AP222-2014(43090)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado  Ponente   

AP222-2014   

Radicación     n°     43090   

(Aprobado Acta No.  018)   

          Bogotá,  D.C.,  veintinueve  (29)  de  enero  de  dos  mil catorce  (2014).   

V   I   S   T   O  S   

La  Sala  resuelve  acerca  del impedimento  manifestado  por   el doctor Reinel Pedroza Benítez, designado Conjuez del  Tribunal  Superior de Popayán, para conocer del impedimento manifestado por los  Magistrados  Jesús  Eduardo  Navia  Lame y Jesús Alberto Gómez Gómez, dentro  del  proceso  seguido contra la doctora María Claudia Esperanza Hidalgo Poveda,  que  fue  rechazado  por los restantes miembros de la Sala de Decisión Penal de  la citada Corporación.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

         1.  A  través  de denuncia anónima que  envió  a la Fiscalía el entonces Contralor General de la República, se dieron  a  conocer actos irregulares que presuntamente cometieron varios funcionarios de  la  administración  municipal de Caloto, asunto que le correspondió tramitar a  la  doctora  María Claudia Esperanza Hidalgo Poveda en su calidad de Fiscal 001  de  esa  localidad, funcionaria que mediante resolución del 17 de septiembre de  2007  dispuso  iniciar  investigación previa contra Carlos Alberto Torres Luna,  quien  fungía  para  la  época  del  acontecer como Alcalde, por las conductas  punibles  de  celebración  indebida  de  contratos,  violación  al régimen de  inhabilidades e incompatibilidades y peculado por apropiación.   

         Abierta  la  instrucción  y  vinculados  a  la  misma Torres Luna,  Bernardo  Torres  Santacruz y Melissa María Mosquera Daza, mediante resolución  adiada  29  de  marzo de 2008, la doctora Hidalgo Poveda resolvió su situación  jurídica absteniéndose de imponer medida de aseguramiento.   

Vale aclarar que la mencionada funcionaria,  contrario  al  antecedente  procesal  antes  indicado, mediante oficio del 28 de  marzo  de  ese  año, informó a la Dirección Seccional de Fiscalías que a los  procesados  los  había  afectado  con  medida  de  aseguramiento  de detención  preventiva, con beneficio de detención domiciliaria.   

         La  anterior situación condujo a que se iniciara una averiguación  por  parte  de  funcionarios  del  ente  acusador,  en  torno  al  motivo de esa  contradicción,  advirtiéndose  que  la  providencia que dispuso la libertad de  los  acusados  carecía de motivación, razón por la cual se ordenó investigar  a la doctora María Claudia Esperanza Hidalgo Poveda.   

         2.    Como   consecuencia   de  la  anterior  investigación,  cumplido  el trámite de las audiencias preliminares,  el  1°  de  abril  de 2013 la Fiscalía General de la Nación presentó ante el  Tribunal  Superior  de  Popayán escrito de acusación contra la doctora Hidalgo  Poveda  por  los  delitos  de  falsedad  ideológica  en  documento  público  y  prevaricato por acción.   

         3.  Previo  a  la  realización  de  la  audiencia  de  formulación  de  acusación,  el  Magistrado Ary Bernardo Ortega  Plaza,  integrante de la Sala de Decisión Penal, manifestó su impedimento para  conocer  del juicio, según lo preceptuado en el artículo 56.1 de la Ley 906 de  2004,  debido  a  que  su  hermana  Lily  Consuelo  Ortega  Plaza era testigo de  “cargo”,  por lo que a  ella  “le  asistirá el interés de decir la verdad  en la actuación procesal”.   

Por tanto, estimó que en él sobrevenía la  causal impeditiva alegada.   

4. Rechazado por  los  demás  integrantes de la Sala el impedimento alegado, y remitido el asunto  para  el conocimiento de la Corte, mediante decisión CSJ AP, 10 Jul. 2013, Rad.  41675,  esta Corporación lo declaró fundado, a consecuencia de lo cual la Sala  de  Decisión  Penal  encargada  de  la actuación se integró con el Magistrado  Jesús Alberto Gómez Gómez.   

         5.    Realizada    la   audiencia   de  formulación  de  acusación,  y  posteriormente  la  audiencia  de  preclusión  solicitada  por  la  defensa  de la acusada Hidalgo Poveda, cuya pretensión fue  negada  mediante  proveído  calendado  17  de  octubre  de  2013, la mencionada  designó como nuevo defensor al doctor Alfredo Gómez Quintero.   

