AP3319-2016(47866)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

AP3319-2016  

Radicación N° 47.866  

(Aprobado acta N° 160)  

Bogotá,  D. C., veinticinco (25) de mayo de  dos mil dieciséis (2016)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Decide  la Corte si es procedente admitir la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Diego  Alejandro  Jaramillo  Vanegas contra  la  sentencia de la Sala Penal del Tribunal Superior de Neiva del 25 de enero de  2016,  que revocó, de manera parcial, la de carácter condenatorio proferida el  3  de  diciembre de 2015 por el Juzgado Primero Penal del Circuito con funciones  de  conocimiento  del  mismo  lugar, mediante la cual lo condenó, en calidad de  cómplice,  por  el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes,  en la modalidad de llevar consigo.   

HECHOS     Y    ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTE   

1.  La  cuestión  fáctica  descrita  en el  preacuerdo y reproducida por el Tribunal es como sigue:   

De  acuerdo  a  los  elementos  materiales  probatorios,  evidencia  física  e  información  legalmente obtenida, y según  informe  de  captura  en flagrancia, se tiene que los hechos tuvieron ocurrencia  el  día  24  de octubre de 2014, siendo aproximadamente las 15:25 horas, cuando  una  patrulla  de  la  policía nacional conformada por el PT. JONATHAN GONZALEZ  FUENTES  y  PT.  ALEJANDRO  MOLINA CARDONA, se encontraban realizando labores de  patrullaje  por  el sector del barrio San Pedro, comuna 4 más exactamente en la  Avenida    Circunvalar    con    calle    5,   de   esta   ciudad   [Neiva    (Huila)],   los   cuales   se  desplazaban  en  la  motocicleta de siglas 65-512, cuando observaron a un sujeto  sin  camisa  y  una  bermuda  de  color  verde,  quien al notar la presencia del  policial  trata  de  esconder  una  bolsa  de  color blanca y al verificar en su  interior  se  halló una sustancia vegetal, verdosa que por su olor y contextura  son  similares  a  la marihuana [cuyo peso neto fue de  385.9  gramos],  por  esta  razón  los policiales le  manifestaron   a   quien   se   identificó   como   DIEGO   ALEJANDRO   GUEVARA  JARAMILLO1,  el  24  de  octubre  de  2014,  a  las  15:30 horas, que quedaba  capturado  por  el delito de tráfico, fabricación y porte de estupefacientes y  es  trasladado  a  las  instalaciones  de  la  URI.2   

2. En audiencia concentrada del 25 de octubre  de  2014  el Juzgado Primero Promiscuo Municipal de Campoalegre (Huila) en turno  de  garantías  de  fin de semana legalizó la captura, impartió legalidad a la  imputación   que  en  contra  de  «Diego  Alejandro  Guevara    Jaramillo»3  formuló la Fiscalía Tercera  Local  de Neiva en calidad de autor del delito de tráfico, fabricación o porte  de  estupefacientes, en la modalidad de llevar consigo, descrita en el artículo  376  inciso  2º  del  Código  Penal  y  le  impuso  medida de aseguramiento de  detención  preventiva en establecimiento carcelario4.   

3.  El  24  de  diciembre  de  ese  año  se  presentó   el   escrito   de  acusación  en  idénticos  términos5    y   su  formulación  se llevó a cabo el 19 de abril de 2015 ante el Juez Primero Penal  del  Circuito  con  funciones  de conocimiento de la referida ciudad6.   

4. El 26 de mayo siguiente se dio inicio a la  audiencia  preparatoria,  en  cuyo  curso la defensa manifestó la intención de  suscribir   un  preacuerdo  con  el  ente  acusador7,   cometido   que   hubo   de  aplazarse  a  lo  largo de dos sesiones (17 de julio8  y  15  de septiembre de igual  anualidad9),  debido a que la fiscalía manifestó la necesidad de aclarar una  inconsistencia  relativa  a  la identidad del procesado con ocasión de su doble  cedulación.   

