AP2330-2016(45704)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado Ponente  

AP2330-2016  

Radicación N° 45704  

(Aprobado acta Nº 130)   

Bogotá,  D.C.,  veinte (20) de abril de dos  mil dieciséis (2016).   

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  que  por vía excepcional formula la Procuradora  Judicial  136  Penal II de Bogotá en contra de la sentencia del 12 de noviembre  de  2014,  por  medio  de la cual el Tribunal Superior Militar revocó la que en  sentido  absolutorio,  en  relación  con  el  Auxiliar de Policía JHONATAN  SMICH  CASTIBLANCO CUBILLOS y por  el  delito  del  centinela,  dictó  el  Juzgado  de  Primera  Instancia  de  la  Inspección  General  de  la  Policía  Nacional,  el  21  de  julio  del  mismo  año.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Con fundamento en el informe calendado 7  de  marzo de 2012, en el que se daba cuenta que para esa fecha el auxiliar de la  Policía    Nacional   JHONATAN   SMICH   CASTIBLANCO  CUBILLOS, a las 10:45 horas, fue encontrado dormido en  su  puesto  de  facción  mientras  prestaba  el  servicio  de  centinela  en el  “Bunker  No.  3”  de la Compañía Antinarcóticos con sede en San José del  Guaviare,  el  Juzgado  149  de  Instrucción  Penal  Militar,  el  30  de abril  siguiente,   dispuso   la   apertura   de   investigación   formal.1   

2.   Una   vez   vinculado   CASTIBLANCO   CUBILLOS   a  la  actuación  mediante  indagatoria  y  agotado  el  ciclo instructivo, la Fiscalía 149 Penal  Militar  calificó  el  mérito  del  sumario,  el  5  de  abril  de  2013,  con  resolución  de  acusación  en  su  contra  como presunto autor responsable del  delito    del   centinela  (artículo    112    de   Ley   1407   de   2010).2   

3.  Luego  de  celebrarse audiencia de corte  marcial,  el  Juzgado  de  Primera  Instancia  de  la  Inspección General de la  Policía  Nacional,  el  21  de  julio  de  2014,  acogiendo  los argumentos del  Ministerio  Público  y  la defensa profirió sentencia absolutoria.3   

4.  Apelada esta decisión por el Fiscal 142  Penal  Militar,  el  Tribunal  Superior  Militar, el 12 de noviembre de 2014, la  revocó   en   su   integridad   y,   en   su   lugar,   impuso  a  JHONATAN  SMICH  CASTIBLANCO  CUBILLOS  la  pena  de  un  (1)  año  de prisión como autor responsable del delito objeto de  acusación.  Por expresa prohibición legal, le negó el subrogado de la condena  de          ejecución          condicional.4   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

Despúes   de   identificar   los  sujetos  procesales,  el  fallo  objeto de recurso, de referir los hechos y el desarrollo  de   la   actuación,  la  Procuradora  Judicial  136  Penal  II,  invocando  la  procedencia  de  la  casación de manera excepcional por cuenta de la violación  de  garantías  fundamentales  y  en pos de arribar a la efectividad del derecho  material,   formula   un   cargo  único  en  contra  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  al  amparo de  “lo  establecido  en  los  numerales  1º y 2º del  artículo  181  de  la  Ley 906 de 2004 y artículos 343 y 344 de la Ley 1407 de  2010”.  En ese orden, denuncia la violación directa  de  la  ley  sustancial  por  desconocimiento  del  principio  de  culpabilidad,  aludiendo  al  artículo  29  de la Carta Política, y que condujo a la falta de  aplicación   del   artículo  33,  numeral  1º,  de  la  última  de  aquellas  legislaciones,  respecto a la ausencia de responsabilidad en los eventos de caso  fortuito y fuerza mayor.   

Sostiene  que en este asunto, la voluntad de  infringir  la  norma no se puede deducir solo por la aseveración relativa a que  CASTIBLANCO  CUBILLOS estaba  en  capacidad  de  prever  que el sueño lo sometería si se sentaba en la silla  dispuesta  en  su  sitio  de  guarda,  como  lo propuso el Tribunal, y más aún  cuando  venía  presentando  problemas  de  salud que repercutieron en que no se  sintiera  en  óptimas  condiciones,  lo  que  no informó, dado que el turno ya  estaba   por  culminar.  Considera,  entonces,  que  quedarse  dormido  mientras  cumplía  dicha labor le resultó inevitable, conjurándose así el reato que se  le  endilgó,  a  título  de  dolo  o  culpa,  por  ser  este el producto de un  acontecer natural e irresistible.   

