ejercicio  del  derecho  de  defensa  o  cuando se impartió confirmación a las  resoluciones    que   negaban   su   práctica,   a   pesar   de   su   evidente  procedencia.   

6. No podrá decretarse ninguna nulidad por  causal distinta a las señaladas en este capítulo.»   

Conforme  lo  aducido  por  la  defensa  se  advierte  una  irregularidad  procesal,  consistente en que la Fiscalía omitió  -previamente  a  calificar  el  mérito  del  sumario-  resolver la petición de  revocatoria  del  cierre  de  la  investigación radicado por la defensa ante el  Funcionario  comisionado  el  2  de  febrero de 201511,  coherente con el documento  allegado  en  el  término  de  traslado  del  artículo  400  de  la Ley 600 de  200012.   

En  efecto, al revisar la actuación, ésta  no  contiene  el  escrito  al  que  hace  referencia  la togada en el cuerpo del  proceso,  lo  cual  apoya  la  tesis  defensiva al indicar que es posible que no  hubiese  sido  enviado  a  la Fiscalía delegada por la autoridad que surtió la  notificación encomendada.   

Lo   anterior  permite  concluir  que  el  comitente   –   al   momento  de  emitir  la  resolución  calificatoria  de  la  investigación-  no contó dentro del expediente con la solicitud de revocatoria  presentada por la defensa.   

Consonante  con  el  principio  general del  derecho,   «nadie  está  obligado    a    lo    imposible»,    criterio    auxiliar    de    la   actividad   judicial,13  reclamar a  la  Fiscalía  Delegada  que resolviera un memorial que nunca llegó a su poder,  desconocería   el   citado   precepto,  por  lo  que  no  le  es  exigible  una  conducta  diversa de la que  asumió,  es  decir, proferir la resolución de acusación una vez notificado el  cierre de la instrucción.   

No  obstante  lo anterior, la defensa alega  que  presentó  el  aludido  memorial para cuya demostración aportó un escrito  que  muestra  una  fecha  y  firma  ilegible  de  recibido, mismo que como se ha  expuesto,  posiblemente  no fue remitido por el comisionado al comitente una vez  cumplido  el  encargo,  por  tanto,  deberá compulsarse copias con destino a la  Fiscalía  General  de  la  Nación  para que se investigue lo acontecido con el  citado documento.   

A  pesar  de  ello,  de  acuerdo  con  los  principios  que orientan las nulidades mencionados en precedencia (canon 310 Ley  600  de  2000),  tal  irregularidad  no  contiene la virtualidad de invalidar la  resolución  acusatoria  ni su confirmación por el ad  quem,  al  carecer de la trascendencia suficiente para  afectar  las  garantías  del  debido  proceso  y derecho de defensa del ex juez  Jorge    Enrique    Dávila    Guerrero.   

No es trascendente la falencia denotada por  la   apoderada,  porque  la  finalidad  pretendida  con  la  revocatoria  de  la  resolución  de  cierre,  ya  que la situación jurídica no debía resolverse y  existían  otras  etapas procesales para pedir los medios de prueba solicitados,  lo  que conduce a una ausencia de afectación real de las garantías procesales.   

La  nulidad no es un fin en sí mismo, sino  un  instrumento  de  saneamiento  ante  situaciones  que  no tienen otro remedio  procesal,  por  lo  cual  resulta  infundada  la petición irrogada ya que en el  presente  asunto,  hay  posibilidad  de  reparación en cuanto a la petición de  pruebas  y no se vio conculcado el derecho a recurrir la decisión adversa, pues  de  hecho,  la  defensa  impugnó  la calificatoria, aunque le fue desfavorable.   

Es  tan  cierto  lo  expuesto,  que  en  el  término  de  traslado  que dispone el precepto 400 del Código de Procedimiento  Penal  de  2000,  la  mandataria  judicial  de Dávila  Guerrero     presentó     solicitud    probatoria,  reforzando   la  falta  de  trascendencia  de la irregularidad así como la  indemnidad  del  derecho  de defensa y debido proceso del enjuiciado.   

