AP4512-2016(47254)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado ponente  

         

AP4512-2016  

Radicación n° 47254  

(Aprobado Acta No.211)  

Bogotá  D.C., trece (13) de julio de dos mil  dieciséis (2016).   

La  Sala se pronuncia respecto del recurso de  apelación    promovido    por   la   defensora   del   postulado   OMAR   SOSA   MONSALVE,  contra  el  auto  proferido  el  2  de diciembre de 2015 por la Magistrada con Función de Control  de  Garantías  de  la  Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá,  por  cuyo  medio  resolvió en audiencia denegar al representado la sustitución  de  la  medida de aseguramiento de detención preventiva por una no privativa de  la libertad.   

ANTECEDENTES  

1. De acuerdo con lo señalado en las carpetas  anexas,  OMAR  SOSA  MONSALVE  –alias  EL  PADRINO-  fue  capturado  el  18  de junio de 2004, manifestó su voluntad de desmovilizarse el  31        de        enero        de       20061   del    Bloque  Central  Bolívar   –Frente  Fidel  Castaño  Gil-  de  las  AUC,  fue  postulado  por  el Gobierno Nacional para el  trámite  de  justicia  y  paz  el  20  de  septiembre de 2007, y ha permanecido  recluido  en  los  establecimientos  carcelarios y penitenciarios de Valledupar,  Bogotá,  Bucaramanga,  Girón,  Barranquilla y Barrancabermeja, controlados por  el     Instituto    Nacional    Penitenciario    y    Carcelario    –INPEC.   

La reclusión del desmovilizado tuvo lugar por  la  pena  principal  de  40  años  de  prisión  impuesta en su contra mediante  sentencia  proferida  el  9  de  marzo  de 2007 por el Juzgado Primero Penal del  Circuito  Especializado de Bucaramanga, con ocasión de los homicidios de RAFAEL  JAIMES   TORRA   y   su   sobrino,  perpetrados  el  20  de  marzo  de  2002  en  Barrancabermeja.  Decisión  confirmada  el 21 de septiembre de 2009 por la Sala  Penal del Tribunal Superior de la misma ciudad.   

El  30  de  agosto  del 2010 la Magistrada de  Control  de  Garantías  de  la  Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de  Barranquilla  impuso  en  contra  del postulado medida de detención preventiva,  por      los      delitos      de     concierto   para   delinquir   agravado,  homicidio    en    persona    protegida,     homicidio    agravado,    desaparición   forzada,     exacción    o    contribuciones  arbitrarias,          y          desplazamiento      forzado,     entre  otros.   

2.     SOSA  MONSALVE  por estimar cumplidas las exigencias legales  solicitó,  a través de su apoderada, la sustitución de la precitada medida de  aseguramiento;  sin  embargo la petición fue denegada el 2 de diciembre de 2015  por  la  Magistrada con Función de Control de Garantías de la Sala de Justicia  y Paz del Tribunal Superior de Bogotá.   

3. Esa decisión fue apelada por la defensora  y  una  vez concedida la alzada el expediente fue remitido a la Corte Suprema de  Justicia para su resolución.   

DECISIÓN APELADA  

1.    La    a  quo  consideró  satisfechas las exigencias contenidas  en  los  numerales  2,  4 y 5 del artículo 18A de la Ley 975 de 2005, es decir,  las  de  haber:  (i)  participado  en  actividades  de  resocialización  y  obtenido   certificado  de  buena  conducta,  (ii)  entregado  los  bienes  para  contribuir  a  la reparación integral de las víctimas, si a ello hubiere lugar  de  conformidad  con  lo dispuesto en la Ley de Justicia y Paz; y  (iii) no  haber cometido delitos dolosos después de la desmovilización.   

Las razones señaladas en la audiencia por la  Magistrada fueron las que se pasan a ver:   

1.1.  La  defensora  presentó  una  serie de  diplomas  que  dan cuenta de actividades de resocialización llevadas a cabo por  SOSA  MONSALVE,  las cuales  emprendió  desde  mucho  antes  de  su postulación2,   así   como  se  encuentra  certificada  su buena conducta “desde el 22 de junio  del   2004   hasta  el  17  de  noviembre  de  20053      (sic)”   sin   ninguna   interrupción   que   no   tenga  justificación;   

1.2.  La Fiscal Treinta y nueve Delegada ante  el  Tribunal Superior -Grupo de persecución de bienes  en  el  marco  de  la Justicia Transicional- certificó  que   el  postulado  denunció  propiedades  de  la  organización  y  no  tiene  conocimiento sobre bienes de éste ni de su núcleo familiar y;   

1.3.   En   este   momento   SOSA    MONSALVE   no   tiene   ninguna  imputación  en  su  contra  por  delitos dolosos que hubiesen tenido ocurrencia  después de su desmovilización.   

2. De otra parte, la Magistrada de Control de  Garantías  de  Justicia  y  Paz  del Tribunal Superior de Bogotá consideró no  hallarse  cumplidos  los  supuestos  fácticos  de  los  numerales 1º y 3º del  artículo  18A  de la Ley 975 de 2005, los cuales exigen para la sustitución de  la medida de aseguramiento:   

1.  Haber  permanecido como mínimo ocho (8)  años   en   un   establecimiento   de   reclusión   con   posterioridad  a  su  desmovilización,  por delitos cometidos durante y con  ocasión  de  su  pertenencia  al  grupo  armado  organizado  al  margen  de  la  ley.  Este  término  será  contado  a  partir de la  reclusión  en  un  establecimiento sujeto integralmente a las normas jurídicas  sobre         control        penitenciario”4          y;   

3.  Haber  participado  y  contribuido  al  esclarecimiento  de  la  verdad  en  las  diligencias  judiciales del proceso de  Justicia y Paz.   

Lo anterior por cuanto: (i) de acuerdo con lo  probado  en  el  proceso  adelantado  contra OMAR SOSA  MONSALVE  y  otros  por  el homicidio de RAFAEL JAIMES  TORRA  y su sobrino –por el  cual  fue  privado de la libertad-, el mismo tuvo lugar  por  motivos económicos de carácter personal, es decir, no fue con ocasión de  su  pertenencia  a  las AUC o para cumplir los fines de la Organización; y (ii)  el  postulado  ha  pretendido plantear que este hecho fue por motivos políticos  de   las   autodefensas,   por   tanto   no  ha  contribuido  realmente  con  el  esclarecimiento de la verdad.   

Expresamente  la Magistrada de Justicia y Paz  del Tribunal Superior de Bogotá señaló:   

2.1.  OMAR  SOSA  MONSALVE, de acuerdo con las constancias existentes en  las  carpetas presentadas por la defensora, satisfizo el tiempo de reclusión de  8  años  después  de  su  postulación para el trámite de justicia y paz, los  cuales  cumplió  objetivamente “el 21 de septiembre  del  2015”;  sin  embargo,  el  motivo  por  el  cual  se encuentra privado de la  libertad  es “la sentencia  proferida   por   el   Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Bucaramanga,  que lo condenó a la pena principal de 40 años de prisión por el  delito  de  homicidio,  siendo  víctima  el  señor RAFAEL JAIMES TORRA y otro;  hechos    ocurridos    el    20   de   marzo   de   2002   en   la   ciudad   de  Barrancabermeja”.   

Si  bien  este  hecho  fue  (i)  confesado en  justicia   y  paz  el  29  de  octubre  de  2015,  (ii)  hubo   imputación  –para    efectos   del  esclarecimiento   de   la   verdad-   y   (iii)   solicitud  a  la  “Sala  de  Conocimiento  del  Tribunal  para que sea acumulada al  momento    de   proferir   el   fallo”;   “las  afirmaciones  contenidas  en  –la sentencia-  producto  de  una actividad investigativa importante por parte de  la   justicia  ordinaria  impide  llegar,  para  este  momento  procesal,  a  la  conclusión  inequívoca  que  el  hecho  por el cual se encuentra privado de la  libertad  el postulado se cometió durante y con ocasión de su pertenencia a la  organización”.   

