AP2660-2014(42570)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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República de Colombia     

Corte Suprema de Justicia  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

EUGENIO FERNANDEZ CARLIER  

MAGISTRADO PONENTE  

AP2660-2014  

Radicado         42570   

Aprobado acta n°153  

Bogotá, D.C., veintiuno (21) de mayo de dos  mil catorce (2014).   

Decide  la  Corte  el recurso de apelación  interpuesto  por  la  Fiscalía,  así  como por MARÍA  PATRICIA  NOGUERA  MONTILLA  y  su defensor contra la  decisión  proferida  el 8 de octubre de 2013 por la Sala de Decisión Penal del  Tribunal  Superior  de  Popayán,  mediante  la  cual no precluyó la actuación  adelantada contra aquélla.   

HECHOS  

El  24  de noviembre de 2004 Helmer Ignacio  Cárdenas  Trujillo  inició  proceso  de pertenencia respecto del predio rural,  “Villa  Regina”,  de  propiedad  de su prima en segundo grado Mariela Leonor  Chavarriaga Campo.   

Como  consecuencia  de ello, Mariela Leonor  Chavarriaga  Campo  instauró denuncia en contra de Máximo Golondrino Velasco y  las  demás  personas  que  invadieron  su  predio,  por  los  delitos  de falso  testimonio,  concierto  para  delinquir,  calumnia,  prevaricato  por omisión y  falsa  denuncia  contra  persona determinada. De esta forma la Fiscalía General  de    la    Nación   inició   la   investigación   bajo   el   radicado   N°  190016000703201000505,  la  cual  fue  asignada  a  la  Fiscal 62-002 a cargo de  María   Claudia   Sendoya,   quien   el  26  de  agosto  de  2010  se  declaró  impedida.   

Así las cosas, la actuación se remitió a  la  Fiscalía 58-001, cuya titular era Juana Alexander Tobar Manzano, quien el 2  de  septiembre  de  2010  lo remitió a la Dirección Seccional de Fiscalías de  Popayán  para  que  se  surtiera el trámite del impedimento manifestado por su  homóloga.   

El 13 de septiembre de 2010 la doctora Tobar  Manzano   recibió  memorial  suscrito  por  la  denunciante  Chavarriaga  Campo  mediante  el  cual  solicitó la expedición de copias numeradas del expediente,  sin  embargo, dicha Fiscal se abstuvo de dar trámite a la petición, informando  a  la  denunciante en la misma fecha que la actuación había sido remitida a la  doctora  Clara  Inés  Casas de Matta, quien fungía como Directora Seccional de  Fiscalías  de Popayán, a efectos de resolver el impedimento manifestado por la  doctora Sandoya Millán.   

Mediante  Resolución  N°  0399  de  16 de  septiembre  de 2010 se aceptó el impedimento manifestado por la Fiscal 62-002 y  se   dispuso   el   envío   del   asunto   a   la   oficina   de  asignaciones,  correspondiéndole  la  actuación  a  la  Fiscalía  62-001  a cargo del doctor  Carmelo  Ramón  Anchiarico  Montoya, quien el 30 de septiembre de 2010 también  manifestó  su impedimento para actuar, por lo que mediante Resolución N° 0427  de  30 de septiembre de 2010 la Directora Seccional de Fiscalías dispuso que se  efectuara  nueva  asignación,  correspondiéndole  la  carpeta  a  la Fiscalía  58-003   a   cargo   de   MARÍA   PATRICIA   NOGUERA  MONTILLA,  a quien le fue repartido el asunto el 5 de  octubre de 2010.   

En  igual  forma  la  doctora  MARÍA  PATRICIA NOGUERA MONTILLA el 21 de  octubre  de  2010 manifestó estar impedida para actuar en dicha investigación,  sin  embargo,  mediante  Resolución  0473  de 22 de octubre de 2010 se declaró  infundada  tal  manifestación,  quedando  a  cargo  de la actuación la doctora  NOGUERA  MONTILLA,  sin que  otorgara  respuesta  a  la  solicitud  de  copias  impetrada por la denunciante.   

En ejercicio del derecho de petición, el 29  de  enero de 2011 Mariela Leonor Chavarriaga requirió nuevamente la expedición  de  copias de la carpeta, por lo que la doctora NOGUERA  MONTILLA  mediante  oficio  N°038 de 2 de febrero de  2011  solicitó  el  apoyo a la Dirección Seccional Administrativa y Financiera  de  Popayán  para  que  se  escaneara  la  documentación requerida, pedido que  también  efectuó  a  la Dirección Seccional de Fiscalías por medio de oficio  N°  074  de  9  de  febrero de 2011. Así, el 9 de marzo de 2011 se efectuó la  remisión  de  documentación  a  la  peticionaria mediante correo electrónico,  toda   vez   que   la   denunciante   reside   en   la   provincia  de  Alberta-  Canadá.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

1.-  El  28  de  diciembre  de  2009  la  señora  Mariela  Leonor  Chavarriaga  Campo  instauró  denuncia  en contra de MARÍA PATRICIA NOGUERA MONTILLA  por     el     delito     de    prevaricato    por  omisión.   

2.- El 25 de abril  de  2013  la  Fiscalía  radicó  escrito de solicitud de preclusión a favor de  MARÍA    PATRICIA    NOGUERA   MONTILLA  con  fundamento  en  el artículo 332 numeral 5°de la Ley 906 de  2004,  esto  es,  por  ausencia  de  intervención  del  imputado  en  el  hecho  investigado.   

3.- El 30 de mayo  de  2013  el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Popayán instaló la  audiencia  de  solicitud  de  preclusión,  oportunidad  en  la  cual la señora  Mariela  Leonor  Chavarriaga  Campo recusó, de una parte, al Fiscal al advertir  que  no  tenía  competencia  para  adelantar  la investigación en contra de la  indiciada,  y  de  otro  lado,  a  los  integrantes  de la Sala de decisión con  fundamento  en  las  previsiones 4°, 5° y 11 del artículo 56 de la Ley 906 de  2004.  Señalamientos  que  no fueron aceptados por la Sala de decisión, por lo  que  se  ordenó  remitir  la actuación al Magistrado que seguía en turno para  que se pronunciara al respecto.   

4.- El 26 de junio  de  2013 se solicitó a la Presidencia del Tribunal que dispusiera el respectivo  sorteo  de  conjueces  para que resolviera la recusación formulada en contra de  la  Sala  Cuarta  de  Decisión,  lo  que se llevó a cabo el 27 del mismo mes y  año.   

Integrada   la  Sala  de  decisión,  los  conjueces  designados, mediante auto de 15 de julio de 2013 declararon infundada  la  recusación propuesta por la señora Mariela Leonor Chavarriaga en contra de  los  integrantes  de  la  Sala  Cuarta  de  Decisión  del  Tribunal Superior de  Popayán.   

