AP2127-2015(44558)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado Ponente  

AP2127-2015  

Radicación 44558  

Acta No. 148  

Bogotá  D.C.,  veintinueve (29) de abril dos  mil quince (2015).   

ASUNTO  

Decide  la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación presentada por el defensor de Omar Pacheco Jaimes, contra  la  sentencia  proferida por el Tribunal Superior de Bucaramanga el 6 de mayo de  2014,  mediante la cual al revocar la decisión absolutoria de primera instancia  emitida  por  el  Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado Adjunto de la  misma  ciudad,  condenó  al  procesado  a  la  pena  principal  de 342 meses de  prisión por el delito de desaparición forzada.   

HECHOS Y ACTUACION RELEVANTE  

La  Sala  acoge  la  relación  del episodio  fáctico    contenido    en    el    fallo    impugnado    en    los   términos  siguientes:   

“El  7  de octubre de 2002 Robinson Rivera  Rodríguez  –alias Edward-  fue  sometido  y  asesinado en la finca ‘La  Guayabera’  del  municipio  de  Barrancabermeja,  por  diversos miembros de las Autodefensas  Unidas  de Colombia, entre ellos, alias ‘Paye’,  ‘Oscar’,              ‘Darwing’,              ‘Tinajo’,              ‘Fredy’,              ‘Eider’,              ‘Miguel’,              ‘Águila’,              ‘Setenta’  y  el  procesado  Omar Pacheco Jaimes  –‘El  Político’-,   quienes  ocultaron  el  paradero  de  la  víctima  y  omitieron  rendir informe sobre su  destino,   de   ahí   que   posteriormente   no   fueron  ubicados  sus  restos  mortales”.   

Ante   la  Personería  de  la  ciudad  de  Barrancabermeja    la    señora   Bernarda   Rodríguez   González   denunció  originalmente  la desaparición de su hijo, adelantándose en razón de la misma  diversas  diligencias  por  parte  de  la  Unidad Nacional de Derechos Humanos y  Derecho  Internacional  Humanitario  de  la  Fiscalía General, que condujeron a  disponer  mediante  resolución  del 3 de octubre de 2008, la apertura de formal  investigación (fl.37).   

Tomando como presupuesto dicho proveído, se  escuchó  en  indagatoria  a  Klever  Guillermo  Herrera  Ruiz (fl.128), William  González  Galeano  (fl.223),  Jhon  Jairo  Torres  Mora (fl.229), Jairo Antonio  Hernández  Uribe  (fl.236),  a quienes les fue resuelta su situación jurídica  con  medida  de aseguramiento consistente en detención preventiva por el delito  de desaparición forzada (fls. 142, 241).   

Por auto calendado el 1° de febrero de 2011,  se  declaró  persona  ausente a Omar Pacheco Jaimes (fl.254), quien no obstante  fue  capturado  el  4  de mayo posterior y escuchado en indagatoria (fl.28 c.2),  siendo  su  situación jurídica resuelta el 6 de mayo con detención preventiva  por el delito de desaparición forzada (fl.37 c.2).   

Allegada   diversa  prueba  testimonial  y  dispuesta  la  ruptura  de  la  unidad  procesal en relación con la mayoría de  procesados  por  razón de su aceptación de cargos, previo cierre investigativo  respecto  de  Pacheco  Jaimes,  el  17  de agosto de 2011, la Fiscalía 44 de la  Unidad  Nacional de DH y DIH profirió resolución acusatoria en contra de éste  por  los  delitos  de  desaparición  forzada y concierto para delinquir (fl.117  c.2).   

Tramitada la fase del juicio se emitieron las  sentencias   de   primera  y  segunda  instancia  en  los  términos  reseñados  inicialmente.   

DEMANDA  

Un cargo es postulado por el defensor de Omar  Pacheco  Jaimes con respaldo en la causal primera de casación, bajo el supuesto  de  haber  incurrido  la  sentencia en violación indirecta de la ley sustancial  derivada   de   errores   de   hecho   por   falso   juicio   de   identidad   y  raciocinio.   