5.  Una  vez  establecido  que  el  acusado  efectivamente   se  llama  Diego  Alejandro  Jaramillo  Vanegas,  el  3  de  diciembre  posterior10 se verificó  el    preacuerdo   suscrito   entre   las   partes11,   por  cuyo  medio  aquél  aceptó  su responsabilidad en el delito endilgado, pero a título de cómplice,  «lo  que  constituye  la única rebaja compensatoria  por  este  acuerdo,  de  conformidad  con  lo  dispuesto en el artículo 351 del  C.P.P.,  fijándose  entonces  que  la pena a imponer en el presente caso sea la  mínima,  esto  es  la  de  64  meses de prisión y multa de 2 salarios mínimos  legales  mensuales vigentes, pena esta que de conformidad con lo dispuesto en el  artículo  30 inciso 2 del C.P., para los partícipes en el grado de cómplices,  queda  en  32  meses  de  prisión  y  multa  de 1 salario mínimo legal mensual  vigente.  POR  LO  QUE  FINALMENTE  EL ACUSADO DIEGO ALEJANDRO JARAMILLO VANEGAS  ACEPTA  UNA  PENA  MÍNIMA  A  IMPONER  DE  32  MESES  DE  PRISIÓN Y MULTA DE 1  S.M.L.M.V.»12.   

6.  En  la  misma  fecha, el Juez de primera  instancia   condenó   a   Diego  Alejandro  Jaramillo  Vanegas  por el punible y las penas determinados en el  preacuerdo.  Igualmente  le  impuso  la  accesoria  de  inhabilitación  para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  idéntico término que la  sanción  aflictiva  de la libertad y le concedió la suspensión condicional de  la       ejecución       de       la      pena13.   

7.  Inconforme  con  la  determinación  de  otorgarle   al   sentenciado   el   aludido   subrogado,  el  ente  acusador  la  apeló14.   

8.  Concedido el recurso por el a                  quo15,  repartido  el asunto a uno  de  los  magistrados de la Sala Penal del Tribunal Superior de Neiva16  y aprobada  la  sentencia  de  segunda  instancia  en sesión del 25 de enero de 2016, en el  sentido  de  revocar  parcialmente  el  fallo  impugnado,  negar  la  condena de  ejecución   condicional   y  disponer  su  captura17,  y  fijada la fecha para la  lectura  del  fallo  para  las 10:30 a.m. del 2 de febrero posterior18, el mismo 25  de  enero,  a  las  4:00  p.m.,  la  representante de la Fiscalía desistió del  recurso19,   pretensión   denegada   ese  día  por  el  magistrado  ponente  atendiendo  que  «mediante acta No. 0065 de la fecha  se   profirió   sentencia  dentro  del  proceso  de  la  referencia»20.   

9.  El defensor interpuso, oportunamente, el  recurso      extraordinario     de     casación21  y  presentó, en tiempo, el  correspondiente                libelo22.   

LA DEMANDA  

Tras   identificar   a   las   partes   e  intervinientes,  el actor reproduce la cuestión fáctica como fue consignada en  el   escrito   de   acusación   y   postula   dos  cargos  de  la  manera  como  sigue:   

Primer cargo  

Sin  aludir  a  la  causal  en que se apoya,  invoca   la   violación   directa   «por  falta  de  aplicación  de  un  precepto  sustancial»23   -no  lo  identifica-,   asegurando,   enseguida,   que  el  ad  quem «ignoró gran parte de  las   pruebas  incorporadas,  lo  que  condujo  al  ocultamiento  de  la  fuerza  persuasiva  de las mismas»24.   

Añade  que  «los  hechos  consignados  en  tales  elementos  de  convicción  le  habrían dado un  sentido  diferente  al fallo, como pretende (…) demostrar al confrontarlos con  las     conclusiones     de     éste»25.   