Lo    que    se    observa   –precisó   la   Magistrada-   es   un  “prototipo  de actuar delictivo que utilizaron a la  organización  con  propósitos  diversos  a  los  contemplados  al  momento  de  constituirse y para fines personales”.   

2.2.  Para  la  demostración de la precitada  proposición  trajo a colación el fallo “de primera  instancia  que  aparece  en  la  carpeta  número  2,  folio  23”, del cual hizo lectura de los siguientes apartes:   

Un  aspecto  importante  para  determinar  quiénes  fueron  los  autores  del  homicidio  del señor JAIMES TORRA es saber  cuál  fue  el  móvil  del  mismo y para el despacho no hay duda que este, como  bien  lo determinó la Fiscalía, fue de carácter económico, pues –la         víctima-  fue  la persona que organizó el paro  del  15  al 18  de marzo de 2002, que afectó a Marped L.t.d.a., pues (sic)  en  esos días no pudieron laborar. Además era evidente que no habían cumplido  con las dotaciones y el pago de sus salarios a sus trabajadores.   

Se  tiene que el sindicalista RAFAEL JAIMES  venía  emprendiendo  una  lucha para que parte de los trabajadores del proyecto  BRENDI  fueran  asignados  a  empleados de Ecopetrol y no a los contratistas, lo  que  era  un  peligro  para  empresas  como  Marped  que tenían contrato con la  estatal  petrolera  y  no  les interesaba que otras personas participaran de los  contratos que jugosas ganancias les dejaban.   

El  móvil pasional quedó descartado desde  el     comienzo     de     la     investigación5  y  se  trató  de señalar a  RAFAEL   JAIMES  TORRA  como  perteneciente  a la guerrilla, situación que  nunca logró probarse en el proceso.    

Establecido  el  móvil,  es  claro  que  a  OMAR  SOSA  le  interesaba  quitar  de su camino a personas como RAFAEL JAIMES para poder continuar haciendo  contratos   para   Ecopetrol,   además   que   OMAR  SOSA  era  el  único dueño y representante legal de  Marped L.t.d.a.”.   

El  señor HERNANDO HERNÁNDEZ señaló que  (…)  OMAR SOSA incumplía  con  sus  obligaciones  laborales  y  por ello RAFAEL JAIMES lideró un paro que  afectó  a Marped; FREDY JESÚS RUEDA URIBE en igual sentido señaló que Marped  L.t.d.a.  no  entregaba  la  dotación  a  sus  trabajadores,  así mismo tenía  salarios  atrasados  para  con  sus empleados, lo que llevó a organizar un paro  que    duró    hasta    el    18    de    marzo   del   año   2000.   

Señala además RUEDA, que los contratistas  comentaban  que  perdían  15  millones  diarios  por  ese  cese de actividades.  OMAR SOSA al verse afectado  por  el  cese de actividades decide llegar a un acuerdo con FREDY RUEDA y RAFAEL  JAIMES  el 18 de marzo de 2002 y por ello firma un acta en donde se compromete a  entregar  dotación  al  personal  que  cumple  3 meses de servicio, además que  debía  cancelar  los  salarios de los días de paro. Al suscribirse ese acuerdo  por  HÉCTOR  SOSA,  permite  concluir  que  éste  igualmente se veía afectado  económicamente  y  no  sólo  su  hermano  -quien era el representante legal de  Marped L.t.d.a.   

(…)  

El investigador ORLANDO CARREÑO suscribió  el  informe  0159 en donde concluye que Ecopetrol no reconoció ningún dinero a  los  SOSA por el paro del 15  al  18  de  marzo; en el cuaderno original -anexo número 2, penúltima página-  se  observa  que  OMAR SOSA  hizo  una  reclamación  de  34.123.698,43 (sic) por el cese de ese paro; dinero  que  no  le  fue  reconocido por la estatal petrolera, por cuanto las causas del  cese   de   actividades   eran   única  y  exclusivamente  responsabilidad  del  contratista.   

(…)  

De  las amenazas en contra de RAFAEL JAIMES  TORRA,  son  testigos  la  señora  YOLANDA  CORZO,  quien  señaló  “en otra  ocasión,  hace  poco,  no  recuerdo cuándo, me dijo que habían cerrado una de  las  empresas  contratistas  y  que  el  encargado de la empresa (…) le había  ofrecido  negociar  y  él  contestó  que  no  negociaba; esa empresa es de los  SOSA”.   

La  señora  MARLEN  que conocía a MÓNICA  CRUZ,  mujer con la que RAFAEL sostenía una relación sentimental, advierte que  su  amiga  le contó que RAFAEL JAIMES había parado la obra de los SOSA  y  que  de  ellos habían recibido  amenazas.  MÓNICA  MUÑOZ  confirma  que  RAFAEL  le  había comentado sobre su  altercado   con  los  SOSA  (2:12:10).   

Más   adelante  –continuó     la  a    quo-  en la sentencia se advirtió  “que  HARBEY  OMAR LONDOÑO señaló  que  los  SOSA  fueron las  personas  que  dieron la orden para segar la vida del sindicalista RAFAEL JAIMES  TORRA.  Contó,  además,  que GUALDRÓN se había disgustado porque estos no le  habían  cancelado  lo  de  la vueltica. Posteriormente -de la muerte de RAFAEL-  los  señores  OMAR  SOSA,  alias  COCA  COLA,  CALDERÓN  y  GUALDRÓN se reunieron a departir y comentaron  sobre        el        homicidio”.    

Por  tanto  “se  trató  de  un  homicidio en el cual, como se indicó, se había pagado una suma  de dinero para que se ejecutara”.   

2.3.  Agregó la Magistrada, que OMAR  SOSA  MONSALVE  en su propósito de  desvirtuar  que  el  homicidio  de  JAIMES  TORRA no había ocurrido por motivos  económicos     y     personales,     “apeló  la  decisión,  y el Tribunal Superior de Bucaramanga la  ratificó  e  hizo  algunas  precisiones  que  son  muy  importantes”, en el sentido de que:   

-En  el  proceso  reposa  la  versión  de  HARBEY   OMAR  LONDOÑO  LONDOÑO,  sujeto  que  incriminó  a OMAR  SOSA  MONSALVE, SAÚL RINCÓN CAMELO  y  LUIS  FERNANDO  CALDERÓN  como autores del homicidio del sindicalista RAFAEL  JAIMES TORRA y de su sobrino GERMÁN AUGUSTO CORZO.   

-LONDOÑO   declaró  conocer  del  crimen  “porque  en  el  barrio  Ramadal  del  municipio de  Barrancabermeja  se reunieron JOSE GUALDRÓN, WILFLED MARTÍNEZ, GIRALDO o alias  GABI,  EDGAR  JAVIER  PADILLA  GARRIDO  o  alias  RONI o EL OREJÓN, CHITO, LUIS  LAUREANO  PORRAS  o alias NIÑO MALO, JACOBO, FAIR, COCINERA y PALOMO con el fin  de organizar la muerte de RAFAEL JAIMES TORRA.   

-Hubo “una   interceptación  de  (…)  comunicación  en  la  que  un  familiar  del postulado SOSA  aborda    a    (…)    HARVEY    OMAR    LONDOÑO,    para    que   cambie   su  testimonio”. Más aún, en  este  proceso el postulado hizo maniobras “para  vincular  a una fiscal como que había realizado gestiones  con  esta  persona,  con este testigo estrella de ese proceso, de tal manera que  se   le   compulsaron   copias   penales  y  disciplinarias  a  la  fiscal,  que  posteriormente      no      obtuvo      resultados      positivos”.   

-“Obra   la  versión  de  HERNÁNDEZ  PARDO,  quien  desde el momento a partir de los hechos  puso   en   conocimiento  de  las  autoridades  las  amenazas  que  OMAR  SOSA  MONSALVE  le  hizo  a RAFAEL  JAIMES  TORRA,  manifestando  a un grupo de trabajadores que si la USO le paraba  los  frentes  de trabajo que él tenía a su cargo tendría que negociar con los  grupos paramilitares”.   