Así  mismo,  no  pueden  ser atendidas las  sentencias  de  la  Corte Constitucional citadas por la defensora, al carecer de  analogía  fáctica  cerrada  con el tema objeto de impugnación, ya que si bien  abordan  el debido proceso, lo hacen desde la óptica del derecho administrativo  y  no de forma específica con el derecho de defensa, ni menos en materia penal.   

En lo que respecta a la remisión genérica  que  hace  la  apoderada judicial del Ex juez Promiscuo Municipal de Tame, a las  decisiones  de  la  Corte  Interamericana  de  Derecho Humanos para solicitar la  protección   al   debido   proceso   de  su  prohijado,  la  misma  un  sofisma  argumentativo,  por  cuanto en el caso concreto, no se indicó de qué manera se  desconoce  la  garantía  implorada,  sin dejar de lado que no se advierte en la  actuación  del  Tribunal  de  instancia,  que  se desconozcan las prerrogativas  judiciales           del          procesado14.   

2.2  El  segundo  aspecto  de  impugnación  relativo  a  que se afectó el principio de publicidad, al dejar de notificar la  confirmación  de  la  resolución  acusatoria proferida por la Fiscalía Octava  Delegada  ante la Corte Suprema de Justicia, se abordará, teniendo en cuenta la  jurisprudencia  pacífica  de  la  esta  Corporación, que sobre estos supuestos  viene refiriendo:   

«1.2.2.   […]Empero,   teniendo   la  notificación  de  las  providencias  como  objetivo,  entre  otros, permitir el  acceso  a  la  impugnación,  si  se  cumplen  los  fines para los cuales estaba  prevista,  así  se  cumpla  de  manera  irregular  aquélla  -principio  de  la  instrumentalidad  de  las  formas-, y si además el sujeto procesal afectado con  la  determinación  no  comunicada  o  cuya  notificación  no se hizo en debida  forma,  tácitamente  convalida  el acto viciado por una intervención posterior  suya  -principio  de  convalidación-,  conforme con el mandato expreso del Art.  308-1  y  4  del  C. de P. P., resulta obvio que la nulidad en razón de una tal  anomalía deviene improcedente.   

Una  situación  como  esta  es  la  que  precisamente  expone el demandante como causal enervante del trámite cumplido y  de  la  cual  infiere  la  falta  de ejecutoria de la resolución de acusación,  nulidad  inexistente si se repara en que contra dicho proveído se interpusieron  los  recursos ordinarios previstos en la ley y de manera oportuna se resolvieron  los  mismos,  como  paladinamente  lo  admite  el  censor en su libelo. Si no se  conculcó  el  derecho  a la defensa, como igualmente se reconoce en la demanda,  resulta  un  despropósito  retrotraer  la  actuación  simplemente  para que la  notificación  del  proveído  cuya  firmeza se pone en entredicho “se cumpla,  como  lo  ordena  la ley”, olvidando el censor que conforme con lo previsto en  el  Art.  191  del C. de P. Penal, la notificación que echa de menos se dio por  conducta  concluyente.   Una  vez  más debe reiterarse que a la nulidad se  apela,  residualmente,  sólo  cuando  no  se  ha  dado  la  convalidación o se  presenta  el  fenómeno  de  finalidad  cumplida  a pesar del acto -carácter de  medida  extrema  de la nulidad-.» (CSJ SP 2 ago. 2000,  Rad. 15559)   

En  consecuencia,  no le asiste razón a la  defensa  por  cuanto  no  se  presentó  afectación alguna al debido proceso en  punto  de  la  publicidad  de  la decisión de segunda instancia, al omitirse la  comunicación  de  la  resolución  del  25 de enero de 2016 confirmatoria de la  acusación  contra  Jorge  Enrique  Dávila  Guerrero  por el presunto delito de prevaricato por acción, tal  como se expuso.   

