AP2288-2015(40946)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada ponente  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Radicación 40946  

(Aprobado Acta No. 148)  

AP – 2288 – 2015  

Bogotá  D.C.,  abril veintinueve (29) de dos  mil quince (2015).   

VISTOS:  

Se  pronuncia  la  Sala  en  relación con la  solicitud  de  la  Procuraduría Delegada para la Casación Penal consistente en  que  se  admita  el  primer  cargo  de la demanda de casación presentada por el  defensor del procesado NELSON RODRIGO GÓMEZ GÁMEZ.   

ANTECEDENTES:  

1. Hacia las 2:30 de  la  tarde  del 17 de marzo de 2010, en la Avenida Roosevelt con la carrera 42 de  la  ciudad  de  Cali,  el  joven  de  18  años  de  edad  Rolando Lozano Zapata  (mensajero  de  la  empresa Figura Moderna), a bordo de la motocicleta XST 91 A,  recibió  un  disparo  de  pistola por la espalda mientras esperaba el cambio de  semáforo.  Falleció  como  consecuencia  camino al hospital. El agresor fue el  teniente  de  la  Policía  Nacional  NELSON  RODRIGO  GÓMEZ  GÁMEZ,  quien  a  continuación  rindió  un  informe falso acerca de lo sucedido. Inventó que la  víctima  acababa  de  cometer  un  delito y portaba un revólver calibre 32, el  cual aportó con el informe.   

         2.  La Fiscalía, tras el trámite de  rigor,  acusó  el  21  de  julio  de  2010  a  GÓMEZ  GÁMEZ por los cargos de  homicidio  agravado  por  la  indefensión  de  la  víctima,  fraude procesal y  amenazas a testigo.   

3. El 30 de marzo de  2012,  luego  de  las  audiencias  preparatoria  y de juzgamiento, el Juzgado 18  Penal  del  Circuito  de Cali lo absolvió por la última conducta y lo condenó  por  las dos primeras a 424 meses de prisión, inhabilitación para el ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por el término de 5 años y multa de 200  salarios  mínimos legales mensuales vigentes durante 2010. No se le concedieron  la condena de ejecución condicional ni la prisión domiciliaria.   

4.  El  defensor  apeló  ese  pronunciamiento y el Tribunal Superior de Cali, a través del fallo  recurrido  en casación, expedido el 14 de diciembre de 2012, lo confirmó en su  integridad.   

          5.  La  Corte, mediante providencia del 25  de  febrero de 2015, no seleccionó la demanda de casación instaurada contra la  sentencia  de  segunda instancia, a través de la cual se plantearon dos cargos,  el  primero  de  nulidad por incompetencia de la justicia ordinaria para conocer  del  asunto  y  el segundo de violación indirecta de la ley sustancial derivada  de errores de hecho en la apreciación probatoria.   

El  defensor  propuso  insistencia  ante  la  Procuraduría  y  esta  entidad,  a  través  de  una Delegada para la Casación  Penal,  respaldó  la  determinación de la Corte de no admitir el segundo cargo  del  libelo.  Pero  frente  al primero la conclusión del Ministerio Público no  fue  la  misma.  Esa censura se debe admitir, en su criterio, por las siguientes  razones:   

          5.1.  Para  el  momento  de  los hechos el  Teniente  GÓMEZ  GÁMEZ  “se encontraba en servicio  en  calidad  de comandante de la Estación El Lidio”.   

          5.2.  El  testigo Douglas Orlando Castillo  Trejos,  vendedor  de  dulces,  relató  ante  la  Oficina  de  Control  Interno  Disciplinario  de  la  Policía Nacional que el motociclista casi lo atropella y  enseguida  “el policía”  lo  tomó  por  la  espalda,  el  muchacho  intentó  golpearlo  “y  ahí  sonó  un disparo”. Es creíble  lo  anterior si se tiene en cuenta que en el dictamen de balística realizado al  maletín  que  portaba la víctima se concluyó “que  el    disparo    se    realizó    a   menos   de   5   centímetros”.   

          Se  concluye,  pues,  que “efectivamente  hubo  un  vínculo  funcional entre la actividad desplegada por el señor NELSON  RODRIGO  GÓMEZ GÁMEZ” y los hechos, “toda  vez  que  se  encontraba  cumpliendo una actividad propia del  servicio  como  lo  es  la  vigilancia  urbana  reglada  por el artículo 51 del  Reglamento  del  servicio  de  policía,  y  producto de esa vigilancia se da el  lamentable suceso”.   

          5.3.  Le  asiste  la razón al defensor al  expresar   en   la   petición  de  insistencia  que  el  cargo  “no  tiene  como  hipótesis la existencia de un forcejeo como causa  del  resultado  sino  por  el contrario un manejo torpe y descuidado del arma de  dotación”.   

          5.4.  Después  de la decisión de la Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura asignándole  la  competencia  para  conocer  del  asunto  a  la justicia ordinaria, según la  censura,  se  allegaron  pruebas  demostrativas  de que la conducta del Teniente  GÓMEZ  GÁMEZ  “fue  en  desarrollo  de  una tarea  propia  del  servicio,  como  lo  es  la  detención  de  una  persona  que  era  considerada      por      los      policías      como     peligrosa”.   

          El  conductor  del  carro de la Policía, según su declaración, le  dijo   al  acusado  que  el  motociclista  “era  un  peligroso  fletero”. El teniente GÓMEZ se bajó del  automotor,  le  hizo el llamado de “alto”    al    muchacho    –según    se   determinó—     y     “producto     de     esta  detención  se desenvuelven  los   lamentables   hechos”.   La   actuación  del  procesado,  por  tanto,  fue conforme a las funciones constitucionales y legales  de la Policía Nacional.   

