AP3212-2016(47186)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada ponente  

AP3212-2016  

Radicación 47186  

(Aprobado Acta n.° 160 )  

          Bogotá  D.C.,  veinticinco  (25)  de  mayo  de  dos  mil dieciséis  (2016)   

VISTOS:  

          Decide  la  Corte  sobre la admisibilidad de la demanda de casación  presentada  por  el defensor del procesado LUIS DOMINGO  MORENO  RIVERA,  en  contra de la sentencia de segunda  instancia  proferida  por  la  Sala  Única  del  Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Santa  Rosa  de  Viterbo, el 11 de junio de 2015, mediante la cual  confirmó  el  fallo  emitido  por  el  Juzgado Promiscuo del Circuito de Soatá  (Boyacá),   el   14   de   junio   de   2013,   que  lo  condenó  como  autor  del  delito  de contrato sin  cumplimiento de requisitos legales.   

ANTECEDENTES:  

    

1. Fácticos     

          El  alcalde del municipio de la Uvita (Boyacá), LUIS DOMINGO MORENO  RIVERA,  durante  el  ejercicio  de  su  cargo  en  los años 2001, 2002 y 2003,  invirtió  la  suma  de ciento veinte millones trescientos quince mil veintidós  pesos   (120.315.022.oo),  en  una  obra  de  remodelación  en  el  Colegio  La  Salle1  de  esa  localidad, sin agotar el proceso previo a la celebración  del contrato.   

          La  falta  de estudios técnicos, así como la ausencia de control y  vigilancia  del  cumplimiento  del objeto contractual, degeneró en la ineptitud  de   la   obra,   dado   que   el   edificio   debió   evacuarse   «por inminente peligro de derrumbamiento».   

    

1. Procesales     

         

          El  22  de  marzo  de  2006,  la  rectora  del  colegio ‘Nuestra     Señora     de     las  Mercedes’   puso   en  conocimiento  de  la Fiscalía la situación presentada en el plantel educativo,  a  raíz  de  la  obra ordenada por el exalcalde MORENO RIVERA, información que  sirvió   como   base   para   dar   inicio   a  una  indagación  de  carácter  preliminar.   

          El  3  de  agosto  de  2003,  la  Fiscalía 20 Seccional con sede en  Soatá  (Boyacá),  ordenó la apertura formal de la investigación en contra de  LUIS  DOMINGO MORENO RIVERA, quien fue vinculado mediante indagatoria y definida  su  situación  jurídica  en proveído del 17 de abril de 2008, con abstención  de imposición de medida de aseguramiento en su contra.   

          Cerrada  la  investigación,  el  10  de  julio de 2008 se profirió  resolución  de acusación en contra de LUIS DOMINGO MORENO RIVERA, como posible  autor  de  los  delitos  de  contrato  sin  cumplimiento de requisitos legales y  peculado  culposo, decisión contra la cual el defensor interpuso y sustentó el  recurso  de  apelación. La Fiscalía Delegada ante el Tribunal de Santa Rosa de  Viterbo, el 14 de julio de 2014, la confirmó.   

         Tras  la  formulación de acusación y las audiencias preparatoria y  de  juzgamiento, el Juzgado Promiscuo del Circuito de Soatá (Boyacá), mediante  sentencia  del  14  de  junio  de  2013,  condenó  al  sindicado  a 65 meses de  prisión,  multa  en cuantía de 65 salarios mínimos legales mensuales vigentes  e  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por el  mismo  término  al  de la pena privativa de la libertad, como autor responsable  del  delito  de  contrato  sin  cumplimiento  de requisitos legales.  No le  concedió  la  condena  de  ejecución  condicional ni la prisión domiciliaria.  Frente  al  cargo por el punible de peculado culposo, el sentenciador consideró  que  se  ajusta  a  una de las conductas estructuradoras del tipo descrito en el  artículo   410   del  Código  Penal  (contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos legales), conducta punible  por la cual fue condenado.     

