AP3431-2015(45444)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada ponente  

AP3431-2015  

Radicación n° 45444  

(Aprobado Acta n.°  212)   

Bogotá D.C., diecisiete (17) de junio de dos  mil quince (2015)   

ASUNTO  

Se  ocupa  la  Sala  de  resolver    el    recurso   de   apelación  interpuesto    por   el   defensor   de               los  postulados  ALBEIRO   JOSÉ   GUERRA   DÍAZ  y  JORGE  ENRIQUE  RÍOS  CÓRDOBA,   contra  la  decisión  del  18  de febrero de 2015, proferida  por una Magistrada  con  Función de Control de Garantías  de  Justicia  y Paz del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,   mediante   la   cual   negó  la   solicitud   de   sustitución   de   la  medida  de  aseguramiento  privativa  de  la  libertad,   por   una   que   no   afecte  la  locomoción.   

ANTECEDENTES  PROCESALES RELEVANTES   

De     la    petición    realizada      por     el  defensor  de  los  postulados, se puede  extractar que:   

ALBEIRO  JOSÉ  GUERRA  DÍAZ  y  JORGE  ENRIQUE  RÍOS  CÓRDOBA  se  desmovilizaron  el  12  de  diciembre   de   2005  con  el  Bloque  Nordeste   Antioqueño   que   conformaba  el  Bloque  Central     Bolívar     de     las    Autodefensas    Unidas    de  Colombia.   

El  3  de  abril  de  2006 elevaron   solicitud   escrita   al   alto  comisionado  para la paz, expresando su voluntad de acogerse a los beneficios de  la Ley 975 de 2005.   

El  15  de  agosto de 2006, el Ministro del  Interior  y  de  Justicia remitió al despacho del Fiscal General de la Nación,  el    listado    de    personas   privadas   de   la  libertad,               desmovilizadas   y   postuladas  por  el  gobierno  nacional  para  acceder al trámite del proceso previsto en la Ley 975  de  2005, en el cual figuran  GUERRA   DÍAZ  y  RÍOS  CÓRDOBA.    Culminando    con    esto   la   etapa  administrativa.   

La etapa judicial  de        la       actuación       empezó con la  asignación  que  mediante  acta de reparto 014 del 11 de septiembre de 2006, se  realizara   al   despacho   del   Fiscal  14  de la Unidad de Justicia y Paz, quien dispuso orden de inicio  el 22 de enero de 2007.   

Escuchado  en  versión  libre    ALBEIRO    JOSÉ    GUERRA   DÍAZ,  confesó  varios  hechos  constitutivos  de  imputaciones  parciales que se adelantaron a partir del 12 de  septiembre del año 2011.   

Durante     los     días  15  y 21 de  septiembre   del   mismo  año,  una  Magistrada  con  Función  de  Control  de  Garantías  de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal  Superior   de   Bogotá,  le  impuso  medida  de  aseguramiento  consistente  en  detención     preventiva     en     establecimiento     carcelario.   Igual  decisión  adoptó  respecto  de JORGE ENRIQUE RÍOS  CÓRDOBA  el  13  de  octubre  de  2010.    La   han   cumplido   desde   entonces   en   la   cárcel   de  Itaguí.   

Ante  una  Sala  de  Conocimiento  de  Justicia  y  Paz del  Tribunal   Superior  de  Bogotá,  se  adelantó  la  audiencia  concentrada  de  formulación y aceptación de cargos.   

Culminada  la  audiencia  de  incidente  de  reparación  integral, el  29  de  septiembre  de  2014 se emitió decisión por  medio  de  la   cual   hubo   el  pronunciamiento  atinente  a  la legalización de cargos y se declaró  el  cumplimiento de los requisitos de elegibilidad de  los  postulados ALBEIRO JOSÉ GUERRA y DÍAZ y JORGE  ENRIQUE  CÓRDOBA  RÍOS,  por  lo  que  se  les condenó a la pena privativa    de    la   libertad   de  cuatrocientos   ochenta   meses   (480)  de  prisión, sustituyéndola por la  alternativa  de  ocho  (8) años.  Proveído contra el cual se interpuso el  recurso de apelación, actualmente en trámite.   

Durante  los  días  23  de  enero;  5  y  18  de  febrero  del  cursante  año,  por   solicitud   de   la  defensa  se  adelantó    audiencia    preliminar    de    sustitución    de    medida    de  aseguramiento   de   detención   preventiva   ante  una Magistrada con Función de Control de Garantías  de  la  Sala  de Justicia y Paz del Tribunal Superior  de  Bogotá,  quien  negó la pretensión.      Contra    esta  decisión   el  abogado  defensor    interpuso    los    recursos    de   reposición   y   en   subsidio  apelación.   Se negó el primero y se concedió el segundo.   

LA DECISIÓN OBJETO DEL RECURSO  

El  incumplimiento  del  requisito  de buena  conducta  previsto  en  el  numeral 2º del artículo 18A de la Ley 975 de 2005,  fue  el argumento de la primera instancia para negar la petición de la defensa.   

A  juicio del Tribunal, esta exigencia no se  configura   debido   a   que  las  certificaciones  aportadas  no  reflejan  las  evaluaciones  de  conducta  correspondientes al tiempo total de privación de la  libertad,  puesto  que las calificaciones de algunos períodos fueron realizadas  por  el director del establecimiento carcelario, quien no tiene competencia para  hacerlo.   

