AP2329-2016(47207)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

Magistrado Ponente  

AP2329-2016  

Radicación No. 47207  

Aprobado Acta No. 130  

          Bogotá   D.C.,   veinte   (20)  de  abril  de  dos  mil  dieciséis  (2016).   

VISTOS  

Resuelve  la  Corte  la  impugnación  de  la  defensa  de JOSÉ GILBERTO GARCÍA MASSÓN contra  la  decisión del 17 de noviembre de 2015, por cuyo medio el  Magistrado  de  Control de Garantías de Justicia y Paz del Tribunal Superior de  Medellín  denegó la sustitución de la medida de aseguramiento privativa de la  libertad solicitada.   

ANTECEDENTES  

El  28  de  septiembre  de 2015 la defensa de  JOSÉ    GILBERTO   GARCÍA   MASSÓN   solicitó,  con  fundamento  en  el  artículo  18A de la Ley 975 de  2005,  la  sustitución  de  las  medidas  de  aseguramiento  impuestas  por  la  magistrada  de  Control  de  Garantías  de  Justicia y Paz adscrita al Tribunal  Superior  de  Bucaramanga, en audiencias celebradas en las siguientes fechas: 24  al  28 de octubre de 2011, 15 al 25 de julio y 29 al 30 de septiembre de 2014, y  24 al 28 de mayo de 2015.   

Así  mismo,  pidió  la  suspensión  de las  sentencias  proferidas  por  la  justicia  ordinaria  y,  al  efecto, allegó la  documentación  que  en  su  opinión confirma el cumplimiento de los requisitos  para acceder al citado beneficio.   

Surtidos los traslados, la Fiscalía se opuso  a  la  solicitud porque el postulado incurrió en conductas punibles después de  su  desmovilización,  al  punto  que  el  20  de  junio  de 2013 se le formuló  imputación  ante  el Juzgado Segundo Penal Municipal con Función de Control de  Garantías  de  Cúcuta,  por  delitos  de  concierto para delinquir, homicidio,  lesiones  personales y extorsión agravados, cometidos en el año 2012. Incluso,  agregó,  el  23  de  septiembre  de  2014  se  realizó  la  audiencia  de  acusación  ante  el  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito Especializado de esa  ciudad.       

En vista de lo anterior, la representante del  Ministerio  Público  y  los  apoderados de víctimas también se opusieron a la  petición defensiva.   

DECISIÓN IMPUGNADA  

El  Magistrado  de  Control de Garantías de  Justicia  y Paz del Tribunal Superior de Medellín, en audiencia celebrada el 17  de         noviembre         de         20151,  denegó  la  pretensión por  cuanto  la  Fiscalía  evidenció  que a JOSÉ GILBERTO  GARCÍA   MASSÓN  se  le  imputó  y  acusó  por  la  comisión   de   delitos   extremadamente   graves,  cometidos  después  de  su  desmovilización,  circunstancia que, acorde con los criterios jurisprudenciales  vigentes  y  con el artículo 37 del Decreto 3011 de 2013, imponen abstenerse de  conceder  la  sustitución  de  la  libertad, máxime cuando los hechos punibles  atribuidos tienen incidencia en el trámite de Justicia y Paz.   

LA IMPUGNACIÓN  

             

La    defensa  solicita   revocar   la   determinación  de  primera  instancia  y,  en  su  lugar,  sustituir  la  medida  de  aseguramiento, pues el  magistrado    de    Justicia   y   Paz   valoró   como   sentencia  ejecutoriada  los  registros  existentes  respecto   de   JOSÉ   GILBERTO   GARCÍA   MASSÓN,  los  cuales  sólo  dan cuenta de la existencia de una  imputación.   