         El  defensor  apeló  ese  pronunciamiento y el Tribunal Superior de  Santa  Rosa  de  Viterbo, por intermedio de la sentencia recurrida en casación,  expedida  el  11  de  junio  de 2015, lo confirmó en su integridad y accedió a  conceder  al  procesado  la sustitución de la pena de prisión, por la prisión  domiciliaria.   

         

LA DEMANDA  

         Cargo único. Violación directa de la ley sustancial   

         Según  el  recurrente,  el Tribunal incurrió en violación directa  de  los  artículos  13, 39 y 41 de la Ley 80 de 1993, por falta de aplicación,  lo  que  condujo a la aplicación indebida del artículo 410 del Código Penal y  232 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000).   

          A  juicio  del  defensor,  el  Tribunal  yerra  al considerar que el  delito  de  contrato sin cumplimiento de requisitos legales se estructuró, pese  a  que  se  demostró que su defendido no suscribió un contrato de obra para la  remodelación  del colegio La Salle, luego, ante la inexistencia de un documento  escrito  que contenga la negociación, se torna inviable la configuración de la  conducta descrita por el artículo 410 del Código Penal.   

          Señala,  además,  que  la inaplicación de los artículos 13, 39 y  41  de  la  Ley 80 de 1993, por parte de los falladores de instancia, partió de  una  hipótesis  falsa  consistente en que existió un contrato estatal, lo cual  lleva  al  error  en  la escogencia del artículo 410 del Código Penal, en cuya  descripción adecuaron la conducta del exalcalde MORENO RIVERA.   

         Concluye,    así,    que   el   Ad-quem  incurrió      «en  error  in  iudicando,  por  falso  juicio  de  existencia  de  los  artículos  13,  39 y 41 de la Ley 80 de  1993»,  lo que implicó un  error  en  la  selección  del  artículo  410  del Código Penal, pues de haber  reconocido  la inexistencia de un contrato estatal, la correspondiente sentencia  hubiera    sido    de    carácter    absolutorio,    por   atipicidad   de   la  conducta.   

          Solicita,   que  se  «infirme  en  forma  parcial  la sentencia impugnada» y se proceda a emitir  fallo  de reemplazo en el que se absuelva al procesado por el delito de contrato  sin cumplimiento de requisitos legales, por el cual fue condenado.   

                     

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

         

1. Cuestión previa  

Como    mecanismo    de    impugnación  extraordinario,  el recurso de casación impone que los recurrentes formulen sus  reproches  con  apego  a  los  requisitos  de  lógica y adecuada argumentación  definidos  por  el  legislador y desarrollados por la jurisprudencia, con el fin  de   evitar   que   se   convierta   en   una   instancia  adicional  a  las  ya  surtidas,  en  el entendido que a esta sede arriba el  fallo  prevalido  de  una  doble  presunción de acierto y legalidad.   

Tales requerimientos están orientados a la  presentación  de  una  exposición  argumentativa  basada  en unos presupuestos  mínimos  de  lógica  y  coherente  postulación  y  desarrollo  de  los cargos  propuestos,   de  tal  manera  que  resulten  claros  e  inteligibles,  sin  que  corresponda  a  la Corte desentrañar el sentido de las pretensiones a partir de  oscuras y contradictorias alegaciones del demandante.   

La demanda está sujeta de manera ineludible  a  unos  contenidos mínimos de naturaleza formal, que a decir del artículo 212  de  la  Ley 600 de 2000, estatuto bajo el cual se tramitó este proceso, son los  siguientes:  (i)  la identificación de los sujetos procesales y de la sentencia  impugnada;  (ii)  una  síntesis  de  los  hechos materia de juzgamiento y de la  actuación  procesal;  y,  (iii)  la enunciación de la causal y la formulación  del  cargo,  indicando en forma clara y precisa sus fundamentos y las normas que  el demandante estime infringidas.   

Igualmente,  la  Sala  ha  puntualizado  de  tiempo  atrás2  que  al  impugnante  le es exigible conjugar la sustentación del  recurso  extraordinario  con  sus precisos fines, por lo que sus reproches deben  estar   encaminados  a  obtener  la  efectividad  del  derecho  material  y  las  garantías  de  los  intervinientes  en  el proceso penal, la unificación de la  jurisprudencia  nacional  y/o  la  reparación  de  los agravios inferidos a las  partes  con  la sentencia demandada (artículo 206 de la Ley 600 de 2000).    

