AP3429-2014(42963)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Magistrada Ponente  

AP3429-2014  

Radicación 42963  

(Aprobado Acta No. 195).  

Bogotá  D.C., junio veinticinco (25) de dos  mil catorce (2014).   

  VISTOS  

Procede  la  Corporación  a  verificar  las  exigencias  de  admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión  presentada por el  defensor     de     DIANA    ALEXANDRA    GONZÁLEZ  ACOSTA,  contra  el  fallo  de casación proferido por  esta  Colegiatura  el  18  de  abril  de  2007,  a  través  del cual revocó la  sentencia  absolutoria  dictada el 17 de agosto de 2006 por el Tribunal Superior  de  Bogotá,  para  en su lugar confirmar la decisión proferida en primer grado  por  el  Juzgado  Treinta  y Dos Penal del Circuito de la misma ciudad, por cuyo  medio  condenó,  entre otras personas, a la mencionada ciudadana, como coautora  penalmente  responsable  del  concurso  de  delitos  de  secuestro simple, hurto  calificado   agravado   y   porte   ilegal   de   arma   de   fuego  de  defensa  personal.   

HECHOS  

En  la  noche  del  18  de  agosto  de 2005,  William    Orlando    Celeno   Cárdenas,  quien  conducía  un  taxi,  fue  abordado por tres hombres y una  mujer  en la carrera 7ª con calle 51 de Bogotá, solicitándole los trasportara  hasta  el  norte  de la ciudad. Cuando descendía por la calle 170 para tomar la  autopista  fue  intimidado  con  un  arma  de fuego por el pasajero Miller  Álvarez, quien luego se la pasó a  Luis Andrés Ballén, el cual  obligó  al  conductor  a  ubicarse  en  la  silla  trasera,  donde Andrés  Mauricio  Ramírez y DIANA  ALEXANDRA  GONZÁLEZ  lo amarraron,  golpearon y amenazaron de muerte.   

Aproximadamente   a   las   22:30   cuando  transitaban  por  la calle 192 con 32, una patrulla de la policía persiguió el  taxi,  descendiendo  del  mismo  tres  de  los pasajeros, incluida la mujer, los  cuales  fueron  capturados, hallándose en poder de uno de ellos algunos efectos  personales  del  conductor  William Celeno,  mientras  el  otro  individuo siguió conduciendo hasta perder el  control  en la calle 220 con autopista y arrojó un revólver marca Colt calibre  38,  oportunidad  en  la  cual  se  produjo  su  captura  y  la  liberación del  conductor.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

El 20 de agosto de 2005, el Juzgado Cincuenta  y  Uno  Penal  Municipal  con  función  de  control  de  garantías  de Bogotá  impartió   legalización   a   la  captura  de  DIANA  ALEXANDRA   GONZÁLEZ   ACOSTA   y   los  otros  tres  individuos.  En  la  misma  diligencia  la Fiscalía imputó a los indiciados la  comisión  del  concurso  de  delitos  de  secuestro  simple  (artículo 168 del  Código  Penal),  hurto  calificado y agravado en grado de tentativa (artículos  239,    240    inciso    2°    y    241    numeral   10   y   27   ejusdem)  y porte ilegal de armas de fuego  de defensa personal (artículo 365 del Código Penal).   

Como  dos  de  los capturados se allanaron a  cargos,   salvo   por   el   delito  de  secuestro,  mientras  que  DIANA   ALEXANDRA  GONZÁLEZ  ACOSTA  y  Andrés  Mauricio  Ramírez  no  aceptaron  la comisión de los punibles imputados,  se ordenó la ruptura de la unidad procesal.   

          A   instancia   del  ente  acusador  se  impuso  a  los  mencionados  ciudadanos  medida  de aseguramiento de detención preventiva en establecimiento  carcelario.   