Por  ello,  considera  que debe aplicarse la  excepción  de inconstitucionalidad respecto del inciso 4º del artículo 37 del  Decreto  3011 de 2013 porque una imputación no es suficiente para quebrantar la  presunción  de inocencia del artículo 29 Superior. Y aunque existen decisiones  de  la Corte Suprema de Justicia que avalan la aplicación de dicho precepto, no  constituyen   precedentes,   pues  no  fueron  emitidas  al  fallar  el  recurso  extraordinario de  casación.            

2.   La   Fiscalía   pide   confirmar  la  determinación  impugnada  en  tanto la Corte ya señaló la improcedencia de la  excepción   de   inconstitucionalidad  y,  además,  el  postulado,  según  la  acusación  radicada  en  su  contra,  continuó  delinquiendo desde su sitio de  reclusión.      

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

De  conformidad  con  lo  establecido  en el  parágrafo  1 del artículo 26 de la Ley 975 de 20052,   en   concordancia  con  el  artículo  68 ibídem y con el  numeral  3°  del  artículo  32  de  la  Ley  906  de 2004, esta Colegiatura es  competente      para      desatar      el      recurso      de      apelación        interpuesto      contra  la  providencia  proferida por el  Magistrado  de  Control  de Garantías de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal  Superior  de  Medellín,  por  la  cual  denegó  la  sustitución  de la medida  privativa   de   la   libertad   solicitada   por  la  defensa  de  JOSÉ          GILBERTO          GARCÍA         MASSÓN.   

En atención al tema debatido en el recurso,  la  Sala  está  circunscrita  a  determinar  si el postulado tiene derecho a la  sustitución  de  la  medida de aseguramiento intramural por una no privativa de  la  libertad.  Para  ello,  debe verificar el cumplimiento de las exigencias del  articulo  18A  de la Ley 975 de 2005, siendo un hecho aceptado en la providencia  impugnada  la acreditación de los supuestos contenidos en los numerales 1, 2, 3  y   4,  circunstancia  no  controvertida  por  ninguno  de  los  intervinientes.   

Lo    anterior    porque    JOSÉ  GILBERTO GARCÍA MASSÓN perteneció  a  los Bloques Mineros y Catatumbo de las AUC y se desmovilizó de éste último  en  forma  colectiva  el  10  de  diciembre  de 2004; se encuentra privado de la  libertad  desde el 1º de agosto de 2003 e ingresó a establecimiento carcelario  del  INPEC  el  día  8  del  mismo mes y año, siendo postulado por el Gobierno  Nacional al trámite transicional el 10 de mayo de 2007.   

Así  mismo,  en  tanto  la  magistratura de  Control  de  Garantías  de  Justicia  y Paz de Bucaramanga le impuso medidas de  aseguramiento    en   las   siguientes   audiencias:  24 al 28 de octubre de 2011, 15 al 25 de julio y 29 al  30  de  septiembre  de  2014  y  24  al  28  de mayo de 2015 por los punibles de  concierto   para   delinquir,   homicidio   y   tortura  en  persona  protegida,  desaparición  forzada, desplazamiento forzado, secuestro agravado, destrucción  y apropiación de bienes protegidos, entre otros.   

Entonces,  la  discusión  se  centra  en el  cumplimiento  del  presupuesto  No.  5  del artículo 18A de la Ley 975 de 2005,  según  el cual, el postulado no debe «haber cometido  delitos   dolosos,   con   posterioridad   a  la  desmovilización».   

Con  apoyo en ese precepto y en el artículo  37-4   del  Decreto  3011  de  2013,  la  primera  instancia  considera  que  la  imputación  y  acusación  efectuadas  por  la  Fiscalía  contra  GARCÍA  MASSÓN,  por hechos cometidos con  posterioridad   a   su   desmovilización,   impide  sustituirle  la  medida  de  aseguramiento.   

En  sentido  contrario, la defensa opina que  sólo  puede  negarse  el  reemplazo  de  la  medida  cuando  se emita sentencia  condenatoria  y  adquiera  firmeza,  so  pena  de  quebrantar  el  principio  de  presunción  de  inocencia  del  artículo  29  de  la  Constitución  Nacional.   

