AP4237-2014(43743)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Magistrada Ponente  

AP4237-2014  

Radicación 43743  

(Aprobado Acta No. 243).  

Bogotá  D.C.,  treinta (30) de julio de dos  mil catorce (2014).   

VISTOS  

De acuerdo con las directrices del artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  procede la Corte a constatar las exigencias de  crítica  lógica y sustentación suficiente en la demanda casacional presentada  por  el  defensor  del  procesado  SERGIO  DAVID PARRA  PEÑA,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  el  28  de febrero de 2014,  confirmatoria  de  la  dictada  por  el Juzgado Veintiuno Penal del Circuito con  funciones  de  conocimiento de la misma ciudad el 25 de enero de 2013, a través  de  la  cual  lo  condenó,  junto  con  Camilo  Arlex  Pastuzano  Muñoz como autor penalmente responsable del  delito de hurto calificado agravado.   

HECHOS  

Los   sucesos  que  dieron  lugar  a  este  diligenciamiento  fueron  sintetizados  en  el  fallo  de  primer  grado  en los  siguientes términos:   

“El 19 de abril de  2012,  a las 20:30 horas, Jazmín Andrea Orjuela Quijano se desplazaba en un bus  de  servicio público rumbo a su residencia, cuando a la altura de la Avenida La  Esperanza  con Boyacá (sentido oriente occidente), una mujer le anunció que le  habían  hurtado,  señalando  a un joven que llevaba en sus manos su billetera;  al  exigirle la devolución, éste esgrimió una navaja con la cual la amenazó,  descendiendo  del  rodante y arrojó la billetera al interior del vehículo. Los  demás  pasajeros  señalaron  a  otros  dos  sujetos,  motivo  por  el  cual el  conductor  estacionó el bus frente al CAI de Modelia, procediendo los gendarmes  a  la  captura de tres individuos. Luego la víctima se percató que le faltaban  $500.000 y una tabla marca Hewlet Packard.   

“La  víctima  valoró  los  bienes hurtados de $1.300.000 y estimó los daños y perjuicios en  $1.450.000”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En audiencia realizada el 20 de abril de 2012  ante   el  Juzgado  Veintiocho  Penal  Municipal  con  función  de  control  de  garantías  de  Bogotá  se  impartió  legalidad  a  la captura de SERGIO  DAVID  PARRA  PEÑA  y  otros  dos  individuos,  oportunidad  en  la  cual  la Fiscalía le imputó la comisión del  delito  de hurto calificado agravado (artículos 239-2, 240 2 y 241-10 de la Ley  599  de  2000),  a la que se allanó. Como el ente acusador retiró la solicitud  de   imposición   de   medida   de   aseguramiento,   se  dispuso  su  libertad  inmediata.   

          El  25  de enero de 2013 el Juzgado Veintiuno Penal del Circuito con  función  de  conocimiento  de  Bogotá  dictó fallo anticipado, por cuyo medio  condenó  a  PARRA PEÑA a la  pena  principal  de  sesenta  y  tres (63) meses de prisión y a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo   lapso,   como   autor   penalmente  responsable  del  delito  objeto  de  acusación.   

          En  la misma providencia le fue negada la suspensión condicional de  la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

          Impugnada  la  sentencia  por  la  defensa,  el Tribunal Superior de  Bogotá  la  confirmó  mediante  proveído del 28 de febrero de 2014, contra el  cual  el  mismo sujeto procesal interpuso recurso extraordinario de casación, y  posteriormente  allegó  el  respectivo libelo, cuya admisibilidad se examina en  este auto.   

LA DEMANDA  

Con  fundamento  en  la  causal  segunda  de  casación  establecida  en  el  artículo 181 de la Ley 906 de 2004, el defensor  aduce   que  se  violó  el  derecho  al  debido  proceso  pues  los  falladores  “con   sus  decisiones  vulneraron  las  garantías  debidas  a  mi  procurado  como  es  la  concesión  de alguno de los sustitutos  penales”.   

          Señala  que  “la ampliación  (sic)  del  principio  de  favorabilidad  corresponde  al  juez  de conocimiento de cada caso en particular y en concreto.  Así  las  cosas  el principio de favorabilidad plasmado en el tercer inciso del  artículo  29 de la Carta Política se dirige al juzgador y supone la existencia  de  estatutos  permisivos o favorables que coexisten junto a normas restrictivas  o desfavorables”.   

