AP3583-2015(44491)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado ponente  

AP3583-2015  

Radicación n° 44491  

(Aprobado   Acta  No.220)   

Bogotá  D.C.,  veinticuatro (24) de junio de  dos mil quince (2015).   

Se  pronuncia la Sala respecto del recurso de  apelación  interpuesto  por  el  Fiscal  Séptimo Delegado ante el Tribunal      Superior      del      Distrito      Judicial      de  Barranquilla  contra  la  decisión  adoptada  en  la  audiencia   preparatoria   llevada  a  cabo  en  el  proceso  adelantado  contra  CARLOS    GUILLERMO    OCHOA   TORRES   -por        prevaricato        por  acción-,  mediante la cual la Sala Penal ídem    admitió    como   prueba   el  “oficio  344  emitido el 10 de abril de 2012 por el  Secretario    del   “Juzgado   Sexto   Penal   del  Circuito”.   

ANTECEDENTES  

1. Descripción fáctica.  

Señala   la  acusación  que  CARLOS  GUILLERMO  OCHOA  TORRES  es autor  material  de  prevaricato  por  acción,  por cuanto, en calidad de “Juez  Dieciséis  Penal  Municipal  con  función  de control de  garantías  de  Barranquilla”, decretó la nulidad de  todo  lo actuado a partir del fallo de primera instancia proferido en el proceso  de  tutela  promovido  por  “OLGA GONZÁLEZ DONADO y  otras                  –personas-  (10  en  total)”  contra  la  Fundación Hospital Infantil San Francisco de Paula en  liquidación,  “ordenando  (…) la notificación a  la  parte  accionada  del  mismo”, no obstante que la  decisión se hallaba ejecutoriada.   

La  sentencia  por  la  cual  se resolvió la  acción  de  tutela  atrás mencionada, la profirió el Juzgado Dieciséis Penal  Municipal  con  función  de  control  de  garantías  de  Barranquilla  el 9 de  noviembre   de  2009,  cuyo  contenido  fue  el  de  (i)  amparar  los  derechos  “al  mínimo  vital  en conexidad con la salud y la  vida”  relacionado con el pago de mesadas pensionales  a  partir  de  marzo  del  mismo  año,  y (ii) ordenar al Hospital Infantil San  Francisco  de  Paula  en  liquidación  que en el término de 48 horas proceda a  “cancelar”  las mesadas  “de   manera   puntual  y  completa”  de  las  que  “se vayan causando a las  accionantes”. Impugnada la sentencia, fue confirmada  mediante  providencia  proferida  el 27 de enero de 2010 y excluida de revisión  por     la    Corte    Constitucional    el    22    de    julio    ídem.   

Precisó  la  Fiscalía  que  la decisión de  nulidad  que  motivó  el señalamiento de prevaricato  por  acción,  fue emitida el 20 de septiembre de 2010  por     solicitud     del     Hospital     a     través     de     “abogado”,  al momento en que el juez  OCHOA  TORRES debía resolver  el   incidente   de   desacato   instaurado   por   la  accionante  “NURYS              CASSIANI              ESCORCIA”.   

2. Actuación relevante.  

En la audiencia preparatoria llevada a cabo  en  el proceso adelantado contra CARLOS GUILLERMO OCHOA  TORRES,    el  defensor al momento que le correspondió descubrir los elementos  de  convicción  enunció  el  oficio  344 emitido el 10 de abril de 2012 por el  Secretario  del  “Juzgado  Sexto  Penal del Circuito”,  sin  embargo  no  lo  exhibió  con la excusa de que si bien su investigadora lo  solicitó  al Juez Coordinador de los Juzgados Penales Municipales con funciones  de  control  de  garantías  de  Barranquilla  de  manera  oportuna –es  decir,  dentro  de los tres días  siguientes  al  descubrimiento  material  de  las pruebas recaudadas por el ente  acusador  y  de  cuyo examen lo advirtió necesario para la defensa-,  aún  no  había  sido  suministrado  por  la  autoridad judicial  requerida.    

