AP4363-2015(46174)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado Ponente  

AP4363-2015  

Radicación N° 46174.  

Aprobado acta No. 271.  

Bogotá, D.C., cinco (5) de agosto de dos mil  quince (2015).   

V I S T O S  

Se  pronuncia  la  Corte   sobre   la  admisibilidad  de  las           demandas  de  casación  instauradas         por        los  defensores de HERMES  FERNANDO CUADRO SARABIA y EDUARDO  RAFAEL  CUADRO  SARABIA, en  contra   de  la  sentencia  de  segunda  instancia   proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Barranquilla  el     6  de  febrero  de    2015,   que   confirmó   la   que   había  dictado el Juzgado Segundo  Promiscuo  del  Circuito  de  Sabanalarga  (Atlántico),  mediante  la  cual  se  condenó  a  los        prenombrados    como  autores   del       delito       de       Homicidio       agravado.   

A N T E C E D E N T E S  

    

1. Fácticos     

En  la sentencia impugnada se tuvieron como  hechos jurídicamente relevantes los siguientes:   

El día 26 de septiembre de 2011, a las 8:09  a.m.,   aproximadamente,   en   la  Finca  denominada  El  Recreo,  comprensión  territorial  del  municipio  de  Baranoa  (Atlántico);  el señor José Alfredo  Jiménez    Sulbarán,    fue   asesinado   con   arma   blanca,   presuntamente  por  los señores Adolfredo  Cuadro  Sarabia, Hermes Cuadro Sarabia, y Eduardo Rafael Cuadro Sarabia, quienes  tenían  como móvil según los resultados de la investigación, la retaliación  del  señor  Hermes Cuadro Sanabria (sic) en  contra  de la víctima, por haberlo acusado ante sus jefes como  culpable  del  hurto  de  alimento  para cerdos que se criaban en la finca y, en  consecuencia, haber causado su despido. (…).   

    

1. Procesales     

El  28  de  octubre  de  2011, en audiencia  preliminar,  la  Fiscalía  formuló  imputación  en  contra  de los capturados  HERMES FERNANDO CUADRO SARABIA, EDUARDO RAFAEL CUADRO  SARABIA  y  Adolfredo  de  Jesús  Sarabia  Cuadro,  por  el delito de Homicidio  agravado.   

Previa   radicación   del   escrito   de  acusación,  el  16  de  marzo  de  2012 el   Juzgado   Segundo   Promiscuo   de  Sabanalarga   (Atlántico),   realizó  la  audiencia  respectiva  durante la cual la Fiscalía acusó a los imputados como autores del  delito   de   Homicidio   (art.   103  C.P.)  agravado  por  las  circunstancias  específicas  previstas  en los numerales 6º y 7º del artículo 104 del C.P. y  por   la   genérica   establecida   en   el   numeral   10   del  artículo  58  ibídem.   

El  17  de  mayo  de  2012  se  celebró la  audiencia  preparatoria y el 22 de junio siguiente se dio inicio al juicio oral,  el  cual  concluyó  el 5 de mayo de 2014, luego de varias sesiones y múltiples  aplazamientos.  En  esa oportunidad se anunció que el  sentido   del  fallo  era  condenatorio  por el delito objeto de acusación, cuya  lectura  tuvo lugar el 11 de agosto de 2014 imponiéndose a los acusados la pena  de  prisión  por  un término de 450 meses y la accesoria de inhabilitación de  derechos y funciones públicas durante 20 años.   

El  6  de  febrero  de  2015,  el  Tribunal  Superior   de   Barranquilla,   al  desatar  la  apelación  propuesta  por  los  titulares        de       la       defensa       técnica,  confirmó  la  decisión  condenatoria.  A  su  vez,  contra  la  sentencia  de segunda instancia los defensores de HERMES FERNANDO CUADRO SARABIA  y   de   EDUARDO  RAFAEL  CUADRO  SARABIA  interpusieron  recurso  de  casación  presentando,     en  término,      las  respectivas   demandas.   

El  9  de  junio  de  2015,  la     actuación     procesal     fue     allegada     a     esta  Corporación.    

