AP4380-2015(45496)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado Ponente  

AP4380-2015  

Radicación 45496  

Acta No. 271  

Bogotá  D.C., cinco (5) de agosto de dos mil  quince (2015).   

ASUNTO  

Decide la Corte sobre la admisibilidad formal  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el apoderado de Edinson Alberto  Saldarriaga   Parra   contra  la  sentencia  proferida  por  la  Sala  Penal  de  Descongestión  del  Tribunal  Superior de Antioquia el 18 de noviembre de 2014,  confirmatoria  de  la  decisión  de  primera  instancia  emitida por el Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Cisneros, que condenó al procesado junto con Jhon  Fredy  Posada  Palacios,  Elkin  Johany Henao y Johan David Caraballo Jaramillo,  como  coautor  responsable  de los delitos de homicidio agravado en concurso con  fabricación,  tráfico y porte ilegal de armas de fuego o municiones, a la pena  principal de 564 meses de prisión.   

HECHOS Y ACTUACIÓN BÁSICA  

El  fallo impugnado hace una síntesis de los  hechos en términos que acoge la Sala, así:   

“Según  el  escrito  de  acusación,  los  hechos  investigados  se  presentaron  el 18 de julio de 2010, cuando fue cegada  (sic)   la  vida  de  Leonardi  Fabio  Torres  Sánchez,  de  lo  cual  se  tuvo  conocimiento  en  la  estación  de  Policía  de Puerto Berrío por una llamada  telefónica  mediante  la cual se informó que en el barrio Jardín, por la vía  que  de  ese  municipio  conduce  a Medellín, se hallaba un cuerpo sin vida, de  sexo  masculino.  Al desplazarse el personal de investigación criminal al lugar  indicado,  se  estableció  que  se  trataba  de Leonardi Fabio Torres Sánchez,  identificado  con  c.c.  13.957.141  y que su muerte se produjo por proyectil de  arma de fuego.   

En otra investigación -radicada bajo el CUI  055796000341200980199-  adelantada  por la Fiscalía Primera Especializada de la  Unidad   Nacional  Antiterrorismo,  se  tuvo  conocimiento  de  varios  punibles  cometidos      por      la      organización     delincuencial     ‘Los        Rastrojos’  y  en una interceptación telefónica  se   estableció   que   Jhon   Fredy   Posada   Palacios   alias   ‘pirata’, Elkin Johany Henao alias ‘Pecoso’,  Gildardo  de  Jesús Montaño Arango  alias  ‘mono  angel,  mono  lengua  o  mono  margarita’,  Édison     (SIC)     Alberto     Saldarriaga    Parra,    alias    ‘lagarto    o    lagartija’,  Róbinson  Piedrahita  Llano,  Pedro  Antonio   Benítez   Ortega   alias   ‘el     ingeniero    pedro’,      Fernando      Londoño      Gómez     alias     ‘ariza’,  Johan  David  Caraballo  Jaramillo y  Omar  de  Jesús  García  Vélez,  planearon  la  ejecución  del  homicidio de  Leonardi Fabio Torres Sánchez”.   

El  30  de  marzo  de  2011  ante el Juzgado  Primero  Promiscuo  Municipal  con  funciones de control de garantías de Puerto  Berrío  (Ant.),  en  audiencia  preliminar,  la Fiscalía 11 Seccional formuló  imputación  en  contra  de  los  sindicados y solicitó medida de aseguramiento  consistente  en  detención  preventiva  por los delitos de homicidio agravado y  fabricación,  tráfico  y  porte  ilegal de armas de fuego que efectivamente se  aplicó,  decisión  ésta  última  recurrida y confirmada por el Juzgado Penal  del Circuito de Puerto Berrío el 3 de mayo posterior.   

En  audiencia del 7 de junio de ese año, la  Fiscalía   acusó   formalmente  a  Jhon  Fredy  Posada  Palacio,  Johan  David  Caraballo,  Elkin  Johany  Henao  y  Edinson  Alberto  Saldarriaga Parra por los  delitos  imputados  y  precluyó  toda  actuación  en  favor  de  Pedro Antonio  Benítez Ortega.   