5.- Luego de tres  oportunidades  infructuosas,  el  8  de  octubre  de  2013  se  continuó con la  audiencia  de  solicitud  de  preclusión,  oportunidad en la cual, la Fiscalía  varió  la  causal  invocada,  fundamentando  su  petición  en el artículo 332  numeral  4°  de  la  Ley  906  de  2004,  esto  es,  por  atipicidad  del hecho  investigado,  pues  señaló  que  en el actuar de la indiciada no concurría el  aspecto  subjetivo,  sin  embargo,  el  Tribunal  rechazó la petición del ente  acusador,  decisión  frente  a  la  cual  el  representante de la Fiscalía, la  defensa y la indiciada interpusieron recurso de apelación.   

LA DECISIÓN IMPUGNADA  

Precisa  el  Tribunal  que  para  que  se  configure  el  delito  de  prevaricato  por  omisión  se requiere que el sujeto  agente  tenga  conciencia  que  con su actuar se omite el deber funcional al que  legalmente  está  obligado,  que  con  su omisión causa daño o riesgo para un  bien  jurídico tutelado y que a partir de ello opte por dirigir voluntariamente  su comportamiento hacia la lesión.   

Destaca  que  en  el  presente  evento,  la  Fiscalía  demostró  que  la  doctora  MARÍA PATRICIA  NOGUERA  MONTILLA  fungía  como servidora pública y  que  desatendió  el  mandato  constitucional,  legal  y  reglamentario  que  le  imponía  responder  el  derecho  de  petición  elevado  por la señora Mariela  Leonor  Chavarriaga  Campo,  lo  que  evidencia  que  objetivamente la indiciada  incurrió en el reato de prevaricato por omisión.   

Empero,  denota  que  el  estudio  que debe  realizarse  también  comprende  la  valoración del elemento subjetivo, aspecto  que  la  Fiscalía  no  demostró  con suficiencia, pues si bien se allegó como  elemento  material  probatorio el interrogatorio rendido por la indiciada, allí  sólo  presenta  una  justificación que no la excusaba de cumplir con su deber,  además  la  expedición  tardía  de  las  copias  solicitadas  no conduce a la  preclusión,  pues la omisión del deber existió y la expedición de las copias  se originó en razón a una nueva petición.   

Critica  que la Fiscalía no tuvo en cuenta  aspectos  que fueron plasmados en la denuncia y que demandan una explicación de  la  indiciada, pues los mismos pueden ser indicativos del dolo que echa de menos  el  ente  acusador  en  el actuar de la doctora NOGUERA  MONITLLA, más cuando la noticiante hizo referencia a  que  la indiciada «había actuado deliberadamente, ya  que  ese  no  era  el único proceso en el cual no había respondido derechos de  petición»        […]        «agregando  que  la  relación entre esos procesos radica en que los  sindicados  son  los invasores de su predio, o los testigos perjuros de quien ha  invadido   su   propiedad»   y  que  «los  invasores  de  su  predio  son  los dueños del inmueble donde  funciona  la  Fiscalía  Local  de Cajibío, lo que les daba “inmunidad” por  fuera   de   la   ley   en   los   procesos   que   se  les  sigue  ».   

Conforme  a  lo  anterior,  destacó  que  resultaba  improcedente  acceder a la solicitud de petición elevada por el ente  acusador.   

ARGUMENTOS DEL IMPUGNANTE  

Inconformes con la decisión adoptada por la  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Popayán,  la  Fiscalía,  la  defensa  y  la indiciada interpusieron recurso de  apelación.   

1.-  Indica  el  representante  del  ente  acusador  que  se  opone a la decisión adoptada por el a quo, pues según lo ha  señalado  la  jurisprudencia  el  dolo  como  aspecto  subjetivo  del ser no se  presume  sino  que  debe  demostrarse  y, en el caso en estudio se allegaron los  medios  cognoscitivos  suficientes  para demostrar la ausencia de dicho elemento  en el actuar de la indiciada.   

Refiere que lo solicitado por el Tribunal es  una  prueba diabólica, pues ya se adelantaron todas las pesquisas posibles y no  se  halló  ninguna  circunstancia que permitiera acreditar el dolo en el actuar  de la indiciada.    

Censura que el Tribunal desconoció que para  que  se  acredite  el delito de prevaricato por omisión es necesario determinar  que  el  comportamiento  mal  sano  y  dañino no es justificado, aspecto que se  desvirtuó   con   el   interrogatorio  al  indiciado  que  rindió  la  doctora  MARÍA    PATRICIA    NOGUERA   MONTILLA,  en  el  que  precisa que el derecho de petición no fue recibido  directamente  por  ella,  pues  la  carpeta  con la petición incorporada le fue  asignada  después  de  haberse  tramitado  una  serie de impedimentos, sumado a  ello,  el  despacho a su cargo conocía para el mes de septiembre de 2010 de 260  indagaciones,  circunstancia  que le impide a cualquier funcionario estudiar con  detalle cada una de esas carpetas a su ingreso.   

Señala  que  vía  jurisprudencial  se  ha  indicado  que  para  probar  el  dolo  es  necesario acudir a las circunstancias  externas  que  rodearon  los  hechos  y,  en  el caso en estudio es claro que la  funcionaria  no  actuó  en  forma  deliberada y tendiente a vulnerar el derecho  fundamental de la señora Mariela Leonor Chavarriaga Campo.   

Denota que la Fiscalía ya ha realizado una  serie  de  actuaciones,  después de las cuales no ha podido ni podrá encontrar  elementos  probatorios  adicionales  a  los ya presentados, que permitan inferir  que  la  indiciada  actuó  con  dolo  y  estima  que oponerse a la solicitud de  preclusión  es  permitir que se siga desgastando la administración de justicia  con peticiones impertinentes.   

Resalta  que  el  reato en estudio no puede  probarse  con  la  misma  omisión,  como lo hizo el Tribunal, pues es necesario  demostrar  las  circunstancias que denotan que la indiciada actuó con un ánimo  tendiente  a  perjudicar  los  derechos  de  la  petente,  actitudes  que  no se  evidenciaron  en  todas  las  actividades investigativas adelantadas por el ente  acusador,  las  cuales,  sólo  podrían demostrar que el actuar de la indiciada  fue negligente, pero en ningún caso doloso.   

2.- De igual forma, la defensa solicita que  se  revoque  la  decisión  adoptada  en  primera  instancia  y  se  acceda a la  preclusión  de  la  investigación  pues  después  de  varias  pesquisas no se  demostró  ni  se  logrará  demostrar  el  aspecto subjetivo en el actuar de su  defendida.   