Considera  que la ausencia de calificaciones  durante  el  tiempo  que  los  postulados  estuvieron  en otros establecimientos  carcelarios   atendiendo   citaciones  dentro  del  proceso  transicional,  debe  suplirse  a  través de la convocatoria que el director de la Cárcel de Itaguí  debió  hacer  al  consejo  de  disciplina a quien le corresponde realizar tales  evaluaciones.   

De  igual  forma,  sostiene  el A-quo   que   era   necesario  que  las  constancias  expedidas  por  el  director de la cárcel de Itaguí, contaran con  sustento  probatorio  a  partir  del  cual concluir que el comportamiento de los  postulados  fue  bueno durante su estadía en esas cárceles, empero, no existen  y  tampoco  se  conoce  en  qué  sitios  de  reclusión estuvieron durante esos  períodos.   

Acepta que este presupuesto es el único que  se  extraña,  por  cuanto  el  tiempo  de  ocho años en privación de libertad  exigido  por el numeral 1º de la norma en comento, también está presente como  lo  sostuvieron las partes, quienes no cuestionaron el cumplimiento de ese y las  restantes  exigencias   señaladas  por  el artículo 18 A de la Ley 975 de  2005.   

Teniendo en cuenta que los requerimientos de  la  ley  deben  acreditarse total y no parcialmente, como sucedió en este caso,  la  primera instancia negó la pretensión del defensor que se sustituyere a sus  representados la medida de aseguramiento privativa de la libertad.   

EL RECURSO DE APELACIÓN  

Manifiesta el profesional del derecho que la  Magistratura  impone  a  los  postulados  una  carga  que  no  les  corresponde,  consistente  en  disponer  que  los  establecimientos  donde  han permanecido en  tránsito  mientras  se  cumplen diligencias propias de su proceso en justicia y  paz,  expidan  calificaciones  o  por  lo  menos certificaciones a partir de las  cuales se evalúe su comportamiento durante ese lapso.   

          Añade  que por tratarse de reglamentos del INPEC, según los cuales  los  centros  carcelarios  de  paso  no  realizan calificaciones de conducta, no  puede  requerirse a los postulados explicación sobre el tema y menos repercutir  desfavorablemente   en   su   pretensión   de   sustitución   de   medida   de  aseguramiento.   

          Culmina  su  intervención  argumentando que tampoco debe presumirse  que  durante  los  períodos  que no se encuentran evaluados, por los motivos ya  expuestos,  la  conducta  de  ALBEIRO  JOSÉ  GUERRA DÍAZ Y JORGE ENRIQUE RÍOS  CÓRDOBA fue regular o mala.   

En tal sentido, demanda la revocatoria de la  decisión apelada.   

LOS     ARGUMENTOS     DE     LOS    NO  RECURRENTES   

1. La Fiscalía se  aparta   del  planteamiento  del  A  quo,   considerando  que  ante  la  libertad  probatoria,  era  posible  establecer  el comportamiento de los postulados durante el tiempo que estuvieron  en  establecimientos  carcelarios  en cumplimiento de remisiones judiciales, con  las  constancias  expedidas por el director de la cárcel de Itaguí, quien ante  la  ausencia de anotaciones y reportes de mala conducta decidió extenderlas sin  convocar al consejo de disciplina.   

Agrega  que  no  se  trata  de  evaluaciones  periódicas  elaboradas  por  el  director de la cárcel, sino de una situación  especial  generada  por  la ausencia de calificaciones durante el tiempo que los  internos   estuvieron   en  otros  establecimientos  cumpliendo  con  remisiones  judiciales.   

2. El representante  de  las  víctimas señala la imposibilidad de reconstruir las calificaciones de  tales  períodos  a  través  del  comité  de  la  cárcel,  por  cuanto no les  correspondía la evaluación.   

Adicionalmente considera que ante la ausencia  de  información  a  partir  de  la cual se sugiera que el comportamiento de los  postulados  durante  el  tiempo  que  permanecieron  en  tránsito  en cárceles  diferentes  a  la de Itaguí fue malo, era pertinente acudir a la certificación  expedida por el director.   

3. Por su parte, el  representante  del Ministerio Público expone que el hecho de haberse adelantado  una  investigación  disciplinaria  que  culminó  con sanción impuesta a JORGE  ENRIQUE  RÍOS  CÓRDOBA,  no  permite concluir que su comportamiento durante el  tiempo  que ha permanecido recluido en el centro carcelario ha sido bueno.   Agrega,  que  tampoco  deben desconocerse las calificaciones correspondientes al  último año, las cuales fueron evaluadas como regulares.   

CONSIDERACIONES  

De  conformidad  con  lo  establecido  en el  parágrafo  1º   del artículo 26 de la Ley 975 de 2005, modificado por el  canon  27  de  la  Ley  1592  de  2012,  en  concordancia  con  el  artículo 68  ibídem  y  con el numeral  3°  del artículo 32 de la Ley 906 de 2004, esta Colegiatura es competente para  desatar  el  recurso  de apelación  interpuesto  contra  la  providencia proferida por una Magistrada de  Control  de  Garantías  de  la  Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de  Bogotá,  por  cuyo medio denegó la sustitución de la medida de aseguramiento,  solicitada  por  los postulados ALBEIRO JOSÉ GUERRA DÍAZ y JORGE ENRIQUE RÍOS  CÓRDOBA.   