         6.   Mediante  escrito  fechado  26  de  noviembre  de  2013,  los Magistrados Jesús Eduardo Navia Lame y Jesús Alberto  Gómez  Gómez,  integrantes  de la Sala Segunda de Decisión Penal del Tribunal  Superior  de  Popayán,  se declararon impedidos para continuar conociendo de la  actuación,  por  cuanto el recién designado defensor de la procesada, a su vez  fungía  como  apoderado  de  aquellos en proceso disciplinario adelantado en su  contra  por  la  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria  del Consejo Superior de la  Judicatura,  amén que por dicha asistencia profesional le adeudaban honorarios,  circunstancias  que  estimaron los dejan incursos en las causales 2º y 15º del  artículo 56 del Código de Procedimiento Penal.     

         7.  Asignado  el proceso al despacho del  Magistrado  Orlando  de  Jesús Pérez Bedoya, por ser quien seguía en turno en  la  Sala integrada por los Magistrados impedidos, fue necesario convocar, previo  sorteo,  a  un  Conjuez  para  la correspondiente calificación del impedimento,  recayendo   tal   selección   en   el  doctor  Reinel  Pedroza  Benítez.    

         8. Enterado de la designación, mediante  escrito  adiado  12  de  diciembre  de  2013 el doctor Pedroza Benítez expresó  estar  impedido para ejercer con imparcialidad el encargo de Conjuez, por cuanto  a  la acusada «le manifesté mi opinión como abogado  litigante  sobre  el  asunto  que  es  materia  del presente proceso»,  estimando que por tal razón se encuentra incurso en la causal  56.4 del Código de Procedimiento Penal.   

9.  La  Sala,  integrada  por  un  nuevo Conjuez, no aceptó el impedimento alegado, puesto que  consideró  que  el  doctor  Pedroza Benítez, de una parte, no expuso de manera  clara   y   precisa  las  razones  que  lo  llevaron  a  encontrar  afectada  su  imparcialidad,  pues «se desconoce en qué consistió  su  opinión  y  cuál  el  grado  de  compromiso  suyo  con la situación de la  imputada  o el trámite aquí adelantado»; y, de otro  lado,  «la  decisión  que debe tomar en el presente  asunto  se circunscribe no a conocer el proceso penal (…), sino a aceptar o no  el      impedimento      manifestado     por     los     Magistrados».      

         En  esa  medida,  ordena  remitir la actuación a esta Corporación  para que lo dirima de plano.    

         10.  En  escrito dirigido a la Corte, el  Fiscal  Segundo  Delegado  ante  el  Tribunal  Superior  de Popayán solicita se  acepte    el    impedimento   manifestado   por   el   doctor   Reinel   Pedroza  Benítez.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

                    

         1.  De conformidad con el artículo 58 A  de  la  Ley  906 de 2004, adicionado por el artículo 83 de la Ley 1395 de 2010,  la  Corte  es  competente  para  resolver el impedimento expresado por el doctor  Reinel  Pedroza  Benítez,  por  tratarse  de  una  manifestación  hecha por un  Conjuez  que  integra  una  Sala  de  Decisión Penal de un Tribunal Superior de  Distrito Judicial.   

         

2.    La  consagración  de las causales de impedimento y recusación se fundamenta en una  misma  razón jurídica que no es otra distinta a la de garantizar, dentro de un  Estado  social  y democrático de derecho, que el funcionario judicial llamado a  resolver  un  conflicto jurídico, sea indiferente a cualquier interés distinto  al  de  administrar  una  recta  justicia, y que por lo tanto su imparcialidad y  ponderación para conocer del caso no se encuentra perturbada.   

         A  fin  de  cumplir  tal  propósito, como lo ha sostenido en forma  pacífica  y  reiterada  la jurisprudencia de esta Corporación, el ejercicio de  la  declaración  de impedimento constituye un mecanismo diseñado para proteger  la  imparcialidad  de quienes administran justicia; y por tanto, su proposición  no  puede estar sujeta al capricho de los funcionarios judiciales, sino que ella  se   encuentra  atada  a  la  taxatividad  de  sus causales, lo que significa que en su aplicación no es de  recibo  acudir  a  la  analogía  ni a la extensión de los motivos expresamente  señalados  por  la  ley,  en  aras  de sustentar su procedencia (CSJ AP, 29 Feb  2008, Rad. 29189, entre otros).    