A continuación, recuerda que el Tribunal se  pronunció  frente  a la petición de desistimiento de la fiscalía respecto del  recurso   de   apelación   formulado  contra  el  fallo  de  primera  instancia  –no   indica   en  qué  sentido-,    para    luego    en    un    acápite   denominado   «ANTECEDENTES    RELEVANTES»26,  señalar  que  tras la interposición de la referida impugnación, ésta fue concedida por  el  juez  de primer nivel, ordenando remitir la actuación a la colegiatura, que  «por  auto  del  25  de  enero  del cursante año el  Magistrado  sustanciador  fijó  fecha  para  la  realización  de la respectiva  audiencia  de  lectura,  la  cual  se  realizaría  el  23 siguiente»27  y  que no obstante esto, el  25  del  mismo  mes  la  Fiscal  6ª  Seccional  manifestó la determinación de  desistir del recurso.   

A  renglón  seguido,  en  lo  que  intitula  «PARA     RESOLVER    SE    CONSIDERA»28,  precisa  que  el  tema  de  debate  se  circunscribe al aludido desistimiento, resaltando para el efecto que  la  Ley  906  de  2004  no  regula este tema cuando del recurso de apelación se  trata,  por lo que, en su criterio, por virtud del principio de integración, se  impone  acudir  al  Código  de Procedimiento Civil, el cual en su artículo 344  autoriza a las partes a desistir.   

Para  cerrar,  el  censor se queja de que el  juez  plural  no  hubiere admitido tal figura en la providencia confutada pese a  que  quien lo invocó fue el mismo sujeto procesal que interpuso el recurso. Por  lo tanto, pretende su declaración.   

Segundo cargo  

Tras  nominar la censura como «Motivación    incompleta»29, indica que  «otro  punto  para analizarse con detenimiento es el  de  no  dejar constancias en las actas del procedimiento donde la defensa actuó  como  no  recurrente  y  no  fue  valorada  ni  siquiera  tenida  en  cuenta, la  conclusión   señalada   es   ilógica,   porque  los  hechos  indicadores  son  circunstanciales,  por  manera que no es posible predicar que no es merecedor de  la  suspensión de ejecución de la pena.»30   

A   juicio   del  jurista,  «la   inferencia   lógica  vulneró  el  sofisma  de  petición  de  principio,  porque  se  dio  por  demostrado  lo que se tenía que demostrar, la  relación  inexistente entre personas, pero sin que los hechos extraídos de las  pruebas       directas       lleven      a      esa      conclusión»31.   

Añade que también se vulneró el principio  de  tercio  excluso  pues «los hechos indicadores son  ciertos  más  no la inferencia lógica como su conclusión, que es falsa. No se  puede  deducir  más  de  lo  que  las  premisas  encierran,  ni menos de lo que  pregonan,  como tampoco extractarse una conclusión epistemológica acertada con  desconocimiento   de   las   mencionadas   reglas,  como  la  de  reducción  al  absurdo.»32   

Según el letrado, la magistratura quebrantó  la  regla  de  la experiencia que indica que «ninguna  persona  consciente  de  sus  actos  los lleva a cabo sin motivo, cualquiera que  sea,  negativo o positivo»33. En ese orden, es de la idea  que  «el  tribunal tenía que establecer las razones  para     imputarle     responsabilidad     penal    al    enjuiciado»34.   

Por  consiguiente,  pide  casar  el  fallo  impugnado   y  confirmar  el  del  a  quo.   

CONSIDERACIONES  

Al tenor de lo dispuesto en el artículo 180  del  Estatuto Adjetivo actual, el recurso extraordinario de casación tiene como  finalidad  «la  efectividad del derecho material, el  respeto  de las garantías de los intervinientes, la reparación de los agravios  inferidos   a   estos,   y  la  unificación  de  la  jurisprudencia».   

Con  tal  propósito,  el  inciso  2º  del  artículo  184 ejusdem fijó  las  reglas  mínimas  de admisión de la correspondiente demanda, estableciendo  que  no  se  seleccionará  aquella en la que   i)   el  impugnante  carezca  de  interés  para acceder al recurso, ii) no se  invoque la causal conforme a la cual  se    edifica   el   reproche   de   las   contempladas   en   el   canon       181       ibidem,   iii)  omita  desarrollar  los  cargos  correspondientes  o,  iv)  fundadamente  se  logre  establecer que no se  requiere  de  la  sentencia para cumplir las finalidades previstas en el aludido  precepto 180; lo anterior,  salvo  que  el cumplimiento de alguno de esos fines permita superar los defectos  técnicos que exhiba el libelo y decidir de fondo.   