Se ocupará la Sala, entonces, de definir si  los  mencionados  postulados se hacen merecedores a la sustitución de la medida  de   aseguramiento   privativa  de  la  libertad,  por  una  que  no  afecte  su  locomoción.   

Con la entrada en vigencia de la Ley 1592 de  2012,  el  legislador  incluyó  dentro  del  trámite  de  Justicia  y  Paz, la  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento privativa de la libertad, que se  encuentra  planteada en el artículo 19 de dicha normatividad, en los siguientes  términos:   

El  postulado  que  se  haya desmovilizado  estando  en  libertad  podrá  solicitar  ante  el  magistrado  con funciones de  control   de   garantías   una  audiencia  de  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  en establecimiento carcelario por una  medida  de  aseguramiento no privativa de la libertad, sujeta al cumplimiento de  lo  establecido  en  el  presente  artículo  y  a  las  demás  condiciones que  establezca  la autoridad judicial competente para garantizar su comparecencia al  proceso  del  que  trata la presente ley. El magistrado con funciones de control  de  garantías  podrá conceder la sustitución de la medida de aseguramiento en  un  término  no  mayor  a  veinte (20) días contados a partir de la respectiva  solicitud,    cuando   el   postulado   haya   cumplido   con   los   siguientes  requisitos:   

1. Haber permanecido como mínimo ocho (8)  años   en   un   establecimiento   de   reclusión   con   posterioridad  a  su  desmovilización,   por   delitos   cometidos  durante  y  con  ocasión  de  su  pertenencia  al grupo armado organizado al margen de la ley. Este término será  contado  a  partir de la reclusión en un establecimiento sujeto integralmente a  las normas jurídicas sobre control penitenciario;   

2. Haber participado en las actividades de  resocialización  disponibles,  si  estas  fueren  ofrecidas  por  el  Instituto  Nacional  Penitenciario  y  Carcelario  (Inpec)  y haber obtenido certificado de  buena conducta;   

3.  Haber  participado  y  contribuido  al  esclarecimiento  de  la  verdad  en  las  diligencias  judiciales del proceso de  Justicia y Paz;   

4.   Haber  entregado  los  bienes  para  contribuir  a  la reparación integral de las víctimas, si a ello hubiere lugar  de conformidad con lo dispuesto en la presente ley;   

5.  No haber cometido delitos dolosos, con  posterioridad a la desmovilización.   

Para verificar los anteriores requisitos el  magistrado  tendrá  en  cuenta  la  información  aportada  por  el postulado y  provista por las autoridades competentes.   

Una  vez  concedida, la sustitución de la  medida  de  aseguramiento podrá ser revocada por el magistrado con funciones de  control  de  garantías  a  solicitud de la Fiscalía General de la Nación o de  las  víctimas  o  de  sus  representantes,  cuando  se  presente  alguna de las  siguientes circunstancias:   

1.  Que el postulado deje de participar en  las  diligencias  judiciales de su proceso de justicia y paz, o se compruebe que  no ha contribuido al esclarecimiento de la verdad;   

2.   Que   el   postulado  incumpla  las  condiciones fijadas por la autoridad judicial competente;   

3.  Que  el  postulado  no  participe  del  proceso   de   reintegración  diseñado  por  el  Gobierno  nacional  para  los  postulados  a  la  Ley  de  Justicia  y Paz en desarrollo del artículo 66 de la  presente ley.   

PARÁGRAFO. En  los  casos  en los que el  postulado  haya  estado privado de la libertad al momento de la desmovilización  del  grupo al que perteneció, el término previsto como requisito en el numeral  1  del  inciso  primero  del  presente  artículo  será  contado a partir de su  postulación a los beneficios que establece la presente ley.   

Este  instrumento,  creado para facilitar la  aplicación  y  continuidad  de  los  procesos  en los que se juzgan y sancionan  todos  los  hechos delictivos cometidos durante y con ocasión de la pertenencia  al  grupo  armado  organizado  al  margen  de  la  ley,  apareja la necesidad de  verificar  el  cumplimiento  de  los  requisitos exigidos en la ley, teniendo en  cuenta   la   documentación   aportada  por  el  postulado  y  las  autoridades  competentes.   

En  el  presente  caso,  las  partes  hallan  consenso  en la observancia de la mayoría de los presupuestos del artículo 18A  de  la  Ley  975  de 2005. El desacuerdo se centra exclusivamente en punto de la  acreditación  de  la  conducta  de  los  postulados durante su privación de la  libertad.   