Pues  bien,  sea  lo primero advertir que el  precepto  cuestionado  no  precisa  la  forma como debe entenderse la condición  «no  haber  cometido  delitos  dolosos»,  por  manera que era posible reglamentar  la  forma  de  cumplir  la  exigencia, como lo definió el Decreto 3011 de 2013,  cuyo artículo 37-4 señala:   

«Frente  al  requisito  contenido  en  el  numeral  5,  si  al  momento  de  la  solicitud  de  sustitución  de  medida de  aseguramiento  el  postulado  ha  sido objeto de formulación de imputación por  delitos   dolosos   cometidos   con  posterioridad  a  la  desmovilización,  el  magistrado  con  función  de control de garantías se abstendrá de conceder la  sustitución de la libertad».    

Siendo ello así, acorde con la normatividad  vigente,  no  puede  sustituirse  la  medida  de  aseguramiento  privativa de la  libertad  cuando  se  ha  formulado  contra el postulado imputación por delitos  dolosos  cometidos  con  posterioridad  a  la  desmovilización, como ocurre con  GARCÍA  MASSÓN, motivo por  el cual la Corte confirmará la determinación impugnada.   

Es   cierto   que   la   excepción   de  inconstitucionalidad   autoriza  la  inaplicación  de  una  norma  de  inferior  jerarquía  ante  la contradicción manifiesta con la Constitución Política en  un  caso  particular  y con efectos inter partes, siempre y cuando la oposición  sea evidente.   

Sin  embargo, dicho presupuesto no se cumple  en  el  evento  examinado porque no hay contraposición entre lo dispuesto en el  artículo  37-4  del  Decreto  3011  de 2013 y el artículo 29 Superior, pues la  norma  reglamentaria no considera culpable a quien es objeto de una imputación.  Simplemente  precisa  que  de  todos  los  postulados,  los  destinatarios de la  sustitución  de  la  medida  privativa  de  la libertad son los que no han sido  objeto  de  imputación  por  delitos  dolosos  cometidos con posterioridad a su  desmovilización.   

Distinción que se justifica en la naturaleza  especial  del  trámite  transicional  acorde  con la cual los postulados están  obligados  a  proceder  con  lealtad  y  a  mantener  buen  comportamiento  para  garantizar  su  reingreso  a  la  sociedad  en  condiciones  que  aseguren a las  víctimas    la    no   repetición   de   las   graves   violaciones   de   sus  derechos.   

Entonces,   quienes   incurren  en  hechos  objetivos  que  activan  la  jurisdicción  ordinaria,  al punto de ocasionar la  formulación  de una imputación, no pueden acceder al beneficio hasta que no se  dilucide  su  situación.  De  esta  manera, si son absueltos, pueden obtener el  reemplazo   solicitado,   pero   si  sobreviene  una  condena,  se  ratifica  la  imposibilidad  de  la  sustitución,  configurándose,  además,  la  causal  de  exclusión   del   numeral   5º   del   artículo   11  A  de  la  Ley  975  de  2005.   

La  Sala  en  anterior  oportunidad precisó  cómo  en el proceso penal existen varias fases en las  que  se  hace un estudio de atribuibilidad al agente de la conducta punible. Tal  cosa   ocurre   en   la   imputación,  en  la  formulación  de  acusación  y,  naturalmente,  en  la  sentencia  condenatoria.  Sabido es que para concretar la  primera  se  requiere  una  inferencia  razonable  de  autoría, para la segunda  probabilidad   de   verdad  y  para  la  última  certeza  más  allá  de  toda  duda.    