L A S   D E M A N D A S  

1. Demanda de la defensora de HERMES FERNANDO  CUADRO SARABIA   

La  demandante,  en primer lugar, identifica  los   sujetos   procesales,  la  sentencia  impugnada,  los  hechos  materia  de  juzgamiento  y  la  actuación  relevante.  Luego,  formula como cargo único la  violación  indirecta  de  la ley sustancial por falso raciocinio y enuncia como  “errores   de   hecho  manifiestos”  los  siguientes: a) No dar por demostrado que su defendido para el  día  y  hora  de  ocurrencia  del  delito se encontraba en su lugar de trabajo,  cuando  ello  se  acreditó  mediante  prueba  testimonial;  y  b) Desconocer la  existencia  de  duda razonable o, lo que es igual, inaplicar el principio del in  dubio pro reo.   

En  desarrollo  del  cargo,  sostiene que el  juzgador   omitió   apreciar   los  testimonios  rendidos  por  Nilber  Alberto  Fernández  Palma y de Erma Luz Cuadro Montenegro, cuyos contenidos trascribe en  extenso,  pues  no  les dio credibilidad “por falta  de  precisión  de sus declaraciones y por la familiaridad de los deponentes con  los  procesados”.  Contrario  a ello, estima que son  testigos  que  merecen  crédito  porque  (i) estuvieron con HERMES CUADRO en la  Finca  Las Tinajas, (ii) entre ésta y la Finca El Recreo existen 11 kilómetros  de  distancia,  (iii) el procesado no trabaja en esta última desde 2007, y (iv)  jamás  hubo  denuncia  de  “robo de alimentos para  cerdos”  como  lo declaró Marcia Madera, por lo que  no    existiría    móvil    de   venganza   en   contra   de   José   Alfredo  Jiménez.   

Así  las  cosas,  se  asegura,  frente a la  mayoría  de  las  pruebas  recaudadas  se  incurrió en los errores de hecho ya  expuestos  que  conllevaron falsos raciocinios respecto de la responsabilidad de  HERMES  CUADRO SARABIA y, por esa vía, se inaplicó el inciso 2º del artículo  7º  del  C.P.P./2004  (principio  de  in  dubio  pro  reo)  que determinaba una  absolución  porque  no  existía  la  certeza  probatoria  que se requiere para  condenar.  En  tal  sentido,  advierte que la aplicación de ese principio puede  ser  verificada  en la motivación de la sentencia, pues la necesidad de certeza  proporciona  un  contenido  particular al principio lógico de razón suficiente  diferente  a  los  otros grados de conocimiento que demandan otras decisiones en  el proceso.   

En  conclusión,  afirma,  con  base  en los  errores  de  hecho  que  al  inicio  señaló y que fueron producto “de  una  apreciación  defectuosa  de  unas  pruebas y falta de  apreciación  de  otras”, se violó indirectamente la  ley  sustancial  por aplicación indebida de los artículos 103 y 104 del C.P. y  por  falta  de  aplicación  del  artículo  7,  inciso 2º, del C.P.P./2004. En  consecuencia,  solicita  casar  el  fallo  para  que en su lugar se emita uno de  carácter absolutorio.   

2.  Demanda  del  defensor de EDUARDO RAFAEL  CUADRO SARABIA   

Solicita se revoque la sentencia condenatoria  y  en  su lugar se conceda la libertad a su poderdante, luego de lo cual señala  algunos  antecedentes  del  proceso  y sintetiza el contenido de los testimonios  rendidos  en  el  juicio  por  Castro  Jeison  Stiven,  Antonio Roima Betancour,  Armando  de  Jesús  Bolaño  Samper,  German  David Ortega Barragan, Danny Melo  Salazar,   Adiela   Castro   López,  Erika  Vargas  Sánchez,  Francisco  José  Rodríguez  Ávila,  Normande  Ahumada Ariza, Camilo Serje, Leonardo Luis Ávila  Cantillo  y  el del acusado que representa. Al finalizar esos resúmenes asevera  que  la  prueba  incorporada no suministró conocimiento más allá de toda duda  razonable,  por  lo  que  la  sentencia  debió  ser absolutoria con base en las  previsiones de los artículos 29 constitucional y 7º procesal.   