Por  consiguiente,  el  uniformado no buscó  realizar  la  conducta  punible  y, contrario a lo concluido por el ad  quem,  los  turnos  de vigilancia que  venía  cumpliendo  desde  hacía dos días, esto es, el 5 y 6 de marzo de 2012,  causaron  mella  en  su resistencia, por lo que luego de estar tres horas de pie  fue  vencido  por  el cansancio. Además, dice, no puede pasar desapercibido que  al  término  de  los  turnos  el  auxiliar  de  policía en cuestión entraba a  cumplir  actividades  de  aseo,  de  tal  suerte  que  no  contaba con el tiempo  suficiente  de  recuperación  para  asumir de nuevo el servicio e incluso en su  indagatoria,  expresamente,  se  excusó  en  que no todos los cuerpos tienen la  misma capacidad.   

Subraya   que  el  auxiliar  podía  tener  conocimiento  de  que  si se dormía incursionaba en el delito, pero al sentarse  porque  se  sentía agotado, recalca, no lo hizo con el ánimo, la intención de  acostarse,  según  se  aprecia  en las fotografías allegadas al expediente. De  ahí  que  sus  exculpaciones  no  han  de  ser  rechazadas  de  plano,  ya  que  únicamente  la  persona  afectada  sabe  qué pasa dentro de su organismo en un  instante determinado, en las circunstancias que aludió.   

Por ende, asevera, tratándose el delito del  centinela   de   un  injusto  doloso,  la  mera  demostración  objetiva  de  la  adecuación  del  hecho  en alguno de los verbos rectores alternativos previstos  en  el  artículo  112  de  la  Ley  1407 de 2010, no es suficiente para imponer  sanción  penal  y en especial cuando a los miembros de la Fuerza Pública, para  que  cumplan  con las tareas de seguridad y vigilancia, debe garantizárseles un  debido  descanso  que  les  permita  estar  en  óptimas  condiciones físicas y  mentales  más  allá  del  suministro  de  una silla en la garita en la que son  emplazados.  Máxime  en un clima sofocante y difícil, como el de la zona en la  que ocurrieron los acontecimientos.   

En ese orden, insiste, si el Tribunal hubiese  reparado   en   que  CASTIBLANCO  CUBILLOS  venía  prestando servicio continuo sin mayor alivio entre turno y  turno,  habría  avizorado  que  al  sentarse  no  se  había propuesto quedarse  dormido,  ese  no  era  su objetivo, de tal modo que ante la demostración de la  “violación       al       principio       de  culpabilidad” pide casar el fallo impugnado y, en su  lugar, se deje incólume la sentencia absolutoria de primer grado.   CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  Cuestión    previa.      Sobre     la     oportunidad         para      presentar     la     demanda     de  casación   

Conforme lo ha venido precisando la Sala al  constatar  los  requisitos  específicos  de  procedibilidad  para  conocer  del  recurso  de  casación  en  casos  como el de la especie, impone advertir que no  obstante  los  hechos  juzgados acaecieron en vigencia de la Ley 1407 de 2010 y,  en  principio, este sería el estatuto llamado a regular el asunto, lo cierto es  que  el  proceso  tuvo  que  tramitarse bajo la égida de la Ley 522 de 1999, en  consonancia  con  la Ley 1058 de 2006, habida cuenta que, para el momento en que  inició  la  investigación,  no  había  sido  posible  la  implementación del  esquema  penal  acusatorio  en  materia  castrense.  Acerca de esta realidad, la  Corte recientemente indicó:   

“En  consecuencia,  si  los  procesos  se  tramitan  bajo  las  formas  previstas  en  el  anterior  Código  Penal Militar  mientras  no  se implemente el sistema penal acusatorio, por exclusión devienen  inaplicables  las  contenidas en el nuevo ordenamiento, a no ser que se trate de  disposiciones  favorables  al  procesado y en tanto no correspondan a la esencia  del  esquema oral, tal como lo tiene decantado la Corte en torno a las leyes 600  de    2000    y    906    de    2004”.   (CSJ   AP  3976-2015)   

Por  tanto,  aquellos  trámites  que hayan  iniciado    con    la    Ley    522    de    1999,   deben   someterse   a   esa  codificación                    -incluyendo,  por  supuesto,  lo concerniente a los términos o a la oportunidad  para  interponer  los  recursos  de  ley-,  y  solo  cuando el sistema penal con  tendencia  acusatoria,  consagrado  en  la  Ley 1407 de 2010 esté efectivamente  implementado,  tendrán  que  acatarse  sus reglas y presupuestos, en particular  los artículos 343 a 354, referidos al recurso de casación.   