El  defensor  solicitó como prueba el citado  oficio,  señalando  que  con  el  mismo  fue  remitido el cuaderno original del  proceso  de  tutela  objeto  de  la  investigación  -radicado  con  el  número  196-2009-  al  Juzgado  Dieciséis  Penal  Municipal  con función de control de  Garantías  de  Barranquilla, lo cual demuestra que el juez procesado no contaba  con  el expediente de tutela al momento de proferir la decisión cuestionada, es  decir,  corrobora  su  manifestación  que  en  ese  mismo  sentido  rindió  en  interrogatorio.    

Frente   a  esta  petición  probatoria  la  Fiscalía  se  opuso  por  cuanto:  (i)  no  fue  materialmente  descubierto  el  documento  y  (ii) de cualquier manera el mismo es impertinente, toda vez que la  defensa,  de  una parte, intenta acreditar el dicho del acusado, sin que hubiese  solicitado  su  declaración  como  prueba  y, de otra, pretende señalar que el  juez  OCHOA TORRES no contaba  con  el  proceso original, cuando las pruebas pedidas por la Fiscalía apuntan a  demostrar     que    éste    disponía    del    cuaderno    de    copias  y  tenía  conocimiento de que la  decisión   constitucional   se   hallaba  ejecutoriada,  por  lo  cual  resulta  irrelevante  que el dossier original del proceso de tutela hubiese arribado a su  despacho   después   de   haber  adoptado  la  decisión  por  la  cual  se  le  acusa.   

DECISIÓN IMPUGNADA  

La  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Barranquilla  decretó, entre otras pruebas, la práctica del oficio 344 emitido  el    10    de    abril   de   2012   por   el   Secretario   del   “Juzgado     Sexto     Penal    del  Circuito”.   

Indico  que  si  el  libelo  existe,  sería  entonces    un    documento    público   legal,   que   al   ser   “conteste  con  el expediente de tutela, (…) guarda pertinencia  y conducencia”.   

De  otra  parte,  al  no observar el Tribunal  alguna  norma que prevea la situación expuesta por el defensor en el sentido de  no  poseer  el oficio que requiere como prueba, por cuanto la autoridad judicial  que  lo  conserva  aún no se lo ha suministrado -lo cual estimó no imputable a  la  parte-,  optó  por  aplicar lo dispuesto en el artículo 344 del Código de  Procedimiento   Penal   -para   la  audiencia  de  formulación  de  acusación-  “en donde dice que si se tuviese conocimiento de un  elemento  material  o  evidencia  física de interés para alguna de las partes,  (…)  a  la  otra,  para  buscar  el  equilibrio,  se  le otorgará el término  –de    tres    días  hábiles-   a  quien  la  pretende  introducir”,  con  el  fin de que, en este  caso,  la  defensa  haga  la  entrega  material al delegado de la Fiscalía y le  comunique al Tribunal respecto del cumplimiento de lo ordenado.   

LA APELACIÓN  

Fue promovida por el Fiscal Séptimo Delegado  ante  el  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla, indicando que  el  oficio  344 emitido el 10 de abril de 2012 por el  Secretario    del   “Juzgado   Sexto   Penal   del  Circuito”,   por   cuyo   medio  fue  remitido  el  expediente     original     del    proceso    de    tutela    objeto    de    la  investigación,  es  impertinente,  por  cuanto lo que  pretende  demostrar  el  defensor  es que el juez OCHOA  TORRES  desconocía  que  en  el  proceso de tutela se  había  tramitado  impugnación, sin embargo ello no se verifica con aquel, pues  cuando  los  entonces  accionantes  promovieron  el  incidente  de  desacato  le  informaron  al  juez respecto de la decisión de segunda instancia, por tanto la  circunstancia  de  que el expediente original hubiese arribado al despacho en el  2012,  no tiene incidencia alguna en los hechos como tampoco hace menos probable  la responsabilidad del acusado.   

Agregó  que  incluso  la  prueba el Tribunal  debió  rechazarla, por cuanto no fue exhibida de acuerdo con lo dispuesto en el  artículo 358 del Código de Procedimiento Penal de 2004.   

INTERVENCIÓN DE LOS NO RECURRENTES  

1.  El  defensor  indicó no haber omitido el  descubrimiento   probatorio,   por   cuanto   el  mismo  hace  referencia  a  la  identificación     precisa     de     cada     uno    de    los    “elementos  materiales  de  prueba  que  por actos investigativos  tiene  una  de  las partes, en este caso la defensa”,  lo  cual  tuvo  ocurrencia  en  su  oportunidad,  sin  que se deba confundir con  “la  entrega  material  que  es  la  que  echa  de  menos” la Fiscalía.   

