AP3886-2016(48301)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado ponente  

AP3886-2016  

Radicado N° 48301.  

Aprobado acta No. 189.  

Bogotá, D.C., veintidós (22) de junio de dos  mil dieciséis (2016).   

V I S T O S  

Decide  de  plano  la  Corte  el impedimento  manifestado  por  la doctora MARTHA LILIANA BERTIN GALLEGO, Magistrada de una de  las  salas  de decisión del Tribunal Superior del Distrito Judicial Buga, quien  invoca  la  causal  quinta  prevista  en  el  artículo  56  de  la  Ley  906 de  2004           –amistad  íntima-,  para apartarse del  conocimiento de este asunto.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

1.   El  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento de Tuluá (Valle), a cargo de la Dra.  Luz  Nelly  Gutiérrez  Arizabaleta,  mediante sentencia del 7 de abril de 2016,  condenó  a  Carlos  Augusto  Basto  Núñez  a la pena principal de 24 meses de  prisión     y     multa    de    $2’145.685.5,  al  considerarlo  responsable en la comisión del delito  de receptación.   

2.  Recurrida la anterior decisión por  la  defensa,  el  expediente  fue remitido a la Sala Penal del Tribunal Superior  del  Distrito Judicial Buga, correspondiendo por reparto al Magistrado Dr. José  Jaime  Valencia Castro, quien al presentar la ponencia de segundo grado recibió  manifestación  de  impedimento  por  parte  de su homóloga Dra. Martha Liliana  Bertín  Gallego, fundamentada al amparo de la causal 5ª del artículo 56 de la  Ley 906 de 2004.   

2.1.  Para  justificar  su  separación  del  asunto,  la  funcionaria  hizo  alusión a la cercanía que ostenta con la Jueza  Primera   Penal   del   Circuito   con   funciones  de  conocimiento  de  Tuluá  (Valle),    quien   emitió  la  providencia  objeto  de  apelación.   Argumentó  que  por  el lapso de cinco años, cuando realizaron los estudios de  pregrado,  frecuentaron  sus  familias  y  compartieron  pensamientos  de manera  confidente;   posteriormente,   en   virtud   del   ejercicio   profesional,  se  distanciaron  por  algún tiempo, habiendo retomado su relación de amistad hace  aproximadamente  tres años,  al punto de «tener  la  misma  condición  equivalente a la relación entre consanguíneos de primer  grado,   nos   une   un  profundo  afecto  y  estrechos  lazos  de  fraternidad,  confidencialidad y solidaridad…»   

Adicionalmente, reconoce que aunque la causal  de  impedimento a la que viene haciendo referencia no surge entre juzgadores, lo  cierto  es  que,  citando  un  aparte  de  la jurisprudencia emanada de la Corte  Suprema  de  Justicia,  sí  está  «…animada  esencialmente  por el interés de garantizar como no puede  ser  de  otra manera, la rectitud, la transparencia, objetividad o imparcialidad  de  la  función  de administrar justicia.»     

Destaca  la  funcionaria  que  se  declaró  impedida  para  votar  por  la  postulación y posterior nombramiento de la Dra.  Gutiérrez  Arizabaleta  como  Jueza Primera Penal del Circuito con funciones de  conocimiento  de  Tuluá (Valle), manifestación que le fue aceptada preservando  el criterio de imparcialidad.   

En  ese  contexto  aduce  su  transparencia  podría  verse  comprometida  «en el caso de que  por  un error, se pretendiera su investigación disciplinaria o penal por uno de  los   colegas   con   los   que   conformo   Salas  de  decisión…»   

   

Para  finalizar,  la  Dra.  BERTÍN  GALLEGO  intenta  demostrar  cómo  esta Corporación «flexibilizó» el impedimento por  amistad  íntima,  a  partir  de  un  caso  en  el que aceptó la manifestación  elevada  por  un  Magistrado  de Tribunal respecto de un consanguíneo de uno de  los   sujetos   procesales,   decisión   cuyo   aparte   pertinente   cita   in  extenso.   

3.   Mediante  auto  del 3 de junio del  presente  año,  los  restantes  integrantes  de  la Sala de Decisión Penal del  Tribunal   Superior  de  Buga,  resolvieron  no  aceptar  la  manifestación  de  impedimento  expuesta  por la Magistrada Martha Liliana Bertín Gallego, para lo  cual  hicieron  mención  a  la  postura de la Sala Penal de la Corte Suprema de  Justicia  relativa  a  que  esa  causal  impeditiva  solo tiene incidencia entre  alguno   de   los   sujetos  procesales  y  el  funcionario  judicial,   no  verificándose entre juzgadores.      

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

De  acuerdo a lo establecido en el artículo  58  A  de la Ley 906 de 2004, a la Corte le asiste atribución para pronunciarse  en  relación  con el impedimento propuesto dentro de una actuación que se rige  por  los  lineamientos  del  sistema  penal  acusatorio,  en  tratándose  de la  manifestación  que  hace  un  integrante  de  la Sala de Decisión del Tribunal  Superior   del   Distrito   Judicial   de  Buga,  declarada  infundada  por  sus  compañeros.   

Respecto de lo que es materia de controversia  la  Sala  en  diversas  oportunidades  ha  expresado  que  el  instituto  de los  impedimentos  y las recusaciones tiene una clara fuente constitucional, pues, de  un  lado,  el artículo 228 de la Carta Política dispone que la administración  de  justicia es función pública y que sus decisiones son independientes, y, de  otro,  el  artículo  230  de la misma prevé que en sus providencias los jueces  sólo están sometidos al imperio de la ley.   