Entonces,  si  la  presente  actuación  se  rigió  por  la  Ley 522 de 1999, era esta la normatividad que debía ser tenida  en  cuenta  en  orden  a  la contabilización de los términos para interponer y  sustentar  el  recurso  extraordinario, no la Ley 1407 de 2010, como a la postre  sucedió. Véase:   

El   expediente  revela  que  la  última  notificación  -por edicto- de la sentencia de segundo nivel se surtió entre el  25  de noviembre y el 1º de diciembre de 2014, lo que significa que, desde el 2  de  ese  mes, la parte recurrente contaba con un plazo de quince (15) días para  interponer  el  recurso  al  tenor  del  artículo  370  de  la Ley 522 de 1999,  término que vencía el 15 de enero posterior.   

En   el   sub  examine,   la   delegada   del  Ministerio  Público  manifestó  que  interponía  el  recurso  extraordinario  de  casación el 5 de  diciembre  de  2014 y allegó la demanda respectiva el 17 de marzo de 2015, esto  es,  en  el  entendido  de que contaba no con treinta (30) sino con sesenta (60)  días  para  sustentarlo,  lo  que  bien puede decirse que obedeció a la errada  información  suministrada  por  la secretaría del Tribunal Superior Militar al  cotejarse  que,  dictado el fallo de segundo grado, libró sendas comunicaciones  a  los  sujetos  procesales  -entre ellas, a la Procuradora Judicial- en las que  literalmente consignó lo siguiente:   

“Con  toda atención le solicito se sirva  comparecer  ante la Secretaria del Tribunal Superior Militar […] con el objeto  de  notificarle  la  decisión de segunda instancia del 12 de noviembre de 2014,  proferida  dentro  del  proceso Nº 158066 adelantado en contra del señor AP ®  CASTIBLANCO   CUBILLOS   JHONATAN  SMICH por el delito del centinela.   

Lo  anterior  dando cumplimiento a lo (sic)  establece  el  artículo  341  de  la  Ley  522  de  1999  Código Penal Militar  […].   

Cumplido lo anterior se dará aplicación a  lo  previsto  en  el  artículo  345  y siguientes de la Ley 1407 de 2010, Nuevo  Código           Penal           Militar,5   (sic)   corresponde  a  la  oportunidad  para interponer y sustentar el recurso extraordinario de casación,  esto  es 60 días hábiles. Vencido lo anterior, y de no sustentarse, el proceso  se   devolverá  al  Juzgado  de  origen,  lo  anterior  acatando  los  últimos  pronunciamientos    de    la    Honorable    Corte    Suprema   de   Justicia”  […].6   

Siguiendo  esos  lineamientos,  la  censora  presentó  la  demanda  dentro  de  los  siguientes  sesenta  (60)  días  a  la  notificación  por  edicto  de  la sentencia impugnada, de tal forma que aquella  comunicación  secretarial  pudo  generarle una expectativa razonable de que ese  término  coincidía  con lo establecido en el ordenamiento procesal vigente. En  esa  secuencia,  sustentó  el  recurso  de  manera  oportuna  a la luz de dicha  normativa  (artículo  346),  por  lo  que  ponderando el principio de confianza  legítima  y  de cara a garantizar el derecho de acceder a la administración de  justicia,  como  en escenarios afines ha abordado la Corte (CSJ AP, 11 Dic 2013,  Rad.  42106,  CSJ  AP  2924-2014, CSJ AP 3387-2015), se procederá a examinar el  libelo  correspondiente,  no  sin  antes  reiterarle a esa dependencia que en lo  sucesivo  atienda  el  criterio  decantado  por  esta  Corporación acerca de la  materia.   

2.   Sobre  las  causales invocadas y la casación discrecional   

A   tono  con  el  recuento  realizado  en  precedencia,  en  este  asunto  no  solo  la  interposición  sino  también  la  fundamentación  del  recurso extraordinario encuentra soporte en los artículos  368  y  siguientes  de  la  Ley  522  de 1999, de tal modo que no había lugar a  invocar  las causales que para el efecto consagra la Ley 1407 de 2010, ni las de  la  Ley  906  de  2004,  según  se  observa  en  el libelo. En ese orden, aquel  precepto  prevé  la  procedencia  de  la casación contra sentencias de segunda  instancia  dictadas por cierto tipo de delitos, de acuerdo con su punibilidad, y  al  recaer  la  providencia atacada en uno que no involucra una conducta punible  con  pena  privativa  de  la libertad igual o superior a seis (6) años, deja la  vía  discrecional como el sendero adecuado para el planteamiento del reparo, la  cual,  además  del  cumplimiento de los requisitos para la casación ordinaria,  exige  acreditar  la necesidad de un pronunciamiento encaminado al desarrollo de  la jurisprudencia o a preservar las garantías fundamentales.   