Al  respecto señaló que el ente acusador le  hizo  entrega  del  expediente  de  tutela  contentivo  de más de 600 folios el  “5  de agosto”, para que  los  fotocopiara,  a lo cual  procedió  y terminó a las 5 de la tarde. El día 6 se ocupó de su estudio por  el  que  verificó que no se hallaba el oficio 344 del  10   de  abril  de  2012,  por  ello  el  día  hábil  siguiente,  a  través  de su investigadora, formuló la solicitud del documento  ante   la  autoridad  judicial  correspondiente;  sin  embargo  a  la  fecha  de  realización  de  la  audiencia  preparatoria,  llevada  a cabo 3 días hábiles  después,  no  le ha sido suministrado, situación que no le es atribuible y por  lo   mismo,  debe  contar  con  un  término  razonable  para  su  obtención  y  exhibición,  en  salvaguarda  del  derecho  a  la igualdad de armas frente a la  Fiscalía,  de  acuerdo  con  jurisprudencia de la Sala de Casación Penal de la  Corte Suprema de Justicia.    

De  otra parte, indicó que la afirmación de  la  Fiscalía  en  el  sentido  de  que  el  cuaderno  original  del  proceso  de  tutela  no fue el que le dio a conocer al acusado el  trámite  surtido,  sino  los mismos accionantes, está  alejada  de  la verdad que se deriva de los elementos materiales probatorios. En  consecuencia solicitó la confirmación de la decisión apelada.   

2. El representante de la víctima manifestó  coadyuvar los argumentos expresados por la Fiscalía.   

CONSIDERACIONES  

1. La Corte es competente para pronunciarse en  este   asunto,   conforme   con  lo  establecido  en  el   numeral   3°   del  artículo  32  de  la  Ley 906 de 2004, por      cuanto     la     providencia  impugnada fue proferida por  un Tribunal Superior.   

2.   Corresponde resolver a la Sala la apelación promovida por el  defensor  de  CARLOS GUILLERMO OCHOA TORRES  contra  la  decisión adoptada en la audiencia preparatoria por la  Sala  Penal  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla, por la  cual  admitió  para práctica de prueba el oficio 344  emitido   el   10   de   abril  de  2012  por  el  Secretario  del  “Juzgado    Sexto    Penal    del    Circuito”,    por  cuyo  medio  envió  con  destino  al  Juzgado Dieciséis Penal  Municipal  con  función de control de garantías de Barranquilla, el expediente  original  del  proceso de tutela promovido por “OLGA  GONZÁLEZ    DONADO    y    otras    –personas-  (10  en  total)”  contra  la  Fundación Hospital Infantil San Francisco de Paula en  liquidación.   

Del deber del descubrimiento probatorio y sus  excepciones.   

De acuerdo con la Ley 906 de 2004, corresponde  a  las  partes adelantar la actividad investigativa que estimen conveniente para  obtener  los  elementos  de conocimiento, respecto de los cuales solicitarán su  admisión   con   el   fin   de   probar   en   juicio   oral   su  teoría  del  caso.        

No  obstante,  para  evitar  sorprender  al  opositor  y  garantizar, entre otros, los principios de igualdad, contradicción  y  lealtad,  las partes tienen el deber de descubrir los elementos materiales de  prueba,  evidencia  física  e  información  legalmente  obtenida  que hubiesen  recaudado  y  que pretendan hacer valer en el juicio; obligación que en el caso  de  la  Fiscalía  comprende  incluso  “aquellos     elementos     favorables     al    acusado”  que  estén en su poder, tal como lo  establece  el  literal  f) del artículo 337 de la Ley 906 de 2004, todo lo cual  debe  procurarse  en  las  precisas  oportunidades  que  la normativa mencionada  señala,  es decir, en el escrito de acusación, en la audiencia de formulación  de  acusación  y hasta la audiencia preparatoria, de acuerdo con los artículos  337,   344  y  356  -numeral  2º-  ídem, so pena de su rechazo.   