         Sobre  el  tema  en  cuestión, la Corte se ha referido en no pocas  ocasiones,  como  por  ejemplo  en  decisión  CSJ AP, 19 Oct. 2006, Rad. 26246,  donde expresó:   

En    desarrollo    del    principio   de  imparcialidad  que  debe  presidir  las  actuaciones  judiciales, la legislación procesal ha previsto una  serie  de  causales  de  orden  objetivo  y subjetivo en las cuales el juez debe  declararse  impedido  para decidir, garantizando a las partes, terceros y demás  intervinientes las formas propias de cada juicio.   

Pero  dado  que  a  los jueces no les está  permitido  separarse  por  su  propia voluntad de las funciones que les han sido  asignadas,  y  a  las partes no les está dado escoger libremente la persona del  juzgador,  las  causas  que  dan  lugar  a  separar  del conocimiento de un caso  determinado  a  un  juez o magistrado, no pueden deducirse por analogía, ni ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  dado  su carácter de reglas de orden  público,  fundadas  en  el convencimiento del legislador de que son éstas y no  otras  las circunstancias fácticas que impiden que un funcionario judicial siga  conociendo   de  un  asunto,  porque  de  continuar  vinculado  a  la  decisión  compromete  la  independencia  de  la administración de justicia y quebranta el  derecho  fundamental  de  los  asociados  a  obtener  un  fallo proferido por un  tribunal imparcial.   

         3.  La causal de impedimento invocada por  el  Conjuez  de  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Popayán, doctor Reinel  Pedroza  Benítez,  está  prevista en el numeral 4º del artículo 56 de la Ley  906 de 2004, en los siguientes términos:   

         «Que  el  funcionario  judicial  haya…  manifestado  su opinión  sobre el asunto materia del proceso».   

         Respecto  a  la referida causal, esta Corporación ha sostenido que  no  toda  opinión emitida por el juez sobre el objeto del proceso da lugar a la  declaratoria  de impedimento, sino solo aquella que producida extraprocesalmente  pueda  conducir  a  la  separación  de  la actuación. Además, la opinión con  poder  suficiente  para  la separación del conocimiento del proceso debe ser de  fondo,  sustancial,  es decir, que vincule al funcionario judicial con el asunto  sometido   a   su   consideración,  al  punto  que  le  impida  actuar  con  la  imparcialidad  y  la  ponderación  que  de él espera el conglomerado social, y  particularmente    los    sujetos    procesales    que    intervienen    en   la  actuación.   

         No  se  trata  de  cualquier pronunciamiento u opinión abstracta y  general,  por cuanto la que resulta impediente debe tener estrecha relación con  el  asunto  que  ha  de  resolver  el  funcionario,  como  reiteradamente  lo ha  señalado  la  jurisprudencia  de  la Sala, verbi gratia, en decisión CSJ AP, 6  Jul. 2009, Rad. 31529, donde sostuvo:   

Ahora, en punto de esta causal, la Corte ha  expresado   —de  forma  constante—   que  para  predicar  su  existencia  la  opinión  del  funcionario  judicial  ha de “ser  «sustancial,  vinculante,  de  fondo,  que  constituya una barrera que cerca el  juicio   del   juzgador   y   le   impide   actuar  con  libertad”1,  además,  debe exteriorizarse por fuera del proceso.   

Igualmente, la Corporación ha señalado que  “lo  sustancial  es  lo  esencial  y  más  importante de una cosa; en asuntos  jurídicos  se  identifica  con  el  fondo  de  la pretensión o de la relación  jurídico material que se debate.   

[A  su vez,] se entiende que la opinión es  vinculante  cuando  el  funcionario judicial que la emitió queda unido, atado o  sujeto  a  ella,  de  modo  que en adelante no puede ignorarla o modificarla sin  incurrir en contradicción.   

Y,  por fuera del proceso, significa que la  opinión  sea  expresada en circunstancias y oportunidades diferentes a aquellas  que  prevé  la  legislación  procesal  para el asunto del cual se debe conocer  funcionalmente”2.   

En  esa  medida,  “no toda opinión, así  esta  tenga  algunos  nexos  con  cuestiones que posteriormente atraen el examen  judicial,  puede  implicar  una anticipada visión del asunto o una apreciación  que     reste     libertad     de    análisis”3.   

También   conviene  puntualizar  que  la  “opinión”  no  es  aquella  “expresada  por  el  juez en ejercicio de sus  funciones,   exceptuado  el  evento  de  «haber  dictado  la  providencia  cuya  revisión            de            trata»4,  porque ello entrañaría el  absurdo  de  que  la  facultad  que  la  ley  le  otorga al juez para cumplir su  actividad  judicial a la vez lo inhabilitara para intervenir en otros asuntos de  su   competencia,   procedimiento   que   ni  la  ley  autoriza  ni  la  lógica  justifica”5.   