También  tiene decantado la jurisprudencia  que,  la demanda debe ser íntegra en su formulación,  suficiente  en  su  desarrollo  y eficaz en la pretensión, de tal suerte que se  debe  soportar  en  los  principios  que  rigen  el  recurso  extraordinario, en  especial,  los  de  claridad,  precisión, fundamentación debida, prioridad, no  contradicción,  corrección material, crítica vinculante y autonomía, sin que  sea  viable  argumentar  a  la  manera  de  un  alegato  de  instancia.  La  proposición  de las censuras exige escoger adecuadamente la causal y el sentido  de    la    violación    y,    concretar    el    disenso   en   términos   de  trascendencia.   

El  libelo  que  nos ocupa, no satisface los  requisitos  mínimos  que  exige  el  referido  canon  184  para  su  admisión,  empezando  porque  no  alude  a  la  finalidad  propuesta de las descritas en el  mencionado  precepto  180, tampoco sintetiza la actuación procesal, ni se apoya  en  alguna  de  las causales consagradas en el artículo 181, motivo por el cual  no puede ser seleccionado.   

Primer  cargo   

Si la proposición se enunció por la vía de  la     infracción     directa     –causal  primera-,  el  defensor tenía el imperativo de señalar las  normas   sustanciales   objeto   de   transgresión,   el   sentido  último  de  vulneración,  esto es, si lo fue por falta de aplicación, indebida aplicación  o  interpretación errónea y demostrar la trascendencia del yerro en el sentido  de  la  decisión impugnada, teniendo como requisito insoslayable la aceptación  de  la  prueba  tal  cual  se  produjo  en  el  proceso  y  fue  valorada por el  Tribunal.   

En  el caso de la especie, aunque el letrado  anunció  la exclusión normativa de un precepto sustancial no lo identificó y,  en  cambio,  acusó  a  la  colegiatura  de  ignorar  gran  parte de las pruebas  incorporadas     –sin  identificarlas-,  cuestión  que técnicamente hablando habría sido del resorte  de  la  violación  indirecta  proveniente de error de hecho por falso juicio de  existencia  por  omisión, de imposible postulación, en todo caso, en el asunto  que  nos  ocupa,  si  se  considera  que  carecía  de  interés  jurídico para  denunciar  tal  presunto  dislate,  habida cuenta que el procesado suscribió un  preacuerdo  con  la  Fiscalía mediante el cual aceptó su responsabilidad en el  delito  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes,  en grado de  cómplice   y,   por   ende,   renunció   a   cualquier  debate  probatorio  al  respecto.   

De otra parte, es  claro   que   la  ruta  para  reclamar  un  yerro  in  procedendo  como  el  que  se  verificaría con la no  aceptación  del  oportuno  desistimiento del recurso de apelación formulado por  el  órgano  acusador,  es la de la causal tercera de  nulidad,    reproche   que,   en   todo   caso,   se  debe demostrar por la senda de la violación directa,  acreditando   la   incidencia   del   vicio   en  el  sentido  de  la  sentencia  impugnada.   

Sin  embargo,  además  que  el  defensor  no      se      atuvo      a      estos        lineamientos,   se   advierte  la  violación  del  principio    de   corrección   material   por   dos  vías.   

En  efecto, de un  lado,         no        es        acertado afirmar que el sistema procesal  penal con tendencia acusatoria, regido por la Ley 906  de  2004,  no  regula el tema del desistimiento de los  recursos  ordinarios  y que  es   necesario,   por   virtud   del   principio  de  integración,  llenar el supuesto vacío normativo con  el  artículo 344 del Código de Procedimiento Civil,  porque,  contrario  a  ello, el canon 179F    del    aludido    Estatuto    Adjetivo    Penal,   adicionado  por  el  precepto   97   de   la   Ley   1395   de  2010,  expresamente, consagra que  «Podrá  desistirse  de los recursos antes de que el  funcionario    judicial   los   decida».   