5.5. Tiene razón el  demandante  al  señalar  que  el  cargo  de  nulidad por incompetencia no está  supeditado  a  la  prosperidad  de  la censura de violación indirecta de la ley  sustancial.   Simplemente  porque  se  trata  de  reproches  independientes  con  sustento  distinto.  No  se  requiere  examinar,  de cara a la procedencia de la  invalidez procesal, si fue dolosa o culposa la conducta.   

Basta,  para  radicar  la  competencia en la  Jurisdicción  Penal  Militar,  la existencia de “un  vínculo  claro  de  origen”  entre  el  delito y la  actividad  del servicio o, en otras palabras, que la conducta punible surja como  “una  extralimitación o un abuso de poder ocurrido  en  el  marco  de  una  actividad  ligada directamente a una función propia del  cuerpo  armado”, como lo dijo la Corte Constitucional  en  la  sentencia  C  358 de 1997. Y aquí se presentó esa relación, según el  análisis  de  la  Magistrada  del  Tribunal  que  se  apartó  de  la sentencia  impugnada y salvó el voto.   

         

CONSIDERACIONES DE LA SALA:  

         

La  Corte  dejó  claro  en la providencia a  través  de  la  cual no se admitió la demanda del defensor, cuáles fueron los  fundamentos  probatorios  de los fallos de las instancias e igual los hechos que  se  declararon  probados.  Estos,  de  cara  a la determinación que corresponde  adoptar en esta oportunidad, es importante recordarlos.   

Rolando  Lozano  Zapata, un muchacho de bien  que  laboraba  como  mensajero  al  servicio  de  una  empresa de Cali, esperaba  montado  en  su  motocicleta  el  cambio  de semáforo en la intersección de la  Avenida  Roosevelt con la carrera 42 de esa ciudad. Apareció por detrás de él  el  Teniente  NELSON  RODRIGO GÓMEZ GÁMEZ y le disparó. La víctima falleció  de  inmediato.  No  se  dio  cuenta  del ataque y no tuvo ninguna posibilidad de  defenderse.   

Aunque  los  falladores  admitieron  que  el  conductor   del   vehículo  en  el  cual  patrullaba  el  oficial  –previamente a la agresión—   le   informó   a   éste  que  el  motociclista  que  recién  los  había  superado se le parecía “a   un   delincuente   del   Barrio   Terrón  Colorado”   dedicado  al  “fleteo”  y  al  hurto de teléfonos celulares, descartaron sin dudar que  el    homicidio    haya    sido    la   consecuencia   de   un   “forcejeo”   o  de  un  “actuar  imprudente”  del procesado o de  su   “torpeza”  en  el  manejo  del  arma  de  dotación. Precisamente porque así concluyeron es que le  atribuyeron  el  homicidio  a título de dolo y en la modalidad de agravado, por  el estado de indefensión de la víctima.   

Ahora bien, si el defensor asoció la demanda  de  nulidad  por incompetencia a que el comportamiento de su representado fue el  producto  de  “un  manejo  descuidado  de la fuerza  policial”  y  si  la  Agente del Ministerio Público  convino  con  esa  hipótesis  en  su  solicitud  al  señalar que el abogado no  vinculó  el  resultado  a  “un forcejeo”   sino   a   “un  manejo  torpe  y  descuidado  del  arma  de  dotación”, es manifiesto  para  la  Corte  que  hacen  depender  la  pretensión  de  unos acontecimientos  distintos a los que declararon probados los juzgadores.   

En  otras  palabras,  si sólo cambiando los  hechos  surge lógica la procedencia de la nulidad, es axiomático que el censor  tenía  la  obligación  de  demostrarle a la Corte que el supuesto fáctico que  según  los  juzgadores revelaban los medios de convicción, era la consecuencia  de  una  errónea  apreciación  de  los mismos. Por eso la Sala concluyó en el  auto  de  inadmisión  de  la  demanda –y  lo  reitera—  que  el  reproche que por vía del mecanismo de insistencia se pide aceptar para  examen  de  fondo,  necesariamente  quedó  supeditado  a  la  prosperidad de la  censura  de  violación  indirecta  de  la ley sustancial propuesta como segundo  cargo  en  la  demanda,  en  el  cual  el  defensor  no  acreditó ningún error  probatorio del juzgador.   

Así las cosas, si las instancias declararon  probado     que    el    acusado    –con  intención  de  matar—  le  disparó  por  la espalda a la víctima, aprovechándose de su  estado  de  indefensión,  supremamente  razonable  era  concluir  que  así  se  encontrara  de  servicio  el  oficial  de  la  Policía,  esa conducta no tenía  relación directa con él.   

Suficiente  lo dicho para concluir que no le  asiste  la  razón  a  la  Delegada  del  Ministerio  Público  en  la petición  consistente  en que se admita el cargo de nulidad presentado por el casacionista  en la demanda.   

En  virtud  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

NO  ACCEDER  a  la  solicitud   que   en   desarrollo  del  trámite  de  insistencia  presentó  la  Procuraduría  Delegada  para  la  Casación  Penal, consistente en que la Corte  admita  el  cargo  de  nulidad  por incompetencia formulado por la defensa en la  demanda  de  casación,  inadmitida  por  esta  Corporación el 25 de febrero de  2015.   

         En   contra   de   esta   decisión   no  proceden   recursos.   

NOTIFÍQUESE    Y  CÚMPLASE.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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