Resalta  que el prevaricato por omisión es  eminentemente  doloso,  aspecto  que  no  se  avizora  en  el interrogatorio del  indiciado  rendido  por  su poderdante ni en los otros elementos de prueba, pues  destaca   que  el  Tribunal  no  tuvo  en  cuenta  las  razones  plausibles  que  justificaron    la    tardanza    en    la    contestación   del   derecho   de  petición.   

3.-Así  mismo,  la  indiciada solicitó la  revocatoria  de  la  decisión adoptada en primera instancia manifestando que la  Fiscalía  indicó  la  cantidad  de  trabajo  que  para la época de los hechos  presentaba  su  despacho, destacando que no sólo hay que hacer referencia a las  estadísticas  presentadas  como soportes de la petición de preclusión, sino a  la serie de actividades que cada uno de esos reportes conlleva.   

Precisa  que  el  a  quo  se  refiere  a la  necesidad  de  realizar otras investigaciones para determinar el dolo con el que  actuó,  sin  embargo, no valoró el cúmulo de circunstancias que demuestran la  ausencia de ese elemento en su actuar.    

ARGUMENTOS DE LOS NO RECURRENTES  

La  víctima  solicita  que  se mantenga la  decisión  adoptada  en  primera  instancia, pues contrario a lo indicado por la  Fiscalía,  sólo  basta  efectuar  un  estudio del expediente para descubrir el  dolo  con  el  que  actuó  la indiciada al no responder el derecho de petición  elevado,  pues  allí  obra  una  manifestación de impedimento realizada por la  Fiscal  NOGUERA  MONTILLA en  la  que  advierte un enfrentamiento entre ellas dos por un proceso disciplinario  que se había iniciado en contra de esta Fiscal.   

Destaca  que  no  se  pueden desconocer sus  derechos  como víctima en el proceso penal, como se ha venido haciendo, pues el  derecho  de  petición  que  motivó  la  denuncia penal, sólo fue respondido 3  días    antes   que   NOGUERA   MONTILLA  fuera  requerida para rendir interrogatorio, lo que denota que el  cumplimiento  de  su  deber sólo obedeció al interés personal que le asistía  de salir avante en su investigación.   

De  otra  parte,  la  representante  del  Ministerio  Público  solicita  que  se revoque la decisión adoptada en primera  instancia  y  por  el  contrario  se  acceda a la solicitud de preclusión, pues  considera  que  es  claro  que  en  el actuar de MARÍA  PATRICIA   NOGUERA   MONTILLA   no   existió  dolo,  resultando  innecesario adelantar otras actividades investigativas, en tanto que  van   a   terminar   demostrando  la  ausencia  del  elemento  subjetivo  en  el  comportamiento de la indiciada.   

Resalta  que el Tribunal no tuvo en cuenta  que  el derecho de petición no fue recibido directamente por la indiciada, pues  sólo   llegó   a  su  despacho  después  de  haberse  surtido  una  serie  de  impedimentos  de  sus homólogos. Además, se demostró el cúmulo de trabajo de  aquélla  en  el despacho a su cargo para la fecha de recepción de la carpeta y  sobre  todo,  destaca  la  intachable  hoja  de  vida de la doctora NOGUERA MONTILLA.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

De  conformidad  con  el  numeral 3º, del  artículo  32  de  la  Ley  906 de 2004, la Corte es competente para conocer del  recurso  de  apelación  interpuesto contra el auto proferido el 8 de octubre de  2013  por la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de Popayán, mediante  el  cual no precluyó la actuación que se adelantaba contra la Fiscal Seccional  de   esa   ciudad,  doctora  MARÍA  PATRICIA  NOGUERA  MONTILLA.   

Conforme  lo indica el artículo 250 de la  Constitución  Política,  la  Fiscalía  General de la Nación está obligada a  adelantar  el  ejercicio  de la acción penal y realizar las investigaciones que  revistan  las  características  de un delito, pero también a solicitar ante el  Juez  de  Conocimiento  la  preclusión de la investigación cuando se configure  alguna  de  las  causales  previstas  en  el  artículo  332  de  la  Ley 906 de  2004.   

En este último evento, los artículos 331  y  332  de  la  Ley  906  de  2004  prevén  dos oportunidades para realizar tal  solicitud,  en  primer  lugar,  en  la  fase  de  indagación  e  investigación  únicamente  el  representante  del  ente acusador está facultado para pedir al  Juez  de  Conocimiento la preclusión de la investigación por cualquiera de las  causales  previstas en la referida norma, y un segundo momento se presenta en la  etapa  de  juzgamiento, oportunidad en la que la petición puede ser elevada por  la  Fiscalía,  el Ministerio Público y el defensor, pero sólo cuando se trate  de  las  causales  previstas  en los numerales 1° y 3° del artículo 332 de la  Ley 906 de 2004.   

Tal  distinción  resulta  relevante  para  determinar  la  legitimidad  que  le  asiste  a  los  recurrentes en el presente  evento,  pues al encontrarse esta actuación en la etapa de indagación sólo el  representante  de  la  Fiscalía  podía  solicitar la preclusión e impugnar la  decisión  adoptada por el a quo, facultad que no se extiende hasta la defensa y  la  indiciada,  pues al carecer de la potestad de postulación de la preclusión  quedan  inhabilitados  para  alzarse  respecto  de una decisión contraria a sus  intereses,  así  lo  ha  indicado  esta  Corporación en auto CSJ AP, 15 de feb  2010, rad. 31767, al señalar:   

De otra parte el  artículo  331  de  la  Ley  906  de  2004, establece que es el fiscal el único  habilitado  para  solicitar  ante  el  juez de conocimiento la preclusión de la  investigación.  A renglón seguido el artículo 332 parágrafo final indica que  durante  el  juzgamiento,  de  sobrevenir  las causales 1ª y 3ª, el fiscal, el  Ministerio  Público  o  la  defensa,  podrán  invocarla,  aspecto que se torna  excepcional  respecto  de  dos  causales objetivas y únicamente en la etapa del  juicio.   

Por consiguiente la defensa y el indiciado  carecen  de  legitimidad  para  recurrir  la providencia por medio de la cual el  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bogotá, negó la preclusión, de la  investigación  máxime  cuando  el sujeto procesal con potestad para reclamarla  ha  quedado conforme con la decisión de primera instancia, y al renunciar ésta  a  la impugnación inhibe a la Corte para su conocimiento por cuanto se estaría  dando  curso  a  una  petición de preclusión elevada por la defensa, parte que  por mandato legal se encuentra deslegitimada para impetrarla.”.   

Así  las  cosas, la Sala se abstendrá de  desatar  los  argumentos que fundamentaron las alzadas propuestas por la defensa  y    la    indiciada    MARÍA    PATRICIA   NOGUERA  MONTILLA,  en  tanto  que carecen de legitimidad para  apelar la decisión de primer grado.   