Y  decantó  que  la  garantía  de  la  presunción  de  inocencia  se  mantiene  vigente,  pero  que  existen  elementos  de  juicio -que conforman una  inferencia  razonable  de  autoría-  que  permiten  afirmar  el  inicio  de  su  decaimiento,  el  cual  podrá  ser  definitivo  o  no,  según la manera en que  avancen  las fases posteriores del proceso penal. Más se flexibiliza, entonces,  la  garantía  de la presunción de inocencia en un trámite especial como el de  Justicia  y  Paz,  en  el  que  necesariamente  el  postulado procesado no puede  esperar   otra   cosa   que   un  fallo  condenatorio,  a  cambio  de  una  pena  alternativa. (CSJ SP9887-2015).   

Siendo  ello  así,  la Sala ratifica que no  sobrepasa  ni  excede  la  intención  de  la  ley  el  hecho  de que el decreto  reglamentario  determine  cuál  de  las  fases procesales en las que se hace un  estudio  de  autoría  del  delito  doloso  es  la que se requiere para negar la  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento.    

Además,   porque  la  existencia  de  una  sentencia  en contra del postulado, según lo dispone el artículo 11A de la Ley  975  de  2005  en  concordancia  con  el   numeral 2º del artículo 35 del  Decreto  3011  de  2013,  acarrea  como  consecuencia la exclusión de aquel del  proceso  de  Justicia  y  Paz. Por ende, la certeza sobre la autoría del delito  doloso  que  se  declara en la sentencia condenatoria comporta la expulsión del  postulado  del  trámite  de  Justicia  y  Paz mientras que la existencia de una  imputación,  sólo conlleva la negativa de sustituir la medida de aseguramiento  privativa de la libertad.   

Acorde con lo informado por el representante  del  ente  acusador,  el 20 de junio de 2013 la Fiscalía 67 Especializada de la  Dirección  Nacional  contra  el  Crimen  Organizado,  imputó  ante  el Juzgado  Segundo  Penal  Municipal  con  Función  de  Control de Garantías de Cúcuta a  JOSÉ    GILBERTO    GARCÍA    MASSÓN  los  delitos  de  concierto  para  delinquir  agravado,  homicidio  agravado  en  concurso  homogéneo  y  sucesivo,  extorsión agravada y lesiones  personales,    siéndole    impuesta    medida    de   aseguramiento3.   

Los  sucesos base de la imputación refieren  que  GARCÍA  MASSÓN  es el  segundo  comandante  de  la  banda  criminal  «ANS»,  siendo   el   encargado   del   micro   tráfico   de  estupefacientes  en  la ciudad de Cúcuta, rol que desempeñaba estando recluido  en  la  Cárcel  Modelo de esa ciudad, donde, a través de un teléfono celular,  le    eran    reportados    los    homicidios   ordenados,   entre   ellos   los  siguientes4:   

a)  Javier Antonio  Dávila  Rodríguez, ocurrido el 7 de junio de 2012 en  la  calle  6  con  avenida  3  esquina; b) José Javier  Palencia  Basa,  asesinado el 2 de junio de 2012 en la  calle    17    No,    12-15;    c)    Miguel   Ángel  Moncada  y  Yeferson  Andrey  Picón  Angarita,  ultimados el 22 de febrero de 2012;  d)   Luis   Ángel  Torres,  asesinado  el  3  de  junio  de  2012; e) José Orlando  Duarte  Pérez,  ejecutado  el  27 de mayo de 2012; f)  Martha     Magaly    Sánchez    Ortega,  ultimada  el  4 de mayo de 2012; g) Juan  Carlos  Higuera  de  los Reyes, asesinado el 26 de mayo  de  2012,  oportunidad  en  la  cual resultó lesionada  Yennily   Mercedes   Bolívar   Gil;  h)  Fredy  Mojica  Bautista, asesinado el 28 de  marzo de 2012.    