Al  fijar  el  “concepto  y alcance” del  reproche  evoca,  no  obstante,  todas las especies de violación indirecta y de  errores  de  hecho  y  de  derecho,  sostiene  que la imputación de defectos de  apreciación   probatoria   se  encamina  por  las  dos  especies  originalmente  indicadas  y  falso  juicio  de  existencia,  refiriéndose  enseguida  a “los  diferentes  tipos  de problemas” que dice ha advertido la jurisprudencia en la  motivación    de    una    sentencia    y   sus   correspondientes   vías   de  ataque.   

Reproduce apartes de la sentencia impugnada y  extrae   las que dice configuran dos premisas básicas que surgen de ellas,  esto  es:  que  Pacheco  Jaimes participó de una reunión el día 7 de octubre,  donde  se  planeó  la  desaparición  y muerte de Robinson Rivera Rodríguez a.  ‘edward’ y que, por ende, conocía los motivos  por los cuales se le iba a asesinar.   

Bajo  el entendido que a dichas conclusiones  se  llegó  a  través  de los testimonios rendidos por Klever Guillermo Herrera  Ruiz  (a.  kleiver),  William  González  Galeano  (a.  oscar)  y  Jairo Antonio  Hernández   (a.   águila),   sintetiza  el  contenido  de  sus  declaraciones,  advirtiendo  las  diversas contradicciones derivadas de las mismas, así como la  falta  de  coherencia  en  relación  con la responsabilidad imputable a Pacheco  Jaimes,   pues  la  narración  de  los  hechos  se  modifica  en  sus  diversas  intervenciones,  sin  saberse  si,  al  fin  y  al  cabo,  Pacheco Jaimes estuvo  presente  al  momento  de  la  ejecución y desaparición o en la casa anexa del  predio,  circunstancia que le permitió al a quo sostener que éste fue al lugar  engañado.   

Tampoco  es  cierto, como lo sostuvo Klever,  que  el  procesado tuviera la potestad de interceder en favor de a. ‘edward’  y  un  análisis  de  su  testimonio  dentro  de  los  linderos  de  la  sana crítica con sujeción a los parámetros  fácticos-objetivos,  no  permiten sostener que Pacheco Jaimes conociera el plan  criminal.   

A este propósito y para demostrar los falsos  juicios  de  identidad  aducidos  en  relación  con  lo  depuesto  por  William  González      Galeano      a.     ‘oscar’ y Jairo  Antonio      Hernández     a.     ‘águila’,  comienza  por  hacer  citas  textuales  de  lo  sostenido por el procesado en su  indagatoria,  pues  de  su contexto se infiere que si bien estuvo en la finca la  Guayabera,  nunca  se  enteró  de  los  hechos  que  dentro  de  sus predios se  realizarían,  de  donde  entiende  que haber asistido a una reunión no implica  responsabilidad  penal,  máxime  cuando  los testigos referidos no lo vieron ni  sostienen que emitió orden alguna.   

Enseguida  reproduce  lo  depuesto  por a.  ‘oscar’,  para afirmar que en ningún momento  de  sus  dichos  es  dable  entender  que el imputado conocía sobre la orden de  eliminar       a       alias      ‘edward’, como  también  que  no  estuvo  presente  en  el  justo  momento  en  que fue muerto.   

Se  refiere  enseguida al testimonio rendido  por  William  González  Galeano el 10 de enero de 2012 y al hacer una síntesis  de  su  contenido, dice resultar evidente que Pacheco Jaimes no sabía acerca de  la  orden de eliminar a “edward”, ni estuvo presente en el momento en que se  produjo  su  ejecución,  aun  cuando el hecho de acompañarlos en la canoa y en  los   momentos   previos   fue   sólo   para   no  despertar  sospechas  en  la  víctima.   