En    desarrollo    del    principio   de  imparcialidad  que  debe  presidir  las  actuaciones  judiciales, la legislación procesal ha previsto una  serie  de  causales  de  orden  objetivo y subjetivo por virtud de las cuales el  juez   debe  declararse  impedido  para  decidir,  garantizando  a  las  partes,  terceros,  demás  intervinientes  e  incluso  a  la  comunidad  en  general, la  transparencia  y rigor que deben orientar la tarea de administrar justicia.   

Para   el  caso  concreto,  la             Magistrada  adujo  que  en  su situación     se     configura   la   causal  quinta  inserta  en  el  artículo 56 de la Ley 906 de 2004, que remite a  la  existencia  de una amistad íntima con la juez de  primer  grado  que  dictó  la  sentencia   que  ahora  corresponde  conocer  en  segunda  instancia a la Sala Penal del Tribunal de la que hace parte.   

No obstante, pasa por alto la funcionaria que  las  causales  que dan lugar a apartar del conocimiento de un caso determinado a  un  juez  o  magistrado,  no  pueden  deducirse  por  analogía,  ni  obedecen a  interpretaciones  subjetivas,  pues  se  trata  de  normas  de  orden  público,  originadas  en el convencimiento del legislador de que son éstas y no otras las  circunstancias  fácticas que imposibilitan que determinado funcionario judicial  conozca  de  un  asunto, porque de estar vinculado a la decisión comprometería  la  independencia  de la administración de justicia y con ello quebrantaría el  derecho  fundamental  de  los  asociados  a  obtener  un  fallo proferido por un  tribunal                  imparcial.1   

Entonces, resulta  inadmisible    que    la    Dra.   BERTIN  GALLEGO, a  expensas     de     enunciar     la     existencia  de   una  amistad  íntima  con  la juzgadora de  primer  grado,  pretenda  darle  a  esa  relación el  alcance     que    surge    entre    «consanguíneos»,  buscando así alejarse del  conocimiento  del  asunto  con  base  en una extensión inviable  de  la  taxativa  causal  prevista  en  el  artículo  56, numeral 5°,  de  la  Ley  906 de 2004.   

El    caso  que  motiva  la  atención  de  la  Sala,  no cabe en ninguna de las causales de impedimento previstas en la  norma  adjetiva penal, siendo necesario precisar que el fundamento basado en una  amistad     íntima     no    es    susceptible   de   predicarse   entre  funcionarios  judiciales,  pues  ella     se     dirige    a    una    circunstancia      impeditiva      que      surge      exclusivamente   entre   éstos  y  los  sujetos procesales.   

Conforme   lo  reseñó  el  Tribunal  Superior de Buga en auto del 3  de  junio  de  2016,   mediante  el  cual declaró infundado el impedimento  promovido  por  la  Magistrada  Bertín  Gallego, esta  Corporación  al  abordar un  asunto   similar   al  que  es  objeto  de  estudio,  señaló:   

Bajo  ese derrotero, en el presente caso no  aprecia  la Sala que se comprometa la imparcialidad del Magistrado José Alberto  Pabón  Ordóñez,  para  resolver  el recurso de apelación formulado contra la  sentencia   absolutoria   dictada   por  la  Juez  Segunda  Penal  Municipal  de  Chiquinquirá,  pues  de  los  aspectos que trae a colación como sustento de la  circunstancia   impeditiva  no  podría  derivarse  algún  elemento  que  pueda  obnubilar  su  criterio  en el proceso penal y con ello perjudicar o favorecer a  quienes  intervienen  en  el  mismo.  Máxime que  los  eventos  que invoca, los expone es frente a la funcionaria de conocimiento,  no  respecto  de «alguna de las partes», contrario a lo señalado en la causal  quinta   del   artículo   56  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  por  él  invocada”.2          (Negrilla fuera de texto).   

En  ese  contexto  surge  claro  que ninguna  situación  capaz  de  viciar  la  imparcialidad de la Magistrada Martha Liliana  Bertín  Gallego  frente  a los intereses procesales de las partes se vislumbra,  pues,  incluso,  la  misma  funcionaria  admitió  la posibilidad de rechazar el  criterio  jurídico  expuesto  por  la  juez  de  primera  instancia3,   cuestión  que  permite establecer que en su función jurisdiccional se halla en  plena  libertad  de actuar conforme a derecho y a su juicio sopesado en el marco  de una recta administración de justicia.   

Cosa  distinta es que al pretender separarse  del  conocimiento  del  asunto,  opte  la  Magistrada  por abordar temas como la  eventual  compulsa  de  copias  disciplinarias  o  penales contra la Juez Primer  Penal  del  Circuito  con  funciones de conocimiento de Tuluá,  situación  ajena  a  la  decisión  que  corresponde, en principio, a la Sala de la cual es  parte.   Incluso,  en  el  evento  de  promoverse tal compulsa, la misma es  simplemente  una manera de enterar a la autoridad competente de la ocurrencia de  una  presunta  irregularidad, sin que el Ad quem tenga incidencia en su trámite  y decisión.   

Las  anteriores  razones  dan pie a la Corte  para  declarar  infundado  el  impedimento  expresado  por la citada Magistrada.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

DECLARAR     INFUNDADO    el  impedimento  que en razón del presente asunto ha manifestado la  Magistrada  del  Tribunal  Superior  de  Buga,  doctora  MARTHA  LILIANA BERTÍN  GALLEGO,   conforme  con  las  motivaciones  plasmadas  en  el  cuerpo  de  este  proveído.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Auto  de 19 de octubre de 2006, Rad. 26.246.   

2 CSJ  AP284-2015, enero 28 de 2015, Rad. 45255.   

3 Fol.  360     

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