Y,       de      otro,  tampoco  es  cierto  que el  25  de  enero  de  2016 –fecha   en   que   se  presentó  la  petición   de  desistimiento-  el  Tribunal  hubiera  fijado  fecha para la llevar a cabo la audiencia de la  lectura  del  fallo para el  23   del   siguiente   mes,  pues  la  verificación  preliminar   del   diligenciamiento   revela  que  la  señaló  para  el  2  de  febrero.   

Aunque   esto   último  no  tiene  mayor  relevancia,  en  la  medida  que,  de acuerdo con el  referido    precepto    179F,    no   sería  la  fecha  de la lectura de la  decisión  la que define la oportunidad para desistir sino la de la adopción de  la  decisión,  sí  se  ofrece  pertinente  advertir  dicha  incorrección  para  hacer  notar  el mínimo  apego del libelista a la realidad procesal.   

Ahora   bien,  si  como  lo  informa  el  expediente,   la   representante   de  la  Fiscalía  allegó  su  solicitud  de  desistimiento  del  recurso  de  apelación al final de la tarde del 25 de enero  del  año en curso, cuando el mismo día el  Tribunal  ya había proferido en su  sala   de  decisión  la  sentencia  de  segunda  instancia,  es  claro  que  aquella pretensión del ente  investigador     devino    claramente extemporánea.   

Así  las cosas, no hay lugar a admitir este reproche.   

Segundo cargo  

Pese  a que el título dado a la censura por  el  recurrente:  «Motivación incompleta»35  sugeriría  que  el disenso  estaría  dirigido  a denunciar, por la senda de la nulidad, este tipo de vicio,  que  apuntaría  a  acreditar  la  deficiente  fundamentación  de  la sentencia  impugnada,  en una clara afrenta a los principios de no contradicción, crítica  vinculante,   fundamentación   debida  y  autonomía,  el  letrado  desvía  su  atención  a  criticar  aspectos  que  nada tienen que ver unos con otros ni con  dicho tópico.   

De  este  modo,  reprueba  que no se hubiere  dejado   constancia  en  unas  actas  –no   señala  cuáles-  de  la  actividad  de  la  defensa  como  no  recurrente,  pero no indica, siquiera, a cuál acto procesal se refiere ni mucho  menos  indica  la relevancia de tal presunta falencia, quizás, lesiva de alguna  garantía fundamental.   

Aduce que una conclusión es ilógica porque  los  hechos  indicadores son circunstanciales y que no es viable asegurar que su  cliente  no  es  merecedor  de la suspensión condicional de la ejecución de la  pena,  más  nada  explica  acerca  de  cuál es esa inferencia que se aparta de  algún  criterio de la lógica, y mucho menos identifica el postulado respectivo  ni  plantea  la censura por la senda del error de hecho por falso raciocinio, si  es  que  lo  pretendido era reprobar la prueba indiciaria, dejando, entonces, el  sustento respectivo en el campo de la indeterminación.   

A  ello se suma que la decisión de denegar  el  reconocimiento  del mencionado subrogado no provino del análisis del acervo  probatorio  sino  de  un juicio estrictamente jurídico de las normas llamadas a  regular  el  caso, el cual le permitió al Tribunal establecer que una de ellas:  el     artículo    68A    de    la    Ley    1709    de    2014    –disposición vigente para el tiempo de  los  hechos-  prohibía  su  concesión  tratándose  del  delito  de  tráfico,  fabricación o porte de estupefacientes.   

Por  otra  parte,  el letrado estima que el  ad  quem  incurrió  en una  petición  de principio porque se dio por demostrado lo que se tenía que probar  y  aduce vulnerado el postulado de tercero excluido y la regla de la experiencia  que       indicaría       que      «ninguna persona consciente de sus actos  los    lleva   a   cabo   sin   motivo,   cualquiera   que   sea,   negativo   o  positivo»36, lo que conduciría a que el  Tribunal   estuviera   obligado   a   establecer   las  razones  para  imputarle  responsabilidad penal al enjuiciado.   