La Fiscalía presentó escrito de acusación  y  el 12 de octubre de 2005 se realizó la correspondiente audiencia, en la cual  DIANA   ALEXANDRA   GONZÁLEZ   ACOSTA   y  Andrés  Mauricio  Ramírez  Hernández  fueron acusados como probables autores del concurso de  delitos  de  secuestro simple, hurto calificado y agravado en grado de tentativa  y porte ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

          Concluido  el  juicio  oral,  el  Juzgado  Treinta  y  Dos Penal del  Circuito  de  Conocimiento  de  Bogotá  profirió fallo, por medio del cual los  condenó  a  la  pena  principal  de  veintitrés (23) años de prisión y multa  equivalente  a  900  salarios  mínimos legal mensuales vigentes, así como a la  pena  accesoria  de interdicción de derechos y funciones públicas por el mismo  lapso  de  la  sanción  privativa  de  libertad, como coautores del concurso de  punibles objeto de acusación.   

Recurrida la sentencia por los defensores de  los  procesados,  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Bogotá la  revocó  mediante  fallo del 17 de agosto de 2006, para en su lugar absolverlos,  decisión  contra  la  cual  la  Fiscalía  interpuso  recurso extraordinario de  casación.   

Mediante  fallo del 18 de abril de 2007 esta  Sala    decidió    casar   la   sentencia   del   ad  quem  en  el  sentido  de revocarla, para confirmar el  fallo  condenatorio  de  primera  instancia,  pero  redosificó  la  sanción en  dieciocho  (18)  años  y nueve (9) meses de prisión, lapso en el cual también  fue  cuantificada  la  pena  accesoria  de  inhabilitación para el ejercicio de  derechos y funciones públicas.   

LA  DEMANDA   

Con   fundamento   en  la  causal  tercera  establecida  en  el  artículo  192 de la Ley 906 de 2004, el defensor aduce que  hay  pruebas  nuevas  con las cuales se demuestra “LA  FALSEDAD  DEL  ACTA  DE  INCAUTACIÓN  del celular perteneciente a DIANA MARCELA  GONZÁLEZ  y  que  fuera  presentada como evidencia por la FISCALÍA”.   

Resalta que la citada falsedad fue anunciada  dentro  del  proceso,  pero  el  juez  se  negó a reconocerla y únicamente fue  posible  establecerla  hasta  ahora,  amén  de  que  una  tía  de la procesada  también   solicitó   “la  práctica  de  dictamen  GRAFOLOGICO      FORENCE     (sic)     desde  el  año 2007, el cual no fue posible llevarse a lugar por la  pérdida  inexplicable  del  expediente, creemos a raíz de la denuncia por ella  instaurada   de   la   falsedad   documental   en   contra  de  los  policiales,  investigación   que   no  tuvo  trámite  alguno  y  fue  archivada”.   

          Asevera  que  la  prueba nueva “demuestra  con  grado  de  certeza  que  no  sólo  se  falseó  dicho  documento público,  falsificando  la  firma  de  DIANA  ALEXANDRA, sino, además con un conocimiento  especializado   en   el   tema,   se   estampo  (sic)  una  huella  imposible  de  estudiar,  documento  que  aparece    suscrito    por    el    Subintendente   ROBERT   DE   NIRO   CABRERA  VILLOTA”.   

          “Así  las  cosas,  la  alteración o la  falsedad  del  ACTA  DE INCAUTACIÓN y el desaparecimiento del teléfono celular  por  espacio  de 47 días, violando la cadena de custodia, como se observará en  el  informe  anexo,  pieza  clave dentro de la investigación, señala distintas  situaciones  frente  al lugar y la hora de captura de Diana Alexandra, afectando  muy  gravemente  no  solo  la versión rendida por los policiales ROBERT DE NIRO  CABRERA  VILLOTA y WILMER ALONSO SEPÚLVEDA, sino los documentos presentados por  ellos  e  incluso  lo  afirmado por la propia víctima, pues es importante tener  presente  que  se  vio  obligado  a sostener durante todo el proceso, la teoría  esbozada  en  la  primera  versión  rendida en el hospital, cuando se observa y  demuestra  la  historia  clínica,  que  ese día no podía hablar porque estaba  entubado,  y  menos  en  condiciones  para  redactar algún documento. Por ello,  aparece   consecuente   que   ese   documento  lo  llevaba  ya  diligenciado  el  investigador   y   su   versión   debía   ser   coincidente   con  la  de  los  policiales”.   

