AP237-2017(49366)

2017

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado  Ponente   

AP237-2017  

Radicación  N° 49366   

(Aprobado  acta  N°    017)   

         

         Bogotá,  D.  C.,  veinticinco  (25)  de  enero    de   dos   mil  diecisiete (2017).   

         La  Corte  se pronuncia sobre la admisibilidad formal de la demanda  de  revisión  presentada  por  el  apoderado  de NUMA  POMPILIO  CORTÉS  MENDOZA  en contra de la sentencia  proferida  por  el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá que, el 16  de  diciembre de 2013, lo declaró coautor penalmente responsable de los delitos  de  concierto  para  delinquir  agravado,  desplazamiento  forzado  y  secuestro  extorsivo.   

  H   E   C   H   O  S   

         Fueron  expuestos  por  la  Corporación en cita, en los siguientes  términos:   

“[…]  Las conductas materia de examen  ocurrieron  a  lo largo de la década pasada, especialmente en el primer lustro,  cuando  a Astrea arribó NUMA POMPILIO CORTÉS MENDOZA  como  conductor de la ambulancia del hospital pero en  muy  poco  tiempo  se  convirtió en el poder real de la municipalidad, en tanto  confeso  líder político y social de las AUC en dicha zona, o, más claramente,  comandante  urbano  de  la  agrupación  ilegal.  Dicho  individuo  ejerció una  evidente  hegemonía  por  delegación  de  sus  superiores en el organigrama de  mando,  bajo  el  respaldo  del  jefe  militar  (alias  Danilo), ordenando a los  pobladores  que  se presentaran ante éste para recibir instrucciones de diverso  tenor  so  pena  de  sufrir  represalias,  disponiendo  de la nómina municipal,  conminando  renuncias  e instalando a sus simpatizantes. Por esta vía, mediando  intimidación,  amenazas, privación ilícita de la libertad y desplazamiento de  los  opositores  políticos  se  impuso  en  la  Alcaldía a partir de 2002 y de  manera  sucesiva  a  los  señores  […],  quienes  hacían parte de un plan de  captura de lo público”.   

LA DEMANDA DE REVISIÓN  

         El  accionante,  luego  de  retomar  algunos  apartes  del fallo de  condena,  solicita  su  revisión  con  sustento  en la causal contemplada en el  artículo  192,  numeral  3°,  de  la  Ley  906  de  2004,  aduciendo  que  con  posterioridad  a  su  ejecutoria  surgieron  pruebas  nuevas, no conocidas en la  actuación,  consistentes  en  “testigos que pueden dar fe de la inocencia del  señor  condenado  en  los  hechos  materia  de  investigación”. En  concreto,  se  trata de Luis Rodríguez Montero, Luis Martínez  Molina  y  Gabriel Cera Gutiérrez, residentes del municipio de Astrea (Cesar) y  Luis  Carlos  Ávila  y  Oscar  Ospino  Pacheco,  éstos últimos privados de la  libertad    y    quienes    están    dispuestos    a    declarar   “todo   lo   que   saben   acerca  de  los  hechos  investigados,  así   como   “la   no  participación    del    señor    CORTÉS   MENDOZA  en los mismos”.   

         De    esta    manera,    pide    “la  revocatoria”   de  la  sentencia  anexando  con  la  demanda  poder  para  actuar,  misiva  signada  por  Luis  C. Ávila  en  la  que  manifiesta estar presto a  “colaborarle    a    una   persona   inocente”,  copia  de  los fallos de instancia y la constancia de  su ejecutoria.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

1.  Atendiendo la naturaleza excepcional de  la  acción de revisión y su carácter rogado, el legislador ha establecido una  serie  de exigencias a efectos de darle paso a la demanda contentiva de la misma  que,  en  términos  generales,  consisten en la determinación de la actuación  procesal  cuya  revisión  se depreca, el señalamiento de las conductas penales  que  motivaron  las decisiones cuestionadas, indicar la causal que se invoca, la  relación  de  pruebas  o  evidencias que fundamentan la solicitud y aportar con  esta  copia  de  los  proveídos demandados, acompañados de la constancia de su  ejecutoria.   