Adicionalmente,  el  libelo debe enmarcarse  dentro  de  los principios que gobiernan el recurso extraordinario de casación,  entre los que se destacan:   

[l]os de sustentación suficiente según el  cual,  la  demanda  debe  bastarse  a  sí misma para provocar la anulación del  fallo;  el  de  crítica  vinculante, por cuyo medio se exige una argumentación  fundada  en  las  causales previstas taxativamente por la normatividad vigente y  el  cumplimiento  de  los  requisitos  de  forma  y  contenido de acuerdo con la  seleccionada  por  el  actor;  el  de  no  contradicción, que informa que no es  posible,  en  un  mismo  cargo,  invocar  varias  causales; y el de objetividad,  conforme   al  cual  la  alegación  debe  guardar  absoluta  fidelidad  con  la  actuación3.   

En este orden de ideas, la Sala abordará el  estudio  de la censura, con el objeto de determinar si  es admisible o no.   

2. Estudio de la demanda  

No   logra   la   Corte  desentrañar  la  pretensión   del   recurrente,   al   solicitar   la  «infirmación  parcial»  de la sentencia, en cuanto  el    procesado   solo   fue   condenado   por   el   delito   de   contrato  sin  el  cumplimiento  de  requisitos legales,  y  de  prosperar  el  único  cargo  postulado,  la consecuencia  jurídica sería la absolución.   

Propone  el  censor,  como cargo único, la  violación  directa  de la ley, que presupone la aceptación plena de los hechos  y la apreciación probatoria efectuada en el fallo objeto   

del  recurso.  La carga del demandante  que  plantea  la  violación  de  la ley por esta vía, consiste en demostrar un  yerro  del  ad  quem en la  selección  o  comprensión  de una norma específica, bien sea por (i)  falta  de  aplicación,  cuando  se  ignora     la    norma    llamada    a    regular    el    caso;    (ii)  aplicación  indebida al ajustarse  en  forma  incorrecta  el  supuesto  fáctico a una norma que no corresponde, o,  (iii)   interpretación  errónea  cuando  se le asigna al precepto elegido de manera adecuada, un efecto  contrario a su contenido o un sentido jurídico del cual carece.   

En el caso que ocupa a la Sala, el libelista  encamina  su  reproche  a  la indebida aplicación del artículo 410 del Código  Penal,   contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales,       en       cuanto      –indica- el Tribunal yerra al entender  que  la  conducta  se  tipifica cuando el servidor público, en ejercicio de sus  funciones  celebra,  tramita  o  liquida  un «proceso  contractual»   sin  la  verificación  de  los  requisitos   previstos  en  la  ley  para  cada  una  de  esas  etapas,  cuando,  objetivamente,  el tipo penal describe una conducta relacionada con «el   trámite,   celebración   de  un  contrato   y   no   de   un   proceso  contractual»,  y    dentro    del    proceso   quedó   demostrado  que «para la remodelación  de  la  estructura del Colegio la Salle no se celebró  ningún        contrato        de       obra»4.    

De  igual  manera,  reclama  la  falta  de  aplicación     de     los     artículos     135   

,    396      y     417 de la Ley 80  de  1993  que establecen la forma y perfeccionamiento del contrato estatal, para  concluir  que  solo cuando el negocio se eleva a un documento escrito es posible  encuadrar  el  actuar  en  la conducta punible descrita por el artículo 410 del  Código Penal.   

El  actor  no demuestra el aducido error; a  cambio,  su  contradictorio discurso discurre por campos ajenos a los planteados  en  la acusación y por los cuales se profirió sentencia condenatoria en contra  del  alcalde de la Uvita (Boyacá) para los años 2001-2003, LUIS DOMINGO MORENO  RIVERA.   