          Luego  de transcribir fragmentos de las decisiones de instancia y el  fallo  casacional, así como de la demanda presentada por la Fiscalía contra el  fallo  de  segundo  grado, el actor refiere que esta Colegiatura fue inducida en  error  por  el ente acusador en el libelo de casación, pues las inconsistencias  en  lo  expuesto  por los testigos de la defensa no son de gran magnitud, debió  creérseles  y  debió  también corroborarse sus dichos con la localización de  los lugares a los cuales aludieron en sus declaraciones.   

          Advera   que   “los  nuevos  hechos  y/o  pruebas  nos  llevan  a determinar que se trató de un montaje realizado por los  mismos  policiales  muy  seguramente  para  la demostración de eficiencia a sus  superiores,  manipulando  a la víctima para que su versión coincidiera con las  declaraciones   rendidas   bajo   juramento”,  pues  “los   hechos   sobre   la   captura   y   supuesta  responsabilidad  penal  de DIANA ALEXANDRA fueron inventados por los policiales,  lo  que  nos  permite  sostener,  tal  y  como  siempre  lo ha afirmado ella, su  inocencia   en   los  hechos  cometidos  por  MILLER  ÁLVAREZ  y  LUIS  ANDRÉS  BALLÉN”.   

          Para  demostrar  sus asertos, la defensa allega un dictamen pericial  grafológico  sobre  el  acta  de  incautación  del  celular  suscrita  por  el  Subteniente  ROBERT DE NIRO CABRERA VILLOTA,  en  el cual se establece que la firma y huella que allí aparecen  no   corresponden   a   DIANA   ALEXANDRA.   

          Como  hecho nuevo señala la fijación del sitio de los hechos, para  lo  cual  sugiere  “contrastar  lo sostenido por los  policiales  y la víctima con lo sostenido por las declaraciones de los testigos  Oscar  Rafael  Montalvo  Padilla,  trabajador  de  El  Corral, José Saín Mina,  celador  de  Makro, Luis Jorge Ballén (Padre de Luis Andrés) y José Belarmino  Ballén  (Tío)”, y entonces, destaca contradicciones  entre  lo  declarado  por  los  policías que intervinieron en el procedimiento,  así  como  por el conductor William Celeno.   

          Luego  de  aludir  a  varios  documentos que obran en el expediente,  resalta  que  no  aparece reportado el celular de DIANA  ALEXANDRA en poder de la Policía Nacional, el cual no  se  encontró  oportunamente  en  el  almacén transitorio de la URI Usaquén, y  sólo  apareció  hasta  el  4 de octubre de 2005, de manera que “el  Fiscal  no  dijo  la  verdad  en la audiencia y efectivamente el  teléfono   fue   desaparecido   en   custodia   de  los  policiales”.   

          Afirma  que  de  lo  anterior  “se puede  inferir  que  el  teléfono era la pieza clave para determinar con precisión la  hora  de  la  captura  y poder determinar si la misma se produjo en flagrancia o  no.  De hecho la incidencia es vital para reafirmar lo dicho por los policiales.  Su  ocultamiento puede llevarnos a muchas conclusiones, pues si no fue capturada  en  flagrancia,  de  hecho  señala  la captura como ilegal, y el acallar de las  mismas   autoridades   nos   enseñan   un   actuar  contra  derecho”.   