Efectuadas   estas   precisiones,   debe  indicarse  que  en  el  caso  sub  examine,  el  representante del ente acusador  fundamentó  su  petición  en la causal 4° contenida en el artículo 332 de la  Ley  906  de  2004, esto es, atipicidad del hecho investigado, al considerar que  MARÍA   PATRICIA   NOGUERA   MONTILLA   no  actuó  con  dolo  al  omitir cumplir con su deber de responder  dentro  del  término  constitucional  el  derecho  de  petición presentado por  Mariela Leonor Chavarriaga Campo.   

Sobre   esta  causal,    recuérdese    que   su   configuración  es   absoluta,  pues  la atipicidad debe ser  tan  clara que impida que la conducta cometida por el sujeto agente se  encuadre  en  otro reato,  pues  de  ocurrir  ello,  lo  que  corresponde a la Fiscalía es  realizar  un  nuevo  ejercicio de adecuación típica y continuar la causa penal  de acuerdo a tal tipificación.   

Sobre  tal exigencia, esta Corporación ha  indicado:   

“  La causal 4ª del artículo 332 de la  Ley  906  de  2004  se  refiere  a  la  “atipicidad  del hecho investigado”,  contexto  dentro  del  cual  resulta  incontrastable que la atipicidad pregonada  debe  ser  absoluta,  pues  para  extinguir  la  acción penal con fuerza de cosa juzgada se requiere que el  acto  humano  no  se  ubique en ningún tipo penal, en tanto que la relativa,  esgrimida  por  la Fiscalía,  hace  referencia  a  que si bien los hechos investigados no se adecuan dentro de  una  específica  conducta  punible (abuso de función pública, valga el caso),  sí  encuadran  dentro  de  otra  (prevaricato, por vía de ejemplo). Si ello es  así,  esto  es,  si  de  lo  que  se  trata  es  de una atipicidad relativa, no  parecería  admisible  que  se  aspirase  a  la preclusión, en tanto el sentido  común  indicaría la necesidad de continuar la investigación respecto del tipo  penal    que,    al    parecer,    sí    recogería   en   su   integridad   lo  sucedido”1.   

Conforme a este requerimiento, se le exige  al  Fiscal  que en primer lugar realice una adecuada tipificación de los hechos  y  a  partir  de  este ejercicio despliegue una exigente labor de investigación  para  iniciar  el  examen  de  tipicidad,  antijuridicidad y culpabilidad que el  artículo  9°  del  C.P. exige para predicar que una conducta es punible. Así,  si  el  acusador  advierte  que pese a sus esfuerzos investigativos no encuentra  dentro  del  comportamiento  del  sujeto  agente los elementos del tipo, resulta  imperioso la solicitud de la preclusión.   

Bajo  estas  consideraciones,  advierte la  Sala  que  en  el  caso  en  estudio,  contrario  a lo estimado por el a quo, la  Fiscalía   realizó   un   esfuerzo  razonable  a  efectos  de  establecer  las  circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar,  bajo  las  cuales  se verificó la  omisión  que  se le enrostra a MARÍA PATRICIA NOGUERA  MONTILLA,  ya  que  no  se  limitó  a recepcionar el  interrogatorio  a  la  indiciada,  dando por probado lo dicho por ella, sino que  fundamentó  su  petición en elementos de prueba importantes para demostrar las  circunstancias  que rodearon el suceso denunciado, tales como la hoja de vida de  ésta,  la  carga  laboral  del  despacho que estaba a cargo de la indiciada, el  tortuoso  trámite  administrativo  que  se llevó a cabo luego de la recepción  del  derecho  de  petición  objeto de reclamo por la denunciante, el momento en  que  la  carpeta  con  la  petición  incorporada llegó a manos de NOGUERA   MONTILLA   y  las  posteriores  actuaciones que ésta adelantó.   

Así,   no  encuentra  la  Sala  cuáles  deficiencias   se  presentaron  en  la  investigación  que  pudo  adelantar  la  Fiscalía  en  el presente asunto, pues estima que las actividades desarrolladas  y  los  recaudos  obtenidos  obedecen  a  un  ejercicio  razonable  y  juicioso,  contrario a lo estimado por el a quo.   

Al respecto, valga indicar que lo que echa  de  menos  el  a  quo  en  la  actividad  investigativa son las labores del ente  acusador  tendientes  a  determinar  la veracidad de la acusación de la señora  Mariela  Leonor  Chavarriaga  respecto  de  la manipulación que la indiciada le  estaba  dando a los procesos en la que ella actuaba como denunciante, con el fin  de  favorecer  a los denunciados, quienes a voces de Chavarriaga Campo obtenían  una  gracia  especial  por ser los propietarios del predio en el que se ubica la  Fiscalía de Cajibío- Cauca.     

Tales  apreciaciones, a juicio de la Sala,  se  desligan de las motivaciones que podrían asistirle a la denunciada, ya que,  no  se advierte siquiera cómo tal vinculación contractual con la entidad pueda  influir  en  una Fiscal cuyas funciones son eminentemente jurídicas, totalmente  desligadas de la administración de la entidad.   

Sobre  este aspecto, no puede desconocerse  que  en  oficios  DSAYF/N°1972  y  DSAYF/N°1962  de  4  de septiembre de 2008,  obrante  a  folios  83  y  84  de la carpeta de evidencias, a la señora Mariela  Leonor  Chavarriaga Campo se le explicó en forma detallada sobre el contrato de  arrendamiento  que  la  Fiscalía  General  de  la Nación suscribió con Moises  Samboni  Benavides  y  Ana Cecilia Sañudo de Samboni, firmando tales oficios el  Director   Seccional  Administrativo  y  Financiero,  doctor  Humberto  Quintero  Pérez,  persona que por sus competencias asignadas en el Manual de Funciones de  la  entidad  es  la  encargada  de  conocer  y  desarrollar  las  actividades de  administración,  las  cuales,  difieren  del  listado  de  funciones esenciales  propias  del Fiscal Delegado ante Jueces del Circuito (folios 11 a 14), las que,  se  reiteran,  están encaminadas a la investigación, acusación y persecución  de hechos que revistan las condiciones de una conducta punible.   

Aunado  a  lo  anterior,  la Sala no puede  dejar   pasar   el   hecho   que   la  Fiscal  NOGUERA  MONTILLA  desempeñaba  sus  funciones  en  Popayán-  Cauca,  según  se extrae de la Resolución N°284 de 28 de julio de 2010 (folio  3  de  la  carpeta  de  evidencias)  y  no en el municipio de Cajibío, donde se  había  realizado  el  mentado  contrato  de arrendamiento, por lo que fuerza la  Sala  concluir  que  inane  resulta para la actividad investigativa extender sus  acciones  en  el sentido solicitado por la primera instancia, pues ello sólo es  un  desgaste  que  ningún  aporte  realizaría  para  el esclarecimiento de los  hechos  denunciados  o  siquiera  para  soportar  la  existencia  de la conducta  punible   de  prevaricato  por  omisión  por  la  que  está  siendo  indiciada  NOGUERA MONTILLA.   