En  este  orden  de  ideas, los elementos de  convicción    que    no    sean    oportunamente    descubiertos   “no podrán ser aducidos al proceso ni  convertirse  en  prueba  del mismo, ni practicarse durante el juicio”;   más   aún,   el   juez   está  “obligado    a    rechazarlos”,    salvo  que  se  acredite  que su descubrimiento se haya omitido por  causas      no      imputables      a      la     parte     afectada”.   (Artículo      346  ídem).      

Del   mismo   modo   la   Sala1    tiene  precisado   que   el   trámite  de  descubrimiento  previo  al  juicio  en  las  oportunidades  indicadas  para  esto, hace parte del debido proceso probatorio y  repercute  seriamente  en  el derecho de defensa, por ello la consecuencia de su  inobservancia,    no    puede    ser    otra    que   el   rechazo   del   medio  solicitado.   

También ha dado cuenta la jurisprudencia de  las  excepciones  a  la  regla precitada, derivadas tanto del último inciso del  artículo  344,  como  de la proposición final del artículo 346 del Código de  Procedimiento  Penal  de 2004. Al respecto en sentencia proferida el 30 de marzo  de  2006,  Rad.  24468,  la  Sala de Casación Penal2 señaló:   

“Existe, (…) la posibilidad de que ya en  el  juicio oral alguna de las partes intervinientes solicite la práctica de una  prueba,  la cual podrá ser decretada por el Juez, si se reúnen las condiciones  exigidas  en  el  inciso  final  del  artículo 344 del Código de Procedimiento  Penal.  Es  decir,  que  ese  medio  de  prueba solicitado se hubiere encontrado  durante  el  desarrollo  del juicio, que sea muy significativo por su incidencia  en el juzgamiento y que, por ende, deba ser descubierto.   

En tal evento, dice la norma, “oídas las  partes  y considerando el perjuicio que podría producirse al derecho de defensa  y  la  integridad del juicio”, el Juez decidirá si excepcionalmente la prueba  encontrada y solicitada es admisible o si debe excluirse.   

Un   caso   de  esta  naturaleza  podría  presentarse  cuando  de una prueba practicada en el juicio surja la necesidad de  practicar  otra;  o  cuando  en  desarrollo del juzgamiento alguna de las partes  “encuentre”  o se entere sobre la existencia de un medio de conocimiento que  antes ignoraba, por alguna razón lógica y atendible.   

No  clasifican  dentro  de  este  rango  de  pruebas  excepcionales (encontradas o derivadas), aquellas que conociéndose con  antelación,   o  siendo  evidentes  y  obvias,  no  se  hubiesen  enunciado  ni  descubierto  en las oportunidades legales para ello, por causas atribuibles a la  parte  interesada  en  la  prueba;  entre  ellas,  incuria,  negligencia  o mala  fe.   

Por  sentencia  dictada  el  21 de febrero de  2007,  también precisó la Corte que excepcionalmente el juez tiene la facultad  de   “autorizar   un   descubrimiento   posterior,  preservando  siempre  la  garantía  de  contradicción  y  con  el  tiempo  que  razonablemente   estime   necesario”.  Por  ejemplo:   

i)  Cuando  se  acredita  que  la  falta de  descubrimiento  obedeció  a  causas  no  imputables a la parte que quiere hacer  valer la prueba (artículo 346 ibídem).   

ii)  En  el  evento  en  que  una persona o  entidad  diferente  a  la Fiscalía es la que tiene físicamente o dispone de la  evidencia  o  elemento  probatorio;  tal  el  caso de los organismos que cumplen  funciones  de  policía  judicial  (entre  ellos:  Procuraduría  General  de la  Nación,   Superintendencias  y  Contraloría  General  de  la  República);  el  Instituto  Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses y oficinas de peritos.   

iii)  Si  ocurriere  que  durante el juicio  alguna  de  las  partes  encuentra  un  elemento material probatorio y evidencia  física  “muy  significativo que debiera ser descubierto”, tiene el deber de  ponerlo  en  conocimiento del Juez, quien “oídas las partes y considerando el  perjuicio  que  podría  producirse  al  derecho  de defensa y la integridad del  juicio,  decidirá  si  es  excepcionalmente  admisible  o si bebe excluirse esa  prueba” (inciso final del artículo 344 ibídem).   