En  efecto,  los  falladores  de  instancia  centraron  el  reproche  penal  en  contra del procesado, por omitir8:   

«[C]eñirse  a las pautas que establece el  Estatuto  de  Contratación en lo que a la licitación pública se refiere, y en  tal  sentido era su obligación, en virtud de su doble connotación de ordenador  del gasto y contratista, dar aplicación irrestricta…   

(…)  

En lo que tiene que ver con la verificación  del  cumplimiento  del  principio  de  planeación  en  la  gestión contractual  desplegada  por LUIS DOMINGO MORENO RIVERA, esta Corporación considera oportuno  acudir  a  la  doctrina  de  la Corte Suprema de Justicia, la cual en su Sala de  Casación  Penal,  señaló: “El principio de planeación contractual también  está  previsto en la Ley 80 de 1993, artículo 25, numerales 7 y 12, según los  cuales,  antes de abrir un proceso de selección o de  la  firma  del contrato, se analizará la conveniencia  o  inconveniencia del objeto o se impartirán las autorizaciones o aprobaciones;  en  consecuencia,  se elaborarán los estudios, diseños y proyectos requeridos,  y  los  pliegos  de  condiciones  o  términos de referencia.  Además, los  términos  de  referencia, como lo dispone el numeral 5, literal c) ídem, deben  definir  entre otros aspectos, las condiciones de costo y calidad de los bienes,  obras   o   servicios   necesarios   para   la   ejecución   del   objeto   del  contrato”.   

(…)  

Se  resaltan  estas  inconsistencias  para  significar  que  fue  allí donde se patentizó la vulneración del principio de  planeación     ocurrida     durante    la    etapa  pre-contractual   del   proceso   de  inversión  al  colegio…»   

De  acuerdo  con  ello,  el  procesado LUIS  DOMINGO  MORENO  RIVERA  fue  condenado  por  omitir requisitos esenciales de la  etapa  precontractual  del  contrato celebrado para la remodelación del colegio  La  Salle  del  municipio  de la Uvita (Boyacá). Ningún reproche se erigió en  punto  del  cumplimiento  de los presupuestos legales propios de las posteriores  fases.   

Por  lo  tanto,  aunque  es  cierto que los  artículos  cuya  inaplicación  reclama el recurrente -13, 39 y 41 de la Ley 80  de  1993-  exigen plasmar por escrito los negocios jurídicos celebrados por las  entidades  estatales, en este caso, se reitera, la imputación recayó sobre las  irregularidades  cometidas  en  la  etapa  precontractual,  específicamente  al  omitir  realizar:  (i)  el  proceso   de  selección  objetiva;  (ii)      los      estudios      de      conveniencia;     (iii) diseños, pliegos de condiciones y  términos   de   referencia,   y,  (iv)  las  condiciones  de  costo  y  calidad  de  las  obras o servicios  necesarios, entre otros.   

Como  los razonamientos del censor no toman  en  cuenta estos hechos que fundamentan la imputación, la pretendida violación  directa de la ley sustancial, se queda sin piso.   

Aunado  a  ello, es claro que el demandante  asume  una  errada  interpretación  del artículo 410 del Código Penal, cuando  esgrime  que  la  conducta  no  contempla «el proceso  contractual»,   pues  ya  la  jurisprudencia  tiene  suficientemente   decantado   que   «las  formas  de  comisión  de éste delito se refieren a comportamientos distintos; así, una es  la  conducta  aludida  en  la  primera  modalidad, donde se reprocha el hecho de  tramitar  el contrato sin observar sus requisitos legales esenciales y, otra, la  de  quien  lo  celebra  o  liquida,  pues en estos casos la prohibición se hace  consistir  en  no verificar el cumplimiento de los requisitos legales inherentes  a  cada  fase.»  (CSJ  SP2146-2016.  24  feb.  2016.  Radicado 40627).   

Pero  además,  si  nos situáramos en la  etapa  de  celebración del contrato, el particular razonamiento del impugnante,  a  partir  del  cual,  sin  su  existencia  escrita no se estructura la conducta  punible  de  ‘contrato sin  el  cumplimiento  de requisitos legales’,  no  es  válido  para  demostrar que el fallador incurrió en un  error  por  aplicación  indebida  de  la  descripción  típica contenida en el  artículo  410  del  Código  Penal,  en  cuanto, si hubiere sido ese uno de los  requerimientos  legales incumplidos, lejos de prohijar su tesis de atipicidad de  la conducta, la ratificaría sin hesitación.   