Frente al cumplimiento del numeral 1º de la  norma  citada  en  precedencia,  la  Sala  de  Casación  Penal  ha decantado su  jurisprudencia  en  el  sentido  que,  en  atención  a  la  razón de ser de la  denominada  ley de justicia y paz, el beneficio reclamado se encuentra ligado al  acto  de  postulación  y no al de la desmovilización o la captura inicial, por  ser  aquél  el  que  marca  de manera definitiva la posibilidad de acceder a la  justicia  transicional,  de tal forma que, la contingencia de acceder a una pena  alternativa  no  opera  autónoma  y  automáticamente  con la desmovilización;  tales        exigencias        –desmovilización,  privación  de  la libertad y postulación- deben  presentarse  de  manera  concurrente  y  se  cumplieron, como a continuación se  verá:   

ALBEIRO  JOSÉ  GUERRA DÍAZ y JORGE ENRIQUE  RÍOS  CÓRDOBA  se  desmovilizaron con el Bloque Nordeste Antioqueño, el 12 de  diciembre  del  2005.   El 3 de abril del 2006, mediante escrito informaron  al  Alto Comisionado para la Paz, su deseo de ser postulados a los beneficios de  las  Leyes 418 de 1997, 782 de 2002 y 975 de 2005 y  mediante oficio del 15  de  agosto de 2006, el Ministro del Interior y de Justicia, remitió al despacho  del  Fiscal General de la Nación el listado de los miembros de las Autodefensas  Unidas  de  Colombia  postulados  por  el Gobierno Nacional a los beneficios del  proceso de justicia transicional.   

Se encuentran detenidos en un establecimiento  carcelario  sujeto a las normas jurídicas sobre control disciplinario, desde el  5  de  diciembre del año 2006 cuando fueron trasladados de las instalaciones de  Prosocial    (zona    de   ubicación   temporal   en   la   Ceja   –Antioquia)1, a la cárcel  y   penitenciaría   de   Itaguí,   en   donde   han   permanecido   hasta   la  fecha.   

Con  lo anterior se concluye, sin dificultad  alguna,  que  los  solicitantes  cumplen  con  la  primera parte de la exigencia  señalada  en  el  numeral  1º  del  artículo  18A,  ya que desde el 5 de  diciembre  de  2006  transcurrieron  más  de  ocho  años  de  reclusión en un  establecimiento  carcelario  bajo  control  del INPEC y, de igual manera, con el  reconocimiento  del  gobierno  nacional  de  su  condición  de postulados a los  beneficios del proceso de justicia paz.   

Del mismo modo, la defensa aportó elementos  de  juicio  que permitieron determinar que los hechos por los que GUERRA DÍAZ y  RÍOS  CÓRDOBA  fueron privados de la libertad por orden de captura emitida por  fiscales  de  la  jurisdicción ordinaria, los cometieron durante y con ocasión  del  conflicto  armado,  y  por  tanto,  se  encuentran acumulados al proceso de  justicia  transicional por el cual la Sala de conocimiento de Justicia y Paz del  Tribunal  Superior de Bogotá, profirió sentencia el 29 de septiembre del 2014,  que no ha cobrado ejecutoria por hallarse impugnada.   

Se  comparten, entonces, los planteamientos  de  la  Magistrada de primera instancia, en cuanto se satisfacen la totalidad de  presupuestos  contemplados  en el numeral 1º del artículo 18A de la Ley 975 de  2005.   

Ahora  bien,  el numeral 2º de la referida  norma   contiene   dos  exigencias:  (i)   haber   participado   en   las  actividades  de  resocialización  disponibles,   si   estas   fueren  ofrecidas  por  el  INPEC,  y,  (ii) haber obtenido certificado de buena  conducta.  Analizará  la Corte el punto en capítulos separados, atendiendo que  los   elementos   proporcionados   por  el  abogado,  conciernen  a  situaciones  disímiles.   

    

1. DE LAS ACTIVIDADES DE RESOCIALIZACIÓN.     

1. Albeiro José Guerra Díaz.     

Se  empezará  por  reconocer  la  activa  intervención  de  ALBEIRO  JOSÉ  GUERRA  DÍAZ,  en  tareas  ofrecidas  por el  establecimiento  de  reclusión,  las cuales iniciaron desde el mes de marzo del  año  2007,  laborando como recuperador ambiental, manipulador de alimentos y en  la granja, mostrando su deseo de resocializarse ante la comunidad.   

En  el  año  2008  validó el grado 5º de  educación  básica  primaria,  continuando  los  estudios  de  educación media  secundaria,  obteniendo el título de bachiller académico con mención de honor  durante los años 2012 y 2013, por su rendimiento académico.   

Desde el año 2010 ha participado y aprobado  los  módulos  que  el  Establecimiento Penitenciario y Carcelario de Itaguí ha  dictado  en  el  marco  del  modelo  de  atención e intervención integral para  internos      de      justicia      y      paz2;  realizó cursos en el SENA y  continúa  recibiendo  capacitación  en diversas áreas como derechos humanos y  derecho  internacional humanitario, con miras a facilitar su reintegración a la  sociedad.   

     

1. Jorge Enrique Ríos Córdoba.     

Inició labores en la cárcel de Itaguí en  el    mes    de    febrero    del    año    20073  laborando  en  la  granja, en  brigadas de limpieza y como recuperador de patio a partir del 2009.   

Desde  el  año  2012  empezó a cursar los  ciclos  de educación formal básica primaria que ha conjugado con la asistencia  a  los  talleres  ofrecidos  por  el  INPEC para los internos de justicia y paz,  destacándose   su  participación  en  temas  de  derechos  humanos  y  derecho  internacional              humanitario4,   así   como   módulos  de  resocialización5.   