          Luego    de    transcribir    los   fundamentos   del   ad  quem para confirmar el fallo de primer  grado,  el  defensor  aduce  que  el  Tribunal  incurrió en un error craso pues  “al  estudiar todo el expediente por ningún lado se  observa  que  el  punible  en cuestión esté enmarcado en el concurso con porte  ilegal de armas de fuego”.   

          Asevera  que  su  representado a través de su familia hizo ingentes  esfuerzos   por   indemnizar  a  la  víctima,  quien  al  comienzo  no  prestó  colaboración  alguna,  pero fue únicamente a los cinco meses que se pudo hacer  efectiva  la reparación integral, de modo que debió otorgarse la rebaja de las  tres cuartas partes de la sanción.   

          De  otra  parte  refiere  que  si bien el delito de hurto calificado  figura  en  el  listado de prohibiciones para acceder a la prisión domiciliaria  en   la   Ley   1709   de   2014,   se  desconoció  el  principio  pro    homine    y   el   principio   de  favorabilidad,  pues  el  legislador  ha  sido  más  garantista  y si la citada  legislación  aumentó  a ocho (8) años la posibilidad de acceder a la prisión  domiciliaria,  dado  que  el  procesado fue condenado a 63 meses de prisión, se  encuentra  por  debajo  de  dicho  límite  y  por  ello  puede  acceder  a  tal  sustitución.   

          También  advera  que  el  procesado  tiene  las condición de padre  cabeza  de  familia,  motivo  por el cual no puede negársele el cuidado de unos  infantes,  pues  si  bien  es  cierto,  la  defensa  no  aportó  los documentos  demostrativos  sobre  el particular, “para lo cual el  suscrito      presente      (sic)     excusas”,  debe  recordarse que el área  “del derecho penal no puede ser considerada como una  ciencia  fría, rígida, pétrea y marmórea tenemos que se puede tener un grado  de  lasitud  moderada  en  la  aplicación  de ciertos instrumentos jurídicos a  favor   del   penado”,  en  punto  de  ponderar  los  documentos  presentados  para acreditar la condición de padre cabeza de familia  de su asistido.   

          Destaca  que  la compañera de SERGIO DAVID  PARRA  depende  económicamente  de él, motivo por el  cual  no  está  en  condición  de sufragar los gastos de sus hijos, máxime si  “se  encuentra cumpliendo la dieta por el nacimiento  de  su  último  hijo,  situación  que hace menos probable que pueda cumplir la  carga   que  genera  el  cuidado  de  los  tres  (3)  hijos  menores”.   

          Dice  que  “otra situación que no quedó  clara,  ni  para el a quo, ad quem, ni para el suscrito, es el motivo que llevó  a  mi procurado a delinquir, puesto que de acuerdo a lo afirmado su actividad ha  sido  la  de  comerciante, sin embargo, sin pretender justificar su conducta, no  sabemos    que   al   fungías   (sic)   o  necesidades  éste  tuvo  para  cometer  dicho  hecho”,  con  mayor  razón  si  no  fue  quien blandió la navaja y se  encuentra arrepentido.   

          Con   base   en  lo  expuesto  el  recurrente  solicita  a  la  Sala  “declare  sin  valor  el  motivo  de disenso y en su  lugar      dicte      la      que     en     derecho     corresponda”.   

Anexa  al  libelo  informe  de  epicrisis de  Jennifer  García Urrea sobre  tratamiento de diabetes.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

De antaño ha señalado la Colegiatura que si  bien  en  el  estatuto  procesal  de  2004  no  hay distinción entre el recurso  extraordinario  por  la  vía común y por la discrecional en cuanto se marginó  la  exigencia  de  la  cantidad  de pena máxima del delito para acceder a dicha  impugnación,  es  claro que corresponde al recurrente demostrar el quebranto de  derechos  o  garantías  fundamentales,  lo  cual exige contar con interés para  impugnar,  señalar  la  causal,  desarrollar  los  cargos  de sustentación del  recurso  y  demostrar la necesidad del fallo de casación para cumplir alguno de  los  fines  establecidos  por  el  legislador  en  su artículo 180, esto es, la  efectividad   del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los  agravios  sufridos  por  éstos  y la  unificación  de  la  jurisprudencia, so pena de resultar inadmitida la demanda,  según   lo   establece   el   artículo   184   de   la   citada   legislación  adjetiva.   