Evidentemente, no es lo mismo la afectación  al  debido  proceso  que  las  irregularidades  en el trámite procesal, pues el  primero  conlleva  la vulneración de la garantía fundamental, en tanto que las  segundas  se  configuran con el mero incumplimiento de alguna forma procesal, lo  que  implica que puede haber irregularidades que no perturban el debido proceso;  si  las  mismas no conculcan el núcleo esencial de la garantía constitucional,  a  pesar  de  ellas,  no es imperioso nulitar la actuación, que en últimas, es  una  medida  extrema sólo para eventos en que no es posible superar el yerro de  otra forma menos gravosa.   

Para el caso en estudio, debe recordarse que  frente  a  las  decisiones  del  ad  quem,  no  opera  la  notificación  propiamente  sino la publicidad; de  suerte  que  la omisión alegada no es fundamento para anular el proceso, ya que  conforme   la   jurisprudencia,  ningún  objetivo  conlleva  el  retrotraer  la  actuación   a   ese   punto   (notificación  de  la  resolución   que   confirma  la  acusación),  al  no  proceder    contra   la   providencia   recurso   alguno  y  principalmente,  porque  no  se  ha  presentado  restricción  al  derecho  de  la  defensa,  como  lo  indicó  el  a  quo y lo verificó la Sala, dado que la  abogada  peticionaria  contó con la posibilidad de acceder al proceso de manera  directa   con   ocasión   del   traslado  del  artículo  400  del  Código  de  Procedimiento  Penal de 2000, de suerte que su conducta es claramente indicativa  del conocimiento de la mencionada determinación.    

Cuando  se trata de providencias de segunda  instancia,  de  conformidad  con  el artículo 187 de la Ley 600 de 2000, quedan  ejecutoriadas  en  la  fecha  de  suscripción y la notificación, acorde con lo  expuesto  por  la  Corte Constitucional en la C-641 de 2002, cumple funciones de  mera  publicidad  y  de oponibilidad a los destinatarios de las órdenes en ella  impartidas.    

En  el caso que se examina, es evidente que  la  decisión  de  segunda  instancia estaba ejecutoriada y que la notificación  únicamente   cumplía   funciones   de  publicidad,  mismas  que  no  comportan  afectación  real al debido proceso, en la medida en que no contenía órdenes a  cumplir   por  el  implicado  o  su  defensora  quienes,  por  demás,  tuvieron  oportunidad de conocer su contenido.   

          Ello  es  así,  ya  que  en  aras  de  la  discusión,  se  podría  establecer  cuáles acciones defensivas tendría el procesado una vez notificada  formalmente  la decisión de segunda instancia y la respuesta es ninguna diversa  de  la  que efectivamente asumió, que no fue otra que esperar a que el Delegado  remitiera   la   actuación   al   a-quo  y  éste al tribunal de conocimiento, para luego actuar dentro del  traslado del artículo 400 de la Ley 600 de 2000.    

          Así  las cosas, tampoco está llamada a prosperar la revocatoria de  la  providencia  impugnada  con  fundamento  en  la carencia de publicidad de la  resolución  del a-quem, pues  se  itera,  a  pesar de la irregularidad, ésta no comporta la afectación de la  garantía  fundamental  cuestionada,  pues lo cierto es que en la práctica, tal  acontecer  no  implicó  la  negación  o  limitación  de  ningún otro derecho  superior.   

    

1. Del decreto de pruebas en audiencia preparatoria     

    La alzada presentada por la  defensa  material  y  técnica, pretende se revoque la decisión del 14 de marzo  de  2016,  mediante la cual el Tribunal Superior de Arauca negó la práctica de  pruebas  testimoniales  de  Walter  Albán  Lizarazo y Omar Beltrán Sáenz, con  quienes se indicó:   