          También  como  hecho  nuevo  menciona  el  defensor la pérdida del  expediente,  para  lo  cual  afirma que sus antecesores han solicitado copia del  proceso  sin  conseguirla,  toda  vez  que  faltan  21  CD correspondientes a la  audiencia  de imputación, la legalización de captura, medida de aseguramiento,  y  audiencia  del  juicio  oral,  donde  declararon  los  testigos de cargo y de  defensa.   

          Bajo   el   título  “PERTINENCIA  Y  LA  NECESIDAD  DEL  EXTRAVIO  DEL EXPEDIENTE” manifiesta:  “Coincidencia  es el extravío del expediente cuando  se  anuncia  la posibilidad de incoar ante la H. Corte la presente acción desde  el  año  2007  y  que  se  consolida  curiosamente  una  vez  la señora MARTHA  GONZÁLEZ  MORALES,  radica  la DENUNCIA PENAL por el posible delito de falsedad  ideológica  en documento público en contra del policial ROBERT DE NIRO CABRERA  VILLOTA,    superando   el   temor   por   la   denuncia   en   contra   de   un  policial”.   

          “Luego  el objetivo claro es impedir que  por  este  medio  la  Sala  Penal de la Corte Suprema de Justicia conozca de las  graves   irregularidades   cometidas  durante  el  proceso,  no  sólo  por  los  policiales,  sino demás (sic)  por  funcionarios  que omitieron su labor como GARANTES DE LA PROTECCIÓN DE LOS  DERECHOS  FUNDAMENTALES  E  IMPEDIR  por esta vía que DIANA ALEXANDRA GONZÁLEZ  ACOSTA tenga por fin un juicio justo”.   

          Acto  seguido,  el  accionante  aduce  que  como  su  asistida no se  allanó  a  los  cargos,  hubo  una retaliación en la etapa del juicio y le fue  impuesta  una  pena  desproporcionada,  con  lo  cual  se  violaron los derechos  fundamentales   de  la  sentenciada  al  debido  proceso  y  a  la  libertad  de  locomoción,  además  de  los  artículos  1º,  7º,  8º,  11,  25 y 29 de la  Convención  de  San José de Costa Rica, así como 2º y 5º del Pacto de Nueva  York,  1º, 2º y 6º de la Ley 599 de 2000, 1º, 3º, 6º, 7º, 8º, 10 y 15 de  la Ley 906 de 2004.   

          Como   “prueba   anticipada”  que  sustenta la acción allega un informe de investigación de  la  defensa, el dictamen pericial grafológico sobre el acta de incautación del  celular  respecto de la firma y huella de la condenada, así como grabaciones en  VHS   de   varios   testimonios   y   el  informe  de  arraigo  de  DIANA ALEXANDRA GONZÁLEZ.   

          Solicita  la  práctica  de  pruebas tales como las declaraciones de  los  expertos  Mauricio Tarazona, Bernardo González y  Sergio   Manzano,   quienes  suscriben  los  informes  aportados.   

          También  solicita  se  ordene  a  la  Fiscalía  el  envío  de  la  investigación  No.  110016000049200802709,  “con el  fin  de  establecer  las pruebas practicadas, los fundamentos jurídicos para NO  investigar  las  falsedades  que  allí  se  denunciaron  y  los  oficios que se  surtieron    para   notificar   en   debida   forma   la   decisión”.   

          Y  depreca oficiar al Instituto de Medicina Legal para establecer si  William  Celeno  cumplió la  obligación  de  asistir  con  la  historia  clínica  actualizada  que  incluya  valoraciones   recientes   de   neurología   y  fisiatría,  y  “con  base  en  lo  anterior, certifique el estado de sanidad para la  fecha   en   que   asistió  cumpliendo  lo  anteriormente  ordenado”.   