Adicionalmente  en  auto  proferido  el 26 de  octubre  de  2011,  radicado  36788,  específicamente respecto de la excepción  contenida  en  el  artículo  346,  reiteró  la Corte que la misma se configura  “(…) cuando se acredita  que  su  incumplimiento  obedece  a causa no imputable a la parte obligada verbi  gracia,  cuando  ante  quien  se  debe  exhibir  la  evidencia no acude al sitio  indicado  para  tal  fin,  o  cuando  la  dificultad  para  develar  el elemento  probatorio o la evidencia no es imputable a quien la presenta.   

Análisis del caso concreto.  

Consonante  con  las  cuestiones objeto de la  censura  formulada  por  la  Fiscalía,  la  Sala  debe  dilucidar  (i)  si debe  rechazarse  el  oficio  344 emitido el 10 de abril de  2012  por  el  Secretario del “Juzgado Sexto Penal del Circuito”   -por  cuyo  medio  este  servidor  público  envió  con destino al Juzgado Dieciséis Penal  Municipal  con  función de control de garantías de Barranquilla, el expediente  original  del  proceso  de tutela promovido por “OLGA GONZÁLEZ DONADO y otras  –personas-   (10   en  total)”  contra  la  Fundación  Hospital  Infantil  San Francisco de Paula en  liquidación- pedido como prueba por el defensor, toda  vez  que  éste  no  lo exhibió materialmente, no obstante haberlo enunciado al  momento  del  descubrimiento;  y,  en  caso  negativo,  (ii) si el mismo es o no  admisible  en  razón de su  pertinencia.   

1.  En  relación  con  el  primer problema a  resolver,  ciertamente  al momento que le correspondió a la defensa revelar los  elementos  materiales  probatorios,  evidencia física e información legalmente  obtenida,  enunció  el  documento  atrás  mencionado sin exhibir o entregar al  fiscal  copia alguna del mismo, sin embargo justificó esta omisión en que pese  haberlo  pedido  al  Juez  Coordinador  de  los Juzgados Penales Municipales con  funciones    de    control    de   garantías   de   Barranquilla   -en  el  tercer día hábil contado a partir del momento en el cual  la  Fiscalía  descubrió  materialmente el expediente del proceso de tutela que  éste  recaudó  para  sustentar la acusación- aún no  le ha sido suministrado.   

Como soporte de esa manifestación el defensor  proporcionó  al  delegado  de la Fiscalía copia de (i) la orden de trabajo que  emitió  a su investigadora para que requiriera el oficio 344, (ii) la solicitud  que  ésta  formuló  al  juez  coordinador y (iii) el informe de la misma en el  cual   dio   cuenta   al   defensor   que   aún   el   oficio  no  le  ha  sido  entregado.   

Al  respecto el Tribunal aceptó que se trata  de  un evento excepcional en el cual la exhibición material del documento no es  imputable  a  la  parte, al  considerar  que  si la defensa habiendo adelantado las gestiones necesarias para  obtener  el  citado  documento público, aún no le ha sido provisto,  esas “son  cuestiones   que   se   escapan  de  -sus- manos”.   

Obsérvese que el argumento de la impugnación  según  el  cual el documento requerido por la defensa  debió  ser  rechazado  en  cuanto  no fue exhibido, es  desatinado,  en  tanto el Tribunal no desconoció que la falta de descubrimiento  impone  -por  regla  general-  el  rechazo  de  la prueba (artículo 346 del Código de Procedimiento Penal de  2004),   ni  que  a  solicitud  de  las  partes,  los  elementos  materiales  probatorios  y  evidencia  física  podrán ser exhibidos  durante  la  audiencia  preparatoria  con  el  único  fin  de  ser  conocidos y  estudiados  (artículo  358  ídem), pues precisamente  aplicó  la  regla  que  exceptúa  lo anterior, contenida en la parte final del  artículo  3463,  en  el  sentido  de que el rechazo del  elemento  probatorio  o la evidencia física no tiene cabida, cuando su falta de  descubrimiento   no   es  imputable  a  la  parte  que  lo  requiere,  en  cuanto  consideró  justificada la  explicación  ofrecida  por  la  defensa  por  la cual no pudo exhibir el oficio  344.   