En  esta  forma, y superada la deficiencia  investigativa  que advirtió la primera instancia, corresponde a la Corte entrar  a  verificar  la  acreditación  por  parte del ente acusador de la solicitud de  preclusión   invocada,  esto  es,  determinar  de  acuerdo  con  los  elementos  materiales   de   prueba  si  la  omisión  en  la  que  incurrió  MARÍA   PATRICIA   NOGUERA  MONTILLA  se  adecúa típicamente al reato de prevaricato por omisión.   

Así  las  cosas,  lo  primero que hay que  indicar   es   que   la  conducta  por  la  cual  se  investiga  a  MARÍA   PATRICIA  NOGUERA  MONTILLA,  se  encuentra  regulada  en  el  artículo  414  del  C.P.,  bajo el siguiente tenor  literal:   

“Prevaricato  por   omisión.   El  servidor  público  que  omita,  retarde,  rehúse  o  deniegue  un  acto  propio de sus funciones, incurrirá en  prisión  de  dos  (2)  a  cinco  (5) años, multa de diez (10) a cincuenta (50)  salarios   mínimos  legales  mensuales  vigentes,  e  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por cinco (5) años”.   

De  la  lectura  de  dicho  precepto  se  advierte,  desde  la  tipicidad  objetiva,   que   para  su  configuración  requiere  de  un  sujeto  activo  calificado   –que  sea  servidor  público-, que se  ejecute  alguno  de  los verbos rectores alternativos,  es     decir,    omitir,    retardar,    rehusar    o    denegar    –en  este  caso,  retardar-        y       atentar   contra  el  bien  jurídico  de  la  administración pública.   

Pues  bien,  de  los  elementos  de prueba  allegados    se    advierte    que    el    comportamiento    de    NOGUERA   MONTILLA   objetivamente   se  encuadra  en  el tipo penal de prevaricato por omisión, no obstante, como sobre  ello   no   existe  ninguna  divergencia,   la   Corte   hará   pronunciamiento  frente    al   elemento  subjetivo   del   tipo,  el  cual  realmente  es  lo  que  motivó  el  disenso.  Pertinente  resulta       lo       dicho       por      esta  Corporación             (CSJ    SP  3     jul      2013     rad.     38005),     al  respecto:   

“En  cuanto a la tipicidad subjetiva, el  prevaricato  por  omisión  sólo  admite  el  dolo,  exigencia  que entraña la  confluencia  de  sus  dos componentes, el cognitivo o conciencia de que  su  actuar   es   objetivamente   típico,   y  el  volitivo,  que  comporta  querer  realizarlo.2   

(…)  

“No  en  vano viene sosteniendo la Corte  que  no  toda  omisión  o  retardo  en el cumplimiento de un acto propio de las  funciones  asignadas, constituye delito de prevaricato por omisión, pues siendo  este   delito   esencialmente  doloso,  requiere  necesariamente  que  cualquier  conducta  de  las  descritas  en  el  artículo  150  del  Código Penal de 1980  (artículo  414  de  la  Ley  599  de  2000), esté precedida del conocimiento y  voluntad  claros  de  faltar  a  la  lealtad  debida  en  el  ejercicio de dicha  función”.3”   

Es decir, que para predicar la conducta de  prevaricato  por  omisión  se requiere que el sujeto conozca la obligación que  le  asiste  de  cumplir  con  un  deber legal, constitucional o administrativo y  dirija  su voluntad para que el mismo no se realice conforme se lo indicaría su  obrar  como  funcionario  público,  aspecto  que  también debe ser demostrado,  mediante  una  lectura  de  los  actos  externos  del servidor público y de las  circunstancias  que  rodean  la  conducta  omisiva.4   

En  tal proyección se advierte que de los  elementos  de  prueba aportados por la Fiscalía no se evidencian circunstancias  ni  actos  externos  propios  de  una  servidora  pública que haya orientado su  comportamiento  para apartarse en forma decidida de sus obligaciones como Fiscal  Seccional  y menos para desconocer los derechos que como víctima le asistían a  la  señora  Mariela  Leonor  Chavarriaga  Campo,  por  el  contrario, lo que se  advierte  es  una  omisión  que  se aviene a un comportamiento negligente y sin  duda   reprochable,  pero  no  en  el  ámbito  penal  si  no  en  sede  de  sus  calificaciones  internas  dentro  de la institución a la que pertenece, y en el  campo  disciplinario que de no haberse investigado, deberá hacerlo la autoridad  competente.   

Y  es  que  tal  carencia de dolo se puede  predicar  atendiendo  a  dos  eventos  destacables  en  el  devenir  del proceso  identificado  con  radicación  N°  190016000703  2010  00505,  en  el  que  se  presentó    la   omisión   endilgable   a   NOGUERA  MONTILLA,  primero, la asignación de la carpeta a la  indiciada,  junto  a  la  petición  de  copias  y  segundo, las actuaciones que  surtió para dar respuesta a la petición.   

En  primer  lugar, una vez se instauró la  denuncia  penal  por  parte  de  Mariela Leonor Chavarriaga Campo la carpeta fue  asignada  por  reparto  a  la  doctora  María  Claudia  Sandoya  Millán,  pero  percatándose  de una causal de impedimento, el 26 de agosto de 20105  envía  la  carpeta  a  la Fiscal Juana Alexandra Tobar Manzano, quien advirtiendo que no se  surtió  el  trámite  propio  de los impedimentos el 2 de septiembre de 2010 la  remite  a  la  Dirección  Seccional  de  Fiscalías6,  y mediante Resolución 0399  de  16  de  septiembre  de  2010  se  pronuncia sobre el impedimento y asigna la  actuación    al    doctor    Carmelo   Anchiarico7,         siendo  en  este  periodo  en  el  que la señora Chavarriaga Campo  eleva    el    derecho    de    petición    solicitando   copias   –ello  ocurrió el 13 de septiembre de  2010,  según  se  observa  a  folio  178  de la carpeta de elementos materiales  probatorios-8.         Una   vez  asume  el  conocimiento  el  doctor  Carmelo  Anchiarico  también   manifiesta  su  impedimento  para  actuar  el  30  de  septiembre  de  20109,  por  lo  que  la  carpeta  retorna a la Direccional Seccional de  Fiscalías  y  mediante  Resolución 02427 de 30 de septiembre de 2010 se acepta  el  impedimento y se dispone someter la actuación a reparto, correspondiéndole  a     la    doctora    MARÍA    PATRICIA    NOGUERA  MONTILLA,  a  quien  se  le asigna el 5 de octubre de  2010.   