Desde  esa perspectiva, ha de decirse que si  bien  la demanda que ocupa a la Sala incurre en algunas inconsistencias lógicas  con  relación  a  la  causal propuesta, al postular la violación directa de la  ley  sustancial  mediante  un  discurso  que  involucra  críticas en torno a la  fijación  de  los  hechos  y  la  apreciación  de  las pruebas plasmada por el  juzgador,  lo  que  está  vedado  tratándose  de esta clase de infracción; se  encarga  de  poner  en  conocimiento  un  entorno  que  se  dice  conllevó a la  violación  de  garantías  fundamentales, enmarcándose así a lo deprecado por  el inciso final del artículo 368 en comento.   

En  concreto,  el  vicio  se  edifica por la  presunta   conculcación   del   principio   de  culpabilidad  cuya  regulación  sustancial  se encuentra en los artículos 10, 41 y 42 de la Ley 522 de 1999, al  evocarse  que  el  Tribunal,  al  parecer, dedujo la hipotética comisión de un  delito  por  imprevisibilidad  cuando este solo contempla la modalidad dolosa y,  bajo   esa  óptica,  cobrarían  vigencia  varios  de  los  fines  del  recurso  extraordinario:  el  referido  a la efectividad del derecho material -mencionado  en  el  libelo-  y  el desarrollo de la jurisprudencia, en atención a que no se  cuenta  con  precedentes puntuales que ilustren sobre la materia, en lo atinente  al delito del centinela.   

Por consiguiente, la posibilidad de que se  hayan    conculcado    garantías    por    el    ad  quem   ante  la  eventual  aplicación  de  criterios  proscritos  de  responsabilidad  objetiva, conduce a la Sala a dejar de lado las  imprecisiones  de  la demanda, según ha acontecido en otras oportunidades (Cfr.  por  ejemplo  CSJ  AP, 21 Sep 2011, Rad. 37327) y haciendo uso de las facultades  que  le confiere el artículo 216 de la Ley 600 de 2000, la admitirá, a efectos  de  constatar  lo  anotado. En consecuencia, se dispondrá surtir el traslado al  Procurador  Delegado  para  que  rinda el concepto de que trata el artículo 213  ibídem,  disposiciones  que  valga  anotar  son aplicables por remisión a este  asunto, en virtud del artículo 372 de la Ley 522 de 1999.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

PRIMERO:              ADMITIR,  en  forma  discrecional, la  demanda  de  casación  presentada  por la       Procuradora      Judicial  136  Penal  II  de  Bogotá  en  contra  de  la sentencia  proferida       por      el      Tribunal      Superior      Militar,  el  12  de  noviembre de 2014.   

SEGUNDO:  SURTIR  el traslado previsto  en  el  artículo  213  de  la  Ley  600  de 2000 al Procurador Delegado para la  Casación    Penal    -Reparto-,    a   fin   de   que   emita   el   respectivo  concepto.   

Contra   esta   decisión   no   procede  recurso   

Cópiese, comuníquese y cúmplase  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Presidente  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria     

1  Cfr.   Folio   5   y  siguientes  cuaderno  original  1   

2  Cfr. Fl. 217 y s.s c.o 2   

3  Cfr. Fl. 312 y s.s c.o 2   

4  Cfr. Fl. 378 y s.s c.o 2   

5  Art.  346  Código  Penal  Militar:  El  recurso  se  interpondrá  ante  el  Tribunal  dentro  de  un  término  común  de  60 días  siguientes  a  la última notificación de la sentencia, mediante demanda que de  manera   precisa   y  concisa  señales  (sic)  las  causales  invocadas  y  sus  fundamentos.   

Art. 347. Vencido el término anterior para  interponer  el  recurso,  la  demanda  se  remitirá  junto con los antecedentes  necesarios   a   la   Sala   de   Casación   Penal   de  la  Corte  Suprema  de  Justicia.   

6  Cfr. Fl. 437 y s.s c.o 3     

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