Visto lo anterior, insistió la Magistrada de  Justicia        y        Paz       en   “que  existe   una   serie   de   menciones  –dando-  cuenta  que  el  móvil  no es el  argumentado:  de  que  se  trata  de  una persona vinculada con la organización  guerrillera;  sino que las  dos  providencias  son  contestes  en determinar que el móvil es económico, es  decir  que el postulado se vio enfrentado a unas dificultades con su empresa por  cuenta  del  señor  RAFAEL  JAIMES y eso determinó que le quitaran la vida”.   

2.4.     Adicionalmente    –puntualizó la funcionaria-,  pese  que la defensora para explicar las circunstancias de modo,  tiempo  y  lugar  en  que  se  realizó el homicidio de JAIMES TORRA, incorporó  tanto  la  versión del postulado como la de otros que participaron en el hecho,  realmente  de  aquellas  no se puede extractar nada distinto a lo afirmado en el  proceso ordinario.   

Indicó  que “por  el  hecho  que el postulado se encuentre vinculado a una organización criminal,  de  esa sola pertenencia no puede predicarse que el hecho fue cometido durante y  con  ocasión  de  su pertenencia a la organización6  y  que el móvil correspondió a esa premisa”.   

“Dicho  de  otra  manera,  si se admite la  pertenencia  (…), esto –en  sí  mismo- no ofrece un parámetro para presumir que  el   hecho   delictivo   lo   ordenó  la  organización  en  el  marco  de  las  políticas”.   

“Aspecto determinante para concluir que el  hecho  se  cometió  durante y con ocasión de su pertenencia a la organización  es   el   móvil   y   es   el   que   –en     este     caso-     considera  el  despacho  que  no es claro, de acuerdo con (…) las  precisiones que se hicieron en la sentencia”.   

2.5. Advirtió la a  quo  que  frente a las versiones libres rendidas tanto  por  SOSA  MONSALVE como por  los  demás  que intervinieron en el homicidio, la Fiscalía no realizó ningún  interrogatorio  preciso  que  confrontara o tuviera en cuenta la sentencia; y no  puede  constituirse  la  versión  del  postulado  como  el  único  medio  para  establecer  lo  que  realmente  ocurrió,  “por  el  contrario”,   continuó,  “la  Sala  Penal de la Corte Suprema de Justicia ha reiterado que la Fiscalía  por   ninguna   razón   puede   abandonar   la  tarea  de  realizar  una  labor  investigativa,  no  obstante  este  modelo  de  justicia transicional, es decir,  advirtiendo  que  se  trata  de  una  sentencia, la Fiscalía debe confrontar la  versión  del  postulado,  la  información  de  las  víctimas  (sic)  con  las  investigaciones  que  realice  su  propio  cuerpo  técnico, para concluir si es  posible  validar  una  sentencia  de  cuarenta  años  de  prisión  impuesta al  postulado en la justicia ordinaria.   

“En   ese   mismo  sentido  la  Corte  Interamericana  de  Derechos  Humanos,  advierte  sobre  el papel de los Estados  partes    de   asumir   investigaciones   serias   e   integrales   (2:21:25), no obstante que se encuentren  condenados,  que conduzcan a revelar lo que realmente ocurrió, los motivos, los  partícipes  y  más  cuando  se  trata  de  graves  violaciones de los derechos  humanos,    razones    que    le    han   valido   para   condenar   al   Estado  colombiano.   

“Entonces7  no  se  trata  –simplemente-       de  obtener una confesión y de ella concluir que el hecho ocurrió  en  razón  a  la  pertenencia  del postulado a la organización, pieza sobre la  cual  se  sustentó  una imputación y se solicitó la acumulación jurídica de  penas”,  sino  que  debe  adelantarse  la  investigación  que  corresponde al ente acusador en justicia y  paz,  la  cual resulta imperativa e ineludible, pues lo contrario sería suponer  que  en  el  proceso ordinario nada se probó, “nada  se  investigó,  -o- todos  los   testimonios  ahí  rendidos  no  –presentan- ningún valor probatorio y que  (…)  la  única  pieza  procesal  que  tiene  relevancia para la Fiscalía sin  realizar  ninguna investigación, como se presentó en el curso de la audiencia,  es la versión de los postulados”.   

LA APELACIÓN  

La  defensora  del  postulado  manifestó  su  inconformidad  con  la precitada decisión, por cuanto  “esta  instancia de la sustitución de la medida de  aseguramiento  (sic), no es (…) para hacer un debate como si fuera una tercera  instancia (sic) de la justicia ordinaria”.   

Precisó   la   impugnante  que  “la Fiscalía realizó debidamente la imputación y llevó a la  audiencia  de  legalización  de  cargos, para efectos de acumulación, el hecho  del  homicidio  de  RAFAEL  JAIMES  TORRA”;  lo cual  significa   que  “la  Fiscalía  realizó  todo  un  análisis  probatorio,  recopiló  unas  pruebas,  trajo  a  las víctimas a las  audiencias   y   después  de  hacer  todo  ese  análisis  consideró,  con  la  imputación,  que  el  hecho  era  (…) con ocasión a la pertenencia del grupo  armado.   

Indicó  que  la Corte Suprema de Justicia en  auto  del  “1º de julio  de   2015,  radicado 45977 (…) manifestó que la manera de (…) despejar  cualquier  duda  sobre  el  vínculo  entre  la conducta y el accionar del grupo  organizado   al   margen   de   la  ley  es  con  la  imputación”,   y   “la  Fiscalía    es    la   competente   –para-  determinar  si  este hecho fue con  ocasión a la pertenencia al grupo”.   

En  este  mismo  auto  la  Corte  Suprema  de  Justicia  estableció  “que  no  le  corresponde al  Magistrado  con Función de Control de Garantías de Justicia y Paz calificar si  una  conducta  (…)  fue  cometido  con  ocasión  a  la  pertenencia  al grupo  organizado  al  margen  de  la ley, porque esa es una función del Magistrado de  Conocimiento  que  deberá  resolver  al respecto durante la legalización de la  imputación”.   

Adicionalmente, prosiguió la defensora, en la  carpeta   número  2   hay  “una  cantidad  de  pruebas”  del  “proceso  ordinario”  (sin señalar  cuáles),  que  optó  por  no  mencionar  para  la  sustitución  de la medida,  “porque  los  elementos  están  dados  (…)  para  acreditar  que  el  hecho  fue con ocasión a la pertenencia al grupo, que es lo  que     debe     quedar     claro     en     esta     audiencia     –por-   la  imputación  que  hizo  la  Fiscalía del hecho a OMAR  SOSA MONSALVE”.   

Argumentó      que      “Justicia  y  Paz  se creó para que se determinen los verdaderos  móviles  de  los hechos que fueron cometidos por las personas que pertenecieron  al  grupo  paramilitar,  es  aquí  donde  se  determinan  (sic)  los verdaderos  móviles  (sic)  y  hay  infinidad  de  hechos  que  en  la  ordinaria  quedaron  determinados (sic) de una manera y en Justicia y Paz de otra.   

“Además  afirmar  que  los  móviles  que  llevaron  realmente  a  asesinar al señor RAFAEL JAIMES TORRA  fueron unos  móviles  (sic)  de  carácter personal, nos dejaría sin ningún fundamento una  sentencia  condenatoria que ya se produjo en Justicia y Paz que fue la sentencia  condenatoria   del   señor  RODRIGO  PÉREZ  ALZATE,  alias  JULIÁN  BOLÍVAR,  comandante  general  del Bloque Central Bolívar, en la que considera se ordenó  la  muerte  del  señor  JAIMES  TORRA ‘porque  hacia  parte de guerrilleros infiltrados en el sindicato de  Ecopetrol’.   

Insistió entonces en que el tiempo que lleva  privado  de  la  libertad  el postulado, “fueron por  hechos  cometidos  durante  y  con ocasión a la pertenencia al grupo, por estar  esta    condena    imputada    y    legalizada    ante    el    Magistrado    de  conocimiento”.   