No  obstante,  además que cada una de esas  críticas  responderían  eventualmente  a un yerro in  iudicando  por  violación  de  las  leyes  de la sana  crítica  que  tendría que haberse propuesto conforme al falso raciocinio, nada  aclara  sobre  qué  fue  lo  que  se  tuvo  por  acreditado y que se tenía que  verificar,  cómo se vulneró específicamente el principio del tercero excluido  y  en  qué  aparte  de  la  providencia acusada es explícito que se ignoró la  supuesta  máxima  de  la  experiencia  -cuya  universalidad  y  vigencia era de  obligatoria  demostración-  como  para  hacer  evidente  que  la colegiatura no  expresó  adecuada  y  fundadamente los motivos de su decisión; máxime cuando,  por  razón  del acogimiento del acusado a uno de los mecanismos de terminación  anticipada  del  proceso  estaría impedido para discutir el juicio de reproche,  elevado contra su representado.   

En  estas  condiciones,  tampoco procede la  admisión de esta censura.   

Finalmente,  la  Sala no observa flagrantes  violaciones  de  derechos  fundamentales,  causales  de  nulidad, ni motivos que  conduzcan  a la necesidad de un pronunciamiento profundo frente al expediente en  razón de las finalidades de la casación.   

Resta señalar que, al amparo del artículo  184  de  la Ley 906 de 2004, cuando la Corte decide no darle curso a una demanda  de  casación,  es  procedente  la  insistencia,  cuyas  reglas,  en ausencia de  disposición  legal,  fueron  definidas  por  la  Sala  desde  el auto del 12 de  diciembre  de  2005,  radicación  24.322  y  precisadas en auto CSJ AP, 25 jun.  2014, rad. 42.597.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero. Inadmitir  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  Diego  Alejandro  Jaramillo  Vanegas contra  la  sentencia de la Sala Penal del Tribunal Superior de Neiva del 25 de enero de  2016.   

Segundo. Conforme  al  inciso  2º  del  artículo  184 del Código de Procedimiento Penal de 2004,  procede la insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Presidente  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Se  precisa   que   los   verdaderos   apellidos   del  procesado  son  Jaramillo   Vanegas,  como  adelante  se  explicará.   

2  Cfr. folio 17 del cuaderno  original del Tribunal.   

3  Cfr.  folio 8 del cuaderno  original principal.   

4  Cfr.   folios   5-9  del  cuaderno original principal.   

5  Cfr.    folios   16-21  ibidem.   

6  Cfr.    folios   29-30  ibidem.   

7  Cfr. folio 35 ibidem.   

8  Cfr. folio 39 ibidem.   

9  Cfr. folio 43 ibidem.   

10  Cfr.   folios   99-100  ibidem.   

11  Cfr.    folios   51-55  ibidem.   

12  Cfr. folios 52 ibidem.   

13  Cfr.   folios   94-100  ibidem.   

14  Cfr.   folio   102-106  ibidem.   

15  Cfr. folio 130 ibidem.   

16  Cfr.  folio 2 del cuaderno  del Tribunal.   

17  Cfr.   folios  16  a  22  ibidem.   

18  Cfr.  folio 5 ibidem.   

19  Cfr.  folio 6 ibidem.   

20  Cfr.  folio 8 ibidem.   

21  Cfr. folio 26 ibidem.   

22  Cfr.    folios   29-33  ibidem.   

23  Cfr. folio 30 ibidem.   

24  Ibidem.   

25  Ibidem.   

26  Cfr. folio 31 ibidem.   

27  Ibidem.   

28  Ibidem.   

29  Cfr. folio 32 ibidem.   

30  Ibidem.   

31  Ibidem.   

32  Ibidem.   

33  Ibidem.   

34  Ibidem.   

35  Ibidem.   

36  Ibidem.     

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