AP3888-2016(48286)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado Ponente  

AP3888-2016  

Radicado No. 48286  

Aprobado Acta No. 189  

Bogotá, D. C., junio veintidós (22) de dos  mil dieciséis (2016).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala sobre el impedimento  manifestado  por  la  doctora  MARTHA  LILIANA  BERTIN  GALLEGO,  magistrada del  Tribunal  Superior  de  Distrito Judicial de Buga, quien invoca la caula 5ª del  artículo  56  de  la  Ley 906 de 2004 –amistad  íntima- para conocer del recurso de apelación interpuesto  contra  el  auto  que  negó  la preclusión de la investigación seguida contra  WILSON  GUILLERMO TABARES CUERVO por el delito de actos sexuales con menor de 14  años.    

ANTECEDENTES PROCESALES  

1.  El  14  de  diciembre  de  2015, ante el  Juzgado  2  Penal  Municipal   con  Función  de  Control  de Garantías de  Tulúa,  Valle,  se  legalizó la captura de WILSON GUILLERMO TABARES CUERVO, se  le  imputó  el  delito  de  Acto  sexual con menor de 14 años (art. 209 C.P.),  cargo  que  no  aceptó,  y  al  tiempo que le impuso medida de aseguramiento de  detención intramural.   

2.  El  14  de febrero de 2016, la Fiscalía  radicó  el  correspondiente  escrito  de  acusación por tal conducta. El 11 de  abril  siguiente,  al  inicio de la audiencia de formulación de acusación ante  la  Juez  Primero Penal del Circuito con Función de Conocimiento de esa ciudad,  a  cargo  de la doctora Luz Nelly Gutiérrez Arizabaleta, el Fiscal 34 Seccional  solicitó la preclusión de la investigación.   

3.  El  14 del mismo mes y año, la referida  juez  negó  la  preclusión de la investigación seguida contra TABARES CUERVO,  por  considerar  que la atipicidad de la conducta pregonada, debe ser absoluta y  no  relativa,  como  lo  postuló el ente acusador, pues si bien refiere que los  hechos  no  se  adecuan a la conducta imputada sí encuadran en otro tipo penal,  por lo que la investigación debe continuarse.   

4. Contra esta decisión el Fiscal interpuso  recurso    de    apelación,    el   cual   coadyuvó   la   defensa   como   no  recurrente.   

5. La doctora Martha Liliana Bertín Gallego,  Magistrada  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Buga,  se  declaró  impedida para resolverlo invocando la causal de impedimento  prevista en la causal 5ª del artículo de la Ley 906 de 2004.   

Como  sustento  de  su  manifestación  la  funcionaria  aludió  a  la  amistad  íntima que mantiene con la juez de primer  grado,  persona  a  la  que  conoce hace más de 20 años y con quien forjó una  gran  amistad,  la cual renovaron tres años atrás, uniéndolas sentimientos de  cariño y hermandad que comprometen su imparcialidad.   

6. Adicionalmente indicó, al insistir en su  impedimento,  que aunque es cierto que las causales de impedimento son taxativas  y  la invocada no refiere a la amistad entre juzgadores, su objeto es, dados los  lazos  profundos de afecto confidencialidad y solidaridad que la vinculan con la  juez,  el de garantizar a los ciudadanos la rectitud, transparencia, objetividad  e  imparcialidad  en  la  función  de administrar justicia y asegurar que a los  servidores  públicos  «no  les   asista   interés   de  privilegiar  la  tesis  rebatida».   

Resalta   que   la   imparcialidad   debe  garantizarse  en todas las actuaciones judiciales, y si bien puede separarse del  criterio  de  la  juez, su imparcialidad u objetividad se verían comprometidas,  si  se  pretendiera su investigación disciplinaria o penal por la presentación  de algún error.   

Aduce  por  último,  que  esta Corporación  «ha     flexibilizado  el  rigor de la aplicación exegética»  de  esta  causal,  cuando aceptó un impedimento presentado por un  magistrado  del  Tribunal  Superior  con  un consanguíneo de uno de los sujetos  procesales (auto de 4 de diciembre de 2013).   

7.  En  providencia del 11 de mayo anterior,  los  restantes  integrantes  de  la  Sala  no  aceptaron  la  manifestación  de  impedimento,  por  cuanto  la casual 5ª invocada «no  contempla  la amistad íntima o enemistad entre los juzgadores sino entre éstos  y las partes intervinientes».   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          De  conformidad  con  lo dispuesto en el artículo 58 A adicionado a  la  ley  906  de  2004  por  el  artículo 83 de la Ley 1395 de 2010, la Sala es  competente  para  pronunciarse sobre el impedimento postulado por una magistrada  de  la  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Buga,   impedimento  rechazado  por  los  restantes  integrantes  de  la  misma.   

El  instituto  de  los impedimentos, como lo  recordó   la  Corte  en  reciente  pronunciamiento1,   tiene   como   propósito  garantizar  la  eficacia  del  derecho  que  tienen  todos  los ciudadanos a ser  juzgados  por  un  juez  imparcial, según lo previsto por el artículo 10 de la  Declaración  Universal  de  los  Derechos del Hombre de 1948, el artículo 14.1  del  Pacto  Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966, el artículo  8.1  de  la Convención Americana de Derechos Humanos de 1968 y el artículo 5º  de    la    Ley    906.                     