Todo este recuento permite advertir que el  derecho  de  petición  elevado  por  la  señora  Chavarriaga  Campo, sólo fue  asignado  a  la  indiciada  22  días  después,  como  un elemento anexo de una  actuación  que no fue estudiado en forma definitiva por la titular del despacho  en  tanto  que  previo  a  adelantar  cualquier  actuación también se declaró  impedida    el    21    de    octubre    de   201010, la cual le fue rechazada al  día                    siguiente11   

Aunado  a  estos trámites administrativos  estima  la  Corte  que  si  bien  la  indiciada recibió la carpeta sin hacer un  estudio  previo  -lo  que le hubiese permitido hallar  dentro   de   la   ya   voluminosa  actuación  la  tan  nombrada  petición  de  copias-,  lo  cierto  es  que  tal  descuido no puede  tenerse  como  un  indicador  de una conducta dolosa, pues no puede desconocerse  que  nuestra  realidad  judicial  está  caracterizada por la congestión de los  despachos  judiciales y el escaso personal para su atención, situación que sin  duda  también se reflejaba en el despacho fiscal a cargo de la indiciada, quien  según  los  reportes  de estadística allegados, para el mes de octubre de 2010  contaba  con  291  indagaciones,  8  investigaciones  y 12 actuaciones en juicio  oral12,  carga  laboral  que  hace  desproporcionado, que las solicitudes  sean  estudiadas  rigurosamente  dentro  de  los  términos  estipulados  por la  ley.   

Y  es  que  no puede desconocerse que esta  realidad  de  congestión  en  los despachos fiscales incide en la atención que  cada  titular  le  pueda  prestar  a  las  actuaciones  a  cargo, tal como lo ha  indicado esta Corporación, así:   

“basta  acudir  a  lo que el día a día  judicial  enseña,  para verificar que de ninguna manera el juez puede, agobiado  como   se   halla  por  múltiples  funciones  y  labores,  advertir  todas  las  complejidades  del  trámite  y  dedicar  su  tiempo  a  verificar  lo  que  sus  empleados,  conforme  las  tareas  a  ellos  asignadas, supuestamente decantaron  previamente.”13   

Ahora, no puede desatenderse que una vez la  petente  elevó  nueva  petición  de  copias el 29 de enero de 201114  en  forma  directa  a  la  indiciada,  ésta  cumplió  con  su  deber  funcional,  legal y  constitucional  y  desplegó una serie de actividades para dar cumplimiento a lo  solicitado,  es  así  como  el  2  de  febrero  de  2011  requiere  al Director  Administrativo  para  que ponga a disposición los elementos técnicos necesario  para  remitir  las  copias de la actuación al correo electrónico de la señora  Chavarriaga                   Campo15,   apoyo   que   también  solicitó  a  la  Dirección  Seccional  de  Fiscalías  el  9  del  mismo mes y  año16  y  a  otros despachos fiscales que tuvieran actuaciones iniciadas  por    noticia    criminal    instaurada   por   Chavarriaga   Campo17,  todo  lo  cual  permitió  que el 9 de marzo de 2011, se remitiera por correo electrónico  la información requerida por la denunciante.   

Claro   resulta,  como  lo  señaló  el  Tribunal,  que  la  petición  inicial  de  copias no fue resuelto en tiempo por  MARÍA    PATRICIA    NOGUERA   MONTILLA,  se  atendió  a  partir de la segunda solicitud, pero ello no es  suficiente  para  dar  por  demostrado  el comportamiento doloso que se requiere  para  la  configuración  del  reato  de  prevaricato  por  omisión, pues si se  verifican  las  circunstancias  que  rodearon tal omisión, lo que se observa es  que  la indiciada actuó con descuido al no estudiar la carpeta que ingresaba al  despacho  y  por  ende  no  conoció  de  la  existencia  de tal petición en un  expediente  que dado el trámite de los impedimentos previos que se adelantaron,  ya  contaba  con  numerosa  foliatura,  situación  diferente que se desarrolló  cuando   NOGUERA  MONTILLA  recibió en forma expresa una nueva solicitud de copias.   

Entiende  la  Sala  que  si  la  indiciada  hubiese  actuado con dolo, tampoco habría dado trámite a la nueva petición de  copias,  pues  contrario  a lo señalado por la señora Chavarriaga Campo, no se  observa  que la acusiosidad de la Fiscal ante esta nueva petición obedeciera en  forma  exclusiva  a la denuncia penal que se había formulado en su contra, pues  nótese  que  el  correo electrónico mediante el cual se elevó nueva solicitud  fue  enviado  el  sábado  29  de  enero  de  2011,  por lo que fue conocido por  NOGUERA MONTILLA el lunes 31  de  enero,  primer día hábil, a partir del cual tenía 15 días para contestar  la  petición,  esto  es,  hasta  el  18  de  febrero  y la indiciada inició el  despliegue  de  labores administrativas para dar eficaz respuesta a la petición  el   2   de   febrero,   es   decir,   2  días  después  a  conocer  la  nueva  petición.   

Todo ello, denota el interés de la Fiscal  para  atender  sus  deberes  legales  y  constitucionales, pues si sólo hubiese  actuado  motivada  por  la  denuncia  penal  que  había  sido  instaurada desde  diciembre  del  año  anterior en su contra, lo esperado es que una vez enterada  que  cursaba  una investigación en su contra diera respuesta a la petición que  obraba  en  la  carpeta  que  le  había sido asignada, para de esta forma salir  avante en cualquier clase de investigación que se le iniciara.   

Así, entiende la Sala que el hecho que la  indiciada  actuara sólo hasta que fue presentada una nueva petición de copias,  denota  la  ausencia de dolo en su actuar, pues se reitera, si la respuesta a la  petición  hubiese  obedecido  sólo para salvaguardar sus intereses, la habría  contestado  desde  el  momento en que se comunicó el inicio de un proceso en su  contra  y  no  habría esperado hasta el mes de febrero de 2011 para cumplir con  su deber.   

Ahora,  que  la  misma  omisión  se  haya  repetido  en otros procesos a cargo de la indiciada, en los que también Mariela  Leonor  Chavarriaga Campo había denunciado a los propietarios del predio en los  que  funciona  la  Fiscalía  de  Cajibío- Cauca, no es un elemento que permita  determinar    el   elemento   subjetivo   en   la   conducta   de   NOGUERA   MONTILLA,   pues,   no  pueden  desatenderse   circunstancias  que  se  presentaron  en  el  devenir  de  dichas  investigaciones.   

Así,   preciso  sea  señalar  que  las  peticiones  de  copias  elevadas  por  Mariela  Leonor  Chavarriaga Campo en los  diferentes  procesos  en  los que fungía como denunciante fueron presentados en  forma                   individual18,    por    lo    que   no  necesariamente  al  advertir la existencia de una de ellas, se podía conocer de  las  demás  peticiones  elevadas en otros procesos, lo que demandaba un estudio  detallado de cada actuación.   