Similar  método  emplea  respecto  de  lo  consignado  por  Jhon  Jairo  Torres  Mora  en  su  indagatoria  y en testimonio  postrer,  advirtiendo  que  a través de sus dichos se conoce que Pacheco Jaimes  no   sabía,  como  ninguno  de  los  asistentes,  la  orden  de  muerte  de  a.  ‘edward’  y  que  no estaba en sus manos hacer  algo por la víctima.   

Así  las cosas, para el actor, a través de  las  pruebas  destacadas  se  logra  sin dificultad concluir, que no se le puede  atribuir  responsabilidad  alguna  por  el  delito  de  desaparición  forzada a  Pacheco  Jaimes,  con mayor razón cuando no desarrolló la conducta descrita en  el  tipo  penal,  conforme  lo sostuvo el juez de primer grado, toda vez que, en  efecto  ninguno  de los supuestos fácticos indispensables para tal imputación,  concurren  en  este  caso,  siendo  evidentes  los  yerros  de  identidad  y  de  raciocinio  alegados,  emergiendo  por  ende  la  duda  que  debe  favorecer  al  procesado.   

Solicita el censor se case el fallo impugnado  y absuelva de todo cargo a Omar Pacheco Jaimes.      

CONSIDERACIONES:  

1. Como lo advirtió el actor casacional que  en  defensa  de  los  intereses  de  Omar  Pacheco  Jaimes ha incoado la demanda  correspondiente,  un  cargo  es postulado, aparentemente pretendiendo evidenciar  errores  de  hecho  en  las  modalidades  de  falso  juicio de identidad y falso  raciocinio.   

2.  Conocido  por  la  profusión  de  sus  postulados   en   la  jurisprudencia  resulta  el  alcance  que  dentro  de  los  parámetros  del  error  esencial  de  hecho  corresponde  al  falso  juicio  de  identidad,  bajo  el  entendido que el yerro probatorio en esta especie surge de  la  circunstancia  de  falsear  el  sentenciador la prueba, esto es, tergiversar  cuanto  a  través  de  la misma se conoce deformando el marco de referencia que  posibilita  establecer  la  relación  de  identidad  que  ella mantiene consigo  misma,  o  lo  que es igual, aquello que en su estricta objetividad emerge de su  contenido.   

Así,  tratándose de la prueba testimonial,  este  defecto  de  apreciación  debe  surgir mediante una cotejación básica y  sencilla  entre  lo  depuesto  por  el  testigo y las conclusiones que extrae el  sentenciador  a  través  del  respectivo  juicio  de  mérito  que le asigna en  desarrollo   del  proceso  de  valoración,  con  estricto  apego  al  marco  de  referencia que lo declarado establece.   

3. A su vez, el denominado falso raciocinio,  como  hace  lustros  lo  definió  la  Corte  al otorgarle una tipología propia  dentro  de  los  predios  del  error de hecho, exige al actor evidenciar de qué  forma  y  cuál  de  los  elementos que integran el método o sistema de la sana  crítica  en la valoración de las pruebas ha sido transgredido por el juzgador,  esto  es,  indicar  el  fundamento  que  avala  el desconocimiento de las reglas  propias  de  la  lógica,  la  ciencia  o  la experiencia común de que el mismo  emana,  por  lo  cual  resulta absolutamente etéreo y generalizado, simplemente  acusar  por  falso  raciocinio,  con  el confuso entendido de que dicho vicio se  refleja  a  través de un elemental enunciado de inconformidad valorativa de las  pruebas.   

         

4.  La  reseña  de  este  marco  de  común  evocación  tratándose  de  ataques  a  la sentencia dentro de los límites del  error  de  hecho  en esas dos categorías ha sido para la Corte pertinente, toda  vez  que  si  bien  a  ellas aludió, predominantemente el censor, a través del  desarrollo  del  libelo  surge  evidente  una  notable  disonancia  o  falta  de  concordancia   entre   su  configuración  teórica  y  cuanto  en  orden  a  su  demostración  alude  el  libelista, abriéndose paso realmente una propuesta de  apreciación  de  las  pruebas bajo una óptica simplemente divergente que opone  de  esta  manera  al fallo impugnado, pero sin lograr de esta manera estructurar  ningún yerro imputable a la sentencia.   

