AP3782-2014(43426)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ  CAMACHO   

Magistrado  Ponente   

AP3782-2014   

Radicación    N°  43426   

(Aprobado acta Nº 216)   

          Bogotá,   D.   C.,   nueve  (09)  de  julio  de  dos  mil  catorce  (2014).   

         La  Corte  resuelve el recurso de reposición interpuesto en contra  del  auto  proferido  el  28  de  mayo  del  año  en curso, mediante el cual se  inadmitió  la  demanda  de  revisión allegada por la apoderada de JORGE    ALBERTO    ORDOÑEZ    GARCÍA.   

A N T E C E D E N T E S  

         1.  A  través  de fallo emitido el 4 de agosto de 2009, la Sala de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Bucaramanga  declaró  a JORGE ALBERTO ORDOÑEZ GARCÍA penalmente  responsable  por  los  delitos  de  hurto  calificado y  agravado y fabricación, tráfico y porte de armas de fuego.   

         2.  Contra  esta  determinación  ORDOÑEZ  GARCÍA,  por  conducto de apoderada constituida para  el  efecto,  interpuso  acción  de revisión que fue inadmitida por la Sala con  auto  del  28  de  mayo  de 2014, toda vez que la demandante no se sujetó a los  postulados  conceptuales  que  rigen  la  presentación  del  libelo respectivo,  procediéndose  conforme  con  el  artículo  223,  inciso 2°, de la Ley 600 de  2000.   

         3.  Una  vez  notificado  este pronunciamiento fue impugnado por la  profesional   del  derecho  en  cuestión,  quien  insistió,  por  vía  de  la  reposición,  aludiendo  que  este mecanismo de impugnación no está sometido a  un  criterio  formalista,  en  que la Corte debe examinar la situación fáctica  que,  a su juicio, se dio en este asunto y consistente en que su prohijado no se  encontraba   en   el   sitio   de   ocurrencia   de   los   hechos  “y  por  ende en imposibilidad de consumar el delito oponible con  la  connotación  de  las  viejas  teorías  que  se  aceptaban (sic) de que una  persona  no puede estar en un lugar al mismo tiempo, porque se está en uno o en  otro   salvo   teorías  que  no  están  consagradas  en  el  derecho  como  la  omnipresencia”.   

         De  esta  manera,  reitera,  “rígidas  normas  formales”  no  pueden constituir obstáculo  para  que  se  analice  la  prueba que en este asunto soporta el instituto de la  cosa  juzgada,  y  sobre  todo  de  cara  a  la  existencia  de la jurisdicción  administrativa,  en  la  cual,  advierte,  puede  discutirse  la responsabilidad  estatal por error judicial.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         1.  El recurso de reposición que ocupa la atención de la Sala, en  lugar  de  plantear  argumentos idóneos que develen fehacientemente un eventual  yerro  en  la  providencia  cuestionada  y  que de forma imperiosa conduzca a su  adición,   aclaración   o   revocatoria,   se  circunscribe  a  reproducir  la  divergencia  genérica  de  la accionante con el fallo condenatorio que pretende  sea  revisado,  pues  recaba  en la tesis elucubrada en el libelo inadmitido sin  consideración  a  que  esta  se evidenció infundada, al no compaginarse con la  teleología que orienta el instituto.   

         Es  decir,  el recurso impetrado insiste en la presentación de una  postura  probatoria  subjetiva  a  la  manera  de  un  alegato de instancia, sin  acreditar  de  modo  alguno cuál es la trascendencia de las denominadas pruebas  nuevas  en orden a infirmar la declaración de justicia contenida en los fallos,  sustentándose el discurso propuesto en la llana discrepancia.   

         2.  Así,  ha  de recordarse que el único elemento de conocimiento  con  la hipotética facultad de poner en entredicho los fallos ejecutoriados -ya  que  los  demás  no  se  relacionan  con  la  situación  jurídico  sustancial  examinada  por  la  judicatura-,  es  la  declaración  extrajuicio rendida ante  Notario  Público  por  Jhon  Jaime  Téllez  Villate y en la que, en abstracto,  refiere    que    ORDOÑEZ    GARCÍA   se  localizaba  en  la  ciudad  de  Cúcuta  durante un periodo que  incluye  la  fecha  de  los  acontecimientos  por  los que se profirió condena,  porque  trabajaba  a sus ordenes de manera informal. Empero, esta no enseña sin  dubitación  alguna,  al contrario de lo expuesto en las sentencias, que para el  día  exacto  en  que  éstos acaecieron, el 20 de mayo de 2005, el citado no se  encontraba en la ciudad de Bucaramanga cometiendo un latrocinio.   

         Bajo  esta  perspectiva,  es  palmario que una postura parcializada  basada  en  la  simple oponibilidad, es insuficiente para minar la cosa juzgada,  pues  no  basta  que la prueba o el hecho que se invoca sea novedoso para que la  acción  de revisión tenga vocación de prosperar, sino que además debe contar  con  la  capacidad  de  generar  un  cuestionamiento inmediato a la declaración  judicial,  atributo  que no ostenta la versión en comento en atención a que se  limita  a  coadyuvar  una  postulación  incompatible  para configurar la causal  taxativa que evoca.   

         Ahora  bien,  lo  anterior  no puede equipararse a la existencia de  minuciosas  fórmulas  sacramentales inflexibles que solo sirven para restringir  la  vigencia  del  derecho  material,  según  lo  asimila  de forma errónea la  recurrente,   porque   la  revisión  está  vinculada  inexorablemente  con  el  instituto  de  la cosa juzgada y con el principio de seguridad jurídica, de tal  modo  que  no  es  viable  a  partir de señalamientos insulares admitir que las  decisiones  dictadas  al interior de un proceso como es debido quedan vacías de  contenido   y   de  validez,  por  esa  mera  opinión  ulterior  que  recae  en  circunstancias ya definidas.   

         En  ese orden, se recalca, es imprescindible la presentación de un  marco  conceptual  que  permita colegir sin mayores disquisiciones que la verdad  plasmada   en  las  providencias  judiciales  es  inconsistente  con  la  verdad  histórica.  Entonces,  elucubrar  lacónicamente  acerca de la imposibilidad de  presentarse  el  fenómeno  de  la  ubicuidad, como aquí se hizo, no basta para  vislumbrar  que  se  condenó a un inocente porque esa premisa, por si misma, no  enerva   los   razonamientos  que  permitieron  arribar  a  la  declaratoria  de  responsabilidad  con  fundamento  en  pruebas  a  las  que acompañó la entidad  suasoria requerida para atribuir responsabilidad penal.   

         3.  En  suma,  el  recurso formulado no devela algún dislate en la  decisión  atacada  de  cara  al  modo  en que la Sala auscultó la postulación  impetrada   en  la  demanda,  al  replicar  su  contenido  sin  reparar  en  las  reflexiones que llevaron a su inadmisión.   

         En  consecuencia,  ya  que  el reclamo elevado se circunscribe a la  repetición   de   los   motivos   que   ya   fueron  analizados  y  despachados  desfavorablemente por la Corte, será denegado.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

          NO  REPONER el auto de 28 de mayo de 2014,  mediante  el  cual  se  inadmitió  la  demanda  de  revisión presentada por la  apoderada     de     JORGE     ALBERTO     ORDOÑEZ  GARCÍA.   

Contra  la  presente  decisión  no procede  recurso alguno   

Cópiese,      comuníquese      y  cúmplase   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Presidente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

IMPEDIDO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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