AP2772-2015(43638)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado Ponente  

AP2772-2015  

Radicación n° 43638  

(Aprobado  Acta No.  184)   

Bogotá D.C., veinticinco (25) de mayo de dos  mil quince (2015)   

ASUNTO  

La Sala se pronuncia sobre la admisibilidad de  la  demanda  sustento  del  recurso  de casación interpuesto por el defensor de  HARVI  RIOS  FLÓREZ,  contra  la  sentencia de diciembre 2 de 2013 del Tribunal  Superior  de  Cali,  mediante  la  cual  confirmó  el fallo de julio 31 de 2012  dictado  por  el  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de  esa ciudad, que lo  condenó  a prisión de dieciocho (18) años y ocho (8) meses, como autor de los  delitos  de  homicidio agravado en grado de tentativa y fabricación, tráfico y  porte de armas de fuego o municiones.   

HECHOS  

El 25 de noviembre  de  2008,  aproximadamente  a  las  nueve de la noche, en uno de los parques del  barrio  La  Florelia  de  Cali, Brayan Estiven Rizo Muñoz, quien iba rumbo a su  casa,   se   encontró   con   Brayan   Steven  Arenas  Gil  alias  “Tarzán”  y   David  Alejandro  Rengifo  Díaz.  Aprovechó ese momento para reclamar a Rengifo Díaz el pago de  un  dinero  que  éste  le debía, lo cual    generó    una    discusión    que    terminó    en        una        agresión  física,  siendo  herido  con arma de fuego Rizo Muñoz,  cuando  mantenía  agarrado por el cuello a Rengifo Díaz, intentaba quitarse la  camisa  y era asido de su cintura por Arenas Gil. Días después, estos últimos  señalaron a HARVI RIOS FLÓREZ como autor de los disparos.   

ANTECEDENTES  

El 9 de  agosto de  2011    en        audiencia        preliminar       ante       el   Juzgado  27   Penal  Municipal   de  Cali  con  funciones  de  control  de  garantías,  se  legaliza  la captura de  HARVI   RIOS   FLÓREZ;   la  Fiscalía  le   formuló  imputación  por  los  delitos  de  homicidio  simple  en  grado  de tentativa y  fabricación,  tráfico  o  porte de armas de fuego o municiones, artículos 27,  103  y  365 del Código Penal, y solicitó medida de aseguramiento de detención  preventiva, la cual le fue impuesta en centro carcelario.   

El  6  de  octubre  del   mismo   año,   el  Fiscal   46   Seccional  de  esa  ciudad        radicó       escrito  de acusación, en el que agravó  el  punible  de  homicidio tentado por la circunstancia prevista en el numeral 7  del  artículo  104  del  Código Penal y en audiencia  ante   el  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de  Cali,    formuló   la  correspondiente acusación.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

En   la   demanda  se  postulan  tres  (3)  cargos.   

1.  Con  sustento  en  la  causal  3ª  del  artículo  181  de  la Ley 906 de 2004, se alega la existencia de varios errores  de hecho y de derecho en la apreciación probatoria.   

1.1 Denuncia falsos juicios de existencia por  omisión,  al  dejar  de  apreciar  los  testimonios  de Víctor Yacumal Torres,  miembro del CTI, y de Brayan Estiven Rizo Muñoz, víctima.   

Para el casacionista, si el Tribunal hubiera  contemplado  en la sentencia dichas pruebas, habría llegado a la conclusión de  la  existencia  de  dudas insalvables respecto de la autoría del acusado en las  conductas punibles imputadas.   

1.2 Falso raciocinio en la valoración de la  declaración  de  David  Alejandro Rengifo Díaz rendida en el juicio oral el 22  de    mayo    de   2012,   por   desconocimiento   de   las   máximas   de   la  experiencia.   

Según  el demandante, el Tribunal ignora la  regla  de  acuerdo  con  la cual “cuando una persona  delinque  y  no existe investigación penal en su contra, casi nunca acude a las  autoridades  a  confesar  su  delito, sino que contrario a ello, tratan (sic) de  evitar su enjuiciamiento”.   

1.3 Errores de derecho por falsos juicios de  convicción.   

En  la demanda se expresa que el vicio recae  en  las  declaraciones  rendidas  en  febrero  17  y  marzo 18 de 2009 por David  Alejandro  Rengifo  Muñoz  y  Brayan  Estiven  Arenas  Gil,  por ser pruebas de  referencia  inadmisible  y  admisible,  con  las  cuales  el  Tribunal no podía  sustentar la declaración de responsabilidad penal del acusado.   