Se   estima   que   hubo  un  “testigo  clave” para la teoría del  caso  de  la  Fiscalía:  Francisco José Rodríguez Ávila, quien no merecería  credibilidad  por  las  siguientes  razones:  (i)  porque  Leonardo  Luis Ávila  Cantillo  declaró  que un miembro de la Policía de apellido Bolaños consignó  hechos  falsos  en  una  entrevista  que le recibió, previa inducción para que  señalara  a  los  hermanos  CUADRO; (ii) porque no concurrió al interrogatorio  directo  que  le formularía la defensa; (iii) porque durante su declaración en  el  juicio  incurrió  en  imprecisiones y contradicciones, se mostró nervioso,  denotó  preparación,  fue suspicaz, se equivocó en la descripción física de  EDUARDO  CUADRO  SARABIA,  su  versión  fue  conducida por la Fiscalía; y (iv)  porque  Normande Ahumada Ariza declaró que el día de los hechos, el acusado en  mención  le  hizo  un trabajo en la finca de su propiedad desde las 6:30 o 7:15  a.m., cuestión que éste ratificó.   

De  otra  parte,  destaca  errores  en  la  investigación  de  los  hechos como que la policía judicial no encontró armas  blancas  u  otros  objetos  contundentes  en la escena del crimen, o que ninguna  prueba  estableció la hora de la muerte de la víctima ni tampoco que el móvil  del  homicidio fuese el hurto de unos alimentos de cerdos o el incumplimiento en  el  pago  de  las  prestaciones  sociales por parte del propietario de la finca.  Estas  situaciones  sumadas  a la retractación del testigo Leonardo Luis Ávila  Cantillo  y a la pérdida de credibilidad del principal testigo de la Fiscalía;  conllevan  la  inexistencia  del  grado  de  conocimiento  que  se requiere para  condenar,  por lo que reitera la petición de revocatoria de la sentencia.    

C O N S I D E R A C I O N E S  

De  conformidad  con  lo  previsto  en  el  artículo    184   del  C.P.P./2004,     la     Corte    examina   la   demanda  de  casación  interpuesta   por   los  defensores    de    HERMES   FERNANDO   CUADRO  SARABIA y EDUARDO RAFAEL  CUADRO     SARABIA,  con   el   objeto  de  determinar  si  resultan      admisibles, lo cual dependerá del cumplimiento  de   los   requisitos   consagrados   en   el  citado  estatuto  para  ese  acto  procesal   referidos,  básicamente,  a  la  existencia  de  interés jurídico, al señalamiento de la  causal  de  casación,  al  desarrollo  de  los  cargos  de sustentación y a la  necesidad   del   fallo   para   cumplir   algunas   de   las   finalidades  del  recurso.   

Sea  lo  primero  advertir que,    conforme    a    lo   establecido   en   el   artículo   181  procesal, los  recursos  de  casación interpuestos  por    sendos    defensores    son    procedentes  por    la    única    razón    de   que      se     dirigen  contra  una  sentencia de   segunda  instancia  dictada  en  un  proceso     penal,     como     fue     la     proferida     el     6  de  febrero de 2015 por el Tribunal  Superior  de Barranquilla,  mediante    la    cual     confirmó    la    del    Juzgado   Segundo          Promiscuo  del Circuito de Sabanalarga, en el sentido de condenar  a  los procesados como autores del Homicidio agravado  en    la    persona    de    José    Alfredo   Jiménez   Sulbarán.   

Además, resulta  evidente          que          los        demandantes    se  encuentran  plenamente  legitimados para recurrir  en  casación  conforme  lo  establece  el  artículo  182   del  C.P.P./2004,  pues,     en     primer    lugar,    integran  una de las partes del proceso  (la    defensa)    o  son                   intervinientes  como  genéricamente  lo  denomina  aquella norma, y, en segundo  lugar,    les   asiste  interés  jurídico  porque  la providencia judicial  impugnada    (sentencia    condenatoria)   produce   consecuencias   notoriamente  adversas  en   los   derechos  fundamentales  de  los         procesados         que  representan,    pero,    además,    ambos      recurrentes  ya  antes, en sede de apelación de  la       sentencia       de      primera      instancia,      habían   manifestado   las   razones   de  inconformidad        con        la        decisión        de       condena.      