De  igual  manera, RÍOS CÓRDOBA ha optado  por   encaminar   su  resocialización  a  través  de  un  proyecto  productivo  denominado        “TEJIDO        SOCIAL”6  del cual hace parte junto con  diez  desmovilizados  que  se  dedican  a realizar tejidos manuales y cuadros en  cuero,  con  miras  a  que  su  mano de obra contribuya para el bienestar de sus  familias, la sociedad y las víctimas.   

Así,  resulta  de igual manera superado el  mecanismo  de  resocialización  como  primer  presupuesto  del  numeral 2º del  artículo 18A de la Ley 975 de 2005.   

2.  DE  LA CONDUCTA DE LOS POSTULADOS EN EL  ESTABLECIMIENTO CARCELARIO.   

La Sala estudiará la situación particular  presentada  ante  la  ausencia  de  calificaciones  de conducta expedidas por el  consejo  de  disciplina de la cárcel de Itaguí donde los postulados cumplen la  medida  de  aseguramiento,  durante  períodos  en  los  cuales fueron remitidos  temporalmente  a  otros  sitios  de  reclusión  para  atender  las  diligencias  (versiones y audiencias) del proceso de justicia y paz.   

Aspecto   sobre   el  cual  sustentó  el  A  quo la improcedencia de  sustituir  la  medida  de aseguramiento privativa de la libertad por otra que no  afecte  la  locomoción,  al considerar que las certificaciones suscritas por el  director  del  establecimiento  carcelario,  no  son  aptas  para  acreditar  el  requisito  de  buena conducta, dado que la facultad para su expedición recae en  el consejo disciplinario de la cárcel.   

Ciertamente,  como lo sostuvo la Magistrada  de  garantías,  la  Sala de Casación Penal ha señalado que el numeral 2º del  artículo  18A  de  la  Ley 1592 de 2012, hace alusión a la constatación de la  buena  conducta en general y no parcial, sin embargo, también se ha referido al  «análisis  que corresponde al funcionario judicial  frente  a  la  existencia  de periodos sin evaluación, o incluso, con sanciones  disciplinarias  impuestas  por  el  comportamiento  del  interno  en  el  centro  carcelario,  de  cara a ponderar el cumplimiento de las principales obligaciones  del    postulado    en    el    proceso    transicional.»     (CSJ.     AP.    6255-2014.    15    oct.    2014.     Radicado  44156).   

Por  lo tanto, no resulta suficiente que el  juez   realice  una  simple  constatación  documental  de  cara  a  evaluar  la  verificación    de    este   ítem,   dejando  de  lado  el  análisis  inherente  al  concepto  de  buena  conducta,   prevaleciendo  este  requisito  sobre  aquéllos  que  resultan  afines con los fundamentos del proceso de Justicia y Paz.   

Para que el funcionario efectúe el estudio,  corresponde  a  la  parte solicitante cumplir con la carga procesal impuesta por  el artículo 37 del Decreto 3011 de 2013:   

«Para la solicitud de la sustitución de  la  medida  de  aseguramiento,  el  postulado deberá presentar los documentos o  pruebas  que  respalden  el  cumplimiento  de  los requisitos contemplados en el  artículo 18A de la Ley 975 de 2005.»   

         Obligación  que  la  defensa  cumplió  con  el  aporte de carpetas  contentivas  de  documentos  con los cuales consideró soportada su pretensión;  específicamente  en aquellos períodos en los que no halló las certificaciones  del  consejo  de  disciplina  del  establecimiento carcelario y penitenciario de  Itaguí,  las  solicitó,  obteniendo  como  respuesta  la expedición de varias  constancias en las que se lee:   

«EL SUSCRITO DIRECTOR DEL ESTABLECIMIENTO  PENITENCIARIO  Y  CARCELARIO LA PAZ DE ITAGUÍ, EN USO DE SUS FACULTADES LEGALES  Y  CONSTITUCIONALES,  CERTIFICA  QUE:  COMO QUIERA QUE EN LA CARTILLA BIOGRAFICA  DEL  INTERNO  (…),  SE  EVIDENCIO  UNAS INCONSISTENCIAS EN ALGUNOS PERIODOS DE CALIFICACION DE CONDUCTA,  SITUACION  QUE LLEVO A LA SUSTANCIACIÓN DE SU HOJA DE VIDA, ESTABLECIENDOSE QUE  EFECTIVAMENTE,  PARA  LA  FECHA DE (…) EL  MISMO SE HALLABA POR FUERA DEL ESTABLECIMIENTO, CUMPLIENDO CON  DILIGENCIA  JUDICIAL  DE  CARÁCTER  TEMPORAL  EN LA CIUDAD DE BOGOTA, LO QUE LO  LLEVO  A  ESTAR  POR  FUERA  DURANTE  DICHO  PERIODO,  POR LO QUE LLEVO A QUE SE  PRESENTARA  TAL INCONSISTENCIA, PERO QUE AL TENOR DE LO CONSAGRADO EN EL ACUERDO  0011  DE  1995 Y EL PRINCIPIO CONSTITUCIONAL DE LA BUENA FE, TODA VEZ QUE AL DIA  DE  HOY  ESTA  DIRECCION NO OBSERVA INFORME O SANCION DISCIPLINARIA EN SU CONTRA  POR  PARTE  DE  ESTABLECIMIENTO  PENITENCIARIO  DE DICHA CIUDAD, HACE QUE DE UNA  MANERA  U OTRA, QUE ESTA DIRECCION, LE CERTIFIQUE QUE LA CONDUCTA PARA EL TIEMPO  ALUDIDO,   SEA   ESTABLECIDA   EN   EL   GRADO   DE  BUENA.7»   