CONSIDERACIONES  

La  demanda  incumple  los  presupuestos  de  técnica  que  permitan  disponer  su  admisión,  en  razón  a  que los cargos  postulados  contra  la sentencia del Tribunal, se desarrollan sin la observancia  de  los  requisitos  formales y materiales previstos en los artículos 183 y 184  inciso 2º de la ley 906 de 2004.   

1.1   Falsos  juicios  de  existencia  por  omisión.   

Cuando  en casación se denuncia el error de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia  por  omisión,  el casacionista queda  obligado  a mencionar en el cargo la prueba que a pesar de haber sido legalmente  practicada  e  incorporada  en  el  juicio oral, no fue objeto de contemplación  material en la sentencia atacada.   

En la demostración del vicio, también debe  tener  en  cuenta que cuando exista identidad de sentido entre las sentencias de  primera   y   segunda   instancia,   el  fallo  conforma  una  unidad  jurídica  inescindible,  en  cuyo  caso, le resulta imprescindible mostrar que el error se  extiende a ambas.   

El  recurrente al manifestar que demostrará  “que  el  fallo  de  2ª instancia dejó de valorar  importantes  pruebas  aducidas  y  practicadas  en el juicio oral”,  se  equivoca  en  la  proposición  del cargo, porque también le  correspondía  mostrar  que dicho defecto comprendía igualmente a la de primera  instancia,  al  omitir  el  testimonio  del  investigador  de  policía judicial  Víctor Yacumal Torres.   

Ello  por cuanto, el a quo tuvo en cuenta en  la  sentencia el testimonio del mencionado testigo, para advertir que con él se  introdujeron  las  pruebas  documentales  reseñadas  en  ella, sin que luego se  refiriera expresamente al contenido del cual habla el casacionista.   

Y  en  relación  con  el  reproche  por  la  omisión  en ambas sentencias del testimonio de Brayan Estiven Rizo Muñoz, pasa  por  alto  que  en  esas  providencias  el  a  quo  y  el  Tribunal aluden a las  manifestaciones del testigo.   

Así  en  el  fallo  de primera instancia se  expresa  que  Rizo  Muñoz,  ante  los investigadores y en el juicio oral, dejó  claro  “que no tuvo oportunidad de ver a la persona  que  disparó  en  su  contra”, mientras que en el de  segunda  instancia  se  señala  que confirma lo dicho por Rengifo Díaz, cuando  dijo   estar   “imposibilitado  para  observar  al  atacante”,  que  Arenas  Gil  lo tenía “de   la   cintura   por   la   espalda  en  el  momento  que  le  dispararon”   y  que  con  el  acusado  había  sostenido una riña.   

En  esas  circunstancias,  es  claro  que la  prueba  indicada  en  la  demanda  no  fue omitida materialmente, con lo cual el  reparo  corresponde  a  otra clase de error; en este evento a un falso juicio de  identidad   que   se   relaciona   con   la   tergiversación   material  de  la  prueba.   

Así  las  cosas,  era imperativo además de  relacionar  la  prueba  sobre  la  cual  predica  la equivocación, en principio  reseñar  si  la  misma  obedecía  a su distorsión por adición, alteración o  mutación  de  su  contenido  material  y  luego desarrollarlo de acuerdo con la  técnica que corresponde a dicha clase de vicio.   

1.2 Falso raciocinio.  

Para el demandante, el Tribunal al valorar el  testimonio  de  David  Alejandro  Rengifo  Díaz  se  aparta de las reglas de la  experiencia.   

El  casacionista  sin  hacer  evidente  las  características  de  reiteración  y universalidad que identifican a las reglas  de   la  experiencia,  da  por  supuesto  que  su  afirmación  según  la  cual  “cuando   una   persona   delinque   y  no  existe  investigación  penal  en  su  contra,  casi  nunca  acude  a  las autoridades a  confesar  su  delito,  sino  que  contrario  a  ello,  tratan (sic) de evitar su  enjuiciamiento”,       integra      una      de  aquellas.   