Ahora  bien, la denunciante manifiesta que  la  misma  conducta omisiva que es objeto de estudio se repitió en los procesos  N°190016000703  2010  00494,  N°  190016000703  2010 506, N°190016000703 2010  00511,  N°190016000703  2010  00497  y  N°190016000703  2010 0050719  ,  pero  nótese  que  de  acuerdo  a  lo  indicado por la doctora María Claudia Sendoya  Millán  en  manifestación  de  impedimento  de  26 de agosto de 2010 a ella le  correspondieron  dichos  procesos  por  asignación20,  los  cuales remitió a la  Dirección  Seccional  de  Fiscalías.  Cabe  anotar,  que  la  conducta  de  la  indiciada  con  respecto a tales solicitudes no son materia de investigación en  la  presente  diligencia,  la que se vincula exclusivamente con la presentada en  el radicado 190016000703 2010 00505.   

Adicional a ello, las peticiones de copias  elevadas  por Mariela Leonor Chavarriaga Campo fueron presentadas al despacho de  la    Fiscal   Juana   Alexandra   Tobar   Manzano21,  quien el 13 de septiembre  de  2010 mediante oficio N° 519 informó a la señora Chavarriaga Campo que sus  derechos  de  petición  habían  sido  remitidos  a  la Dirección Seccional de  Fiscalías  donde  se  estaba  dando  trámite  al  impedimento  manifestado por  ella.   

Conforme  a  ello, se desvirtúa el actuar  deliberado     de    NOGUERA    MONTILLA  para atender las peticiones de la señora Chavarriaga Campo, pues  como  ya  se ha indicado, la conducta omisiva de la indiciada fue producto de un  descuido  al no verificar el contenido de cada una de las carpetas que le fueron  reasignadas.   

Es  más,  una  vez la Fiscal NOGUERA    MONTILLA    fue    requerida  directamente  por  Mariela  Leonor  Chavarrriaga  Campo,  el 31 de enero de 2011  –tal  como lo señala la  indiciada  en  oficio  N°074 de 9 de febrero de 2011, obrante a folio 205 de la  Carpeta   de   Evidencia-se  observa  como  aquélla  mediante  oficio  N°038  de  2  de  febrero  de  2011 solicitó apoyo al doctor  Humberto  Quintero  Pérez,  Director  Administrativo  y  Financiero,  para  dar  respuesta  a  la  petición de copias que dio inicio al presente proceso y a las  otras  peticiones  que  no  son  materia  de  investigación en esta actuación.  22   

Finalmente,  debe indicarse que tampoco se  observa  ninguna  animadversión  ni  sentimientos  de  odio  por  parte  de  la  indiciada  frente  a  la  señora Chavarriaga Campo que la motivaran a conculcar  sus  derechos  en  forma  indiscriminada,  adelantando  trámites  irregulares y  ocultos  dentro  del  radicado  190016000703201000505, pues si bien es cierto la  señora    Chavarriaga   Campo   denunció   disciplinariamente   a   la   aquí  indiciada23,   tal   situación  fue  ventilada  por  la  propia  NOGUERA   MONTILLA   al   manifestar  su  impedimento  para  actuar,  cosa  diferente sería si ésta hubiera mantenido en  silencio  dicha  investigación  disciplinaria  y  asumir  el  proceso penal sin  someter a juicio de su superior su actuar transparente.   

Así  las  cosas,  se  advierte  que en el  proceso  ideativo  que acompañó la conducta de la indiciada medió un error en  el  supuesto  de  hecho  que constituía el cumplimiento del deber, pues si bien  ésta  podía  conocer  el  tipo penal de prevaricato por omisión, lo cierto es  que  no  realizó  subjetivamente  esa modalidad delictiva, pues la fuente de su  conocimiento   para  omitir  su  deber  generó  erróneamente   un  juicio  equivocado,  inexacto,  falso,  desacertado,  sobre  un  supuesto  fáctico  con  trascendencia  jurídica,  ya que ella por culpa, pero no con dolo, no verificó  en   el   expediente  la  petición  elevada  inicialmente  por  Mariela  Leonor  Chavarriaga Campo en la causa penal que le fue reasignada.   

La conducta omisiva por la que se genera el  reproche  se  presentó  después  de  la  reasignación  de  una  carpeta,  que  previamente  había  correspondido  a  otros  despachos  fiscales,  sin  que  se  advirtiera  la  existencia  de  una  solicitud  de copias pendiente de resolver,  situación  que  le  dio la confianza a la indiciada para dejar el expediente en  espera del turno para darle el impulso procesal correspondiente.   

En  esta  forma,  indudable resulta que la  indiciada  no  actuó  con  dolo,  amén  de la carga laboral que tenía para el  momento   de   la  reasignación  de  la  carpeta,  la  recepción  de  diversas  actuaciones  en  etapa  de  indagación y la ausencia de una advertencia expresa  que   al  interior  de  la  primera  actuación  ya  existía  solicitud  de  la  denunciante,  que a pesar de haber sido formulada a otra funcionaria todavía no  había    podido    ser    resuelta    por    los    variados    trámites    de  impedimentos.   

Un  proceder  así demuestra que la Fiscal  NOGUERA  MONTILLA no quería  omitir  deliberadamente  sus  funciones,  al  contrario,  es  indicativo  que la  indiciada    tenía    un    concepto    errado    sobre    el   contenido   del  expendiente,  el  cual  la  condujo  a  entender que el obrar desplegado era el que correspondía a su deber  legal y conforme a ello obró.   

Ahora, no cabe duda que ese yerro en el que  se  encontraba  la  indiciada  era  totalmente  vencible, pues bastaba un simple  estudio  de  la  carpeta  reasignada  para  advertir la petición de copias, sin  embargo,  esta  modalidad  en  el error de tipo solamente genera responsabilidad  penal  a título de culpa si la ilicitud está prevista con esta forma en la ley  penal,  pero  toda  vez que el supuesto típico que se le imputó a MARÍA   PATRICIA  NOGUERA  MONTILLA,  de  prevaricato  por  omisión,  solamente  admite  el dolo y no la culpa como forma  subjetiva  de  realización,  por lo que resulta viable la causal de preclusión  propuesta por la fiscalía en este caso y así se ordenará.   

Así  las  cosas,  estima  la Corte que no  sólo  el  comportamiento  de  MARÍA PATRICIA NOGUERA  MONTILLA no es típico subjetivamente, sino que no se  encuadra  en  ninguna  otra conducta punible, en tanto que su omisión tan sólo  puede  ser  reprochada  en un ámbito administrativo por parte de sus superiores  al  interior  de  la  entidad  para  la que labora, disciplinariamente, y en ese  sentido  es  perfectamente  admisible  la  preclusión  de la investigación con  fundamento   en   la   causal  cuarta  del  artículo  332  de  la  Ley  906  de  2004.   