En el estudio    de    los   requisitos   de  admisibilidad  de  los libelos casacionales, es deber de la Sala constatar en la  formulación  y  desarrollo  de las censuras el acatamiento de las exigencias de  lógica  y  pertinente demostración definidas por el legislador y desarrolladas  por  la  jurisprudencia, con el fin de evitar la transformación de este recurso  extraordinario  en una instancia adicional  a  las  ordinarias.  Tales  requisitos se orientan a conseguir el  desenvolvimiento  de  los  libelos  dentro  de  unos mínimos lógicos y de coherencia en la postulación y  demostración  de  los  cargos propuestos, en cuanto resulten inteligibles, esto  es,    precisos    y   claros,   pues   no   corresponde   a   la   Corte  en  su  función reglada de orden  constitucional   y  legal,  develar  o  desentrañar  el  sentido  de  confusas,  ambivalentes    o    contradictorias   alegaciones   de   los   impugnantes   en  casación.   

          Además,  de conformidad con el artículo 184 de la Ley 906 de 2004,  “si  el  demandante carece de interés, prescinde de  señalar  la  causal,  no  desarrolla  los  cargos de  sustentación”  (subrayas fuera de texto), el libelo  se inadmitirá.   

Como    el    recurrente   denuncia   el  “desconocimiento  del debido proceso por afectación  de   su   estructura   o   de   la   garantía   debida   a  cualquiera  de  las  partes”, oportuno se ofrece señalar que tratándose  de  tal censura le correspondía señalar claramente la especie de incorrección  sustantiva  que  determina  la  invalidación,  los  fundamentos fácticos y las  normas  que  estima  conculcadas,  con  la  indicación  de  los  motivos  de su  quebranto.  También era de su resorte especificar el límite de la actuación a  partir  del  cual  se  produjo  el  vicio, así como la cobertura de la nulidad,  demostrar  que  procesalmente  no  existe manera diversa de restaurar el derecho  afectado  y,  lo  más  importante,  acreditar  que la anomalía denunciada tuvo  incidencia  perjudicial  y  decisiva en la declaración de justicia contenida en  el   fallo  impugnado  (principio  de  trascendencia),  dado  que  este  recurso  extraordinario  no puede sustentarse en especulaciones, conjeturas, afirmaciones  carentes de demostración o en situaciones ausentes de quebranto.   

Una   vez   efectuadas   las   anteriores  precisiones,  encuentra  la  Sala  que si bien el defensor propone la violación  del  debido proceso de su asistido, no atina a señalar con precisión el motivo  de  su  inconformidad, pues no basta reclamar la aplicación favorable de la Ley  1709  de 2014 en procura de conseguir para SERGIO DAVID  PARRA  la  prisión  domiciliaria  sustitutiva  de  la  intramural,  menos aún si el censor aduce que el Tribunal incurrió en un error  craso  en  cuanto “al estudiar todo el expediente por  ningún  lado  se  observa  que  el  punible  en cuestión esté enmarcado en el  concurso  con porte ilegal de armas de fuego”, cuando  lo  cierto  es  que  tal  falencia  no  tuvo  lugar  en  la sentencia de segundo  grado.   

          Tampoco  es  claro  al  reclamar  dentro  del  mismo reproche que la  rebaja  de  pena  por  indemnización  debió  ser  mayor  en atención a que su  representado  a  través  de la familia hizo ingentes esfuerzos por indemnizar a  la  víctima,  quien  al  comienzo  no  prestó  colaboración  alguna, pero fue  únicamente  a  los  cinco  meses  que  se  pudo  hacer  efectiva la reparación  integral.   