Respecto  del  tercer  requisito,  dijo  la  impugnante,   que   la  Fiscalía  al  expedir  una  certificación  de  verdad,  “está    manifestando    que    hizo   todo   su  análisis   probatorio,  toda su investigación, y de ahí entendió que el  postulado     OMAR    SOSA    MONSALVE  si había colaborado con la justicia y había colaborado (sic) en  el  esclarecimiento  de  los  hechos”  8.   

INTERVENCIÓN      DE     LOS     NO  RECURRENTES   

1. La delegada de la  Fiscalía  señaló  estar  conforme con la decisión.   

2.   El   representante   de   víctimas  manifestó  no  compartir  la  sustentación  de  la  defensora  del  postulado,  toda  vez que, de acuerdo con  apartes  de  la  sentencia  citados  en  la  audiencia,  el móvil de los hechos  acaecidos  el  20 de marzo de 2002 fueron de carácter económico y personal, no  con ocasión al conflicto armado.   

3.  La  representante del Ministerio Público  indicó  que  para  acceder a la sustitución de la medida de aseguramiento debe  satisfacerse  “un  mínimo  de  carga, no solamente  argumentativa,  sino jurídica y probatoria”, lo cual  no  se  satisfizo; mientras que la sentencia ordinaria sí contiene un análisis  en   el   sentido   de   que   el   móvil   del   homicidio  fue  de  carácter  económico.   

CONSIDERACIONES  

Acorde con el parágrafo 1º del artículo 26  de  la Ley 975 de 2005 -modificado por el artículo 27  de  la  Ley  1592 de 2012- en armonía con el artículo  68  ídem  y con el numeral  3°  del artículo 32 de la Ley 906 de 2004, esta Colegiatura es competente para  pronunciarse respecto del recurso de apelación atrás enunciado.   

1. Requisitos para acceder el postulado a la  sustitución  de  la  medida de aseguramiento de detención por una no privativa  de la libertad.   

La  Ley 975 de 2005 en su versión inicial no  consagró  la  posibilidad  de  que  el  desmovilizado  sometido  a  su trámite  obtuviera  la  libertad,  sino  por  el otorgamiento de la pena alternativa o el  cumplimiento de la pena principal.   

Sin  embargo,  como pasados los ocho años de  vigencia  de  dicha normativa, por diferentes razones no se logró que todos los  desmovilizados   estuvieran  condenados  por  los  delitos  que  confesaron,  se  introdujo   la   sustitución   de   la   medida  de  aseguramiento  a  través  del  artículo 19 de la Ley  1592  de  2012,  por el que se adicionó el artículo 18A en la Ley 975 de 2005,  el cual señala:   

   

Sustitución de la medida de aseguramiento y  deber  de  los  postulados de continuar en el proceso.  El  postulado  que  se  haya desmovilizado estando en  libertad  podrá  solicitar  ante  el  magistrado  con  funciones  de control de  garantías  una  audiencia  de  sustitución  de  la  medida de aseguramiento de  detención   preventiva   en   establecimiento  carcelario  por  una  medida  de  aseguramiento  no  privativa  de  la  libertad,  sujeta  al  cumplimiento  de lo  establecido  en  el presente artículo y a las demás condiciones que establezca  la  autoridad  judicial  competente  para garantizar su comparecencia al proceso  del  que  trata  la  presente  ley.  El  magistrado  con funciones de control de  garantías  podrá  conceder la sustitución de la medida de aseguramiento en un  término  no  mayor  a  veinte  (20)  días  contados  a partir de la respectiva  solicitud,  cuando  el  postulado  haya  cumplido con los siguientes requisitos:   

1.  Haber permanecido como mínimo ocho (8)  años   en   un   establecimiento   de   reclusión   con   posterioridad  a  su  desmovilización,  por delitos cometidos durante y con  ocasión  de  su  pertenencia  al  grupo  armado  organizado  al  margen  de  la  ley.  Este  término  será  contado  a  partir de la  reclusión  en  un  establecimiento sujeto integralmente a las normas jurídicas  sobre  control penitenciario;  (Resaltado fuera de  texto).   

2.  Haber participado en las actividades de  resocialización  disponibles,  si  estas  fueren  ofrecidas  por  el  Instituto  Nacional  Penitenciario  y  Carcelario  (Inpec)  y haber obtenido certificado de  buena conducta;   

3.  Haber  participado  y  contribuido  al  esclarecimiento  de  la  verdad  en  las  diligencias  judiciales del proceso de  Justicia y Paz;   

4.   Haber   entregado  los  bienes  para  contribuir  a  la reparación integral de las víctimas, si a ello hubiere lugar  de conformidad con lo dispuesto en la presente ley;   

5.  No  haber cometido delitos dolosos, con  posterioridad a la desmovilización.   

Para verificar los anteriores requisitos el  magistrado   tendrá  en  cuenta  la información aportada por el postulado y provista por las autoridades  competentes.   (Resaltado  fura de texto).   

Una  vez  concedida,  la sustitución de la  medida  de  aseguramiento podrá ser revocada por el magistrado con funciones de  control  de  garantías  a  solicitud de la Fiscalía General de la Nación o de  las  víctimas  o  de  sus  representantes,  cuando  se  presente  alguna de las  siguientes circunstancias:   

1.  Que  el postulado deje de participar en  las  diligencias  judiciales de su proceso de justicia y paz, o se compruebe que  no ha contribuido al esclarecimiento de la verdad;   

2. Que el postulado incumpla las condiciones  fijadas por la autoridad judicial competente;   

3. Que el postulado no participe del proceso  de  reintegración  diseñado  por el Gobierno nacional para los postulados a la  Ley  de  Justicia  y  Paz  en  desarrollo  del  artículo 66 de la presente ley.   

PARÁGRAFO.  En  los casos en los que el postulado  haya  estado  privado de la libertad al momento de la desmovilización del grupo  al  que  perteneció,  el  término  previsto como requisito en el numeral 1 del  inciso  primero del presente artículo será contado a partir de su postulación  a los beneficios que establece la presente ley”   

Aunque  la  naturaleza  de  la  pena  alternativa es diferente a la de la  sustitución      de      la      medida      de  aseguramiento,   esta   última  es  una  especie  de  valoración   previa  del  tiempo  que  los  desmovilizados  han  estado  privados  de  la  libertad,  para  favorecerlos  con dicha medida anticipadamente, pero quedando atados al proceso,  dentro  del  cual  posiblemente serán condenados con un pronóstico favorable a  ser beneficiados con la pena alternativa.   

Para la prosperidad de la solicitud, la Sala  tiene  decantado  que es carga del peticionario probar  que  se  cumplen  todos  los presupuestos normativos para hacerse merecedor a la  misma,   al  tenor  del  artículo  37  del  Decreto  3011  de  2013. (CSJ AP 500-2014, AP 4433-2014 y AP3828-2015).   

2.  ¿Para la acreditación de haber estado  el  postulado  privado  de la libertad por delitos cometidos durante   y  “con  ocasión  de  su  pertenencia al grupo armado organizado al margen de la ley”,  se  requiere  que  el hecho -o los hechos- que lo motivaron hubiese sido imputado  en justicia y paz?   

Ciertamente  en  consideración  a  que  los  delitos  cometidos  por  el postulado -con ocasión de  su  pertenencia  al  grupo  armado  organizado  al  margen de la Ley-  deben ser confesados por éste e imputados por la Fiscalía, bien  para   su  enjuiciamiento  transicional  o     el    esclarecimiento    de    la  verdad9;  la Corte Suprema de Justicia tiene decantado que la acreditación  del  vínculo  de  la  conducta por la cual fue privado de la libertad presupone  imputación de la misma en el trámite de justicia y paz.   

Concretamente  indicó  la  Sala  en  auto  proferido el 29 de mayo de 2013, radicado 40561:   

[E]l  postulado  está purgando la pena que  viene  de reseñarse, sin que esos delitos (la desaparición forzada de (….) y  el  concierto  para delinquir) se le hubiesen imputado en el proceso especial de  Justicia  y  Paz  y, mucho menos, se incluyeran en el escrito de formulación de  cargos.   