Ante  la  situación expuesta, -ausencia de  evaluaciones-  el  director  de  la cárcel de Itaguí resolvió certificar esos  períodos, así:   

2.1. Albeiro José Guerra Díaz:  

DESDE             

HASTA             

DÍAS  

19/06/20098             

25/08/2009             

68  

26/02/20109             

01/04/2010             

35  

01/07/201010             

22/10/2010             

114  

23/01/201111             

02/04/2011             

70  

01/07/201212             

13/10/2012             

105  

01/10/201313             

03/02/2014             

126  

01/10/201414             

15/01/2015             

107  

TOTAL             

             

625  

            

1. Jorge Enrique Ríos Córdoba:     

DESDE             

HASTA             

DÍAS  

14/08/201015             

22/10/2010             

70  

23/01/201116             

02/04/2011             

70  

01/10/201317             

03/02/2014             

125  

01/10/201418             

15/01/2015             

107  

TOTAL             

             

372  

         Así,  la conducta de los postulados fue evaluada por el director de  la  cárcel  de Itaguí, durante varios ciclos que sumados superan, un año para  JORGE   ENRIQUE   RÍOS   y  menos  de  dos  años  para  ALBEIRO  JOSÉ  GUERRA  DÍAZ.   

Surge, entonces, la discusión relativa a la  facultad   del   director   del   establecimiento  carcelario  para  emitir  las  certificaciones  de conducta de los internos, dado que es una función atribuida  por   el   Acuerdo   011   de   1995,   en   su  artículo  76,  al  consejo  de  disciplina:   

Funciones     del     Consejo    de  Disciplina.  El  Consejo  de Disciplina tendrá como  funciones:   

1. Estudiar y calificar la conducta de los  internos cada tres (3) meses.   

2. (…)  

3.  Dar concepto previo al director sobre  el otorgamiento de estímulos a los internos merecedores de ellos.   

4. (…)  

5. (…)  

6. Expedir certificaciones de conducta de  los internos.   

7. Recaudar los informes del personal del  establecimiento  que  le  sean  indispensables  para  el  mejor desempeño de su  cometido.   

8. (…)  

9. (…)  

10.  Las  demás  funciones  que  le sean  asignadas por vía legal o reglamentaria.   

Ahora   bien,   aunque  el  director  del  establecimiento   carcelario  preside  el  órgano  disciplinario,  también  lo  conforman  el  asesor  jurídico,  el  jefe  de talleres, el jefe de la sección  educativa,  el psicólogo, el trabajador social, el comandante de vigilancia, el  médico,  el personero municipal o su delegado y un representante elegido por la  población  reclusa,  luego,  frente a situaciones de común ocurrencia será el  consejo quien realice las evaluaciones periódicas de conducta.   

Sin embargo, en el presente caso la conducta  pendiente  por  evaluar no corresponde a lapsos de permanencia de los postulados  en  la  cárcel  de  Itaguí donde cumplen la detención, sino a  períodos  durante  los  cuales  se  hallaban  en  otros sitios de reclusión atendiendo el  compromiso  prioritario  de  comparecer  a  las  diligencias  programadas con el  objetivo  de  desentrañar la verdad del accionar del grupo al que pertenecían,  lo  cual  conlleva  la  asistencia a extensas jornadas fuera del establecimiento  carcelario y remisiones a otras ciudades.   

Conforme con lo anterior, encuentra la Sala  que  con  la  documentación  allegada  se  establece  sin  lugar a dudas que la  conducta  de  GUERRA  DÍAZ y RÍOS CÓRDOBA ha permanecido vigilada durante los  más  de  ocho  años que han pasado en privación de la libertad, ya sea por el  consejo  de  disciplina,  o  por  el  director de la cárcel del establecimiento  carcelario  de  Itaguí donde cumplen la medida de aseguramiento privativa de la  libertad   impuesta  por  un  juez  de  control  de  garantías  de  justicia  y  paz.   

Así,  correspondía al Tribunal evaluar la  documentación   allegada,   con   miras   a   determinar  si  este  presupuesto  –buena   conducta-  se  hallaba  reunido  o no.  A cambio, la judicatura se sustrajo de su deber, y  en  su lugar asumió que la falta de competencia del director de la cárcel para  expedir      esas      certificaciones,      impedía     la     correspondiente  estimación.   

Yerra la primera instancia al considerar que  corresponde  a  los postulados realizar el control necesario de cara a constatar  que  quien  evalúa  su  conducta carcelaria está revestido de la facultad para  hacerlo,  pues  ello  implica  la  adición  de  una  carga  que no se encuentra  determinada por la ley.   

Por  disposiciones  internas del INPEC, los  establecimientos  carcelarios  donde  permanecen  los  reclusos en remisión, no  realizan  evaluaciones de conducta, escenario en el que ninguna injerencia tiene  el  postulado,  razón  por  la  cual,  no resulta sensato exigir que el consejo  disciplinario  de  la  cárcel de Itaguí certifique periodos durante los cuales  los postulados no permanecieron allí.   