          Allega   el   poder   otorgado  por  DIANA  ALEXANDRA  GONZÁLEZ, así como copia de los fallos de  instancia  y  de  casación,  constancia  de ejecutoria, denuncia presentada por  Martha  González Morales, la  tía de la sentenciada y otros oficios.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Dado  que  teleológicamente  la  acción de  revisión  se  orienta  a remover la intangibilidad inherente a la cosa juzgada,  el  legislador ha dispuesto como condición de admisibilidad del libelo dirigido  a  tal  propósito,  el  cumplimiento  de  exigentes  y  específicos requisitos  contenidos   en   el   artículo  194  de  la  legislación  procesal  penal  de  2004.   

Como procede únicamente contra providencias  que  hayan  cobrado  ejecutoria  (fallos,  resoluciones  de  preclusión  de  la  investigación  o  autos  de  cesación  de  procedimiento),  es deber del actor  anexar  a  la  demanda  copia  de las decisiones de primero y segundo grado cuya  revisión    pretende,    junto    con    la   respectiva   constancia   de   su  ejecutoria.   

En el asunto objeto de estudio la demandante  allega  copias de las sentencias de primero y segundo grado, así como del fallo  casacional,  amén  de  la  constancia  de  ejecutoria, de modo que ab  initio  se advierte el cumplimiento de  las exigencias formales para acceder a esta acción.   

Ahora, en el análisis formal de los motivos  invocados   se  constata  que  al  invocar  la  causal  tercera  de  revisión, sustentada en la aparición de  hechos  nuevos  o  el  surgimiento  de medios probatorios de igual naturaleza no  conocidos  al  tiempo  de  los  debates  con virtud suficiente para demostrar la  inocencia  del  condenado  o  su inimputabilidad, resulta imprescindible aportar  junto  con  la  demanda  tales  pruebas novedosas, las cuales deben ser idóneas  para  acreditar  cualquiera de las finalidades anotadas en precedencia, teniendo  el  actor la obligación de demostrar de qué manera tales medios de convicción  varían   las   conclusiones   del   fallo   contra   el   cual   se  dirige  la  acción.   

          Habida  cuenta  que en el marco de los asuntos gobernados por la Ley  906    de    2004,    únicamente    tiene   la   condición   de   prueba la que ha sido producida y sometida  a  debate  ante  el  juez  de  conocimiento  en  el  juicio  oral,  así como la  incorporada  anticipadamente  en audiencia preliminar ante un juez de garantías  en  los  casos  y  en  las  condiciones  excepcionales  previstas en el estatuto  procesal  penal,  tiene  sentado la Sala (CSJ AP, 15 oct. 2008. Rad. 29626 y CSJ  AP,  16 jun. 2010. Rad. 34711) que en el ámbito de la acción de revisión debe  distinguirse  entre  la  prueba  requerida  para  promover la acción, y aquella  necesaria para acreditar la causal invocada por el actor.   

Para  la  primera  finalidad “es    posible    utilizar    cualquiera    de    los    medios  cognoscitivos  permitidos  por el  código  en  las  fases  de la indagación e investigación, y también, los que  hayan  adquirido  la  entidad  de  prueba en los términos exigidos por la nueva  normatividad,  es  decir,  los  que  hayan  sido  aportados  y  debatidos  en el  desarrollo  de un juicio oral”; para el segundo, esto  es,  la  demostración  de  la  causal,  “sólo  son  válidos  los  practicados  y  controvertidos  ante  el juez de revisión, en la  audiencia  del  juicio  rescindente prevista por el artículo 195 del Código, y  por  excepción, las que tienen la condición de prueba anticipada, en los casos  taxativamente   autorizados   por   el  artículo  284  del  código”.   

Los  referidos  medios  cognoscitivos en las  etapas  de   indagación  e  investigación  corresponden  a: (i) elementos  materiales   probatorios   y   evidencia   física,   (ii)  información,  (iii)  interrogatorio  al  indiciado,  (iv)  aceptación  del imputado, y (v) la prueba  anticipada,  siendo  en  principio  cualquiera  de  ellos  apto para promover la  acción  de  revisión,  siempre  y  cuando  cumplan las condiciones de licitud,  legalidad y autenticidad requeridas para su admisión.   