Esa situación (…)  impide comprobar  que  las  referidas  conductas  punibles  por  razón de las cuales –se          itera– fue capturado y se encuentra privado  de  la  libertad  actualmente,  fueran  cometidas  durante  y con ocasión de su  pertenencia al grupo armado organizado al margen de la ley.   

En el mismo sentido se pronunció la Corte en  auto emitido el 28 de octubre de 2014, radicado 44509, al señalar:   

No es posible, entonces, aplicar el curioso  mecanismo  que  sugiere  la defensa -con el que pretende subsanar la omisión de  la  Fiscalía  de  imputar en Justicia y Paz la citada conducta-, según el cual  si  el  análisis  de  la  sentencia  ordinaria  (cuya pena actualmente purga el  postulado)  permite  inferir  que  el hecho que la motiva fue cometido durante y  con  ocasión  de  la  pertenencia  de su autor al grupo ilegal ello es más que  suficiente  para  reemplazar  la imputación que ha debido formular la Fiscalía  en  Justicia  y  Paz,  o  bien para subsanar la falta de medida de aseguramiento  que,  por  el  mismo  hecho,  ha  debido  imponer  el Magistrado con Función de  Control de Garantías.   

La discusión acerca de si el hecho que fue  objeto  de  sentencia  por  los  jueces  ordinarios  obedece  a  la dinámica de  violencia  que  permite  aplicar los beneficios de la Ley 975 de 2005 debe darse  en  sede  de  Justicia  y  Paz,  pero  no en una sentencia previa dictada por un  Tribunal  de  Justicia  y  Paz  –  como  así  lo sugiere la representante de la  Fiscalía-  y  tampoco en el momento en que se resuelve sobre la sustitución de  la  medida  de  aseguramiento, conforme los términos del artículo 18A de dicho  estatuto.   

(…)  

En conclusión, como el hecho que motiva la  privación  de  la  libertad  del  postulado no ha sido objeto de imputación en  Justicia  y  Paz  ni  dio lugar a imposición de la medida de aseguramiento cuya  sustitución    ahora   se   reclama,   no  se acredita, entonces, la exigencia de que trata el numeral 1º  del   artículo   18A   de   la   Ley  975  de  2005.  (…).    (Resultado fuera de texto).   

Esta      exigencia     –la   de   la  imputación-  como  presupuesto  para  que  el postulado pueda demostrar que el  delito  por  el  cual  permaneció privado de la libertad fue cometido durante y  con  ocasión  de su pertenencia al grupo organizado al margen de la ley, evitó  que  algunos  desmovilizados  por  vía  de  la sentencia anticipada del proceso  ordinario  para  su  posterior  acumulación,  evadieran  su  compromiso  con el  esclarecimiento  de  la  verdad  en  el trámite de justicia y paz. Expresamente  consideró la Sala en la providencia precitada:   

Ello          –haciendo  referencia  a la definición  de   si   la   conducta   es   o   no   propia  del  accionar  delictivo  de  la  organización-  debe tener  lugar  en  la  fase procesal oportuna, esto es, en el momento de la imputación,  pues  es  allí  cuando se analizan los requisitos de elegibilidad, entre ellos,  el  vínculo  entre  la conducta y la dinámica violenta de las autodefensas; lo  anterior  significa,  a  su  vez,  que  ese hecho ha debido ser confesado por el  desmovilizado  en  las  versiones  correspondientes e incorporado así a sede de  Justicia y Paz.   

Y es que si no se hiciera así se burlarían  los  derechos  de  las  víctimas.  Dicha  conclusión  se  explica porque si se  admitiera  la  posibilidad  de  incorporar  a  Justicia  y Paz (en el momento de  resolver  una  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento  proferida por el  Magistrado  con Función de Control de Garantías) una conducta que solamente ha  sido  investigada  por  los  jueces ordinarios, se les negaría el derecho a las  víctimas  de conocer ese hecho durante las versiones individuales o colectivas,  enfrentar   al   desmovilizado   y  escuchar  de  él  mismo  los  detalles  del  crimen.   

Adviértase  que  una  buena  parte de esas  sentencias  proferidas  por  los  jueces  ordinarios  por  hechos  que  han sido  cometidos  durante y con ocasión de la pertenencia del agente a un grupo armado  ilegal,  han  sido  emitidas  por la vía anticipada, mecanismo que naturalmente  descarta  de  plano  una  amplia  intervención  de  las  víctimas.  Por tanto,  pretender  incorporar  a  Justicia  y  Paz  los  hechos fallados en esa clase de  sentencias,  no  durante  las  versiones  del  postulado  o  en  el  acto  de la  imputación  a  cargo  de la Fiscalía -como debería ser- sino en el momento en  que  se  debate  un  tema  accesorio  como es el de la sustitución de medida de  aseguramiento,  significaría naturalmente la violación del debido proceso y la  negación de los fines del proceso transicional.   

En ocasiones anteriores, la Sala ha llamado  la   atención   sobre   la   nociva  práctica  de  algunos  postulados  (…),  consistente,  precisamente,  en  obtener  ante  los  jueces  penales  ordinarios  sentencias  anticipadas  por  razón de conductas cometidas como miembros de las  autodefensas,  pues con este desleal procedimiento lo que consiguen es evadir la  responsabilidad  que  les  corresponde  asumir  frente  a  las  víctimas  y  la  sociedad.   Al  respecto,  la jurisprudencia ha dicho lo siguiente (CSJ SP,  1º de agosto de 2012, rad. 39454):   

“La Sala aprovecha la ocasión para llamar  la   atención   sobre   lo  inapropiado  de  permitir  que  distintos  procesos  adelantados  por  delitos  relacionados  con  el conflicto armado interno contra  desmovilizados  que  se  encuentran  en calidad de postulados a ser beneficiados  con  la pena alternativa dentro del proceso transicional regulado por la Ley 975  de  2005,  continúen  su trámite como si se tratara de delitos comunes, en los  cuales  se  aceptan  los cargos omitiendo enfrentar a las víctimas, en el mejor  de  los  casos  relatando  una  verdad  más  cómoda  frente a la opción de la  reducción de pena por sentencia anticipada”.   

“Dicha  situación,  lo ha dicho la Sala,  puede ser calificada de fraude al proceso de justicia y paz”:   

“Sobra   decir  que  corresponde  a  la  Fiscalía  que  conduce  la  versión  libre  estar atenta a mezquinos intereses  originados  en  falsas  imputaciones  o  delaciones  contra terceros, o espurias  retractaciones;   o  cómodas  aceptaciones  de  cargos  en  procesos  adelantados  por  crímenes  que podrían acumularse al de  Justicia  y  Paz; actividades todas encaminadas a defraudar a la administración  de  justicia,  pero  sobre  todo,  a   despreciar  a la sociedad que les ha  tendido  la  mano  indulgente  de la reconciliación” (CSJ SP, 23 de agosto de  2011, Rad. 34423).   

Adicionalmente,   debe   decirse  que  la  imputación  en  Justicia  y  Paz  de  una  conducta  que  ya fue fallada por la  justicia  ordinaria desconoce el principio de prohibición de doble juzgamiento;  este  principio, ha dicho la jurisprudencia de la Corte, puede ser flexibilizado  excepcionalmente   frente   a   graves   violaciones  al  Derecho  Internacional  Humanitario o los Derechos Humanos.   

Así,  sería  posible  la  imputación  en  Justicia  y  Paz de hechos cometidos durante y con ocasión de la pertenencia de  su  autor al grupo armado al margen de la ley y sentenciados previamente por las  autoridades  judiciales  ordinarias,  siempre  y  cuando  se  determine que esos  fallos:   i)  constituyen  un  mecanismo  que  desconoce  los  derechos  de  las  víctimas,   ii)   estén   encaminadas   a   sustraer   al   procesado   de  su  responsabilidad,  o bien, iii) configuren una vía de hecho que haga de ellas un  trámite  apenas  formal  (CSJ,  SP, 26 de septiembre de 2012, rad. 39261). Así  las  cosas,  cuando  no es del caso desconocer el principio de non bis in ídem,  los  eventuales  perjuicios  ocasionados a las víctimas pueden ser remediados a  través  de la acumulación de penas o procesos, según lo previsto en la Ley de  Justicia y Paz o en el estatuto ordinario.   