En  ese orden, resultaría ilógico que del  cumplimiento  de  la  obligación  primordial  adquirida  por  los postulados de  asistir  a las versiones libres y audiencias para, con su ayuda, contribuir a la  composición   de   la  verdad,  se  dedujeran  circunstancias  adversas  a  sus  legítimas  aspiraciones,  entre ellas, la posibilidad de continuar afectado con  una medida cautelar personal, pero en libertad.   

La decisión del caso precisaba de un examen  que   superara   la  sujeción  estricta  al  reglamento  general  del  régimen  carcelario,  para  acompasarlo  a  los  fines  del  proceso de justicia y paz, y  concretamente  a  la  teleología  que  informa  la creación de la figura de la  sustitución    de    la    medida   de   aseguramiento   dentro   del   proceso  transicional.    Con   mayor  razón,  si  el  Tribunal  reconoce  que  los  postulados  llevan más de ocho años privados de la libertad y han cumplido con  los  requisitos  de elegibilidad, como lo advierte la Sala de conocimiento en la  certificación allegada.   

Así,  se  arriba  a  la conclusión que el  director  de  la  cárcel  de  Itaguí se vio abocado a implementar un mecanismo  administrativo  extraordinario  para  calificar  la  conducta  de  ALBEIRO JOSÉ  GUERRA  DÍAZ  y  JORGE  ENRIQUE  RÍOS  CÓRDOBA,  con  el  fin  de  superar el  escollo   generado  por  la  falta de evaluación durante el tiempo que los  internos  son  transitoriamente  trasladados  a  diferentes sitios de reclusión  para cumplir con remisiones  judiciales.   

Tampoco existe elemento probatorio del cual  la  magistratura  alcance  a deducir, siquiera indiciariamente, que el contenido  de  los  documentos públicos suscritos por el director de la cárcel de Itaguí  no   corresponden   a   la   realidad.   Por  el  contrario,  certifica  el  funcionario:   (i)   que  algunos      períodos      no      aparecen      calificados;      (ii)  se  estableció  que  durante esos  lapsos   estaban   temporalmente   por  fuera  del  establecimiento  carcelario;  (iii)    se   hallaban  cumpliendo         con        diligencias        judiciales;        (iv)     permanecieron    en    otros  establecimientos    de    reclusión   en   Bogotá   y   Tumaco;   (v)  que  el  establecimiento carcelario  donde  permanecieron  en  tránsito no reportó informe o sanción disciplinaria  en  contra de ellos, y, (vi)  que  la  conducta  durante  el  tiempo  mencionado  se  reconoce  como  buena  y  ejemplar.   

Certificaciones idóneas para sustituir las  periódicas,  al  ser expedidas por el jefe de gobierno interno (artículo 36 de  la  Ley  65  de 1993) y que concuerdan con la ausencia de reportes de informes y  sanciones   disciplinarias  en  contra  de  los  postulados  solicitantes.    

Contando con las constancias que abarcan la  totalidad  de  los  más  de ocho años que los postulados han permanecido en un  establecimiento  bajo  el  control  y  régimen disciplinario carcelario, no hay  lugar  a suponer que, dependiendo del evaluador, unas son dignas de credibilidad  (las  expedidas  por  el  consejo  de  disciplina) mientras que las otras han de  ponerse   en   tela   de   juicio   (las   suscritas   por  el  director  de  la  cárcel).   

Menos,  si  los  elementos  de  convicción  allegados   al   trámite,   demuestran  que,  con  excepción  de  la  sanción  disciplinaria  impuesta  a  JORGE ENRIQUE RÍOS CÓRDOBA el 17 de junio de 2014,  la  conducta  de  los postulados ha sido calificada como buena durante el tiempo  de  privación de la libertad en establecimiento carcelario sujeto integralmente  a las normas jurídicas sobre control penitenciario.   

Sobre  este  último  aspecto  -la sanción  disciplinaria-,  las partes y la magistratura convergieron al concluir que en el  presente  asunto  la  comisión  de la infracción descrita en el artículo 121,  inciso  2º,  numeral  15º,  de  la  ley  65  de  1993,  esto  es, «comunicaciones   o  correspondencia  clandestina  con  otros  condenados  o  detenidos  y con extraños»,    no   tiene   la   virtualidad   de   producir   consecuencias  desproporcionadas  frente  a  la  libertad pretendida por RÍOS CÓRDOBA, motivo  por el cual, no fue objeto de discusión.   

Planteamiento      acorde     con  pronunciamientos19   

de esta Sala, a partir de los cuales se  ha  concebido  que la presencia de una sanción disciplinaria en la hoja de vida  del  postulado,  no  se constituye automáticamente en impedimento absoluto para  la  concesión  de  la sustitución de la medida de aseguramiento, dado que ello  implicaría   que   tal  exigencia  superara  en  importancia  los  primordiales  compromisos cumplidos por el desmovilizado.   

Obligaciones  que  ya  fueron  objeto  de  constatación  por  la  judicatura,  dado  que  RÍOS CÓRDOBA y GUERRA DÍAZ se  hicieron  merecedores  al  beneficio  de  la  pena  alternativa  impuesta  en la  sentencia  fechada  el 29 de septiembre de 2014, contra la cual se interpusieron  recursos de apelación que se encuentran en trámite.   