Ahora,   como   este  motivo  del  Tribunal  (en  su aspecto fáctico) no  fue  discutido  por  el  delegado  de  la  Fiscalía y ciertamente el Código de  Procedimiento  Penal  consagra  la excepción aplicada para el evento en cual se  encuentra     justificada    la    falta    de    descubrimiento    –material  en  este  caso-,  la  consecuencia,  ciertamente, no podía ser otra que la acogida  por  el Tribunal, es decir, la de abstenerse de rechazar el medio de convicción  pese a no haber sido exhibido.   

Sin  embargo,  cabe  precisar,  que  si  bien  -con base en lo indicado en el artículo 8º -literal  i)-   del  Código  de  Procedimiento  Penal,  en  cuanto  señala  que     el     imputado     tiene     derecho     a    “disponer  de  tiempo  razonable  y de  medios   adecuados   para   la   preparación  de  la  defensa”-  lo  ideal  hubiese  sido  conceder  al defensor un término prudente  para  la  exhibición  del documento que requirió la Fiscalía, antes de correr  traslado  a  las  partes  para  que  formularan  las  solicitudes  probatorias y  proferir  el  correspondiente  decreto,  la  solución adoptada por el Tribunal -la  de aplicar por razones de igualdad lo dispuesto en el  artículo  344  del  Código  de Procedimiento Penal, es decir, conceder 3 días  hábiles  a  la  defensa  para  que  haga  la entrega material al Delegado de la  Fiscalía   y   le  comunique  al  Tribunal  respecto  del  cumplimiento  de  lo  ordenado-,  no  se  advierte  contraria  al  fin  del  descubrimiento  probatorio  -cual es que las partes no  sean  sorprendidas  en  perjuicio  de  los  principios  de  lealtad,  igualdad y  contradicción-,  ni  violatoria  del  debido proceso,  toda  vez que en este caso particular, dada la descripción concreta que hizo el  defensor  del  documento,  fue  posible  verificar su pertinencia, conducencia y  utilidad,  para  proceder  a  decidir  respecto  de  su admisibilidad, tanto que  incluso  el  punto  central  de  disenso  de la Fiscalía es precisamente que el  oficio  344  no  satisface  uno  de  estos  requisitos,  el  cual pasa la Sala a  examinar.   

2.  Para resolver el problema relacionado con  la  admisión de la prueba en  el  aspecto concreto objeto de censura –pertinencia-,    cabe    recordar   que  el  Tribunal  consideró  pertinente  el oficio  344  emitido  el  10 de abril de 2012 por el Secretario del  “Juzgado  Sexto  Penal  del Circuito”,  por  tratarse de un documento público  que  guarda  relación  con  el  proceso  de  tutela  en el cual se profirió la  decisión de nulidad acusada de prevaricadora.   

La Fiscalía señaló en la apelación que el  oficio      es      “impertinente”,  por  cuanto  lo que pretende demostrar el defensor es que el juez  OCHOA  TORRES desconocía que  en  el  proceso  de tutela se había tramitado impugnación, sin embargo ello no  se  verifica  con  el mismo, pues cuando los entonces accionantes promovieron el  incidente  de  desacato  le  informaron  al  juez  sobre la decisión de segunda  instancia;  por  tanto  la  circunstancia  de que el expediente original hubiese  arribado  al despacho en el 2012, no tiene incidencia alguna en los hechos, como  tampoco hace menos probable la responsabilidad del acusado.   

2.1.  Al  respecto  cabe  precisar,  que  el  eventual  conocimiento  que  puedan  aportar las pruebas solicitadas por el ente  acusador,  por muy sólido que éste lo considere, no constituye parámetro para  determinar  la pertinencia de  los  medios  de  convicción  pedidos  por  la defensa, pues este principio hace  referencia  a  su relación con los hechos que corresponde examinar al juzgador,  no  a su conformidad con la teoría de la Fiscalía, máxime cuando precisamente  el     real     alcance     de     las    pruebas    de    cargo    –y     de     descargo-  sólo  se  determina cuando sean practicadas en un juicio público  -adelantado  con  el respeto de los principios que lo  rigen-   y   debidamente   valoradas   por  el  juez.   