La  misma no deja de ser una opinión acerca  de  la  hipotética  conducta asumida por el testigo en su declaración, que por  supuesto  carece  de  las  características  enunciadas  como  de  los grados de  permanencia,  validez  y  facticidad en un espacio socio histórico determinado,  al  agregar  que  dicha  postura  obedece  a la posibilidad de convertirse en un  indiciado.   

De  ahí  que  el  demandante,  en  lugar de  enseñar  la  validez  de  la  regla  traída a colación para hacer evidente el  error  reprochado  a  la sentencia, acusa al Tribunal de desconocer el artículo  33  de  la  Carta Política que consagra el derecho a la no autoincriminación y  critica   las   “reflexiones  relacionadas  con  la  lógica”,  que  le  llevaron  a negar credibilidad a  Rengifo  Díaz “porque en su testimonio desmiente lo  manifestado     antes     del     juicio     a    la    Fiscalía”.   

Con el propósito de fundamentar el reparo el  recurrente  califica  de  ilegales  algunas  de  las preguntas formuladas por la  Fiscalía  al  testigo  en  el  interrogatorio,  que  a  su  juicio “produjeron   razonamientos  absurdos  en  la  sentencia  de  2ª  instancia”,  al  iterar  la  violación  de  aquél  derecho  bajo  “el  supuesto deber legal que debía  cumplir   el   testigo   una   vez   alias  “Tarzán”  murió”, el cual sólo podía existir en la mente del Fiscal.   

Del  mismo  modo,  agrega  que  “La  experiencia  indica  que  si una persona decide confesar sus  delitos  lo hace con nerviosismo, porque de su actitud puede derivarle (sic) una  posible  investigación  penal en su contra”, lo cual  no  deja de ser un enunciado general que sirve a su propósito de hacer crítica  probatoria,  en cuanto que el mismo demostraría “la  equivocación     al     apreciar     el    testimonio    aludido”.   

La  inconformidad  del  recurrente  guarda  relación  con  la  decisión  del Tribunal de dar prevalencia a lo relatado por  Rengifo  Díaz  en la declaración previa y desestimar el valor probatorio de lo  narrado  en el juicio oral, sin tener en cuenta en la proposición del cargo que  por  tratarse  de  un  testimonio  adjunto  era  indispensable  en  punto  a  la  trascendencia  del  vicio,  mostrar  que  en su conjunto derruía el sentido del  fallo.   

Además,    apartado    de    cualquiera  consideración  jurídica  probatoria,  se  detiene exclusivamente a examinar lo  dicho  por  el testigo en la audiencia de juzgamiento, para después de enumerar  las  reflexiones  del  Tribunal  a  partir  de las cuales le niega credibilidad,  enunciar  la  que  en  su  juicio  es una regla de la experiencia ignorada en la  sentencia.   

Indica     que     esa    “libertad” del testigo para narrar la  verdad,  a  la  cual  acude  el  ad  quem al valorar su testimonio, desconoce su  derecho  a  no  autoincriminarse,  en cuyo caso el cargo falta a la precisión y  claridad  exigidas  porque  no  guardaría vínculo con un error de razonamiento  sino con el entendimiento de una disposición legal.   

Esta  razón explica que para fundamentar la  censura,  el  demandante  anteponga  sus  reflexiones  a las del Tribunal con el  propósito  que sean acogidas en esta sede, sin tener en cuenta que en casación  se  juzgan  errores  de juicio y no la disparidad de criterios en la valoración  de  la  prueba  que puedan existir entre el funcionario judicial y cualquiera de  los intervinientes.   

Por  eso  finalmente,  acusa  al Tribunal de  expresarse   en  “forma  sofisticada”,  alega  que  el  testigo no tenía obligación alguna de buscar al  Fiscal  para  confesar  que  había  mentido,  trata  de  explicar la actitud de  Rengifo  Díaz  durante  su declaración en el juicio oral, cuestiona la lógica  con    la   cual   argumenta   el   ad   quem   para   atribuirle   “el  mismo  error  de  apreciación”,  diga  que  alguna  reflexión “no recoge la realidad  procesal”,  o  invoque la rectitud y solidaridad del  testigo como sustento de que estaba diciendo la verdad.   

En   este   sentido,   son  numerosos  los  cuestionamientos  que  formula  el  censor a la valoración que el Tribunal hace  del  testimonio  de  Rengifo  Díaz,  para  avizorar que por la senda equivocada  busca  hacer prevalecer la suya, desconociendo la doble presunción de acierto y  legalidad que acompaña a la sentencia cuestionada.   