OTRAS CONSIDERACIONES  

En  atención  a la solicitud de amparo de  pobreza  elevada  por  la  señora Mariela Leonor Chavarriaga Campo, sea preciso  indicar  que  la Ley 906 de 2004 no regula de manera expresa este instituto, por  lo  que  en  virtud del principio de integración previsto en el artículo 25 de  esta  ley se hace necesario acudir al artículo 160 del Código de Procedimiento  Civil,  el  cual  señala:  que  se concederá el amparo de pobreza “a  quien  no  se  halle  en  capacidad de atender los gastos del  proceso  sin  menoscabo  de lo necesario para su propia subsistencia y la de las  personas  a quienes por ley debe alimentos, salvo cuando pretenda hacer valer un  derecho litigioso a título oneroso.”   

Este instituto,  puede       ser  solicitado    por   el  demandante  antes de la presentación del libelo, o por cualquiera de las partes  durante  el curso del proceso, siendo requisito según el artículo 161 ibídem,  el   “afirmar  bajo  juramento,  que  se  considera  prestado  por  la  presentación  de  la  solicitud,  que  se  encuentra  en las  condiciones  previstas  en  el artículo precedente, y si se trata de demandante  que  actúe  por medio de apoderado, deberá formular al mismo tiempo la demanda  en          escrito          separado…”24.   

En  el presente evento, la señora Mariela  Leonor  Chavarriaga  Campo  manifiesta  que es desplazada por la violencia y por  tanto  tuvo que radicarse en la provincia de Alberta- Canada, además que carece  de  medios  económicos y padece una afectación en su  salud.   

Empero, estima la  Sala   que   tales   razones   no  son  suficientes  para  acceder  a  la  solicitud de amparo de pobreza,  pues  dada la estructura del sistema penal acusatorio y las instituciones que en  él  participan,  ninguna afectación al pecunio de la solicitante se genera, ya  que,  de  un  lado, la solicitud de copias que quiera realizar se le envían por  medio  de  correo  electrónico  sin  que se tenga conocimiento que por ellas se  genere  algún  costo,  y de otra parte, si es el deseo de la denunciante el ser  reconocida  como  víctima,  puede acudir a los servicios que ofrece sin ningún  costo  la  Defensoría del Pueblo, por medio de la Defensoría Pública, entidad  que   puede  asignarle  un  abogado  idóneo  para  actuar  en  procura  de  sus  intereses, si así aquélla lo solicita directamente  o  a  través  de  la  Fiscalía,  como lo prevé la Ley 906 de 2004.   

Así las cosas, no se accede a la solicitud  de  amparo  de  pobreza  deprecada  por  la  señora  Mariela Leonor Chavarriaga  Campo.   

Por  lo  expuesto,  La  Sala  de Casación  penal,  administrando  justicia  en  nombre  de  la República de Colombia y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE  

PRIMERO.-    ABSTENERSE    de  desatar  el  recurso de apelación interpuesto por la defensa y  la  indiciada  contra  el  auto  del 8 de octubre de 2013, por medio del cual se  negó  la  preclusión  a  favor  de  MARÍA  PATRICIA  NOGUERA  MONTILLA,  por  el delito de prevaricato por  omisión,  con  fundamento  en las razones esgrimidas en la parte motiva de este  proveído.   

SEGUNDO.-     REVOCAR    la  decisión  del  8  de octubre de 2013, adoptada por el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Popayán,  y  en  su  lugar,  decretar la  preclusión  de la indagación adelantada contra MARÍA  PATRICIA   NOGUERA   MONTILLA,   por  el  delito  de  prevaricato  por  omisión, con base en los razonamientos contenidos en la parte  considerativa de esta decisión.   

TERCERO.-   No  acceder  a  la  solicitud de amparo de pobreza solicitada por la señora Mariela  Leonor Chavarriaga Campo.   

CUARTO.-     ADVERTIR    que     contra     esta     providencia    no    procede    ningún  recurso.   

Vuélvase  el  expediente  al  Tribunal de  origen.   

Notifíquese y Cúmplase  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

Presidente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 CSJ  AP nov. 27 de 2013, rad. 38458   

2  El  artículo  22 del Código Penal asume que la conducta es dolosa cuando el agente  conoce   los   hechos   constitutivos  de  la  infracción  penal  y  quiere  su  realización,  o cuando la realización de la infracción penal ha sido prevista  como probable y su no producción se deja librada al azar.   

3  C.S.J.,  Segunda  Instancia  19762,  sentencia  de  23 de febrero de 2005. En el  mismo  sentido,  Única  Instancia  24053, auto de 21 de febrero de 2007; Única  instancia  20402,  sentencia  de  21  de  marzo de 2007;  Segunda Instancia  28984,  auto  de  9  de  mayo  de  2008;  Única  Instancia  34221, auto de 8 de  septiembre de 2010, entre otras.   

4 Así  lo  ha  señalado esta Corporación mediante sentencia de 10 de octubre de 2012,  SP 38396   

5  A  folio 168 a 170 de la carpeta de elementos materiales probatorios   

6  A  folios 172 y 173 de la carpeta de elementos materiales probatorios   

7  A  folios 174 a 176 de la carpeta de elementos materiales probatorios   

8  A  folios 178 y 179de la carpeta de elementos materiales probatorios   

9  A  folios 185 y 186 de la carpeta de elementos materiales probatorios   

10  A  folio 195 de la carpeta de elementos materiales probatorios   

11 A  folio 197 y 198 de la carpeta de elementos materiales probatorios   

12 A  folios 16 a 19 de la carpeta de elementos materiales probatorios   

13 CSJ  SP4451-2014   

14 A  folio 201 de la carpeta de elementos materiales probatorios   

15 A  folio 203 de la carpeta de elementos materiales probatorios   

16 A  folio 205 de la carpeta de elementos materiales probatorios   

17 A  folios 206 a 208 de la carpeta de elementos materiales probatorios   

18  Como  puede apreciarse en la petición elevada el 13 de septiembre de 2010 en el  proceso  que  es  objeto  de  estudio  y  que  obra  a folio178 de la Carpeta de  Evidencias   

19 Tal  como  lo  denota  en  el  numeral  10 de la denuncia obrante a folios 6-10 de la  Carpeta de Evidencias   

20 A  folios 168 a 170 de la Carpeta de evidencias   

21  Así  se evidencia en oficio N°519 de 13 de septiembre de 2010, obrante a folio  177 de la carpeta de evidencias   

22 A  folio N° 203 de la Carpeta de evidencias   

23  Como   se  advierte  en  la  certificación   por  la  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura   

24  Auto AP CSJ 36420 de 8 de junio de 2011.     

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