Ahora  bien,  diferente  sería  si  de las  constataciones  que  corresponden  al  magistrado  con  función  de  control de  garantías,  de  cara  a resolver la petición, se encontrare que el director de  la  cárcel  plasmó  aserciones  espurias  en  los  documentos públicos.   Mientras  ello  no  suceda,  ha  de presumirse la veracidad de su contenido, que  para  el  sub examine indica  la  ausencia  de investigaciones o sanciones disciplinarias en contra de ALBEIRO  JOSÉ  GUERRA  DÍAZ  y  JORGE  ENRIQUE RÍOS CÓRDOBA durante su paso por otros  sitios de reclusión.   

En  consecuencia,  de  conformidad  con las  precedentes   consideraciones,   se   revocará   la  providencia       impugnada.       Pues,  habiéndose  establecido  que se cumplen los presupuestos del  artículo  18  A  de la Ley 975 de 2005, la Sala ordenará la sustitución de la  medida  de  aseguramiento de detención preventiva en establecimiento carcelario  por  una  no  privativa  de  la  liberad,  que consistirá en el sometimiento al  sistema  de  vigilancia  electrónica contemplado en el literal B, numeral 1 del  artículo  307  de  la  Ley  906  de  2004,  el  cual  implementará  el  INPEC, una vez los postulados sean  puestos  en  libertad,  siempre  y  cuando no sean requeridos por otra autoridad  judicial.   

Previamente, en los términos del artículo  39  del Decreto 3011 de 2013, los postulados suscribirán acta por cuyo medio se  comprometan   a:   1)  presentarse  ante  las  autoridades  judiciales  que  los  requieran;  2)  vincularse  y  cumplir con el proceso de reintegración liderado  por  la  Agencia  Colombiana para la Reintegración; 3) informar  cualquier  cambio  de  residencia;  4)  no  salir  del país sin autorización judicial; 5)  observar  buena  conducta;  6) no conservar y/o portar armas de fuego de defensa  personal o de uso privativo de las fuerza armadas.   

El incumplimiento de estas obligaciones o de  la  normatividad de Justicia y Paz conllevará la revocatoria de la sustitución  de la medida de aseguramiento.   

Se  comunicará  esta  medida  a la Agencia  Colombiana  para  la Reintegración de Personas y Grupos Alzados en Armas con la  finalidad  de que ALBEIRO JOSÉ GUERRA DÍAZ y JORGE ENRIQUE RÍOS CÓRDOBA sean  vinculados  al  proceso  de  reintegración,  como lo impone el artículo 95 del  Decreto 3011 de 2013.   

En  mérito  a  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

Primero.    REVOCAR   la  decisión  del  18 de febrero de 2015, emitida por la Magistrada  con  funciones  de  control  de  garantías  de  la  Sala  de Justicia y Paz del  Tribunal  Superior  de  Bogotá, conforme a los argumentos expuestos.   

Segundo.    SUSTITUIR   la   medida   de   aseguramiento   de   detención   preventiva   en  establecimiento   carcelario   por   sometimiento   al   sistema  de  vigilancia  electrónica  del  literal B, numeral 1 del artículo 307 de la Ley 906 de 2004,  la  cual  implementará  el  INPEC  una  vez los postulados ALBEIRO JOSÉ GUERRA  DÍAZ  y JORGE ENRIQUE RÍOS CÓRDOBA sean puestos en libertad, siempre y cuando  no  estén  requeridos  por  otra autoridad judicial. Suscribirán diligencia de  compromiso en los términos y con las advertencias indicadas.   

Tercero.   Por  secretaría   comuníquese   esta   medida  a  la  Agencia  Colombiana  para  la  Reintegración  de Personas y Grupos Alzados en Armas, conforme a lo expuesto en  la parte motiva de esta decisión.   

Contra  esta  decisión no procede recurso alguno.   

Devuélvanse  las diligencias al Tribunal  de origen.   

Notifíquese     y    cúmplase.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Lugar  al  cual  se  presentaron  voluntariamente  el 20 de septiembre del mismo  año.   

2  “Inteligencia   Emocional”;  “Familia,  un  proyecto  de  vida”;  Taller  histórico   práctico  de  justicia  restaurativa”;  “Sujeto  y  Estado”;  “Nueva Vida”.   

3  Folio 42, carpeta 2. Jorge Enrique Ríos.   

4  Folios 36 y 37 carpeta “Tareas” Jorge Enrique Ríos.   

5  Folio 43 carpeta n.º 2. Jorge Enrique Ríos.   

6  Folio 19 y siguientes de la carpeta n.º 3   

7 Las  mayúsculas sostenidas hacen parte del texto transcrito.   

8  Folio 117 carpeta n.º 2   

9  Folio 120 ídem.   

10  Folio 122 ídem   

11  Folio 114 ídem.   

12  Folio 118 ídem   

13  Folio 120 ídem   

14  Folio 122 ídem.   

15  Folio 22 ídem   

16  Folio 27 ídem.   

17  Folio 28 ídem.   

18  Folio 57 ídem.   

19  Ver,  entre  otros,  CSJ. AP1373-2015. 18 mar. 2015.  Radicado  45242;  CSJ.  AP 12157-2014 10 sept. 2014.  Radicado  44035;  CSJ  AP, 30 de jul. 2014. Radicado  43919; CSJ AP 2 de jul. 2014. Radicado 43696.     

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