Como  se  ve,  se  trata  de delitos dolosos  cometidos  e  imputados  con posterioridad a la desmovilización de JOSÉ  GILBERTO  GARCÍA  MASSÓN, acaecida  el  10 de diciembre de 2004, respecto de los cuales existe ya acusación ante el  Juzgado   Segundo   Penal  del  Circuito  Especializado  de  Cúcuta5.        

Siendo ello así, resulta altamente probable  la  defraudación  de  los  compromisos adquiridos con la justicia transicional,  dada  la  posible vinculación del postulado con actividades atribuidas a bandas  criminales  emergentes,  surgidas  a  raíz  de  la  desmovilización de quienes  integraron  las  AUC, situación que impide conceder la sustitución de libertad  solicitada.    

No  sobra  aclarar  que las decisiones de la  Corporación  dictadas  al  desatar  las  impugnaciones  propuestas  dentro  del  trámite  transicional,  en  términos  del  artículo 230 Superior,   constituyen   criterio   auxiliar  de  interpretación   al   servicio   de   los   funcionarios  judiciales,  como  lo  señaló  la Corte Constitucional en sentencia C-816 de 2011:   

En  síntesis:  (i)  la jurisprudencia, por  definición  constitucional, es “criterio auxiliar” de interpretación de la  actividad  judicial  -CP,  artículo  230.2-,  y  de este modo los jueces en sus  providencias  “sólo  están  sometidos al imperio de la ley” -CP, artículo  230.1-;  (ii)  sin  embargo,  las decisiones de la Corte Suprema de Justicia, el  Consejo  de  Estado, la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura  -autoridades  de  cierre  de  las  correspondientes  jurisdicciones-  y la Corte  Constitucional  -en todos los casos, como guardián de la Constitución-, tienen  valor  vinculante  por  emanar de órganos diseñados para la unificación de la  jurisprudencia,  y en virtud de los principios de igualdad, buena fe y seguridad  jurídica  -CP,  artículos  13  y  83-;  (iii)  excepcionalmente, el juez puede  apartarse  del  precedente  judicial vinculante de los órganos jurisdiccionales  de   cierre,   mediante   una   argumentación   explícita  y  razonada  de  su  apartamiento,  en reconocimiento a la autonomía e independencia inherentes a la  administración  de  justicia  y  al  ejercicio  de  la  función  judicial -CP,  artículo 228.   

De esta manera, los principios de igualdad y  seguridad  jurídica  imponen a los jueces considerar las reglas interpretativas  incluidas  en  las decisiones proferidas por los tribunales de cierre, aunque no  se  expresen  en  sede  de casación, pudiéndose apartar de los criterios allí  expuestos, previa motivación de su decisión.   

En  consecuencia,  la  Sala  confirmara  la  decisión  recurrida, dado que el impugnante no logró desvirtuar las razones en  que  se  fundamenta,  esto  es,  la  existencia,  vigencia  y obligatoriedad del  artículo  37-4  del  Decreto  3011  de  2013,  que  establece la obligación de  abstenerse  de  conceder la sustitución de la medida de aseguramiento privativa  de  la  libertad,  cuando el postulado ha sido objeto de imputación por delitos  dolosos cometidos con posterioridad a la desmovilización.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

          CONFIRMAR  la decisión del 17 de noviembre  de  2015  emitida  por  el  Magistrado  de  Control  de Garantías de la Sala de  Justicia  y  Paz  del  Tribunal Superior de Medellín, acorde con los argumentos  expuestos.   

Devuélvase  la actuación al Tribunal de origen.   

Contra  esta  decisión no procede el recurso  alguno   

Notifíquese y Cúmplase  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSE FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  La  diligencia  se  realizó  en  sesiones  del  27  de octubre y 17 de noviembre de  2015.   

2  Modificado por el canon 27 de la Ley 1592 de 2012.   

3  Dentro del radicado 110016000000201301739.   

4 Cfr.  Folios 98 y ss cuaderno anexo.   

5  La  acusación  se  realizó el 23 de octubre de 2015.          

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