                        “que  permitirá  demostrar  la  animadversión  de la Dra.             JARIEL OSORIO DE ORTEGA  para  con  mi  defendido  y su familia,           y también la enemistad de ella para con  los   señores   MAILER                 PARRA,  el  patrullero  de  apellido PANCHE, el  patrullero    JORGE                    ANDRÉS  TELLO AGUILAR y el patrullero conocido  como                COLACHO,   personas  éstas  que  fueron  abiertamente  perseguidas                     por  la Srta. JARIEL OSORIO, y que en el caso de JORGE              ANDRÉS  TELLOS  (SIC)  AGUILAR  la llevo (sic) inclusive a la              manipulación  de  las  pruebas  del  proceso que llevó en su contra,                    (…)”15   

El   a   quo  negó  por  falta  de  pertinencia la solicitud de las  testimoniales  requeridas  por  la  apoderada  del  procesado, al estimar que no  concernían    con    el    tema    probatorio    a   ventilarse,   “que  no  es  otro  que el determinar si la tantas veces referida  decisión  de  habeas  corpus es o no contraria a derecho y, en caso afirmativo,  establecer  si  JORGE  ENRIQUE  DÁVILA  GUERRERO,  era o no consciente de dicha  ilicitud,      motivo      por      el      cual     se     DENIEGAN”16.   

Por  resultar  relevante  para  adoptar  la  decisión  que  en  derecho  corresponde,  se  cita in  extenso  las consideraciones que ha planteando la Sala  en  relación  a  los  conceptos  de  conducencia,  pertinencia y utilidad de la  prueba:   

        «Sobre  el particular se advierte que si bien los artículos 232 y  237  del  estatuto procesal penal se refieren, en su orden, a la necesidad de la  prueba  y a la posibilidad de demostrar, acudiendo a cualquier medio probatorio,  los  elementos  constitutivos  de  la  conducta  punible, la responsabilidad del  procesado,  las causales que modifican la pena, las que excluyen responsabilidad  y  la  naturaleza  y  cuantía  de los perjuicios, tal libertad probatoria no es  absoluta.   

        Está  sujeta,  por  el contrario, al cumplimiento de los supuestos  indicados  en  el  artículo  235  del  mismo  estatuto,  relacionados  con  los  conceptos  de  conducencia,  pertinencia,  racionalidad  y utilidad. A partir de  ellos  se  considera  que  una  prueba  es  conducente  cuando  su  práctica es  permitida  por  la  ley;  es  pertinente cuando guarda relación con los hechos,  objeto  y  fines  de  la  investigación o el juzgamiento; es racional cuando es  realizable  dentro de los parámetros de la razón y finalmente, es útil cuando  reporta  algún  beneficio,  por oposición a lo superfluo o innecesario” (CSJ  AP 8 oct. 2008, rad. 28348).   

        En  el entendido que las pruebas conducen a establecer la verdad de  los  hechos, según se desprende de lo preceptuado en el artículo 235 de la Ley  600   de  2000,  no  resulta  para  la  Sala  trascendente,  útil,  arrimar  la  información  con  relación  a  la  investigación  que  se adelanta contra los  profesionales  del derecho que actuaron en los asuntos laborales fallados por el  acusado  a  favor  de  terceros-poderdantes  toda  vez  que  tales  procesos  no  constituyeron   hechos   relevantes  en  el  marco  de  lo  que  fue  objeto  de  investigación,  amén  que  si  bien  fueron  relacionados  en  la  acusación,  apuntaron  a mostrar cómo se materializó la apropiación de bienes del Estado,  al  ostentar  la  disponibilidad jurídica, en tanto la relación con los bienes  está   vinculada   al   ejercicio   de   un   deber  funcional.»  (CSJ AP 25 ago. 2010, rad. 34545)   

Establecido  el  presupuesto  anterior,  la  Corporación  acoge  para  este  asunto  el  argumento  de  los  no  recurrentes  (Fiscalía  y  Ministerio  Público),  es  decir,  confirmar  la  decisión  del  Tribunal,  porque  los  testimonios deprecados por la defensa no hacen parte del  tema  probatorio  que se discutirá dentro del proceso penal, de donde se deriva  su impertinencia e inutilidad.   