1.3 Falso juicio de convicción.  

1.3.1 Aun cuando se tiene dicho que el error  de  derecho  por  falso juicio de convicción, es la vía adecuada para discutir  en  casación  el  valor probatorio de la prueba de referencia, el recurrente se  equivoca en la proposición del reparo.   

En  efecto,  el  casacionista  identifica la  declaración  previa  al  juicio oral rendida el 17 de febrero de 2009 por David  Alejandro  Rengifo  Díaz,  como  el  medio  de  conocimiento  sobre  el cual se  estructura el error.   

Tal  postulación  ignora  que  dicho relato  integra  un  testimonio  adjunto  con  la  declaración  rendida  por el testigo  durante  la  audiencia  de  juicio oral, luego para denunciar el falso juicio de  convicción  no  podía  escindir las narraciones para predicar distintas clases  de  error  frente a la misma prueba. Por lo demás, la  declaración  mencionada  no  es  un  medio de convicción sobre el cual pudiera  estructurarse  el  vicio  demandando,  en  cuanto la apreciación del testimonio  practicado  en el juicio con inmediación del juez es el que puede ser objeto de  controversia.   

Baste    indicar   que   «La  jurisprudencia  de  la  Corte  ha admitido que las entrevistas  realizadas  por  la  Fiscalía,  a condición de su descubrimiento en el momento  procesal  oportuno, pueden utilizarse en el juicio para refrescar la memoria del  testigo  o  impugnar  su  credibilidad.  Y  una  vez hecho público su contenido  —tras  su lectura por el  propio   declarante—  y  superada  la  posibilidad  natural de controversia a partir del interrogatorio y  del  contrainterrogatorio  al declarante por parte de los sujetos procesales, se  entiende   incorporada   la   entrevista  al  testimonio  y  en  esa  medida  es  indiscutible  su  condición de prueba. Como se trata de un criterio que la Sala  no  estima  del  caso  modificar,  no  hay lugar a la admisión de la demanda en  relación  con  el  reproche  de legalidad aludido»1   

.  

Su  equivocación  parte  de considerar a la  declaración   previa   al   juicio   oral  del  testigo  prueba  de  referencia  inadmisible,  sin  tener  en cuenta que Rengifo Díaz asistió a la audiencia de  juzgamiento  a  rendir  testimonio y que durante su desarrollo, para impugnar su  credibilidad   fue   utilizada  aquella,  en  cuyo  caso  lo  controvertido  con  fundamento  en  esa  declaración, se tiene incorporado al testimonio como parte  de  él,  en  razón a la inmediación, publicidad y confrontación ante el juez  del conocimiento.   

En  esas  circunstancias, la censura analiza  las  normas  que  señalan  un  limitado  poder  suasorio  a las declaraciones y  exposiciones  realizadas  de forma previa al juicio y acepta que la declaración  jurada  de  Rengifo  Díaz fue practicada de conformidad con el artículo 347 de  la  Ley 906 de 2004, pero en ninguna parte explica según era su deber, por qué  sigue  siendo  una  prueba  de referencia inadmisible, a pesar del testigo haber  testificado   en   el   juicio   oral   y   utilizarse  ella  para  impugnar  su  credibilidad.   

Ahora  si  el  casacionista considera que el  contenido  de  la  exposición  anterior  no  podía  ser  valorado “como  prueba  autónoma por no haberse practicado de acuerdo con  las  reglas  del  contrainterrogatorio”,  puesto que  “sólo    pueden    utilizarse    para   impugnar  credibilidad,    pero    su    contenido    no    puede    ser   valorado   como  prueba”,   ni   “puede  tomarse  como  una  prueba  por  no  practicarse  las  mismas  con  sujeción al  contrainterrogatorio  de  la  parte en contra de la cual se aduce”  el  camino para acusar a la sentencia es otro y no el propuesto en  la demanda.   

Ni  siquiera  para  la  fundamentación  del  reparo,   resulta  necesario  que  las  respuestas  del  testigo  corroboren  su  declaración  previa al juicio oral, conforme parece entenderlo el impugnante al  considerar  que  “lo  que  hace el testigo es negar  rotundamente  su  contenido,  significando  con  ello  que  el  testigo lejos de  reafirmar     dicha     declaración     previa     al    juicio,    negó    su  contenido”,   ya   que  lo  importante  es  que  se  garanticen  frente  a  ella,  como  ya  se dijo, los principios de inmediación,  publicidad  y  confrontación,  sin  que  su  eficacia  probatoria dependa de su  ratificación.   