Se sigue de lo anterior que el hecho juzgado  por  los  jueces  ordinarios,  cuando  no  concurra  alguno  de  los motivos que  permiten  flexibilizar el principio de prohibición de doble juzgamiento, podrá  ser  llevado  a  Justicia y Paz no para fundar una medida de aseguramiento, pero  sí  para cumplir el deber de verdad y para configurar la memoria histórica del  conflicto (…).   

En   síntesis,   por   regla  general  la  imputación  es  necesaria para que el postulado en audiencia de sustitución de  medida  de aseguramiento acredite la primera exigencia contenida en el artículo  18A  de  la Ley 975 de 2005, es decir, la de haber permanecido como mínimo ocho  (8)  años  en un establecimiento de reclusión “por  delitos  cometidos  durante  y  con  ocasión  de su pertenencia al grupo armado  organizado  al  margen  de  la  ley”,  y  así  lo  reiteró  la  Sala  en autos proferidos los días 18 de  marzo      de      2015,      radicado     4524210;  25  del  mismo  mes y año,  radicado                    4544211;  1º  de julio ídem,  radicado  45977  y 27 de enero de  2016,            radicado            4723012   

.  

El  parámetro  anterior,  sin  embargo  cabe  precisar,  ha  presentado  excepciones,  tal fue el caso resuelto por la Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia por auto proferido el 24 de  junio  de  2015, radicado 45979, en el cual en primera instancia fue denegada la  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento,  porque parte del tiempo que el  postulado  estuvo privado de la libertad, lo fue por ejecución de pena impuesta  mediante   sentencia   ordinaria   por   “fuga  de  presos”. La Sala optó por revocar la decisión, por  cuanto  observó  que  la  fuga  tuvo lugar precisamente al momento en el que el  miembro  de  la organización armada estuvo recluido por delitos vinculados a la  misma  y  tras  ese  accionar  continuó perteneciendo al grupo armado, pero sin  consideración  alguna  respecto de si la conducta fue o no imputada en justicia  y paz.   

No  obstante  la precitada determinación, el  parámetro    general   se   mantuvo,   pues,   como   viene  de  verse,  en  decisiones  posteriores  sobre  sustitución  de  medida  de  aseguramiento,  la  Corte exigió del postulado la  demostración  de  la  imputación  en  justicia y paz del hecho por el cual fue  privado  de  la  libertad,  para tener por acreditado que el mismo realmente fue  cometido  durante y con ocasión de su pertenencia al grupo organizado al margen  de  la  ley,  particularmente  en  aquellos  asuntos  donde  el desmovilizado se  sometió  a  sentencia  anticipada  en  justicia  ordinaria  o  la  decisión no  ofreció  certeza  respecto  de que la conducta está vinculada con los fines de  la organización armada ilegal.   

3.  ¿La regla anterior implica que en todos  los  casos  en  los  que  la conducta por la cual el postulado fue privado de la  libertad,  confesada,  versionada e imputada en justicia y paz, el Magistrado de  Control  de  Garantías de Justicia y Paz debe tener por acreditado que la misma  está  vinculada  al  accionar delictivo de la organización armada al margen de  la ley?   

La  respuesta  a este interrogante es: no. Si  bien  por  las razones señaladas por la Sala en auto del 28 de octubre de 2014,  radicado  44509,  transcritas  en  el numeral 2 de este acápite, es exigible la  acreditación  de  la  existencia  de  la  imputación  para  que  el  postulado  demuestre  que  el  delito  por  el  cual permaneció privado de la libertad por  lapso  de ocho años fue cometido por el accionar delictivo del grupo organizado  al  margen  de  la  ley, ello no significa que ese sólo acto en todos los casos  resulte  suficiente,  ni  que  el Magistrado de Control de Garantías deba pasar  por  alto los elementos de conocimiento que indican que la conducta fue cometida  por razones ajenas a los propósitos del grupo armado ilegal.   

Esto  por  cuanto,  como  se  señaló  en el  numeral  1,  la  sustitución de la medida de aseguramiento por una no privativa  de   la  libertad,  es  una  especie  de  valoración  previa  del  tiempo  que los desmovilizados han estado  privados  de  la  libertad,  para favorecerlos con dicha medida anticipadamente,  pero  quedando atados al proceso, dentro del cual posiblemente serán condenados  con  un pronóstico favorable  a ser beneficiados con la pena alternativa.   

En  este sentido, aunque la Fiscalía formule  imputación  por  el  delito  que  el  postulado  fue privado de la libertad, el  pronóstico  que  al Magistrado de Control de Garantías le corresponde llevar a  cabo  no  necesariamente  debe  ser favorable, por ejemplo cuando observa que no  hubo  una  verificación  real respecto de la vinculación de la conducta con el  accionar  delictivo  del grupo armado ilegal, o de los elementos de conocimiento  arrimados  a  la audiencia surge evidente que el delito fue cometido por razones  personales  del  desmovilizado  o  diferentes  a  los  fines de la organización  armada  ilegal,  principalmente  cuando  así  fue  establecido  en  el  proceso  ordinario.    

4.    Análisis    del    asunto    en  concreto.   

4.1.   La   reclusión   de   OMAR  SOSA  MONSALVE  por  la cual estuvo  privado  de  la  libertad  durante  lapso  superior  a  8  años  después de su  postulación  al  trámite de justicia y paz, se originó en el proceso mediante  el  cual  el  Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Bucaramanga lo  condenó  a la pena principal de 40 años de prisión el 9 de marzo de 2007, con  ocasión  de los homicidios de RAFAEL JAIMES TORRA y su sobrino, acaecidos el 20  de  marzo de 2002 en Barrancabermeja. Providencia confirmada el 21 de septiembre  de 2009 por la Sala Penal del Tribunal Superior de la misma ciudad.   

La decisión objeto del recurso que concita la  atención  de la Corte, estimó insatisfecho el numeral 1º del artículo 18A de  la   Ley   975  de  2005  para  acceder  a  la  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento,  el  cual  exige  haber  “permanecido  como   mínimo   ocho   (8)  años  en  un  establecimiento  de  reclusión  con  posterioridad  a  su  desmovilización,  por  delitos  cometidos  durante  y  con ocasión de su pertenencia al grupo armado organizado  al     margen     de     la     ley”.   

4.2.  El  fundamento  central  de la anterior  conclusión  es  que,  de acuerdo con lo probado en el proceso adelantado contra  OMAR  SOSA  MONSALVE y otros  por   los   homicidios   de  RAFAEL  JAIMES  TORRA  y  su  sobrino  –por   el   cual  fue  privado  de  la  libertad-,   los   crímenes   tuvieron   lugar   por  motivos económicos de carácter personal,  es  decir, no fue con ocasión de su pertenencia a las AUC o para  cumplir el propósito de la organización.   

La  apelante  cuestionó,  acudiendo  al auto  proferido  por  esta  Colegiatura  el  1º  de  julio  de  2015, radicado 45977,  “que  no  le corresponde al Magistrado con Función  de  Control  de Garantías de Justicia y Paz calificar si una conducta (…) fue  cometida  con ocasión a la pertenencia al grupo organizado al margen de la ley,  porque  esa  es una función del Magistrado de Conocimiento que deberá resolver  al   respecto  durante  la  legalización  de  la  imputación”,  y  en el caso de SOSA MONSALVE  “la Fiscalía realizó debidamente la  imputación  y llevó a la audiencia de legalización de cargos, para efectos de  acumulación,  el  hecho  del  homicidio de RAFAEL JAIMES TORRA”; lo  cual  significa  que  “la Fiscalía  realizó  todo  un  análisis  probatorio,  recopiló  unas pruebas, trajo a las  víctimas  a las audiencias y, después de hacer todo ese análisis, consideró,  con  la  imputación,  que  el  hecho era (…) con ocasión a la pertenencia al  grupo armado”.   