A   pesar   de  esos  iniciales  aciertos,  se  observa  que las demandas examinadas incurrieron  en  omisión  absoluta  de  argumentos  tendientes  a  establecer  la  necesidad  constitucional  y  legal  de  abordar el estudio de la pretensión casacional, a  partir  de  una  de las precisas finalidades previstas en el artículo 180 de la  Ley  906  de 2004. En efecto, ninguna razón contiene el texto de los libelos en  orden  a  establecer que resulta imperativo un fallo de casación para lograr la  efectividad  del  derecho  material,  o  el  respeto  de  las  garantías de los  intervinientes,  o la reparación de agravios inferidos, o la unificación de la  jurisprudencia.  Tampoco  la  Corte  advierte  oficiosamente  la necesidad de un  fallo para alcanzar alguno de tales objetivos.   

La  falencia  anotada,  aunada  a  que los  recurrentes  no  cumplieron  con  la  carga de sustentar cargos atendibles en la  sede  extraordinaria  de  casación, como enseguida se pasa a explicar, no puede  generar sino la inadmisión de las respectivas demandas.   

1. Demanda de la defensora de HERMES FERNANDO  CUADRO SARABIA   

Se   atribuye  al  juzgador  un  error  de  raciocinio  en  el  proceso  de valoración de la prueba porque omitió concluir  que  HERMES  FERNANDO  CUADRO  SARABIA,  al encontrarse a un lugar diferente, no  pudo  realizar el homicidio de José Alfredo Jiménez  Sulbarán.  Como          razones   de  tal  afirmación, esgrime el censor que el Tribunal no  apreció    o   no   le   dio   credibilidad   a   los   testigos   Nilber  Alberto  Fernández  Palma  y de Erma Luz Cuadro Montenegro,  quienes  declararon  que  el  día  del  crimen se encontraban en compañía del  procesado  en  la  Finca Las Tinajas, así tampoco a Marcia Madera que descartó  un  móvil  de  venganza  por la supuesta denuncia de un hurto de alimentos para  animales.  La  consecuencia de esa situación, remata, es la existencia de dudas  sobre  la responsabilidad que no satisface la razón suficiente de una sentencia  condenatoria (la certeza).   

A  más  que  la  sustentación del cargo es  confusa  porque  aunque  se invoca un cargo único de falso raciocinio que, como  se  sabe,  implica  la  violación  de  las  reglas  de  la  sana crítica en la  formación  del juicio sobre la eficacia del acervo probatorio, luego se pregona  la  falta  de  valoración de los dos testimonios que acreditarían la presencia  de  HERMES  FERNANDO  CUADRO  SARABIA  en un lugar diferente al de la escena del  crimen,  hipótesis  ésta  que no configuraría un yerro de raciocinio sino, en  principio,  un  falso  juicio  de  existencia  por  omisión. A pesar de ello, a  renglón   seguido,   manifiesta   que  tales  declaraciones  no  le  merecieron  credibilidad  al  juzgador “por falta de precisión  de   sus  declaraciones  y  por  la  familiaridad  de  los  deponentes  con  los  procesados”,  lo cual descarta cualquier error sobre  la  existencia  de  medios de convicción y traslada la censura al terreno de la  eficacia de los mismos.   

Además,  la  violación indirecta de la ley  sustancial  en  que  incurrió  la  sentencia  condenatoria  cuando apreció los  testimonios  de  Nilber  Alberto Fernández Palma, Erma Luz Cuadro Montenegro y,  al  parecer,  de Marcia Madera; habría tenido lugar por la única razón de que  no  se le otorgó plena eficacia a sus declaraciones, sin que se esgrimieran los  criterios  jurídicos  de  apreciación  de la prueba testimonial que le permite  arribar  a  tal  conclusión  y  sin  sopesar  el mérito de aquéllas frente al  restante  material  probatorio, especialmente al incorporado por la Fiscalía en  apoyo  de  su  teoría  del  caso. Así las cosas, la sustentación del cargo se  reduce a una petición de principio.    