Así,   en  desarrollo  del principio de imparcialidad   que   debe   primar   en  todas  las  actuaciones  judiciales,  el  legislador consagró una  serie  de  causales  de  orden objetivo y subjetivo en  las  cuales  el juez está obligado de manera oficiosa  a  declararse  impedido para decidir, a fin de asegurar  que  el  fallo  adoptado  sea  objetivo,  brindando  a  las  partes garantía de  verdadera justicia.   

Tales causales de impedimento son taxativas,  por  ende,  no  es posible ampliarlas mediante interpretaciones analógicas para  cobijar circunstancias o situaciones no contempladas en la ley.   

En  este caso, la  razón  expresada  por  la  Magistrada  de la Sala de  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Buga  para   apartarse   del  conocimiento  de  este  asunto,  es  la  configuración  de la causal quinta del artículo 56 de la  Ley   906  de  2004,  dada  la  amistad  íntima con la  juez   de   primer   grado  que  emitió     la     decisión    objeto    de  impugnación   puesta   a  consideración  de  la  Sala  de Decisión     Penal     de     la    que    es  integrante.   

Claro  resulta entonces que la circunstancia  de  existir  amistad íntima entre los juzgadores de primera y segunda instancia  que  intervienen  en  un  mismo  proceso,  como  lo  postula  la doctora Bertín  Gallego,  no configura ninguna de las causales de impedimento contempladas en la  ley  procesal  penal,  pues  la  causal  impeditiva  invocada  se  refiere a ese  vínculo  afectivo  que  surge entre el funcionario y los sujetos procesales, no  entre los operadores judiciales de conocimiento.   

Adicionalmente, en el caso concreto no se dan  razones  subjetivas  de  peso para considerar que la imparcialidad y objetividad  de  la  Magistrada  podrían verse afectadas, con mayor razón cuando la doctora  Bertin  Gallego  manifiesta  que,  a  pesar  de  la  existencia  de  tan cercana  relación   con   su   colega   de   primer   nivel,   bien  puede  separarse       del       criterio      jurídico      expresado  por  ella,  lo que evidencia sin duda que tal sentimiento  de  amistad  no condicionaría, ni incidiría en la decisión que le corresponde  adoptar.   

Resulta   inadmisible  por  tanto  que  la  Magistrada  Bertin  Gallego en procura de separarse del conocimiento del asunto,  pretenda    dar    el    alcance    de    una    relación    de    «consanguíneos»,  a la amistad íntima  que  mantiene  con  la juez de primer grado, con base en una extensión inviable  de  la taxativa causal prevista en el numeral 5º del artículo 56 de la Ley 906  de 2004   

Aceptar impedimentos como el aquí planteado  implicaría   serios  inconvenientes  para  la  buena  marcha  de  la  actividad  judicial,  porque  es  normal y corriente que a través del prolongado ejercicio  de  la  judicatura  se  generen  ciertas  amistades  o enemistades entre quienes  comparten   habitualmente   un  mismo  oficio,  y  ello  no  podrá  ser  motivo  inhabilitante  para  que  quienes  ascienden  en  la  carrera puedan revisar las  decisiones adoptadas por sus inferiores funcionales.   

Por   lo   demás,   quienes   asumen   la  responsabilidad  de  administrar  justicia  deben,  más  que  nadie, no ser tan  susceptibles  a  involucrar  emociones  y  sentimientos personales en sus tareas  profesionales,  al  punto  que  se  sientan  incapaces  de  revisar  objetiva  e  imparcialmente  las  decisiones de sus colegas, por más amigos que sean, cuando  aquellas  no  comprometan  intereses  personales de éstos, sino correspondan al  ejercicio casual de sus competencias funcionales.   

Otra  cosa  es,  que  con  la pretensión de  alejarse  del proceso la funcionaria aluda a temas como una eventual compulsa de  copias  disciplinarias  o  penales contra la Juez de primer grado, circunstancia  ajena,  en  principio,  a la decisión que debe adoptar la Sala de Decisión que  integra.  En  todo  caso,  de producirse tal compulsa, su objeto es enterar a la  autoridad  competente  de  la  ocurrencia de una supuesta irregularidad, en cuyo  fallo el Tribunal no tiene ninguna incidencia.   

En  consecuencia, como la manifestación que  hace  la  Magistrada  no se adecua a la causal de impedimento invocada y tampoco  se  deduce  de  los  hechos  y  circunstancias planteados que su imparcialidad y  objetividad  puedan  verse  afectadas,  forzoso  resulta concluir que no existen  razones  que  justifiquen  la  separación  del  conocimiento de la actuación a  cargo  de  la  doctora  Bertin  Gallego, por lo que el impedimento se declarará  infundado.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

DECLARAR INFUNDADO  el   impedimento   manifestado  por  la  Magistrada  de  la  Sala  de  Decisión  Penal   del   Tribunal   Superior   del  Distrito   Judicial    de   Buga,    doctora    Martha    Liliana   Bertin   Gallego,              de acuerdo con las motivaciones plasmadas en el cuerpo  de este proveído.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

SECRETARIA    

1 CSJ  AP 2690 4 de may. De 2016, rad. 47779.     

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