Ciertamente  la  Corte en la providencia a la  cual  acude  la impugnante, al examinar el caso concreto exigió la imputación  en  justicia y paz del hecho  por  el  que  el postulado fue privado de la libertad, sin la cual el interesado  no   podría   acreditar   que   la   conducta  fue  cometida  con  ocasión  de  su  pertenencia  al  grupo organizado al margen de la  ley,  y  aseguró  que  tal acto resulta necesario por  cuanto  la  determinación de esta circunstancia no corresponde al Magistrado de  Control  de Garantías, sino al “de Conocimiento que  deberá  resolver  al  respecto  durante la legalización de la imputación o al  pronunciarse  sobre  la  solicitud  de acumulación”.  Por   tanto,   en   esa  ocasión  resolvió  confirmar  la  denegación  de  la  sustitución  de la medida de aseguramiento, pues el interesado no acreditó -si  quiera- tal imputación.   

Sin embargo, en esta oportunidad, precisamente  lo  que  echó de menos la Magistrada de Control de Garantías de Justicia y Paz  es  que, pese a la existencia de la imputación, la Fiscalía no verificó si la  conducta  realmente  está vinculada al accionar delictivo que puede juzgarse en  el  proceso  transicional,  pues  (i)  el  ente  acusador  no  realizó  ningún  interrogatorio  preciso  frente  a la decisión proferida por el Juzgado Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Bucaramanga y (ii) si bien la defensora  incorporó  -a  la  audiencia de sustitución de la medida de aseguramiento- las  versiones    del    postulado    y    de    otros13,  estas  sólo se refieren a  cómo  sucedió  el acontecimiento, sin que de las mismas se pueda predicar nada  diferente  a lo examinado en la sentencia.  Además, concluyó, no se puede  constituir  la  versión  del  postulado  como el único medio para destruir los  presupuestos  fácticos  de  la  decisión, la cual da cuenta que los homicidios  fueron  por  motivo  económico  personal   del   ahora   postulado   a   los   beneficios   de   justicia  y  paz.   

No  se  trata,  en  consecuencia,  de  que la  Magistrada  de  Control de Garantías supla la competencia de la Fiscalía ni de  las  Salas  de  Conocimiento  de  Justicia y Paz, pues precisamente a éstas les  corresponde  examinar  si las conductas imputadas están realmente vinculadas al  accionar delictivo de la organización armada al margen de la ley.   

Pero  de  esa  proposición  no  se sigue que  frente  a  la  evidente  ausencia  material  de  tal verificación -en  cuanto,  de las pruebas allegadas por la defensa, la Magistrada  de  Control  de  Garantías   advirtió  que  la  Fiscalía no examinó las  versiones  de  SOSA MONSALVE  y    otros    postulados    de    cara    a   lo   probado   en   la   sentencia  condenatoria-, la funcionaria deba suponer ciegamente,  como   lo   propone   la   apelante,   que   ello   si   ocurrió   –no  obstante  observar  que  no  fue  así-  por  el  solo  hecho  de que hubo imputación y  “legalización     de     cargos”;  máxime  cuando,  como  se  advirtió  en  la  decisión  apelada  -con     suficientes     descripciones-  las  sentencias  proferidas  el  9  de  marzo  de  2007  y  21 de  septiembre  de  2009  por el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de  Bucaramanga   y   la   Sala   Penal   del   Tribunal   Superior   de   la  misma  ciudad14,  respectivamente,  dan cuenta que “los  motivos  que  llevaron  al  asesinato del dirigente sindical fueron de carácter  económico”      y  personal   de   OMAR  SOSA  MONSALVE, quien  “ordenó matar a RAFAEL JAIMES TORRA debido a los tropiezos que  constantemente  le  causaba  a  la  empresa  de  su  propiedad  Marped L.t.d.a.,  circunstancia  que  lo  llevó a asociarse con la organización armada ilegal de  las  Autodefensas  Unidas  de  Colombia,  donde  militaba su amigo alias SETENTA  (…).   (Folio   45   de  la  sentencia  de  segunda  instancia).   

Adicionalmente, no puede pasarse por alto que  esta  Colegiatura  por  auto  proferido  el  27 de febrero de 2013, radicado No.  38266,  –frente  a la demanda de revisión promovida  mediante  apoderado por OMAR SOSA MONSALVE,  argumentando  su  inocencia  respecto  del  homicidio  de RAFAEL  JAIMES      TORRA     con     base     en     “prueba     nueva”–,  advirtió  que  las  declaraciones  con  las  cuales  el  accionante pretendió remover los  presupuestos  fácticos  de  la  sentencia  proferida  en  su  contra,  no  eran  novedosas y fueron ampliamente examinadas en el proceso.   

Expresamente       señaló      la  providencia:   

[L]a  revisión  no  está establecida para  discutir  la  valoración probatoria de las instancias y por esa vía imponer la  que  no  fue  acogida  en  ellas, con una versión que sin tener el carácter de  nueva no hace más que repetir hechos rechazados en la sentencia.   

Tampoco  son  nuevas  las  afirmaciones  de  MUÑOZ   MANTILLA   y   CALDERÓN  CALDERÓN,  según  las  cuales  SOSA  MONSALVE  pertenecía  a  las AUC,  porque  su  colaboración  con  las  autodefensas  mediante  su  financiación y  promoción  quedó  establecida  con  los  testimonios de HARVEY OMAR LONDOÑO y  ANUBIA    GARCÍA,    conforme    lo    concluyera    la    juez    de   primera  instancia.   

Tales  testimonios  ratifican lo que ya se  sabía   en  el  proceso,  lo  mismo  que  la  versión  de  alias  “JULIÁN  BOLÍVAR”  reafirma que la  muerte  de RAFAEL JAIMES TORRA fue ordenada y ejecutada por las AUC, respecto de  lo cual ninguna duda hubo en el proceso.   

Incluso  el  móvil  político  que  con  sustento  en esas versiones cita la demanda, fue rechazado en la sentencia en la  que  se  consideró  con  abundante  prueba “que los  motivos  que  llevaron  al  asesinato del dirigente sindical fueron de carácter  económico    como    acertadamente   lo   determinó   la   juez   de   primera  instancia”,  ya  que el condenado por los tropiezos  que  la  actividad de la víctima le causaba a su empresa, decidió “asociarse   con   la   organización   armada   ilegal   de  las  Autodefensas  Unidas  de  Colombia, donde militaba su amigo alias SETENTA, quien  se  encargó  de  materializar  a  través  de  sus subalternos la orden de OMAR  SOSA”.  (Resaltado fuera  de texto).   

En esas condiciones, ni la prueba es nueva  ni  tiene  mérito  suasorio,  porque  los  hechos referidos por cada uno de los  testigos  cuya  versión  se  aporta  en un cd, fueron discutidos en el proceso,  algunos aceptados y otros rechazados.   

Esto  es, se estableció que SOSA MONSALVE  colaboraba  con  las  AUC,  que estas ordenaron y ejecutaron la orden de matar a  RAFAEL  JAIMES  TORRA,  determinada  no  por  su  labor  sindical,  sino por los  problemas  que  su  intervención generaba a la empresa del condenado, temas que  se  reitera  fueron  objeto  de amplio debate al interior del respectivo proceso  penal. (Resaltado fuera de  texto).   

4.3.  También  indicó  la  apelante  que el  “afirmar  que los móviles que llevaron realmente a  asesinar   al  señor  RAFAEL  JAIMES  TORRA   fueron  (…)  de  carácter  personal,  nos dejaría sin ningún fundamento una sentencia condenatoria que ya  se  produjo en Justicia y Paz que fue la (…) del señor RODRIGO PÉREZ ALZATE,  alias  JULIÁN  BOLÍVAR,  comandante general del Bloque Central Bolívar, en la  que  considera  se  ordenó  la  muerte  del  señor  JAIMES  TORRA ‘porque  hacia  parte  de guerrilleros  infiltrados       en       el       sindicato      de      Ecopetrol’.   