1.3.2 En el reparo, el actor reconoce que la  declaración  jurada  por  fuera  del  juicio  oral de Brayan Estiven Arenas Gil  rendida  el  18  de  marzo de 2009, introducida en la audiencia de juzgamiento a  través  del  testimonio  de  Nazly  Gómez Gallego, es una prueba de referencia  admisible  en  razón a la muerte del declarante, en los términos del literal d  del artículo 438 de la ley 906 de 2004.   

Ciertamente  la  prueba  de  referencia se  halla  tarifada  de  manera  negativa, al disponer el artículo 381 de la citada  ley   que   la   condena  no  puede  “fundamentarse  exclusivamente        en        pruebas       de       referencia”.   

De la disposición citada no se infiere que  tal  medio  de  convicción se encuentre prohibido y por consiguiente carezca de  todo  valor probatorio; su sentido, es que no puede ser el único sustento de la  sentencia  condenatoria,  de modo que si se encuentra acompañada de otra prueba  presta  mérito suasorio, el que debe ser establecido conforme con las reglas de  la persuasión racional.   

La  prueba  de  referencia  admisible como  cualquier  otro  medio  de  conocimiento,  debe  ser apreciada y valorada con el  conjunto  probatorio,  de  modo  que sometida al tamiz de la sana crítica sirva  para  establecer  la  responsabilidad  o  no  del  acusado,  en la condición ya  dicha.   

Ahora  bien,  el  cargo  propuesto  en  la  demanda  carece de la claridad y precisión exigidas en su formulación, pues en  lugar  de  mostrar  que  la  sentencia se fundamenta únicamente en la prueba de  referencia,  cuestiona  el  valor  probatorio  que  el  Tribunal  le  reconoce a  ella.   

De  ahí  que  en  la  censura  proceda el  demandante    a    enumerar   las   “consecuencias  valorativas”  que  el  Tribunal le atribuye a dicha  pieza    probatoria,   y   enseguida   lo   acuse   de   inventar   “una      tarifación      probatoria     positiva”,   porque   le   asigna  poder  suasorio  con  fundamento  en  las  solemnidades  bajo  las  cuales se llevó a cabo, en cuyo caso surge evidente la  referencia a dos problemas distintos formulados en el mismo reparo.   

Además   para   estructurar   el  vicio  denunciado,  insiste  en  considerar  el  testimonio  adjunto de David Alejandro  Rengifo  Díaz  prueba  de  referencia, con lo cual deja huérfano su desarrollo  ante   la  incapacidad  de  mostrar  que  la  sentencia  atacada  se  fundamenta  exclusivamente en prueba de esa naturaleza.   

Si el impugnante pretendía mostrar que la  declaración  de  Arenas  Gil  no  ofrecía  capacidad suasoria conforme con las  reglas  de  la  sana  crítica,  debía  optar  por  proponer el vicio bajo otra  modalidad de error y no por la senda escogida en la demanda.   

Ante las falencias anotadas a la demanda la  Sala  la  inadmitirá,  sin que supere sus defectos para disponer su trámite de  acuerdo  con  lo  previsto  en  el  inciso 3º del artículo184 de la Ley 906 de  2004,  porque no observa la violación de garantías de los intervinientes ni se  da ninguno de los supuestos que permita su intervención oficiosa.   

Contra  la  determinación  que  se  adopta  procede  el mecanismo de insistencia previsto en el inciso segundo del artículo  184  de  la  Ley  906  de 2004, cuyo trámite a falta de regulación legal es el  señalado  por  la  Sala  en  el  auto  de  diciembre  12  de  2005, radicación  24322.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

Inadmitir    la   demanda   de   casación  de  origen y procedencia anotada presentada por el defensor  contractual de HARVI RIOS FLÓREZ.   

Contra  esta  determinación  procede el  mecanismo  de  insistencia contemplado en el  inciso  segundo  del artículo 184 de  la ley 906 de 2004.   

Cópiese,  notifíquese  y devuélvase  al       Tribunal       de      origen.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  CSJ AP, 21 ene. 2015, rad. 40835.     

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