          No  corresponde  a una argumentación lógica referir que si bien el  delito  de hurto calificado figura en el listado de prohibiciones para acceder a  la   prisión  domiciliaria  en  la  Ley  1709  de  2014,  debe  concederse  tal  sustitución  en  este caso en virtud del principio pro  homine  y  el  principio  de  favorabilidad,  pues  no  explica,  ni  la Sala advierte, por qué la conducta investigada, esto es, hurto  calificado  agravado,  no  se  encuentra  cubierta por la referida prohibición,  dado  que  el artículo 23 de aquella legislación que adicionó un artículo 38B a      la  Ley  599  de  2000, dispone entre los requisitos para conceder la  prisión  domiciliaria,  “Que no se trate de uno de  los  delitos  incluidos  en el inciso 2° del artículo  68A  de la Ley 599 de 2000”, y el punible por el cual  se  procede  en  este  asunto  se encuentra en la lista establecida en el citado  precepto.   

          No   se   aviene   con   el   rigor   propio  de  esta  impugnación  extraordinaria,  que  el  casacionista,  sin  más, cuestione la negación de la  prisión  domiciliaria  por  ser  su asistido cabeza de familia, sin precisar el  yerro de los falladores sobre el particular.   

          Huelga  señalar  que  no  se aviene con la seriedad de este recurso  adverar  en  un  tramité  culminado con fallo anticipado, que se desconocen las  razones por las cuales el acusado delinquió.   

          Tampoco  resulta  acorde  con  el  procedimiento  dispuesto  para el  recurso  de  casación  que  el  demandante  anexe  pruebas,  como ocurre con el  informe  de  epicrisis  que  allega respecto del estado de salud de Jennifer García Urrea.   

Es  palmario  que el recurrente quebranta el  principio   de   claridad   y  precisión  dispuesto  en  el  artículo  183 de la Ley 906 de 2004, según el  cual,  corresponde al censor acudir “mediante demanda  que   de   manera   precisa   y  concisa  señale  las  causales  invocadas  y  sus  fundamentos”  (subrayas  fuera  de  texto),  pues  si  lo  preciso alude a lo  exacto,  riguroso,  estricto  o  minucioso,  y lo conciso se refiere a lo breve,  sucinto,  escueto  o  directo,  no  se aviene con tal exigencia dispuesta por el  legislador  que  se  proponga la violación al debido proceso para proponer a su  amparo  sin  ilación  y  en forma desordenada toda suerte de situaciones, y sin  explicar   de   qué   manera  fueron  socavadas  las  bases  y  estructura  del  trámite.   

          Ahora,  como  también  el defensor reprocha que no fueron valorados  ciertos  documentos  aportados en forma extemporánea, le correspondía plantear  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  derivada  de  errores  en la  apreciación  de  las  pruebas,  y  emprender  desde  luego,  la correspondiente  acreditación.   

En  suma,  es  evidente  que  en  manifiesto  desconocimiento  de la presunción de acierto y legalidad del fallo, el defensor  procede  a  plasmar  su  personal  percepción fragmentaria e imprecisa sobre la  concesión de la prisión domiciliaria a su patrocinado.   

Los   mencionados  equívocos  en  el  discurrir del recurrente imposibilitan a la Sala acometer  el  estudio  de  la  demanda,  pues  si  no  se  trata  de  un  alegato de libre  factura,  su presentación  con  base  en planteamientos insuficientes,  y  sin  atenerse  a  las reglas lógicas y argumentativas que la  gobiernan,  obliga  a  la  Sala  a inadmitirla de acuerdo con lo dispuesto en el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  pues  en  virtud  del  principio de  limitación  propio  del trámite casacional, la Corte no se encuentra facultada  para enmendar tales incorrecciones.   

Además,  no  se  observa  con  ocasión  de  la  sentencia  impugnada  o  dentro  del curso de la  actuación   procesal,   violación   de   derechos   o   garantías  del  acusado,  como  para  adoptar  la  decisión  de  superar  los defectos de la demanda y decidir de fondo, según lo  dispone el inciso 3º del artículo 184 de la citada legislación.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR  el  libelo  casacional presentado  por    el   defensor   del   procesado   SERGIO   DAVID   PARRA   PEÑA,    por    las    razones    expuestas   en   las   consideraciones  precedentes.   

De  conformidad  con el artículo 184 de la  Ley   906   de   2004,   es  facultad  de  la  demandante  elevar  petición  de  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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