Irrelevante  resulta para los efectos de esta  decisión,  que  la  Sala  de  Justicia  y  Paz del Tribunal Superior de Bogotá  mediante  sentencia  de 30 de agosto de 2013, hubiese condenado a RODRIGO PÉREZ  ALZATE  como autor mediato de  los  homicidios de RAFAEL JAIMES TORRA y su sobrino, ocurridos el 20 de julio de  2002,  y  que  en  su  contenido  haya  hecho  mención  a  un  móvil  distinto  –consistente en que JAIMES  TORRA  “hacia  parte de guerrilleros infiltrados en  el       sindicato       de       Ecopetrol”15-.        

Esto porque los procesos de Justicia y Paz no  son,  por  su  naturaleza,  escenarios de controversia probatoria, sino espacios  para  posibilitar  que  los  postulados  cuenten  la verdad sobre un determinado  hecho,  cuya  versión  de  ordinario  se  convierte en fundamento del fallo sin  ningún  tipo  de  confrontación. Esta situación determina que la declaración  no  siempre  corresponda  con  la  realidad  histórica  y  la  misma  puede ser  desvirtuada.   

No  obstante,  no  sobra  señalar  que  del  homicidio  varias  veces  mencionado  en  el  proceso  ordinario fueron hallados  autores  responsables  OMAR SOSA MONSALVE,  EDGAR  JAVIER  PADILLA GARRIDO, SAÚL RINCÓN CAMELO –alias   COCA  COLA-  y  LUIS  FERNANDO  CALDERÓN  CALDERÓN;  es  decir,  sólo a estos les fue demostrado el móvil de  haber  perpetrado  el  crimen  por razones económicas  personales   del   primero,  quien, de acuerdo con la sentencia usó a las AUC para  su    ejecución.    Mientras    que   RODRIGO   PÉREZ   ALZATE   -alias   JULIÁN   BOLÍVAR-   en  su  calidad   de   comandante   general  del  Bloque  Central  Bolívar  aceptó  su  responsabilidad    en    justicia    y    paz    a   título   de   autoría  mediata  y bajo el entendido de  que   el   homicidio  se  dirigió  contra  persona  que  consideró  infiltrada  subversiva en el sindicato de Ecopetrol.   

En  este  orden  de  ideas,  el  examen  de  vinculación  de  la  conducta  con  la  organización  armada  ilegal,  aunque verse sobre el mismo hecho, en  uno  y  otro caso pueden ser divergentes, sin que ello necesariamente signifique  la  existencia  de  algún  dislate  histórico,  pues  nada  impide  que varias  personas   concurran  en  la  realización  de  un  crimen  con  modalidades  de  participación distintas y por motivaciones diferentes.   

4.4.  Indicó la apelante que la Fiscalía al  expedir   una   certificación  de  verdad,  “está  manifestando   que   hizo   todo   su   análisis    probatorio,   toda  su  investigación,   y   de   ahí   entendió   que   el   postulado  OMAR  SOSA  MONSALVE si había colaborado  con  la  justicia  y  había  colaborado  (sic)  en  el  esclarecimiento  de los  hechos”.   

Al  respecto  cabe  precisar que la              constancia  que  corresponde  emitir a la  Fiscalía   sobre   la   participación   y   contribución   del  postulado  al  esclarecimiento  de  la  verdad,  -de  acuerdo con el  inciso   2º16   del  artículo  37  del  Decreto 3011 de 2013 y el párrafo  717   del   Artículo   18A   de   la  Ley  975  de  2005-,  sólo  es  un elemento a partir del cual el Magistrado de Control  de  Garantías  examina  el cumplimiento del requisito establecido en el numeral  3º  del  artículo  18A de la Ley 975 de 2005, pero su contenido no obliga a la  autoridad  judicial  a pronunciarse en el mismo sentido, cuando quiera que otros  elementos  de  conocimiento  dan  cuenta  de  que  el  ente acusador no hizo las  verificaciones adecuadas para emitir tal certificación.   

En  el  presente  caso,  el  proceso  penal  adelantado   contra  OMAR  SOSA  MONSALVE  y  otros,  acredita  que éste no ha demostrado decir la verdad en  relación  con  el  homicidio  de  JAIMES TORRA, por lo cual tampoco se advierte  satisfecho  el  presupuesto  fáctico  contenido en el numeral 3º del artículo  18A  de  la Ley 975 de 2005, incorporado por la Ley 1592 de 2012, como en efecto  lo  observó  la  Magistrada de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá,  pese  la  certificación  que al respecto emitió la Fiscalía sin que existiera  alguna   verificación   real   de  la  versión  del  postulado  frente  a  los  presupuestos  fácticos  de la sentencia, sobre lo cual incluso el ente acusador  estuvo   conforme   en   la  audiencia,  pues  no  apeló  la  decisión  basada  precisamente en esta premisa.   

Consecuencia   de   lo   anterior  la  Sala  confirmará  el  fallo  impugnado,  pues  la  defensa no desvirtuó su acierto y  legalidad.   

En  mérito  de lo expuesto la Sala    de    Casación    Penal    de    la   Corte   Suprema   de  Justicia,   

RESUELVE  

Primero.- Confirmar  la       providencia       impugnada.   

Notifíquese  y  cúmplase.   

         

Contra   esta   decisión   no   procede  recurso alguno.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Folio  132 de la Carpeta 1.   

2  Hora 2:24:45   

3  No  obstante  que  la  Magistrado dijo “2005”,   ello   sólo   fue   un   lapsus  linguae,  pues  revisada  la certificación obrante a  folio   58   de   la   carpeta   uno,   la  misma  data  hasta  el  “17/11/2015”.   

4  Resaltado fuera de texto.   

5  2:08:37.   

6 Hora  2:19:24   

7  2:21:43   

8  (2:41:20)   

9  En  los  casos  en  los  que,  pese existir sentencia  ordinaria  la  misma no satisface este derecho de las víctimas -de acceder a la  verdad-,  aporte sin el cual no podría beneficiarse de la acumulación punitiva  y consecuente sanción alternativa.   

10  En esta decisión se aclaró que el hecho por el cual  el  postulado  fue  privado  de  la  libertad  además de haber sido imputado en  justicia   y   paz,   tal  situación  debe  “estar  fehacientemente        corroborad-a-”.   

11 En  esta  providencia  se  insistió  en  que  “es en la  audiencia  de  imputación donde se establece el vínculo entre la conducta y el  accionar  de  los  grupos organizados al margen de la ley, previa confesión del  desmovilizado  con  la  activa  participación  de las víctimas que les permita  enfrentarlo y escuchar de él mismo los detalles del crimen”.   

12En  este  caso  el delito por el cual el postulado se hallaba privado de la libertad  no  hacía parte del proceso transicional, por cuanto  no  fue “versionado”, ni  “formulado imputación”  por esa conducta en el trámite de justicia y paz.   

13  Concretamente  los  de  WILFRED  MARTÍNEZ  GIRALDO,  en  su versión rendida en  justicia  y  paz,  señaló  que la víctima “hacía  parte  del  grupo de guerrilleros que había podido infiltrar el sindicato de la  USO”   (Folio  24  de  la  Carpeta  1).  Su  testimonio  fue  examinado  en el  proceso  ordinario  y  no  le  mereció  mérito al juzgador (ver folio 26 de la  Carpeta  1). Ninguna de las demás versiones (las de SAÚL RINCON CAMELO y EDGAR  JAVIER  PADILLA  GARRIDO,  condenados  junto  con SOSA  MONSALVE   por   el   homicidio   de   RAFAEL   JAIMES   TORRA),  indican  nada  diferente a lo ya analizado en la sentencia.   

14  Obrantes en la carpeta número 2.   

15  Folios 425 y 426 de la decisión de primera instancia.   

16  Textualmente   señala   la   norma:   “En  relación  con  el  requisito consagrado en el numeral 3, la  participación  y  contribución  del  postulado al esclarecimiento de la verdad  será  evaluado  a  partir  de  la  certificación que para tal efecto expida la  Fiscalía  General  de  la  Nación  o  la Sala de Conocimiento, según la etapa  procesal en la cual se encuentre el procedimiento”.   

17  “Para   verificar  los  anteriores  requisitos  el  magistrado  tendrá  en  cuenta  la  información  aportada  por  el postulado y  provista por las autoridades competentes”.     

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