Tramitada  la  fase del juicio sobrevinieron  los  fallos  de  primera  y  segunda  instancia  en  los  términos  previamente  indicados.   

DEMANDA  

Con  afirmado  respaldo en la causal segunda  del  art.  181  del  C. de P.P., un cargo postula el defensor de Edinson Alberto  Saldarriaga Parra contra el fallo impugnado.   

Comienza el censor por referirse a los fines  del  proceso  penal,  bajo  el  entendido  que  el  juez  debe  someterse  a  la  Constitución  y  la  ley  para  proferir  una  sentencia,  que es a su turno la  máxima expresión del poder punitivo del Estado.   

En  este  caso,  sostiene  que el juez no se  ciñó  al  deber  de  motivación del fallo, acorde con el art. 162.4 del C. de  P.P.,  toda vez que el debate se centró en un proceso matriz por concierto para  delinquir  dentro  del  cual  se  aportaron unas interceptaciones telefónicas y  hubo  aceptación  de  cargos,  pero  sin  cotejar  las  pruebas  dentro de esta  actuación  y  sin  referirse  a los actos de coautoría que le son imputables a  Saldarriaga  Parra y por ende sin alusión a los elementos propios de esta forma  de intervención delictiva.   

Hace énfasis el actor en que la sentencia  omitió  relacionar  los  preceptos legales que regulan los principios generales  de   la   prueba,   así   como  el  razonamiento  jurídico  que  atañe  a  la  responsabilidad   penal   de  Saldarriaga  Parra.  Sólo  se  relacionaron  unas  interceptaciones   telefónicas,  que  en  su  criterio  fueron  realizadas  con  violación  de  preceptos  legales  y  superiores,  sin que las interpretaciones  sobre  su  contenido hechas por algunos policiales puedan considerarse evidencia  física  o  material  y  menos  colegir que en las mismas intervino el imputado,  siendo  por  el  contrario  admitido  en  los  fallos  que no se llevaron a cabo  pruebas  de  fonoaudiología  y  la  perito encargada ya había advertido que no  podía  efectuar  la experticia, pese a todo lo cual se desconoció el principio  de presunción de inocencia.   

Después de citar preceptos de orden superior  y  procesal,  solicita  se  case el fallo por carecer de motivación jurídica y  además tornarse ambivalente y contradictorio.   

CONSIDERACIONES  

1.  Cumpliendo  sólo  en apariencia con los  presupuestos  de  un  libelo casacional que procura de la Corte una decisión en  el  fondo en orden a determinar la legalidad de la sentencia impugnada, el actor  ha  postulado  un  reproche bajo los supuestos de la causal segunda del art. 181  del  C.  de  P.P.,  acusando  quebranto del debido proceso y por consiguiente la  nulidad  del  fallo, que se aduce emerge de falta de motivación, pero al propio  tiempo de ser esta confusa y contradictoria.   

2.  Sentada  esta premisa, imperioso evocar,  como  profusamente  la  Sala  ha  tenido  oportunidad  de  precisarlo, que el de  casación   constituye   un  recurso  especial  que  comporta  estrictez  en  la  presentación  de  los  reproches  imputados  a  la  sentencia, de manera que no  cualquier  clase  de  alegación  es apta para solventarlo y sin que desde luego  pueda  entenderse  a partir de su identidad como medio de control constitucional  protector  de  los derechos contemplados en la Carta Política y los tratados de  derechos  humanos,  que hoy en día se haya despojado de aquellos requisitos que  lo  hacen  en  esencia un medio de oposición estrictamente reglado, de modo que  su  ejercicio  supone serios y lógicos presupuestos de postulación y propuesta  de  los  reproches, de donde no es dable asimilarlo con un recurso más ajeno de  aquellos  requisitos  ante  cuya  falencia  surge  inadmisible  o, en todo caso,  inepto  para  desvirtuar los principios de acierto y legalidad que respaldan las  sentencias   judiciales,   máxime   cuando  en  él  siguen  primando  aquellos  presupuestos   exigentes   para   su   correcta   presentación   y   argumentos  demostrativos.   