En  ese  orden,  es  palmario que el libelo  respectivo  no  es  un  escrito  de  libre  confección y ha de estar sometido a  específicas  reglas  de  postulación  que de ser obviadas implican su rechazo,  por  no  cumplirse con la idoneidad conceptual mínima para remover el carácter  de  cosa  juzgada  que cobija a las providencias dictadas por la administración  de justicia.   

         2.   Esa   será   la   decisión  a  adoptar  en  el  sub  examine,  ante el incumplimiento de  ineludibles premisas formales y sustanciales. Véase:   

2.1.  Cuando se invoca la causal consagrada  en  el  numeral  3º del artículo 192 del Estatuto Procesal Penal, es decir, la  aparición  de hechos nuevos o el surgimiento de medios probatorios no conocidos  al  tiempo  de los debates con virtud suficiente para demostrar la inocencia del  condenado,  o  su inimputabilidad, resulta imprescindible allegar con la demanda  tales  pruebas o elementos de juicio y estos han de ser eficaces e idóneos para  acreditar cualquiera de esas circunstancias.   

En   el  asunto  objeto  de  estudio,  el  accionante  se  limitó a aportar copia de la sentencias junto con la constancia  de  su  ejecutoria  y  brillan por su ausencia las pruebas novedosas que anuncia  como  soporte de su reclamo, siendo improcedente, de cara al carácter rogado de  la  acción,  que  solo  adjunte  una  relación abstracta de posibles medios de  convicción  y  se  sugiera  su  recaudo,  a  fin de replantear un proveído que  constituye cosa juzgada.   

Aunado a lo anterior, el posible asidero de  la  causal  esgrimida  requería  la  exposición de una carga argumentativa que  demostrara  la capacidad que tendría la hipotética prueba nueva para modificar  en  grado  sustancial  la situación jurídica del condenado, en pos de poner en  conflicto,  de  modo  insalvable,  el  sentido  de  la  decisión  que se aspira  rescindir, aspecto que también fue obviado en el libelo.   

         Entonces,  ante  la  carencia  de estos presupuestos metodológicos  inherentes  a  la causal materia de análisis, es palmario que ninguna razón la  respalda,  debiéndose  recalcar  que la revisión no es escenario residual para  suscitar  una controversia que ya finiquitó con la ejecutoria del fallo, según  lo asimila el demandante.   

            

         2.2.  De  igual  manera,  vale  la  pena recordar que la acción de  revisión     no     es     escenario     para    deprecar    la    “revocatoria”  de  las  providencias  dictadas  por  la  judicatura agotado un debido proceso, ni se concibe como fase  encaminada  a  la  deliberación  de  críticas  subjetivas  con  respecto  a su  acierto,  por  lo  que  no  tienen  cabida pretensiones dirigidas a constatar la  responsabilidad  de  quien resultó condenado, la validez de las consideraciones  de  los  juzgadores o la legalidad de la actuación surtida. La intervención de  la  Corte  se  restringe una vez admitida la demanda, si es presentada en debida  forma,  a la corroboración de la procedencia de la causal invocada, conforme el  caso,  y  a la declaratoria de sus efectos de llegar a prosperar, al tenor de lo  previsto  en  el  artículo 196 de la Ley 906 de 2004, por ende, son excluyentes  peticiones propias del trámite ordinario de las instancias.   

3.  Recapitulando, la revisión contrae una  naturaleza  rogada  que  impone  poner  de  relieve  con el respaldo jurídico y  probatorio  pertinente  la  eventual  injusticia que pudo haberse cometido en el  curso  del  proceso  penal,  lo cual pasó por alto el accionante al soslayar la  exposición  de  ambas premisas y ello deriva en la falta de demostración de un  error  indiscutible  cuya  corrección resultase ineludible con la remoción del  instituto de la cosa juzgada.   

Así,  teniendo  en  cuenta  la  defectuosa  postulación  de  la demanda de revisión, la decisión que se impone, según se  anticipó, ha de ser la de su inadmisión.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

         INADMITIR   el   libelo   de  revisión  allegado   en   nombre   de   NUMA  POMPILIO  CORTÉS  MENDOZA.   

Contra  la  presente  decisión  procede el  recurso de reposición   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Presidente  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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