Es  por  ello  que  la  Corte tiene dicho que  “(…)   son   pruebas  pertinentes las orientadas  a  constatar el thema probandum, es decir, aquello que  importa  demostrar  directa  o  indirectamente  en  el proceso penal,  lo  cual generalmente se encuentra emparentado con la validez de  la  acción,  la  verificación  de  la conducta punible, la responsabilidad del  vinculado   y   la   existencia  de  los  perjuicios;  (…)”4.   -Resaltado  y  subrayado  fuera  de  texto-.   

En este sentido, el  objeto   de   la   actividad  probatoria          no         se           reduce     exclusivamente    a     corroborar    las    descripciones  fácticas que componen la  teoría  de  la acusación,  el        thema  probandum                 incluye         también    las  proposiciones  de  la  defensa encaminadas          a         demostrar      que      el  acusado no participó en la conducta,  o   actuó  en      circunstancia      que     le  significa   menor   responsabilidad  o  lo  exime  de  la  misma, o que         el        soporte  probatorio  de  la Fiscalía      no      proporciona  el conocimiento necesario  para  condenar,  pues  de  otra  manera no podría satisfacerse de manera real y  efectiva            los           principios           de           contradicción,      defensa       e      igualdad    entre    las    partes.   

2.2. En el presente caso la defensa pretende  demostrar  con el oficio 344 emitido el 10 de abril de  2012  por  la  Secretaría  del “Juzgado Sexto Penal  del  Circuito”, que el expediente de tutela original  arribó   al   despacho   del   juez  –acusado-  en  el  2012,  es  decir,  después  de  haber adoptado la  decisión  señalada  de  prevaricadora,  situación que se advierte pertinente,  pues  hace  parte  de  las circunstancias en las que éste se hallaba cuando, de  acuerdo  con  la acusación, adoptó la providencia que se le reprocha, realidad  de  la  cual  estribará  su  responsabilidad o el grado de la misma, sin que se  pueda  valorar a priori cuál  será  su  incidencia  en  la  declaración  fáctica,  una  vez  practicadas  y  valoradas integralmente las pruebas.   

Corolario  de lo anterior la decisión que se  impone es la confirmación del fallo apelado.   

En  mérito  de  lo  expuesto  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero.-  Confirmar       la  decisión  adoptada  en  la  audiencia  preparatoria  por  la  Sala  Penal del Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Barranquilla,  por cuyo medio decretó como prueba el oficio  344  emitido  el  10 de abril de 2012 por el Secretario del  “Juzgado  Sexto Penal del Circuito”, condicionado  a  que dentro de los tres días hábiles siguientes la  defensa  haga la exhibición material al delegado de la Fiscalía y le comunique  al  Tribunal respecto del cumplimiento de lo ordenado (artículo 344 del Código  de Procedimiento Penal de 2004).   

Segundo.- Advertir  que contra esta determinación no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

Devuélvase   el  proceso  al  tribunal  de  origen.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  AP  21  noviembre  2012,  Rad. No. 39948, entre otras  decisiones.   

2  Criterio  reiterado  en CSJ. SP. 16 may. 2007, rad. 26186; AP. 4 ago. 2010, rad.  33997;  AP.  1  dic. 2010, rad. 35373; AP. 21 nov. 2012, rad. 39948, entre otras  providencias.    

3     ARTÍCULO   346.  Los  elementos  probatorios  y  evidencia  física  que  en  los  términos  de  los  artículos  anteriores  deban  descubrirse  y  no  sean descubiertos, ya sea con o sin orden  específica  del  juez,  no  podrán  ser  aducidos al proceso ni convertirse en  prueba  del  mismo, ni practicarse durante el juicio. El juez estará obligado a  rechazarlos,   salvo   que   se   acredite   que  su  descubrimiento   se   haya   omitido   por  causas  no  imputables  a  la  parte  afectada.   

4 CSJ  AP  9  de  agosto  de 2011, rad. 36786; AP 13 de septiembre del mismo año, rad.  37013;  AP  18  de  abril  de  2012,  rad.  37683;  AP  27 de junio ídem,  rad.  38820;  AP  27 de junio de  2012,   rad.   38617;   8   de   agosto   de   2012,  rad.  39345,  entre  otras  providencias.     

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