          Igualmente se precisó en las citadas decisiones:   

“Aunque cualquiera  de  las  categorías comprendidas dentro del concepto de medios cognoscitivos es  teóricamente  apta  para  promover  la  acción de revisión, en tratándose de  elementos  de  juicio  como declaraciones o entrevistas, es importante que hayan  sido   recaudadas   o  ratificadas  bajo  juramento  ante  las  autoridades  autorizadas   por   el  Código,  con  el  fin  de  que  sus  fuentes  adquieran  vinculación  legal  con  los compromisos de verdad y lealtad procesal, y que la  pretensión         se        torne        sumariamente        seria”.   

Ahora,  en cuanto se refiere a la noción de  hecho  nuevo  referida en la  causal  tercera  de  revisión,  la  jurisprudencia de esta Colegiatura ha dicho  (CSJ   AP,   15  oct.  2008.  Rad.  29626)  que  corresponde  a  “todo  acaecimiento  o  suceso  fáctico  vinculado  al hecho punible  materia  de  investigación,  del cual no se tuvo conocimiento en ninguna de las  etapas    de   la   actuación   judicial,   de   manera   que   no   pudo   ser  controvertido”.   

Por    prueba  nueva,  se  expresa  en  la  citada  providencia,  se  entiende  “todo  mecanismo  probatorio  (documental,  pericial  o  testimonial)  no incorporado al proceso, que da cuenta de un evento  desconocido  (se  demuestra  por  ejemplo que fue otro el autor del hecho), o de  una  variante  sustancial de un hecho conocido en las instancias, cuyo aporte ex  novo  tiene  la  virtualidad de derruir el juicio positivo de responsabilidad (o  de  imputabilidad)  que  se  concretó  en  la  decisión de condena”.   

En  el  caso  de  la  especie  observa  la  Corporación  que  el defensor encamina todo su esfuerzo a acreditar la falsedad  del  acta  de incautación del celular de DIANA MARCELA  GONZÁLEZ,  así  como  de  las  declaraciones  de los  policías  que  intervinieron  en  el  procedimiento  de captura de su asistida,  aduciendo  para  ello medios de convicción como el informe de investigación de  la  defensa, el dictamen pericial grafológico sobre el acta de incautación del  celular  respecto de la firma y huella de la condenada, así como grabaciones en  VHS   de   varios   testimonios   y   el  informe  de  arraigo  de  DIANA  ALEXANDRA  GONZÁLEZ, los cuales no  tienen la virtud de derruir el fallo cuya revisión pretende.   

          En  efecto,  encuentra  la  Sala  que la pretensión del defensor es  recogida  por  el  legislador en los numerales 5º y 6º del artículo 192 de la  Ley 906 de 2004, cuyo texto es el siguiente:   

“5.  Cuando  con  posterioridad  a  la sentencia se demuestre, mediante decisión en firme, que el  fallo  fue  determinado  por  un  delito  del  juez  o  de un tercero.   

“6.  Cuando  se  demuestre  que el fallo objeto de pedimento de revisión se fundamentó, en todo  o  en  parte,  en  prueba  falsa  fundante  para  sus  conclusiones”  (subrayas fuera de texto).   

En  tal  caso,  le correspondía aportar las  decisiones  judiciales sobre el particular, pues huelga indicar que no se aviene  con  el  rigor  de  esta  acción  allegar  medios  probatorios  acompañados de  personales  deducciones  y  valoraciones del actor en procura de sacar avante su  cometido.   

Es oportuno puntualizar que el demandante no  dice,  ni  la  Sala  advierte,  por  qué  razón  si  la  falsedad  del acta de  incautación  del  celular  fue puesta de presente por la defensa en el curso de  las  instancias, únicamente hasta ahora allega un estudio grafológico sobre el  particular,   cuando   tuvo   oportunidad   de   aportarlo   en   el  curso  del  diligenciamiento.   