Finalmente,       enuncia         el        censor,  contradictoriamente,  que  el  error  presentado  se  identifica     con    un    «falso    juicio    de  existencia»  de los artículos 13, 39 y 41 de la Ley  80  de  1993, cuando aquél se trata de un  vicio  propio  de  la  vía  indirecta  mas no del cuerpo primero  de   la  causal  propuesta,  que solo se presenta por falta de aplicación,  aplicación  indebida  o  interpretación  errónea de una norma de carácter   sustancial,  razón  por  la  cual,  el postulado resulta carente de la lógica argumentativa mínima para que  la Sala aborde su análisis.   

En   síntesis,   la  demanda  debe  ser  inadmitida   porque   el  impugnante  (i)  no  acredita  la  existencia  de  un error en los fundamentos que  sirvieron  de  sustento  a  la condena impuesta en contra de Luis Domingo Moreno  Rivera;  (ii)  se ocupa de  aspectos  fácticos  que  no  fueron  objeto  de  la  sentencia, y, (iii)  enuncia  la presencia de un error  por  «falso  juicio  de  existencia»,  vicio  que  no  es  propio de la causal  primera, cuerpo primero del artículo 207 de la Ley 600 de 2000.   

De   otra  parte,  del  estudio  de  las  diligencias,  la  Sala  no encuentra motivo que amerite superar las falencias de  la  demanda,  para  asegurar,  de  oficio,  el  cumplimiento  de  las garantías  fundamentales o los fines del recurso.   

        En  virtud  de  lo  expuesto,  la  SALA DE  CASACIÓN  PENAL  DE  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,   

RESUELVE:  

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del procesado LUIS DOMINGO  MORENO RIVERA.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

        Notifíquese y devuélvase al Tribunal de origen.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Posteriormente    se   fusionó   con   la   sede   del   colegio   ‘Nuestra     Señora     de     las  Mercedes’, adoptando este  nombre.   

2  CSJ AP, 6 jul. 2011, Rad. 35486.   

3  CSJ AP 3439, 25 junio 2014, Rad. 41752.   

4  El  resaltado se encuentra en el texto trascrito.   

5  Artículo        13º.- De   la  Normatividad  Aplicable  a  los  Contratos Estatales. (Reglamentado  parcialmente  por  los Decretos Nacionales 1896 y 2166 de    1994, Reglamentado  parcialmente     por    el    Decreto    Nacional    4266    de    2010).  Los  contratos  que  celebren  las  entidades  a  que  se  refiere el artículo 2 del  presente  estatuto  se  regirán  por  las  disposiciones  comerciales y civiles  pertinentes,   salvo   en   las   materias  particularmente  reguladas  en  esta  Ley.   

Los  contratos celebrados en el exterior se  podrán  regir  en  su  ejecución  por  las  reglas del país en donde se hayan  suscrito,  a  menos  que  deban  cumplirse  en  Colombia.  Los contratos que se  celebren  en  Colombia  y  deban ejecutarse o cumplirse en el extranjero podrán  someterse a la ley extranjera.   

6  Artículo        39º.- De la Forma del Contrato  Estatal.  Los  contratos  que  celebren las entidades  estatales  constarán  por  escrito  y  no  requerirán ser elevados a escritura  pública,  con  excepción  de  aquellos  que  impliquen mutación del dominio o  imposición  de  gravámenes y servidumbres sobre bienes inmuebles, y en general  aquellos   que  conforme  a  las  normas  legales  vigentes  deban  cumplir  con  dicha formalidad.     

Las  entidades  estatales establecerán las  medidas   que  demande  la  preservación,  inmutabilidad  y  seguridad  de  los  originales de los contratos estatales.    

7  Artículo   41º.- Del  Perfeccionamiento  del  Contrato.  Los  contratos del  Estado   se   perfeccionan  cuando  se  logre  acuerdo  sobre  el  objeto  y  la  contraprestación y éste se eleve a escrito…   

5 Folios 6 a 9 de  la sentencia de segundo grado.   

     

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