         

         4. Conforme a las reglas interpretativas  atrás  indicadas,  resulta  claro  que  no  le  asiste  razón al doctor Reinel  Pedroza  Benítez,  al manifestar su impedimento para actuar como Conjuez dentro  del  presente  proceso,  en  razón  de  haberle  expresado a la acusada Hidalgo  Poveda  «mi opinión como abogado litigante sobre el  asunto  que  es  materia  del  presente proceso», por  cuanto  ello  deviene  insuficiente  para  configurar  la  causal prevista en el  numeral 4º del artículo 56 de la Ley 906 de 2004.    

         En  efecto,  en  primer lugar debe resaltar la Sala que tan escueto  argumento  tendiente  a  sustentar  la procedencia del impedimento, imposibilita  esclarecer   hasta  qué  punto  comprometió  su  criterio  el  doctor  Pedroza  Benítez,  quien  se  abstuvo de indicar con claridad y precisión la naturaleza  de  la «opinión» que en su condición de abogado litigante le manifestó a la  procesada,  sobre  qué  aspecto  versó, en qué escenario se verificó y cuál  fue  su  alcance, aspectos éstos necesarios en orden a determinar si la entidad  de  lo  expresado es o no sustancial y hasta qué punto lo vincula con los temas  que  han  de debatirse en el presente proceso, de modo que le impida cumplir con  imparcialidad el encargo encomendado.   

         Esa   motivación   insuficiente,   derivada   de  la  formulación  genérica  y  abstracta  de  los  supuestos de hecho que configuran la causal de  impedimento  alegada,  conduce  a  su rechazo, como atinadamente lo advirtió la  Sala     del     Tribunal    Superior    de    Popayán    que    lo    declaró  infundado.       

         Agréguese  que  el  doctor  Pedroza Benítez resultó seleccionado  como  Conjuez  dentro  de  esta  actuación,  para integrar la Sala de Decisión  Penal  que  examinará  el  impedimento  manifestado  por los Magistrados Jesús  Eduardo  Navia Lame y Jesús Alberto Gómez Gómez, para aceptarlo o rechazarlo;  labor  en  la  que  no  abordará  aspectos relacionados con la materialidad del  delito   y   la   posible   responsabilidad   penal   de   la   acusada  Hidalgo  Poveda.   

         En  esa  medida, bien puede afirmarse, aun desconociendo la Sala el  contenido  del  concepto  expresado  a  la  procesada por parte de quien se dice  impedido,  en  relación  con el asunto debatido en el presente proceso, que tal  manifestación  no  tendría  la  entidad  de ser sustancial, puesto que no pudo  estar  relacionada  con  el tema cuyo conocimiento debe abocar el doctor Pedroza  Benítez   en   su  calidad  de  Conjuez,  esto  es,  calificar  el  impedimento  manifestado  por  los  otros Magistrados de la Sala de Decisión Penal, dado que  cuando  la  pronunció  no  podía  saber  de tal circunstancia, sino que debió  referirse  a  otros aspectos del proceso, luego la opinión así expresada no se  identifica  con  el  fondo  de  la  relación  jurídico material debatida, y en  consecuencia no compromete su imparcialidad.   

         Así  las  cosas, no se aceptará el impedimento manifestado por el  Conjuez   del   Tribunal   Superior   de   Popayán,   doctor   Reinel   Pedroza  Benítez.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

         1.     DECLARAR    infundado   el  impedimento  manifestado  por  el  doctor  Reinel  Pedroza Benítez, Conjuez del  Tribunal  Superior  de  Popayán, para conocer del impedimento expresado por los  Magistrados    Jesús    Eduardo    Navia   Lame   y   Jesús   Alberto   Gómez  Gómez.   

         2.    DEVOLVER  INMEDIATAMENTE  las  diligencias al Tribunal de origen.   

         

         Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

         Cúmplase.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Auto  del 19 de diciembre de 2000, Radicado No. 17844   

2 Auto  del 6 de abril de 2005, Radicado 23436.   

3 Auto  del 22 de marzo de 2000, Radicado No. 16720.   

4  Numeral 6º del artículo 99 de la Ley 600 de 2000.   

5 Auto  del  19  de  diciembre  de 2000, Radicado No. 17844. En igual sentido, proveído  del 19 de enero de 2005, Radicado No. 23169.     

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