Conforme  a  lo  anterior,  la  conclusión  probatoria  que  pretende la demandante se declare no se soporta en que la misma  haya  sido  el  producto de una violación a los principios de la lógica, a las  leyes  científicas o a las máximas de la experiencia, sino en el mero capricho  de  hacer  prevalecer su opinión, fijada desde su particular interés de parte,  al  criterio  judicial motivado de las instancias. Es de advertir que aun cuando  en  la  parte  final  de  la  sustentación  se menciona el principio lógico de  razón  suficiente, ello se hace no para afirmar que el mismo fue desconocido en  el  ejercicio  de  valoración  probatoria,  mucho menos ello se demuestra, sino  para  colegir  que la certeza siempre es el fundamento necesario de una condena,  tal  y  como  se desprende de los artículos 381 y 7º del C.P.P./2004. En otros  términos,  se  trae a colación el principio para relievar su importancia en la  consecuencia    legal    advertida,    nunca    para    alegar    su    concreta  vulneración.   

Por  último,  la falta de confrontación de  los   testimonios   supuestamente   mal   apreciados   con   las  demás  medios  cognoscitivos  incorporados  en el juicio, a más de ofrecer una visión sesgada  del  panorama  probatorio  que repugna, esa sí, a la sana crítica, denota otro  defecto  insuperable  de  la  sustentación  del  cargo,  cual es la omisión de  acreditar  su  trascendencia.  En  efecto,  nada  argumentó  el demandante y no  podía  hacerlo  por  sustracción  de  materia,  en relación a la eficacia que  tendría  la  prueba  testimonial una vez se corrigieran los supuestos vicios en  su  apreciación,  para  determinar  de  manera  contundente  la  variación del  sentido  de la decisión judicial cuestionada: de una condena a una absolución.  Se  reitera,  la  sustentación planteada no le permitía hacerlo porque omitió  una propuesta de valoración conjunta del acervo probatorio.   

En tales condiciones, la demanda de casación  presentada  por  la defensora de HERMES FERNANDO CUADRO SARABIA, es abiertamente  inadmisible.    

2.  Demanda  del  defensor de EDUARDO RAFAEL  CUADRO SARABIA   

De   entrada,   debe  advertirse  que  los  fundamentos  de la demanda de casación que se analiza son una fiel copia de los  aducidos  como  sustentación  del  recurso  de apelación que el mismo defensor  interpusiera  contra  la  sentencia  de  primera  instancia.  A  pesar  que  esa  identidad  de  argumentos  de  disenso,  verificable  con  el solo cotejo de los  documentos  respectivos, no comporta incorrección formal alguna; desde el punto  de  vista  sustantivo  implica  (i)  que  la  demanda  no  plantea realmente una  controversia  de  los  fundamentos  de la sentencia de segunda instancia, y (ii)  que  el  escrito  de  sustentación no se ajuste a los principios, finalidades y  naturaleza   del   recurso  extraordinario.  Así  las  cosas,  la  utilización  automática  de los argumentos de apelación del fallo de primera instancia como  fundamentos  de  la  casación interpuesta contra el de segunda, no viabiliza la  admisión de la demanda bajo estudio conforme se explicará.   

En  cuanto  a  lo  primero,  el  defensor de  EDUARDO  RAFAEL  CUADRO  SARABIA arguyó desde la impugnación a la sentencia de  primera  instancia  -y  también ahora- que no podía condenarse a aquél porque  existían  dudas  razonables  sobre  su responsabilidad, especialmente porque el  testigo   Francisco   José  Rodríguez  Ávila  no  merecía  credibilidad  por  diferentes  razones. Ese cuestionamiento fue respondido por el Tribunal Superior  de  Barranquilla  en  la  sentencia  del  6  de  febrero de 2015, con amplitud y  suficiencia  porque,  entre otras cosas, se constituyó en el eje central de las  impugnaciones  que  en  ese  momento formularon todos los defensores. En efecto,  allí  se  suministraron  las  razones  por las cuales se estimó que Rodríguez  Ávila  fue  testigo  directo  de  los  acontecimientos,  que  su narración era  espontánea  y  vivencial,  que las evidencias físicas lo respaldan en cuanto a  la   forma  en  que  se  causaron  las  heridas,  que  su  no  comparecencia  al  interrogatorio  de  la  defensa no disminuía su eficacia y que el testimonio de  Leonardo  Ávila  Cantillo  tampoco  menoscababa  la  veracidad  de  su  relato.   