          Tampoco  explica por qué motivo los policías estarían interesados  en   un   montaje  para  vincular  a  DIANA  ALEXANDRA  GONZÁLEZ,  cuando  lo  cierto  es  que  por  el hecho  sometido  a  su  conocimiento  capturaron a otros dos sujetos que se allanaron a  cargos.   

          Palmario   resulta   que  si  la  defensa  encuentra  que  tanto  el  procedimiento      de      captura     de     DIANA  ALEXANDRA,  como  el  proceso  adelantado en su contra  corresponde   a   una  actividad  conspiratoria  para  perjudicarla,  así  debe  ventilarlo  en  un  trámite  que  tenga por objeto tal constatación, y una vez  obtenga  una decisión al respecto, que confirme su hipótesis, ahí si está en  condiciones  de  promover  la  correspondiente  acción de revisión, la cual no  está  instituida  para demeritar el valor de los medios de convicción a partir  de sospechas y conjeturas sin fundamento y acreditación.   

          Como  el accionante solicita escuchar en declaración a los expertos  Mauricio   Tarazona,   Bernardo  González  y  Sergio  Manzano,  ordenar  a  la  Fiscalía  el  envío  de la  investigación  No.  110016000049200802709,  y  oficiar al Instituto de Medicina  Legal  para  establecer  si  William Celeno  cumplió  la  obligación  de  asistir  con  la  historia clínica  actualizada,  considera  la  Sala  que  tal  petición  es  inoportuna,  pues la  solicitud  de  pruebas  dentro  de esta acción sólo tiene lugar cuando una vez  admitido  el  libelo por cumplir las exigencias legales dispuestas para ello, se  solicita  y  recibe el proceso objeto de revisión y, sólo entonces, se abre el  trámite  a  prueba  de  conformidad  con  lo  establecido  en el inciso 5º del  artículo 195 de la Ley 906 de 2004.   

De  lo  expuesto puede concluirse que de las  pruebas  aportadas no emerge  con  la  nitidez  requerida  el  anunciado  carácter  novedoso,  ni  la aptitud  suficiente  para  derruir  de  conformidad  con  la  causal  invocada el recaudo  probatorio  que sirvió de fundamento a la atribución de responsabilidad que se  considera  injusta,  pues  sobra  decir que este instituto no fue concebido para  ofrecer  nuevas  apreciaciones  probatorias por parte de los sujetos procesales,  como  inaceptablemente lo intenta el defensor, sustrayéndose de los fundamentos  del fallo de condena.   

También  es evidente que el actor olvida el  carácter  esencialmente  rogado  de  esta  acción,  sin  que resulte apropiado  aportar  elementos  para  que  sea  la  Corporación la que proceda a evaluar su  utilidad  en punto de la sentencia cuya cosa juzgada se pretende derruir; en tal  sentido,  no  se  corresponde con la seriedad de este mecanismo especial que sin  brindar  explicación  alguna sobre el contenido de los medios demostrativos que  se  dicen novedosos y sin cotejarlos con las pruebas que sirvieron de sustento a  la  sentencia  del  Tribunal, el defensor pretenda que sea la Sala quien acometa  su  encargo  profesional,  como  ocurre  con  las  grabaciones  en VHS de varios  testimonios  y el informe de arraigo de DIANA ALEXANDRA  GONZÁLEZ.   

Así las cosas, habida cuenta que la demanda  incumple   fundamentalmente  la  exigencia  dispuesta  en  el  numeral  3º  del  artículo  194  de  la  Ley 906 de 2004, se impone su inadmisión de conformidad  con lo previsto en el artículo 195 del mismo estatuto.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR   la   demanda  de  revisión  presentada          por          el  defensor de  la  sentenciada  DIANA    ALEXANDRA    GONZÁLEZ   ACOSTA,   de   conformidad   con  las  razones  consignadas en la anterior motivación.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese  y  cúmplase.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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