5.  En  efecto,  predomina  en el escrito de  demanda  la  profusa  presentación  de  argumentos  que  supone el actor son la  síntesis  de  las  indagatorias  y  declaraciones  de  los miembros de las AUC,  Klever   Guillermo   Herrera  Ruiz  a.’kleiver’,  William   González   Galeano   a.   ‘oscar’ y Jairo  Antonio    Hernández   Uribe   a.   ‘aguila’,  que  no  solamente  dieron  cuenta  de  la  pertenencia  de  Omar  Pacheco  Jaimes a.  ‘el político’  a  esa  agrupación,  sino  que  en  concreto  lo  situaron  el  día  7  de octubre de 2002 en la finca ‘La        Guayabera’  del  municipio  de  Barrancabermeja  cuando  Robinson  Rivera Rodríguez a. ‘edward’,  fue  muerto   y   desaparecido,   pero   anteponiendo  a  sus  dichos  elementos  que  desvirtuarían  cuanto  de incriminatorio tienen, bajo el entendido que ostentan  “contradicciones”,   y   “falta   de   coherencia   en  relación  con  la  responsabilidad  imputable  a  Pacheco  Jaimes”,  aspectos propios de crítica  valorativa,  pero  que  así  como  no  evidencian defectos de identidad con sus  dichos,    tampoco    hacen    palmarios    yerros   de   razonamiento   en   su  análisis.   

6.   Ciertamente,  en  manera  alguna  los  testimonios  que  apuntan a señalar la participación de Omar Pacheco Jaimes en  los  hechos  que  condujeron  a  la desaparición de Robinson Rivera Rodríguez,  independientemente  de  algunas diferencias marginales, abren espacio a la menor  dubitación  sobre  el  hecho  de  que  su  presencia en el lugar, circunstancia  indubitable,  estuvo  orientada a coadyuvar una orden superior de acuerdo con la  cual  tras  calificarse  de  informante  debía  ser  ajusticiado  y  su  cuerpo  ocultado,  política  interna de la agrupación delictiva que era compartida por  el  imputado  empleándose  al  cometido  de  su  realización, con mayor razón  cuando   su   presencia  era  entendida  por  esa  organización  criminal  como  justificada  en  calidad  de  “juez”,  “veedor”  o  “abogado”.    

7. La postura contradictoria con lo atestado  por  algunos  de  los  testigos,  o  sostener  que  Pacheco  Jaimes fue al lugar  engañado,  en  procura  de  sacar  avante  la no demostrada presencia de yerros  probatorios,  desvirtúa  el  cargo, máxime cuando se ve precisado a pugnar con  el  propio  incriminado  que negó enfáticamente haber estado el día y hora en  el  lugar  de  los  hechos y pese a ser de su dominio ese conocimiento, también  negó  saber  quién  era  Robinson  Rivera  Rodríguez  y  no  distinguir  a a.  ‘edward’, aspectos todos que atentan contra la  índole  de  los errores propuestos y enmarcan el ataque en una simple y escueta  oposición valorativa inaceptable en casación.   

8. Ahora bien,  pese a que Omar Pacheco  Jaimes  fue  condenado por el delito de desaparición forzada, pues como miembro  activo  de  las  AUC compartió no solamente sus ideales, políticas de acción,  disciplina   interna,  corrección  y  sanciones  correspondientes  y  ese  fue,  precisamente,  el  rol  en  que  actuó  el  día  de  los hechos, la demanda es  persistente  en  que  se  le  exonere del conocimiento que existía acerca de la  orden  para  dar  muerte  a  Robinson  Rivera  Rodríguez, cuando el hecho de su  eliminación no fue objeto de consecuencias penales.     

En las condiciones indicadas, desde luego, la  demanda resulta inadmisible.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

INADMITIR la demanda de casación presentada  por el defensor del procesado Omar Pacheco Jaimes.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   comuníquese,   cúmplase   y  devuélvase el expediente al Tribunal de origen.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

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