A  pesar de lo anterior, el ahora demandante  en  casación  se  limitó  a  repetir  las razones de la apelación, lo cual no  permite  afirmar  que,  en  sentido  estricto,  haya  rebatido  los  fundamentos  probatorios  de  la sentencia de segunda instancia. Ahora bien, pudiera alegarse  que  como  quiera  que  esa decisión confirmara la impugnada y, por ende, ambas  conforman  una  unidad argumentativa, entonces los soportes de la condena fueron  cuestionados,  cuando  menos de manera parcial. Esa aserción puede ser válida;  sin  embargo,  un  reparo así planteado de todas maneras es inadmisible en sede  de  casación porque, al constituir una censura parcial, no permitiría analizar  su   trascendencia   frente   al   conjunto  de  fundamentos  de  la  sentencia.   

Además,  lo  más  probable  es que, por no  serle  exigible  en  las  instancias, un apelante no se preocupe por sujetar sus  argumentos   de  inconformidad  contra  la  sentencia  de  primer  grado  a  los  principios,   fines   y  naturaleza  de  la  casación.  En  nuestro  caso,  esa  probabilidad  se  concretó a tal extremo que el censor ni siquiera señaló una  causal  de  casación  y  mucho menos formuló uno de los cargos susceptibles de  análisis  en  esta  sede  extraordinaria.   A cambio de ello, se limitó a  presentar  un  resumen  del contenido de los testimonios allegados al juicio y a  proponer   la  que,  considera,  sería  la  más  acertada  conclusión  de  su  apreciación:  la  existencia  de  dudas  en  torno  a  la responsabilidad de su  defendido.   En fin, la sustentación de la demanda de casación no es más  que  un  esfuerzo  argumentativo  por  persuadir a la Corte de que su particular  valoración probatoria es la correcta.   

Siendo,   entonces,  que  el  tribunal  de  casación  sólo  puede  admitir  una  impugnación  que persiga el examen de la  corrección  de  los  fundamentos  fácticos,  probatorios  y  jurídicos de una  sentencia,  a  partir de una de las específicas causas legales y por uno de los  cargos  que  en virtud de ellas se sustente en forma debida con la potencialidad  de  variar  el  sentido  de  la  decisión,  y  que,  en el caso bajo examen, el  demandante  no  cumplió  con ninguna de tales exigencias; la demanda instaurada  en  representación  de  EDUARDO  RAFAEL  CUADRO  SARABIA  no  es susceptible de  admisión,  menos  aun  cuando su pretensión implícita es la de que se lleve a  cabo  un  análisis  indiscriminado  de  las  pruebas,  no  a  partir de errores  relevantes  de  juicio o de procedimiento sino de la particular opinión sesgada  del defensor.   

Conclusión  

Conforme  a  lo  anterior,  las  demandas de  casación  presentadas  por  los defensores de HERMES  FERNANDO  CUADRO SARABIA y  EDUARDO    RAFAEL    CUADRO    SARABIA,    no   se  admitirán     porque     ninguna     de    ellas  sustentó  un  reparo  atendible en sede del recurso  extraordinario  y  no  se  advierte  la necesidad para  lograr    uno    de    sus    legítimos    cometidos.   Además,   examinada   la  actuación   en   lo  pertinente,  la   Corte   no  observó  la  presencia  de  alguna    de    las   hipótesis   que   le  permitirían  superar  sus  defectos para decidir de  fondo,  de conformidad con el artículo 184 de la Ley  906 de 2004.   

Finalmente,  se           advierte          que, de conformidad con lo previsto en  el     inciso     2º     del     artículo    184    del    C.P.P./2004,  en  contra  de  este  proveído  procede  la    insistencia,   en   los   términos   ampliamente   decantados  por   la   jurisprudencia  de  la  Sala.   

D  E             C             I             S             I             Ó             N   

En  mérito  de  lo expuesto, la    Corte    Suprema    de    Justicia,    Sala   de   Casación  Penal,   

R E S U E L V E  

INADMITIR   las  demandas   de   casación   presentadas   por  los  defensores  de  HERMES           FERNANDO           CUADRO          SARABIA   y   EDUARDO   RAFAEL   CUADRO  SARABIA.   

Contra   esta   decisión   procede   la  insistencia.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

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