3.  Forzoso resulta reiterar estas conocidas  nociones  en este caso, en que la única censura pese aparentar que toma partido  por  falta de motivación de la sentencia, encubre una disparidad de criterio en  relación  con  los  propios  fundamentos  expresados  por  el sentenciador para  construir  el  juicio  de  responsabilidad  de  Saldarriaga  Parra en los hechos  investigados,  desplazándose  de  esta manera el vicio in procedendo postulado,  hacia un vicio in iudicando.    

No puede asumirse de otra manera la tacha, si  se  tiene en cuenta que la crítica sobre los motivos aparentemente ausentes, es  superada  por  la  descalificación  de  aquéllos expuestos en la sentencia, en  donde  se hace evidente que la inconformidad supera errores de sustentación del  fallo,  para  encaminarse  por  discrepancias  de  valoración  de  las pruebas,  pasando  por  la propia validez de algunas de las estimadas a la hora de someter  a análisis las aportadas al juicio.   

4.  La  sentencia  es  muy clara en indicar,  contrario  a  las  afirmaciones  de  la  demanda,  cuál  es la prueba de cargo,  advirtiendo   al   respecto  que  ya  Saldarriaga  Parra  había  reconocido  su  pertenencia  a  la  organización  criminal  de  “Los  Rastrojos” y en dicha  condición  aceptado  cargos  dentro  del  proceso  seguido  por  el  delito  de  concierto   para  delinquir  agravado,  sirviendo  de  sustento  material  a  su  imputación   la   comisión   de  delitos  de  homicidio,  y  precisamente  que  proveniente   de   dicha   actuación,   en  aporte  a  este  proceso,  mediaban  interceptaciones  telefónicas acorde con las cuales logró conocerse que, entre  otros,  el  sentenciado  habría  intervenido  en el homicidio de Leonardi Fabio  Torres Sánchez.   

5.  Dada  la imputación que en coautoría  impropia  se  hizo  a  todos  los  integrantes  de la referida organización, es  comprensible  que la sentencia no indicara, en los términos generales en que el  libelo    repara    ‘el  razonamiento  jurídico  que  atañe  a  la responsabilidad penal de Saldarriaga  Parra’,  sin  que  desde  luego  esto  no  pueda  significar  que  la  misma  no se ocupó en precisar los  elementos  sustentadores  de  su  compromiso  penal  y  sin  que  una pretendida  ‘violación  de preceptos  legales   y  superiores’,  respecto  de  las  interpretaciones  telefónicas,  pueda  enmarcarse dentro del  reproche  por  falta de motivación propuesto, visto que una eventual censura en  este  particular tendría que haberse encaminado por la vía del falso juicio de  legalidad,  propio  de la causal primera, hipótesis en todo caso abandonada por  el  propio  libelista,  bajo el entendido que de dicha prueba no puede colegirse  la  participación  de  su  asistido  por  no haberse efectuado cotejo de voces,  aspecto  al  que  también  el fallo se refiere dada la negativa absoluta de los  implicados para practicar dicha prueba.   

6.  Así las cosas, al ataque presentado por  carecer  de  motivación  el  fallo, subyace, según se observó, finalmente, un  criterio  adverso  relacionado  con el propio mérito de las pruebas practicadas  dentro  del  juicio  y  sobre  su  mérito  para  deducir  la responsabilidad de  Saldarriaga  Parra en los delitos que le han sido imputados, con lo cual se hace  elocuente  la  ineptitud  formal  del  libelo  para  provocar  una  decisión de  fondo.   

7.  Finalmente, contra la determinación que  se  adopta  es  viable el mecanismo de insistencia previsto en el inciso segundo  del  artículo  184  de la Ley 906 de 2004, cuyo trámite a falta de regulación  legal  es  el  señalado  por  la  Sala  en  el  auto  de  diciembre 12 de 2005,  radicación 25006.   

* * * * * *  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

No admitir la demanda de casación presentada  por el defensor de Edinson Alberto Saldarriaga Parra.   

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen,   

                     

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

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