El  asunto medular dentro del juicio que se  adelanta     contra     Jorge    Enrique    Dávila  Guerrero   no   es   otro   diferente  a  la  posible  contradicción  manifiesta  entre el ordenamiento jurídico y la decisión de 19  de  abril  de  2007  emitida  por aquel, así como el conocimiento y voluntad de  realización de la conducta.   

No  advierte  la  Sala,  la conexión entre  establecer  la  relación de la fiscal del proceso penal adelantado contra Jorge  Andrés  Tello  y  su  enemistad  con el antes referido y con el acá procesado,  frente  al  objeto  de  prueba  del asunto por el que es enjuiciado Dávila  Guerrero,  del  que  se  ha  dicho,  se  relaciona con la posible  comisión  de  un  prevaricato por acción; no se encuentra cómo los hechos que  conocen  los  testigos  solicitados  pueden explicar, si es que ello es así, la  contradicción  entre  la  decisión  del  juez  y  el  ordenamiento  jurídico.   

Adicionalmente,  tampoco demostró la parte  apelante,  la utilidad de los elementos de convicción, ya que no señaló cuál  era  el  beneficio  de escuchar a Walter Albán Lizarazo y Omar Beltrán Sáenz,  para desestimar los cargos de la Fiscalía.   

En  efecto,  si  se  tiene en cuenta que la  discusión  probatoria  no  es  sobre  la  conducta  de  la fiscal Jariel Osorio  Ortega,  la  prueba  solicitada  no  esclarece  el  motivo de acusación, que se  repite,  es  establecer si el auto de habeas corpus del 17 de abril de 2007 es o  no  contrario  a derecho, y en caso afirmativo, determinar si el procesado era o  no  consciente  de dicha ilicitud y tuvo voluntad de realización, por tanto, si  los  testimonios no contribuyen a la clarificación del objeto de demostración,  sencillamente, son inútiles para este proceso.   

En   consecuencia,  no  hay  razón  para  modificar   la   decisión   del   a  quo, y, por tanto se impartirá confirmación.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Primero. Confirmar  el auto recurrido.   

Segundo. Compulsar  copias  de lo pertinente para que la Fiscalía General de la Nación, investigue  lo  acontecido  con  el  memorial  presentado por la defensa ante el comisionado  (folio 16 de esta determinación).   

Tercero. Devolver  el  expediente  a  la Sala Única del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Arauca.   

Cópiese,   notifíquese   y   cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 Cfr.  Resolución  de  enero  25  de 2016. Fiscalía Delegada ante la Corte Suprema de  Justicia. Folio 3 y ss. Del cuaderno de segunda instancia.   

2 Cfr.  Folio 1 Cuaderno Original 2 de la Fiscalía.   

3 Cfr.  Folio      49      a     57     ibidem.   

4 Cfr.  Folio 132 (ó 316)  Cuaderno Original 2 de la Fiscalía.   

5 Cfr.  Folio 155 ibidem.   

6 Cfr.  Carpeta     de     segunda    instancia    de    la    Fiscalía    –Unidad  Delegada  Corte  Suprema  de  Justicia.   

7 Cfr.  Folio 4 cuaderno de copia 1 del Tribunal Superior de Arauca.   

8 Cfr.  Folio 16 Cuaderno Juicio Tribunal de Arauca   

9 Cfr.  folio 37 Cuaderno Tribunal.   

10 Cfr.  folio 37 Cuaderno Tribunal.   

11  Cfr. Folio 19 cuaderno del Tribunal   

12 La  solicitud  de cierre de la investigación se sustentaba en que la investigación  era  incompleta en razón a que no se decretó y practicó la prueba testimonial  y  documental  solicitada  por el implicado en su indagatoria de 24 de agosto de  2014,  así  como  porque  no  se había resuelto la situación jurídica del ex  juez investigado.   

13  Constitución Política, Artículo 230.   

14 Lo  anterior  conforme  el  artículo  8  de  la  Convención  Americana  de Derecho  Humanos.   

15  Cfr.    Folios    21    y    22    cuade   rno   del  Tribunal.   

16  Cfr. Folio 39 ibidem     

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